Alquerías valencianas
Alquería del Moro - Alquería dels Moros

En el antiguo camino de Valencia a Burjassot (Camino Viejo de Burjassot) y en el término del antiguo poblado de Benicalap, hoy reconvertido en barrio de la ciudad de Valencia, se encuentra esta alquería denominada del Moro o "dels moros", que se encuentra además muy cerca de otra alquería de similares características denominada Alquería de la Torre. Al igual que su compañera, se trata de una casa rural residencial cuyo propietario ostentaba la propiedad de la casa y las huertas circundantes. Las tierras son alimentadas por aguas procedentes de la acequía de Tormos. Declarada Bien de Interés Cultural en la categoría de monumento en 2004. Su origen se remonta probablemente a tiempos de la dominación musulmana, pero su actual configuración abarca un periodo que comienza en el siglo XV pero con reformas en los siglos XVI y XVIII. Actualmente el estado del edificio lo podemos considerar como manifiestamente mejorable por no decir que está de puta pena. Sus ventanas góticas que se abren en la fachada Sur han sido cegadas con bastante mal gusto pero que sin embargo sirven de protección contra el expolio y contra ocupantes no deseados.

Aunque no se sabe de donde proviene su nombre, es conocida la popular costumbre de llamar a las edificaciones antiguas, con el sobrenombre de los moros, atribuyéndoles una antiguedad que se remonta a la época de los moros en nuestro territorio, es por tanto nombre atribuible a una población cristiana ya establecida en la zona. La primera mención escrita a esta alquería con el sobrenombre de los moros es del siglo XVII.

La alquería dispone de dos plantas en altura, sobre una base rectangular. Tres cuerpos longitudinales paralelos entre si y un cuarto cuerpo transversal a los anteriores situado al fondo y cuya fachada exterior que mira al Sur, linda con el antiguo camino de Burjassot. Cada uno de estos cuerpos están divididos entre si por paredes medianeras que estructuran el espacio interior. Dado que las ventanas más elegantes y trabajadas se sitúan en el último tramo transversal que mira al camino de Burjassot, es de suponer que este espacio fuera uno de los más importantes de la alquería, reservándose como habitaciones principales, sobre todo el piso alto que estaría reservado para la gente principal dueña de la alquería. Este cuerpo transversal dispone de un tejado a una vertiente con alero, cubrición resuelta de manera distinta que el resto de las cubiertas que lo hace a doble vertiente, lo que ahonda en la aseveración de que este espacio era de mayor importancia. El hecho de estar situado al Sur, lo convierte de alguna manera en una de las zonas más cálidas de la alquería.

La fachada que más ha llamado la atención, en parte porque es la más visible y en parte por sus ventanas góticas que abren al camino de Burjassot y que siempre le han dado un cierto aire palaciego, es la que mira al Sur. Esta fachada se estructura con tres ventanas rectangulares cerradas con rejas de hierro en la planta baja y dos ventanas mucho más elegantes (casi palaciegas) para el piso superior. Esta ventana forma dos aberturas, al disponer de una delgada columna central o mainel que transforma su composición en ventana bífora de doble arco. Un adorno lobulado en la parte superior de cada abertura le da el aspecto palaciego gótico característico.

La alquería está dividida en dos espacios, el primero de ellos formado por un gran patio o zona ajardinada y el segundo por la edificación propiamente dicha. Todo el conjunto se encuentra protegido por una pequeña cerca que lo aisla del exterior. La entrada al patio se hace a través de un gran portalón de estructura reciente. Ya en el interior del patio vemos en una esquina lo que fue el antiguo pozo de agua y una serie de restos de estructuras (cobertizos) de lo que debieron ser corrales y caballerizas. Destacar en el patio la presencia de una gran higuera (ficus) que se encuentra incluida en el Catálogo de epecies arbóreas protegidas y que por lo tanto no se puede talar y goza de protección. Desde este patio abierto en la fachada Norte se entra en la vivienda a través de una puerta en arco rebajado.

El cuerpo central que enfrenta con la entrada servía de distribuidor para las habitaciones de la planta baja. Este cuerpo se divide en dos crujías separadas entre si por un arco carpanel construido a finales del siglo XVIII. En uno de los laterales de la segunda crujía una escalera nos lleva a la planta alta o planta principal donde residian los señores de la alquería. En líneas generales la planta baja se utilizaba como zona de servicio y labor, mientras que la superior era utilizada como vivienda residencial. No obstante esta división de papeles no siempre ha sido así, en ocasiones la planta alta ha sido utilizada como almacenes, secaderos e incluso habitaciones para la cria del gusano de seda.

La cronología edilicia de la alquería la podemos dividir a grandes rasgos en los siguientes periodos: sobre una vivienda más sencilla y de una sola planta (siglos XIII-XIV), se reedificó en el siglo XV una vivienda con dos plantas, mientras que ya en el siglo XVI se transformó en residencia señorial e incluso como algunos autores afirman como palacio rural. La presencia de una habitación dedicada a capilla u oratorio (que no ha llegado hasta nosotros) y la presencia de bancos festejadores en las ventanas que abren a la fachada Sur así parece atestiguarlo.Con las últimas reformas del siglo XVIII y principios del XIX la casa adquirió su actual configuración estando ya dedicada plenamente a labores agricolas y habiendo perdido parte de su pasado señorial.

Frente a la fachada Este y solo separados por un estrecho camino que actualmente lleva el nombre de Camino de Alquería de los Moros, alzan una serie de edificios y construcciones de similares características realizados hacia el siglo XVIII y que eran utilizados como residencias permanentes de pequeños propietarios y como locales auxiliares de transformación agricola o venta de productos en relación directa con la alquería madre. Es la conocida como Alquería del Torro o Alquería de la Luna. A este tipo de construcciones se les llama alquerias de viviendas agrupadas. Junto a este conjunto de casas debían existir viviendas construidas con materiales de escasa calidad y que no han llegado hasta nosotros y que estarían ocupadas por agricultores utilizados como mano de obra.