|
Hacia el 1080, el conde Sancho Ramírez, hijo ilegitimo del rey Ramiro I, fundó la congregación
canónica de San Pedro de Lasieso, bajo la regla de San Agustin. Treinta y ocho años despues pasó
a ser priorato, dependiente de los obispados de Jaca o Huesca. En 1202 desapareció como tal.
El sarcofago en que fue inhumado, en dicha iglesia, se guarda en el Museo Diocesano de Jaca.
Este carácter monástico de sus origenes queda reflejado en su planta de dos naves desiguales y
en su doble cabecera de ábsides diferenciados. Pero hay otros elementos comunes con el resto de
iglesias mozárabes, como son la decoración de la torre o la doble planta.
En la parte baja del núcleo se ha encontrado una necrópolis del siglo X. Este hallazgo evidencia
lo importante que fue el poblamiento durante los siglos alto medievales. Se trata de tumbas
antropomorfas con orientación este-oeste.
Esta iglesia se compone del binomio de dos iglesias: una primera, de dimensiones muy pequeñas,
mozárabe (sobre la que se asienta la torre); la otra románica. La primigenia se compone de una
sola nave con un ábside semicircular (bóveda de horno). Hilera de baquetones en el exterior.
Sobre ésta se levanta la torre, de tipo serrablés. Debajo del tejaroz aparecen los baquetones y
a continuación dos pisos con ventanas ajimezadas, siendo de tres arcos (piso superior) y dos
(en el inferior).
La segunda construcción se encuadra dentro del románico rural, presentando una
sóla nave y ábside semicircular con bóveda de horno. En esta nave y en su paramento meridional
se abre la portada, y en la septentrional la pequeña puerta que comunica con la otra nave,
además de abrirse un ventanal doble enmarcado en un arco de medio punto sobre el tejado del
ábside en el muro de cabecera, al igual que en Otal.
La nave mas pequeña es casi cuadrada y soporta la nave mediante su cubrimiento de cuatro
arcos, disponiendo de dos ventanales de arco de medio punto abocinados muy próximos en su
fachada norte.
El ábside de la nave mayor no lleva decoración alguna y únicamente presenta en su centro un
ventanal con derrame hacia el interior. El menor ofrece un friso de baquetones apoyado
directamente en hilada del muro y con una moldura sobre él. Al igual que en el otro ábside,
también se abre una ventana en el centro, aunque en este caso de arco de medio punto.
La torre de acusada forma troncopiramidal, no se abre ninguna abertura en su cuerpo inferior,
y en el superior, partiendo de una imposta que los separa, se abren a los cuatro lados
ventanales dobles de arco de medio punto con una columna en el centro, sobre los que hay otros
triples con las mismas características auqnue mas alargados y un friso de baquetones sobre el
que se apoyan cuatro hiladas sobresalientes en función de cornisa. Se cubre con bóveda esquifada
y tejado a cuatro vertientes. Del techo de la bóveda cuelga una sóla
campana, sujeta por un entramado de madera.
|