Abú Zayd gobernador musulmán de Valencia

Abú Zayd o Abuceit (* ca. 1195 † ca. 1268), es uno de los personajes clave en la conquista del reino musulmán de Valencia, conocido en las crónicas cristianas como "moro Zeit". El último señor almohade de Valencia era biznieto del califa bereber Abd-al-Mumin, poseía sangre real y ostentaba el título de sayyid. De porte majestuoso, Abú Zayd, natural de Baeza (Granada), se había iniciado en las tareas políticas de la mano de su sobrino, el califa almohade Yusuf II (* 1197 † 1224), que lo nombró gobernador de Valencia.

Tras la derrota almohade de las Navas de Tolosa en 1212, el poder musulmán empezó a fragmentarse. El califa almohade Yusuf II nombró a Abú Zayd gobernador de la taifa de Balansiya en 1222. La posición de Abú Zayd en Valencia pronto se tornó complicada. El descontento de la población a causa de la corrupción del poder local, la dureza de la ortodoxia musulmana y las constantes amenazas que provenían, tanto del norte cristiano (Aragón y Castilla) como del sur musulmán (Murcia y Denia) extendieron aún más la impopularidad de los almohades entre los ciudadanos. Uno de los más firmes aliados de Abú Zayd en esta época de convulsión fue el noble Blasco de Alagón, desnaturalizado del reino de Aragón y que residía en la ciudad del Turia, acomodado en el mismo palacio del gobernador.

Tras la muerte del califa Yusuf II († 1224), la descomposición política se agravó y con esta soledad, Abú Zayd se vio obligado en 1225 a buscar la protección de Fernando III el Santo, rey de Castilla. Las cosechas arruinadas por una plaga de langostas y la falta de alimentos alentó la rebelión de la población. En este estado de cosas, llega a Valencia desde Onda Zayyan ibn Mardanis un descendiente del rey Lobo, quien capitanea el derrocamiento de Abú Zayd, que tiene que abandonar la ciudad con su séquito y su familia en 1229 camino de Segorbe (Castellón), uno de los pocos territorios seguros donde se puede instalar. Zayyan era un líder local enfrentado al poder de los almohades.

Para salvarse de las amenazas de Zayyan y con el deseo oculto de recuperar la ciudad de Balansiya, pacta en 1229 con Jaime I el Conquistador en la ciudad de Calatayud (Zaragoza), ayuda militar y el vasallaje, así como la rendición de una serie de castillos imprescindibles para la conquista de la taifa de Valencia. Con este pacto Abú Zayd se convierte en vasallo del rey aragonés. El rey de Aragón le da permiso para conquistar y poblar cuantos lugares y castillos consiguiera dentro del territorio musulmán valenciano, a cambio de la cuarta parte de las rentas. Hacia 1236, Abú Zayd dio un paso definitivo en su asimilación política y cultural al convertirse formalmente al cristianismo, adoptando el nombre bautismal de Vicente Bellvís, el bautismo fue mantenido en secreto hasta tanto no fuera conquistada la ciudad de Valencia. A partir de ese momento, pasó a formar parte activa de la corte aragonesa, integrándose plenamente en la nobleza de la corona de Aragón.

Conquistada Valencia por el rey Jaime I y sin posibilidad de recuperar para sí mismo la ciudad, Jaime I lo recompensó con numerosas donaciones de tierras y señoríos en zonas del Alto Mijares y Castellón (como Villahermosa del Río), sus hijos y descendientes emparentaron con la nobleza aragonesa cristiana. Abú Zayd debió de fallecer hacia 1268.

La conversión al cristianismo de Abú Zayd no ha estado exenta de relatos tradicionales. Uno lo asocian al milagro de la "Cruz de Caravaca", que parece fue presenciado por el mismo Abú Zayd. Otros lo ligan a la muerte de dos misioneros franciscanos, fray Juan de Perugia y fray Pedro de Saxoferrato que llegaron a la ciudad de Valencia en 1226 con la intención de predicar el evangelio entre los musulmanes. Esta tarea, absolutamente suicida en aquellos tiempos, llegó a oídos de Abú Zayd, por entonces gobernador de Valencia, que no dudó en torturarlos y ordenar personalmente la ejecución de los monjes por decapitación. Los religiosos no titubearon en ofrecer sus vidas para la conversión al cristianismo del príncipe almohade, prediciendo además su derrocamiento y su conversión al cristianismo.