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PACTO ANTI-TERRORISTA PSOE-PP AÑO 2.000
PACTO ANTITERRORISTA - Acuerdo para las Libertades y contra el Terrorismo
El 8 de diciembre de 2000, Partido Popular y Partido Socialista sientan las bases de una política
común para el País Vasco.
El Partido Popular y el Partido Socialista Obrero Español, decididos a reforzar su unidad para hacer
plenamente efectivas las libertades y acabar con el terrorismo, entienden que es su responsabilidad
ante la sociedad española adoptar el siguiente Acuerdo.
El retorno de ETA a la violencia terrorista, tras el cese temporal anunciado en Septiembre de 1998, ha
puesto dramáticamente en evidencia la situación en el País Vasco. Con ello, ha quedado también
de manifiesto el fracaso de la estrategia promovida por el PNV y por EA, que abandonaron el Pacto
de Ajuria Enea para, de acuerdo con ETA y EH, poner un precio político al abandono de la violencia.
Ese precio consistía en la imposición de la autodeterminación para llegar a la independencia del País
Vasco.
La estrategia de ETA no puede ser más evidente: tratan de generalizar el miedo para conseguir
que los ciudadanos y las instituciones desistan de sus principios, ideas y derechos y así alcanzar
sus objetivos que, por minoritarios, excluyentes y xenófobos, no lograrían abrirse camino jamás
con las reglas de la democracia.
El abandono definitivo, mediante ruptura formal, del Pacto de Estella y de los organismos creados
por éste, por parte de ambos partidos, PNV y EA, constituye una condición evidente y
necesaria para la reincorporación de estas fuerzas políticas al marco de unidad de los partidos
democráticos para combatir el terrorismo. La recuperación plena de esa unidad para luchar contra
el terrorismo debe llevarse a cabo en torno a la Constitución y el Estatuto de Guernica, espacio
de encuentro de la gran mayoría de los ciudadanos vascos.
Asimismo, la ruptura del Pacto de Estella y el abandono de sus organismos constituye, para el Partido
Popular y el Partido Socialista, un requisito imprescindible para alcanzar cualquier acuerdo político
o pacto institucional con el Partido Nacionalista Vasco y Eusko Alkartasuna.
Desde el acuerdo en el diagnóstico y en las consecuencias políticas que del mismo se derivan, el
Partido Popular y el Partido Socialista Obrero Español queremos hacer explícita, ante el pueblo
español, nuestra firme resolución de derrotar la estrategia terrorista, utilizando para ello todos los
medios que el Estado de Derecho pone a nuestra disposición. Queremos, también, reforzar nuestra
unidad para defender el derecho de los vascos, el de todos los españoles, a vivir en paz y en libertad
en cualquier lugar de nuestro país.
ACUERDO PRIMERO.- El terrorismo es un problema de Estado. Al Gobierno de España corresponde dirigir
la lucha antiterrorista, pero combatir el terrorismo es una tarea que corresponde a todos los partidos
políticos democráticos, estén en el Gobierno o en la oposición. Manifestamos nuestra voluntad de
eliminar del ámbito de la legítima confrontación política o electoral entre nuestros dos partidos las
políticas para acabar con el terrorismo.
SEGUNDO.- La violencia es moralmente aborrecible y radicalmente incompatible con el ejercicio de la
acción política democrática. Quienes la practican, quienes atentan contra la vida de aquellos que
no piensan como ellos sólo merecen la condena y el desprecio de los partidos políticos democráticos y
del conjunto de la sociedad. No existe ningún objetivo político que pueda reclamarse legítimamente en
democracia mediante coacciones o asesinatos. El único déficit democrático que sufre la sociedad
vasca, el verdadero conflicto, es que aquellos que no creen en la democracia ejercen la violencia
terrorista para imponer sus objetivos a la mayoría. Por ello, el PP y el PSOE nos comprometemos a
trabajar para que desaparezca cualquier intento de legitimación política directa o indirecta, de la
violencia. Por eso, también, afirmamos públicamente que de la violencia terrorista no se extraerá, en
ningún caso, ventaja o rédito político alguno.
TERCERO.- Durante más de dos décadas de democracia, el pueblo vasco ha desarrollado su capacidad
de autogobierno en el marco de la Constitución y del Estatuto de Guernica. Ese marco ha permitido la
expresión política, cultural y social de la pluralidad que alberga la sociedad vasca. Cualquier discrepancia
política existente entre vascos puede y debe plantearse en ese marco institucional. Cualquier proyecto
político, incluso aquellos que pretenden revisar el propio marco institucional, debe respetar las reglas
y los procedimientos en él establecidos. El diálogo propio de una sociedad democrática debe producirse
entre los representantes legítimos de los ciudadanos, en el marco y con las reglas previstas en nuestra
Constitución y Estatuto y, desde luego, sin la presión de la violencia. La paz, la convivencia libre y
el respeto a los derechos humanos son valores no negociables.
CUARTO.- La defensa de los derechos humanos y de las libertades públicas corresponde, en primer
lugar al conjunto de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado: Guardia Civil, Cuerpo Nacional
de Policía y, en su ámbito, la Ertzaintza. De su capacidad y eficacia depende que se erradique en
el País Vasco y en el resto de España la violencia, las amenazas y los chantajes de los terroristas y
de quienes los sostienen. Por ello, reiteramos nuestra confianza en su trabajo y apoyaremos su dotación
adecuada de medios humanos y materiales para desarrollar la labor que tienen encomendada. Es una
confianza, un apoyo y un compromiso que queremos hacer extensivo a Jueces y Fiscales, a todos los
que trabajan al servicio de la Justicia para asegurar nuestra convivencia libre y pacífica.
QUINTO.- Los delitos de las organizaciones terroristas son particularmente graves y reprobables
porque pretenden subvertir el orden democrático y extender el temor entre todos los ciudadanos.
Nuestro sistema penal ofrece una respuesta jurídica adecuada para reprimir esos delitos. No
obstante, si nuevas formas delictivas o actitudes y comportamientos que constituyeran objetivamente
colaboración o incitación al terrorismo exigiesen reformas legales, nos comprometemos a impulsarlas
en el marco del mutuo acuerdo.
La política penitenciaria forma parte de la estrategia de persecución contra las bandas terroristas y, por
tanto, se sitúa en el marco de acuerdo entre ambos partidos y con el Gobierno. Dentro de
nuestro ordenamiento jurídico, la legislación penitenciaria ha de aplicarse asegurando el más
completo y severo castigo a los condenados por actos terroristas. La política penitenciaria
contemplará las formas de reinserción de aquellos que abandonen la organización terrorista y
muestren actitudes inequívocas de arrepentimiento y voluntad de resocialización tal y como
establece nuestra Constitución.
SEXTO.- La experiencia de las actuaciones policiales ha puesto de manifiesto reiteradamente la
importancia que tiene la cooperación internacional para la lucha antiterrorista. Los partidos firmantes
del presente Acuerdo nos comprometemos a trabajar para reforzar nuevas iniciativas de
cooperación, singularmente con Francia y en el marco de la Unión Europea. A tal efecto, ambos
partidos creemos necesario mantener una actividad informativa permanente, a escala internacional,
en el ámbito de las instituciones y de las organizaciones políticas y ciudadanas.
SEPTIMO.- Las víctimas del terrorismo constituyen nuestra principal preocupación. Son ellas
quienes más directamente han sufrido las consecuencias del fanatismo y de la intolerancia.
Sabemos que la democracia nunca podrá devolverles lo que han perdido, pero estamos dispuestos
a que reciban el reconocimiento y la atención de la sociedad española. La Ley de Solidaridad
con las Víctimas del Terrorismo ha sido una expresión unánime y cualificada de su reconocimiento
moral y material. Pero nuestras obligaciones no han terminado.
Debemos esforzarnos por preservar su memoria, por establecer un sistema de atención cotidiana y
permanente. Su colaboración con la sociedad española en la batalla contra el terrorismo sigue siendo
necesaria ya que nadie mejor que las víctimas para defender los valores de convivencia y respeto
mutuo que quieren destruir aquellos que les han infligido tal sufrimiento.
Para promover esa colaboración, ambos partidos nos comprometemos a impulsar, junto con las
asociaciones de víctimas, la creación de una Fundación en la que estén representadas dichas
asociaciones que coordinará sus actividades con las fundaciones ya existentes.
OCTAVO.- Pero la definitiva erradicación de la violencia terrorista en España no es una tarea exclusiva
de los partidos políticos democráticos. Exige el compromiso activo de todos, instituciones, gobiernos y
ciudadanos en la afirmación constante de los valores cívicos y democráticos. PP y PSOE reafirman
su determinación de impulsar y apoyar la movilización de los ciudadanos en contra de la violencia
terrorista y en repudio de los asesinos. Ambos partidos expresan su apoyo a los medios de comunicación
y a los profesionales que en ellos trabajan y subrayan la importancia de su función para transmitir los
valores que garantizan la convivencia entre los españoles y que aparecen recogidos en nuestra
Constitución.
La libertad de expresión y el pluralismo informativo constituyen un patrimonio democrático
esencial frente a la coacción, la amenaza y la imposición del silencio buscada por los asesinos y
sus cómplices. En este Acuerdo, queremos dirigir un llamamiento especialmente a los jóvenes.
Son ellos los que deben protagonizar, de una forma singular, la rebelión contra la violencia. Es
a ellos a quienes corresponde principalmente extender la ética de los valores democráticos y de la
convivencia. ETA debe perder toda esperanza. Y esa esperanza la perderá con la respuesta firme
unida y democrática de los ciudadanos vascos y del conjunto de los españoles a cada una de sus
vilezas.
Nuestro compromiso es poner en España y singularmente en el País Vasco, toda nuestra energía de
partidos democráticos para conseguir un gran impulso cívico al servicio de la salvaguarda de las libertades y
de los derechos de todos los ciudadanos. Este no es un compromiso coyuntural. Queremos dar
a nuestro acuerdo eficacia de presente y proyección en el futuro. Para ello trabajaremos conjuntamente
para que los valores y principios plasmados en este acuerdo alcancen el máximo apoyo social y de
las instituciones, en las que ambos partidos nos comprometemos a defenderlos.
NOVENO.- El objetivo de este acuerdo, impulsar conjuntamente las libertades y la política contra el
terrorismo, exige una colaboración permanente entre el Partido Popular y el Partido Socialista Obrero
Español, que implica el intercambio de información, la actuación concertada en los ámbitos
recogidos en el presente Acuerdo - reformas legislativas, política penitenciaria, cooperación
internacional, movilización ciudadana e instituciones- y la búsqueda de posiciones conjuntas ante
todos los acontecimientos que afecten a la política antiterrorista. A tal fin, se creará una comisión
de seguimiento que se reunirá periódicamente y en la que se integrarán representantes de ambas fuerzas
políticas y, con el acuerdo del Gobierno, representantes de éste.
DÉCIMO.- Con la firma del presente acuerdo PP y PSOE queremos ratificar públicamente nuestro
compromiso firme de trabajo en común, para la defensa del derecho a la vida y a la libertad de
todos los ciudadanos españoles. Ambas formaciones políticas coincidimos en los principios que
deben inspirar la lucha antiterrorista y, en los términos aquí recogidos, en la política que debe
desarrollarse.
Queremos, finalmente, convocar a las demás fuerzas democráticas a compartir estos principios y esta
política, convencidos como estamos de que son un cauce adecuado para expresar su voluntad de
colaboración en el objetivo de erradicar la lacra del terrorismo.
En Madrid, a 8 de diciembre de 2000.
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