Edificio Barrachina
Plaza del Ayuntamiento nº 2

Edificio en chaflán con fachada principal a la plaza del Ayuntamiento por donde tiene su entrada. Tiene además fachadas a la calle de la Sangre y a la calle En LLop. Su arquitecto fue Javier Goerlich Lleó con la colaboración de Francisco Almenar Quinzá (* 1876 † 1936) y Cayetano Borso di Carminati González (* Valencia 10-12-1900 † Valencia 1972) y la fecha de construcción se sitúa entre 1929 y 1930.

Construcción compuesta de planta baja para usos comerciales, piso entresuelo, seis plantas altas, piso de áticos y torre remate en el chaflán. El conjunto del edificio sigue una tendencia constructiva casticista, con columnas y frontones de corte clásico. Además en el bajo comercial que hace chaflán con la calle En LLop podemos ver una marquesina de hierro de parecida forma a la que vemos en el edificio de Balanzá. Otra marquesina de hierro protege el zaguán de entrada. En el zaguán del edificio se puede leer: Edificio Barrachina 1930.


En el chaflán cuatro grandes columnas de orden jónico enmarcan pequeños balcones, mientras que el primer piso lo ocupa un gran balcón corrido con balaustrada de piedra. En la fachada recayente a la plaza, el balcón sigue las mismas características. Destaca la decoración con forma de bloques almohadillados de este piso. En esta misma fachada en el piso superior el balcón tiene balaustradas de hierro. El edificio se remata con una torre circular de dos cuerpos con ventanas.

El nombre de Barrachina le viene por su propietario Martín Barrachina Benages. En todo el piso bajo comercial durante muchísimos años se encontraba el bar restaurante (también pastelería y confitería) Barrachina, hoy tristemente desaparecido, pues hacían unos bocadillos de "blanco y negro" insuperables. Era fama el hacer una corta parada en este bar antes de coger el tren en la cercana Estación del Norte y viceversa. Martín Barrachina abrió en 1926 un pequeño local en la plaza entonces de Emilio Castelar (hoy del Ayuntamiento) casi esquina con la calle En LLop, y le puso por nombre Casa Barrachina. Con la construcción del nuevo edificio, Casa Barrachina se quedó con todo el bajo comercial para el ejercicio de su actividad de restauración. El local cerró definitivamente en 1972 para tristeza de los valencianos, pues fue toda una institución en su época.