Frases en la historia
Alea iacta est (la suerte está echada)

Alea iacta est es una locución latina que habitualmente se suele traducir como "la suerte está echada" y se dice en aquellas ocasiones en que una acción ya no tiene marcha atrás. La frase se atribuye a Julio César, es narrada por el escritor latino Suetonio, en su libro "Vida de los doce césares". La frase la dijo en el momento de cruzar el río Rubicón con sus legiones.

El río Rubicón es un pequeño torrente de agua sin mayor importancia, pero este río marcaba la frontera entre la Galia Cisalpina, en la zona norte de la península itálica y lo que se consideraba el territorio metropolitano de Roma. Desde la antigüedad existía una tradición no escrita, pero si respetada, pues tenía carácter sagrado, por la cual ningún general romano podía entrar en territorio de Roma, con un ejército en armas, ni siquiera el propio, sin que mediara autorización expresa del Senado de Roma y bajo ciertas condiciones. Incumplir este precepto era considerado un acto de guerra y de traición, por tanto situarse fuera de la Ley y declararse enemigo de Roma.

Nos encontramos en un momento delicado en historia de la República de Roma, la misma agoniza de puro éxito, las viejas estructuras republicanas se han quedado anticuadas para la forja del imperio que se vislumbra. Dos facciones antagonistas se disputan el poder de Roma desde hace tiempo, desde el ámbito de estas facciones surgen dos personajes: Pompeyo por los optimates (seguidores de mantener la línea continuista del Senado) y los populares representada por Julio César y partidarios de dar más peso político a la plebe.

El final de la primera guerra civil de Roma (88 a. C. - 81 a. C.) entre Sila y Mario, acaba con la victoria de Sila, pero esta no deja de ser más que una salida en falso de la contienda. En el año 60 a. C., tres prohombres de Roma: Marco Licinio Craso, Cneo Pompeyo y Julio César, acuerdan una alianza privada para el ejercicio del gobierno de Roma, es el conocido como primer triunvirato (gobierno de tres). Craso morirá luchando en Asia Menor contra los partos, con la muerte de Craso, solo quedan Pompeyo y César; este último se encuentra en las Galias y Pompeyo en Roma. Pompeyo consigue de los senadores, que César sea llamado a Roma para responder de las acusaciones de desobedecer órdenes del Senado. En este planteamiento, César llega al río Rubicón, no puede traspasarlo con su ejército, pues ello suponía declararse enemigo de Roma.

Estamos en el año 49 a. C., César ordena a su ejército cruzar el río y dice su famosa frase: alea iacta est (la suerte está echada), ya no hay vuelta atrás, cruzar el río supone el comienzo de la segunda guerra civil de Roma, guerra civil que acabará con la victoria de Julio César sobre Pompeyo en la batalla de Farsalia (actual Grecia) en el 48 a. C. Con esta victoria, César es nombrado por el Senado, dictador por un periodo de seis meses, que este se encargará por la vía de los hechos de hacerlo vitalicio. Pompeyo derrotado en Farsalia, huye a Egipto y allí es ejecutado por el faraón Ptolomeo XIII que con ello cree agradar a César. Por su parte Julio César morirá en el 44 a. C. en los idus de marzo, también asesinado, un nuevo personaje aparece en la historia de Roma, Octavio, que será nombrado Emperador y Augusto: la República ha muerto, nace el Imperio Romano.

Sobre todo lo dicho, habría que matizar algunas afirmaciones, la primera es que en ocasiones la palabra "iacta" la veremos escrita como "jacta", hay que recordar que en latín la letra "j", no existía, por lo que es más correcto utilizar su original "i" latina. También mencionar que la frase original debía ser: iacta alea est en lugar de alea iacta est y que la traducción fiel de la frase es: "los dados están echados", ya que "alea" era un popular juego de dados, el hecho que en el juego de los dados influya la suerte, ha motivado que se cambie la literalidad de la frase, tal vez para dar más énfasis a la locución. También se discute si realmente la frase fue pronunciada o es una invención, y en caso de haberse dicho, si la misma lo fue en griego o en latín.