Monasterios de España
Monasterio de San Pedro de Arlanza

Introducción


Nombre: Monasterio de San Pedro de Arlanza
Situación: a 5 Km.de Hortigüelas y cerca de Covarrubias
A orillas del rio Arlanza
Siglo XI

Una leyenda sobre el origen del monasterio de San Pedro de Arlanza, cuenta que estando el conde Fernán González de cacería por unos valles angostados del condado de su padre, cuando un enorme jabalí le salió al paso. Intentando darle caza, el conde perdió todo cuidado, yendo a caer a una cueva donde vivía un santo ermitaño. Este le profetizó un futuro muy brillante, tanto a él como a su familia, viendo como ellos llevarían a Castilla hasta su independencia y hacia un próspero futuro.

Una vez se cumplieron la mayoría de los presagios del monje, el conde Fernán González decidió levantar la ermita de San Pelayo, pues así se llamaba el monje, sobre el lugar que ocupaba la cueva, después magnificó a San Pedro, levantando un monasterio en la vieja ermita.

Lo cierto es que más allá de la leyenda es que sobre el espigón rocoso, al otro lado del rio puede verse una ermita dedicada a San Pelayo.

San Pedro de Arlanza

Más fotos de la iglesia

Historia

El Monasterio benedictino de San Pedro de Arlanza está considerado como "Cuna de Castilla". Y uno de los cenobios más impresionantes que tuvo la Castilla Condal. Se trata del lugar elegido por el primer conde independiente de Castilla, Fernán González, para su enterramiento.
Aquí estuvieron enterrados el conde y su esposa Sancha por deseo propio, hasta su traslado a la Colegiata de Covarrubias en 1841.

Fue mandado construir por el padre de Fernán González, Gonzalo Fernández en el año 912.

Fernán González nació hacia el año 910 en el castillo de los Lara.

Al valor artístico e histórico del cenobio hay que añadir su soberbio emplazamiento en los rocosos y majestuosos cañones excavados en la roca por el río Arlanza.

Los grandes monasterios fueron quienes crearon escuelas románicas. Sus grandes fábricas, realizadas por geniales artistas, sirvieron de modelo a otras mas modestas. Las características constructivas y escultóricas de estos talleres fueron modelo a seguir por maestros canteros y modestos artistas locales.

La historia del monasterio de San Pedro de Arlanza, esta hundida en la leyenda, se dice que el origen del monasterio tuvo lugar sobre los restos lo que hoy es la ermita de San Pelayo, la misma se construyó en el año 850 y era una torre vigía haciendo los eremitas de propios vigías.

Cuando los monjes fueron numerosos fue el padre de Fernán González como ya hemos dicho quien mandó construir el monasterio con las trazas que hoy conocemos.

De su antigua edificación románica sólo han sobrevivido la torre, con sus arcos ciegos, los ábsides y algunas pilastras de la nave derecha. De la iglesia reformada en estilo gótico se conserva una parte del claustro y un patio.

En el año 1080 se construyó la iglesia triabsidal románica con tres ábsides semicirculares, y traza basilical, con tres naves y con amplio presbiterio y torre. Las columnas exteriores proceden del mediodía de Francia. La obra finalizaría en el 1081 con García Fernández. Su ábside será el prototipo de la provincia de Burgos, también su portada junto a la de Silos y Castrillo Solarana, son las más antiguas del románico burgalés.
En sus capiteles los relieves, muestran motivos animales y vegetales. Estas obras fueron comenzadas por el abad Vicente.

Casi quinientos años más tarde, Simón de Colonia la revistió con las galas del gótico. Hoy todo es ruina y abandono, solo la torre, vigía impenitente de siglos otea la esperanza. Posteriores reformas mejoraron la cubierta con una bella bóveda estrellada, obra del maestro Juan de Colonia, de la que ahora no queda casi nada.

De sus nostálgicas y monumentales ruinas quedan dependencias monacales, claustros y arcos que se niegan a desaparecer y, sobre todo, los restos de la monumental iglesia románica (siglo XI), su planta y los gigantescos pilares que sostuvieron sus bóvedas, los ábsides semicirculares, la torre (siglo XII), arcos torales y ventanales.

Lo mejor conservado son los tres ábsides semicirculares, esbeltos y de amplios presbiterios. Los arcos triunfales se proyectan sobre columnas geminadas hasta la primera imposta ajedrezada que recorre toda la cabecera, para después continuar con capiteles labrados a la altura de la segunda imposta.

Además de la torre de finales del siglo XII, construido por orden del Abad Frater Xemeno, varios restos románicos se encuentran repartidos por el complejo monástico, especialmente por el claustro y la sala capitular. Pero fueron muchos más los que han sido trasladados a distintos museos nacionales y extranjeros.

El torreón denota gran carácter defensivo por su parte macizo y embergadura. De planta casi cuadrada y con cubo de gran tamaño adosado al poniente, donde se desarrolla la escalera de husillo que conduce a una sala abovedada en forma de crucería ojival y doble puerta con gorroneras.

Hubo aquí una puerta románica a la iglesia, ahora trasladada al Museo Arqueológico Nacional, otros restos del monasterio se encuentran en el Museo de Arte románico de Barcelona, en el Metropolitam Museo de Nueva York y en el Museo Foog de la Universidad de Harvard.

Tiene el monasterio dos claustros, el mayor y el menor, el mayor de estilo herreriano, era donde los frailes encargados de los asuntos intelectuales hacían su vida. En su centro había una fuente que ahora se encuentra en la ciudad de Burgos.

El claustro da acceso a todas las dependencias principales de la Abadía. Iglesia, Refectorio, celdas, sala capitular etc.

El claustro menor también herreriano del siglo XVI, era donde los frailes de menor grado, los que trabajaban en el campo y tenían oficios, hacían su vida. En este claustro hay un árbol de 160 metros de altura y de cerca de 100 años de antigüedad que pertenece a la familia de los Pinsapos.

De entre los elementos pertenecientes a este monasterio y que ahora se encuentran en otros lugares destacamos: las tumbas de Fernán González y su esposa Sancha, casullas, cruz y arquetas repujadas de plata que ahora se encuentran en la Colegiata de Covarrubias; la tumba de Mudarra ahora en la Catedral de Burgos; las mal denominadas glosas silenses ahora en Inglaterra y originarias de este monasterio; el esmalte de la Virgen de las Batallas ahora recuperada para el Museo de Burgos; la fuente precolombina del claustro renacentista ahora en los jardines del paseo de la isla en Burgos; los frescos románicos ahora parte en el museo de arte románico de Barcelona y parte en el museo metropolitano de Nueva York, las campanas ahora dos de ellas en la iglesia de Hortigüela; la antigua portada románica de entrada a la iglesia ahora expuesta en el Museo Arqueológico de Madrid, como ya hemos dicho y un largo etcétera.

Estuvo poblado por monjes benedictinos hasta el año 1841, que lo abandonaron a causa de la desamortización de Mendizábal, llevada a cabo sin orden ni control, lo que motivó un expolio servido en bandeja a ladrones y aprovechados. Casa cual se llevó lo que pudo: la fachada occidental fue a parar al Museo Arqueológico de Madrid (1895). El sepulcro de Mudarra (héroe del poema de los siete infantes de Lara) fue a parar a la catedral de Burgos. Las pinturas capitulares posiblemente del siglo XIII del maestro Endesten se exponen en el museo de Barcelona y Nueva York. Covarrubias se hizo cargo en 1841 de los panteones hispano-romanos de Fernán Gonzáles y su esposa. El becerro (libro donde se recogían los temas del monasterio) se compró a un chamarilero que a su vez lo había recuperado de un vecino sin apreciar lo que tenia. Las piedras de los sillares están en el cauce del Arlanzón a su paso por Burgos, y la mayoría de los 900 pergaminos donde se encierra la Historia de España en sus comienzos, anda en colecciones privadas e imposible de recomponer, además de otros objetos identificados como de este monasterio, repartidos como reliquias y expuestos por otros lugares.

Pinturas murales

Las pinturas de la Sala Palatina de San Pedro de Arlanza hoy en el Museo de Arte Románico de Cataluña

Estas pinturas del monasterio burgalés donde fué sepultado el primer conde independiente de Castilla, Fernán González, provienen de una estancia palatina situada sobre la sala capitular del monasterio. La temática se caracteriza por el protagonismo de unos grandes animales fantásticos, como por ejemplo el grifo, que a modo de guardianes flanqueaban las aberturas de los animales fabulosos e ilustraciones de fábulas. Este repertorio se ha relacionado con la miniatura inglesa de finales del siglo XII y con la corriente renovadora que imperaba en el siglo XIII. En este sentido y también por el hecho de proceder de un monasterio de protección real, presentan un cierto paralelismo con las pinturas de Sigena.

Epilogo

Según se dice cerca del monasterio hay una cueva, conocida como la cueva del gato, que hoy se encuentra cerrada por una verja y que se supone comunica con el monasterio. Nota Según nos confirma Justino Galán Marijuan que ha tenido la oportunidad de recorrer la citada cueva en diversas ocasiones no existe comunicación alguna entre la cueva y el monasterio.

Ficha técnica


Fecha de realización página: 12 de Diciembre de 2.003
Fecha última modificación:

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