Leónidas en las Termópilas

Titulo: Leónidas en las Termópilas
Autor: Jean Louis David
Oleo sobre tela, 1814
395 x 531 cm
Museo del Louvre de París


El nombre de Termópilas alude al manantial de aguas termales que se encuentra en la zona, ya que literalmente Termópilas quiere decir "puertas calientes".

La leyenda cita un antiguo mito griego en el cual se dice, que Hercules (Heracles) encontrando proxima la hora de su muerte y sintiendo en su piel el quemazón que le causaba la túnica del centaruro Neso, se arrojó al rio Traquis (junto a las Termópilas) para aplacar el quemazón, muriendo ahogado, pero las aguas del rio conservarón el calor del heroe.

La historia de la batalla de las Termópilas ocurrida en el año 480 ac, nos ha sido narrada por el historiador griego Herodoto.

El contexto histórico hay que marcarlo en el siglo V ac, cuando muerto el rey persa Dario seis años despues de la batalla de Maratón, le sucedió Jerjes que continuó la politica expansionista de su antecesor.

En su politica expansionista pronto dió nuevamente con su enemigo natural, las polis y ciudades griegas.

Ante el peligro persa, las ciudades griegas se reunierón en Corinto y eligierón al rey de Esparta, Leónidas para enfrentarse a las tropas persas en el paso de las Termópilas.

El lugar de las Termópilas era un desfiladero estrecho que daba acceso a Grecia desde el Norte. Hacia este lugar se aproximaba un potente ejercito persa al mando de su rey Jerjes.

Las tropas griegas que se situarón en el paso la componian siete mil hombres de diferentes polis o ciudades, al mando de las cuales se encontraba Leónidas rey de Esparta, mientras que las tropas persas pasaban de 250.000 soldados, entre los cuales se encontraban los conocidos como "Los Inmortales", una guardia personal del rey persa compuesta de 10.000 hombres escogidos.

El rey persa Jerjes envió un emisario para hacer llegar a Leónidas la oferta de rendición: les perdonaria la vida si entregaban las armas, a lo que el rey de Esparta contestó: "Venid a cojerlas".

También se cuenta que ante esta respuesta el emisario persa les dijo que si no se rendian las flechas persas ocultarían el sol matandolos a todos, a lo que un espartano llamado Dienekes dijo: "mejor, asi pelearemos a la sombra".

En el enfrentamiento y dado la estrechez del desfiladero las tropas griegas llevaban las de ganar, pero en esto surgió un traidor llamado Efialtes que informó a Jerjes de la existencia de un sendero por el que podrian atacar por la retaguardia a las tropas griegas que defendian el paso.

Al darse cuenta los griegos de la traición, decidierón retirarse del lugar, todos menos el rey Leónidas y los trescientos espartanos que con él habian llegado.

En el paso murierón Leónidas y sus trescientos hombres, pero este gesto permitió a toda la Helade, ganar el tiempo suficiente para preparar la flota y asi más tarde derrotar a la flota persa en la batalla naval de Salamina.

En el lugar de la batalla, hoy día, se recuerda con una lapida que reza asi:

"Viajero, ve y dile a Esparta que los que aquí reposan cayerón en defensa de sus leyes".