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Edificio que se supone de principios del siglo XIX. En 1928 el arquitecto Francisco Mora Berenguer realiza una intervención en el
edificio; su huella queda patente en el ornamento de la fachada, especialmente en el remate de la esquina con la calle de la
Espada, ya que junto a la pequeña cúpula que añadió destacan dos gárgolas neogóticas que tanto gustaba prodigar y en la veleta
colocó dos palomas arrullandose. En la esquina del edificiio se puede ver una
cruz semejante a los de los monjes templarios.
Texto: Maria Angeles Arazo. Libro Valencia Viva |