Grandes civilizaciones
Imperio persa aqueménida

Los persas fueron un pueblo nómada de origen indoeuropeo que se asentaron en el actual Irán, en un territorio que no necesariamente se corresponde con las actuales fronteras de este país, pero grosso modo así lo consideraremos para una mejor identificación. Este pueblo persa formaba parte de un imperio aún mayor, conocido como imperio medo (Media) que desarrolló su historia entre inicios del siglo VIII a. C. y mediados del siglo VI a. C. La capital de Media, era la ciudad ya desaparecida de Ecbatana, hoy Hamadán en Irán.

Según el historiador griego Herodoto, el primer rey medo fue Deyoces (701 a. C. - 647 a. C.) que unificó todas las tribus medas en un imperio que se extendía por el actual Irán y la parte oriental de la actual Turquía (Anatolia). El último rey de los medos, Astiages (ca. 585 a. C. - ca. 550 a. C.) ante la importancia que iba tomando el pueblo persa en el interior de su imperio, casó a su hija Mandanae con el persa Cambises († 559 a. C.), hijo de Ciro del clan persa de los aqueménidas. La dinastía aqueménida toma su nombre de un jefe tribal de nombre Aquémenes, del cual se duda su existencia real. De la unión de la meda Mandanae y el persa Cambises, nació un hijo de nombre Ciro, conocido en la historia como Ciro II el grande y al que se considera fundador del imperio persa aqueménida. Haciendo una pausa en el camino, añadiremos que además de Mandanae, Astiages tuvo otra hija de nombre Amytis, casada con el rey de Babilonia Nabucodonosor II, y por amor a ella mandó construir los jardines colgantes de Babilonia.

Ciro II el grande (550 a. C. - 530 a. C.) destronó a su abuelo Astiages y se apoderó del imperio medo que pasó a llamarse imperio persa. Dueño del imperio medo, Ciro II se lanza a la conquista de los pueblos de alrededor. En 547 a. C. conquista manu militari el reino de Lidia, aliado de su abuelo Astiages y el reino mas rico de la antigüedad, con el rey Creso (560 a. C. - 546 a. C.) a su cabeza. Lidia era un reino situado en la parte occidental de la actual Turquía, sus costas bañadas por el mar Mediterráneo, el mar Negro y el Egeo. Además Lidia pasa por ser el primer lugar del mundo donde se acuñó y se utilizó moneda. Persas y lidios se enfrentaron en diversas batallas y finalmente tomaron su capital: Sardes. Creso sería hecho prisionero en la capital y después de una rocambolesca historia ejecutado.

Según una leyenda, el rey Creso solicitó al oráculo de Apolo en Delfos (actual Grecia), la conveniencia de iniciar la guerra con los persas, el oráculo dijo: que si comenzaba la guerra, se perdería un gran reino. Creso pensó que el reino que se perdería sería el persa, pero en su lugar el reino que se perdió era el suyo propio, con lo cual el oráculo no se equivocó. De cualquier modo tanto si ganaba como si era derrotado se iba a perder un gran reino, por lo que el oráculo jugaba con ventaja a "caballo ganador".

En 539 Ciro II se apodera de Babilonia sin lucha, con la conquista de esta ciudad se da por finalizado el conocido como imperio neobabilónico. En este momento el imperio persa es ya por extensión el mas grande del mundo. Toda la actual Turquía, Canáan (Israel), Mesopotamia (Iraq), y el actual Irán forman ya un imperio inmenso. Será Ciro II quien autorice a los judíos cautivos en Babilonia desde los tiempos de Nabucodonosor II, que puedan regresar a Palestina y reconstruir su templo en Jerusalén.

A continuación el rey Ciro II pone sus ojos en las estepas de Asia central, en el territorio de los "masagetas" a cuyo frente se encontraba la reina Tomiris, con capital en Bactria. Los masagetas eran un pueblo de las estepas que ocupaban un territorio situado entre el mar de Aral y el mar Caspio. En un primer enfrentamiento los persas de Ciro derrotan al ejercito masageta que se encontraba comandado por el hijo de Tomiris, este es asesinado y la reina jura venganza contra Ciro. En un segundo enfrentamiento la derrota es total para el ejercito persa y Ciro muere en la batalla (530 a. C.). La reina Tomiris toma su venganza con el cadáver del rey persa, le corta la cabeza y la introduce en una cuba de vino ya que había prometido que la muerte de su hijo sería vengada y ahogada en sangre. Los restos de Ciro el grande serían llevados a Pasagarda, ciudad del sur de Persia y en un sencillo mausoleo fueron depositados sus restos, mausoleo que a día de hoy todavía se conserva.


Cambises II (529 a. C. - 522 a. C.) A la muerte de Ciro II le sucede en el trono de Persia, su hijo Cambises II cuyo mayor logro fue la conquista del Egipto faraónico. Cambises derrotó al joven e inexperto faraón Psamético III en la batalla de Pelusio-Egipto (525 a. C.) que murió en la batalla. Cambises se proclamó faraón de Egipto dando comienzo a la XXVII dinastía egipcia dentro del imperio persa.

En su ausencia su hermano Bardiya, también conocido como Esmerdis, se subleva y se proclama rey, no tuvo oportunidad Cambises de luchar contra su hermano pues muere en algún lugar de Siria, cuando regresaba de Egipto. Su muerte pudo ser accidental (de una caída del caballo) y según otras fuentes, Cambises se suicidó. Proclamado rey Bardiya (522 a. C.), no tiene tiempo de disfrutar el poder, un noble persa, pariente lejano de Ciro II el grande, lo asesina en su tienda de campaña y se proclama rey, su nombre pasará a la historia como Dario I el grande. De Bardiya se cuenta una historia-leyenda según la cual un mago de nombre Gaumata se hizo pasar por el hermano de Cambises, Bardiya, a quien previamente había asesinado. Podría ser esta historia una maniobra propagandística de Dario I para justificar el asesinato de Bardiya y legitimar su ascenso al poder.


Dario I el grande (522 a. C. - 486 a. C.) aunque del linaje aqueménida, era hijo de Histapes y de Atosa, fue un rey usurpador, no obstante fue el verdadero organizador del imperio persa. Hasta el momento el imperio persa era un conglomerado de naciones unidas por un "rey de reyes" o "Gran Rey" (también conocido como shah), pero cada una con sus propias leyes, su propia religión y sus propias costumbres, solo estaban sujetas a dos condiciones: el pago de los tributos correspondientes y el envío de tropas cuando el "Gran Rey" lo necesitara.

Una vez sofocadas las revueltas provocadas por la sucesión, Dario I puso manos a la obra para organizar el imperio. Una de las primeras medidas fue dividir el imperio en veintitrés "satrapías" (provincias), al frente de las cuales puso en cada una a un "sátrapa" (gobernador) con plenos poderes. El sátrapa era aconsejado por un general (encargado de los asuntos militares) y un secretario de estado (encargado de los asuntos civiles). Los sátrapas eran personas de confianza de Dario (familiares o personas de su círculo íntimo). No obstante Dario tenía una amplia red de espías que le informaban puntualmente de todo lo que sucedía en cada satrapía.

Los reyes persas eran itinerantes, acudían allá donde fuera necesario, sin embargo ya desde los tiempos de Ciro habían una serie de ciudades principales que ejercían como capitales. Dada la inmensidad del imperio, Dario instituyó cuatro capitales: Pasagarda (antigua capital persa), Susa (antigua capital de Elam), Ekbatana (la antigua capital meda) y Babilonia (antigua capital de Mesopotamia). A estas habría que incluir una quinta ciudad: Persépolis, comenzada a construir hacia 518 a. C. por el rey Dario como ciudad palatina y que sería terminada y ampliada por su hijo Jerjes. En ella construiría su palacio y desde ella ejercería poder absoluto sobre todo el imperio. Persépolis además sería el lugar escogido para ser enterrado a su muerte.

Persépolis es el nombre que le dieron los griegos, para los persas era Parsa. Tiene la característica que la ciudad fue levantada por trabajadores libres y no por esclavos como solía ser habitual. En un territorio desértico y militarmente poco defendible, Dario mandó levantar una inmensa ciudadela palatina. En su interior se ubicaban toda una serie de construcciones de distintas características: la Apadana también conocida como "salón de recepciones". Iniciada por Dario y terminada por su hijo Jerjes, era una gran sala con capacidad para albergar 10.000 personas y que se alzaba con 72 columnas de las que se conservan trece, la sala se cerraba con una techumbre de madera de ciprés traídos del Líbano. Aquí Dario recibía las embajadas y los tributos de las satrapías siguiendo un rígido y estricto protocolo.

En esta ciudadela también encontrábamos otras salas importantes: la sala de las cien columnas o salón del trono, mandada levantar por Jerjes y terminada por su hijo Artajerjes. Otra sala importante era la tesorería, mandada construir por Dario I. Además el palacio de Dario I, el palacio de Jerjes I y la casa del harén entre otras edificaciones. En Persépolis se hablaban las tres lenguas oficiales del imperio: el persa antiguo, el elamita y el babilonio, una lengua derivada del acadio que se hablaba en gran parte de Oriente Medio.

La entrada al recinto se hacía a través de una puerta conocida como "puerta de las naciones" o puerta de Jerjes, muy conocida porque estaba flanqueada por gigantescos toros alados con cabezas humanas barbadas y tocadas con el típico gorro persa. La ciudad sería destruida por Alejandro Magno en 331 a. C. en represalia por la destrucción de Atenas en la segunda guerra médica.

En el estricto protocolo persa hay algunos aspectos curiosos, uno de ellos es que todos los cortesanos incluida la familia real y todos los visitantes tenían que permanecer de rodillas mientras Dario estuviera presente, solo unos pocos miembros de la realeza y de la nobleza podían permanecer de pie y además sin mirarlo a los ojos. Otro aspecto curioso es que los presentes debían tener las manos ocultas entre la ropa; esta curiosa costumbre recogida del mundo medo era tan simple como evitar que se pudieran cometer atentados contra la vida del rey. Otros aspectos del protocolo, es que en la corte persa estaba mal visto reír en público y la familia real no podía hacer preguntas y solo podían responder con monosílabos.

Una de las reformas que impuso en todo el imperio fue el uso de la moneda, pues hasta ese momento, los intercambios comerciales se hacían mediante trueque (intercambio de mercaderías). También el pago de tributos se hacía en especie, lo que ocasionaba un quebradero de cabeza para los administradores persas. La moneda nacional fue llamada el dárico cuyo nombre no procede de Dario, sino del hecho que estaba acuñada en oro, que como todo el mundo sabe es dorado. Junto al dárico circulaba una moneda de plata de menor valor llamado siclo. Dario fue además impulsor de una institución que hoy llamaríamos "entidades de crédito", por el cual el Estado prestaba pequeñas cantidades de dinero a cambio de un interés.

El inmenso imperio persa estaba formado a su vez por gigantesco ejercito de todas las procedencias y de todas las lenguas. La principal unidad del ejercito eran "los inmortales", un cuerpo de infantería formada por 10.000 hombres. La única condición que se imponía a esta unidad es que su procedencia fuera meda o persa. El número de soldados que formaban esta unidad era fija siempre (10.000) cuando un hombre moría o enfermaba, era sustituido inmediatamente por otro, por lo que el número nunca variaba, de ahí que se tuviera la sensación que no morían nunca y eran inmortales. Aunque existe la creencia de que los inmortales eran la guardia personal del rey, no es cierto, eran una unidad de infantería del ejercito, y si es cierto, que la guardia personal del rey procedía de esta unidad, pero su número rondaba los 1.000 soldados. Dario antes de proclamarse rey, fue comandante en esta unidad.

Un imperio tan grande era imposible de mantener sin una red de carreteras adecuadas, la principal unía Sardes (antigua capital de Lidia) y Susa en Irán, esta calzada era llamada "Camino Real" y por ella solo podían circular los correos imperiales (cuerpo creado por Dario) y los funcionarios o gobernadores autorizados por el emperador. El resto de las calzadas del imperio eran carreteras aptas para el paso de carros y unían las ciudades mas importantes del imperio.

Dario practicaba la religión mazdeista, fundada por Zoroastro (Zaratustra) y cuya principal divinidad era Ahura Mazda. En líneas generales el mazdeismo era una religión dual: frente al bien estaba el mal, frente a la verdad, la mentira, el día y la noche etc. Ahura Mazda era la representación del bien. Con Dario la religión mazdeista se convierte en religión oficial del imperio, pero no por ello se abandonan las religiones de las distintas satrapías. De la vida personal de Zoroastro se desconoce todo, se especula con su lugar de nacimiento (Persia o Afganistán) pero con la fecha de su nacimiento no hay acuerdo. Su doctrina se conoce a través de escritos posteriores y poco mas. Los sacerdotes del culto mazdeista eran conocidos como "magos".

El imperio persa aqueménida de Dario alcazaba desde el río Indo hasta Egipto, parte de Afganistán, Siria, Palestina, Mesopotamia, Irán (Persia), Turquía y amplias zonas de las estepas del sur de Rusia, el mayor imperio de la historia, un imperio mundial, prácticamente no había reino ya que conquistar en Asia.

En 499 a. C. la ciudad de Mileto junto con su rey Aristágoras se subleva contra el imperio persa y recibe el apoyo de las ciudades helenas de Atenas y Eretria. Mileto de cultura helénica se encontraba bajo poder persa en la costa jónica de Asia Menor. En 498 a. C. los sublevados conquistan la importante ciudad de Sardes, la antigua capital de Lidia. Finalmente en 494 a. C. Dario I toma la ciudad sublevada de Mileto y el rey Aristágoras huye a Tracia donde morirá luchando contra los tracios.

Como represalia por la ayuda prestada por las ciudades helenas a sus hermanos de Jonia, Dario pone su vista en la Hélade (actual Grecia). Conquista Tracia (hoy en parte, territorio búlgaro) y Macedonia tuvo que declararse vasallo de Persia. Esta operación terrestre tenía como objetivo rodear la península helena por el norte.

El siguiente paso fue la propia península helena, en 492 a. C., Dario I cruza el Helesponto con un importante ejército al mando de Mardonio. Comienza la primera guerra médica. Solo dos ciudades se oponen a Persia: Atenas y Platea, Esparta se desmarca de ayudar a estas ciudades. Finalmente los ejércitos helenos se enfrentan al persa en la llanura de Maratón, con resultado de clara victoria de los griegos (490 a. C.). El mando de las tropas griegas en Maratón las tenía el ateniense Milciades, mientras que las tropas persas estaban comandas por Artafemes (hermanastro de Dario I). El término "médica" proviene de los antiguos medos, pues los helenos todavía llamaban a los persas con el nombre de medos. La victoria helena fue consecuencia de una mala estrategia militar de los persas, un profundo sentimiento griego de luchar por su tierra, y una superioridad militar en base a su mejor armamento, mejor equipo y una excelente utilización de unidades militares integradas en una nueva manera de combatir: las falanges.

Las carreras de maratón que se celebran actualmente tienen su origen en esta famosa batalla. Aunque el número de intervinientes es mas que dudoso, las tropas helenas podían contar con 10.000 soldados, mientras que los persas podrían ser entre 20.000 y 30.000 efectivos. Se cuenta que después de la victoria, un hoplita (soldado ateniense) fue encargado de llevar la noticia a Atenas con el fin de dar aviso de la victoria y comunicar que la flota naval persa se acercaba a la ciudad de Atenas, en el momento de dar la noticia, el soldado cayó fulminado al suelo por el esfuerzo realizado.

Con la batalla de Maratón los persas se retiran a sus fronteras derrotados, aunque es justo decir, que para el ingente mundo persa esta derrota no era nada significativa y en nada afectaba a su poder militar. Con esta batalla finaliza la primera guerra médica. Inmediatamente Dario empieza los preparativos para volver a invadir la Hélade, pero en 486 a. C. muere y le sucede en el trono su hijo Jerjes I. Dario fue enterrado en una tumba excavada en la roca, cerca de la ciudad de Persépolis.


Jerjes I (486 a. C. - 465 a. C.) se dispuso a vengar la derrota de su padre frente a las polis griegas, invade nuevamente la península helena y comienza la segunda guerra médica (480 a. C. - 479 a. C.). Una coalición de ciudades griegas entre las que destacan Corinto, Atenas y Esparta se disponen al enfrentamiento con los persas. Previamente el rey Leónidas con sus 300 espartanos retrasa el avance persa después de perecer todos ellos en el paso de las Termópilas (480 a. C.). Jerjes I entra en la ciudad de Atenas y la destruye, pues los atenienses habían huido de la ciudad ante la imposibilidad de defenderla. En el saqueo también es destruida la acrópolis. Los atenienses refugiados en Corinto se preparan para enfrentarse a los persas. El encuentro se produce en la bahía de Salamina.

La batalla naval de Salamina tiene lugar quince días después de lo acontecido en las Termópilas. Jerjes desde una colina cercana pudo ver el desarrollo de la batalla. La flota de Jerjes integrada por naves persas, jonias y fenicias se podría estimar en 800 barcos, mientras que la flota ateniense podría contar con 400 naves. Al mando de las naves helenas se encontraban el espartano Euribíades y el ateniense Temístocles, siendo este último el que tenía la última palabra. Por parte persa la flota estaba mandada por Ariamenes (Ariabignes), hermanastro de Jerjes I. Con la flota persa luchaba Artemisia de Halicarnaso, reina de Caria, ciudad de Asia Menor aliada de Persia. La batalla de Salamina tuvo lugar en septiembre de 480 a. C. y la victoria fue para las ciudades helenas. En la batalla murió el almirante persa Ariamenes y destacó por su intrepidez y audacia, la reina Artemisia, lo que llevó a decir a Jerjes I que los hombres habían luchado como mujeres y las mujeres como hombres. Después de esta batalla Jerjes volvió a Persia y dejó el mando de las tropas a su cuñado Mardonio.

El segundo enfrentamiento importante tiene lugar en Platea en 479 a. C. En esta batalla terrestre los persas tienen sobre el terreno 120.000 hombres, incluidas tropas mercenarias aliadas helenas y al mando el general persa Mardonio. Las tropas helenas contaban con cerca de 110.000 soldados de las ciudades de Atenas, Esparta y Platea, al mando del general espartano Pausanias. En la batalla murió Mardonio, lo que puso en retirada a las tropas persas, la victoria helena era ya un hecho. Con la derrota de Platea, los persas se retiraron a sus fronteras y se puede decir que con ella acabó la segunda guerra médica.

Con Jerjes I el imperio empieza a mostrar síntomas de decadencia. Egipto y Babilonia se rebelan contra el poder persa, y Jerjes I tiene que intervenir, pero el imperio se mantiene unido en base a la amplia libertad de actuación de la que gozan y que convierte a los distintos sátrapas en verdaderos reyezuelos. En 465 a. C. Jerjes es asesinado en la ciudad de Susa por un general de su guardia personal. Le sucede su hijo Artajerjes I


Artajerjes I (465 a. C. - 424 a. C.) hijo y sucesor de Jerjes I y de su esposa Amestris. Es conocido con el sobrenombre de "longimanos" (el de las manos largas). En una sucesión bastante conflictiva por el asesinato de su padre, elimina a todos los conspiradores, incluso a miembros de su familia. Una vez afianzado y recuperado el poder, el rey persa cambia de estrategia con las polis griegas, en lugar de atacarles militarmente, adopta una política de sobornos y chantajes a las polis y nobleza helena, avivando las rivalidades entre las ciudades. El desorden interno que ello provoca hacen perder importancia el componente heleno y en su lugar y sin mediar actividad militar, los persas se erigen como nación emergente en el mundo egeo. Artajerjes I no dudó en dar asilo a Temístocles, vencedor griego en la batalla de Salamina contra su padre Jerjes I, que al tener que huir de Grecia por asuntos internos fue acogido en Persia con todos los honores.

Esta política que tan buenos resultados estaban dando, se trunca con la muerte del rey. A Artajerjes le suceden toda una serie de reyes mediocres o grises que no hacen mas que mantener el imperio de una manera nominal pero sin poder alguno. Asi tenemos a: Jerjes II (424 a. C. - 424 a. C.) hijo legitimo de Artajerjes I y que solo está en el trono 45 días ya que es asesinado por su hermanastro ilegitimo Sogdiano (424 a. C. - 423 a. C.) que a su vez fue asesinado por Dario II Oco, también hermanastro ilegitimo. Sogdiano estuvo en el trono solo seis meses. En ocasiones ni Jerjes II, ni Sogdiano son citados como reyes persas, pasando la realeza directamente a Dario II Oco desde Artajerjes I.


Dario II Oco (424 a. C. - 404 a. C.) era sátrapa de Hircania, hijo de Artajerjes I y de una concubina babilónica. Su reinado estuvo marcado por las constantes sublevaciones en el imperio, los medos, y Egipto principalmente. Intervino sutilmente en las conocidas como guerras del Peloponeso ayudando a las distintas facciones según sus intereses. Finalmente obtuvo tributos de las colonias griegas de Asia Menor. Murió en Babilonia en 404 a. C.


Artajerjes II (404 a. C. - 358 a. C.) de sobrenombre Mnemón (por su gran memoria). Hijo y sucesor de Dario II y de su esposa, la intrigante Parisátide. Al inicio de su reinado tuvo que luchar contra su hermano "Ciro el joven" a quien derrotó en la batalla de Cunaxa, cerca de Babilonia (401 a. C.) que murió en la batalla. El reinado de Artajerjes II estuvo sujeto a un debilitamiento general del imperio persa mezclado con victorias militares sobre los pueblos rebelados, en especial sobre Egipto.

Durante el reinado de Artajerjes II y en la batalla antes citada contra su hermano Ciro el joven, se desarrolla la historia escrita por el griego Jenofonte en su libro la Anábasis o la retirada de los diez mil. En el relato se nos cuenta como después de la derrota de Ciro en la batalla de Cunaxa, el ejercito mercenario griego que había luchado con Ciro tuvo que retirarse hacia Armenia atravesando territorio persa, la novela narra los sufrimientos que tuvieron que pasar hasta llegar a la península helena. El autor de la obra Jenofonte, fue uno de los participantes en la expedición.


Artajerjes III Oco (358 a. C. - 338 a. C.) Hijo y sucesor de Artajerjes II. Su reinado dio comienzo con el asesinato de un gran número de miembros de la familia real que pudieran hacer sombra a su elección. Particularmente salvaje fue el asesinato de todos sus hermanastros que se disputaban el trono. Esta situación era algo habitual, los reyes persas tenían gran número de concubinas y también gran número de hijos de ellas, por lo que todos se consideraban con derecho al trono pues aunque de distintas madres todos eran hijos del rey. A la muerte de un rey, la sucesión podía complicarse y en ocasiones se elegía acabar con los posibles candidatos.

El mayor logro de Artajerjes III fue someter nuevamente a Egipto al poder persa, que hacia tiempo actuaba de manera casi independiente. Realizó expediciones de castigo contra Egipto, sobre las ciudades de Canáan y sobre las satrapías que se rebelaban contra su poder, ejerciendo sobre ellas una gran crueldad. Fue asesinado por su médico en una conspiración palaciega.


Artajerjes IV Arsés (338 a. C. - 336 a. C.) Hijo menor de Artajerjes III, no estaba llamado a la sucesión. La conspiración que había llevado a la tumba a su padre, había sido encabezada por el visir Bagoas quien inmediatamente puso en el trono a Arsés en la creencia que podría dominar al nuevo rey. No fue así, Arsés quiso acabar con la vida de Bagoas y este se adelantó envenenándolo. Puso como nuevo rey a Dario III familiar lejano del difunto rey.

Su breve reinado estuvo marcado por una creciente hostilidad con un reino fuera de sus fronteras que marcaría la vida y la muerte de su sucesor, este reino era Macedonia y su rey Filipo II.


Dario III Codomano (336 a. C. - 330 a. C.) último rey de la Persia aqueménida. Igual que había ocurrido con sus antecesores, el visir y jefe de la guardia Bagoas, pensaba que Dario III sería fácil de manipular. Nuevamente se equivocó, así que dispuso asesinarlo, pero Dario, conocedor de los antecedentes del visir, le obligó a beber la copa que le servía Bagoas y murió envenenado por sus propias manos.

La vida de Dario III hubiera pasado sin pena ni gloria, si en su camino no se hubiera encontrado con la figura de Alejandro III de Macedonia. Filipo II de Macedonia al frente de una coalición conocida como liga de Corinto (337 a. C.), integrada por Macedonia y algunas polis griegas ya había comenzado a acosar a las ciudades persas de Asia Menor en un claro intento de venganza por los daños sufridos en las pasadas guerras médicas por parte de los persas. El asesinato en 336 a. C. de Filipo II de Macedonia en circunstancias no aclaradas hasta el día de hoy, puso en el trono al hijo de Filipo, Alejandro III, que será conocido como Alejandro Magno.

En 334 a. C. el ejercito de Alejandro de Macedonia cruza el Helesponto (estrecho de los Dardanelos) e invade Asia Menor y por tanto el imperio persa. Hay un primer enfrentamiento entre persas y helenos en la famosa batalla del Gránico (334 a. C.) donde Alejandro sale victorioso frente al comandante persa Memnón de Rodas. Gránico es un río que discurre por el occidente de Turquía cerca de la antigua ciudad de Troya. Alejandro decide pasar el invierno en la ciudad de Gordión. En esta ciudad había un carro atado a un yugo por un nudo muy intrincado (el nudo gordiano) que nadie había podido desatar. Corría la leyenda que aquel que consiguiera desatar el nudo, sería el amo de toda Asia. Alejandro ni se molestó en intentar desatar el nudo; sacando su espada y de un solo tajo lo cortó, señal inequívoca que sería el amo de Asia y que su victoria sería por la fuerza de las armas. Alejandro comentaría tanto monta cortar como desatar, lema que siglos después adoptaría nuestro rey Fernando el Católico.

En 333 a. C. Dario III que se había puesto al frente del ejercito, es derrotado en la batalla de Issos (en la actual Turquía); en la batalla Dario III huye y en el campo de batalla deja a merced de Alejandro a toda su familia (esposa e hijas). Alejandro tratará a la familia real persa con el respeto que se merecen. En 332 a. C. Alejandro conquista Canáan y Egipto, cerrando el círculo sobre territorio persa. En Egipto Alejandro fundará la ciudad de Alejandría que llegaría a convertirse en una de las principales ciudades del mundo conocido.

Después de la conquista de Egipto, Dario recluta un gigantesco ejercito en todos los lugares del imperio y planta cara a Alejandro en Gaugamela (cerca de Mosul en la actual Iraq). Las fuerzas contendientes se estiman en 50.000 soldados macedonios frente a 250.000 soldados persas de todas las partes del imperio. En 331 a. C. tiene lugar la conocida como batalla de Gaugamela donde el ejército persa es completamente derrotado y Dario III vuelve a huir. Refugiado en la satrapía de Bactria, allí será asesinado por el sátrapa Bessos y otros conjurados. Alejandro de Macedonia que no deseaba la muerte de Dario, llegó tarde para salvarlo. Alejandro trató con respeto el cadáver de Dario III y fue llevado a enterrar a Persépolis, la ciudad de los reyes persas. El asesino Bessos se autoproclamó rey con el nombre de Artajerjes V, pero Alejandro lo capturó y lo mandó ejecutar.

Con la muerte de Dario III (330 a. C.) se pone punto y final al imperio persa aqueménida y Alejandro, un joven general, rey de un pequeño estado, se convierte en amo del mundo. En 324 a. C. Alejandro contraería matrimonio con una hija de Dario III, Estatira en una clara actuación política para legitimar vía matrimonio la conquista del imperio persa. Después de la muerte de Alejandro, Roxana otra de las esposas de Alejandro, asesinó a Estatira. En definitiva el mayor imperio del mundo, el persa, solo había durado 220 años, apenas dos siglos.