Comarca del Alto Gállego - Tierras de Serrablo
Iglesia de San Juan Bautista - Busa


La iglesia de San Juan Bautista en Busa, está fechada en el siglo XI, fue declarada Monumento Nacional en 1982 y mandada construir por Ramón Guillen entre el 1060 y 1070. Se encuentra en la comarca oscense del Serrablo y se adscribe al arte mozárabe. Se encuentra a 823 metros de altitud. La iglesia se encuentra en despoblado pues según se cree debió ser la parroquial de un núcleo de población hoy desaparecido y olvidado. No se han encontrado restos de esta población, se da por cierto que el motivo es que las casas debían estar construidas con madera y adobe, material que con el paso del tiempo se pierde, no asi la iglesia que al estar construida en piedra ha llegado hasta nosotros.

Es un edificio que no ha sufrido intervenciones posteriores, por lo tanto se nos presenta a nosotros en su fisonomía primigenia. En 1977 fue restaurada por la Asociación de Amigos de Serrablo.

Consta de una única nave rectangular con ábside semicircular, siendo los muros de sillares poco trabajados. No dispone de torre-campanario y probablemente nunca la tuvo.

La portada de acceso se abre en la fachada sur, consta de un doble arco de medio punto rehundido en el muro. El arco exterior es de medio punto, mientras que el segundo es un falso arco de herradura por la combinación de la última dovela y el salmer. El arco exterior esta adornado por una cenefa de festones y palmetas en bajorrelieve. Entre ellos algunos autores creen leer una inscripción en caligrafía cúfica que interpretan como una alabanza a Dios. La alabanza según Cayetano Enríquez de Salamanca (* Madrid 1936 † Fitero-Navarra 2006) dice: "la ilaha illa Allah (No hay más Dios que Alá). Resulta no obstante un tanto extraña esta alabanza musulmana en un templo cristiano.


Ya en el interior, la portada de ingreso a la iglesia es de arco de medio punto, descargando en un dintel monolítico que convierte el espacio superior en un tímpano vacío. A ambos lados de la misma, pilastras interrumpidas en su parte central por dobles columnas formadas por anillos o fajas cilíndricas típicas de las construcciones de esta zona. En la parte superior se abren tres rudimentarios ventanales distribuidos a lo largo del muro.


En la fachada occidental, a los pies, una preciosa ventana rehundida en el muro, con tres vanos formados a base de dos fustes cilíndricos y tres arcos de herradura que viene a constituir el santo y seña del mozarabismo del Gállego. Ventana, que fue librada del expolio por los pelos pues ya estaba desmontada y preparada para ser vendida. En este mismo muro se puede apreciar una puerta tapiada cuya estructura puede verse en el interior del edificio. La puerta fue cegada en 1977 al ser restaurado el templo, al considerar que su porte adintelado no se correspondía con la fábrica original. Ventana y puerta quedan descentradas al eje del templo.


Al interior destacan los pilares adosados a los muros que a mitad de recorrido se interrumpen con dobles columnas para volverse a convertir en pilares al llegar al suelo. Las dos portadas tanto la que se encuentra cegada como la que se utiliza de acceso al templo, está constituida por un dintel sobre el que se apoya un arco de medio punto. Sobre los pilares, se apunta el inicio de los arcos fajones que debían conformar una bóveda de cañón, la cual no llegó a construirse probablemente por la impericia del maestro de obras, por lo que la nave se cubrió con techumbre de madera.

El ábside dispone en su parte superior de un friso de baquetones entre molduras, más abajo cinco arcos ciegos que apoyan en seis lesenas que forman cinco paños. El ábside orientado al Este como es habitual en estos templos, sigue la misma disposición tipica de las iglesias del Serrablo, con una ventana central aspillerada que ilumina el interior. Todo parecería normal si no fuera por la curiosa elevación en forma de "V" que podemos observar y que le da ese extraño aspecto.

Esta curiosa elevación del tejado, probablemente es debida a un cambio de criterio en la construcción. En un primer momento el ábside debía ir cubierto con bóveda de horno, pero como ocurre con la nave, el inexperto constructor no se debió de atrever con ello y solucionó el cerramiento con el alargamiento de la techumbre de madera también en el ábside lo que le obligó a levantar unas hiladas de sillares en la parte superior del ábside. Sea como fuere, esa elevación del ábside le da un extraño encanto, como de un barco varado en medio de la planicie. Decimos en este caso que el ábside esta izado.

La Iglesia de San Juan Bautista en el recuerdo