MESA DE LOS PECADOS CAPITALES DE EL BOSCO

Dimensiones: 120 x 150 cm.
Tipo de cuadro: Óleo sobre tabla
Fecha de la obra: 1480 - 1500
Hieronymus van Aeken Bosch, El Bosco (ha. 1450 - 1516)
Pintura flamenca (siglo XV)


La estructura pictórica de la tabla está definida por cinco círculos. El central que está dividido en tres anillos concéntricos, representa simbólicamente el Ojo de Dios. En el centro de éste aparece la imagen de Cristo que muestra sus heridas sobre el sepulcro; en el espacio siguiente hay una leyenda que advierte que está vigilando: "Cave, Cave Dominus Videt" "Cuidado, cuidado, Dios está mirando". Este centro está separado por otro círculo con rayos dorados que dota a la pintura de un espacio neutro, para destacar a continuación el anillo exterior donde aparecen reflejados los Siete Pecados Capitales, cada uno identificado por inscripciones en latín: Ira, Soberbia, Lujuria, Pereza, Gula, Avaricia y Envidia.

Los cuatro ángulos de la tabla están ocupados por cuatro círculos más pequeños, dentro de los cuales El Bosco ha pintado las Postrimerías: Muerte, Juicio, Infierno y Gloria.

En la parte superior y en la inferior hay dos filacterias donde se pueden leer textos en latín del capitulo 32 del Deuteronomio, que advierten sobre los peligros del pecado: arriba: "Porque son un pueblo que no tiene ninguna comprensión ni visión / si fueran inteligentes entenderían esto y se prepararían para su fin"; abajo:"Yo esconderé mi rostro de ellos; y veré cual será su fin".

El artista representa Los Pecados Capitales como pequeñas escenas, producto de la observación de la vida cotidiana de los Países Bajos, sin despreciar la crítica a los vicios de la época. Cada una de estas visiones semeja retazos de la llamada pintura de género. Esta rueda de pecados está unida por un cielo en común y por imágenes del campo holandés. Los espacios interiores están plagados de detalles de objetos cotidianos.

La Postrimerías son imágenes convencionales: La más complicada es la del Infierno donde otra vez encontramos los Siete Pecados con su consiguiente castigo.

Esta tabla, de origen desconocido, probablemente se deba a un encargo realizado por alguna orden monástica. En 1574 estuvo en poder de Felipe II que la destinó al monasterio de El Escorial. En los inventarios del monarca figura con la denominación de tablero de mesa en vez de tabla para colgar. Durante la Guerra Civil Española se trajo al Museo del Prado como depósito de Patrimonio Nacional.

Fuente: Museo del Prado