Palacio de los Mercader c/Caballeros, 26
c/ Cavallers, 26

De origen gótico (finales siglo XIV o principios del XV), su actual aspecto data de las reformas sufridas en el siglo XVIII. La única fachada recae a la calle Caballeros, su entrada se realiza por una gran puerta adintelada que da paso a un gran patio gótico central. Este patio está definido por arcos carpaneles, y al fondo del mismo se abre un jardín. Es el único palacio de esta calle que dispone de jardín en su interior.

Consta de planta baja con semisótano, entresuelo, piso principal y piso alto; a los pisos altos se accede por una escalera de estructura gótica que arranca de uno de los laterales del patio central. En la parte superior de la fachada bajo el alero del tejado podemos ver una línea de pequeñas ventanas a modo de galería de arquillos con arcos de medio punto. Dispone el palacio en su fachada principal de cinco balcones, que en origen solo eran ventanales y el escudo de la familia Mercader encima del dintel de la portada.

En su interior destaca en su salón principal un artesonado de porcelana como uno de los pocos vestigios del poder y riqueza de esta noble familia valenciana. En la actualidad el palacio es propiedad de una empresa particular que lo usa con fines comerciales.


La familia Mercader tiene su origen en el Reino Unido de la Gran Bretaña, cuando en 1224 Jorge Mercader participa en las conquistas de Mallorca y Valencia, junto al rey Jaime I el Conquistador. El rey por la ayuda recibida les concedió honores y tierras en Valencia. Durante los siglos posteriores distintos personajes de esta familia ostentarían diversos cargos y privilegios en las instituciones valencianas. Junto al palacio se encuentra la plaza de los condes de Buñol, no en balde la familia Mercader ostentó el título de Condes de Buñol. Otros títulos recibidos han sido: marqueses de Mercader, marqueses de Malferit, marqueses de Albaida y barones de Cheste al Campo entre otros.

El escudo que blasona la puerta principal, se define en campo de gules con tres marcos de oro bien ordenados y bordura de oro con el lema "ni res li fall" (Nada le falta).