Frases en la historia
La mujer de César, no solo debe ser honrada, sino además parecerlo

Julio César (* Roma 12-07-100 a. C. † Roma 15-03-44 a. C.), fue general, estadista, político y dictador romano. Murió asesinado en los idus de marzo, en una conspiración encabezada por Bruto y Casio, acusado de querer acabar con la República. Contrajo matrimonio en tres ocasiones, su primera esposa fue Cornelia († 68 a. C.), a su muerte contrajo matrimonio en 68 a. C. con Pompeya, de la que se divorció en el 63 a. C., mientras que su tercera esposa fue Calpurnia. Julio César además de ser el conquistador de las Galias (actual Francia), tenía fama de ser conquistador de mujeres, la más famosa sin duda alguna, fue la reina de Egipto Cleopatra, con la que tuvo un hijo: Cesarión.

La frase atribuida a Julio César, nos es narrada por el escritor, político y enemigo ideológico de Julio César: Marco Tulio Cicerón (* Arpino, Italia 12-07-100 a. C. † Farmia, Italia 07-12-43 a. C.) en su libro "Cartas a Atticus". La frase en cuestión dice: "la mujer de César, no solo debe ser honrada, sino además parecerlo", en ocasiones podemos leer la frase de distinta manera, pero siempre con el mismo sentido, que creemos está muy claro.

En el momento de los hechos, Julio César era Pontifex Maximus (sumo sacerdote del colegio de pontífices de Roma), máxima autoridad religiosa de Roma. En razón de su cargo, tenía su residencia oficial en la conocida como Domus Publica. En el mes de diciembre del 62 a. C. se celebraba la fiesta de la diosa Bona dea, fiesta a la que solo podían acudir mujeres, pues la presencia de hombres estaba prohibida.

Una noche fue descubierto en el interior de la casa y disfrazado de mujer, Publio Clodio Pulcro, joven aristócrata romano y por supuesto hombre. Las malas lenguas y los enemigos de César empezaron inmediatamente a decir que el intruso era el amante de Pompeya (mujer de Julio César). Otras lenguas no tan malévolas, decían sin embargo que el hombre iba detrás de una de las mujeres de la fiesta o simplemente quería conocer que se cocía en el interior, cuando tantas mujeres se reunían a solas sin la presencia de hombres. De cualquier modo, el escándalo fue mayúsculo y el mal estaba hecho. Publio Clodio Pulcro sería juzgado y resultaría absuelto; todo parece indicar que sobornó al jurado para ser declarado inocente.

Ante este escándalo, Julio César tomó la decisión de divorciarse de su esposa Pompeya, en las exposiciones del divorcio, habló de la honestidad de su mujer y que por supuesto no ponía en duda la inocencia de su esposa, a lo que sus enemigos y también sus amigos le preguntaron, que si su mujer era inocente por qué se divorciaba de ella, a lo que César contestó: "la mujer de César, no solo debe ser honrada, sino además parecerlo".