LA CONDESA DE CHINCHON

TÍTULO: La Condesa de Chinchón (1800)
TÉCNICA: Óleo sobre lienzo, 216x144 cm.
AUTOR: Francisco de Goya y Lucientes (1746-1828)
Pintura española siglos XVIII-XIX



Esta hermosa imagen de la Condesa de Chinchón es una obra maestra del retrato dentro de la producción de Francisco de Goya. Representa a doña María Teresa de Borbón y Vallabriga, XV Condesa de Chinchón y Marquesa de Boadilla del Monte, a la cual el pintor retrató en diversas ocasiones.

Era hija del Infante don Luis Antonio de Borbón, hermano de Carlos III, quien, a raíz de su matrimonio morganático con Mº Teresa de Vallabriga, perdió para él y su familia todos los derechos propios de la familia real. Tuvo que vivir alejado de la Corte y a su muerte, ocurrida en 1785, sus hijos, María Teresa, María Luisa y Luis María, fueron separados de su madre por orden de Carlos III. Las niñas ingresaron en el real convento de San Clemente de Toledo mientras su hermano se preparaba para recibir las órdenes sacerdotales junto al arzobispo Lorenzana.

En el reinado de Carlos IV, éste decidió casar a Maria Teresa con Manuel Godoy, príncipe de la Paz y favorito de la reina María Luisa. Al aceptar esta propuesta, ella y su hermanos pudieron regresar a la Corte y se les restituyeron todos los privilegios que habían perdido. Su posición en palacio pasó a ser la más relevante tras la de la reina y sus hijas, y también resultó encumbrado Godoy, ya que así entró a formar parte de la familia real.

Se sabe que el retrato fue pintado en Madrid en 1800, a los tres años de la boda, por unas cartas de la reina a Godoy, fechadas el 22 y 24 de abril de ese mismo año: "amigo Manuel nos alegramos estés bueno, así como tu mujer, esperando siga bien hasta salir de todo, también nos alegramos se retrate" "... muy bien me parece lo que le ha dicho a Goya pero déjalo que concluya bien el retrato de tu mujer".

Goya retrata a María Teresa con veinte años de edad, cuando estaba esperando a Carlota, su primera y única hija. Aluden a su estado la postura de su cuerpo y el tocado de espigas de trigo, símbolo de fertilidad desde la antigüedad. La Condesa aparece sentada en un sillón con las manos entrelazadas, adornadas por un anillo con la imagen en miniatura de un caballero que ostenta la Orden de Carlos III, posiblemente Godoy.

Este exquisito retrato cortesano está interpretado por Goya con gran agudeza, ya que plasma admirablemente el gesto tímido y la delicadeza del modelo, sin duda desde el cariño que sentía por ella, a la que conocía desde su infancia. La Condesa aparece rodeada por un espacio neutro, en el que el pintor juega con los matices de las sombras, acentuando así la luminosidad de la imagen y su aspecto frágil e indefenso.

Tras la caída de Manuel Godoy el cuadro fue confinado con el resto de su colección en la Academia de San Fernando, hasta que en 1813 fue devuelto a su propietaria. En enero de 2000 fue adquirido por el Estado Español a los herederos directos de la Condesa, los Duques de Sueca, y pasó a formar parte de la colección del Museo del Prado.

Texto y foto: http://museoprado.mcu.es