Dicen las crónicas que el sábado 9 de octubre del año 1238 hacia su entrada en la recién conquistada ciudad de Valencia,
el rey Jaime I el Conquistador. Inmediatamente
se dirigió a la Mezquita Mayor, y previa purificación puso la nueva Catedral bajo
la advocación de "Nostra Dona Santa María de València". Jaime I había hecho promesa pública en Lérida el 28 de Octubre de 1236 de restituir
la Iglesia Catedral de Valencia.
La Catedral de Valencia desde su inicial consagración en 1238, se
encuentra bajo la advocación de la Santísima Virgen María, ante cuya
imagen (un icono de la Virgen pintada sobre madera) celebró la primera misa el obispo Pere de Albalat.
Según la tradición, dicha imagen era propiedad del mismo Jaime I que la llevó consigo en toda la campaña de la conquista
del reino musulmán de Valencia.
Sobre el destino de esta imagen que se encontraba en la Catedral desde los tiempos
de la Reconquista, se sabe que fue quemada durante la Guerra Civil en 1936.
Sobre la consagración de la mezquita mayor existen muchas leyendas. Una de ellas narra como el rey, armado
con un martillo de plata, destrozó las paredes del templo donde todavía quedaba decoración
musulmana. A esta tarea se sumarían sus hombres, dejando la mezquita convertida en ruinas en
pocas horas (recogido por Josef Teixidor en su libro Antigüedades de Valencia).
Pero esto es sólo leyenda, ya que la Mezquita Mayor fue usada como Catedral hasta la construcción
del actual templo.
Adosada en la parte exterior del ábside tenemos una
capilla, cerrada por una puerta metálica,
donde según la tradición se realizó la primera misa en la Valencia conquistada. Una placa de
piedra encima de la puerta hace referencia a tal hecho.
La misma dice así: En este lugar, según tradición, se celebró la primera misa al ser
reconquistada Valencia por el rey don Jaime. Excmo.Ayuntamiento de Valencia. 9-X-1952
En el interior de la capilla, sobre un altar, hay una
tabla gótica, con una pintura de Sant
Jordi y un letrero que dice: Sant Jordi en la batalla del Puig de Santa María. Any 1237.
La Catedral de Valencia se halla construida sobre
la antigua seo visigótica que, más tarde, se convirtió en mezquita, aunque no queda ningún
resto importante de estos edificios. En las excavaciones efectuadas en la adyacente Pl.Almoina,
han dejado al aire, restos de la antigua seo visigoda, como es el ábside. Se supone que bajo
la actual Catedral estarían los restos de la seo visigoda.
Para la construcción de la catedral, se usaron piedras de las cercanas canteras de Burjassot y Godella
e incluso de lugares mas alejados como son Benidorm y Jávea.
Existe constancia que hasta el año 1262 persistió la Mezquita-Catedral con las sentencias coránicas
en las paredes, hasta que el 10 de junio de 1262 fray Andrés de Albalat (hermano de Pere de Albalat) resolvió
demoler la antigua Mezquita y construir una Catedral de nueva planta. La fecha de inicio de las
obras constaba en una lápida situada en la girola y que desapareció en las obras de remodelación
del siglo XVIII que modificaron arquitectónicamente el interior de la catedral. La lápida fundacional se encontraba en el
pilar que separaba las capillas centrales de la girola concretamente donde hoy se encuentra la Capilla de San Jaime.
La inscripción escrita en letra monacal fue recogida por el archivero que fue de la Catedral, Joan Pahoner (1700-1781)
en 1756 y copiada a papel, según Sanchis Sivera dice:
Anno Domini M
CC.LXII.-X kalend.ju
lii fuit positus primarius lapis
in Ecclesia Beate Marie
sedis Valentine per
venerabilem patrem
fratem Andream Valentinae Civitatis
Episcopum
En el año del Señor de 1262, a X de las calendas de julio (10 de junio) fue colocada la
primera piedra en la iglesia de Santa María, Seo de Valencia, por el venerable padre
Fray Andreu, tercer obispo de la Ciudad de Valencia.
Según una hipótesis de trabajo la antigua mezquita musulmana, se correspondería con el actual
transepto de la catedral, siendo la Puerta de los Apóstoles, la puerta de entrada a la mezquita y el
lugar donde se encuentra la puerta de la Almoina el lugar donde se encontraba el mihrab.
Como suele ocurrir en obras arquitectónicas de
esta magnitud la Catedral tardó varios siglos en ser finalizada por lo que la
mezcla de estilos artísticos es su característica más relevante lo que además la convierte
en una joya de la arquitectura universal.
El gótico es el estilo básico y predominante de la catedral, ya que
la nave principal y las capillas fueron construidas entre los siglos XIII al XV. El gótico valenciano se
caracteriza por ser más bajo y alargado. En el caso de la catedral de Valencia, las ventanas se
tapan con finas láminas de mármol blanco que dejan pasar la luz. Nuevo concepto de espacio, más
amplio, ligero y luminoso. Todo está dispuesto para la adoración a Dios.
Las obras fueron iniciadas en 1262 por el maestro de obras Arnau Vidal o Arnaldo Vidal.
Existe constancia escrita en el Archivo de la Corona de Aragón de una anotación realizada en 1267 que dice:
"Arnaldi Vitalis, magistri operis ecclesiae Sancte Marie civitatis Valentiae".
No obstante, los primeros libros de obras de la Catedral datan de 1380, hasta esa fecha los datos constructivos de la Catedral son
incompletos y fragmentarios.
Una aproximación cronológica de algunos de los maestros de obras de la Catedral sería la siguiente: (las fechas son aproximadas)
Magistrum maiorem operis sedis predicta
• Arnaldo Vidal (maestro de obras desde 1262 en que comienza la construcción de la Catedral)
• Nicolás de Ancona (maestro de obras entre 1303 y 1354)
• Andrés Juliá (maestro de obras entre 1358 y 1381)
• Joan Franch (maestro de obras entre 1381 y 1399)
• Lluís Amorós (hacia 1402)
• Joan Llobet (maestro de obras entre 1404 y 1408)
• Pere Balaguer (maestro de obras entre 1408 y 1427)
• Marti Llobet (maestro de obras entre 1428 y 1439) activo en Valencia desde 1417 (hijo de Joan Llobet)
• Antoni Dalmau (maestro de obras entre 1441 y 1453) sustituyendo a Martí Llobet
• Francesc Baldomar (maestro de obras entre 1458 y 1476)
• Pere Compte (maestro de obras entre 1476 y 1487)
• Juan Bautista Perez Castiel (maestro de obras entre 1672 y 1708)
La Catedral se construyó básicamente entre 1262 y 1356 y originalmente se componía de tres naves con tres tramos,
la nave central más ancha y alta que las laterales. La nave central es de tramos cuadrados,
mientras que en las naves laterales los tramos son rectangulares.
El cuarto tramo se construyó en el siglo XV, al objeto de unir el templo con la Sala
Capitular y con la torre campanario (El Miguelete) que se habían construido exentos. Por tanto el templo en la actualidad se
compone básicamente de tres naves de cuatro tramos, nave de transepto, girola, y presbiterio poligonal. En las naves laterales
cuatro capillas laterales a cada lado. La girola dispone de ocho capillas absidiales, y al ser par el número de capillas, el
eje del edificio de separación es un pilar en lugar de una capilla como podemos encontrar en otras Catedrales españolas. La cubierta
se cubre con bóvedas de crucería cuatripartitas con plementería de ladrillo. Tanto los arcos de diafragma que soportan la nave central
como los formeros que separan las naves entre sí, son arcos apuntados.
El recorrido por el interior de la catedral es muy rico y nos
lleva de unos estilos a otros casi sin discontinuidad. La Catedral comenzó a construirse por la
girola o cabecera, también llamada deambulatorio, que es la parte semicircular donde se localizan las
capillas principales y en cuyo centro se localiza el Altar Mayor. Antes de finalizar el siglo
XIII se había concluido la girola con sus ocho capillas, avanzando la obra según se derribaba
la mezquita hasta llegar a la Puerta del Palau, en el brazo este de la nave del transepto.
Originalmente la girola era visible desde el presbiterio o Altar Mayor, al igual que ocurre en la actualidad con la
Iglesia de Santa Catalina Mártir, pero en la reforma barroca de 1674 (siglo XVII) los arcos de comunicación fueron cegados y
ornamentados con decoración propia de ese estilo.
Diversos planos e imágenes de la Catedral
Entre 1300 y 1350 aproximadamente, se terminó el transepto y se iniciaron las obras de las tres naves hacia los
pies, de tal modo que a esta etapa constructiva se deben dos de los aspectos más llamativos de
la catedral, es decir la Puerta de los Apóstoles en el brazo norte del transepto, y el cimborrio. Las obras fueron dirigidas
por el maestro de obras de entonces Nicolás de Ancona.
El templo, que hasta entonces constaba de tres naves de tres tramos desde el crucero, dejaba
la Sala Capitular (1356-1369) y la Torre del Miguelete (1381-1425) separadas de la iglesia. En 1459 los maestros Francesc Baldomar
y Pere Compte amplían en un tramo mas la Catedral, es la conocida como Arcada Nova o Arcada de la Seu, uniendo
definitivamente la catedral con la Sala Capitular y el Miguelete que hasta entonces estaban
exentos. Para permitir el paso entre la Sala Capitular y la Catedral, Pere Compte construyó un pasillo de paso.
La descarga del empuje de las naves se realiza a través de arbotantes al exterior. Estos de una extrema sencillez, están formados por
arcos de medio punto.
Los siglos XV y XVI, siglos del renacimiento, no se reflejaron en la arquitectura
de la Catedral de forma clara, aunque sí en su decoración pictórica, desde el altar hasta las
capillas menores. En el orden arquitectónico, este estilo no supuso una ruptura violenta con el
gótico, ya que éste ultimo tenía una gran aceptación. Se dio un regreso al lenguaje de la
arquitectura clásica, órdenes clásicos, arco de medio punto etc. En lo decorativo, los elementos
vegetales, guirnaldas, almohadillados, etc. eran predominantes.
En el siglo XVIII su estructura interior gótica fue sustituida por el estilo de la época
el neoclásico, el 1 de Septiembre de 1774, bajo el arzobispado de Don Francisco Fabian y
Fuero, los arquitectos Antonio Gilabert Fornes y Lorenzo Martinez comenzaron las obras de reforma
interior, revistiendo la vieja catedral de pilares corintios, cornisas y archivoltas
grecorromanas, estucos y dorados. Hace ya varias décadas, que se procedió a la retirada de
todos estos elementos clásicos, volviendo a dar a la Catedral su aspecto de iglesia gótica,
dejando algunas capillas con su revestimiento clásico y poder contemplar ambos estilos que han
marcado la historia de la catedral. Interesante resulta observar las capillas de la girola,
unas con su estilo gótico original de piedra labrada y desnuda y otras con su revestimiento
neoclásico.
Ya en el siglo XX y durante la guerra civil española, la Catedral fue incendiada por lo que muchos
elementos artísticos de la misma fueron destruidos. El coro situado en la parte central,
fue desmontado en 1940 y se situó al fondo del altar mayor.
Los órganos de música, que habían sufrido importantes daños durante el conflicto, no
fueron reconstruidos. En 1972 se emprendió la tarea de repristinación de la catedral bajo la dirección de
Fernando Chueca Goitia.
Asimismo en 1970 las llamadas Casas de los Canónigos, que eran unas construcciones adosadas
a las capillas exteriores recayentes a la calle del Miguelete, fueron derribadas para devolver a la
catedral su pureza original, aligerándola de aditamentos de escaso o nulo valor arquitectónico.
La Catedral se cubre con bóvedas de crucería simple de potentes baquetones y plementeria de
ladrillo dispuesta a rosca. Esto sin embargo tiene una excepción en la nave este de la nave del transepto (Puerta del Palau), donde
la bóveda es de piedra. Probablemente esto sea así, porque por este lugar se comenzó a construir la Catedral y si en un comienzo
se pensó cerrar las bóvedas con piedra, al final se cambió de idea pasando a usar el ladrillo mucho mas barato y mas fácil de construir.
Las naves muestran la escasa diferencia de altura entre la nave principal y las laterales.
En total la Catedral de Valencia tiene unas dimensiones de 94 metros de largo por 53,65 metros de ancho en la nave
del transepto.
En 1492 y a petición del cardenal Rodrigo de Borja, la catedral de Valencia fue elevada al rango de Metropolitana, por parte del
Papa Inocencio VIII. En recuerdo de tal efemérides se puso una
placa adosada a una de las fachadas del
Palacio Arzobispal.
La Puerta de los Hierros o Barroca (Porta dels Ferros)
La puerta principal, llamada "de los hierros", es la más moderna de las tres que tiene la Catedral. Fue construida con la fortuna
donada en su testamento por doña Mariana Pont de Aguilar fallecida en 1621. Esta puerta venía a sustituir a la anterior del siglo
XV de la que no tenemos referencias pero de la que se cree debía ser muy sencilla y no acorde a la categoría de una Catedral
Metropolitana.
La fachada fue diseñada y contratada con el escultor y arquitecto Konrad Rudolf en la parte escultórica y con Francisco Padilla en la parte
arquitectónica. Se inició en 1703 y por azares del destino se alargó hasta 1741.
Comenzada en 1703 por el alemán Konrad Rudolf, este había llegado a Valencia con el archiduque Carlos de Austria, pero al
finalizar la Guerra de Sucesión tuvo que marcharse con el Archiduque ya que era su escultor de cámara.
Dejo paralizadas las obras en el año 1707 a la altura del primer cuerpo, mientras que Francisco Padilla había fallecido en 1704.
Las obras se reanudan en 1713 con la intervención del cantero montañés Domingo Laviesca (autor de las portadas de la Iglesia de los
Santos Juanes) y del cantero José Miner a quien el fallecido Francisco Padilla había subcontratado las obras de la fachada. En 1727
el escultor Francisco Vergara "el Viejo" retoma la obra escultórica de Konrad Rudolf. En la obra también intervendrían los escultores
Andrés Robres y Luciano Esteve. En 1739 Francisco Stolff se haría cargo de ciertas esculturas de la portada y más adelante Ignacio Vergara
realizaría algunos adornos escultóricos.
Es una obra barroca, grandiosa y bella, con esculturas que entonan un himno a los santos hijos de Valencia,
San Vicente Ferrer y San Vicente Mártir. La Puerta Barroca o de los "Ferros" como también se le llama (llamada así por la verja de hierro
que circunda el atrio de entrada), es un monumento dedicado a la exaltación
de la Virgen, de la Iglesia y los santos valencianos. Su aspecto general se asemeja a un
retablo de forma cóncava, con
más de 36 metros de altura, resultando aparentemente forzada debido no sólo por las condiciones
estilísticas del momento sino también por la necesidad de producir la ilusión óptica de una
mayor sensación de espacio en un lugar realmente muy pequeño, ya que esta puerta fue concebida
para
ser vista desde la estrecha calle de Zaragoza que la enfrentaba, y que hoy ha desaparecido
al abrirse la actual plaza.
La puerta de los hierros esta precedida por un pequeño atrio de forma eliptica, que se levanta sobre un zócalo de piedra
negra y un banco corrido por el interior. Limita el espacio una verja de hierro,
también barroca de donde toma el nombre la portada. Sobre el arranque de las verjas metálicas dos
leones de piedra portan entre sus garras dos grandes medallones con la cifra del nombre de María.
La puerta se abre formando un arco peraltado de medio punto; el intrados del arco está decorado con figuras de
cabezas de ángel con alas y decoración de estilo barroco. Bajo el arco que forma la entrada, en el suelo, dos lápidas: la de
Mariana Mont de Aguilar fallecida en 1621 y que legó su fortuna a la Catedral para que pudiera construirse la portada. Junto a ella
la lápida de su sobrina Petronila Dionisia de Mont.
En el lado derecho de la portada una
lápida escrita con caracteres latinos y con los símbolos del alfa, el omega y el crismón recita la siguiente oración: Cristo Jesús / verdadero Dios,
verdadero hombre / redentor de nuestra humanidad / El mismo vive, El mismo reina, El mismo impera / salud, honor y gloria / por los siglos /
Año 1 de enero de 1901.
La portada se desarrolla en tres cuerpos superpuestos:
En el primero, hay
tres columnas a cada lado de la puerta, con fustes decorados y capiteles
corintios, realizados por Konrad Rudolf entre los que se abren sendas hornacinas con las
estatuas de
Santo Tomas de Villanueva dando limosna a los pobres y
San Pedro Pascual que sostiene un libro, mientras recibe la mitra de Jaén de manos de un ángel. Ambas obras atribuidas a Konrad Rudolf.
Sobre el arco de entrada destaca un bajorrelieve realizado por
Ignacio Vergara, que
representa el
anagrama de la Virgen María. Este se enmarca en una gloria de ángeles y otros adornos en una venera de estilo rococó. En la obra ejecutada
hacia 1752 podemos ver a dos ángeles niños sosteniendo una coronal imperial sobre las letras en bronce del anagrama de María. En la parte
inferior del anagrama dos ángeles en actitud de adoración al símbolo mariano.
El segundo cuerpo, mas reducido, tiene cuatro columnas del mismo orden, en el intercolumnio
del centro, un
rosetón oval con una
vidriera de la Asunción de la Virgen; y en los laterales, las estatuas de San Lorenzo obra de Francisco Stolff
y de San Vicente Mártir obra de Konrad Rudolf y medallones con los bustos de los papas valencianos,
Calixto III
y
Alejandro VI, con figuras alegóricas, a los pies del primero la Caridad y la Justicia, y a las
del segundo la
Esperanza y la Fortaleza, todas ellas obras de Francisco Vergara.
En el
tercer cuerpo, de menores dimensiones, se representa la
Asunción de la Virgen en un altorrelieve
salido de la mano de
Ignacio Vergara, y en el ático, el símbolo del Espíritu Santo en relieve bajo un frontón
partido, y a sus extremos, las esculturas de
San Luis Bertrán y
San Vicente Ferrer, obras de Francisco Stolff.
Remata el conjunto una
cruz de bronce sobre una esfera también de bronce entre dos ángeles adoradores de piedra, uno de ellos de pie y el otro de rodillas.
Nos encontramos a 36,66 metros de altura.
La piedra de esta portada procede de las canteras de Benigánim, Moncada y Ribarroja. En 1769 se terminaría el atrio de entrada con la
colocación del asiento corrido junto a la reja de hierro.
Galeria de imágenes
Puerta de los Apóstoles (Porta dels Apòstols)
La Puerta de los Apóstoles, llamada asi por las esculturas de los doce
apóstoles de Cristo que figuran en la portada, fue construida entre los siglos XIII y XIV en estilo gótico.
Comenzada en tiempos del obispo Jazperto de Botonach (1276-1288), en ella trabajó el italiano Nicolás de Ancona
contratado en 1303 y considerado como el artífice de esta portada.
En el año 1354 ya estaba terminada. Los autores de la misma a excepción de Nicolás de Ancona se desconocen, y aún de este, no se
sabe que participación tuvo en su construcción, pues consta que durante el tiempo de realización de la portada, este era el maestro mayor
de la Catedral. Parece ser que Nicolás de Ancona fue contratado por el obispo de Valencia Raimundo Despont (1289-1312),
que conoció su trabajo y experiencia durante su estancia en Italia.
La portada resaltada sobre el muro que le sirve de encuadre está
formada por tres arcos apuntados con estructura abocinada
y tres arquivoltas adornadas con
estatuillas de ángeles, santos y profetas, coronado por un gran
rosetón de seis puntas; la estrella de David, también llamada "Salomón o Salomó", de 6.45 metros de diametro. Este
rosetón tuvo que ser practicamente reconstruido en 1960 ya que habia sido seriamente afectado por el mal de la
piedra. Tanto el arco apuntado como el rosetón quedan enmarcados por dos gabletes góticos.
La presencia del rosetón con vidrieras policromadas (no originales) cumple función de iluminación de la nave del transepto en el
interior de la Catedral. La presencia de la estrella de David inserta en el rosetón se interpreta como símbolo de Jesús, el Mesias,
descendiente de la casa de David. Por investigaciones realizadas parece ser que este rosetón sustituye a una ventana lancelada similar a
la que se encuentra sobre la Puerta del Palau.
En el
tímpano de la puerta se encuentra la
imagen de Santa María, titular de la Catedral, con el Niño en brazos y que hasta 1599 se encontraba en el parteluz hoy desaparecido
de esta misma portada. La rodean ocho ángeles tocando instrumentos musicales. Los arcos se apoyan sobre seis
pilares de sección prismática triangular. Sobre los mismos seis esculturas de apóstoles bajo doseletes. Las caras de los pilares se adornan
con
detalles escultóricos con imágenes de la Virgen, arcángeles, escudos nobiliarios,
escudos del Reino de Valencia ampliamente repetidos,
representaciones gremiales o
animales fantásticos.
Más al exterior a la derecha, las
estatuas bastantes deterioradas de San Sixto papa y su diacono San Lorenzo Mártir,
y a la izquierda, las
estatuas también muy deterioradas de San Valero obispo y su diacono
San Vicente Mártir, estas cuatro figuras insertas en unos pequeños nichos.
Los restantes seis apóstoles se encuentran en la misma linea pero fuera del ambito de la arquería y también protegidos bajo
doseletes.
En las jambas de las puertas encontramos cuatro escudos nobiliarios:
• El de la familia Mercader con
tres monedas de las llamadas marcos de oro
• Un
toro pasante, atribuido al justicia de la ciudad.
• Un
escudo ajedrezado atribuido al procurador general del Reino, don Rodrigo Jiménez de Luna.
• El cuarto
escudo que podemos observar en los relieves antes citados es el más representado de todos, pues figura la
antigua heráldica de Valencia (una ciudad sobre
el mar) antes de que fuera sustituida por las armas reales del rey de Aragón (cuatro palos de gules en campo de oro). No obstante lo dicho
debemos indicar que el canónigo y estudioso de la Catedral don José Sanchis Sivera ya escribió en 1909 que el mencionado escudo no se
corresponde con la heráldica de la ciudad sino que corresponde al obispo valentino don Jazperto de Botonach (1276-1288) y que representa un
castillo o alcazar sobre aguas. Sólo recordar que durante el pontificado del obispo Botonach dieron comienzo las obras de la Puerta de los
Apóstoles, motivo más que sufiente para que su escudo figure en lugar preminente de la portada.
En las
arquivoltas de la portada podemos encontrar: catorce estatuillas de ángeles, dieciseis de santos y
dieciocho de profetas, en total 48 figuras, todas ellas bajo pequeños doseletes.
Toda la estatuaria de la portada se encontraba policromada como facilmente se puede observar por los restos que quedan.
Es de destacar que esta portada se encuentra en muy mal estado, debido a la mala calidad de la
piedra utilizada, lo que ha obligado a una completa restauración y a la sustitución de las
imágenes originales por copias, quedando las originales que se han podido salvar en el Museo de
la Catedral.
En la parte superior de la portada, bajo el rosetón podemos encontrar diversas esculturas muy mal conservadas, que se consideran
representan a diversos reyes y personajes del antiguo Israel (Abraham, Jacob, Daniel, Salomón, Isaías, Miqueas, Simeón y San Juan
Bautista. Las figuras se enmarcan en arcos apuntados con tracería gótica. Según Sanchis Sivera los personajes representados son:
San Atanasio, San Basilio, San Gregorio Nacianceno y San Juan Crisóstomo como padres de la Iglesia oriental, mientras que los padres
de la iglesia occidental estan representados por: San Ambrosio, San Agustín, San Jerónimo y San Gregorio el Grande.
Los batientes de madera son del año 1438 y los clavos y herrajes son los originales de la época.
Al pie de la Puerta de los Apostoles se reune todos los jueves a las 12 de la mañana, el
Tribunal de las Aguas desde
el año 880. Problablemente ya se reuniria este tribunal en este mismo lugar cuando la actual
Catedral era todavía mezquita musulmana. LLegado a este punto conviene destacar que esta portada disponía de un atrio rodedado por
una verja de hierro y con una bancada de piedra. Sobre esta bancada se sentaban los miembros del Tribunal de las Aguas para ejercer
justicia. Verja y bancada sería desmontada en 1798 por las molestias que ocasionaba en la entrada y salida del templo, sobre todo en las
fiestas del Corpus.
La Puerta del Palau o de la Almoina (Porta de L'Almoina)
La puerta de "L'Almoina" (limosna en valenciano, por la cercanía a la casa donde se daba
socorro a los menesterosos) o puerta del "Palau" por su cercanía al Palacio Arzobispal, o
sencillamente la puerta románica, es una puerta de estilo románico en una catedral gótica, y queda como un curioso arcaismo dentro de
una época ya gótica. Además de los citados nombres también se le ha llamado de la "Fruita" por encontrarse en su plaza el lugar del
mercado de frutas, y también en algunas ocasiones ha recibido el nombre de puerta bizantina sin mucho acierto.
Galeria fotográfica
Según algunos autores (Sanchis Sivera) es obra del maestro de obras Arnau Vidal, realizada entre los años 1260-1270
aunque esta adjudicación es más que dudosa. Para
otros, esta puerta es anterior a la construcción de la nueva catedral, y seguramente se realizaría
en los primeros años de conquista para derribar el mihrab musulman alli situado, que como sabemos
es la parte mas sagrada de la mezquita y así desdibujar el carácter musulmán del templo que debía ofrecer
en los primeros años de la reconquista de la ciudad.
De lo que no cabe duda, es que es la puerta más antigua de la Catedral. En primer lugar
se observa la decoración que figura sobre dicha
puerta - por encima de la arcada y debajo del tejaroz - se encuentran las cabezas de siete parejas que según la
tradición representan a siete matrimonios leridanos que llegaron a repoblar Valencia. Las mismas
tienen restos de policromía y sus nombres aparecen inscritos entre ellas y son:
Pedro y María, Guillem y Berenguela, Ramón y Dolça, Francisco y Ramona, Bernardo y Floreta,
Beltran y Berenguela, Domingo y Ramona.
En realidad la atribución de las siete parejas que llegaron a repoblar Valencia, no es más que una leyenda del siglo XVI, problablemente
representan a los donantes o bienechores que contribuyeron con sus donativos a la construcción de esta portada, aunque esta aseveración
ha sido ampliamente refutada.
Otra característica es la similitud existente entre la Puerta "dels fillols" de la Catedral de Lérida y
ésta de Valencia, por lo que se ha querido ver la mano de algún maestro leridano en su elaboración.
También se ha comentado la similitud entre esta puerta y la portada de la
Iglesia de San Miguel de Foces en Ibieca (Huesca).
Recientes investigaciones han podido determinar la semejanza de las marcas de cantería de nuestra portada con las existentes en la Iglesia de
Foces, por lo que toma cuerpo la posibilidad de que los mismos canteros que trabajaron en aquel templo sean los mismos que trabajaron en
esta portada. Refuerza esta tesis el hecho que Eiximin de Foces fue Procurador General del Reino de Valencia entre 1258 y 1259 y bien pudiera
ser quien encargara la construcción de la portada a canteros de su población de origen.
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| Catedral de Lérida |
Catedral de Valencia |
San Miguel de Foces |
La puerta de Palau se inscribe en
un cuerpo saliente que permite aumentar el grosor del muro, y la componen, un arco de medio
punto, primorosamente trabajado, al que siguen otros seis arcos concentricos (arquivoltas) y en degradación,
sostenidas por otras tantas columnillas, seis a cada lado y casi voladas, cuyos botarales,
capiteles y demas adornos, son de gusto y prodigalidad admirables, sobre todo en un lindisimas
escenas que en número de veinticuatro, con pocas figuras, gran parquedad de lineas y un
espirituralismo encantador, nos representan diversos pasajes del Antiguo Testamento.
Se compone como hemos dicho de seis arquivoltas de medio punto abocinadas y
decoradas con motivos vegetales y geométricos, las arquivoltas son sumamente ricas, con molduración variada:
puntas de diamante,
figuras de serafines, festones lobulados y delicados follajes,
santos en pequeñas hornacinas y molduras en zig-zag.
La última arquivolta la compone el guardapolvos con decoración de filigrana; destaca en la clave de dicho arco la
imagen de una
mascara diabolica a quien dos aves o dragones parece que le estiran las orejas. De la boca y la cabeza de la mascara
sale la decoración antes descrita.
Las arquivoltas descansan sobre seis de pares de columnas con capiteles historiados labrados con
escenas del Génesis en su parte izquierda, y del Éxodo en la derecha. En la linea de impostas
se dispone una cenefa con repertorio de animales fantásticos. Rematando el conjunto y en la parte
superior catorce
canecillos, con las cabezas de las siete parejas antes citadas que sostienen el tejaroz.
Sobre la puerta se puede observar un espléndido
ventanal gótico que ilumina la nave del transepto. Este se compone de arcos apuntados, con tres arquivoltas de baquetones que
descansan en altas y delgadas columnillas con capiteles decorados y una última rosca de guardapolvos. La ventana se divide en dos por
una moldura que en su parte superior se divide en dos.
A la derecha de este vano
otro ventanal de similares caracteristicas aunque no iguales ilumina el interior de la sacristia.
Las vidrieras que cubren ambas ventanas son de época moderna.
La puerta primitivamente poseia una columna divisoria o parteluz y también unos bancos de piedra a los
lados para que los canónigos pudieran subir y bajar comodamente de sus caballerias. Este parteluz fue retirado en 1599
para dar salida a las andas procesionales.
Las escenas labradas en los capiteles de la izquierda narran como ya hemos apuntado escenas del Génesis, dos por capitel,
mientras que los de la derecha son escenas del Exodo, también a dos escenas por capitel. Cada escena del capitel está separada por una
pequeña columnilla que en ocasiones ha desaparecido. Son pues en total veinticuatro
escenas todas del Antiguo Testamento. Todas las escenas se encuentran bajo un gablete y por encima de este lienzos
amurallados y torres almenadas labradas en piedra. Entre capitel y capitel encontramos caras en piedra con gestos monstruosos.
Izquierda
•
El espiritu de Dios en forma de paloma sobre las aguas y la creación del mundo
•
Disposición del orden de la naturaleza y la creación de Adán
•
Creación de Eva y el pecado original (Adán y Eva junto al árbol con la serpiente enrollada)
•
Adán y Eva son expulsados del paraiso
•
El ángel guarda el paraiso, Adán y Eva obligados a trabajar en el campo
•
El sacrificio de Abel y el crimen de Cain
Derecha
•
Sem, Cam y Jafet marchan a poblar el mundo. Sem cubre a su padre Noé embriagado por el vino
•
Abraham marcha en camello hacia Betel
•
Sacrificio de Isaac. El cordero para el sacrificio. Vemos a Abraham con el cuchillo en alto y la mano de Dios que detiene el sacrificio
•
Aparición de tres ángeles en Mambré a Abraham y el banquete que ofrece a los mismos
Según el Antiguo Testamento, tres ángeles se presentan ante Abraham en el encinar de Mambré y le prometen que será
padre de una numerosa descendencia. La segunda escena narra el convite que ofreció Abraham a los ángeles enviados de Yavé.
•
La zarza ardiendo. Moises se descalza e implora por su pueblo con los brazos abiertos
•
Institución de los jueces de Israel. Entrega de las Tablas de la Ley
Hay que mencionar que todos los capiteles se encuentran en bastante mal estado y su interpretación
es difícil para ojos no avezados, por lo que para la interpretación de los mismos hemos seguido la misma cronología que la
propia Catedral dá de ellos.
Además la narración discurre ordenadamente de izquierda a derecha: Génesis y Exódo, pero el capitel de la aparición de los
ángeles en Mambré está mal colocado, ya que debería ir detrás del que habla de la marcha de Abraham en camello
hacia Betel.
En este lado de la fachada podemos observar una curiosa gárgola, en la parte superior derecha, donde se
ve a una
mujer que sostiene sus dos grandes pechos.
El Cimborrio
De estilo gótico florido, siglos XIV-XV.
El cimborrio está formado por un prisma octogonal de
dos cuerpos superpuestos, con ocho
ventanales de fina
tracería calada en cada cuerpo. El primer cuerpo o parte baja es de autor desconocido, del siglo XIV, mientras que el
segundo cuerpo o parte alta se atribuye su construcción a Martí Llobet en el siglo XV, sobre el 1430, ya que éste era el maestro
de obras de la Catedral en el momento de su erección. En total dispone de 16 ventanas de arcos ojivales.
Galeria de imágenes
Aunque no se conoce la fecha ni el autor de la construcción del primer cuerpo del cimborrio, si que sabemos que en tiempos del obispo
Vidal de Blanes (1356-1369) este ya existía, por lo que aventuramos que para 1369 el primer cuerpo ya estaba construido.
La función del cimborrio es dotar de luz natural al espacio más sagrado de la Catedral. El interés de este magnifico
cimborrio versa precisamente en la enorme cantidad de luz que deja pasar, ya que su armazón de
piedra está reducido al mínimo dándole un aspecto de ligereza constructiva muy difícil de lograr
desde el punto de vista arquitectónico. Las ventanas en la actualidad van cerradas con piedra traslúcida de alabastro.
Originalmente las ventanas se cerraban con vidrieras policromadas.
El cimborrio descansa en cuatro trompas cónicas y se cierra con una bóveda de crucería compuesta por
ocho nervios y plementeria de ladrillo.
La ausencia de contrafuertes y lo calado de sus muros, permiten considerar como un prodigio
tanto su construcción como su permanencia. Tiene una altura aproximada de 40 metros de altura.
En las pechinas, bajo las trompas del cimborrio figuran los cuatro evangelistas acompañados por los atributos
que los identifican:
San Lucas con el toro, obra de José Puchol,
San Juan con el águila obra de José Puchol,
San Mateo con el ángel, obra de José Esteve y
San Marcos con el león, de Francisco Sanchis. Se tratan de esculturas
de estuco del siglo XVIII.
En su parte superior hay una campana conocida como "El cimboriet" de 1805 que actualmente no
se utiliza.
Capilla del Santo Cáliz (antigua Sala Capitular)
Se trataba de la sala destinada a la celebración de
reuniones del Capitulo de la Catedral, recibiendo por ello el nombre de Sala Capitular. Su construcción se atribuye a Andrés Julía maestro
de obras de la Catedral en ese momento.
Originariamente era un edificio exento que sería unido al conjunto de la Catedral en el siglo XV. El emplazamiento de esta sala
capitular se encuentra sobre la plaza conocida entonces de "les gallines" (las gallinas, por que esta plaza se
dedicaba al comercio de esta ave).
Esta fue mandada construir por el obispo don Vidal de Blanes que rigió la diócesis
valentina de 1356 a 1369, y en un principio fue destinada además para enterramiento de
prelados y canónigos. En el subsuelo de esta sala se puede encontrar la cripta de enterramientos, aunque al día de hoy
la misma se encuentra cegada.
Después sirvió de cátedra de teología, siendo también aprovechada la amplia estancia para celebrar
las juntas capitulares, y asimismo, en diversas ocasiones, para reunirse y efectuarse las Cortes
del Reino.
Más tarde recibió el nombre de
Capilla del Cristo de la Buena Muerte, pero en 1916 se decidió
el traslado del Santo Cáliz desde la Sala de las Reliquias a esta capilla, de donde proviene su actual nombre.
De planta cuadrada, está cubierta por una elevada
bóveda de crucería nervada de ocho nervios y veinticuatro terceletes
que forman una estrella de ocho puntas, que descansan sobre ocho ménsulas policromadas con ángeles y santos.
En las claves de la bóveda están los doce Apóstoles y, en la clave central, la coronación de
la Virgen en el cielo después de la Asunción, misterio titular de esta Catedral.
La clave central también está policromada.
La planta del sagrado recinto es un cuadrado de trece metros por lado y una altura total de
dieciséis metros, con paredes lisas de piedra oscura labrada y tres ventanales con vidrieras policromadas.
Ya en el interior de la Capilla del Santo Cáliz destaca el retablo gótico, realizado en alabastro entre 1441 y 1446 que
preside la sala y que no es, sino el excepcional trascoro de la catedral que se colocó aquí en
1777, al ser sustituido este por otro neoclásico hoy desaparecido. Era la puerta central del trascoro
por la que entraban procesionalmente los beneficiados, canónigos y obispos siquiendo el ceremonial
de la catedral. Obra realizada por Antoni Dalmau (maestro de obras de la Catedral por esta época)
y Julià lo Florentí que realizó los relieves entre 1418 y 1424. Además con Dalmau intervinieron los canteros
Juan de Sagrera, Juan de Segorbe y Arnaldo de Bruselas.
En 1415 el escultor Jaume Esteve (Jacme Stheve) natural de Xátiva había firmado contrato con el cabildo para la
construcción del trascoro de la Catedral, pero a su finalización en 1424 éste no gustó y en 1441 Dalmau esculpiría un nuevo trascoro
que como hemos comentado preside esta Capilla del Santo Cáliz. Los relieves de Julià lo Florentí tallados para el viejo trascoro se
montaron en este nuevo trascoro de Dalmau.
En la parte superior del arco central podemos encontrar las imágenes góticas policromadas de la Virgen con el Niño (centro) flanqueada por
Santa Elena o Santa Isabel de Portugal (izquierda) y al otro lado por San Luis de Francia (derecha).
Estas imágenes son añadidos posteriores a la mazoneria del retablo.
En este marco destacan los doce relieves del florentino Julià lo Florenti, de nombre real Giuliano di Nofri di Romolo, que son una de las
primeras obras del renacimiento en España. Las escenas inferiores corresponden al Antiguo
Testamento, mientras que las superiores corresponden al Nuevo Testamento. De los doce relieves, seis están tallados personalmente por
Julià, mientras que los seis restantes están tallados por colaboradores del florentino. Giuliano di Nofri nacido en Florencia en 1397, trabajó
también en la Catedral de Barcelona y en Italia.
En cuanto a los relieves
en el lado izquierdo y a su vez de izquierda a
derecha podemos contemplar en el relieve inferior:
Moisés levanta la serpiente de bronce en el desierto y en el relieve
superior
Jesús es levantado en la cruz. Le sigue en la parte inferior
Sansón arranca las puertas de la ciudad de Gaza y en la superior
Jesús desciende a los infiernos pisando las puertas del mismo. Continuamos en la parte inferior con
Jonás es devuelto vivo a la playa desde el interior del vientre de una ballena y en la superior
Jesús resucita del sepulcro y sube a los Cielos.
En el lado derecho, de izquierda a derecha y manteniendo la misma lógica inferior y superior:
Elías es arrebatado por un carro de fuego y
Jesús asciende a los cielos.
Moisés recibe las tablas de la ley en el Sinaí y
María con los apóstoles
reciben el Espíritu Santo en Pentecostés. Por último
Salomón sienta a su madre Betsabé en un trono y
Jesús recibe y corona a su Madre en el cielo.
Como hemos podido observar las imágenes de la parte inferior con las de la parte superior se
corresponden con las profecías del Antiguo Testamento que luego se harían realidad en el Nuevo Testamento.
Se da la circunstancia que estos relieves del trascoro gótico, no se trasladaron a la Sala Capitular junto con el trascoro
sino que permanecieron en el
trascoro neoclásico del siglo XVIII y no sería hasta 1942 cuando finalizada la guerra civil y desmontado este elemento, los relieves
fueron restituidos a su lugar primigenio tal y como hoy lo podemos observar. Hasta ese momento el lugar que hoy ocupan los relieves
estaban ocupados por distintas tablas pictóricas de las muchas que poseía la Catedral.
Flanqueando los relieves encontramos hasta dieciséis pequeñas esculturas distribuidas en dos niveles. En el nivel superior y comenzando de
izquierda a derecha: San Lorenzo, San Sixto II papa, Santiago el Menor, San Simón, San Mateo, San Pablo, San Valero y San Vicente Mártir.
En el nivel inferior y de izquierda a derecha: Santo Tomás, San Felipe, Santiago el Mayor, San Pedro, San Andrés, San Juan, San
Bartolomé y San Judas Tadeo.
En el espacio libre que queda en la clave central del arco central encontramos la figura de un ángel con una cartela que dice: "Aula Dei". Las arquivoltas
se decoran con figurillas de ángeles músicos; estas apoyan en pequeñas columnas con capiteles decorados, el capitel exterior izquierdo con una figura
de un ángel con una cartela que dice: "Domus Dei" mientras que su correspondiente de la derecha lleva una cartela que dice: "Coeli Porta".
En el suelo, frente al retablo, podemos encontrar la tumba del arzobispo de la diócesis valentina
Valeriano Menéndez Conde Álvarez (1914-1916).
El tesoro más importante que alberga esta Sala, y de donde recibe el nombre, es
sin duda alguna, el Santo Cáliz, donado o mejor dicho entregado por el rey Alfonso el Magnánimo en pago de las deudas contraídas
con el Cabildo catedralicio.
El Santo Cáliz fue trasladado a esta sala en el año 1916, ya que hasta esta fecha la reliquia
no estaba expuesta al culto, encontrándose en la sala de reliquias de la Catedral.
Hasta 1744
el vaso sagrado era usado con regularidad, pero en esta fecha se le cayó a un religioso al
suelo y este se rompió, por lo que a partir de esta fecha se decidió que el Cáliz no fuera usado
para culto alguno. El vaso hubo de ser reparado y hoy se puede apreciar el lugar por donde
se rompió. De este hecho y de la reparación se levantó en su época la correspondiente
acta notarial.
El amplio arco central del grandioso retablo sirve de marco a la más valiosa reliquia que posee
la Catedral de Valencia. Es el
Santo Cáliz que, protegido por artístico fanal, descansa sobre una
ménsula y afiligranado
templete gótico.
La sagrada joya esta formada por un vaso o copa de piedra, de ágata oriental o calcedonia
veteada, de la variedad llamada cornalina, de color rojo oscuro. Su diámetro es aproximadamente
de diez centímetros y su altura de siete. La superficie exterior e interior es lisa. La base es
pequeña, de forma circular. Datada en el siglo I.
El pie de la copa está constituido por una naveta en posición invertida, también de calcedonia,
muy traslucida, ribeteada en oro. La unión entre el pie y la copa la forman en vástago prismático
de oro, trabajado con primorosa decoración, así como las dos asas. La montura, de fina orfebrería,
está engarzada con valiosas perlas y esmeraldas. Tanto el pie como las asas, fueron montadas
en tiempos medievales.
La historia de la sagrada reliquia menciona en una de sus versiones que, a la muerte de la Virgen Madre, los discípulos
de Jesús se repartieron cuanto ella guardaba y que San Pedro se llevó el Cáliz en el que el
Maestro instituyó la Sagrada Eucaristía a Roma, donde se le dió culto. Pero debido a las frecuentes
persecuciones sufridas por los cristianos, el papa Sixto II entregó la preciada reliquia a
San Lorenzo, su diacono, el cual hizo trasladar el cáliz a Huesca, su patria. Allí estuvo el Santo
Cáliz hasta el año 712, en que los cristianos, huyendo de los islamitas, se refugiaron en los
Pirineos y finalmente en el monasterio de San Juan de la Peña (Huesca).
De allí, según citan los historiadores,
pasó a Zaragoza, al palacio real de la Alfajería, el Santo Cáliz, fue donado por la
comunidad de San Juan de la Peña al rey de Aragón, don Martín I el Humano en el año 1399, el cual, agradecido,
entregó a cambio a los monjes de San Juan de la Peña otro cáliz de oro. Dicen que el rey había
manifestado reiteradamente deseos vehementes de poseer la sagrada reliquia.
Formando parte de los tesoros y reliquias de la capilla real, estuvo el Santo Cáliz en poder de
los monarcas de la Corona de Aragón, hasta que en el año 1437, el rey Alfonso el Magnánimo, que
había traído a Valencia las reliquias para la capilla de su real palacio, habiéndose de ausentar
del Reino de Valencia, las entregó en pago de sus deudas a la Catedral, donde el Santo Cáliz fue venerado, junto a las
demás reliquias, hasta que fue instalado en el 1916, en la antigua Aula
Capitular donde hoy se venera.
La histórica capilla muestra todo su esplendor arquitectónico. Y en ella se muestran antiguos
recuerdos. Con el bellísimo retablo frontal, filigrana tallada en piedra, los bancos, también
de piedra que circundan el recinto y sirvieron de asiento en la antigua aula de estudios. Y,
en el muro de la derecha el magnifico
púlpito gótico de piedra , desde el cual San Vicente Ferrer
explicaba su cátedra de teología. A su derecha el cuadro
La Adoración de los Reyes de Nicolás Florentino (1469-1472). Se trata de una pintura al
fresco, restaurada y pasada a lienzo.
Frente al Altar Mayor, a mayor altura, se hallan colgados dos grandes trozos de gruesas cadenas. Son
las que antaño cerraban el puerto de Marsella
y que el 19 de noviembre del año 1423 rompió la nave de Romeu de Corbera, al frente de las
demás galeras, para atacar aquella base naval de la casa de Anjou, rival de Alfonso V el Magnánimo,
que dirigía el combate. El trofeo fue traído a Valencia y donado por el propio rey a la catedral.
Además se trajo como botín de guerra los restos del San Luis de Tolosa que también fueron
donados a esta Catedral. En un primer momento las cadenas fueron depositadas en el presbiterio
pero con las reformas del año 1779 se ubicaron en la actual Capilla del Santo Cáliz.
También podemos encontrar un lienzo de
Vicente Lopez Portaña, representando
la expulsión
de los moriscos y una gigantesca pintura anónima sobre tabla del siglo XV representando a
San Cristóbal.
Frente al muro donde se encuentra el púlpito
una puerta gótica, bellamente tallada, conduce al interesante Museo de la
Catedral (antiguamente en este lugar se hallaba la librería).
En el museo de la catedral hay interesantes y espléndidas obras de arte de Joan de Juanes, Jacomart, Osona, Castellanu, Correggio,
Orrente, Espinosa, Vicente López, Camarón, y Francisco de Goya.
Esta puerta de acceso al museo es una portada de pequeñas dimensiones, formada por un
arco mixtilineo encuadrado por una moldura dispuesta a modo de alfiz, en cuyas enjutas se aloja una Anunciación
en alabastro, obra del alemán Johan de Kassel realizada en 1497.
Junto a la puerta de entrada/salida de la capilla encontramos adosada al muro de la pared una artística
lápida conmemorativa en mármol blanco que con letras
doradas dice: Aula Capitular antiga / restaurada per la / munificencia i devocio / de la excma. diputacio / provincial al sant caliç / de jesucristo en
l'any / del senyor MCMLXXVIII.
La Capilla Mayor
Hacia 1670 el arzobispo de Valencia, Luis Alfonso de los Cameros decidió renovar la Capilla Mayor y encarga a Juan Bautista
Pérez Castiel las obras de renovación de la Capilla Mayor. Estas comienzan el 12 de junio de 1674 y finalizan el 28
de mayo de 1682.
Es en La Capilla Mayor, donde la belleza de las formas y los vivos colores del retablo renacentista
contrasta con la lujosa ornamentación barroca realizada entre 1674 y 1682 por el
arquitecto Juan Bautista Pérez Castiel. La bóveda gótica de planta poligonal y cinco ventanales apuntados, se encuentra
recubierta con una nueva bóveda y sus nervios recubiertos con una superposición de relieves vegetales entrelazados con
amorcillos. Los ventanales góticos se adintelan y se decoran. A principios del siglo XX
José Aixá realizaría las
actuales vidrieras que cierran estos ventanales.
Las paredes se llenan de
lunetos, superposición de adornos, imágenes, pilastras, columnas salomónicas, modillones,
cartelas, pechinas, frontones partidos, guirnaldas, ángeles dorados, jaspes etc. La riqueza de
los mármoles y dorados, la suntuosidad de las formas y la
profusa decoración recuerda en
algunos casos el estilo rococó, tal es la decoración del ábside y su
bóveda. Una Capilla Mayor de estilo gótico encapsulada por un recubrimiento barroco
Los cuatro arcos que permitían la comunicación entre la girola y el presbiterio son cegados y en ellos se
abren cuatro puertas, dos de ellas practicables que comunican el presbiterio con el arranque de la
girola.
Estas puertas están formadas por dos cuerpos; en el inferior se encuentra la puerta adintelada con columnas salomónicas
en sus jambas y frontón partido curvo en el dintel. El cuerpo superior lo ocupan unas hornacinas con
relieves de mármol importados de Génova, con escenas de la vida de San Vicente Mártir, San Francisco de
Borja, San Pascual Bailón y los Santos Bernardo, María y Gracia, y se deben al cincel de
Daniel Salanova o Solavo en 1687.
Las estatuas, de madera dorada, que coronan el suntuoso cornisamiento con modillones, cartelas
y óvalos que rematan el ábside, corresponden a San Vicente Ferrer, San Pedro Pascual, San Luis
Bertrán, San Francisco de Borja, San Lorenzo y San Vicente Mártir y son obra de Tomás Sánchez
Artigues.
La lámpara de cristal que cuelga es de cristal de murano, traída de Roma por el arzobispo
Rocaberti (1677-1699), y que en un principio estaba destinada a la Basílica de San Pedro en el Vaticano.
Junto con Pérez Castiel trabajaron en la reforma del presbiterio Diego Martínez Ponce de Urrana (que construiría la
Basílica de la Virgen de los Desamparados), Pablo Pontons (1640-1691) pintor valenciano discípulo de Pedro Orrente
y Francisco Campos (dorador).
En junio de 2.004 fueron encontradas por azar, cubiertas por la bóveda de Juan Bautista
Pérez Castiel, unas pinturas de increíble belleza realizadas entre 1472 y 1483, fecha ésta última en que Pablo de
San Leocadio firma la finalización del contrato de la obra.
Las pinturas representan a doce ángeles tocando instrumentos
musicales, que destacan sobre un intenso fondo azul. Son obra de los italianos Francesco Pagano y Paolo de San Leocadio. Los frescos se encontraban
cubiertos por la falsa bóveda en una cámara de aire de 80 centímetros de ancho.
Según los archivos catedralicios, el 21 de mayo de 1469 un incendio fortuito destruyó parte del ábside de la catedral, por
lo que en 1474 el entonces obispo-cardenal de Valencia Rodrigo de Borja y futuro papa
Alejandro VI ordenó a ambos pintores que realizaran las pinturas al fresco que ahora tenemos el placer de observar. Junto con Paolo de
San Leocadio y Francesco Pagano vino otro pintor de nombre Riquart, del que se sabe que era un experto en la pintura al fresco, pero del que
no se tiene más información.
Los frescos venían a sustituir
a la decoración pictórica mural que se quemó y que habían sido realizadas en 1432 por el pintor Miguel Alcañiz activo en Valencia durante
la primera mitad del siglo XV. Las pinturas conocidas como de los ángeles músicos corresponden al periodo llamado primer renacimiento
español. Las capitulaciones establecidas entre el cabildo de la Catedral y los pintores establecían que los frescos deberían representar a
"un trono de serafines de oro fino con ángeles en los entrepaños y con las crucerías pintadas con motivos florales y frutas." Estos rodearían
la clave de la bóveda donde debía ir la figura de la Virgen en sustitución de la que había tallado Joan Sanou.
Los ángeles tocan los siguientes instrumentos: una
pandereta, una
trompeta, la
cítara, un
organillo, el
dulcimer, el
laud, la
viola de arco, el
arpa, la
vihuela, la
dulzaina, la
flauta doble y otro segundo ángel otra
trompeta.
La bóveda de Pérez Castiel fue desmontada y las pinturas restauradas. Después de un largo periodo de
deliberaciones sobre la conveniencia de volver a montar la bóveda y tapar nuevamente las pinturas o dejarlas
al descubierto, se ha optado por dejarlas al descubierto, tal y como estuvieron antes de la reforma efectuada
por Pérez Castiel en el siglo XVII. Por tanto en la actualidad nos encontramos con una Capilla Mayor de estilo gótico, encapsulada por una
decoración barroca a excepción de la bóveda que cuenta con pinturas al fresco renacentistas.
Más fotos de los ángeles músicos
Sobre la clave del arco de triunfo de la Capilla Mayor, podemos observar el anagrama de la Virgen María sostenido por dos ángeles sentados
en el extradós del arco.
El actual Retablo Mayor de la Catedral de Valencia, se encuadra en el conjunto de lo que suele denominar Retablo con puertas, y que
consiste en un retablo resguardado dentro de un armazón o armario que lo protege. En nuestro caso en el interior del armario sólo
se cobija la imagen de la Virgen por haber desaparecido el retablo.
Las primeras noticias que tenemos del Retablo del Altar Mayor de la Catedral de Valencia, hacen referencia a un retablo de plata de estilo
gótico, realizado entre 1367 y 1391 por los orfebres Pere Bernés y Berthomeu Coscollá.
Este retablo quedó destruido en el incendio de 1469 al que ya hemos
hecho referencia. No conocemos su distribución pero seguramente en el centro se encontraría la imagen de la Virgen a la que está dedicada
la Catedral.
Para sustituir al que había quedado destruido,
entre 1489 y 1507 se realizó un nuevo retablo en plata para el Altar Mayor realizado por el orfebre
Bernabo Thadeo Piero da Pone (natural de Pisa Italia) ya con un corte renacentista. Fue ayudado en su trabajo por los
también orfebres Agustín Nicós (alemán) y los valencianos Juan Nadal, Francisco Cetina y Jaime Castellnou
Este nuevo
retablo renacentista de plata seria fundido en Mallorca en 1812 para acuñar moneda en la
guerra contra Napoleón.
En el tiempo que transcurre entre uno y otro retablo, se colocó de manera provisional un retablo en madera, del cual sólo nos queda
una tabla en el Museo de la Catedral representando una escena del Transito de la Virgen.
Para albergar el nuevo retablo de plata se construyó un gran armario en cuyo interior se guardaba. Lo normal es que las
puertas del armario permanecieran cerradas y sólo en grandes ocasiones litúrgicas se abrían y se mostraba al público el
retablo de plata. Este se dividía en tres pisos y tres calles con un total de ocho paneles; y en el centro la imagen de la
Virgen. Los paneles de plata hacían referencia a episodios de la vida de María: la Natividad, la Adoración de los pastores, la
Ascensión, la Visitación, Pentecostés, La Anunciación y la Purificación.
En 1867 se volvió a realizar un
nuevo retablo pero esta vez de cobre dorado. Realizado en un estilo neogótico bastante lamentable, fue destruido en el asalto
e incendio de la Catedral el 21 de julio de 1936 a comienzos de la
Guerra Civil Española. Las trazas de este retablo eran del arquitecto Ramón María Ximénez Cros, el modelista Francini y el fundido
y cincelado realizado por el platero Leandro García. En el centro de este retablo se colocó una imagen conocida como la
Virgen de Porta-Coeli, llamada así por haber sido tallada con destino a esta Cartuja, por Ignacio Vergara en el siglo XVIII. Desde
1874 esta imagen es la titular de la Capilla Mayor.
Finalizada la Guerra Civil se optó por no realizar más retablos y se colocó en el interior del armario al que hemos hecho referencia la
imagen de la Virgen de Portacoeli que era lo único que se salvó del asalto a la Catedral. Así la
Virgen de Portacoeli se encuentra sobre un pequeño pedestal sobre un fondo de tela de color blanco. Anteriormente esta tela era
de color rojo con bandas negras, por lo que es fácil ver imágenes de la Virgen con ese fondo.
Las grandes puertas que
cierran el armario ocupan una superficie de 75 metros cuadrados, están
pintadas al óleo y son tan notables, que Felipe II, al verlas, dijo refiriéndose al retablo: "es de plata, pero las
puertas son de oro". Están fechadas entre 1506 y 1510.
Las puertas del retablo del altar fueron
pintadas al temple y óleo sobre tabla, por Fernando Yañez
de la Almedina y Fernando de los Llanos, de quienes se dicen fueron colaboradores de Leonardo da
Vinci y trajeron de Italia el estilo renacentista que habría de llegar al resto de la península a
través de Valencia. Ambos son conocidos como los Hernandos.
Fernando Yañez nació hacia 1450 en la Almedina provincia de Ciudad Real, mientras que Fernando de los Llanos nació en
Santa María de los Llanos en la provincia de Cuenca. Trabajaron juntos en las pinturas de la Catedral y a la finalización de los
trabajos cada uno de ellos siguió por caminos diferentes.
Son en total seis tablas dobles, es decir pintadas por ambos lados, lo que hace un total de
doce pinturas, de 1,94 metros x 2,27 metros cada tabla.
Las pinturas de la parte exterior de las puertas son:
•
Natividad de Jesús y Adoración
de los pastores
•
Ascensión del Señor
•
Adoración de los Magos
•
Pentecostés
•
Resurrección de Jesucristo
•
Dormición y Asunción de la Virgen María.
Las pinturas de la puerta interior son:
•
Abrazo de San Joaquin y Santa Ana ante la puerta dorada
•
Visitación de la Madre de Dios a Santa Isabel
•
Natividad de María
•
Presentación del Niño Jesús
en el Templo
•
Presentación de la Virgen María en el Templo
•
Descanso en la huida a Egipto.
Las pinturas atribuidas a Yañez de la Almedina son: el abrazo ante la puerta dorada, la presentación de la Virgen, la Visitación, la
Dormición, la Natividad de Jesús y la Purificación. El resto se atribuyen a Llanos a excepción de la Ascensión que se cree que trabajaron
los dos en ella.
Coro
Después de Guerra Civil, al fondo de la Capilla Mayor se colocó
lo que restaba de la silleria del coro de estilo herreriano realizado entre 1594 y 1604 en madera
de boj y nogal. Sus autores fueron el tallista Domingo Fernández Ayarza y los milaneses Francisco María Longo,
Juan Tormo y Jácome Antonio Como. El coro se encontraba antes en el centro de la nave principal,
pero en 1943 se trasladó a su actual emplazamiento. Originalmente constaba de 155 sitiales.
Vicente Traver Tomás dispuso en 1943 el coro en el presbiterio y el Altar Mayor en el centro del crucero.
Al retirarse el coro de la nave central, el trascoro neoclásico de mármoles y jaspes fue reutilizado por el arquitecto Vicente Traver que
construyó un enorme baldaquino con destino al Altar Mayor. En la repristinación de la Catedral realizada a partir de 1974,
este baldaquino fue retirado y trasladado a la Iglesia Arciprestal de Liria donde permanece.
La Girola y el Ábside
Es una de las partes más antiguas de la Catedral, por donde comenzó su construcción en el
año 1262. La obra gótica del deambulatorio adopta la
forma de tramos pentagonales, hasta un total de cinco.
Esta se encuentra en parte, cubierta por la decoración neoclásica del siglo XVIII. Primitivamente
permitía contemplar el Altar Mayor a través de los arcos del presbiterio
(como en la
Iglesia de Santa Catalina), pero estos fueron cegados en la reforma barroca del ábside en el siglo XVII.
La Girola es el espacio destinado a que los fieles puedan deambular
a través de las capillas sin interrumpir el culto del Altar Mayor, se encuentra poco difundido en
Valencia, observandose unicamente en la Catedral y en la Iglesia de Santa Catalina. La girola
cuenta con ocho capillas y tanto ésta como el resto de la iglesia fue recubierta por completo
tras la reforma neoclásica que fue proyectada en 1771 por Antonio Gilabert. Tras la ultima
restauración se limpiaron de tales ornamentos algunas partes de la Catedral por lo que hoy
podemos apreciar los arcos y muros góticos originales.
En el deambulatorio, frente a la sacristia se encuentran las campanas conocidas como "campanas del
rotgle" o rueda de campanas que se utiliza todos los dias, asi como otras dos campanas pequeñas
de avisos, que carecen de inscripciones, y que podrian ser las que trajo el rey conquistador en
1238 para marcar la nueva cultura sonora de los cristianos.
El ábside de planta poligonal, está cubierto por una
boveda gallonada de seis nervios. Tiene cinco
ventanales ojivales y se comunica con la girola por dos
puertas laterales. Tanto la boveda como los muros estaban ornamentados con murales encargados a
Miguel Alcañiz en 1432, y tras destruirse en un incendio la obra de éste, se encargaron nuevas
pinturas a Pablo de San Leocadio y Francisco Pagano en 1472. Estas pinturas fueron cubiertas tras
las reformas de 1674. Al exterior una linea de
canecillos en forma de
rollos recorre todo el perimetro del ábside.
Las ventanas ojivales disponen de
vidrieras de confección moderna, ya que las originales no han llegado hasta nosotros.
Sacristía Mayor y Salas anexas (Nueva Sascristía, Nueva Sala Capitular y
Sala de Reliquias)
La
Sacristía Mayor es una de las partes mas antiguas de la catedral.
Su construcción original de estilo gótico es del siglo XIII.
Se encuentra en la esquina derecha al comienzo de la girola en su intersección con la nave del
crucero. Es un espacio de planta cuadrada cubierto con bóveda de crucería octopartita que apoya sobre cuatro
trompas. Los ocho nervios que la conforman confluyen en una única clave central y se apoyan en ménsulas con
decoración historiada.
Tiene este espacio un gran
ventanal gótico de seis metros de altura que permite la iluminación del interior a través de sus vidrieras no originales.
Junto a ella se encuentra una sala, la actual sacristía nueva, construida por el arquitecto Joaquín Tomás
en 1826 en estilo neoclásico y en la que se halla la galería de retratos de todos los prelados que han ocupado la
sede catedralicia.
La galería de retratos fue encargo del Patriarca y Arzobispo de Valencia
San Juan de Ribera a
Joan de Joanes en el siglo XVI.
Son
retratos ficticios de los obispos y arzobispos de la sede valentina hasta San Juan de Ribera, y están
realizados en óleo sobre cuero. A partir de este arzobispo los retratos están realizados por distintos pintores y algunos
son fieles al retratado y otros no. Los lienzos actuales lógicamente si que se corresponden con la imagen real del Arzobispo.
© foto: Marcos Buigues Metola
Una tercera sala realizada en corte neoclásico en el siglo XIX por Joaquín Tomás cumple funciones de Sala Capitular.
Contigua a la Sala Capitular una pequeña habitación hace de Sala de Reliquias. En ella se conservan las
reliquias que posee la Catedral. Es una habitación de planta poligonal cubierta con bóveda semiesférica y linterna.
Realizada por el arquitecto Joaquín Tomás al mismo tiempo
que la Sala Capitular. En el interior de la Sala encontramos tres armarios empotrados en la pared
donde se guardan las reliquias y que nunca están expuestas
al público. Las puertas que cierran los armarios están pintadas en su parte exterior por el pintor academicista Miguel Parra (1780-1846)
y representan a San Luis rey de Francia haciendo donación de la Santa Espina de Cristo a la Catedral, la entrega del Santo
Cáliz a la Catedral y la última representa al rey Alfonso el Magnánimo haciendo entrega de la Veracruz y otras reliquias a la
Seo valenciana.
Hasta el momento en que la Catedral tuvo en custodia el Santo Cáliz, la espina de la corona de Cristo era la reliquia más importante
que poseía la Catedral.
Desde la sacristía, una escalera facilita el acceso al
archivo-biblioteca,
que ocupa dos plantas situadas sobre la sacristía y la actual Sala
Capitular. Contiene el archivo, legajos, pergaminos, bulas pontificias, documentos reales y
notariales, constituciones de la catedral, deliberaciones del capitulo. cartas, oficios etc.
También y en este mismo lugar cabe destacar el archivo de música de la catedral.
Antes de entrar en la Sacristía Mayor, en el pequeño vestíbulo, se advierte en los muros, dos
profundos canales labrados en los sillares de las paredes, y que servían para
deslizar un rastrillo. Es la denominada por Sanchis Sivera
puerta "caladissa" y fue colocada en 1521 ante el peligro que suponía para los bienes y personas de la Catedral los disturbios producidos
durante las Guerras
de las Germanías. En tiempos pasados se cerraba y quedaba incomunicada la sacristía con el resto del templo.
No obstante lo dicho parece ser que la puerta nunca se llegó a usar, la única vez que hubo ocasión de utilizarla se optó por proteger los
bienes materiales de la Catedral en uno de los pisos del Miguelete que ofrecía una mejor defensa ante las turbas descontroladas.
Sobre la puerta exterior de la sacristía encontramos un óleo de 4 metros de altura, obra de José Grassa y que
representa la
glorificación de los mártires valencianos. José Grassa natural de Gandia (Valencia) realizó este óleo sobre lino para la
beatificación de los mártires valencianos de la Guerra Civil Española en al año 2001. En él podemos ver la ascensión a la Gloria
representada por Nuestro Señor sentado en un trono de nubes, de los mártires que salen de la ciudad de Valencia simbolizada
en sus monumentos más representativos.
El día 11 de marzo de 2001, el Papa Juan Pablo II reconoció solemnemente el martirio del sacerdote José Aparicio Sanz y
de otros 232 compañeros mártires que entregaron su vida por la fe en Cristo en Valencia durante la persecución religiosa
entre 1936 y 1939. Estos sacerdotes, religiosos, religiosas y seglares, hombres y mujeres, fueron así declarados "beatos",
es decir, bienaventurados, pues, desde la gloria que tienen junto al Señor, pueden interceder por nosotros. Sus nombres
fueron elegidos de entre los muchos más que compartieron la misma suerte gloriosa en esa época en la archidiócesis de
Valencia.
Además de los sacerdotes diocesanos y de los seglares de Acción Católica y otras asociaciones piadosas, hay representantes
de las siguientes órdenes religiosas: dominicos, franciscanos, franciscanos conventuales, capuchinos, capuchinas, jesuitas,
salesianos, salesianas, terciarios capuchinos, reparadores, Hermanos de la Salle, Carmelitas de la Caridad (Vedrunas), Servitas,
Escolapias, Misioneras Claretianas, Hermanitas de los Ancianos Desamparados y Terciarias Capuchinas.
En el interior de la sacristía, a media altura, hay un pequeño vano o entrada, al que sólo se podía subir por una escalera de cuerda. Era la entrada
a una cámara secreta, conocida como El reconditorio. En esta cámara es donde se guardaban las joyas o reliquias en tiempos de
revueltas o guerras. En la actualidad una
escalera metálica fija permite el acceso a la sala.
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| © Marcos Buigues Metola |
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© Marcos Buigues Metola |
La entrada situada a cinco metros de altura, permite el paso a una sala cuadrangular de 3 x 3 metros y de una altura que permite estar de
pie holgadamente. La sala se cubre con bóveda de crucería simple.
Uno de sus muros se encuentra
decorado con pinturas murales, representan escenas de la Pasión de Cristo según el evangelio de San Mateo.
Las
pinturas, adscritas al gótico lineal (siglo XIV), son sin duda, la única muestra pictórica que nos ha llegado de los inicios
de la Catedral valentina.
Las pinturas hacen referencia a la Pasión de Cristo y a la Corona de espinas. En el centro sobre el
nicho o sagrario de la pared, vemos a dos
ángeles portando la corona de espinas, mientras que por encima de sus cabezas aparece la mano de Dios entre nubes.
A ambos lados del nicho, dos escenas, la de la izquierda representa a Jesús atado a la columna mientras es
azotado y a la derecha Jesús con la caña en la mano (Ecce-Homo) ante Pilatos con la presencia del populacho y de Caifás.
El nombre de los personajes representados están escritos en letras blancas sobre
fondo azul. El nicho excavado en la pared está formado por un arco trilobulado y en origen disponía de una puertecilla que lo cerraba. Las pinturas
se enmarcan en un fondo arquitectónico de arcos trilobulados con gabletes y torres almenadas simulando el palacio de Pilatos. Bajo el conjunto
mural se encuentra también pintado una especie de faldón o cortinaje, cuya única función es cubrir la piedra desnuda.
La pintura está realizada con cola animal y diversos pigmentos sobre una base de yeso y carbonato cálcico y se datan hacia 1326.
Esta cámara se hizo para guardar allí las reliquias que se custodian en la Seo Valentina
en caso de peligro evidente por cualquier causa. Una de las primeras reliquias que allí se guardarían fue sin duda
la de la espina de la Corona de Nuestro Señor Jesucristo y que fue regalada en 1256 por el rey de Francia San
Luis al rey de Aragón Jaime I. Fue el regalo de bodas por el matrimonio del descendiente del rey francés con la hija de Jaime I, Isabel de Aragón.
La presencia de los ángeles con la corona de espinas sobre el nicho o sagrario viene a reforzar tal hipótesis.
La sala permaneció olvidada y oculta durante cientos de años,
pero fue posible conocer de nuevo su existencia, debido
a que durante el incendio y saqueo de la Catedral en la Guerra Civil Española en 1936, quedó al
descubierto el hueco al derribarse la bóveda que lo cubría.
Esta sala queda situada en la parte superior de la puerta de la entrada a la sacristía, en ella vemos la parte superior de la puerta
caladissa de la que ya hemos hablado y que a través de guias permitía cerrar la sacristía con dicha puerta. También encontramos en la
sala un mirador a ras de suelo que permite espiar lo que ocurre en la parte inferior de la sala.
Obra Nova o Tribuna de los Canónigos
Junto a la plaza de la Virgen se encuentra la parte que se conoce como
Obra Nova, realizada en 1566 (siglo XVI) en estilo renacentista. Diseñada por Gaspar Gregori e inspirada en el Tratado de Serlio,
este conjunto de galerías en la cabecera de la Catedral fue realizada por el cantero Miguel
Porcar. A esta arqueria también se le conoce como Lonja de los
Canónigos, o también Tribuna de los Canónigos. Se trata de una tribuna semicircular de tres alturas, con arcadas abiertas al exterior
destinadas a la contemplación de procesiones y actos públicos desde la propia Catedral, sobre
todo aquellas que se realizaban en la Plaza de la Virgen.
Consta de tres galerías superpuestas formadas por
arcos de medio punto. Los arcos
que forman el primer piso se apoyan en pilastras de orden dórico y sus vanos estan
cegados. El segundo piso se sustenta en pilares y pilastras
de orden jónico, mientras que la tercera galería se apoya en columnas jónicas y permanece descubierta por su parte superior. En el siglo XX se
suprimió la cubierta que cerraba la arquería alta. Los arcos de este tercer piso se apoyan en columnas dobles menos dos de ellos que lo hacen en
columnas sencillas. En las enjutas que forman los arcos encontramos pequeños óculos circulares sobre las columnas sencillas y
pequeños vanos adinelados sobre las columnas dobles.
Capillas exteriores
En el mismo lugar donde se encuentra la Obra Nova se levanta una capilla
cerrada por una verja de hierro. Es la antigua
Capilla "dels Tapiners". Hoy en día se
encuentra dedicada a la figura de San Vicente Ferrer desde que fue rehabilitada en el año 2.006".
En su interior una imagen de San Vicente Ferrer, obra del escultor valenciano Rafael Orellano Iñigo. También encontramos
una placa de cerámica con la siguiente inscripción: "La Ciutat de València i la Junta Central Vicentina en honor a Sant Vicent
Ferrer. Patró de la Comunitat Valenciana. Sant Valencià Universal. Valencia 4 de noviembre de 2.006.
La imagen de 1,80 metros de altura descansa sobre una peana de piedra y representa al Santo en actitud de bendecir.
La capilla realizada en el siglo XV, tiene bóveda sexpartita. Durante un periodo de tiempo la capilla alojó la imagen de la Virgen
de los Desamparados hasta que en 1667 pasó a la Basilica. Más tarde fue entregada a la Cofradia de San Pedro llamada "dels
tapiners", de donde le viene el nombre. En 1775 dejó de prestar servicio a la Cofradía, utilizandose a partir de
entonces para diversos menesteres, entre ellos el sermón del Domingo de Ramos.
Pasos elevados
En este lugar existe un
paso elevado de estructura barroca, construido en el 1660 (siglo XVII) que une la Catedral con la Basilica de la Virgen de los Desamparados
por encima de la calle Emilio María Aparicio Olmos. Se trata de un gran arco de medio punto sobre el que descansa el paso cubierto y al que se abren
tres
ventanas rectangulares en cada uno de sus lados.
Otro
paso elevado es el que ordena construir el obispo para unir
la Catedral y el Palacio Arzobispal por encima de la calle de la Barchilla. Fechado en el siglo XVIII, este paso lo forma un arco de medio punto rebajado,
sobre el que se alza un conjunto arquitectónico rematado por un frontón triangular. En el centro del paso elevado y cubierto, un vano adintelado
en cada uno de sus lados.
Paneles de azulejos
Un poco mas adelante en dirección hacia la plaza de la Almoina, un
panel de azulejos (1,20 m. x 1.60 m.) en la
pared de la catedral, realizado por
Jaume de Scals Aracil en 1955; nos recuerda la conmemoración del
V Centenario de la Canonización de San Vicente Ferrer, a quien se le representa pacificando
dos familias rivales de Valencia, la familia Vilaragut y la familia de los Centelles.
En el panel podemos ver al fondo una ciudad medieval: Valencia identificada por su escudo; sobre ella el Santo Ángel
Custodio de la Ciudad. En el centro
del retablo San Vicente (Pare Vicent) separando a las dos familias rivales que llevan las espadas en alto. Por debajo una leyenda dice:
Vosaltres si voleu rebre lo Sant Esperit que hajau concòrdia uns ab altres, dexant males costums, vicis i rencors a son
prosime".
Criptas, cementerios y fosares
Uno de los aspectos a destacar de la Catedral de Valencia, es que la misma, es un gran cementerio.
Hay reseñas históricas que nos hablan que en los alrededores de la Catedral habian numerosos enterramientos,
que incluso estaban a pie de calle y frecuentemente eran pisoteasdas por las gentes.
Pero no es de estos enterramientos de los que vamos a hablar, sino de aquellos que se encuentran en el
interior de la Catedral. Aquí convendría recordar la mentalidad del hombre medieval que consideraba que estar enterrado
en suelo sagrado era garantía de llegar antes al cielo.
En concreto se sabe como anteriormente hemos dicho, que la Sala Capitular o Capilla del Santo Cáliz, se pensó entre
otras cosas para enterramiento de prelados y canónigos, pues bien dicha función la cumplió a la perfección, hoy en día
debajo de esta sala se encuentra una cripta o cementerio. La entrada se realiza a traves de una
losa de
piedra que hay debajo del púlpito de la Capilla. Desgraciadamente cuando se fue a investigar las caracteristicas de
esta cripta, los investigadores se encontraron con que la misma estaba cegada por escombros, no se sabe el motivo. Entre
los escombros se encontraron piedras correspondientes a trazas góticas, por lo que se supone que la misma fue cegada en el
periodo de las reformas del siglo XVIII siendo usada como vertedero. El caso es que esta cripta permanece hoy sin investigar.
Por último cabe destacar que en lugar preminente de la Sala Capitular, en el suelo frente al Altar, nos encontramos con la
lápida y enterramiento del arzobispo Valeriano Menéndez Conde fallecido en 1916.
En el año 1563 se construyó una nueva cripta destinada al cabildo, es el llamado cementerio o cripta de los canónigos. Se encuentra
situado en la nave central entre el primer y el segundo tramo. Se accede por una losa en el suelo sujeta
con argollas. Al interior de la cripta se baja por una escalera de 22 peldaños que nos lleva a una sala rectángular con 32 nichos
abiertos en los muros. Preside la estancia una gran cruz colocada en las reformas que se realizaron en 1754. La cripta fue usada
hasta mediados del siglo XIX en que se prohibieron los enterramientos fuera del recinto del Cementerio General. Entre los difuntos
enterrados en la cripta destaca la persona del Arzobispo de Valencia, Francisco de Navarra cuyo pontificado se situa entre 1556 y 1563, fecha
de su fallecimiento y construcción de la cripta por lo que se supone debió ser de los primeros en ocupar la cripta, aunque no consta que hubieran
más prelados en la misma.
Y aún tenemos otra tercera cripta, el llamado cementerio de los beneficiados o cripta de los beneficiados, situado entre el primitivo coro y la puerta
principal (bajo la arcada nova), a la izquierda del eje de la nave central. Construida en 1754, al interior se accede por una escalera de 16 peldaños que
desemboca en una estancia presidida por una cruz. Desde esta antesala la cripta se divide en dos salas abovedadas separadas entres si y que
bajan a un segundo nivel. Esta cripta mucho más grande que la anterior alberga más nichos que la primera y también el osario. A los pies de la cruz
un texto en latin procedente del libro de los salmos: "Quando veniam et apparebo ante faciem dei", que se podría traducir como "¿Cuando entraré
a ver el rostro de Dios? o también "Cuando será que yo llegue y me presente ante la cara de Dios".
Como norma general a los difuntos se les colocaba en los nichos abiertos en los muros y luego se tapaban. En realidad estas criptas no eran
lugares de descanso eterno; se trataban de enterramientos provisionales (los conocidos como pudrideros); cuando el cuerpo se había descompuesto
en su totalidad los huesos eran colocados en el osario que se encontraba en esta última cripta o bien se colocaban en un sarcófago para ubicarlos
en el lugar elegido si así se había dispuesto.
A la existencia de estas criptas o cementerios, hay que sumar la de los obispos y arzobispos enterrados en las distintas
capillas existentes en la Catedral. Es norma todavia en uso que el dean de la Catedral le pregunte al nuevo arzobispo
cuando es elegido en que lugar de la Catedral quiere ser enterrado. También han sido enterrados en distintos lugares de
la Catedral relevantes figuras de la vida valenciana. Por no hacer una lista excesivamente larga de las personalidades
enterradas en la Catedral, destacaremos sólo las más conocidas; en la Capilla de San Luis Obispo, los restos de Luis
de Anjou o San Luis de Tolosa (1274-1297), en la Capilla de Santo Tomas de Villanueva, él mismo, Miguel Roca Cabanellas
que falleció en 1992, Marcelino Olaechea Loizaga y Perez Bayer, entre otros.
A la altura del presbiterio encontramos el lauda sepulcral y el enterramiento del arzobispo Prudencio Melo y Alcalde que
quiso ser enterrado en este lugar, porque queria ser pisado por su fieles, como señal de humildad.
También están enterrados Gregorio Mayans y
Ausias March, poeta renacentista de fama universal, aunque de este se
tienen serias dudas de que realmente sus restos figuren en la catedral. Del mismo tenemos una moderna
lauda sepulcral a la altura del transepto cerca de la puerta de la Almoina.
Y por último en el testero de la Catedral estan enterrados los cuerpos de Fray Andreu Albalat, que en 1262, ordenó la
construcción de la Catedral, y también el infante don Alfonso, primer hijo de Jaime I el Conquistador y su esposa
Leonor de Castilla. El obispo Albalat fallecido en 1276 seria enterrado provisionalmente en el Monasterio de San Vicente de la
Roqueta.
Finalizada la guerra civil española, se decidió la repristiniciación de la Catedral, es decir la devolución de la Catedral a su aspecto
gótico original, ya que hasta ese momento su aspecto correspondia a la reforma neoclásica realizada en el siglo XVIII. Uno de los
elementos que se incluyó en la reforma fue la colocación de un nuevo suelo en toda la Catedral por parte del arquitecto Vicente
Traver Tomás, por lo que la mayor parte de las lápidas que se encontraban en el suelo fueron tapadas, pero estar estan.
También indicar que
en este proceso de repristiniciación del templo de 1970 se eliminaron las conocidas como casas de los canónigos que estaban adosadas
al muro exterior de la Catedral en la calle Miguelete.
La Catedral y la Guerra Civil
En otro orden de cosas, la Catedral de Valencia fue asaltada e incendiada los dias 21 y 23 de julio de 1936, por milicianos
republicanos en el inicio de la guerra civil española (1936-1939). Después de estos acontecimientos la iglesia metropolitana
fue utilizada durante toda la guerra como
almacen de articulos militares. Parte de los lienzos, el vestuario, los ternos, las casullas e
imágenes de valor incalculable fueron quemadas o robadas. Parte de la riqueza artistica pudo ser salvada gracias a los oficios
del entonces Alcalde de la Ciudad que llevó todos los objetos que pudieron ser salvados a almacenes municipales donde quedaron
en custodia. Al finalizar la guerra todo este valor patrimonial fue devuelto a la Catedral. Sin embargo hubieron piezas que se
quemaron, otras desaparecieron y lo que tenia valor material fueron robadas. Entre las piezas que desaparecieron citaremos los
siguientes:
Lienzo de la
Virgen del Amor Hermoso, obra del italiano Giovanni Battista Salvi (Sassoferrato 1609-Roma 1685). Fue robada
el 21 de julio de 1936.
Icono de Santa María Se dice que era la imagen que trajo consigo Jaime I en la conquista de Valencia, que donó a la Catedral y fue
la primera imagen que presidió el Altar Mayor y de donde recibe su nombre la Catedral, llamada como ya hemos dicho de
Santa María. Se trataba de un icono del siglo XIII y permaneció en ese lugar hasta el siglo XV en que fue trasladada a una
capilla de la girola. En el siglo XIX fue nuevamente trasladada, esta vez a la Sacristia Mayor, y allí se encontraba cuando
fue destruida por el fuego un 21 de julio de 1936.
Uno de los preciados objetos que pudo ser salvado fue el Santo Cáliz de la Última Cena.
Los lienzos del Retablo Mayor, obra de Fernando Yañez y Fernando de los Llanos fueron recuperados en el puerto de Cartagena (Murcia) a
punto de ser embarcados con destino al extranjero. Por suerte pudieron volver a la Catedral.
Entre los elementos que fueron custodiados en dependencias municipales hubieron algunos que al finalizar la guerra civil no fueron
devueltos, entre ellos el escudo, la espada, la espuela y el freno del caballo del rey don Jaime que desde los tiempos de la conquista se encontraban
en la Catedral entregados en acción de gracias.
En la actualidad se pueden ver en el Museo Histórico Municipal sito en el
Ayuntamiento de la ciudad.
Las gárgolas de la Catedral
La Catedral de Valencia no es prodiga en gárgolas, en realidad sin contar las que luce "El Micalet", solo hay ocho gárgolas. Cuatro se
encuentran en cada uno de los cuatro extremos que forman la nave del transepto, dos en la parte superior de la Puerta del Palau y
dos encima de la Puerta de los Apóstoles. Las restantes cuatro se agrupan en la fachada oriental por detrás de las dependencias que rodean por
esa parte la girola (a la derecha de la Puerta del Palau).
En algún otro punto de la Catedral existe algún canal de desagüe pero no llega a la categoría de denominarla
gárgola en el sentido que nosotros la interpretamos.
Las cuatro gárgolas que se encuentran en los extremos de la nave del transepto son muy parecidas entre si, representan a animales con las
fauces abiertas por donde sale el agua.
Las gárgolas de la fachada de la Puerta del Palau son de trazas más sencillas que sus correspondientes de la Puerta de los Apóstoles.
Representan a animales fantásticos con alas. Las dos
gárgolas de la fachada de la Puerta de los Apóstoles adoptan un aire más amenazante, ya que
abren sus grandes fauces por donde enseñan sus dientes. Representan a seres fantásticos alados a quienes se les ha esculpido las patas, cosa que
no ocurre con sus compañeras del Palau. Adscritas al estilo gótico, puede que sean de las más antiguas de la Catedral.
Las cuatro restantes gárgolas que podemos ver a la derecha de la Puerta del Palau son más modernas, de estilo gótico, su talla se
atribuye al alemán Johan de Kassel hacia 1495. Este escultor colaborador de Pere Compte, tiene en la Catedral esculpida una Anunciación en la
puerta de acceso al Museo de la Catedral desde la Sala Capitular.
La primera gárgola es la archiconocida como mujer que sostiene sus dos grandes pechos, lo cual es algo más que evidente; la mujer de aspecto
viejo lleva un tocado en la cabeza. Éste tipo de gárgolas se suelen considerar como representaciones alusivas a la lujuria.
La segunda gárgola representa a un hombre joven con un sombrero en la cabeza cuya interpretación no
llegamos a comprender. LLeva entre sus manos una filacteria.
La tercera gárgola representa a un hombre que lleva una corta capa sobre los hombros. Probablemente se trate de un monje o un canónigo.
La cuarta y última es un hombre mayor que parece abrazar algún tipo de animal sobre su pecho, bien en actitud de
protección o con intención de devorarlo.
Otro
conjunto de gárgolas son las que se encuentran en la pequeña torre piramidal que protege la escalera de caracol que permite el
acceso a las terrazas de la Catedral. Una de ellas representa a un
animal con garras, otra a una
mujer con un velo sobre la cabeza y otra representa a un
monje u hombre con capucha.
El reloj de sol
Un elemento bastante desconocido por pasar muy desapercibido es el
reloj de sol que junto a la puerta de los Apóstoles (a la derecha)
marcaría las horas si es que no hubiera perdido la numeración horaria con el paso del tiempo.
Del mismo sólo nos queda su puntero vertical (llamado nomón), que nos recuerda día a día que el reloj de sol estaba allí situado.
Las terrazas de la Catedral
La cubrición exterior de la Catedral se realiza mediante
terrazas planas. En el siglo XVIII se cubrieron con una cubierta a doble vertiente, pero
en las reformas de repristinización del siglo XX fueron eliminadas por un doble motivo; uno de ellos que no era un elemento original del templo y el
segundo y más importante por que el peso de las mismas ponía en peligro la estabilidad del templo. En la actualidad por tanto se han recuperado
su forma original de terrazas planas ligeramente inclinadas para permitir el desagüe del agua de lluvia.
El acceso a las terrazas se realiza a través de la Capilla de San Dionisio y Santa Margarita. En esta capilla una puerta abierta en el muro permite
el acceso tanto a la Obra Nova como a las terrazas. El acceso se realiza a través de una
escalera de caracol realizada en 1505 por Pere
Compte, aunque este no llegó a finalizarla. Al exterior se visualiza esta escalera de caracol mediante una pequeña
torre de planta cuadrangular que acaba en una
estructura piramidal o pináculo con decoración gótica acabada en aguja. Esta torre visualmente se encuentra sobre la Puerta de los Apóstoles
y la Obra Nova.
La torre tiene dos puertas, la primera permite
el acceso a las terrazas del ábside y a la Obra Nova, y la segunda situada un piso por encima permite el acceso a las terrazas de las
naves de la Catedral. En el interior de la torre, la escalera de caracol acaba en una
cúpula sexpartita que apoya en ménsulas con
figuración humana y animal.
A destacar las espléndidas vistas que desde las terrazas podemos contemplar de la
Plaza de la Virgen y de
Zaragoza, así como de las
cúpulas de las capillas laterales y edificios de los alrededores de la Catedral. Todo un gozo para los sentidos.
En las obras realizadas en la terraza, apareció un
capitel abandonado y que no corresponde a ninguna de las etapas constructivas de la
Catedral, por lo que se ha dejado "in situ" a falta de mejor ubicación.
Museo Catedralicio-Diocesano
El actual museo de la Catedral de Valencia fue creado en el año 1966 por el arzobispo de Valencia
Marcelino Olaechea.
Anteriormente habian existido el "Museo de Antiguedades" o "Museo Diocesano
Valentino" fundado por
el arzobispo Andrés Mayoral en 1761 e instalado en las dependencias del Palacio Arzobispal. El mismo
desapareció durante la invasión francesa de 1808.
Posteriormente en el año 1922 el cardenal
Enrique Reig Casanova, constituyó el "Museo Arqueológico Diocesano" también en el Palacio Arzobispal con fondos
de la diócesis de Valencia y de la propia Catedral pero este también desapareció a raiz de la
Guerra Civil de 1936.
En 1954 se creó el Museo Catedralicio y en 1966 el arzobispo de Valencia Marcelino Olaechea
dispuso que el Museo Catedralicio
pasara a ser también Museo Diocesano. Para ello se construyó un nuevo edificio adosado a la Catedral y
con una única entrada por el interior de la Catedral. La entrada al Museo se realiza a traves de una puerta
existente en la Capilla del Santo Cáliz y tiene su salida por otra puerta que se abre en la capilla de
San Francisco de Borja, por donde se vuelve a acceder al interior de la Catedral.
En el interior del museo podemos encontrar las esculturas originales de la Puerta de los Apóstoles, un
relieve en madera policromada del Tránsito de la Virgen (siglo XV), un busto relicario de San Pedro en plata,
diversos relieves de madera procedentes del desaparecido órgano de la catedral y que fue quemado durante
la guerra civil de 1936, la tabla de los improperios de Vicente Macip, dos tablas también de Vicente Macip, una
de ellas representando a San Vicente Mártir y la otra a San Vicente Ferrer, asi como diversos
fragmentos de retablos y finalmente la Custodia de la Catedral, entre otras obras de arte.
Además varias maquetas en madera de la catedral, en sus diversas fases
de construcción.
Interesante destacar la colección de lienzos de grandes maestros de la escuela valenciana.
Una pequeña pero interesalente colección.
La Custodia
En el interior del Museo de la Catedral se encuentra
la Custodia procesional de la ciudad, llamada de los pobres por
haberla sufragado en su mayor parte los devotos y fieles.
El arzobispo Marcelino Olaechea la bendijo el 11 de junio de 1952 después de que el orfebre
Francisco Pajarón Suay, la iniciara en 1942, con la ayuda de orfebres, tallistas, carpinteros,
herreros y esmaltadores, quedando acabada en 1955.
La Catedral había poseido anteriormente dos magnificas custodias procesionales, una
realizada en 1442 en plata dorada y adornos de pedrería por el célebre platero valenciano
Juan de Castellnou, perdida en 1812 al fundirla en Mallorca para convertirla en moneda
para financiar la resistencia contra Napoleón, y otra,
de las llamadas de sol, de estilo
barroco, destruida en el saqueo de la Catedral el 21 de julio de 1936. Esta custodia se erigia sobre un pedestal con cuatro ángeles sosteniendo
el Cáliz.
La actual Custodia
está formado por tres cuerpos que se levantan sobre un basamento donde figura la
inscripción dedicada a la Custodia de Cristo, los escudos de Valencia y los de los arciprestazgos
de la ciudad, así como diferentes serafines, que pronuncian alabanzas a Jesucristo.
Las imágenes de los Patriarcas, los Profetas y de los Apóstoles están en el
primer cuerpo en cuatro casilicios dobles en las esquinas o chaflanes junto con los distintos santos valencianos,
entre otros elementos.
El segundo cuerpo tiene forma octogonal y tiene varias figuras de santos valencianos pero en esta
ocasión están presididos por la figura de la patrona de Valencia, la Virgen de los Desamparados,
ángeles y representaciones de varias escenas del Nuevo Testamento.
Es octogonal tambien el tercer cuerpo del templete pero en está ocasión tiene un remate en forma
de cúpula, parecida a un templete renacentista. En el arco central está la figura de Cristo
Resucitado y otras figuras del cristianismo.
En su conjunto, con la custodia y las andas de plata, tiene 48 escudos de las principales familias
de la nobleza valenciana alternadas por 71 campanillas; es la mayor obra de orfebreria del siglo
XX de todo el mundo. La Custodia mide 4,02 metros y 2,26 metros de diámetro y es la más grande de la
cristiandad, superando a la de Toledo que mide la midad y uno de diámetro. Pesa más de 600
kilos sin contar el pedestal movil. LLeva 159 imágenes, 44 relieves con escenas bíblicas y los
48 escudos de familias nobles del Reino de Valencia.
El jesuita Antonio de León impulsó en 1942 la construcción de la
Custodia actual, de diseño neobarroco. El orfebre Francisco Pajarón, utilizó 13 años
en acabar la obra, según diseño del arquitecto diocesano Vicente Traver.
El orfebre y sus ayudantes utlizarón casi 535.668 horas de
trabajo, se invirtieron 11 kilometros de soldadura, unos 35.787 tornillos y la cantidad de
piezas que se trabajarón por separado pasó de 20.000
Los fieles y devotos de Valencia aportaron sus donativos,
la mayoria en objetos de plata, oro y joyas, empleándose unos 600 kilos de plata, 5 kilos de oro y unos
750 gramos de platino. De ahí llamarla de los pobres por sufragarla el pueblo.
La custodia tiene como finalidad contener la forma consagrada, que es el pan cambiado substancialmente
en el cuerpo de Cristo resucitado en la celebración de la Eucaristía, como efecto de las palabras de
Jesús: "Tomad y comed todos de él, porque esto es mi cuerpo entregado por vosotros" y la invocación
del Espiritu Santo.
En la procesión que se hace en la tarde de la solemnidad del santisimo cuerpo y sangre de Cristo
(domingo siguiente a la Trinidad, comienzos de junio), esta custodia recorre las calles de Valencia
bajo una lluvia de petalos de flores y rodeada de la adoración del pueblo cristiano.
Visita por el interior de la Catedral
Entrando por la puerta de los hierros, a nuestra izquierda, encontramos la
pila bautismal y sobre la pila bautismal, un óleo sobre tabla de Vicente Macip, representando
el bautismo de Cristo en el rio Jordan, por Juan el Bautista. Obra pintada en 1535. Asisten
al acto cuatro doctores de la iglesia (San Gregorio y San Agustín a la izquierda y San Ambrosio y San Jerónimo a la derecha) y
el donante del cuadro, el venerable
Juan Bautista Agnesio, que señala las páginas del Antiguo Testamento (1480-1553).
Desde el cielo, el Padre eterno envía al Espiritu Santo sobre el Hijo y proclama en una filacteria: "Este es mi Hijo amado
en quien me he complacido".
En el lado lado derecho de la puerta un cuadro con una escena del
Descendimiento de Cristo, óleo del toledano Blas del Prado (1545-1592), pintado en el año 1581 y procedente de la Parroquia
de San Pedro de Madrid.
Según entramos empezamos por nuestra derecha y nos encontramos con las siguientes capillas:
Capilla de San Sebastian
San Sebastian era un oficial de la guardia del emperador Diocleciano. Acusado de ser cristiano fue condenado a morir asaetado
por sus compañeros. Recogido con vida por los cristianos y una vez curado por Santa Irene, se presentó ante el
emperador para acusarlo por su injusticia con los cristianos, siendo entonces azotado hasta la muerte. Se le llama por eso el
"doble mártir". Fue muy venerado como patrono de la peste.
Se trata de una capilla de estilo neoclásico (siglo XVIII) obra de Antonio Gilabert y Lorenzo Martinez.
En el Altar central encontramos un óleo realizado en 1616 por Pedro de Orrente (Murcia 1580 - Valencia 1645) que lleva por titulo
Martirio de San Sebastian. Se trata de una de las pinturas más importantes de la Catedral, sigue el estilo tenebrista de
Bassano y Caravaggio.
Sobre el altar podemos
encontrar un óleo sobre metal de 1941, obra de Vicente Gay,
que representa a la Virgen del Perpetuo Socorro. Se trata de la imagen clásica de la
Virgen del Perpetuo Socorro, que es una variante moderna, realizada en Italia del icono mariano llamado "del terrible socorro" y
tambien "Virgen de la Pasión", porque el Niño Jesús parece asustado por los ángeles que muestran los instrumentos de la pasión:
la cruz, la corona de espinas, la lanza y la caña con la esponja. La Madre muestra el semblante triste, porque conoce los
vaticinios de la muerte de su divino Hijo. La devoción a este titulo mariano fue difundida, junto con esta imagen, por la orden de los
redentoristas, a partir de la iglesia de San Alfonso María de Ligorio en Roma, donde está la imagen original. Los rasgos más
hieraticos del icono oriental se han ido haciendo mas naturales en las versiones modernas de occidente.
En el lado izquierdo de la capilla encontramos el sepulcro del caballero de la Orden de Montesa y marqués de Albaida,
don Diego de Covarrubias, muerto en 1607, y en
el lado derecho el sepulcro de doña María Diez de Covarrubias, esposa del anterior. En ambas obras realizadas en mármol blanco aparecen
las figuras yacentes de los difuntos. En el suelo de la capilla, bajo una losa de mármol blanco con los escudos de los márqueses de Albaida,
se encuentran enterrados diversos miembros de esta noble familia.
En el suelo ante la verja y fuera de la capilla, la tumba de mosén Gregorio Ridaura (1641-1704), beneficiado de la Catedral.
Siguiendo nuestro recorrido, a la derecha nos encontramos con el Pasillo de acceso a la Capilla del Santo Cáliz .
La entrada a la Capilla del Santo Cáliz arranca de un
pasillo realizado en 1496 por Pere Compte y Asensi Fos en
estilo gótico florido.
Este pasillo o Tránsito del Aula Capitular une el interior de la Catedral con la Sala Capitular y está formado por dos tramos abovedados. El
primer tramo, corto y de planta cuadrangular se cubre con una
bóveda de crucería en cuya clave central destaca la
faz de Cristo. Este tramo es de menor altura que su compañero que le sigue.
El segundo tramo de planta rectangular se cubre con bóveda estrellada formada por
nervios unidos en ocho claves historiadas más la central, con el resultado de una bóveda estrellada de ocho puntas con
terceletes. Como hemos indicado la altura de este tramo es bastante mayor que su compañero que le antecede. La bóveda apoya en
ménsulas con los símbolos de los cuatro evangelistas.
La
portada de acceso a la Capilla del Santo Cáliz, se encuentra situada al final de este corto pasillo,
es obra de Pere Balaguer, de 1424, realizada en piedra y en estilo
gótico con arcos apuntados. Formada por arquivoltas apuntadas y molduradas,
gablete con frondas, florón en la parte superior y pináculos en los flancos.
En la parte superior de la portada un gran
rosetón cegado
con una imagen de la Virgen y dos ángeles turiferarios (portadores de incienso). Las puertas de
madera y hierro son obra del "fuster" Lluis Amorós de 1488.
Este rosetón cegado está formado por un gran trebol de cuatro hojas, más otros cuatro más pequeños. En el centro del trebol
mayor vemos la imagen de la Virgen María sostenida por una peana con decoración
de hojarasca y bajo un doselete gótico. Lleva en su brazo al Niño Jesús que a
su vez sostiene a una paloma (símbolo del Espíritu Santo) sujeta por las alas. A ambos lados los dos ángeles turiferarios.
Se considera que este rosetón pertenecería a la antigua portada situada a los pies de la Catedral,
que debió existir antes de que se construyera hacia 1460
el último tramo del templo conocida como arcada nova. Al construir el nuevo tramo la portada fue desmontada y este elemento se colocaría
en el pasillo de acceso al ser construido este. En la capilla de San Vicente Mártir situada en la plaza de la Almoyna
se encontraban cuatro ángeles, dos portando candelabros y otros dos con instrumentos musicales que se consideran también debían
pertenecer a esta portada que comentamos, hoy desaparecida.
En este pasillo podemos encontrar dos pequeñas capillas, una de ellas dedicada a San Miguel Arcángel y otra actualmente vacia pues se
dedica a venta de recuerdos para turistas. Con anterioridad estas dos capillas estaban bajo la titularidad de San Pedro
Mártir y del Santo Bulto de Jesús. Estas capillas se cubren con bóvedas cuyos nervios apean en ménsulas con decoración figurada, entre las
que se puede apreciar las
luchas de hombres con bestias (símbolo de la lucha entre el bien y el mal) o
animales monstruosos. Estos capiteles
siguen la estética que ya imprimió Pere Compte en sus figuras de monstruos de la Lonja.
Enfrente de estas capillas encontramos una puerta que permite el acceso a la contigua
capilla de San Pedro Apóstol visible desde el interior de la Catedral.
En la parte superior de esta puerta encontramos los atributos
pontificales de San Pedro (las llaves y la tiara). La iluminación de este pasillo se realiza través de una
ventana apuntada gótica
cerrada por una vidriera de moderna realización. Desde el exterior de la Catedral está ventana sólo es visible parcialmente.
En este pasillo encontramos cinco
sepulcros góticos de piedra: el primero del deán Baltasar de Ballester de hacia 1289,
un segundo del canónigo Pedro de Orriols, el tercero del arcediano mayor Matías Mercader y un cuarto de un miembro de la
familia Mercader no identificado pero que lleva el escudo de esta familia.
Pero sobre todo destaca el
sarcófago del obispo Vidal de Blanes que fue el que mandó edificar la Sala Capitular, hoy del Santo Cáliz.
De cualquier manera y para los amantes de las curiosidades podemos decir que el sepulcro del obispo Vidal de Blanes, no es que
este vacío, en realidad es un bloque de piedra monolítico y sobre él la tapa donde figura la efigie del obispo; por tanto nunca han podido
conservar los restos del obispo este sarcófago, y es que en definitiva se desconoce el lugar de reposo de los restos de Vidal de Blanes,
aunque se da por cierto que sus restos reposan en la cripta de la Sala Capitular. Los sepulcros fueron encontrados en 1960 en una campaña
de excavación bajo el actual Museo Catedralicio.
Además en este pasillo podíamos encontrar a nuestra izquierda un
Cristo Crucificado tallado en yeso y cartón piedra imitando la madera, obra de Jose María Bayarri Hurtado (siglo XX).
Habría que destacar que la cruz del Cristo, tiene añadidos
en ambos brazos y pies con el fin de hacer más grande la cruz, lo delata el distinto tono de color de la pintura. En marzo de 2.010 este Cristo
ha sido prestado a la Parroquia de los Mártires Valencianos para que presida su Altar Mayor y por lo tanto su emplazamiento
se encuentra vacío en la actualidad. Este Cristo presidió de manera provisional el Altar Mayor de esta Catedral entre 1976 y 1981. Con motivo de las obras de
rehabilitación de la contigua Capilla de San Pedro Apóstol, se ha redescubierto en el mismo lugar que ocupaba el Cristo,
una preciosa ventana apuntada de estilo gótico que hasta el momento se encontraba tapiada y que ha vuelto a ponerse en valor.
En la pared debajo de la ventana gótica, un fresco traspasado a lienzo que corresponde a una
Adoración de los pastores,
obra de 1472 del napolitáno Francesco Pagano y de Paolo de San Leocadio, esta obra era uno de los frescos que realizaron estos
pintores para demostrar su maestria y poder ganar el concurso para pintar el presbiterio de la Cátedral.
Junto a este, un lienzo bocaporte representando a
San Miguel y San Pedro Pascual, obra de 1781 del valenciano Vicente Lopez Portaña.
Capilla venta de recuerdos Siglo XVI.
Destaca esta capilla no por su contenido, sino por su arquitectura. De estilo gótico, destaca su bóveda nervada en
cuya
clave encontramos un relieve de la Virgen María con el Niño. Los nervios descansan en
ménsulas con decoración figurada. En la actualidad es utilizada para la venta de recuerdos.
Capilla de San Miguel Arcángel de comienzos del siglo XVI y tradición gótica, el arco de acceso descansa sobre mensulas
que se apoyan en el muro. Estas tienen unas curiosas representaciones de
animales monstruosos luchando entre si.
El retablo de San Miguel atribuido al "Maestro de Cabanes" es considerado ahora una obra
temprana de Vicente Macip, pintado a la manera del "Maestro de Artes" y con influencia de
Pablo de San Leocadio. Si bien las pinturas muestran el tránsito al Renacimiento, tiene la
estructura clásica de los retablos de los siglos XIV y XV. Es interesante comparar esta obra
con el "Bautismo de Cristo" en esta catedral, obra de madurez de
Vicente Macip, influido por Sebastiano del Piombo.
Dividido en tres calles, lleva en la central al titular San Miguel Arcángel vestido como
general de los ejercitos celestiales, como tal vence a Satanas y defiende a las almas en el
juicio después de la muerte (peso de las almas). Sobre el fino dosel está la coronación de
la Virgen por la Trinidad, el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo.
Las dos calles laterales llevan cuatro escenas de la vida de Jesucristo (de arriba a abajo y de
izquierda a derecha), Anunciación de María, Nacimiento y Adoración de los pastores, Adoración
de los Magos y Resurrección.
El guardapolvo o polsera lleva en lo alto a Cristo glorioso (Pantocrátor) y a sus lados
dos vírgenes mártires, Santa Lucía y Santa Catalina, dos santos médicos, San Cosme y San Damian y en
los laterales San Sebastian, el Ángel Custodio del Reino de Valencia, Santiago Apóstol como
peregrino y San Onofre ermitaño.
En la predela o banco sobre el altar están San Francisco de Asís, la Virgen María, Cristo en
el sepulcro (muerto y resucitado), San Juan Evangelista y San Juan Bautista.
Este retablo estaba en el antiguo Museo Arqueológico Diocesano. Ha sido recientemente restaurado
pero se ha dejado un testigo -junto a la cabeza de Cristo resucitado- que muestra como fue
dañado en el incendio del museo en el año 1936.
Llegado a este lugar podemos visitar la
Capilla del Santo Cáliz y posteriormente desandar el
pasillo por el que hemos entrado para volver a la
nave lateral y seguir nuestro recorrido por el interior de la Catedral.
Capilla de San Pedro Apóstol
De planta cuadrada fue mandada construir por el arzobispo de Valencia Rodrigo de Borja, más tarde papa Alejandro VI. Las obras
se dilataron entre 1466 y 1486.
Remodelada en estilo barroco entre 1696 y 1703 por
Juan Bautista Pérez Castiel, autor también
de la decoración de la Capilla Mayor de esta Catedral, se cubrió con cúpula semiesférica y linterna.
Los estucos de con decoración vegetal, angelotes y figuraciones son obra de Antonio Aliprandi de Milán que ya había trabajado
en la
Iglesia de los Santos Juanes de Valencia. El revestimiento interior de la capilla (mención aparte de las yeserías de Aliprandi)
se resuelve a base de mármoles, jaspes y estucos en forma de hojarasca, rocallas, medallones etc.
Desde su construcción fue la sede de la parroquia de San Pedro, ahora extinguida. Con anterioridad la parroquia de San Pedro se encontraba
en la actual Capilla de Santo Tomás de Villanueva en esta misma Catedral.
Los muros laterales están decorados con frescos de Antonio Palomino (Bujalance 1655 - Madrid 1726) realizados en 1703.
En total son seis frescos entre marcos de yeserías que representan sendas escenas alusivas a la vida de San Pedro.
Muro derecho
• San Pedro hundiéndose en el mar mientras Jesús le da la mano (centro)
• Liberación de San Pedro de la cárcel por un ángel (lateral)
• San Pedro ante la cruz de su martirio (lateral)
Muro izquierdo
• San Pedro postrado a los pies de Jesús (centro)
• El llanto de San Pedro después de haberle negado tres veces (lateral)
• Curación de un paralítico a la puerta del templo (lateral)
Cada uno de ellos tiene en su parte inferior un versículo alusivo a la escena de que se trata. Los frescos fueron muy dañados en el
incendio provocado en la Guerra Civil de 1936 y han sido restaurados entre noviembre de 2011 y diciembre de
2012 bajo la dirección del arquitecto Salvador Vila Ferrer. Las partes que no se han podido restaurar se han dejado limpias en un color
neutro.
Además por el interior de la puerta de entrada podemos encontrar dos medallones con representaciones de Cristo y La Magdalena en casa de Simón el
fariseo y Cristo con los discípulos de Emaus, obras también de Palomino.
En las pechinas se conservan restos con representaciones de las cuatro virtudes
cardinales (Prudencia, Justicia, Fortaleza y Templanza), obra del sacerdote y pintor Vicente Vitoria (Dénia 1650 - Roma 1712), canónigo
de la
Colegiata de Xátiva.
El lugar que ocupaba el retablo y que ardió en 1936 está presidido por un crucifijo, talla moderna de madera sin decorar y por la
imagen del Sagrado Corazón de Jesús esculpida y decorada por el escultor-imaginero afincado en Valencia
José María Ponsoda Bravo (Barcelona 1882 - Valencia 1963).
Los seis grandes lienzos que hacen la función de retablo fueron pintados por Nicolás Falcó a comienzos del siglo XVI y
formaban las puertas que
protegían el órgano renacentista de la catedral. Representan los momentos principales de la vida de la
Virgen María en relación con los misterios salvadores de Jesucristo que se celebran en el año litúrgico:
La Anunciación, el Nacimiento de Jesús y la Adoración de los pastores, la Epífania y la Adoración de los
Magos de Oriente, la Resurrección del Señor, la Ascensión al Cielo y finalmente, Pentecostés con la venida
del Espíritu Santo sobre los apóstoles reunidos en torno a María. Están pintados con una capa ligera
de óleo sobre lienzo y por eso se llaman "sargas".
Esta capilla que desde la Guerra Civil permaneció cerrada y usada como almacén, fue abierta con
motivo de la visita del Papa Benedicto XVI a Valencia en junio de 2.006.
En la actualidad la capilla se usa para celebrar el Sacramento del Bautismo.
La reja que cierra la capilla es la única de la Catedral que es original del siglo XV, el resto desaparecieron en la reforma neoclásica
de finales del siglo XVIII. Realizada en 1467 por el "manya" Joan Pons Aloy, tiene la particularidad de disponer
de dos puertas a los laterales en lugar de una central que suele ser lo habitual. La reja está realizada en hierro y en madera.
Por encima de la puerta corre un friso con la siguiente inscripción: "Tu es pastor ovium princeps apostolorum", cuya traducción podría ser:
Tu eres el pastor de las ovejas, el príncipe de los apóstoles. En la parte superior un relieve de yesería dorada con un complicado juego iconográfico
donde podemos ver a los cuatro evangelistas representados por sus animales simbólicos, en el centro el libro de los siete sellos del Apocalipsis
de San Juan y el Cordero (símbolo de Cristo). El ángel que representa al evangelista San Mateo lleva la mitra papal alusiva a esta capilla.
Capilla de San Francisco de Borja
se trata de una obra de estilo neoclásico de Antonio Gilabert y Lorenzo Martinez, del siglo XVIII.
De planta cuadrada y cúpula semiesférica. Con anterioridad estuvo dedicada a San Jorge y también era conocida como "Capilla dels Riusechs".
Francisco de Borja (Gandia 1510-Roma 1572), era el
IV duque de Gandia y Marqués de LLombay, era de la familia de los
papas valencianos Calixto III (Alfonso de Borja) y Alejandro VI (Rodrigo de Borja). Carlos V le encargó llevar a Granada
el cuerpo de la emperatriz Isabel. La vista del cádaver le inspiró la idea de "no servir a un Señor que se le pudiese morir".
A la muerte de su esposa (1546), resolvió ingresar en la Compañia de Jesús, recien fundada por San Ignacio de Loyola.
Ordenado sacerdote en Roma en 1551, y como tercer general de los jesuitas (1565), promovió las misiones y los centros
de enseñanza, como la universidad gregoriana de Roma.
En el Altar central de la capilla lienzo bocaporte de
San Francisco de Borja ante el cadáver de la emperatriz Isabel,
óleo sobre lienzo de Mariano Salvador Maella
(1739-1819), pintado en el año 1787. Vestido de caballero de la orden de Santiago, levanta el paño que cubre el rostro y
las manos de la difunta y siente la llamada de Dios para abandonar las vanidades del mundo. Detrás del lienzo bocaporte se guardaba
una escultura del Santo tallada por la mano del escultor José Puchol, talla hoy desaparecida.
Sobre el frontón del altar central dos alegorías en estuco representando a
la Oración (izquierda) y la Penitencia (derecha), realizadas por José Esteve Bonet ó José Puchol.
La oración está representada por una mujer mayor con los brazos
cruzados sobre el pecho mientras que la penitencia lleva en una de sus manos un azote y en la otra una cruz.
En la parte superior del frontón un relieve de estuco representando el ingreso de San Francisco de Borja en la Compañia de Jesús, siendo
recibido por San Ignacio de Loyola en Roma. En el tímpano del frontón se exhibe el escudo en madera de la familia Borja.
En el lado izquierdo de la capilla cuadro de
San Francisco de Borja despidiendose de sus familiares en su palacio de
Gandia para ingresar en la
compañia de Jesús, óleo de Francisco de Goya y en el lado derecho,
San Francisco de Borja asistiendo a un moribundo
impenitente. San Francisco ya jesuita observa la sangre de Cristo que protege al pecador de los demonios que esperan
llevarse su alma, óleos sobre lienzos de
Francisco de Goya (Fuendetodos [Zaragoza] 1746 - Burdeos 1828).
Pintados ambos en el año 1790 por encargo de la
duquesa de Benavente esposa a su vez del duque de Osuna heredero del ducado de Gandia al que perteneció San Francisco de Borja. La duquesa de
Benavente realizó el encargo a Francisco de Goya por recomendación de Mariano Salvador Maella.
En las pechinas encontramos altorrelieves de estuco con alegorías representadas por diversos atributos sostenidos por ángeles:
La Templanza (la palma, el freno y el volante), La Fortaleza (escudo, columna y yelmo), La Corrección (libro abierto) y La Justicia
Recta (balanza, espada con corona y un libro).
Junto a la capilla encontramos una pequeña habitación conocida como cuarto del chocolate que fue mandada construir en 1665 por el
arcediano Francisco de Borja, familiar del santo.
Capilla de San José
Obra
neoclásica del siglo XVIII, de Antonio Gilabert y Lorenzo Martinez. Anteriormente hasta 1936 la capilla estuvo dedicada
a San Miguel Arcángel y San Pedro Pascual. La planta de la capilla es rectangular y dispone de cúpula eliptica.
En el Altar Central encontramos una
imagen de madera policromada de San José con el Niño en brazos, obra de José María Ponsoda Bravo (1882-1963).
En la parte superior del frontón del altar central, dos alegorías en estuco representando la de la izquierda a la Fortaleza y la de la
derecha a La Caridad. La Fortaleza representada como una mujer con yelmo que porta una columna, mientras que La Caridad está representada
como una mujer rodeada de niños. En la parte superior del frontón, estuco con una imagen de San José protegiendo a la iglesia, en este
caso representada con una imagen de la Basílica de San Pedro de Roma. Hay que recordar que San José está declarada patrono universal
de la iglesia católica.
En los laterales de la capilla encontramos las imágenes del Arcángel San Miguel y San Pedro Pascual, pero antes de 1936 los altares de estos muros
estaban dedicados al Santísimo Cristo y a la Longitud de Cristo.
En el muro lateral izquierdo encontramos el altar de
San Miguel Arcángel, imagen de madera policromada obra de Francisco Sanchis (1740-1791), en el lado
derecho imagen de
San Pedro Pascual con hábito de canónigo del siglo XVIII, imagen de madera policromada realizada por Francisco
Sanchis, ambas de 1777. Estas dos esculturas hasta el momento del cambio de titularidad de la capilla se encontraban en el retablo
central. San Pedro Pascual lleva en sus manos un libro en el cual se puede leer una cita tomada del Cantar de los Cantares:
"Tota Pulchra est amica mea / et macula non est in te", que
hace referencia a la defensa de la virginidad de María que realizó San Pedro Pascual. (Eres toda hermosa, amada mía, en ti no hay ningún
defecto).
En las pechinas de la cúpula estucos con alegorías de San José sostenidas por ángeles:
el cepillo, la vara florida, la sierra y la escuadra de carpintero.
En el suelo tumba del arzobispo de Valencia Simón López García (1824-1831) y del cardenal
Agustin Garcia-Gascó Vicente, fallecido en Roma en mayo
de 2011 y arzobispo de Valencia entre 1992 y 2009.
El arcángel San Miguel es protector de la Iglesia, se le representa como principe de los ejercitos celestiales
venciendo a Satanás.
San Pedro Pascual, de familia cristiana mozárabe, nació en Valencia poco antes de que fuera conquistada la ciudad por
Jaime I. Perteneció al clero de esta Catedral y a la orden de la Merced. Obispo en Jaén, fue apresado por los musulmanes y
llevado a Granada, donde estuvo cautivo cuatro años hasta su martirio en el año 1300.
Capilla de Santo Tomás de Villanueva
de estilo
neoclásico y como todas las anteriores obra
de Antonio Gilabert y Lorenzo Martinez, siglo XVIII. Capilla de planta cuadrada y cúpula semiesférica.
Hasta 1703 ésta capilla era la parroquia de San Pedro que posteriormente pasaría a su actual emplazamiento a los pies de esta
Catedral y en este mismo lado de la epístola.
En el altar central busto relicario con el cráneo de Santo Tomás de Villanueva y
urna con los huesos del santo. La urna está realizada en madera plateada y está sostenida por ángeles entre nubes.
Ambos busto y relicario están realizados por José Esteve Bonet en 1781.
Los restos mortales de Santo Tomás
de Villanueva se encontraban hasta la desamortización de Mendizabal en el
Convento del Socós de Valencia. Antes de la Guerra Civil el retablo se encontraba oculto por un lienzo bocaporte representando a
Santo Tomás de Villanueva protegiendo al cabildo metropolitano, en él vemos la figura del santo que protege con su manto a dos canónigos
de la Catedral mientras otros varios presencian la escena.
En la actualidad este lienzo se encuentra en la Capilla de la Santísima Trinidad de esta Catedral.
Descansan sobre el frontón central dos alegorías en estuco realizadas en 1780 por José Esteve Bonet (1741-1802), la de la izquierda
representa a la Misericordia y la de la derecha al Santo Celo. La Misericordia está representada por una mujer que lleva en una de
sus manos una rama de roble mientras que el Santo Celo se representa por un hombre anciano que lleva unos azotes o disciplina. En la parte
superior del frontón central relieve de estuco con el martirio de San Blas (anterior titular de esta capilla) obra de José Esteve
Bonet. En el tímpano del frontón relieve con los atributos episcopales: dos mitras, un báculo y una cruz.
San Blas (siglo IV) fue obispo de Sebaste, en la escena se ve el momento en que es degollado por sus verdugos cortándole la garganta con
un cuchillo. Alrededor del personajes vemos a unos ángeles portando la palma del martirio.
En el lado izquierdo de la capilla,
altar de San Juan de Ribera, óleo de Rafael Montesinos (fallecido en 1877). En este vemos a San Juan de Ribera arrodillado adorando la
Sagrada Forma que aparece milagrosamente en el aire.
En el lado derecho La aparición de la Virgen a San Felipe
Neri, (Florencia 1515-Roma 1595) óleo anónimo del siglo XVIII. En el lienzo vemos al santo en éxtasis y arrodillado
a quien se le aparece la Virgen María con el Niño Jesús.
En las pechinas de la cúpula estucos con alegorías de las virtudes que poseía Santo Tomás de Villanueva:
la Oración, la Doctrina, la Humildad y la Penitencia obras de José Esteve Bonet realizadas en 1780.
En el suelo, tumbas de los arzobispos Veremundo Arías Texeiro (1815-1824), Marcelino Olaechea y Loizaga (1946-1966), Miguel
Roca Cabanellas (1978-1992) y del canónigo Francisco Pérez Bayer (1711-1794).
También encontramos la
lápida sepulcral en mármol de la primera sepultura de Santo Tomás de Villanueva donada por
don Jacobo y don Mauro Cardells Galea a la Santa Iglesia Catedral de Valencia, ya que por azares del destino
la tenian en propiedad.
Santo Tomás de Villanueva, cuyos padres vivieron en Villanueva de los Infantes, nació en Fuenllana (1486).
Religioso agustino y profesor de la universidad de Alcalá, Arzobispo de Valencia, reformó las costumbres relajadas de la
diócesis, fundó el Colegio de la Presentación para aspirantes al sacerdocio y sobresalió por su caridad, pobreza, prudencia y
celo pastoral. Murió en Valencia en 1555.
San Juan de Ribera (Sevilla 1533-Valencia 1611), fue patriarca de Antioquia y Arzobispo de Valencia. Aplicó las reformas del
Concilio de Trento y fundó el
Colegio del Corpus Christi (llamado el Patriarca) para fomentar el culto a la Eucaristía.
Frente a la capilla de Santo Tomás de Villanueva, en el pilar de apoyo de la nave central encontramos una
lápida en mármol que conmemora la celebración del 750 aniversario (1238-1988) de la restauración de la sede catedralicia por parte
del Arzobispo Pedro de Albalat (Petrus archiepiscopus) y el rey Jaime I (Iacobo I). El aniversario se produjo siendo Arzobispo de Valencia
Miguel Roca Cabanellas (Michael archiepiscopus), Joan Lerma como Presidente Autonómico (Ioannes Generalis Consilii Praeses) y rey
de España Juan Carlos I (Ioannes Carolus hispaniae rex).
Ahora nos encontramos en el brazo este del crucero, cuya salida se corresponde con la Puerta
del Palau. Las cuatro capillas que encontramos en este lugar y las correspondientes al lado opuesto del transepto, se caracterizan por
su escasa profundidad y por haber sido abiertas en la reforma neoclásica del siglo XVIII. También destacaremos que en la cornisa de las
cuatro capillas de esta nave del transepto podemos encontrar seis figuras de apóstoles, que sumados a los seis apóstoles del lado opuesto suman un
total de doce apóstoles con sus correspondientes símbolos, por lo que nos encontramos con un apostolado completo. Estas figuras realizadas
hacia 1774 al mismo tiempo que la reforma neoclásica de la Catedral, fueron realizadas en yeso por José Esteve, José Puchol y Francisco
Sanchis.
Con anterioridad a la reforma neoclásica en este brazo del transepto podíamos encontrar hasta seis altares, eran los dedicados a Santa Bárbara,
San Vicente de les Post, Santa Escolástica, Santa María Magdalena, Nuestra Señora del Milagro y San Agustín, titulaciones hoy desaparecidas en
nuestra Catedral.
Nos encontramos con la Capilla de Santo Domingo de Guzman, de estilo neoclásico, siglo XVIII,
obra de Antonio Gilabert y Lorenzo Martínez.
En el centro del retablo Santo Domingo de Guzmán, presbítero, óleo sobre lienzo de Pedro de las Cuevas (siglo XVII)
En el ático del retablo: Santa Bárbara, Virgen y Mártir, antigua titular de la capilla. El lienzo es de autor desconocido.
Santo Domingo de Guzmán nació en Caleruega (Burgos) en el año 1170 fundó la orden de los predicadores
(dominicos), dedicada preferentemente a la difusión y defensa de la fé católica. Murió en Bolonia (Italia) en el año 1221.
Santa Bárbara virgen y mártir de Nicomedia, muerta en el 235. Según la leyenda, se hizo construir una torre
con tres ventanas como símbolo de la Trinidad. Su propio padre la entregó al tribunal y la ejecutó, cayendo fulminado por un
rayo poco después. Es patrona de la artillería y contra las tormentas.
Capilla de la Beata Josefa Naval Girbés , capilla de estilo neoclásico del siglo XVIII, obra de Antonio
Gilabert y Lorenzo Martinez.
En el ático del retablo, una pintura de la Asunción de la Virgen de autor desconocido.
En el centro del retablo la Beata Josefa Naval Girbés, virgen seglar, óleo sobre lienzo de Juan Ribera Berenguer (2001).
Josefa Naval nació en Algemesi (Valencia) el 11 de diciembre de 1820 y murió en la misma localidad el 24 de febrero de
1893. Desde su juventud consagró su virginidad el Señor para servir a la iglesia representada en su parroquia y bajo la
dirección espiritual de sus sacerdotes. Llevó una vida profundamente piadosa, devoción que supo transmitir a sus vecinos,
dejando una profunda huella espiritual que se concretó en muchas vocaciones religiosas y sacerdotales. Hizo mucho por la
promoción humana y cristiana de las jovenes, enseñándoles diversos oficios y elevando su dignidad social. En Algemesí y
su comarca se le sigue recordando como "la señora Pepa". Fue beatificada por Juan Pablo II el 25 de septiembre de 1983, y
es la primera fiel seglar de Valencia elevada a los altares.
En el suelo,
lauda sepulcral de Ausias March, poeta valenciano del siglo XV.
Ausias March nació en Valencia en el año 1397, fue hombre de armas
y señor de Beniarjó. Entre sus obras destacan los poemas de amor, sus "Cants de mort" y el "Cant espiritual". Su obra muestra
la influencia provenzal y del renacimiento italiano. Sus poesías se tradujeron a varias lenguas, entre ellas el castellano entre
1539 y 1579, teniendo una gran influencia entre los poetas del renacimiento español. Murió en Valencia en 1459. La losa sepulcral
fue colocada en 1950 por la Sociedad "Lo Rat Penat" y el Ayuntamiento de Valencia y va rodeada de un verso del propio poeta que dice asi:
"Jo sóc aquest qui en la mort delit prenc, puix que no tolc la causa per què em ve" (Yo soy este quien disfrutó de la muerte, porque no rehuyó
la causa por la que me viene).
Junto a la puerta óleo sobre lienzo del valenciano José Vergara (1726-1799), que representa el
martirio de San Erasmo. José Vergara lo
regaló a la Catedral en el año 1790, junto con el
martirio de San Vicente colocado en el otro lado de la puerta. San Erasmo
fue obispo de Antioquia en Siria. Fue martir en la persecución de Diocleciano a comienzos del siglo IV.
Le sigue la Capilla de San Pascual Bailón como las anteriores de estilo neoclásico, obra de Antonio Gilabert
y Lorenzo Martínez siglo XVIII
En el centro del retablo: San Pascual Bailón, religioso, pintura reciente. San Pascual Bailón nació en Torrehermosa en el 1540
donde era pastor. Ingresó en la orden de los frailes menores (franciscanos), y sobresalió por su devoción a la Virgen María y
por su amor a la Eucaristía. Murió en Villarreal de los Infantes (Castellón) en el año 1592. El Papa León XIII lo declaró patrono
de las Asociaciones y Congresos eucarísticos en el 1897.
En el ático del retablo: San Cristobal, de autor desconocido.
La última capilla del crucero antes de entrar en la girola es la Capilla de San Agustin de estilo neoclásico siglo XVIII,
obra de Antonio Gilabert y Lorenzo Martinez.
En el centro de retablo,
San Agustin obispo y doctor de la iglesia, copia reducida (1970) del original de Claudio Coello (1642-1693)
que se encuentra en el Museo del Prado de Madrid.
San Agustin nació en Tegaste de Numidia (actual Tunez) en el año 354. Después de llevar
un vida ligera e ideologicamente turbulenta, recibió el bautismo en Milan de las manos de San Ambrosio durante la vigilia
pascual del año 387. Después de la
muerte de su madre, Santa Monica, en Ostia en el año 387, que pidió mucho por su conversión, volvió a Africa y abrazó la vida
monastica, fue ordenado presbitero y, finalmente obispo de Hipona. Murió en el año 430 cuando su ciudad episcopal estaba
siendo atacada por los vándalos. Escribió muchas obras entre ellas las Confesiones, la Ciudad de Dios y comentarios a las
Sagradas Escrituras. Es llamado el "doctor de la gracia".
El el ático del retablo Santa Teresa de Jesús obra de
José Camarón Bonanat.
Santa Teresa nació en Avila en el año 1515. A los dieciocho años
entró en la orden del Carmelo, que luego reformó a partir del año 1562. Murió en Alba de Tormes en 1582. Sus escritos misticos
le merecierón el titulo de doctora de la iglesia.
En el suelo, tumba del valenciano Gregorio Mayans y Siscar, erudito valenciano nacido en Oliva en el 1699. Junto a él también
estan enterrados algunos de sus familiares. Gregorio Mayans es un hombre de la Ilustración Española del siglo XVIII. Catedratico
en Valencia y director de la Biblioteca Real. Mantuvo correspondencia con los principales sabios y eruditos de su tiempo.
Editó a los autores clásicos y destacó en la critica historica y literaria. Abogó especialmente por una radical reforma de los estudios
de derecho, gramatica y teológia.
LLegados a este punto podemos observar
sobre la puerta, que como hemos dicho se corresponde con la puerta del Palau, una vidriera con
rostros humanos. Es una vidriera commemorativa del 700 anniversario de la colocación de la primera piedra de la Catedral en el año
1262, siendo obispo fray Andreu de Albalat, cuyo sello está en la cima del vitral, junto con el del Arzobispo Marcelino Olaechea, en cuyo
pontificado se realizó la vidriera en el año 1962. Las cabezas representan los matrimonios esculpidos como canecillos en la
cornisa de la puerta románica del Palau. Son parejas ligadas a la historia de la repoblación de Valencia, después de su conquista
en el siglo XIII por el rey don Jaime I, o quizás sean los donantes del mencionado portal románico.
Continuamos por la girola, y la primera puerta a nuestra derecha, se corresponde con la sacristía y a continuacion las ocho capillas de la girola:
Capilla de la Virgen del Rosario
de estilo neoclásico, siglo XVIII. Obra de los arquitectos Antonio Gilabert y Lorenzo Martinez.
Con anterioridad se ha encontrado bajo la advocación del Santo Bulto de Jesús y desde finales de la decada de los cuarenta del siglo XX bajo la
titularidad de la Virgen de Lourdes, al hacerse cargo de ella la Hospitalidad Valenciana de Nuestra Señora de Lourdes.
En centro del retablo
la Virgen del Rosario, imagen de madera policromada del siglo XVII. En las paredes de la capilla: urnas
sepulcrales, la de la izquierda es el sepulcro de Berenguer Guillem de Entenza, tio del rey don Jaime I el conquistador, muerto
en 1227 antes de la reconquista de Valencia. Adornado con pequeños escudos con las armas reales de Aragón. A la derecha el
sepulcro de Berenguer de Blanes, gobernador de Valencia, fallecido en 1413. Ostenta cuatro escudos decorados con cruces
rodeadas de seis veneras (conchas de peregrino).
Además dos lienzos de Jose Camarón (siglo XVIII) del antiguo trascoro: La Virgen entrega el Rosario a Santo Domingo de Guzmán y otro
lienzo dedicado a San José.
Capilla de la Virgen del Puig
también de estilo neoclásico, del siglo XVIII, obra de nuestros amigos Antonio Gilabert y Lorenzo Martinez. Esta capilla
desde su creación en el siglo XIII siempre ha estado bajo la titularidad de la Virgen del Puig.
En el centro de retablo:
Nuestra Señora de los Ángeles del Puig, óleo de Agustin de Ridaura, discípulo de Francisco Ribalta. Siglo XVII.
En la base del marco, relieve representando una vista panoramica de la Valencia del siglo XVIII,
del escultor valenciano José Cotanda (1758-1802).
En el ático del retablo: cuerno de la abundancia, símbolo romano de la ciudad de Valencia. Óleo sobre lienzo de autor
desconocido. Siglo XVIII.
Sobre el altar: nicho con
la estatua yacente (trance místico) de San Francisco Javier, atribuida al escultor Ignacio Vergara.
Siglo XVIII. Esta estatua yacente, procede de uno de los altares del desaparecido trascoro neoclásico.
San Francisco Javier, jesuita y apostol de Oriente, de noble familia navarra, fue uno de los primeros discípulos de
San Ignacio de Loyola. Murió en Japón en 1552, y su cuerpo se conserva en la ciudad india de Goa. Este tipo de estatua
yacente, semejante a la de santa María Magdalena en la capilla contigua de San Rafael, es característica del estilo barroco
italiano y representa el ensueño o trance místico del santo representado como peregrino del Evangelio.
En las paredes: San Anselmo y San Hugo de Lincoln, obispos cartujos, óleos sobre tabla
de Francisco Ribalta del siglo XVII.
En la pared izquierda de la capilla:
urna sepulcral posiblemente de don Josep Jofré, señor de Pardines. Decorado con cuatro flores de lis (azucenas).
Cuando las tropas cristianas asentadas en El Puig, pequeña montaña al norte de Valencia, preparaban la
conquista de Valencia en el año 1237, se halló en aquel lugar un relieve de piedra representando a la Madre de Dios, de estilo
bizantino. El hallazgo dió tales ánimos a las huestes del rey don Jaime I el Conquistador que vencierón en desigual combate, en
los mismos campos del Puig, llamado desde entonces de Santa María, a las tropas musulmanas, y luego se adueñaron de
Valencia. El rey cristiano atribuyó la conquista al favor de la Santisima Virgen; por eso la proclamó patrona del nuevo reino
cristiano de Valencia y, de inmediato, hizo levantar en aquel lugar un santuario que encomendó a los religiosos de la Orden de la
Merced. Desde entonces el
Monasterio del Puig de Santa María ha sido centro de peregrinaciones y corazón de la tierras valencianas. La imagen
de Santa María fue coronada canónicamente el 9 de octubre (aniversario de la conquista de Valencia) del año 1954.
Capilla de San Rafael Arcángel
de estilo neoclásico, obra de los arquitectos Antonio Gilabert y Lorenzo Martínez (siglo XVIII).
Con anterioridad se ha dedicado a la beata Catalina (Caterina) Tomás y en origen a la "Almoyna de Santa Lucia". Se encontraba
bajo el patronato de la familia Romeu.
En el centro del retablo:
San Rafael arcángel, acompañado por el joven Tobias, imagen de madera policromada de
José Ponsoda (1882-1963). Durante los años posteriores a 1939, este afamado escultor valenciano hizo para la Catedral,
además de la imagen de este altar, las de la Inmaculada Concepción y de San José (en sus capillas) y de Cristo crucificado
(capilla de San Pedro).
En el ático del retablo: martirio de San Andrés apóstol, óleo sobre tabla del siglo XVII, de autor desconocido.
Sobre el altar, nicho con la estatua yacente (trance mistico) de
Santa María Magdalena, atribuida a la escuela de Ignacio Vergara del siglo XVIII. Esta escultura procede de la Capilla del Ecce-Homo del
desaparecido trascoro neoclásico de la Catedral.
En los laterales, lienzos de José Camarón del siglo XVIII: Santo Tomás de Aquino con una coronación de Espinas y de Luis Planes (siglo
XVIII): San Mateo y San Joaquín con la Virgen niña.
San Rafael es uno de los cuatro arcángeles, con Miguel, Gabriel y Uriel. Su nombre significa en hebreo
"medicina de Dios". El libro de Tobias (Antiguo Testamento) cuenta que guió al joven Tobias para ir a buscar esposa, y luego
le hizo pescar un pez con cuya hiel curó luego la ceguera de su padre.
María Magdalena la santa "mirófora" o portadora de perfumes, fue la primera que vió a Jesús resucitado cuando
fue al sepulcro para embalsamar su cuerpo. Según la tradición, expió su vida anterior de pecadora viviendo en soledad y
haciendo penitencia. La imagen yacente la representa en trance místico, contemplando la cruz, con el vaso de ungüento,
el libro (signo de la vida contemplativa) y las disciplinas o azotes (signo de mortificación) y la cruz.
San Andrés hermano de San Pedro, fue crucificado en Patrás (Grecia).
Capilla del Cristo de la Buena Muerte
de estilo neoclásico del siglo XVIII. Arquitectos: Antonio Gilabert y Lorenzo Martínez.
Con anterioridad a su actual denominación ha estado dedicada a San Dimas (el buen ladrón) y antes a la
Pasión de la imagen. También se ha rendido culto en esta capilla a la Santa Espina.
En el centro del retablo: Cristo crucificado, escultura de madera policromada atribuida a Alonso
Cano o a Juan Muñoz, estilo barroco castellano del siglo XVII. Procede de la desamortización
del monasterio agustino de Nuestra Señora del Socorro (el Socós). Es una de las obras de mayor calidad de toda la Catedral.
El Cristo tiene como fondo un Calvario, representando a Santa María, madre de Jesús y San Juan el
discípulo amado, junto a la cruz. Pintura sobre tabla atribuida por unos a
Baccio Bandinelli (siglos XV-XVI) o a un anonimo maestro de Alzira. Estilo renacimiento
manierista. Felipe Garin lo atribuye a Vicente Macip.
En el ático del retablo: La Virgen de Montserrat, óleo sobre lienzo del siglo XVII o XVIII
de autor desconocido.
Como reseña el evangelio según San Juan , cap 19, 25-27
"Junto a la cruz de Jesús estaban su madre y la hermana de su madre, María la de Cleofas y
María Magdalena. Jesús, viendo a su madre y junto a ella, al discipulo a quien amaba, dijo a
la madre, Mujer, ahi tienes a tu hijo. Luego dijo al discipulo. Ahi tienes a tu madre. Y
desde aquella hora el discipulo la recibió en su casa".
En las paredes de la capilla: Urnas sepulcrales. La de la izquierda,
sepulcro del tercer obispo de Valencia, fray Andrés de Albalat O.P. (dominico), que puso la
primera piedra de la catedral en el año 1262. Falleció en Viterbo (Italia) en 1276. Sobre el
sepulcro está pintada la figura yacente del prelado y las insignias heráldicas de la familia
de los Albalat. La de la derecha,
sepulcro del caballero mosén Jaume Castellar (Jaime Castelló), sepultado
aquí en el año 1431. Escudos con el castillo, emblema de los Castellar.
En la pared: Cristo atado a la columna, óleo sobre lienzo anónimo del siglo XVII.
Sobre un alto pedestal imagen de la
Virgen de Lourdes en cuyo nimbo proclama "Yo soy la Inmaculada Concepción".
El buen ladrón óleo sobre tabla, obra de Miguel Esteve siglo XVI. Presidió esta capilla
desde 1745 hasta 1916. Según el evangelio de San Lucas (23, 42-43), invocó a Jesús desde la
cruz en el Calvario "Jesús acuerdate de mi cuando llegues a tu reino" y el Señor le
constestó: "Hoy estarás conmigo en el paraiso". En el fondo del cuadro se describe la leyenda
del buen ladrón (San Dimas) según el evangelio apócrifo de Nicodemo. Cuando la Sagrada Familia
huyó a Egipto, les defendió de sus compañeros bandidos y les protegió. Volvería a encontrar
a Jesús treinta años después, crucificado juto a él. Restaurada esta pintura se reintegró a
esta capilla el 4 de abril del 2000.
Capilla de San Jaime Apóstol como las anteriores obra neoclásica del siglo XVIII de
Antonio Gilabert y Lorenzo Martínez. Por esta capilla comenzaron en 1262 las obras de construcción de la Catedral.
En el centro del retablo: Aparición de Jesucristo y la Virgen María al apóstol San Jaime. Obra de Bernabé Thadeo de Piero de Pone,
a finales del siglo XV. Realizado en plata repujada y esmaltes.
Junto al retablo:
San Jaime (Santiago el Mayor) ayudando a los cristianos en la batalla de
Clavijo,
óleo sobre lienzo de Evaristo Muñoz (1684-1737) del siglo XVIII.
En el ático del retablo: la
Asunción de la Virgen, óleo sobre tabla del siglo XVII o XVIII,
de autor desconocido. La mayor parte de las pinturas de los áticos de los retablos proceden de retablos góticos
anteriores a la reforma neoclásica del siglo XVIII. Bajo el retablo central pequeña tabla de la
Sagrada Familia sobre la puerta del Sagrario.
En las paredes de la capilla: a la izquierda, parte escultórica del
sepulcro gótico del tercer obispo de Valencia, fray Andrés de Albalat O.P. (fallecido en 1276) que colocó aquí la
primera piedra de la Catedral el 10 de junio de 1262. Sería el complemento del sepulcro que se halla en la capilla
contigua (Cristo de la Buena Muerte) desmontado en el siglo XVIII.
A la derecha bajo un arcosolio del siglo XIII,
urna sepulcral con los restos del primogenito del rey Jaime I el Conquistador,
don Alfonso de Aragón fallecido en 1260 en Calatayud y los de su esposa Constanza. En el frontal escudos con las armas reales de
Aragón. Los restos fueron trasladados hasta esta Catedral desde el
Monasterio de Veruela. No obstante hay autores que dudan
que este traslado se produjera y avanzan la hipótesis de que los restos de la urna correspondan a otros miembros de la familia real
aragonesa y que el sepulcro proceda del
Monasterio de San Vicente de la Roqueta.
Junto al sepulcro se ha colocado una reproducción de la
lápida fundacional de la Catedral que ya hemos
tenido ocasión de comentar y que desapareció en el siglo XVIII.
Como reseñan los evangelios, San Jaime, llamado también Santiago, y San Juan,
pescadores, hijos de Zebedeo, fueron llamados por Jesús en las orillas del lago de Galilea.
El Señor los llamó, por su vehemencia, "Los hijos del Trueno". San Jaime fue el primer apostol
en morir como mártir de Cristo, en Jerusalén. Según la tradición, predicó el evangelio en
España, donde fue animado por una aparición de la Virgen María en Zaragoza y, después del
martirio, sus discípulos trajerón su cuerpo a Galicia donde es venerado su sepulcro en la
ciudad de Santiago de Compostela, meta del camino de Santiago, que recorre toda Europa central.
Durante la reconquista de España, los cristianos, especialmente navarros, gallegos, leoneses
y castellanos, tuvieron a Santiago como santo protector, y así se cuenta, que el rey Ramiro I
en el año 844, tuvo una batalla en el lugar riojano de Clavijo, en la que venció a los
musulmanes con la ayuda de una aparición del Apóstol montado sobre un caballo blanco, como
lo representa el cuadro de esta capilla. Se trata de una tradición posterior a la verdadera
batalla, que tuvo lugar en Albelda (La Rioja) sin que los datos historicos mencionen la
aparición de Santiago.
Capilla de la Virgen del Pilar
de estilo gótico siglo XIII, suprimida la decoración neoclásica del siglo XVIII. Arquitecto Arnau Vidal, primer
maestro de obras de la Catedral.
En origen bajo la advocación de San Cosme y San Damián y posteriormente a Santa Catalina Mártir, en la actualidad
a la Virgen del Pilar desde 1939.
Retablo del siglo XVIII, en su centro
imagen de la Virgen del Pilar, de madera policromada y autor desconocido. Ocupa este lugar desde 1939.
Sobre el altar:
San Fernando rey de Castilla y León, escultura de S.Agudo, tallada en el año 1956.
En el ático del retablo: San Juan Bautista, pintura sobre tabla, resto de un retablo del
siglo XV de autor desconocido.
A la izquierda
sepulcro gótico de don
Raimundo Gastón, obispo de Valencia desde 1312 a 1348, redescubierta
en diciembre del 2003 en la capilla de San José y enterrada en ella desde el siglo XVIII.
En las paredes Pentecostés y Milagros de San Andrés, pinturas sobre tabla de Juan de Borgoña siglos XV y XVI.
Según la tradición la Virgen María, antes de su transito al cielo, se apareció al apóstol
San Jaime, a orillas del Ebro, para reconfortarlo en su misión cuando se encontraba muy
desanimado en Zaragoza, por la falta de respuesta a su mensaje evangelico. Nuestra Señora
le dejó entonces como señal un pilar o columna que es venerado en la Basilica de su mismo
nombre en Zaragoza.
Fernando III el Santo nació en Valparaiso (Zamora) en 1201. Rey de Castilla dede 1217 y de
León desde 1230, era primo hermano del rey Jaime I el Conquistador. Inició las catedrales
de León y Burgos y conquistó a los musulmanes las ciudades de Jaén, Córdoba, Sevilla y
Cadiz. Reprimió la herejia albigense. Murió en Sevilla en el año 1252.
La reforma neoclásica de la catedral. El 1 de septiembre de 1774, siendo
arzobispo de Valencia, don Francisco Fabián y Fuero, se inició una total renovación del
templo para ocultar su primitiva traza gótica con un
revestimiento de estilo inspirado en los canones greco-romanos y renacentistas, conforme a las normas
academicas del siglo XVIII.
Dirigieron las obras los arquitectos Antonio Gilabert y Lorenzo Martínez. Se construyeron de nueva planta
las capillas de las naves laterales, los arcos ojivales se transformaron en otros de medio
punto, se cubrieron las pilastras góticas con columnas corintias y los muros con estucos y
dorados. Solo quedaron a la vista los nervios góticos de la crucería de las bóvedas. De todo
ello es buena muestra el conjunto de la girola, restaurada en 1998.
En el año 1961, bajo la dirección del arquitecto
Juan Segura del Lago, se comenzó la recuperación del estilo gótico
primitivo de la Catedral, suprimiendose los tejados a doble vertiente y retornando a la cubierta primitiva
de terrazas; supresión de la decoración neoclásica del cimborrio, y devolución del estilo gótico original a las naves y bóvedas del templo.
En estos trabajos colaboraron Fernando Chueca Goitia (1911-2004) y Luis Gay Ramos (1912-1996). Este proceso de devolución a sus origenes
góticos originales se le ha llamado repristinización de la Catedral.
A destacar que este proceso de repristinización no se pudo llevar a cabo en las capillas laterales, por la sencilla razón que las capillas
goticas originales fueron demolidas para construir las capillas neoclásicas de nueva planta.
Capilla de San Jacinto María Castañeda y de los mártires valencianos del siglo XX
de estilo neoclásico siglo XVIII, obras como no de Antonio Gilabert y Lorenzo Martínez.
En origen se encontraba bajo la advocación de San Andrés (hasta 1397) y más tarde de San Andrés
y Santa Catalina y posteriormente a Nuestra Señora de la Peste. En la
actualidad dedicada a San Jacinto María Castañeda. El patronato de la capilla la ostantaba la familia Esplugues.
Centro del retablo: Martirio de San Jacinto María Castañeda, presbitero, y de San Vicente
Liern, religioso, óleo sobre lienzo de autor desconocido.
Sobre el altar: Virgen de los Dolores, óleo sobre tabla atribuido a
José Vergara en el siglo
XVIII.
Ático del retablo: San Gabriel arcángel, óleo sobre tabla de autor desconocido fechado en el siglo XVI.
Se trata del fragmento de un retablo.
Laterales: Beato José Aparicio Sanz presbitero en Enguera y 232 compañeros mártires sacerdotes, religiosos,
religiosas y seglares asesinados en la Guerra Civil de 1936. Óleos sobre lienzo de Ernesto Garcia Lledó (2001).
Bajo el altar de esta capilla encontramos una urna que contiene las reliquias de estos mártires, urna realizada en los talleres de los Hermanos
Piró (2001).
Muro derecho de la capilla: Urna sepulcral del canónigo arcediano Pedro Esplugues (siglo XIV) capellan del Papa y fundador de la población
valenciana de La Pobla LLarga.
Entre esta capilla y la que le sigue se encuentra una pequeña sala que era el antiguo vestuario canonical.
San Jacinto María Castañeda, nació en Xátiva (Valencia) a mediados del siglo
XVIII. Entró muy joven en el convento setabense de la Orden de Predicadores (dominicos). Pidió
ser enviado a las regiones más remotas de Asia y fue incorporado a la provincia del santisimo
Rosario en las islas Filipinas. Predicando el evangelio en China fue detenido y procesado,
sufriendo el martirio con el hermano de Orden Vicente Liern, a la edad de treinta años. El
papa san Pio X lo beatificó junto con el mencionado Vicente y otros seis compañeros de la
orden de Santo Domingo. El papa Juan Pablo II declaró santos a estos mártires, canonizándoles
el 19 de junio de 1988.
El beato José Aparicio Sanz, parroco de Enguera (Valencia), fue martirizado
en Valencia el 29 de diciembre de 1936. Encabeza la lista de 233 mártires de la persecución
religiosa (1936-1939), entre otros muchos más que derramarón su sangre por Cristo en la
archidiócesis de Valencia. Fueron beatificados por el papa Juan Pablo II el 11 de marzo del
2001.
El arcángel Gabriel, cuyo nombre hebreo significa "fortaleza de Dios", anunció a la Virgen María que sería la madre del Salvador.
Capilla de San Dionisio y Santa Margarita Estilo gótico del siglo XIII. Obra de
Arnau Vidal.
Antigua capilla de san Antonio Abad repristinada en el año 1961. Antiguamente estuvo bajo el patronazgo de la
familia Catalá de Valeriola.
Retablo de san Dionisio y santa Margarita: Temple y óleo sobre tabla de
Vicente Macip
(finales del siglo XV). Procedente de la iglesia de
San Juan del Hospital.
Tabla central: San Dionisio, obispo y mártir y santa Margarita virgen y mártir.
Laterales: Adoración de los Magos, Ascensión del Señor, Pentecostés y Transito de la Virgen.
Sobre la tabla central Aparición de Jesús resucitado a la Virgen María, acompañado de los justos
del Antiguo Testamento que ha salvado en su descenso al lugar de los muertos.
En los guardapolvos: santos, San Sebastian, San Pedro mártir, Santa Isabel , San Cristóbal, Santos Cosme y Damián,
San Miguel y Ángel Custodio del reino de Valencia. Además de La Trinidad, Cristo imagen del Padre y
el Espiritu Santo.
En la Predela: Escenas de la pasión, oración de Jesús en el huerto, flagelación, camino del
Calvario y descendimiento.
En el centro Cristo varón de dolores puesto en el sepulcro.
En la cimera del retablo: Cristo en la Cruz.
Lápidas sepulcrales del obispo
don Raimón Despont muerto en 1312, del arzobispo
don Andrés Mayoral, muerto en 1769, del arzobispo De los Cameros muerto en 1676 y el arzobispo
Ximenez del Rio muerto en 1800. En el muro derecho lápida memorial de don Gilaberto Carroz
de Centelles muerto en 1700 y el sepulcro de los Catalá de Valeriola, adornado con el escudo familiar.
San Dionisio, primer obispo de Paris (siglo III) y Santa Margarita virgen y
mártir del siglo III.
A destacar que las capillas de la Virgen del Pilar y la de los santos Dionisio y Margarita, se
les ha retirado su reforma neoclásica y se han dejado en su estilo gótico original, mientras que
en el resto de las capillas se ha mantenido la reforma neoclásica del siglo XVIII. Esto se ha hecho a propósito con el fin de
que el espectador pueda comprobar el modelo gótico original del siglo XIII de las capillas y los cambios sufridos con la reforma neoclásica
del XVIII.
Capilla de la Resurrección
Para hablar de esta capilla seguiremos la estela del sacerdote valenciano don Josep Martínez Rondan a quien hay que atribuir la
autoría del altorrelieve de la Resurrección que luego comentaremos.
En la parte del trasaltar, nos encontramos con la Capilla de la Resurrección, (llamada popularmente La Coveta) obra en
alabastro traslucido cerrada por un magnífico pórtico de alabastro de tres arcos. La capilla fue labrada entre 1523 y 1535 a expensas
del notario Gaspar Eximeno como su lugar de enterramiento.
El diseño de la capilla se adapta perfectamente a la
forma poligonal de la girola y es una clara representación del arte renacentista en la ciudad de Valencia. Formado por
tres arcos, el central muy rebajado y los laterales formados por arcos de medio punto, se articulan por columnas de orden compuesto
y entablamento, y permiten mostrar un interesante
repertorio decorativo de formas italianizantes, formado por águilas con
las alas desplegadas, grutescos y motivos varios de inspiración renacentista. En los extremos de la baranda superior
dos pequeñas figurillas rematan la capilla. Esta forma en su parte superior
una especie de balconada que se abre al interior de la girola.
En ella, como más importante, destacaremos en su interior: un bellisimo altorrelieve de
la Resurrección del Señor obra en piedra alabastrina pulida
y abrillantada de estilo renacimiento, realizada a expensas del citado Gaspar Eximeno entre 1535 y 1536, y
atribuido sucesivamente a Damián Forment, Alonso Berruguete, Bartolomé Ordoñez y otros,
pero finalmente se ha documentado como del burgalés nacido en 1513
Gregorio de Biguerny o Gregorio Pardo (hijo de Felipe de Biguerny). Conserva restos de policromía y del dorado que lo decoraban en
su aspecto primitivo.
En el centro del relieve vemos la figura de
Cristo Resucitado saliendo del sepulcro acompañado de
varios ángeles, mientras que
varias figuras que representan a
los guardias gesticulan asustados,
otros personajes de menor tamaño situados al fondo se interpretan
como las tres Marías camino del sepulcro.
La incorporación de todos estos personajes parece ser que tiene la clara intención de dar una sensación de movimiento y
profundidad a la escena, dotandola de un dramatismo que sea percibido por el espectador.
En esta capilla se encuentra expuesto el
brazo incorrupto de San Vicente Mártir, que fue donado a la catedral en 1970.
San Vicente Mártir, diacono de Zaragoza, fue martirizado en Valencia hacia el año 304.
Su culto difundiose con rapidez en la Iglesia Universal y su figura fue tenida por la de "el santo más representativo
de España".
Su basilica sepulcral
San Vicente de la Roqueta, situada extramuros de la ciudad de Valencia, era muy visitada; pero, durante la dominación
musulmana, las sagradas reliquias del Santo desaparecieron, escondidas o dispersas.
Hacia el año 1104 el entonces Obispo mozárabe de Valencia Teudovildo, marchó en peregrinación a Tierra Santa, y llevó consigo el
brazo izquierdo del Santo Patrón. Al dicho prelado le sobrevino inesperadamente la muerta en Bari (Italia), y allí quedaron sus despojos mortales
y cuanto él llevaba en la valija.
Don Pietro Zampieri, de Vigonovo (Venecia), trajo de nuevo a Valencia el brazo de San Vicente y, como último
poseedor del mismo, lo regaló, junto con el artistico relicario que lo contiene a esta Santa Iglesia Catedral, en
el año 1970. El relicario es obra en bronce plateado del italiano Giancarlo Fecchio de Venecia.
En la parte superior de la capilla de la resurrección encontramos el
El trasaltar:
El trasaltar fue reconstruido en el siglo XVIII en la reforma neoclásica de la Catedral, contiene elementos anteriores y es un
monumento a la Sagrada Eucaristía.
En la puerta del Sagrario:
Cristo Salvador (Cristo Eucarístico), pintura sobre tabla de
Vicente Macip realizada hacia 1525. Estilo renacimiento. Por encima de ella
La última Cena, óleo sobre lienzo de Luis Planes.
En el coronamiento: Un ángel lleva pan al profeta Elías, obra de Luis Antonio Planes del siglo XVIII.
Estilo neoclásico.
A los lados del sagrario: pinturas murales representando motivos eucaristicos, el jarro
de vino y la mesa con los panes de la proposición y relieves de estuco con espigas y racimos de uvas.
Frente a la Capilla de la Resurrección y en la misma girola, se situa la
Virgen del Coro o "Verge de la Cadira" (silla en valenciano), imagen de piedra alabastrina policromada y dorada
a tamaño natural, del siglo XV. En esta imagen Nuestra Señora aparece sentada sobre un rico
trono; sobre la cabeza luce una corona y azucenas de plata en una de sus manos.
Realizada en 1458 por escultor y platero valenciano Joan Castellnou. La silla de la imagen es del siglo XVIII.
La obra fue colocada en este lugar durante la reforma neoclásica del templo ocurrida en el siglo XVIII y procede
del antiguo trascoro de la Catedral. Además Joan Castellnou sería el autor de la Custodia de oro de la Catedral, que
desapareceria al ser fundida en 1812.
La imagen del Niño Jesús descansa sobre la pierna izquierda de la Virgen. Con su mano derecha en actitud de bendecir y en la
izquierda sostiene la bola del mundo.
Existe una costumbre, como es la de invocar a la Santisíma Virgen en vísperas del parto; y por ello, muchas futuras madres
rezan ante esta imagen y dan nueve vueltas a la Catedral, en recuerdo de los nueves meses en los que Santa María esperó el
nacimiento de su Hijo Jesucristo. En la sacristía se puede pedir la estampa con la oración para estos casos.
Sobre esta costumbre de que las embarazadas den nueve vueltas a la Catedral, hay que situarse en el trasfondo de la época y
en las circunstancias de las mujeres en ese momento. Hoy es bien sabido que los médicos recomiendan a las mujeres embarazadas que
caminen para permitir que el feto se situe en posición adecuada para el parto. En el siglo XV los médicos ya se dieron cuenta de lo bueno que era
andar, por eso y dado que en aquella época las mujeres trabajaban hasta el último momento de dar a luz, encontraron la excusa perfecta
para obligar a las mujeres a andar y nada mejor que dar nueve vueltas a la Catedral y encomendarse a la Virgen.
Órgano
En los muros inmediatos a esta capilla encontramos el órgano de la Catedral. Formado por algunas tallas renacentistas
salidas de la mano de Luis Muñoz sobre planos de Fernando Yañez de la Almedina. Son diez relieves (cinco a cada lado)
en madera oscura en su color natural que representan a ángeles cantores o llevando instrumentos musicales. Y decimos algunas tallas porque
el órgano de la Catedral, sufrió importantes daños en la Guerra Civil lo que
obligó a su desmontaje y a reconstruir un nuevo órgano mucho mas pequeño que fue este; situado en el Altar Mayor. Parte de los
pedazos que lograron salvarse se encuentran en el Museo de la Catedral y otra parte se utilizaron para este nuevo órgano.
En realidad hay que decir que la Catedral disponía de dos órganos situados a ambos lados del coro que se encontraba
en el centro de la nave central. Ambos casi idénticos fueron realizados en el siglo XVI por Pedro Andrés Teixidor y Diego
Ortiz, ambos organistas de la Catedral. Después de la guerra civil tanto los órganos como el coro tuvieron que ser
desmontados, eliminados de su emplazamiento original y sus distintos elementos reaprovechados en la misma Catedral.
El actual órgano de la Catedral es por tanto un mueble reconstruido
a partir de 1939 con piezas del
antiguo órgano situado anteriormente sobre el coro en la
nave principal y que fue destruido
durante la Guerra Civil. Las tallas de madera son de puro estilo renacimiento diseñadas
entre 1510 y 1513 por Fernando Yáñez de la
Almedina, discipulo de Leonardo da Vinci y pintor de algunas tablas junto con Fernando de los
Llanos de las puertas del Retablo
Mayor. Es obra en madera ejecutada por el tallista valenciano Luis Muñoz.
La maquinaria, tubos, teclados etc. del órgano son posteriores a 1939 y no tienen interés artístico.
imágenes de los restos del órgano antiguo de la Catedral
Avanzamos al brazo oeste de la nave del transepto
que da salida a la Puerta de los Apostoles y a la Plaza de la Virgen.
A nuestra derecha en el arranque de la girola podemos ver una puerta que da acceso al vestuario de canónigos.
Sobre la puerta del vestuario,
Cristo coronado de espinas, lienzo de Vicente Inglés (siglo XVIII). El vestuario de canónigos está formada por
una antesala y el vestuario canonical propiamente dicho.
El vestuario de canónicos ocupa parte de la Capilla que estuvo dedicada a la Virgen de los Desamparados. En las claves de la bóveda aún se pueden
ver algunos restos con simbología de la Cofradia de la Virgen de los Desamparados. La antesala se cubre con bóveda de crucería con
terceletes y claves historiadas.
Siguiendo el orden de la visita,
a nuestra izquierda vemos el
púlpito gótico de San Vicente Ferrer. Es uno de los púlpitos góticos del siglo XIV que
existian en la catedral. Se le llama de San Vicente Ferrer, pues debió hablar al pueblo desde
él en alguna de las ocasiones en que predicó en esta Catedral, en la que además en la antigua
aula capitular, ahora capilla del Santo Cáliz, enseñó Teología. Sobre el púlpito, óleo sobre
tabla de San Vicente Ferrer, obra del pintor Adolfo Ferrer Amblar (1982), copia del original que se
conserva en el
Museo de Bellas Artes.
También podemos observar a nuestra derecha el
rosetón gótico con la estrella de David, encima de la puerta. Es obra del siglo XIV,
muestra el trazado de la estrella de David con la cruz en su centro.
En el lado izquierdo encontramos un óleo sobre lienzo del valenciano Vicente Inglés (muerto en
Valencia en 1821) que representa a
San Pedro liberado por un ángel.
En el lado derecho otro óleo del mismo autor representando el
Martirio de San Bartolomé. Ambos cuadros fueron regalados por el pintor en el año 1791.
San Bartolomé, apóstol de Jesucristo, fue martirizado en Armenia y San Pedro fue liberado por
un ángel de su prisión de Jerusalén, conforme se relata en los Hechos de los Apóstoles.
Bajo el lienzo una
lápida commemorativa de la visita del papa Benedicto XVI a Valencia en 2006. Cerca de ésta, otra
lápida conmemorativa dice: 1355 - 2005 / En conmemoración / del seiscientos cincuenta / aniversario de la procesión /
del Corpus Christi / de la ciudad de Valencia / 29 de Mayo de 2005 / Ajuntament de Valencia / L'Associacio / Amics del Corpus /
de la ciutat / de Valencia.
En este muro de la nave del transepto podemos ver pintadas en las paredes, distintos
escudos heráldicos.
Capilla del Beato Gaspar de Bono de estilo neoclásico, del siglo XVIII. Obra de los
arquitectos Antonio Gilabert y Lorenzo Martínez.
Centro de retablo:
Beato Gaspar de Bono, presbitero, óleo sobre lienzo, obra de la escuela
valenciana de pintura del siglo XVIII.
Ático del retablo: San Francisco de Paula, ermitaño, fundador de los Minimos, óleo sobre
lienzo de la escuela valenciana del siglo XVIII. San Francisco de Paula murió en Tours en el año 1507.
Gaspar de Bono nació en Valencia. Fue mercader y soldado antes de entrar en la
orden de los Mínimos en el
Convento de San Sebastian de su ciudad natal, desde donde destacó
en la confesión, la predicación y la caridad. Fue provincial de su orden. Falleció el 14 de
julio de 1604. Sus reliquias se conservan en la
Iglesia de San Nicolás de Valencia.
Capilla de Santa Catalina de Alejandria de estilo neoclásico del siglo XVIII. Arquitectos
Antonio Gilabert y Lorenzo Martínez.
Centro del retablo:
Santa Catalina, virgen y mártir, óleo sobre lienzo de Vicente Salvador
y Gómez (siglo XVII), discipulo de Jerónimo Jacinto de Espinosa (Cocentaina 1600-Valencia 1680).
Santa Catalina nació en Alejandria (Egipto) de familia noble. Sufrió varios tormentos y
contradijo públicamente los errores de los filosofos páganos. Antiguamente era patrona de
los estudiantes y profesores de Filosofia. Es patrona de relojeros a causa de la rueda
dentada (rueda catalina) con que la torturaron. Fue decapitada por orden del emperador
Majencio en el año 307.
Ático del retablo: San Nicolás, obispo, óleo sobre lienzo de autor desconocido.
San Nicolás, obispo de Mira (Turquia) en el siglo IV. Sus reliquias fueron trasladadas a
Bari (Italia) en el año 1087.
Sigue también en el crucero la Capilla de San Francisco de Asís de estilo neoclásico del
siglo XVIII, obra de Antonio Gilabert y Lorenzo Martínez.
Centro del retablo:
San Francisco de Asís confortado por un ángel, óleo sobre lienzo
de
José Camarón Bonanat.
Ático del retablo: San Francisco de Asís recibiendo los estigmas de la pasión de Jesús,
lienzo atribuido a José Camarón Bonanat (siglo XVIII).
San Francisco nació en Asís (Italia) en el año 1182. Renunció a su patrimonio y a su familia,
para dedicarse libremente a Dios, abrazando a la "dama pobreza" con quien se desposó. Dió
sabias reglas a los que le siguierón, con el nombre de Hermanos Menores (franciscanos). Inició
una orden de monjas y una sociedad de seglares penitentes (Orden Tercera). Inició la tradición
de los "Belenes" de Navidad e influyó en la vida religiosa y cultural de la baja edad media.
Murió en Asís en 1226.
Capilla de San Antonio de Padua de estilo neoclásico
del siglo XVIII. Arquitectos Antonio Gilabert y Lorenzo Martínez.
Centro del retablo:
San Antonio de Padua, presbitero, imagen de madera policromada, obra de
Vicente Marco (1907).
Ático del retablo: Martirio de San Lorenzo, diácono, óleo sobre lienzo de autor
desconocido.
San Antonio nació en Lisboa hacia el año 1195 y fue bautizado con el nombre de Fernando. Al
contemplar los despojos de los primeros mártires franciscanos de Marruecos, siendo canónigo
regular, se sintió movido a entrar en la Orden de frailes menores (franciscanos), cambiando
su nombre por Antonio. Fue profesor de Teología y misionero popular en Italia y Francia.
Después de haber predicado una Cuaresma, agotado, murió en Padua (Italia) el 13 de junio de
1231. fue canonizado muy pronto y declarado posteriormente Doctor de la Iglesia.
San Lorenzo, diácono de la iglesia de Roma, fue mártir en la persecución de Valeriano, cuatro
dias después que su Obispo, el papa San Sixto. fue ejecutado el 10 de agosto.
En el primer pilar de apoyo de la nave central en la nave del evangelio encontramos una
lápida conmemorativa de características similares a la
que encontramos a la misma altura pero en la nave de la epístola, que conmemora la visita del papa Juan Pablo II a la ciudad de Valencia y a esta
Catedral en particular, el 8 de noviembre de 1977.
Capilla de la Inmaculada Concepción
Ya en la nave lateral del evangelio, nos encontramos con la Capilla de la Inmaculada
Concepción. Es obra de Antonio Gilabert y Lorenzo Martínez, de estilo neoclásico del siglo XVIII. De planta cuadrada se cubre con cúpula
semiesférica.
Altar central:
La Inmaculada Concepción imagen de madera policromada de José María Ponsoda (1882-1963). Esta obra sustituye a una anterior
destruida en la Guerra Civil que fue realizada en 1781 por José Esteve Bonet. A la virgen le acompañan dos ángeles niños que portan
uno de ellos un espejo y el otro una azucena, ambos símbolos de la Virgen. Originalmente la imagen esta cubierta por un lienzo bocaporte
pintado por Vergara que representaba también a la Inmaculada, en la actualidad el lienzo se encuentra en el Altar Mayor de la capilla del
Palacio Arzobispal.
Sobre el altar central arriba: estuco de San Pascual Bailón adorando al Santísimo Sacramento, obra de José Esteve Bonet (1741-1802).
Sobre el frontón del altar central:
figuras alegóricas de la Castidad de la Virgen María (Judith) (izquierda) y
de su victoria sobre Satanás (Jahel) (derecha). Judith lleva en una de sus manos la cabeza de Holofernes general de Nabucodonosor que asediaba
la ciudad judía de de Betulia. Jahel está representada en el momento de quitar la vida a Sisara; la escena
representa el momento en que Jahel clava con un martillo un clavo en la cabeza del general cananeo. Estucos de José Esteve Bonet.
En el lado izquierdo, San Luis Bertrán, copia del original de Zariñena del siglo XVII que se conserva en el Museo del Patriarca.
San Luis Bertrán (Valencia 1526-1581), dominico es patrono de Colombia. El santo aparece con crucifijo, cáliz con serpiente y vara de
azucenas.
En el lado derecho: Beata Josefa María de Santa Inés de Beniganim, óleo de Carlos Giner
Vidal (1834-1917).
La beata Josefa María de Santa Inés (Benigánim - Valencia 1625-1696), religiosa agustina
descalza. La beata aparece con las manos extendidas hacia el Niño Jesús, acompañan a la misma un crucifijo y una calavera sobre un libro.
En las pechinas de la cúpula estucos referente a los títulos de la Virgen María: El sol y la rosa (Electa ut sol-Escogida como el sol), la luna
y las azucenas (Pulchra ut luna-Hermosa como la luna), el cinamono aromático (Sicut cin. aromat.-Como cinamono aromático), el espejo (spec.sine
macula sap.-Espejo sin mancha), los cuatro estucos obra de José Esteve Bonet. Las leyendas latinas están escritas en una filacteria situada en la
parte superior de la pechina. El cinamono es un árbol arómatico del que se extrae un aceite perfumado.
En el pavimento: tumbas de los arzobispos José María Salvador y Barrera (1917-1919), Pablo Garcia y Abellá
(1848-1860), Joaquín Company y Soler (1800-1813) y del cardenal Sebastián Herrero y Espinosa de los Monteros
(1898-1903).
Capilla de San Vicente Ferrer. Antiguamente Capilla de Todos los Santos.
De estilo neoclásico, planta rectangular y cúpula eliptica. Finalizada hacia 1781. Autores Antonio Gilabert y Lorenzo Martínez. Al exterior
es la única capilla que mantiene los muros de piedra de su anterior estructura gótica.
En el Altar central:
Aparición de la Virgen con el Niño Jesús a San Vicente Ferrer, óleo de Vicente Inglés (muerto
en Valencia en 1821). La Virgen entrega al santo una azucena (símbolo de pureza) y el Niño Jesús una corona de laurel (símbolo de triunfo).
Imagen procesional de San Vicente Ferrer, de madera plateada, obra de Francisco Eva (1606).
En la parte superior del altar central: relieve de estuco de San Vicente Ferrer en la Iglesia del cielo. San Vicente Ferrer se
arrodilla ante la Santísima Trinidad flanqueada por la Virgen María y San Juan Bautista.
Estucos sobre el frontón del altar central: figuras alegóricas de la Elocuencia (izquierda)
y de la Templanza (derecha), ambas virtudes atribuibles al santo titular. La elocuencia está representada como una
mujer con una mano extendida abierta y la otra cerrada por debajo del vestido. La templanza se representa como una mujer
que vierte agua desde un recipiente a otro para aguar el vino.
En los muros laterales dos óleos del pintor Vicente Inglés con dos milagros del santo.
En el muro
izquierdo: San Vicente Ferrer convierte a unos judios de Salamanca, y en el muro derecho:
Resurrección de una difunta por San Vicente. Este milagro también acaeció en Salamanca, en el huerto del convento de San Estebán.
En las pechinas de la cúpula: estucos con escenas de la vida de San Vicente: Bautizo, Curación milagrosa del santo en Avignón, muerte del
santo en Vannes acompañado por la duquesa de Bretaña y la Apoteosis del santo ante la Santísima Trinidad.
El escudo del tímpano en el frontón del altar pertenece a la familia Fernández de Córdova.
San Vicente Ferrer nació en Valencia en el año 1350 y fue bautizado en la
Iglesia de San Esteban.
Miembro de la orden de los predicadores
(dominicos) enseño filosofia y teología en esta ciudad, en la actual capilla del Santo Cáliz
de la catedral. Como predicador recorrió muchas regiones de España y de Europa, tanto en la
defensa de la verdadera fé y de la unidad de la iglesia, como en favor de la paz entre los
pueblos y la reforma de las costumbres. Murio en Vannes (Bretaña francesa) el 5 de abril de
1419 y allí se conservan sus reliquias. Es patrono de la Comunidad Autonoma de Valencia.
Anexa a la Capilla de San Vicente Ferrer y oculta a la vista del público se encuentra la conocida como Capilla del Penitenciario. Construida
en el siglo XIV en estilo gótico, es una de las estancias más antiguas de la Catedral. Se cubre con bóveda de crucería. En su interior encontramos
la tumba del obispo de Valencia Jazperto de Botonach (1276-1288) y de su sucesor Ramón Despont (1289-1312).
En la clave central de la bóveda figuran las armas del obispo Despont.
Capilla de San Luis Obispo
Estilo neoclásico. Siglo XVIII. Arquitectos Antonio Gilabert y Lorenzo Martinez. Capilla de planta cuadrada y bóveda semiesférica. La capilla
fue finalizada en 1797 por Cristóbal Sales mientras que la decoración escultórica es obra de José Cotanda realizada hacia el 1800.
Altar central:
Reliquias de San Luis, Obispo de Toulouse, urna y busto relicario de
plata sobredorada en el interior de una vitrina de cristal. Flanquean las reliquias dos pequeñas esculturas doradas
que representan a los padres del santo, mientras que en la parte superior hay un ángel.
En el tímpano del frontón encontramos los símbolos de San Luis: mitra, cruz, báculo y
un escudo con las flores de lis propias de la realeza francesa.
En la parte superior del altar central sobre el frontón, relieve de estuco con,
la glorificación de San Luis, que es elevado al cielo por unos ángeles mientras la escena es contemplada por un monje franciscano
arrodillado. Es obra de José Cotanda.
Luis de Anjou, nacido en Brignolles en 1274, era sobrino de otro San Luis, rey de Francia, e hijo del rey Carlos II de Nápoles y
Sicilia, y además conde de Provenza. Estuvo preso siete años en Barcelona en lugar de su padre,
renunció al trono y siguió a San Francisco de Asís. Designado obispo de Toulouse (Francia),
murió en Marsella a los veintitres años (19 de abril de 1297). Cuando Alfonso V el Magnánimo
saqueó Marsella en 1417, trajo a Valencia los restos del santo patrono de Provenza, junto con
las cadenas que cerraban el puerto de Marsella. Los restos del santo y las cadenas fueron donadas a la Catedral de Valencia. Las
cadenas se encuentran actualmente en la capilla del Santo Cáliz. Luis de Anjoy fue canonizado en 1317 por el papa Juan XXII.
Sobre el frontón del altar central dos alegorías en estuco representando a
la Castidad (izquierda) y la Humildad (derecha), ambas virtudes que se atribuyen a San Luis Obispo.
La Castidad sostiene con una mano una tórtola y lleva sobre el pecho un sol dorado; en la
otra mano llevaba una rama de laurel pero ésta hoy día se ha perdido. La Humidad está representada por una mujer con los brazos cruzados
sobre el pecho llevando una pelota en sus manos y una corona a sus pies. Los estucos son obra de José Cotanda.
Las pechinas se decoran con estucos representando dos de ellos a la Anunciación, y el otro el Traslado de la Casa de la Virgen a Loreto.
Estos estucos fueron colocaddos después de la Guerra Civil y no guardan relación con el programa iconográfico de la capilla. Los otros dos
representan el Voto de Castidad de San Luis Obispo y la vida penitente del santo. Los estucos a excepción de los dos primeros son obra
de José Cotanda.
La muros laterales de la capilla se decoraban con tres lienzos pintados en 1795 por
José Vergara Gimeno que se perdieron en la Guerra Civil, uno de ellas
llevaba por titulo
"San Luis de Anjou coronando a su hermano Roberto como rey de Nápoles", un segundo llevaba por titulo
"San Luis de Anjou lavando los pies a un mengigo" y el tercero titulado "La última comunión de San Luis de Anjou". Como hemos
comentado no se conservan los originales, sólo los bocetos de los cuadros que se conservan dos de ellos en la Real Sociedad Económica
de Amigos del País de Zaragoza y uno en la Academia de Bellas Artes de San Fernando de Madrid.
En la actualidad la decoración pictórica de los muros laterales no guardan por tanto
relación con el titular de la capilla. Esta se compone en su
lado izquierdo por un lienzo realizado en 1795 por Vicente López, representando a
San Antonio Abad. En el mismo vemos al santo vestido con traje de ermitaño apoyado en un cayado en forma de tau. Un segundo lienzo
representa la Huida de la Sagrada Familia a Egipto, también de la mano del valenciano
Vicente Lopez Portaña. Éstos lienzos estaban en el altar de la actual Capilla de San Dionisio y Santa Margarita en la girola.
En el muro derecho, pintura de la
Virgen de Guadalupe, óleo del mejicano José de Ibarra (Guadalajara-México 1685 - Ciudad de Mexico 1756),
copiado del original en el año 1747. Esta obra originalmente se encontraba en una
de las capillas de la nave del transepto.
En el pavimento: tumba del arzobispo Joaquin López Sicilia (1823-1835).
Capilla de San Vicente Mártir de
estilo neoclásico del siglo XVIII. Arquitectos Antonio Gilabert y Lorenzo Martínez. Capilla realizada entre 1792 y 1800.
Altar central:
imagen de San Vicente Mártir, diácono y mártir. Madera plateada, escultor
José Esteve Bonet realizada en 1798.
Sobre el frontón del altar central dos
alegorías en estuco: La Fe (izquierda) y la Fortaleza (derecha) realizadas por José Esteve Bonet.
La Fe está representada por una mujer joven que lleva en una de sus manos una cruz y en la otra un libro abierto.
La Fortaleza está cubierta con un yelmo y porta
una espada, un escudo y a sus pies un león. En la parte superior del frontón relieve en estuco con la Apoteosis de
San Vicente Mártir que lleva el ecúleo mientras es elevado por ángeles. Obra de José Esteve Bonet.
La decoración de la capilla antes de la Guerra Civil la componían tres lienzos, el primero llevaba por titulo San Vicente Mártir en presencia
de Daciano del pintor Vicente López Portaña de 1796. Un segundo lienzo representaba
el Sueño de San Martín y el tercero
el Milagro de las
moscas de San Narciso, ambos realizados hacia 1795 por
José Vergara Gimeno. Estos lienzos desaparecieron en la Guerra Civil pero se conservan los bocetos en la Real Sociedad de Amigos del
País de Zaragoza.
Actualmente encontramos en
el lado izquierdo una talla del siglo XVI de Jesús en la Pasión (Ecce Homo) y en el lado derecho la
Virgen del LLuch y los santos patronos de Alzira, Bernardo, María y Gracia, del escultor valenciano Ramón Granell Pascual donados en 1969
por la colonia alzireña de Valencia.
El conjunto escultórico se encuentra protegido en el interior de una urna de cristal.
Los relieves en estuco de las pechinas de la
cúpula están realizadas por José Cotanda (1758-1802) y
representan diversas escenas del martirio de San Vicente. Los temas representados son: La Flagelación de San Vicente, San Vicente Mártir es
consolado por dos ángeles que tocan instrumentos musicales, La muerte de San Vicente y por último San Vicente Mártir es arrojado al muladar
mientras su cuerpo sin vida es protegido por unos cuervos.
San Vicente Mártir era diácono del obispo de Zaragoza, San Valero. Durante la persecución
del emperador Diocleciano, ambos fueron traidos a Valencia, y aquí Vicente fue torturado
hasta la muerte, un 22 de enero del 304, mientras que San Valero era desterrado. Es patrono
principal de la diócesis y de la ciudad de Valencia. En la girola de esta catedral se
venera el brazo izquierdo de este santo.
Capilla de la Santísima Trinidad
de estilo gótico, siglo XV. Arquitectos Francesc Baldomar y Pere Compte.
Altar central:
La Santisima Trinidad, óleo de Luis Antonio Planes (1745-1821).
Ático del retablo: San Joaquin y la Virgen María, de Luis Antonio Planes.
Predela del retablo: anunciación,
San José y Santa Ana de Luis Antonio Planes.
En el lado izquierdo:
sepulcro del cardenal arzobispo Mariano Barrio muerto en 1876 y que participó en el Concilio Vaticano I.
Bocaporte del altar de Santo Tomás de Villanueva, óleo de José Vergara, pintado en 1791.
En el lado derecho:
Sepulcro del arzobispo Martín de Ayala muerto en 1566, y realizado en mármol italiano. Participó en el Concilio de Trento.
La Santisima Trinidad es el misterio central de la fé cristiana. Creemos en un solo Dios,
cuya unidad subsiste en tres personas; el Padre, el Hijo y el Espiritu Santo. Se atribuye
el Padre la creación del mundo, al Hijo la redención y al Espiritu Santo la santificación
de los hombres.
Arcada Nova (siglo XV)
En este lugar, concretamente en el espacio llamado Arcada Nova, encontraremos la puerta de
acceso al
Miguelete, y estaremos nuevamente situados en la puerta por donde hemos entrado, en
la Puerta de los Hierros que da acceso a la Plaza de la Reina.
Este espacio llamado Arcada Nova, es obra de Francesc Baldomar (magister fabrice sedis), maestro
de obras de la Seo y fue comenzada en enero de 1460 y terminada en 1480 por Pere Compte. Al fallecimiento de Baldomar le sucedería en 1476 su discipulo
Pere Compte (autor de la
Lonja de los Mercaderes de Valencia).
Este espacio lo que hace es alargar la catedral, uniendo definitivamente los pies de la catedral
a la Torre del Miguelete y a la Sala Capitular, que hasta entonces estaban exentas. Es por tanto
un nuevo tramo que sigue los canones de las tres restantes. Es de destacar en los muros laterales la disposición de las
ventanas denominadas en "esviaje" o en ángulo oblicuo y que permite una mayor iluminación de la nave central.
La entrada al Miguelete se hace a través de una portada en esviaje y una vez traspasada podemos ver la bóveda aristada que cubre el
paso entre la torre y el interior del templo.
Uno de los aspectos más desconocidos, es que hasta el momento de construirse este cuarto tramo o Arcada Nova, la fachada de acceso a la
Catedral por los pies se encontraba en este lugar. De esta fachada y su destino poco se conoce; parece ser que se trataba de una fachada
formada por tres portadas, una por cada nave y que fue desmontada en 1468 para construir precisamente este espacio. De la nueva portada
que se construyó y antes de que se construyera la actual Puerta de los Hierros, tampoco se sabe muchas cosas aunque se cree que debía ser
una puerta de escasa entidad arquitectónica y que motivaria que en el siglo XVIII se decidiera construir una nueva, acorde con la categoría
de la Seo.
El siguiente paso, puede ser avanzar por
la nave central, hasta llegar al crucero, y observar
desde abajo el impresionante cimborrio y el
Altar Mayor, nos encontraremos en la parte más sagrada de la Catedral. Otras dos opciones son subir al Miguelete o visitar la
Capilla del Santo Cáliz.
Aviso Los textos referentes a las distintas capillas, estan recogidas de las notas informativas
de la propia Catedral.
Los artistas
Antoni Dalmau
Aunque conocido como maestro de canteria, su verdadera especialidad era la de tallista.
Activo en Valencia entre 1435 y 1453. Se le supone de origen valenciano, nacido hacia 1410 o 1415. Casó con
Na Francescha el 12 de noviembre de 1442. Falleció en nuestra ciudad el 14 de abril de 1453. Fue maestro de
obras de la Catedral entre 1441 y 1453 sustituyendo a Martí LLobet. Quiso ser enterrado en el cementerio de la
parroquia de San Esteban (Sant Esteve) donde reposaban su padre y dos de sus hijos.
Dalmau es conocido principalmente por la realización de la mazoneria o arquitectura del trascoro de la Catedral y por su intervención
en la construcción del
Monasterio de la Trinidad de nuestra ciudad y el sepulcro de la reina María de Castilla, esposa
del Magnanimo.
Antonio Gilabert Fornés
Arquitecto nacido en Pedreguer (Alicante) en 1716 y fallecido en Valencia en 1792. Elegido director general de la
Real Academia de Bellas Artes de San Carlos de Valencia.
Además de las obras de reforma de la Catedral de Valencia, trabajó en la Iglesia de las
Escuelas Pías de Valencia (1767-1771), en la celda de San Luis Bértran y en la Capilla de San Vicente Ferrer del
Convento de Santo Domingo, el retablo del
Monasterio de la Zaidia, en la antigua
Aduana de Valencia y en la Iglesia Arciprestal de San Juan Bautista de Callosa d'En Sarriá.
Fernando de los Llanos pintor manchego que vivió entre los siglos
XIV y XV. fue discipulo de Leonardo y a su vuelta de Italia, se encargó, junto a Yañez, del
retablo de la Catedral de Valencia. Su pintura se caracteriza por la pesadez de los cuerpos y el
uso de pocos colores. Otras obras suyas se encuentran en la Iglesia de Montserrat de Orihuela.
Fernando Yañez Nació en Almedina provincia de Ciudad Real, hacia
1460 y murió en 1550. Trabajó en Valencia, aunque todavía joven viajo a Italia donde fue
discipulo de Leonardo da Vinci. En 1506 fue contratado por la Catedral de Valencia para pintar,
junto con Llanos, el retablo. Este es una obra capital del Renacimiento español. También realizó
la Anunciación, del Colegio del Patriarca. Desde 1531 trabajó en la Catedral de Cuenca.
Francesc Baldomar
Pocas cosas se sabe de este cantero medieval. Su lugar de nacimiento se desconoce pero sabemos que falleció en nuestra
ciudad problablemente en 1476.
Estuvo en activo entre 1425 y 1476 fecha de su fallecimiento. En 1425 trabaja en las obras del Puerto de Valencia y en 1440
en la construcción de la Capilla de Santa María de los Inocentes dependiente del Hospital General. Entre 1442 y 1451 es maestro de obras del
Palacio del Real. Entre 1439 y 1463 construye la Capilla Real del
Convento de Santo Domingo, obra maestra de la arquitectura medieval
valenciana. Entre 1441 y 1460 trabaja en la construcción de las
Torres de Quart y entre 1458 y 1476 es maestro de obras de la Catedral
de Valencia (magister fabrice sedis). En la Catedral es recordado por la construcción de la conocida como Arcada Nova.
Tuvo como discipulo a Pere Compte y fue creador junto con éste del Gremio de Canteros.
Sanchis Sivera en su obra "La Catedral de Valencia" nos cuenta algunas anécdotas protagonizadas por Francesc Baldomar.
La primera de ellas, aquella en que sus gafas le fueron arrebatadas para aparecer posteriormente llenas de mierda, por lo que Baldomar elevó
protesta ante el Cabildo: "son estades preses les seues ulleres e empastrades de merda".
La venganza de Baldomar para con sus colaboradores consistió en llenar de orina las calabazas de vino "les carabacetes del vi" de donde bebian
los picapedreros que trabajaban en las obras.
La venganza final de los picapedreros consistió en subir el borrico propiedad de Baldomar a lo alto del Micalet. Lo subieron a palos por la escalera
de caracol y allí lo abandonaron. A la mañana siguiente, cuando Baldomar vió a su animal en lo alto del Micalet montó en cólera, pero de nada
sirvieron sus protestas. De todos es sabido lo difícil que es hacer subir a un borrico por unas escaleras, pero imposible que un animal de
pezuña pueda bajar escaleras y menos tan estrechas y empinadas, por lo que se hizo necesario bajarlo por el aire con ayuda de una grua. Los
gastos de la bajada tuvo que pagarlos de su propio bolsillo Baldomar, ya que hubo que contratar a una colla de marineros que con ayuda de maromas
y poleas bajaron al animal.
Francesco Pagano o Francesco Neapoli
Nacido en Nápoles.
Junto con Paolo de San Leocadio llegó a Valencia en 1472,
fueron los realizadores de las pinturas de la bóveda de la Capilla Mayor. Está acreditada su estancia en
Valencia durante el periodo que duró el trabajo encargado, después desaparece de los libros de obras, por lo que se supone, que volvió
a Italia.
Francisco Vergara el Mayor
www
Gaspar Gregori Arquitecto y escultor valenciano que vivió en el
siglo XVI. Su actividad es conocida entre 1563 y 1566, etapa en la que realizó parte del
artesonado del Salon de Cortes de la Diputación Provincial de Valencia y la Obra Nova de la
Catedral.
José María Ponsoda Bravo
Nacido en Barcelona en 1882 y fallecido en Valencia en 1963. En 1900 se traslada a Valencia y colabora en el taller de
Damián Pastor y Juliá.
Establece un taller propio donde realiza numerosas obras con destino a Valencia y Murcia principalmente. Colaboran con él escultores
de la talla de Carmelo Vicent o José María Rausell.
Recibió la medalla "pro Ecclesia e Pontifice" por su gran labor de escultor de imágenes religiosas.
Juan Bautista Perez Castiel
www
Konrad Rudolf escultory arquitecto alemán autor de la Puerta barroca de la
Catedral de Valencia, conocida como "dels ferros". Se encuentra influido por la obra de Bernini. Fallecido en 1732.
Luis Antonio Planes
(1742-1821). Pintor. Hijo del pintor Tomás Planes y discipulo de Camarón y Collado. Ocupó la dirección de las
Academias de San Carlos de Valencia y de la de San Fernando de Madrid. Realizó algunos frescos para el convento de
Jesús de Valencia, para las iglesias de Cheste, de Buñol y para el monasterio de Porta Coeli.
Paolo de San Leocadio o Pablo de Areggio
Nacido en Reggio Emilia (Lombardia-Italia) en 1445 y fallecido en Valencia en 1520.
Junto con Francesco Pagano fue el realizador de las pinturas de la bóveda de la Capilla Mayor. LLegó a Valencia el 19 de junio de
1472, estuvo casado tres veces, la última con la valenciana Isabel López de Perona. Uno de sus hijos habido de su segunda esposa,
Felip Pau de San Leocadio también fue pintor.
Pere Balaguer
www
Pere Compte
www
Reliquias
Por último queda hacer una pequeña relación de las reliquias que se encuentran en la Catedral de
Valencia. A la vista de la misma queda a juicio del lector el creer o no creer, allá cada uno
con sus creencias o su buen entender.
Al hablar de la Sacristia Mayor ya hemos comentado las caracteristicas arquitectónicas de la Sala, pasemos pues a enumerar
el contenido de sus armarios.
Entre las reliquias que se guardan en estos armarios destacan: las reliquias de San Juan de Ribera y de San Luis Bertrán.
Relicarios en forma de arquetas conocidas como "de las agatas" y "de los Embriachi" donadas por el papa valenciano Calixto III.
Entre las
reliquias que se encuentran en la Catedral citaremos:
una de las setenta y dos espinas (manchada de sangre) de la corona de Cristo,
la camisita
del Niño Jesús y que fue bordada por María la Virgen, un trozo de la cabeza de Santiago el Menor,
una costilla del beato Gaspar Bono, un Niño Inocente de los que Herodes mandó degollar, una
tibia del beato Andrés Hibernón, un pañal del niño Jesús, una pedacito de la faja de Virgen
María, un diente de San Estebán, una piedra del portal de Belén, la mano derecha de San Lucas
evangelista, una saeta de las que le clavaron a San Sebastián, una dibujo de la verdadera cara
de la Virgen María realizada por San Lucas Evangelista, un trozo de la capa de San José, dos
monedas de Judas Iscariote, la esponja con la que dieron de beber vinagre a Jesús cuando
estaba en la cruz y un tobillo del pie de San Matias apostol, entre otras reliquias, a cual
mas curiosa e importante.
Además de un lignum crucis de la emperatriz Constancia de Grecia, fallecida en Valencia y
enterrada en la Iglesia de
San Juan del Hospital. Esta reliquia es la que besó el Papa Juan
Pablo II en su visita a Valencia.
Entre los restos mortales encontramos los cuerpos de San Luis de Tolosa y Santo Tomás de
Villanueva.
Nota de las reliquias existentes en esta Santa Iglesia metropolitana de Valencia (editado en
1828)
Notas de prensa
>> Encontrado el sarcófago del Obispo Raimundo de Gastón Diciembre 2.003
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>> Encontrados unos frescos del siglo XV bajo la cúpula del Altar Mayor (24 Junio 2.004)
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>> Restaurados los frescos de la Bóveda del Altar Mayor (29 Julio de 2.006)
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>> Las pinturas secretas de la Catedral de Valencia (27 de Marzo de 2.008)
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>> Exhumación tumbas en la Catedral de Valencia (19 de Junio de 2.008)
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>> Un sistema de chips permitirá conservar los frescos de la Bóveda del Altar Mayor (07 de Julio de 2.008)
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>> La restauración de los sarcófagos extraídos de la Catedral destapa una policromía dorada (26 de Septiembre de 2.008)
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