|
Por su aspecto externo, se diría que el palacio objeto de estudio forma parte del
palacio de los Mercader con el que hace frontera, y no andamos desencaminados, ya que nuestro palacio en origen formaba parte de este, ya que su extensión era
bastante mayor.
El palacio de los Mercader tiene su fachada principal a la calle Caballeros (hoy rotulada con el nº 26), pero además tenía fachada lateral a la calle Landerer n.º 1 y 3 (antes
llamada calle Valldigna).
El total conjunto del palacio de los Mercader había sido adquirido a mediados del siglo XIX, por María Francisca de la Gándara y Cardona (* San Luis de Potosí, México ca. 1786 † Valencia 23-06-1855),
condesa viuda de Calderón, como residencia familiar. María Francisca era viuda de Félix María Calleja y del Rey (I conde de Calderón). Félix María Calleja había contraído matrimonio con una rica criolla
americana cuando prestaba servicio como virrey de México. En 1823 fue destinado a Valencia y aquí moriría en 1828. La intitulación como conde de Calderón, hace referencia a la batalla del
Puente Calderón (México), un enfrentamiento militar ocurrido en 1811
entre fuerzas insurgentes mexicanas y las hispanas comandadas por Félix María Calleja, y que se saldó con resultado positivo para las armas españolas.
En 1855 muere de cólera, la condesa viuda de Calderón y su hijo Félix (II conde de Calderón). Hereda el palacio y el título su hija María Guadalupe Calleja y de la Gándara (* La Habana, Cuba 25-04-1817
† Valencia 04-02-1897). En 1860 el Ayuntamiento informa que la fachada recayente a la calle Landerer n.º 3 se encuentra en mal estado, lo que obliga a realizar costosas reparaciones en toda la
fachada recayente a la calle Landerer, hasta el punto de reconstruir completamente la fachada tanto la recayente a la calle Landerer, como la que mira a la calle Caballeros, una reconstrucción que
si nos fijamos con detenimiento, podemos ver perfectamente las pequeñas diferencias en el encaje entre ambas construcciones. Surge así una edificación palaciega recayente a la calle Caballeros
(actual nº 26) y otra edificación secundaria con fachada a la calle Landerer n.º 1 y 3, todo el conjunto propiedad de María Guadalupe (III condesa de Calderón).
En 1897 muere María Guadalupe soltera y sin sucesión, y la propiedad del conjunto la hereda su sobrina María Concepción Mayans y Calleja (* Valencia 17-01-1847 † Valencia 19-02-1924) casada
con Manuel Navarrete y Vergadá (* Valencia 13-02-1841 † Valencia 21-01-1907), IV marqués de Tremolar.
El 7 de enero de 1899 María Concepción Mayans vende a su hermana María Encarnación Mayans y Calleja, marquesa viuda de Cruïlles (* Valencia 19-06-1848 † Valencia 06-03-1938),
la casa rotulada con el n.º 1 y 3 de la calle Landerer, para lo cual se segrega esta parte del edificio del total del palacio.
Para esta operación solo fue necesario tapiar una amplia puerta situada en la planta noble del palacio de los Mercader que unía ambos conjuntos. Es por tanto a partir de esta fecha cuando el total
palcio de los Mercader queda dividido en dos inmuebles, el propio palacio con fachada única a la calle Caballeros, y un segundo inmueble con fachada a la calle Landerer n.º 1 y una pequeña fachada
lateral que mira a la plaza del conde de Buñol.
A la muerte de María Encarnación Mayans (viuda de Cruïlles), la casa de la que era propiedad en la calle Landerer n.º 1 es heredada por su sobrina-nieta, María Concepción Navarrete y Alonso, VI marquesa
de Tremolar (* Valencia 19-05-1906 † Valencia 20-02-1973). Los padres de María Concepción Navarrete fueron fusilados en la Guerra Civil (1936-1939), con ellos también fueron fusilados dos
hermanos del marqués: Manuel y Luis. Este último tuvo suerte, pues cuando fueron los enterradores a recoger los cadáveres, se dieron cuenta que Luis seguía vivo, por lo que fue llevado al
Hospital General (sala de prisioneros) de donde fue sacado clandestinamente por un amigo de la familia y puesto a salvo, pudiendo recuperarse de sus heridas.
María Concepción Navarrete Alonso fue el
último miembro de los Tremolar que habitaron la casa ya que el único hijo de la marquesa premurió a sus padres. A la muerte de la marquesa de Tremolar († 1973) y la de su marido años
después († 1996), el médico pediatra Vicente Giménez y González Claramunt, los herederos de Vicente Giménez procedieron a la venta de la casa de la calle Landerer n.º 1 al
Gremio de Panaderos y Pasteleros que establecieron en la misma su sede social (Federación Gremial de Panadería y Pastelería). Para su adecuación a la nueva actividad, el palacio sufrió una
nueva y total rehabilitación en su interior.
No conviene confundir este palacio de los Tremolar (c/ Landerer n.º 1) con otro del mismo linaje de la familia Tremolar, situado en la calle de
Trinquete Caballeros n.º 11 y 13 que aunque
comparten el nombre de Palacio de los Tremolar, forman parte de distintos brazos familiares y han seguido acontecimientos familiares distintos.
La actual configuración del palacio se corresponde con las eclécticas reformas realizadas hacia mediados del siglo XIX por el arquitecto
José Calvo Tomás, quien realiza importantes reformas en el interior y en especial en el piso principal. El inmueble tiene una única fachada a la calle Landerer, aunque en la plaza del
conde de Buñol hace un pequeño quiebro con una corta fachada a la calle Caballeros. El inmueble distribuye su alzado en planta baja, semisótano, piso entresuelo y dos pisos altos. En la
fachada de la calle Landerer se abrían dos portales, finalmente uno de ellos, el rotulado con el n.º 3 fue cegado y
reconvertido en ventanal, quedando exclusivamente el n.º 1 como
portal de entrada. De la casa destaca el balcón mirador en esquina que abre a la plaza de los condes de Buñol y que es un estupendo mirador sobre la calle, por donde solían discurrir
las fiestas más importantes de la ciudad. También destacaremos los enrejados de forja de las ventanas, formados por dos cuerpos, los superiores de ellos volados.
También es interesante observar (ya lo hemos comentado unas líneas más arriba) que situándonos mirando de frente el palacio de los Mercader, en la esquina que forma la casa con la plaza
del conde de Buñol, la unión de ambos edificios, centrándonos en el
zócalo de piedra de la base, uno de ellos es ligeramente más alto que el otro y las
ventanas arquillos que corren por debajo
de alero, donde se aprecia una sutil diferencia en el espaciado de ellos. Y es que como ya hemos comentado, el inmueble de la calle Landerer sufrió una fuerte reconstrucción en su fachada.
|