Casa palacio de los Vallier
Plaza de Manises nº 7

La casa palacio de los Vallier es uno de los mejores ejemplos de la arquitectura ecléctica de la ciudad de Valencia en el siglo XIX. Situada en el corazón mismo de la ciudad, junto a la Catedral, la Basílica de la Virgen y el Palacio de la Generalitat. Además también lo estaba de la desaparecida Casa de la Ciudad (Ayuntamiento). Actualmente y desde 2019 el palacio está ocupado por una sociedad que lo regenta como hotel de cinco estrellas, aunque la propiedad la sigue ostentado la familia Vallier-Piñó. El edificio está declarado Bien de Interés Cultural.

La casa está construida sobre la antigua casa Bailia, lugar de residencia del baile que era la persona encargada en tiempos forales de administrar y controlar el patrimonio real. Esta casa que se encontraba en desuso y era utilizada como archivo del real patrimonio, fue comprada en fecha incierta pero antes de 1878 por un rico hacendado: Francisco Royo Salvador († 1885) casado con Ignacia Cardona Burguera († 03-09-1922). Hacia 1883 su propietario Francisco Royo encarga al arquitecto Salvador Monmeneu Escrig la construcción de su casa de tipo unifamiliar sobre la antigua propiedad y alguna que otra vivienda comprada en la colindante calle de la Puridad.

El edificio alza su estructura en planta baja con semisótano, piso entresuelo, piso principal, segundo piso y ático. El piso principal queda remarcado por su balcón corrido realizado en forja de hierro, al igual que el resto de los balcones de la fachada. La puerta de entrada es en arco de medio punto y de gran altura. No tiene escudo nobiliario ya que la familia propietaria nunca tuvo título alguno.


Entre 1924 y 1926 el arquitecto Vicente Rodríguez Martín (* 1875 † 1933) realiza obras de reforma en el inmueble por encargo de uno de los hijos de Francisco Royo. Las obras consisten básicamente en modificar el interior para dividir la casa en distintos espacios para cada miembro de la familia. Durante la guerra civil el edificio fue incautado y utilizado como sede del Tribunal Supremo de Justicia.

El palacio toma su nombre de la familia Vallier García-Alesón, uno de cuyos miembros contrajo matrimonio con una descendiente de la familia Royo Salvador.