Catedrales de España
Catedral de Palencia


Introducción


Nombre: Catedral de San Antolín
Conocida popularmente como "la bella desconocida"
Ubicación: Palencia. Comunidad Autónoma de Castilla-León
Gentilicio: Palentinos
Llamada por los romanos: Pallantia
La Catedral fué declarada Monumento Histórico Artístico en 1929

Historia


Palencia, a orillas del río Carrión, es uno de los más antiguos obispados de Hispania. Capital de los vacceos, opusieron fiera resistencia a los romanos. Fue sometida a sitio por el cónsul Lúculo, sin poder tomarla, lo mismo que le ocurrió a Lépido y a Escipión el africano, que quiso tomarla por la ayuda prestada a Numancia. Se pone del lado de Sertorio en las guerras sertorianas y sufre un nuevo asedio por parte de Pompeyo. Más tarde según la tradición predica en ella el apóstol Santiago que nombra obispo a Nestor, martirizado por los romanos.

Arrasada por Teodorico en el año 456, casi desaparece de la historia, a no ser por Wamba que se trae de la zona de Narbona (Francia), los restos de San Antolín, y junto a un pozo salutífero, manda construir una basílica en honor del santo.

En el año 1034, Sancho III el Mayor, rey de Navarra y conde de Castilla, ordena al obispo de Oviedo don Ponce, que reorganice la diócesis y este antes de regresar a Oviedo, deja al frente de la diócesis, al monje Bernardo, de la orden de Cluny.

Sobre los restos de la Basílica visigoda de Wamba, edifican un templo en estilo románico, que será el germen de la construcción de la futura Catedral gótica de San Antolín.

Características

El actual templo se levanta sobre los restos de una antigua basílica visigoda del siglo VII, y sobre los restos también del anterior templo románico mandado edificar por Sancho III de Navarra en el siglo XI. A su vez en el subsuelo se han encontrado restos romanos. Recientes investigaciones parecen demostrar que en los alrededores de la catedral se encuentran restos de edificaciones romanas y que el emplazamiento de la actual torre, seria una torre fortaleza romana en su origen.

La cripta de San Antolín es lo que nos queda de las edificaciones antes mencionadas y sobre las cuales esta construida nuestra Catedral. La cripta esta situada bajo el actual coro de la Catedral.

Esta cripta la forman dos espacios claramente diferenciados, por una parte la cripta visigoda, y por otra parte una nave protorománica o primer románico del siglo XI. Sobre estas construcciones unidas entre si en un mismo espacio, se construyó la actual Catedral gótica.

Se atribuye la construcción de la parte visigoda de la cripta al rey visigodo Wamba, de quien se dice que trajo las reliquias del mártir francés Antolín a Palencia.

Este conjunto de la cripta presenta todos los elementos arquitectónicos y decorativos del arte hispano-visigodo de la segunda mitad del siglo VII: arcos de herradura, capiteles con esquemáticas hojas, e impostas decoradas con frisos geométricos.

La parte visigoda, construida entre el 672 y el 680, es reducida y estrecha, de tres metros de ancho, cubierta por lajas de piedra y muros de cantería basta. Lo más importante se encuentra en el testero, cerrado en plano, ante el cual se levantan tres arcos de herradura sobre dos columnas de fuste redondo, provistas de capiteles y rudos cimacios, con decoración floral, que descansan como el muro sobre un basamento corrido. Iglesia de Wamba abandonada después de la invasión musulmana (711), en que la zona quedó olvidada y despoblada.

En el 1034 Sancho III de Navarra restaura la diócesis y manda edificar un templo en estilo románico antepuesto a la construcción visigótica. Es el segundo espacio que forma la cripta de San Antolín.

La leyenda, representada en los bajorrelieves platerescos de la escalera que baja a la cripta, desde el trascoro, dice que: "un jabalí perseguido por don Sancho durante una cacería se ocultó en una gruta, que resultó ser la abandonada cripta donde Wamba había depositado las reliquias del mártir San Antolín. El rey no pudo cobrarse la pieza porque su brazo quedó paralizado cuando iba a dispararle una flecha". Tomado como la advertencia de la voluntad del santo, prometió erigir allí un templo si recuperaba la movilidad de su brazo.

Se trata de una nave rectangular de unos 17 x 7 metros, en sillería y bóveda de cañón, con arcos de refuerzo o fajones que arrancan del piso y sin otro ornato que las angostas ventanas con derrame interior, situadas en el intervalo de los arcos y paredes laterales. En un estilo correspondiente al primer románico, guarda ciertas similitudes estéticas con la Cámara Santa de la Catedral de Oviedo, como son el empleo de cubiertas con bóvedas de medio cañón y arcos perpiaños, pero del que sin embargo se aparta por el ábside semicircular de tres arcos redondos, dos tapiados, mientras que el del medio permite el paso a la ya descrita edificación de Wamba.

En el centro de la estancia, un pozo, el brocal es obra del siglo XVI coetáneo a la construcción de la escalera de acceso. Anteriormente el acceso a la cripta se realizaba por una puerta que está situada en el lado de la epístola y a la cual se comunicaba por una escalera con varios escalones.

Preside la estancia, una imagen de San Antolín también del siglo XVI.

Es tradición que el dos de septiembre, día de San Antolín, los palentinos acudan al pozo a beber agua, por ser tradición que estas aguas tienen poder salutífero.

De la antigua Catedral románica se sabe que en el 1218 ya estaba concluida, siendo obispo de la diócesis Tello Tellez de Meneses. Se trataba de una iglesia de tres naves, construida en piedra y cubierta con artesonado de madera. Disponía de capillas adosadas, torre, claustro y sala capitular. El ábside de esta Catedral vendría a estar situado en la actual capilla Mayor, a juzgar por los restos encontrados.

En el templo gótico actual, se aprecian tres fases constructivas, a saber: siglos XIV y XV, se levanta la girola y la capilla del Sagrario, en la segunda fase, siglo XV, parte de las naves, la capilla mayor y parte de la torre, y la tercera fase, correspondiente a siglo XVI, el crucero, el resto de las naves, el claustro y la sala capitular.

El actual templo catedralicio, comenzó a construirse a principios del siglo XIV, por la girola y concretamente por la capilla de la Virgen Blanca, el 1 de junio de 1321, reinando Alfonso XI, bendijo la primera piedra el legado pontificio, cardenal Guillermo, siendo obispo de Palencia don Juan II, prolongándose las obras hasta el siglo XVI, año 1516. Este proceso constructivo tan largo se refleja en los distintos estilos del edificio como por otra parte suele ser habitual en casi todas las catedrales españolas. Su aspecto exterior es de estilo gótico flamígero y en su interior podemos encontrar elementos góticos-flamígeros, isabelinos, platerescos y renacentistas.


Se trata de un templo de planta de cruz latina, de tres naves, más grande y alta la central, poderosos arbotantes, cincuenta y dos pilares compuestos con capiteles cada vez más historiados a medida que se alejan de la cabecera. Sobrios paramentos. Cuenta con dos cruceros y girola. Triforio con dos huecos por tramo, mainel, antepechos y tímpanos calados. En total dispone de cinco puertas y una torre campanario, cuadrada, con recios contrafuertes, rematada con una balaustrada y, en una de las caras, una pequeña espadaña de dos cuerpos. La torre se construyó entre 1461 y 1469. La Catedral no dispone de cimborrio ni de fachada principal.

En una primera fase durante el siglo XIV, se construye la cabecera, la girola con sus capillas, la capilla del Sagrario y el primer crucero. De estilo gótico, se cubre con bóvedas de crucería.

Isembart y Gómez Díaz trabajaron entre 1426 y 1466, mientras que en la segunda mitad del siglo los trabajos fueron continuados por Bartolomé de Solorzano El crecimiento económico de la ciudad determinó la ampliación del proyecto catedralicio en el año 1425. El antiguo coro se remodela como nueva capilla mayor, se construye un nuevo crucero y se continúan las naves hacia los pies. A finales del siglo XV, Martín de Solorzano realiza el triforio de la capilla mayor y la bóveda del crucero. Juan de Ruesga y Juan Gil de Hontañón, en el 1516 (siglo XVI), terminaron el edificio. A Gil de Hontañón debemos el claustro y la Sala Capitular.

Todo el templo emplea como elemento de división, el pilar fasciculado y como cubierta, decorativas bóvedas de terceletes y estrelladas. Similares cubiertas se emplearon en las capillas funerarias particulares que se alinean en la pared norte del templo.

La anomalía de disponer de dos cruceros, se debe a que en un primer momento se construyó el altar mayor en el lugar que hoy ocupa la Capilla del Sagrario, en el epicentro de la girola y precedida de su correspondiente crucero. Más la envergadura adquirida por el proyecto determinó que ese espacio ocupado por la capilla quedara pequeño, por lo que se optó trasladar el altar mayor al lugar antes ocupado por el coro en dirección hacia los pies, construyéndose entonces un nuevo crucero y trasladando el anterior coro al lugar que hoy ocupa en la actualidad.

El primer crucero o antiguo es de cinco tramos que limita con el presbiterio al arranque de la girola, mientras que el segundo crucero es de mayor amplitud, aparece cortando las tres naves paralelas al nivel del claustro, que se extiende hasta allí desde la fachada de la Catedral y bordeando la nave de la epístola, no dejando por tanto espacio para las caspillas laterales, tal y como ocurre con la nave del evangelio.

Cinco puertas tiene la catedral de Palencia: La Puerta de los Canónigos y la de los Novios en el crucero antiguo, la Puerta del Obispo, y la Puerta de los Reyes en el crucero nuevo, y la Puerta de San Antolín o de las Descalzas, a los pies de la Catedral.

La puerta de Obispo queda a la izquierda de la torre campanario, mientras que la puerta de los Novios, queda a la derecha del campanario.

Puerta de San Antolín también llamada de las Descalzas, se sitúa a los pies del templo. Como el resto de la fachada, permaneció inacabada desde el siglo XVI hasta el último tercio del siglo XX y consta únicamente de un sobrio y liso edículo adosado, que cumplía funciones provisionales de acceso y servicios.

En 1980 se colocó la actual portada, con diseño del arquitecto don Fernando Chueca Goitia.

Puerta de la Virgen o del Obispo también llamada de Santa María. Se abre en el lado sur del nuevo crucero, al lado de la de los Novios. Terminada bajo el episcopado de Rodríguez Fonseca. Destaca como elementos decorativos los escudos tanto de Rodríguez Foseca como de otros dos obispos anteriores que intervinieron en la construcción. La portada constituida por un arco abocinado, remata en una moldura conopial, presenta la imagen de la Virgen en el dintel entre pequeños rosetones y un tímpano dividido en cuarteles labrados. En las arquivoltas hay también esculturas entre las que destaca el conjunto de Santos y Profetas y un Apostolado en las jambas. En la parte superior una especie de galería, con gárgolas, doseletes y arquerías geminadas.

Puerta de los Novios o del Salvador De estilo gótico, se encuentra abierta en el lado sur del antiguo crucero. Es obra del siglo XV. Se compone de arquería concéntrica, conopio y florón. Ornamentada con dibujos geométricos, calados, follajes y agujas, más los escudos de los obispos dominicos fray Alonso de Burgos y Fray Diego de Deza y el del Cabildo.

Es la puerta de entrada diaria a la Catedral.

Dicen las crónicas que recibe el nombre de puerta de los novios, por el matrimonio en 1388, entre un príncipe de 10 años (el futuro rey Enrique III de Castilla) y una dama de la nobleza de 14 años "mucho fea que tanto parescie home como mujer" que entraron por esta puerta entonces llamada del Salvador y que a partir de este momento recibió el nombre de Puerta de los Novios.

Puerta de los Reyes o de San Juan de estructura gótica, tiene doble arco de entrada, escarzano y pilar central, más elementos del plateresco como son los medallones. En el siglo XVII se añadieron las hornacinas superiores para los bultos redondos de San Antolín y sus compañeros mártires (Juan y Almaquio).

Una elegante pilastra sirve de soporte a la imagen de San Juan Bautista, que le da nombre, dividiendo en dos huecos el acceso.

El tímpano se divide en dos franjas horizontales, el superior ocupado por una serie de cuarteles labrados y el inferior por cuatro vanos acristalados, dos circulares y los otros dos enmarcados por un arco de medio punto.

Se encuentra en el lado norte del nuevo crucero, enfrentada la puerta del Obispo.

Puerta del Hospital o de los Canónigos Se abre en el lado norte del viejo crucero, frente al Hospital de San Antolín y San Bernabé, fundado y regido por el Cabildo desde el siglo XII. Se construyó en el siglo XVIII (1762)

La torre de la Catedral Encontramos en la Catedral, once campanas, que van desde la gran campana conocida como el "zarambombon", con una altura de 1,40 metros y algo más de cinco de circunferencia en su parte mas ancha, hasta los címbalos y el cimbalillo. Todas tienen su nombre.

En 1507 se colocó un reloj en la torre, aunque posteriormente se sustituyo por otro actual. La torre en total alcanza los 30 metros de altura.

Antigua Capilla del Monumento Construida en el exterior de la Catedral, es obra del siglo XVIII. Es ochavada, con bóveda octogonal y relieves, unos de yesería y otros de madera, representando guirnaldas de flores, hojarascas y cabezas de ángeles, todos policromadas, al gusto rococó.

En el fondo de la capilla hay un pequeño altar del siglo XVII, con jambas estriadas y doradas a los costados y capiteles compuestos policromados. En el centro se encuentra la sepultura, con losa de bronce de don Juan de Herrera, deán de esta Catedral, obispo de Sigüenza y Presidente del Real Consejo de Castilla.

Desde el año 1776 se guardaron en esta capilla las reliquias de la Catedral. Posteriormente se situó aquí el monumento de Semana Santa, de donde toma el nombre. Actualmente se custodian en ella obras artísticas especialmente de orfebrería.

Ábside fue como hemos dicho lo primero que se construyó del edificio, realizado durante el siglo XIV, es la parte que mejor conserva la pureza gótica. Planta poligonal. La girola de tramos trapezoidales dispone de siete capillas, cinco hexagonales y dos rectangulares. Las capillas reciben los nombres de: San Pedro o de los Reyes, San José, del Monumento, Nuestra Señora La Blanca, San Isidro o San Jerónimo y la Capilla del Baptisterio.

En el exterior sobresale la decoración de pináculos, gárgolas, dobles arbotantes y ventanas góticas. A destacar la baranda decorativa que remata el ábside, ya que la misma es obra de Jerónimo Arroyo en el siglo XX.

Interior Las bóvedas son de crucería, algunas con nervaduras muy complejas. Pero lo mas bello de su arquitectura interior es el triforio de doble arco agudo que cobijan respectivamente otros dos arcos escarzanos y tracerías de gran belleza.

La diferencia de altura entre la nave central y las laterales, permiten la apertura de un tercer piso de ventanales o claristorio con enormes ventanales apuntados, que sirven para iluminar el interior del templo.

Bajo las bóvedas de crucería de complejidad creciente de la girola a los pies de la iglesia, de acuerdo con la evolución del estilo y paso del tiempo, como sucede en las naves laterales, con sus florones y policromados escudos de los obispos que las hicieron levantar y de las cuales solo la del Evangelio posee capillas.

Estas capillas laterales son cuadradas, con bóveda de crucería y trascapilla o sacristía. El sistema de fundación de las capillas, se realizaba mediante la fundación de un patronato y a cambio de ciertos derechos que cedía sobre la capilla, casi siempre de enterramiento, imponía a los patronos una serie de obligaciones, entre ellas el embellecimiento y cuidado de la capilla, ello explica que casi cada capilla se encontraba bajo el patronazgo de una familia y en ella se colocaran los escudos de la familia en cuestión.

Capilla de San Pedro o de los Reyes Capilla de forma hexagonal, en su estructura gótica pero con decoración barroca y renacentista. A la derecha encontramos una puerta que comunica con la sacristía.

El retablo dedicado a San Pedro, está dorado y policromado, del siglo XVI. En lo alto una imagen de la Virgen con el Niño en las rodillas, obra de Juan de Balmaseda.

La capilla se cierra con una reja, obra de Francisco Martínez, dorada y policromada, la misma lleva una serie medallones con caras de reyes.

Capilla de San José Forma hexagonal y tres ventanales. Hasta el siglo XVIII fue llamada de las once mil vírgenes, por la tabla alusiva a dicho tema y que hoy día esta colocada en el altar del Sagrario. En 1794, en el centro del altar de jaspe, se colocó una gran pintura de San José, obra de Jacinto Gómez.

Decorada con un zócalo de azulejos del siglo XVII. La capilla se cierra con una reja de hierro forjado (siglo XVI).

Capilla del Monumento Situada en el centro de la girola, es la de mayor dimensiones. Dispone de tres ventanales apuntados. Ha recibido los nombres del Corpus Christi, San Nicolás, Baptisterio y de Santa Teresa, recibiendo su actual nombre al trasladar a esta capilla el Altar de plata que se utiliza como Altar del Monumento en Semana Santa, obra de Andrés Espetillo (1795)

Aquí se reunía el Concejo de la ciudad. Es de planta octogonal, con la imagen de El Salvador esculpida en la clave de la bóveda.

El Altar chapado en plata repujada con aplicaciones de bronce vaciado y sobredorado, consta de tres partes: frontal, con el escudo del Cabildo en el centro y dos jarrones de azucenas a los lados; basamento, con el sagrario flanqueado por dos relieves de la Asunción y de San Antolín; y una gradería decreciente sobre la cual se alza el expositor o trono eucarístico.

La capilla se cierra con una reja de hierro forjado de finales del siglo XIX, obra de Juan Pascual.

Capilla de Nuestra Señora La Blanca Por esta capilla se comenzó la construcción de la catedral. Forma hexagonal. En la clave de la bóveda un medallón con la imagen de la Virgen María y el Niño sobre su rodilla derecha, y al lado opuesto un anciano con las manos juntas.

El retablo neoclásico (siglo XVIII) tiene esculturas laterales de Santo Toribio y San Pedro de Osma y en el centro una talla en alabastro de la Virgen Blanca o de las Nieves.

En esta capilla se encuentran los sepulcros de don Alonso Rodríguez de Girón, don Pedro Fernández de Piña y don Alonso Díez de Tamara, todos con lucillos sepulcrales y decoración del siglo XIV.

Reja de 1512, obra del palentino Juan Relojero. Vidrieras de A.Rigalt de finales del siglo XIX.

Capilla de San Isidro o de San Jerónimo Capilla hexagonal. Dos ventanales con vidrieras, donde aún se observan restos de las que pintó Diego Salcedo en 1542. En el centro, retablo del siglo XVI dedicado a San Jerónimo, con relieves de Santa Catalina y un santo mártir. En el lateral izquierdo, pequeño retablo plateresco del siglo XVI dedicado a San Roque y en el lado derecho una pintura de la Magdalena penitente, del siglo XVII. Además dos esculturas de San Isidro Labrador, del siglo XVIII.

En el retablo, está el sepulcro del abad de Santiago de Peñalba, Sancho Díaz de la Mata muerto en 1513.

Se cierra con una reja de hierro forjado, de 1526 y con un escudo de cinco flores de lis.

Capilla del Baptisterio Forma rectangular. En la clave de la bóveda de crucería un relieve de San Antolín con dos de sus compañeros de martirio.

Pila bautismal plateresca del siglo XVI con restos de policromía. También se la ha llamado de San Cristóbal, en honor al santo que preside el retablo renacentista, enmarcado dentro de una arquería fina con dos cuerpos. El primero lleva imágenes de San Antón, San Pedro de Verona y San Blas; en el segundo, San Isidro, San Cristóbal y Santo Toribio. Se remata con un calvario en el centro y en los extremos dos ángeles con blasones episcopales.

Reja gótica de hierro forjado, con crestería y almenas de castillo (siglo XV).

Capilla del Sagrario Hasta 1521 fue Capilla Mayor. Bóveda nervada y colgadizos, en la clave el escudo de don Sancho de Rojas (1397-1415). Reja de hierro forjada de dos cuerpos, rematada por un Crucifijo y las armas del cabildo y de fray Alonso de Burgos.

En el centro, retablo realizado entre 1529 y 1534, con relieves de la Anunciación, el Nacimiento del Señor, la Circuncisión, la adoración de los Magos, la Sagrada Cena, la oración del huerto y la muerte de la Virgen. Esculturas de San Juan, Santiago, San Pedro, San Pablo, San Antolín y San Juan Bautista, y en lo más alto el Crucificado iluminado por la luz procedente de los ventanales del ábside.

El retablo se apoya sobre una mesa de altar, descubierta en 1971. Se trata de una mesa de altar románica del siglo XII, formada por una losa y sustentada sobre columnas románicas con basa, fuste y capitel. Su ara es de ágata. Se trataría de la antigua mesa de altar de la antigua Catedral románica.

En esta capilla podemos encontrar una virgen románica de siglo XIII en el retablo plateresco, que preside la capilla. Se trata de una escultura tallada en madera policromada, procedente también de la antigua Catedral románica.

Destaca en esta capilla el enterramiento de doña Inés de Osorio, fallecida a finales del siglo XV, y que está enterrada en uno de los laterales. A los pies de la estatua yacente, se encuentra una doncella como símbolo de fidelidad. La obra se atribuye al escultor conocido como Maestro de Portillo. Según una tradición, se le pueden pedir hasta tres deseos, tirando de la coleta a la doncella.

También encontramos el sepulcro de doña Urraca, situado en la pared interior de la capilla, el arcón que guarda los restos de la reina de Navarra está decorado con pinturas de finales del siglo XII.

Tres lámparas vótivas alumbran permanentemente al Señor Sacramentado. La central es de plata de 1652.

Altar Mayor Fue en 1519 cuando se trasladó el Altar Mayor y su retablo, al lugar que hoy ocupa en la actualidad, y que hasta ese momento estaba ocupado por el coro. La orden para su traslado fue dada por el obispo Fonseca.

A destacar en el retablo mayor, las tallas de Felipe Vigarny y el conjunto de pinturas de Juan de Flandes (siglo XVI).

En un armazón decorado con motivos claramente renacentistas, se insertan tallas de santos y apóstoles y las tablas que desarrollan un completo ciclo cristológico centrado en las escenas de la Pasión y la Resurrección.

El retablo mayor proyectado por Pedro de Guadalupe en 1504, tiene once calles verticales separadas por pilastras platerescas, en sus numerosos aposentos se encuentras tallas de Vigarny y Rodríguez de León, así como la magnifica colección de doce tablas de Juan de Flandes que constituyen la obra maestra del pintor de los Reyes Católicos.

En lo alto un Calvario obra de Juan de Balmaseda, que representa a un Cristo agonizante, San Juan y la Virgen, obra del siglo XVI.

En el centro de retablo se instaló en el siglo XVIII una escultura de San Antolín firmada por Gregorio Fernández.

El Sagrario decorado con numerosas imágenes en madera, fue obra de Pedro Torres, Tomasillo y su yerno.

Dos rejas cierran el altar, ambas de hierro forjado y ambas obra de Cristóbal de Andino. La mayor de 1520, da al crucero y consta de dos cuerpos y crestería, presidiendo el crucifijo y los floreros y escudos del obispo don Antonio de Rojas y deán Zapata. La otras más pequeña, frente a la Sacristía, en puerta de esviaje o sesgada, colocada en 1531, también de dos cuerpos y crestería que lleva medallones con los bustos de San Antolín y los apóstoles Pedro y Pablo.

Los púlpitos de hierro forjado, fueron hechos en 1563 por Gaspar Rodríguez para ser colocados y asentados en la reja del Coro, siendo trasladados en 1607 al sitio actual.

Las paredes laterales están cubiertas con dos colecciones de cuatro tapices cada una.

A destacar una gran lámpara vótiva de plata de 1561 realizada por Martín de Aranda, platero de Valladolid. Se dispuso "para que estuviera pendiente en medio y luciera".

El Altar Mayor se cubre con bóveda de crucería, donde se pueden admirar numerosos escudos dorados y policromados de diversos tamaños, lo cual bóveda y escudos son dignos de admirar.

En las paredes exteriores del Altar Mayor encontramos dos paños, se trata de cuatro arcosolios conopiales, los dos centrales a modo de altares.

En el primer paño encontramos un sepulcro sobre una hornacina, y bajo un arco ojival de arquería lobulada con las figuras de Cristo Majestad y seis apóstoles, y se trata don Rodrigo Enríquez deán de la Catedral e hijo de los almirantes de Castilla, muerto en 1465; a su lado un arco ojival, en cuyo interior encontramos un pequeño retablo dorado y policromado, lleno de figuras en grisalla sobre oro, enmarcando una pintura sobre tabla que representa "La aparición de Jesús resucitado a su Madre" atribuida a Alonso de Berruguete. A su lado una escultura en piedra policromada del siglo XVI que representa a San Juan Evangelista.

En el segundo paño, un sepulcro gótico-plateresco, correspondiente a don Francisco Nuñez de Madrid, abad de Husillos. El arco contiguo enmarca el retablo-altar plateresco de Santa Apolonia, obra de Manuel Álvarez en 1556. La escultura de la Santa titular es una talla de piedra policromada del siglo XV. A su lado hay una escultura de San Juan Bautista en piedra policromada del siglo XVI. Este, es el más fastuoso, con decoración isabelina o de transición al plateresco. Sobre la tapa aparece la representación yacente del difunto.

Capilla de San Sebastián Forma rectangular. Situada en la Nave del Evangelio. Con ventana ojival y dos óculos. Cubierta con pinturas murales. Sobre la puerta de la sacristía, excelente alto relieve en piedra, representando a Cristo vencedor de la muerte. En el muro de los pies, lápida con el escudo del donante don Juan Gutiérrez Calderón (1629) y su sepulcro.

En el lado del evangelio, una pintura sobre lienzo, representando a San Sebastian, curado por las matronas Fabiola e Inés, copia de Ribera del siglo XVII.

El retablo de 1667, está compuesto por tallas de San Sebastián, de la Inmaculada, obra de Sedano, y de Cristo Crucificado en la parte alta y por las pinturas de los martirios de San Sebastián, de San Juan Bautista, de San Antolín y el destierro de San Juan.

Capilla de San Jerónimo o de las Reliquias Capilla rectangular, construida en 1440, llamada entonces de La Trinidad. Retablo de 1612, dedicado a San Jerónimo, dorado y policromado, con columnas salomónicas, alternándose pinturas y esculturas. En el centro hay un bajo relieve representando "La venida del Espíritu Santo" y en su interior una gran escultura de San Antolín con varios relicarios conteniendo sus reliquias.

Cerrada con dos rejas, la mayor de dos cuerpos y crestería dorada con escudos de 1616 comunica con la nave y la mas pequeña, semejante situada en la puerta de acceso al Crucero.

Crucero Tiene ojivas anchas, triforios calados y ventanales rasgados. Las obras de construcción fueron de Bartolomé de Solórzano y Rodrigo de Astudillo. Las obras finalizaron en 1497 y fueron costeadas por doña Inés de Osorio.

Tiene dos puertas de salida a la calle, una la de San Juan, y la otra la de Santa María. En esta puerta encontramos una portada en esviaje del siglo XVI que permite el acceso a la torre.

Las vidrieras originales eran del siglo XVI, las actuales están restauradas.

El coro Ocupa los tramos cuarto y quinto de la nave central. Sillería de nogal del siglo XV, con arabescos en el orden inferior de asientos. Lo forman la silla episcopal y cincuenta y cinco sillas y dos bancos en la parte alta; y cuarenta y seis sillas en la parte baja. Órgano barroco de 1716. El coro se sitúa frente al altar mayor entre dos intercolumnios, cerrada por una reja realizada por Gaspar Rodríguez de Segovia entre 1563 y 1571. En la misma campea una espléndida serie de escudos y blasones. La sillería gótica es obra de Luis Centellas y añadidos de Pedro Guadalupe en 1519. El facistol es obra del siglo XVI.

Un zócalo, a los lados de la entrada, sirve de apoyo a la reja, llevando cartelas, que recuerdan la estancia del papa Adriano VI y del rey Carlos I, al visitar la Catedral en 1522.

A la entrada tiene un arco rebajado, en alto, construido para mayor seguridad, conocido como el "arco del miedo" coronado con la imagen de la Inmaculada desde 1664.

En la parte trasera del coro, el trascoro, encontramos sobre cinco gradas, un gran paño, que a su vez se compone de cinco paños, separados por seis pequeños pilares. Se trata de una obra renacentista, financiada por el obispo Juan Rodríguez de Fonseca, y en el cual trabajó hacia 1513 Juan de Ruesga.

El paño central sirve de marco al políptico de tablas flamencas representando los siete dolores de la Virgen María. Siete pequeñas tablas representan los dolores, la Circuncisión, la Huida a Egipto, Jesús entre los doctores, el camino del Calvario, la Crucifixión, la Piedad y en Santo Entierro. La tabla central de mayor tamaño, nos muestra a la Virgen de los Dolores.

Adosado a una de las columnas en este espacio del trascoro, se encuentra el púlpito llamado de don Luis Cabeza de Vaca, en recuerdo del obispo a cuyas expensas se hizo en el siglo XVI.

En los paños exteriores del lado del evangelio (donde se encuentran las capillas), encontramos un primer paño (situado frente a la Capilla de la Purísima) con decoración gótica, con líneas, ornamentación y detalles ojivales, doseletes, finas repisas ornamentadas con figuras de animales y un águila sosteniendo el nido. En el arco se sitúa el altar dedicado al Cristo de las Batallas. Se trata de una tabla centrado por una peana y marco renacentista, y otra parte plateresca con el prominente relieve de Cristo entre los evangelistas. Este Cristo de las Batallas, era visita obligada de todo guerrero cristiano antes de entrar en combate.

Dos pequeñas puertas de entrada al coro y al corredor alto, talladas en madera de nogal, se sitúan a ambos lados del altar del Cristo. Fueron realizadas por Pedro de Guadalupe entre los años 1513 y 1519 y muestran los escudos del Cabildo y de Fonseca y las cabezas de los apóstoles Pedro y Pablo en bajorrelieve.

El segundo paño (situado frente a la capilla de San Fernando), con líneas y decoración plateresca, lleva en el centro un pequeño altar dedicado al Salvador, en arco de medio punto, cobijando en él su majestuosa imagen. Esta escultura del Salvador, tallada en madera de nogal, dorada y policromada, fue realizada por Felipe Vigarny para ser colocada en el altar mayor. La colocación en el altar mayor de San Antolín, hizo que al final esta talla quedara depositada aquí. La construcción de este paño, se atribuye a Diego de Siloé y se decora además con ocho esculturas en piedra policromada, representando a santos, reyes y fundadores, realizadas en torno al año 1500.

En los paños exteriores del lado de la epístola (donde se encuentra el claustro), encontramos en el paño mas cercano al trascoro, un gran altar plateresco, con trazas atribuidas a Diego de Siloé y con nueve imágenes de piedra realizadas por Juan de Ruesga. Lleva columnas altas, con pilastras e impostas que delimitan las divisiones, y en el centro un arco rebajado y trilobulado. Apoyada en el arco, la estatua en piedra de San José, sedente con el Niño, de gran interés iconográfico. En la parte superior los escudos del obispo Sarmiento. Está fechado en 1534.

En la parte baja un pequeño retablo, plateresco, dorado y decorado con medallones de santos, lleva en el centro las esculturas, en piedra policromada de San Pedro y San Pablo. Sobre él los grupos escultóricos de la Anunciación y el Nacimiento del Señor, de Juan Manuel Becerril, de 1769.

El otro paño, está formado por un arco gótico, con exuberante decoración de follajes y figuras, análogo al situado de frente, la nave del evangelio, con los escudos de Fonseca y bajo unos cupulinos con doseletes y cresterías, lleva unas pinturas murales de la época.

Dentro del arco gótico, en el centro, se sitúa el Altar de la Visitación, retablo de finales del siglo XV, donado por el prior Juan Ayllón. En la archivolta, como complemento del retablo, la Santa Faz, con los símbolos de los Evangelistas.

Capilla de la Purísima Forma rectangular, con ventana ojival. Traza de Bartolomé de Solórzano y su bóveda mudéjar de nervios entrelazados, de influencia cordobesa, se construyó en tiempos de fray Alonso de Burgos. LLamada anteriormente de San Enrico o Eurico, y también de La Cruz.

Retablo barroco y dorado, en su parte alta la Cruz. Tiene pinturas sobre lienzo, originales de Diego Díez Ferreras, representando escenas de la batalla de las Navas de Tolosa. En el centro la Purísima, talla de 1657 de Mateo Sedano. En lo alto escudos del cabildo.

Reja de hierro forjado con fecha de 1561 en el friso.

Capilla de San Fernando También ha sido llamada de Santa Catalina. Forma rectangular y una ventana ojival. Retablo barroco (segunda mitad siglo XVII), con esculturas de San Fernando rey y Santa Catalina, y pinturas sobre lienzo que representan a doña Berenguela (madre del rey) y San Fernando; la rendición de Sevilla, la coronación de San Fernando; San Fernando en oración y la muerte de San Fernando, obras de Diego Diez Ferreras.

Sepulcro plateresco, bajo arco ornamentado del siglo XVI, situado a los pies de la capilla, de don Álvaro de Salazar. En el muro cuelgan dos pinturas sobre lienzo, del siglo XVII que representan a San Gregorio y San Agustín y en el muro lateral, otro lienzo de La Piedad o Descendimiento.

Capilla de San Ildefonso Forma rectangular, una ventana ojival, conserva parte de las vidrieras originales con el escudo en color del siglo XVI. Tiene bóveda estrellada decorada y el mismo escudo.

Retablo dedicado al titular, obra plateresco-renacentista, en madera dorada y policromada realizado por Juan de Balmaseda. Unas cartelas laterales muestran dos fechas: 1525 y 1549, alusivas a su realización. En el centro un gran relieve de la Virgen, rodeada de santos, imponiendo la casulla a San Ildefonso.

La puerta de acceso a la antigua sacristía se enmarca con una portada plateresca de 1545 con relieve del Creador del Mundo en el frontispicio, medallones y escudos heráldicos. Conserva su policromía primitiva.

En esta capilla está enterrado don Alonso Fernández de Madrid.

Trascoro de estilo plateresco. En el centro sobre el altar y entre dos puertas renacentistas, encontramos las tablas góticas del tríptico de los Dolores de la Virgen, obra del pintor flamenco Jan Joest Kalcar (Juan de Holanda) (siglo XVI). Sobre ellas figuran las armas del obispo Fonseca, bajo arco, montado por otro lobulado que recoge las muy solemnes de los Reyes Católicos.

En este lugar encontramos la escalera de acceso a la cripta de San Antolín. Obra plateresca, ornada profusamente y hueco descendente, amparado con barandilla y reja, al final de la cual se halla el pozo con su brocal y en él su agua milagrosa.

Capilla de San Gregorio Esta capilla fue patronato de la familia Arce, y el nombre de la capilla procede de la gran devoción que esta familia profesaba a San Gregorio.

Forma rectangular, ventana ojival con la vidriera primitiva de 1528.

Retablo plateresco de 1528, consta de tres cuerpos coronados con el Calvario. En el centro tiene un relieve con el martirio de San Juan Evangelista, un grupo representando al papa San Gregorio y un relieve con la degollación de San Juan Bautista.

Toda la capilla debió estar policromada, percibiéndose restos bajo la capa de yeso, y un zócalo de azulejos de Talavera del siglo XVII rodea la capilla.

En la clave aparece el escudo del obispo Alonso de Burgos, cuyo sobrino, el canónigo don Juan de Arce, abad de San Salvador de Cantamuda, reposa en el sepulcro plateresco de piedra policromada (1535) coronado por un arco mixtilíneo, cuyo frontón muestra la Virgen sedente con el Niño. Bajo el arcosolio, pintado en su intradós, hay un nicho para imágenes, con una leyenda a los pies y debajo se encuentra el cuerpo del abad. Es obra de Diego de Siloé y a él se atribuyen las imágenes de la Virgen sedente y del Ecce Homo.

Capilla de Santa Lucía Antiguamente esta capilla fue usada como Sala Capitular. El retablo renacentista, dorado y policromado, de escuela palentina de hacia 1570, consta de tres cuerpos. En el cuerpo bajo lleva el grupo de La Piedad y a sus lados los relieves de San Bernardo y San Benito. En el segundo cuerpo, la escultura de Santa Lucía en el centro y a sus lados, dos relieves de la Anunciación y la Visitación arriba, y de San Pedro y San Pablo abajo. En lo alto, la Asunción de la Virgen.

En la pared del lado del evangelio, enmarcado en arco de medio punto se halla el sepulcro del obispo don Buenaventura Moyano y frente al retablo enmarcado también con arco de medio punto, el sepulcro del canónigo don Blas de la Rúa. La puerta de acceso al espacio de la antigua sacristía se decora con cuatro relieves, representando a Santa Lucía y compañeras mártires, obra del siglo XVI.

Llamada así por la reja que la cierra, labrada por Juan de Vitoria en 1579, y por la titular del retablo fechado en 1570 con buenos relieves.

Sala Capitular - Museo Catedralicio Situado en la Sala Capitular. Consta de dos cuerpos, uno con bóveda estrellada, de gran categoría.

En el museo podemos encontrar:
Una tabla de El Greco "El martirio de San Sebastian".
• Díptico de Berruguete
• Pinturas de Nicolás Francés, Pedro Berruguete, Juan de Villoldo y Valdés Leal, entre otros.
• Grupo de tapices flamencos, conocidos por "del obispo Fonseca", del siglo XVI, adquiridos en Bruselas con figuración y temática de la época.
• Custodia de Juan de Benavente en piedras preciosas, oro y plata. (1585)
• Los Desposorios místicos de Santa Catalina, de Mateo Cerezo (1661)

De entre los objetos que nos quedan de la Catedral románica, destacan las esculturas en piedra policromada de San Pedro y San Pablo, San Miguel y la Virgen. Distintos grupos escultóricos en madera policromada. El sepulcro de doña Urraca, hija de Alfonso VII, y una reja románica situada actualmente en lo que hoy es la Capilla del Sagrario.

El Claustro Situado en la fachada sur y adosado a la nave lateral de la epístola. Ocupa cinco tramos, que abarca desde el crucero hasta los pies de la Catedral. Es de forma cuadrada y su construcción comenzó hacia 1439.

Dispone de dos entradas desde el interior de la catedral y otro acceso desde el exterior. De las entradas del interior, una de las puertas es de trazado oblicuo, con una puerta para el vano plenamente renacentista, con sus amplios recuadros, esculturas y floreros. La puerta tallada en madera de nogal y atribuida de Manuel Álvarez tiene relieves de la entrada de Jesús en Jerusalén y de San Antolín, con los medallones de los apóstoles Pedro y Pablo. Una pintura sobre lienzo, representando a la Inmaculada, obra del siglo XVIII, cuelga a la derecha de esta puerta.

En uno de los tramos un ventanal comunica el interior de la iglesia con el claustro, facilitando la iluminación del templo.

La otra puerta es gótica, con la Madre del Señor colocada sobre un friso donde aparecen las armas del obispo Mendoza. La puerta ojival, está decorada con pináculos, figurillas, angelitos y follaje. Dos ángeles sostienen el escudo de don Diego Hurtado de Mendoza y sobre la puerta la imagen de la Madre del Señor, tallada en madera, policromada, románica de transición, de principios del siglo XIII.


El claustro en uno de cuyos ángulos podemos ver las tres flores de lis del cabildo catedralicio, más los blasones de los obispos Burgos y Fonseca, que lo hicieron construir a inicios del siglo XVI. En el centro del patio, en su día empedrado, se encuentra un pozo famoso y, sobre los tejados de las crujías, los pináculos de los contrafuertes que sirven de sostén y refuerzo a los muros, de por sí, potentes.

Los arcos del claustro se encuentran tapiados desde 1696, con el fin de dar mayor resistencia a sus muros sobrecargados por el peso de los corredores altos. Los contrafuertes exteriores están rematados con pináculos y sus bóvedas muestran ocho dibujos diferentes.

Se tiene constancia que las obras entre 1503-1505 estaban dirigidas por Juan Gil de Hontañon, quien hacia el 1516 finalizó los trabajos del claustro.

Sala capitular adosada al costado occidental del claustro. Portada de acceso gótica con un arco conopial trilobulado. Edificio de dos tramos cubiertas con bóvedas de crucería estrelladas con combados. La sala se ilumina mediante tres ventanales con vidrieras. En ella trabajaron los maestros Bartolomé de Solórzano y Juan Gil de Hontañon. A la sala le precede un pequeña antesala. La sala capitula fue finalizada en 1516.

Sacristía Mayor Se trata de un espacio formado por dos habitaciones, se cubren con bóvedas barrocas agregadas, que ocultan las primitivas ojivales. La sala primera fue capilla, con la advocación de Corpus Christi y más tarde de Santa Catalina. En la sala encontramos dos sarcófagos de piedra situados en la pared frontera a la puerta, con estatuas yacentes, reposan el maestrescuela Lope de Tamayo y el canónigo Alonso de Orihuela.

La segunda sala ocupa la base de la torre. Los muros tienen un espesor de tres metros. Una gran ventana rasgada en el muro sur, ilumina la habitación.

Entre los tesoros que se guardan en esta sacristía, destacan las amplias cajoneras de nogal, decoradas con pinturas sobre mármol, representando doce vistas arquitectónicas, con paisajes y la Inmaculada. Una inscripción de su interior nos dice que fueron fabricada en 1798. La cajonería situada en la estancia bajo la torre, es anterior y fue realizada por Pedro de Guadalupe.

También encontraremos numerosas pinturas sobre lienzo o tabla, así como esculturas y objetos de culto.

Curiosidades

A destacar una gárgola situada en el ábside que representa la figura de un fotógrafo, y que es una aportación personal de Jerónimo Arroyo, arquitecto que dirigió las obras de restauración de la catedral hacia 1931. Esta gárgola recuerda a Albino Rodríguez Alonso, fotógrafo palentino que realizó numerosas instantáneas del patrimonio artístico palentino, ya que fue fotógrafo de la Comisión Provincial de Monumentos.

La Catedral de Palencia, es la tercera mayor de España, después de la de Toledo y Sevilla.

Según consta en las actas capitulares, en 1813 el mariscal francés ocupante de la ciudad, requisó o robó una pintura sobre tabla "La Fontana" de Wan Eyck.

Fue en Palencia en la reunión de las Cortes celebradas el 17 de Septiembre de 1388, donde se instauró por vez primera en Castilla, el titulo de Príncipe de Asturias, como heredero de la Corona de Castilla.

Personajes citados

Juan de Flandes (1465-1519) Pintor centroeuropeo muy valorado por Isabel la Católica. Practicó la estética flamenca, aunque en sus fondos arquitectónicos se muestra receptor de la nueva estética renacentista. Realizó importantes obras en las ciudades de Salamanca y Palencia.

Felipe de Vigarny Artista francés, procedente de la diócesis de Langres, quizás de Marmagne. Llegó a España en 1498 para labrar el trascoro de la catedral de Burgos, donde mezcla elementos quatrocentistas italianos con influencias borgoñonas. La fama que le granjeó esta obra, le facilitó la consecución de otros proyectos en las catedrales de Toledo y Palencia.

Ficha técnica
Fecha de realización página: 18 de Febrero de 2.005
Fecha última modificación:

Lugares de interés de Palencia

Glosario o Vocabulario desde este enlace puedes acceder a un vocabulario general sobre términos de arte y en especial sobre aquellos términos que se citan en esta página.

Nota: Los textos aquí recogidos proceden de libros, folletos, periódicos, paginas webs y folletos turísticos en los cuales no se hace mención de titularidad alguna de derechos. Las fotos algunas estan tomadas de Internet y otras son del propio autor de la página web.

En todo caso, si existe un titular de los derechos intelectuales sobre estos textos e ilustraciones, sobre cuya existencia no he sido informado, y desea que sean retiradas, basta con que me informen por medio del correo electrónico a mi dirección de e-mail.

No obstante destacamos la información entresacada de la página web de la diocesis de Palencia en relación a la Catedral de Palencia y más concretamente a las capillas de la misma.