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Diversos origenes se han atribuido a los maragatos:
Según fray Sarmiento, monje benedictino del siglo XVIII, maragato proviene de "maurellos" o
"mourellos" que serian mauritanos o cartagineses que antes de la dominación romana emigrarón o
se quedarón en Hispania y que finalmente quedarón reducidos a la zona de León, actual Astorga,
ante la presión romana.
También se ha dicho que los maragatos, son bereberes que quedarón aislados en la zona de
Astorga en tiempos de Fernando I, y que se convirtierón al cristianismo. (Dozy)
Se les ha atribuido origenes celtas, por ciertas similitudes sobre usos y costumbres
de los bretones celtas.
Se ha hablado de un origen africano (de Egipto), del Norte de Africa ... etc.
Las teorias más recientes afirman que el termino maragato, es una palabra en uso a partir del
siglo XIV por lo que buscar similitudes etimológicas anteriores a esa fecha es una perdida de
tiempo. Seguramente la palabra maragato deriva de mericator o mercator (mercader) en alusión a su habitual
forma de trabajo: arrieros y por tanto mercaderes.
Con anterioridad a esta comarca se le llamaba La Somoza (Sub-Montia), debajo del monte.
Maragatos serian por tanto exclusivamente los arrieros de la comarca de La Somoza, que se
dedicaban a dicha actividad, ya que
como hemos citado la comarca se llamaba La Somoza, pero fué tal la fama que adquirierón estos
arrieros que ello llegó a originar incluso el cambio de nombre de la comarca, y denominar como
maragatos a todos los habitantes de La Somoza independientemente de la actividad que ejercieran.
La Magarateria, es una comarca de León, cuya capital es Astorga (la Asturica Augusta romana).
Pueblos de la comarca son:
Brazuelo, Castrillo de los Polvazares, Lucillo, Luyego, Rabanal del Camino, Santa Colomba de
Somoza, Santiago Millas, Val de San Lorenzo, Lagunas, Quintanilla, Villalibre de Somoza, etc.
La comarca abarcaria aproximadamente entre el monte Teleno (el antiguo Tilenus, monte sagrado
de los astures, de 2.188 m.altitud) y Astorga.
Como curiosidad cabe destacar que el Ayuntamiento de Astorga, dos figuras mecánicas ataviadas de
maragatos marcan
las horas a diario, y que en lo alto de una torreta del ábside de la Catedral, tenemos una veleta,
que es la efigie de
Pedro Mato, maragato, simbolo de Astorga.
Los maragatos o habitantes de la magarateria, han conservado costumbres propias, gastronomia,
arquitectura popular, música y vestimenta son las principales manifestaciones culturales de
este pueblo. Ritos propios de este pueblo son: "La Covada", "La boda", "La fiesta del arado"
etc.
Aparte de sus costumbres, practicaban la endogamia y vivian aislados de otras comunidades de la
la zona.
Una comarca muy abrupta y escabrosa, poca dada a la agricultura, pudo motivar que los habitantes
de la zona, escogieran el camino del comercio como forma de vida, dando lugar a una de las
actividades por las que son conocidos: los arrieros (o transportadores de mercancias). El comercio
se realizaba entre Galicia y Castilla y en sus comienzos, los salazones eran la principal fuente
de comercio.
Los maragatos utilizarón para su comercio, las antiguas vias romanas, sobre todo la que lleva de Astorga a
Braga (Lugo) y desde aqui por la Via de la Plata continuar hacia Madrid. También sus vias serían
parte integrante del Camino de Santiago.
A lo largo del tiempo cambiarón sus rutas según el comercio, pero practicamente viajaban entre
el norte de España, Galicia, Asturias y Cantabria y las ciudades de Castilla la Vieja. Cuando
Madrid pasó a ser capital de España con Felipe II incorporarón esta a su tráfico.
Su comercio principal eran el pescado y el carbón del norte, para transportarlos al sur, donde
era cambiado por embutidos, productos de matanza y productos de secano, que a su vez eran
transportados al norte.
Eran famosos por la manera con que protegian sus cargamentos y se les consideraba transportistas
más seguros y a quienes se les podia confiar mercancias de gran valor.
Los maragatos aparte de ser arrieros, se dedicaban a la agricultura y al cuidado de las recuas
de mulas, necesarias para su trabajo.
Una casa de labranza maragata se componia principalmente de un gran patio central, alrededor del
cual giraban todas las dependencias de la misma. Cuanto mayor era la casa, mayor importancia
tenia el personaje que allí residia. La casas eran de piedra, y la entrada se hacia a traves
de un gran portón. En las fachadas se ubicaban pocas o ninguna ventana al exterior.
Concha Espina escribió un libro "La esfinge maragata (1914)" que habla sobre este pueblo.
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