Catedrales de España
Catedral de Toledo

La Catedral de Toledo es un mundo (Lambert)

Fachada principal Oeste Fachada Norte Fachada Sur Capilla mozárabe
Transepto brazo sur Capilla Mayor Coro catedralicio Sala Capitular
Altar del Transparente Capilla de Santiago Capilla de los Reyes Nuevos Sacristía
Capilla del Ochavo Capilla de San Ildefonso Capilla de la Descensión Capilla de San Blas
Claustro Torre campanario Capilla del Tesoro

Introducción

Nombre: Catedral de la Asunción
Lugar: Toledo. Comunidad Autónoma de Castilla-La Mancha
Es el sexto templo más grande del mundo católico
Estilo preponderante: gótico
Gentilicio: toledanos
La romana Toletum
A orillas del río Tajo
La Ciudad de Toledo posee la categoría de Ciudad Patrimonio de la Humanidad

Historia

A la Catedral de Toledo se la conoce también como "Dives Toletana" (la rica de Toledo) y "La Giganta" llamada así por Vicente Blasco Ibáñez en uno de sus libros. Ostenta el título de Catedral Primada de España.

El espacio sobre el que se levanta la actual catedral ha sido tradicionalmente el centro religioso de la ciudad. Hay constancia que en el siglo IV el arzobispo hispano-romano Melancio, levantó un templo en honor del Salvador y de Santa María y que el rey visigodo Recaredo consagro en el 587 una basílica en honor a Santa María.

La actual catedral se levanta sobre la iglesia consagrada en el 587 por el rey visigodo Recaredo, posteriormente convertida en mezquita musulmana, conocida como Ula Camii (la Gran Mezquita). Después de la conquista de Toledo en el 1085 por parte del rey castellano-leonés Alfonso VI, el arzobispo Bernardo de Sedirac (* Aquisgrán-Alemania † Toledo 1128) y la reina Constanza de Borgoña segunda esposa de Alfonso VI, fue nuevamente convertida en iglesia cristiana a pesar del pacto llegado entre el rey y los musulmanes. Bernardo de Sedirac fue arzobispo de Toledo entre 1086 y 1124. Durante una ausencia del rey, su esposa y el arzobispo urdieron un plan para convertir la mezquita en iglesia cristiana. Para ello colocaron un altar provisional y una campana en el minarete y la pusieron bajo la advocación de Nuestra Señora de la Paz, contraviniendo los pactos firmados por el rey. Al final el rey tuvo que dar por bueno este acto de hechos consumados.

La iglesia visigoda de Recaredo se levantó alrededor de un pilar donde según la tradición descendió la Virgen para imponer la casulla a San Ildefonso en el momento de ir a decir misa. San Ildefonso se había destacado por defender con especial ahínco la virginidad de María. Por su defensa, la Virgen descendió de los cielos para imponer al santo la casulla. Este relato muy reiterativo en Toledo nos ha llegado de la mano del gran poeta Gonzalo de Berceo (* Berceo-La Rioja 1197? † 1264?). San Ildefonso (* Toledo ca.608 † 667) fue arzobispo de Toledo entre el 657 y el 667; sus restos reposan en la Catedral de Zamora.

La tradición popular cuenta que el cielo correspondió su amor por la Virgen con diversas apariciones. Una de ellas, la más conocida, cuenta que mientras celebraba la Eucaristía, en la fiesta de la Expectación del parto que había instituido el mismo San Ildefonso, se le apareció la Virgen María. La Virgen estaba sentada en su sillón episcopal y le hizo señas de que se acercase: "Sois mi capellán y mi fiel notario. Recibid esta Casulla que mi Hijo os envía de los tesoros del cielo". Para conmemorar esta aparición, un Concilio de Toledo, mandó que se celebrase todos los años, el día 21 de enero: "el descendimiento de la Virgen y su aparición a San Ildefonso".

Es uno de los santos mas populares de la ciudad. Su vida se sitúa en el siglo VII, sin que se pueda precisar más datos sobre su nacimiento y muerte. Obispo de la iglesia visigoda hispana, su obra más famosa es "De Virginitate Sanctae Mariae contra tres infideles" (La Virginidad de María contra tres infieles), una clara controversia antijudía. Su introducción al Bautismo suministra información sobre el Catecumenado visigodo. El elemento habitual que aparece en la iconografía del santo es la casulla que le ofrece la Virgen. Así también, una de las secuencias de su vida más representada es la investidura del santo por la Virgen. Otro de los temas más frecuentes es la aparición de Santa Leocadia a San Ildefonso.

La actual Catedral comenzó a construirse en 1226 en estilo gótico con influencias francesas en tiempos del arzobispo don Rodrigo Ximénez de Rada (* Puente la Reina-Navarra 1170 † Lyon-Francia 1247) arzobispo de Toledo entre 1209 y 1247, siendo rey de Castilla y León Fernando III el Santo. Ximénez de Rada había estudiado en París y conocía la Catedral de Notre Dame, lo que parece que influyó en el hecho que escogiera a un maestro de obras francés para construir una Catedral en este nuevo estilo que ya empezaba a introducirse en Europa. Aunque como hemos comentado la fecha oficial de comienzo de obras fue el 1226, previamente ya se habían dado por iniciadas en 1224. Las obras se dieron por finalizadas con el cierre de la última bóveda en 1493 en tiempos de los Reyes Católicos y siendo arzobispo Pedro González de Mendoza (* Guadalajara 1428 † Guadalajara 1495). El cardenal Mendoza fue arzobispo de Toledo entre 1482 y 1495 y consejero de la reina Isabel la Católica. El Papa Honorio III (pontífice entre 1216 y 1227) concedió una bula para la obtención de recursos para la construcción de la Catedral. El templo tiene una longitud de 120 metros de largo por 60 metros de ancho. Se compone de cinco naves con setenta y dos bóvedas sostenidas por 88 columnas. Las naves laterales continúan por detrás de la Capilla Mayor formando una girola con un doble pasillo semicircular.

El maestro que dio comienzo las obras fue el maestro cantero Martín (de origen franco) que debió trabajar entre 1224 y 1234 aproximadamente, comenzando por la cabecera, y años más tarde continuadas por Petrus Petri (Pedro Pérez) muerto en 1291. El maestro Martín construyó la girola, donde logró el máximo grado de perfección de la arquitectura gótica, tanto por sus grandes proporciones como por su original abovedamiento, pues para acomodarse a las cinco naves y repartir armónicamente las fuerzas alternó tramos triangulares y rectangulares. También dispuso en la cabecera triforios mudéjares con arquillos lobulados entrecruzados y columnas pareadas. Petrus Petri hizo algunos cambios en el planteamiento original, suprimió el triforio en el muro occidental del crucero y colocó grandes ventanales.

Por tanto a finales del siglo XIII la girola debía estar terminada con sus quince capillas adosadas y apenas comenzadas las naves. Hacía 1300 la nave del crucero y la puerta del reloj estarían terminadas. Durante el siglo XIV se levantan las naves, la fachada principal, la base de la torre y el claustro bajo que fue comenzado en tiempos del arzobispo Pedro Tenorio. En el siglo XV se terminan definitivamente los tramos de las naves de los pies y una de las dos torres proyectadas. En 1493 fueron cerradas las últimas bóvedas por los maestros de obra, Juan Guas (* Bretaña-Francia ca.1430 † Toledo 1496) y Enrique Egás (* Toledo ca.1455 † 1534).

Características

Catedral de planta de salón, con cinco naves, crucero que no sobresale en planta, girola, capillas laterales y claustro. Tiene unas dimensiones de 120 metros de largo por 59 de ancho y una altura de 44,50 metros en la nave central. Un total de 88 columnas sostienen la techumbre formada por 72 bóvedas. El primitivo suelo era de piedra y el actual de baldosas de mármol se instaló en 1710. Dispone de más de 750 vidrieras de los siglos XIV, XV y XVI principalmente.

Las naves son de distinta amplitud y diferente altura. Las dos de los extremos son mas anchas y en cambio son de menor altura que las intermedias. Se trata de una anómalia gótica, que se explica por la intención de cubrir todo el espacio que ocupaba la antigua mezquita musulmana. En principio la catedral se diseñó como un templo de tres naves, la central mas ancha y alta que las laterales, pero más tarde se replanteó el diseño para que el espacio de la Catedral ocupara todo el espacio de la mezquita, por lo que se decidió la construcción de dos naves mas (las de los extremos) haciendolas mas anchas y de menor altura que las intermedias. (Fernando Chueca Goitia)


Fachada occidental Es la fachada principal de la Catedral, fue comenzada en el siglo XV y terminada en el siglo XVI. Dispone de una sola torre ya que la segunda nunca llegó a terminarse. Comenzada esta torre a finales del siglo XIV, se terminó en el XV. Una segunda torre nunca llegó a realizarse y en su lugar se colocó una cúpula diseñada por el hijo de El Greco Jorge Manuel Theotocopuli (* Toledo 1578 † Toledo 1631) y una linterna octogonal. Este espacio queda ocupada en su interior por la llamada capilla mozárabe.

La fachada presenta tres puertas: la central llamada del Perdón, la de la derecha llamada del Juicio Final (ca. 1300) (y también de los Escribanos), tema que se escenifica en su tímpano y la de la izquierda llamada del Infierno (de la Torre o de las Palmas), con decoración vegetal. Las puertas, el arco apuntado con las arquivoltas y el gablete es lo único que nos queda de la obra original del siglo XV. En el siglo XVIII una profunda reforma neoclásica realizada en el año 1787 y efectuada por el arquitecto Eugenio López Durango (* 1729 † 1794) le imprimió un cierto aire neoclásico. La Última Cena que observamos labrada en altorrelieve en el centro de la fachada es obra del escultor Mariano Salvatierra Serrano (* Toledo 1752 † Toledo 1808) que también realizó diversas esculturas de la fachada. En origen las figuras góticas que adornaban esta fachada se encontraban policromadas.

La portada central llamada del Perdón (por las indulgencias que recibian los que la atravesaban) es obra de Alvar Martínez, realizada a finales del siglo XIV y principios del XV. Se compone de un gran arco con arquivoltas cuyas jambas presenta un apostolado. La figura de Jesucristo en el parteluz preside la asamblea de los apóstoles; y en el timpano un relieve representa la imposición de la casulla a San Ildefonso por la Virgen. Los repujados de los bronces que forran las hojas de la puerta están fechados en 1337.

Por toda la fachada encontraremos numerosas esculturas exentas, realizadas en la época de la reforma del siglo XVIII.

Al lado de la torre una pequeña puerta permite el acceso al claustro, es la llamada Puerta del Mollete, llamada así por ser el lugar donde daban de comer a los menesterosos.

Fachada norte En ella encontramos la Puerta del Reloj también llamada de la Feria, de Chapinería o de las Ollas. Es la más antigua de las puertas de la Catedral (principios siglo XIV). Le antecede un patio cerrado por una verja de hierro del siglo XV, obra del maestro Paulo. En el tímpano cubierto de figuras, tres franjas o frisos relatan la Vida de Jesús. Su ciclo iconográfico comprende la Anunciación, la Natividad, la adoración de los Reyes, la degollación de los inocentes, la huida a Egipto, la Circuncisión, Jesús entre los doctores, la Presentación, el Bautismo, las bodas de Caná y en el vértice el transito de la Virgen.

La restauración de la fachada en el siglo XVIII, desfiguró la parte superior con la adicción de un cuerpo que oculta parcialmente el rosetón original gótico, que es el más antiguo de la Catedral, fechado a finales del siglo XIV o principios del XV. El reloj del siglo XVIII se caracteriza por tener una sola una manilla.

Otro de los nombres que recibe esta puerta es de las Ollas; le viene por la representación de grandes tinajas en el milagro de la conversión de agua en vino que figura en una de las fajas horizontales del timpano.

Fachada Sur En esta fachada encontramos dos puertas, una de ellas la más monumental es la llamada desde el siglo XVI Puerta de los Leones. Debe su nombre a los leones que rematan las seis columnas donde se aguanta la verja de 1646 y que forman un espacio abierto a modo de atrio que protege la portada. A esta puerta también se le ha conocido como Puerta Nueva, de la Oliva o de la Alegría. El nombre de la Alegria le viene por el hecho que la Asunción de la Virgen es celebrada por ángeles, santos y profetas y el de Nueva por ser la última que se abrió en el templo. La fachada se realizó en tiempos del arzobispo Alonso Carrillo de Acuña (* Carrascosa del Campo-Cuenca 1410 † Alcalá de Henares-Madrid 1482). Alonso Carrillo fue arzobispo de Toledo entre 1446 y 1482. La puerta permite el paso al interior del templo con acceso a la nave del transepto o crucero.

Construida entre 1452 y 1465 es la más interesante desde el punto de vista artístico. El trazado de estilo gótico flamígero se debe a Hanequin de Bruselas (* Bruselas † Toledo 1494) y con él colaboraron Pedro Guas, Juan Guas y Juan Alemán. Algunas de las imágenes que vemos en la portada son obras o restauraciones realizadas en la reforma del siglo XVIII, en concreto la imagen de la Asunción que figura en el tímpano es obra de Mariano Salvatierra Serrano (* Toledo 1752 † Toledo 1808) que susttityó a la anterior imagen gótica. Las puertas de bronce son de Francisco de Villalpando († Toledo 1561), cubiertas con placas de madera.

Durante once años un grupo de extranjeros y una legión de canteros toledanos, dirigidos por Hanequin de Bruselas, maestro mayor de la Catedral, van poblando de ángeles músicos y serafines, las tres arquivoltas, mientras que los imagineros Juan Alemán y Egas Cueman (hermano de Hanequin de Bruselas) y en menor medida Francisco de las Cuevas, labrarían las estatuas de los Apóstoles y de las Marías de la portada. Del propio Juan Alemán serían las figuras de Nicodemo que sujeta contra si los elementos de la Pasión de Cristo y una de las imágenes de las tres Marías, concretamente la María madre de Santiago. Del resto de las imágenes la autoria está discutida pero practicamente se da por seguro que la mayor parte de las figuras son obras de Juan Alemán como encargado mayor de las obras de imaginería y que con él colaboraron Egas Cueman y Francisco de las Cuevas.

Sobre los dinteles de los dos huecos bajo el tímpano, se relatan dos escenas de la dormición de la Virgen según el relato de los evangelios apócrifos. A la izquierda se representa la reunión de los apóstoles en la alcoba donde yace en la cama la Virgen con el ataud preparado, mientras que a la derecha, se representa el traslado del féretro al valle de Josefat. En el camino son atacados por el judío Rubén y sus manos se quedan pegadas a la caja. Santo Tomás no puede acudir pero contempla la Asunción desde el Monte Olivete y la Señora le recompensa con su ceñidor. El santo está figurado sobre el doselete de la Virgen del parteluz.

En el parteluz encontramos la imagen de la Virgen, obra atribuida a Egas Cueman. En las arquivoltas encontramos figuras de ángeles, doce en el primer arco, catorce en el segundo y dieciséis en el tercero. En la parte superor de la arquería once medallones, en el centro la Virgen María y flanqueandola diez medallones con representaciones de profetas y patriarcas.

La portada sufrió una restauración en el siglo XVIII, entre 1783 y 1785, de la mano del arquitecto Eugenio López Durango (* 1729 † 1794).

La otra puerta que se abre en esta fachada es la Puerta LLana construida en tiempos del cardenal Lorenzana (Francisco Antonio de Lorenzana y Beltran. * León 1722 † Roma 1810). Arzobispo de Toledo entre 1772 y 1800. Esta puerta es la que habitualmente está abierta para acceso al público. Se le denomina Llana porque no tiene escalones lo que permite el acceso fácil de materiales al interior de la Catedral. Esta puerta realizada en el siglo XVIII en estilo neoclásico, sustituyó a otra que cumplía la misma función y que se denominaba Postigo de los Carretones. Es obra de Ignacio Haan (* Alicante 1758 † Madrid 1810) y fue realizada en el 1800. Por esta puerta es por la que sale la monumental Custodia en la fiesta de Corpus Christi.

Capilla mozárabe Situada en la base de la torre que nunca llegó a construirse, en la nave de la epístola. Fundada en 1504 sobre la antigua sala capitular por el cardenal Cisneros, es obra realizada entre 1502 y 1510 por Enrique Egás (* Toledo ca.1455 † 1534). Francisco Jiménez de Cisneros (* Torrelaguna-Madrid 1436 † Roa-Burgos 08-11-1517), fue entre otros muchos cargos, arzobispo de Toledo entre 1495 y 1517

La capilla tiene planta cuadrada, de 8,70 x 8,90 metros al que se adosan dos rectángulos. Se abre al interior del templo por una portada de medio punto entre columnas entorchadas. El conjunto de la portada está formada por una arquitectura fingida que simula una gran portada de estilo gótico y que en realidad es una pintura realizada en 1514 por Juan de Borgoña (* 1470 † Toledo 1540?). Corona esta portada una Piedad atribuida a Enrique Egás.

La cúpula original se derrumbó en 1622 a causa de un incendio y la que ahora vemos es obra realizada entre 1626 y 1631 por el hijo de El Greco, Jorge Manuel Theotocópuli (* Toledo 1578 † Toledo 1631). Se trata de una gran cúpula de ocho paños con linterna y que es fácilmente visible desde el exterior del templo en competición con la torre campanario. La reja que cierra la capilla es obra de Juan Francés realizada en 1524 y en su coronamiento podemos ver las armas de los Cisneros.

Tuvo especial interés el cardenal Cisneros en destinar esta capilla para la celebración de la Eucaristía según el rito mozárabe que tan arraigado estuvo en España durante tanto tiempo antes de ser sustituido por el rito romano actual. Hoy día todos los domingos por la mañana se celebra misa en esta capilla por el citado rito mozárabe. Este rito conocido también como hispano-mozárabe es propio de España y se conservó en aquellos lugares que se encontraban bajo dominio musulmán. Quiso por tanto el cardenal Cisneros que este rito se mantuviera a pesar de que en vida del cardenal este rito había sido ya sustituido por el romano hacía bastante tiempo.

El altar es obra en mármol realizado en el siglo XVIII por Juan Manzano. Las tablas del retablo, obra del siglo XV fueron traídas desde la Sinagoga del Transito en 1924.

También y por encargo personal del cardenal Cisneros, Juan de Borgoña (* 1470 † Toledo 1540?) realizó en 1514 tres grandes frescos representando la batalla y conquista de Orán. Hay que decir que en la conquista de Orán participó activamente el cardenal Cisneros, por lo que estas representaciones se acercan mucho a la realidad de lo acontecido.

Capilla de la Epifania Fundada por Luis Daza capellan mayor de Enrique IV. Cerrada por una reja de Juan Francés (+ Toledo 1518), y retablo de Juan de Borgoña (1470-Toledo 1540?) representando a los Reyes Magos. Sepulcro gótico del fundador de la capilla.

Capilla de la Concepción Fundada en 1502 por el arcediano Juan de Salcedo. Conserva un retablo obra de Francisco de Amberes, compuesto por nueve pinturas. También una tabla de La Piedad del siglo XVI y la sepultura con la figura yacente de su fundador.

Capilla de San Martín Fundada como lugar de sepultura de los canónigos. Obra de autor anónimo de la escuela de Covarrubias. La reja gótica obra de Juan Francés (+ Toledo 1518) según reza la inscripción es la mejor de la Catedral. El retablo plateresco está realizado por Andrés Florentin, y en él se halla representada una escena de San Martín.

Capilla de San Eugenio Fundada por el arzobispo Ximenez de Rada (1209-1247) [Rodrigo Ximenez de Rada. Puente la Reina (Navarra) 1170 - Lyon (Francia) 1247]. Original del siglo XIII, en el siglo XVI fue consagrada a San Eugenio, primer obispo de Toledo. La reja es obra de Juan Francés († Toledo 1518). Los retablos salieron de las manos de Pedro y Oliver en el siglo XVI.

Sobresale el sepulcro de yesería plateresco obra de Alonso de Covarrubias [Torrijos (Toledo) 1488 - 1570]. En él está enterrado Fernán Gudiel, Alguacil Mayor de Toledo.

Cerca de esta capilla, pero ya en la nave lateral, encontramos un gran lienzo de San Cristobal, obra de Gabriel Rueda (1638). La leyenda afirma que quién ve la imagen del santo tiene aseguradas las próximas veinticuatro horas de vida.

Tras el muro de San Cristóbal se guarda el archivo músical de la Catedral. Por él se accede al organo del Emperador situado en el transepto sur.

Transepto brazo sur Su exterior se corresponde con la Puerta llamada de los Leones. El interior sufrió una gran transformación a mitad del siglo XVI respetándose parte de la obra efectuada por Hanequin de Bruselas en 1462.

Formado por abundantes elementos góticos y platerescos, su artífice fue Alonso de Covarrubias (* Torrijos-Toledo 1488 † 1570) que compuso en el siglo XVI y en su parte inferior un bello conjunto formado por una doble puerta, parteluz y tímpano historiado con un altorrelieve policromado con motivo del árbol de Jesé o genealogía de Cristo. En la parte superior de las puertas un cuerpo plateresco con un medallón que representa la Coronación de la Virgen, obra de Gregorio Pardo (* Burgos ca.1517 † ca.1557) entre las estatuas de David y Salomón, tallados por Miguel Copín (hijo de Diego Copin). Sobre este cuerpo una tribuna o balcón y por encima, el órgano llamado del Emperador o de las Procesiones (el más antiguo de la Catedral) construido en 1543 por el maestro Gonzalo Hernández de Córdoba y terminado por el toledano Juan Gaytán en 1549. Recibe el nombre del Emperador por haber sido construido en tiempos del rey Carlos I de España. En lo más alto el rosetón gótico del siglo XV. La escultura del resucitado del parteluz y la representación del árbol de Jesé del tímpano datan el tiempo de Hanequin de Bruselas (1462). El altorrelieve con el árbol de Jesé se atribuye al imaginero Juan Alemán.

Las hojas de las puertas con los tableros de nogal fueron tallados por Miguel Copin colaborando en los mismos Diego Velasco y Anas (1541).

En la hornacina de la izquierda, en un mausoleo yace el canónigo de la catedral de Granada don Alonso de Rojas Sandoval muerto en 1577, mientras que en la derecha fue enterrado el arzobispo Bartolomé de Carranza (* Miranda de Arga-Navarra 1503 † Roma 1576). Bartolomé Carranza fue arzobispo de Toledo entre 1558 y 1576. Se da la circunstancia que el arzobispo cayó en las redes de la Inquisición y fue trasladado al Castillo de Sant Angelo en Roma donde quedó preso en espera de juicio. Declarado finalmente inocente, murió pocos días después. Sus restos mortales reposaron en Roma hasta el año 1993 en que fueron trasladados a este sepulcro de la Catedral.

Capilla Mayor El lugar en que hoy se encuentra la Capilla Mayor estaba ocupada con anterioridad por la llamada Capilla de los Reyes Viejos, hoy trasladada a la embocadura de la girola por el lado de la epístola.

La monumental obra que es la Capilla Mayor y su retablo es una de las maravillas que guarda la Catedral de Toledo. La Capilla Mayor es fruto de una reforma llevada a cabo en tiempos del cardenal Gonzalo Jiménez de Cisneros (* Torrelaguna-Madrid 1436 † Roa-Burgos 1517). El cardenal Cisneros fue arzobispo de Toledo entre 1495 y 1517 y es más conocido con el nombre de Francisco Jiménez de Cisneros.

En el centro de la Capilla un gran Cristo crucificado cuelga del techo de la bóveda.

El Retablo Mayor tallado en madera de alerce, dorado y policromado es de finales del siglo XV y principios del XVI, y en él tuvo especial empeño el cardenal Cisneros. Fue realizado entre 1497 y 1504 por un grupo formado por los mejores artistas de la época. Debe sus trazas a Petit Jean, bajo la dirección de Enrique Egas y Pedro de Gumiel. En el mismo intervinieron Felipe de Vigarny, Diego Copin de Holanda y Sebastián de Almonacid. El dorado y policromado fue realizado por Francisco de Amberes y Juan de Borgoña. Es un retablo de estilo gótico flamígero y destaca porque los cuerpos no mantienen una alineación horizontal sino escalonada. Todos los grupos van cubiertos por filigrana gótica dorada.

El retablo consta de tres cuerpos, predela y ático. Además siete calles, las dos de los extremos un poco más estrechas que las cinco restantes. En sus casetas encontramos catorce grupos escultóricos todos ellos policromados con representaciones del Nuevo Testamento, la vida de Jesús y de María. En el centro del segundo cuerpo encima del sagrario, un grupo escultórico representando el Nacimiento de Jesús, en el piso superior la Ascensión de la Virgen a los cielos y en el ático un Calvario de grandes dimensiones rodeado de un cielo estrellado. En este Calvario, además de Cristo crucificado, San Juan y la Virgen, encontramos a los dos ladrones que fueron crucificados con el Salvador.

En las dos calles laterales del retablo, cinco imágenes a cada lado de patriarcas y profetas en hornacinas, enmarcan el retablo por sus lados. En el centro de la predela, una Virgen labrada en plata del siglo XIV proveniente del antiguo retablo, el resto de las tallas son diversas escenas de santos, de la pasión de Cristo y del martirio de San Eugenio. Centra el retablo en el primer cuerpo un Tabernáculo o Custodia realizado en madera dorada y con gran filigrana gótica que representa la Exaltación de la Eucaristía.

De las rejas que cerraban la capilla en el siglo XIII solo se conserva la la frontal. La del lado del evangelio fue sustituida por un sepulcro renacentista que guarda los restos del cardenal Pedro González de Mendoza (* Guadalajara 1428 † Guadalajara 1495). El cardenal Mendoza era conocido como el tercer rey de España y fue arzobispo de Toledo entre 1482 y 1495. El sepulcro se atribuye a Domenico di Sandro Fancelli hacia 1500 por encargo de la reina Isabel la Católica. También se ha atribuido a Andrea Sansovino.

En el lado del Evangelio se encuentra el sepulcro del rey castellano Alfonso VII y su esposa doña Berenguela, un suntuoso monumento funerario donde predomina la policromía. Las estatuas yacentes de los reyes aparecen en un plano oblicuo para facilitar su contemplación, y también aquí intervinieron muchos de los artistas que trabajaron en el Retablo Mayor, especialmente Diego Copin de Holanda y Francisco de Amberes. En el lado de la epístola, encontramos bajo elegantes arcosolios, los sepulcros de Sancho IV y doña Maria de Molina, obra de Diego Copin de Holanda. También se puede encontrar el sepulcro del rey de Castilla Sancho III el Deseado (hijo de Alfonso VII) y los de Pedro Aguilar, hijo ilegitimo del rey Alfonso XI y Leonor de Guzmán.

En los pilares de los paños laterales del muro que cierra el ábside, encontramos imágenes que representan al alfaquí Abú Walid que fue capaz de evitar una masacre cuando la mezquita fue convertida en iglesia cristiana y en el pilar opuesto una imagen del pastor que guió al rey Alfonso VIII en la batalla de las Navas de Tolosa en 1212 .

Cierra la Capilla Mayor una extraordinaria reja de estilo renacentista, de 1546, obra del toledano Francisco de Villalpando (* Villalpando-Zamora ca.1500 † Toledo ca.1561). Rematada con el escudo del rey Carlos I, se adorna con figuras, escudos y afiligranados motivos decorativos. También es autor Francisco de Villalpando de los dos púlpitos o ambones inmediatos a la reja.

Debajo del altar mayor, se encuentra la cripta, en la que encontramos tres altares: uno dedicado al Santo Entierro, obra de Diego Copín de Holanda del siglo XVI, otro dedicado a San Sebastián y el tercero a San Julián, con pinturas de Francisco Ricci (* Madrid 1614 † El Escorial 1685). Esta cripta albergó el cuerpo de San Eugenio.

Para resumir enumeramos a los artistas que en sus distintas especialidades trabajaron en la Capilla Mayor: Diego Copín de Holanda, Felipe Vigarny o de Borgoña, Sebastian de Almonacid, Francisco de Amberes, Juan de Borgoña, Luis Medina, Petit Jean, Francisco Ricci, Juan Guas, Enrique Egas, Pedro Gumiel y Francisco de Villalpando.

Coro catedralicio Ocupa dos de los tramos inmediatos al crucero. Sus paredes exteriores corresponden a la segunda mitad del siglo XIV, en tiempos del cardenal Pedro Tenorio (* Talavera de la Reina-Toledo ca. 1328 † Toledo 18-05-1399). Pedro Tenorio fue arzobispo de Toledo entre 1375 y 1399. El friso que lo recorre se divide en pequeños compartimentos con representaciones del Génesis y del Exodo, destacando sobre todas ellas la escena que representa a Adán y Eva.

En el centro del trascoro un medallón representando a Dios Padre, que en realidad es, el respaldo del grupo de la Transfiguración que veremos en la parte interna del coro. A sus lados dos figuras alegóricas de la Culpa y la Inocencia, obras de Nicolás Vergara el Joven (* 1540 † Toledo 1606) de 1580.

El trascoro dispone de tres capillas, la central alberga una imagen de la Virgen de la Estrella del siglo XIV, a la derecha Santa Catalina y a la izquierda el grupo del Descendimiento o del Cristo tendido.

Ya en el interior del coro, a la entrada encontramos una imagen de la Virgen de "Prima" conocida como La Virgen Blanca, obra en mármol, presenta restos de policromía. De estilo gótico y origen francés, fue realizada en el siglo XIV. Destaca por su tierna y risueña imagen de la maternidad.

Especial atención merecen dos atriles con relieves de bronce labrados en 1570 por Nicolás Vergara el Viejo († Toledo 1574) y su hijo de mismo nombre y los tres atriles de madera tallados por Cristiano de Holanda y Diego de Velasco en el siglo XVI.

La sillería del coro que es lo más espectacular de todo el conjunto se compone de dos pisos. Coro alto y coro bajo. El coro bajo comenzó a realizarse en 1489 siendo finalizado en 1495 bajo el arzobispado del Cardenal Pedro González de Mendoza (* Guadalajara 1428 † Guadalajara 1495). Arzobispo de Toledo entre 1482 y 1495. En los respaldos de sus cincuenta y cuatro asientos de madera de nogal encontramos diversas escenas de la guerra de Granada y su conquista definitiva en 1492. El arzobispo vivió de primera mano este periodo de la guerra ya que participó en la misma. Obra del maestro escultor Rodrigo Duque conocido como Rodrigo Alemán (* Sigüenza 1470 † Plasencia 1542). Su valor histórico es extraordinario pues en la talla son identificables los principales personajes de la época, así como las armas de fuego, tácticas guerreras, formas de cabalgar, vestidos etc.

Destacan los motivos florales, las orlas, las misericordias (tacos debajo de los asientos para apoyar el trasero), los pasamanos, los respaldos etc. y también aparecen una serie de escenas jocundas que representan seres sobrenaturales unas veces, escenas burlescas, eróticas y otras con aspecto simiesco.

En 1535 bajo el arzobispado de Juan Pardo de Tavera (* Toro-Zamora 1472 † Valladolid 1545) se decidió la construcción de un nuevo coro sobre el bajo ya existente. Juan Pardo de Tavera fue arzobispo de Toledo entre 1534 y 1545. El coro alto se compone de setenta y dos sitiales. Intervinieron dos artistas en esta obra, la sillería de la derecha realizada por Alonso de Berruguete (* Paredes de Nava-Palencia 1490 † Toledo 1561) y los sitiales de la izquierda realizados por Felipe de Vigarny (* Langres-Borgoña-Francia ca.1475 † Toledo 1542). Fue realizado todo entre 1540 y 1544.

Felipe de Vigarny se encargó de la parte del evangelio y Alonso de Berruguete lo hizo del lado de la epístola. La talla de la parte alta realizada en alabastro la ocupa la genealogía de Cristo según los Evangelios y la de la parte baja o sillería, personajes del Antiguo y Nuevo Testamento asi como algunos santos de la Iglesia.

Delante de la sillería de nogal que compone este coro alto, una columnata de pórfido sostiene una arquería diseñada por Alonso de Covarrubias (* Torrijos-Toledo 1488 † 1570).

La silla arzobispal que preside el coro fue encargado a Felipe de Vigarny y consta de tres relieves que representan el Juicio Final, El Diluvio Universal y la Serpiente de bronce. Como remate en su parte superior Alonso de Berruguete talló en alabastro el grupo escultórico de la Transfiguración en el Monte Tabor. El medallón de alabastro que figura en la silla arzobispal y que representa a San Ildefonso es obra del hijo de Felipe de Vigarny, Gregorio Pardo (* Burgos ca.1517 † ca.1557) que finalizó la silla arzobispal en 1548 , por haber muerto su padre en 1542.

En el centro del coro un gran facistol de tres pisos y arquería gótica, traido de Alemania en 1425. Se remata por un águila, obra en bronce de Vicente Salinas del año 1646.

La catedral dispone de dos órganos, el del lado de la epístola es el más antiguo y se le conoce con el nombre "del arzobispo". Realizado en 1758 por el maestro de música Pedro Liborna Echevarría, la caja es de estilo churrigueresco. El órgano del lado del evangelio fue terminado por encargo del cardenal Francisco Antonio de Lorenzana y Beltrán (* León 1722 † Roma 1803). Arzobispo de Toledo entre 1772 y 1800. Al órgano se le conoce con el nombre del "Deán". Es neoclásico y las esculturas son obra de Mariano Salvatierra Serrano (* Toledo 1752 † Toledo 1808).

Se cierra el coro por una reja monumental realizada entre 1541 y 1548 por el toledano Domingo de Céspedes († Toledo 1570). En los libros de obras de la Catedral de Toledo solo se le menciona como el maestre Domingo, pero dado que su hijo se llamaba Juan Céspedes se supone que tal era su apellido.

Girola De proporciones monumentales, destaca por su original abovedamiento, ya que combina bóvedas triangulares con rectangulares. Tiene dos triforios, el inferior compuesto por arcos lobulados y el superior por arcos mudéjares entrecruzados.

Capilla de Santa Lucía conserva parte de sus trazas del siglo XIII, concretamente los muros exteriores y el arco de entrada. Estaba destinada a enterramiento del rey Alfonso VI, pero finalmente el rey fue enterrado en Sahagún.

Capilla de San José con dos columnas de origen musulman. Encontramos pinturas de Mariano Salvador Maella (Valencia 1739 - Madrid 1819) mientras que los medallones son obra Mariano Salvatierra Serrano.

Capilla de los Reyes Viejos Situada anteriormente en el presbiterio, en 1498 fue colocada en el lugar que hoy ocupa. Cerrada por una reja de 1529 obra de Domingo de Céspedes († Toledo 1570). Los retablos son obra de Francisco Comomtes.

Capilla de Santa Ana Cerrada por una reja plateresca con relieves. Alberga un retablo de Gil de Siloé. El sepulcro de Juan de Mariana es del siglo XVI.

Capilla de San Juan Bautista Destaca una reja gótica y el retablo neoclásico de 1780. En ella encontramos el sepulcro de Hernando Díaz.

Capilla de San Gil Con un retablo de mármol en estilo plateresco. También destacan las pinturas y decoración de estilo pompeyano.

Sala Capitular La antesala y la sala capitular fueron ordenadas levantar por el Cardenal y arzobispo de Toledo entre 1495 y 1517 Gonzalo Jiménez de Cisneros (* Torrelaguna-Madrid 1436 † Roa-Burgos 1517). Las obras se realizaron entre 1504 y 1512 y venía a sustituir a la antigua que se encontraba en la actual capilla mozárabe. Los planos son de Enrique Egas (* Toledo ca.1455 † 1534) y Pedro de Gumiel (* Alcalá de Henares-Madrid ca.1460 † ca.1519) maestro de obras de la Catedral en aquel momento.

La portada de acceso obra de Diego Copin de Holanda es de estilo plateresco, tiene el escudo de la familia Fonseca y en ella encontramos imágenes de la Virgen María, San Juan y Santiago.

En la antesala, de planta rectangular encontramos un artesonado de estilo mudéjar obra de Francisco de Lara. En las paredes laterales dos grandes armarios guardan las actas capitulares. Son de madera de nogal y peral; el de la izquierda es obra de Gregorio Pardo realizado entre 1549 y 1551 a instancia del cardenal Siliceo, y ya de época muy posterior el de la derecha, es obra de Gregorio López Durango realizado en 1780 siguiendo el estilo del armario de enfrente. Las pinturas murales del friso, con decoración vegetal, fueron realizadas por Luis Medina, Diego López y Alonso Sánchez según trazas de Juan de Borgoña en 1511.

Accedemos a la Sala Capitular a través de una portada plateresca con decoración en estuco a la manera morisca, obra de Blandino Bonifacio. En su interior destaca su artesonado dorado y policromado obra de Diego López y Francisco de Lara, realizado a principios del siglo XVI entre 1508 y 1510.

Las pinturas que adornan la parte superior de sus paredes son obra de Juan de Borgoña. Se trata de diversas pinturas al óleo sobre el muro de yeso que representan escenas de la Pasión de Jesús, de la vida de la Virgen y un Juicio final, estas se encuentran separadas entre si por columnas fingidas también pintadas.

En la parte inferior podemos encontrar los retratos de todos los prelados toledanos desde San Eugenio (siglo I) hasta el cardenal Cisneros, setenta y dos en concreto, muchos de ellos de la mano de Juan de Borgoña. De esta primera serie de retratos solo el del cardenal Cisneros está tomado del natural. Con posterioridad se han ido añadiendo el resto de los prelados de Toledo hasta la actualidad. Destaca por ejemplo al arzobispo Fernández de Córdoba pintado por Francisco de Goya.

La silla arzobispal de madera que preside la sala, es obra de Diego Copin de Holanda, realizada en 1509 en estilo plateresco.

Altar del Transparente Situado en la girola a espaldas de la Capilla Mayor y frente a la Capilla de San Ildefonso. El transparente es un retablo formado por un conjunto de elementos arquitectónicos: esculturas marmóreas, bronces dorados y jaspes, que recibe una luz dirigida desde el exterior a través de un óculo realizado en el techo de la girola. El retablo representa la Apoteosis del Santísimo Sacramento de la Eucaristía. En el centro del retablo una ventana oval permite el paso de la luz a través del retablo iluminando el Sagrario del Altar Mayor, de donde toma su nombre de Transparente.

En este retablo en mármol, bronces y jaspes que es el altar, destaca en su centro la imagen de la Virgen sedente con el Niño en el interior de una hornacina; junto a ella dos relieves dorados de David y Abimelec y el encuentro de Abigail con David donde figura la firma del autor. Flanqueando el Altar dos esculturas representando a Santa Casilda y Santa Leocadia.

En la parte superior un grupo escultórico que representa la Última Cena. En el centro de este grupo existe un orificio que filtra la luz hacia el Sagrario situado en la Capilla Mayor. Flanquean este segundo cuerpo dos figuras con báculos dorados, representando a San Eugenio y a San Ildefonso.

En el ático las tres virtudes teologales: Fe, Esperanza y Caridad esculpidas en 1677 antes de la construcción del retablo. También en este gran altar encontramos los cuatro arcángeles con sus atributos: Rafael, Gabriel, Miguel y Uriel. El centro del retablo está formado por un gran conjunto de ángeles que forman una Gloria Celestial.

Es obra del escultor y pintor Narciso Tomé (* Toro-Zamora 1690 † 1742) ayudado de sus cuatro hijos, que lo terminaron en doce años, entre 1721 y 1732. Fue un encargo del arzobispo de Toledo (entre 1720 y 1724) Diego de Astorga Céspedes (* Gibraltar 1669 † Toledo 09-02-1734) que se encuentra enterrado en el suelo frente al retablo. El fin último de esta creación es hacer que la luz del sol, el astro rey, ilumine el sagrario, creando una ambientación especial en contraste con la semipenumbra en la que se encuentra el interior catedralicio, que solo recibe iluminación a través de las vidrieras.

Para esta creación Tomé perfora un plemento de la bóveda de la girola y la decora alternando la pintura y la escultura, logrando un efecto asombroso, que en su época fue muy criticado pero que en la actualidad es muy loado y se considera como una obra cumbre del barroco-churrigueresco español.

El estilo churrigueresco debe su nombre al arquitecto español José Benito de Churriguera (* Madrid 21-03-1665 † Madrid 02-03-1725), quien inventó las complicadas soluciones y encauzaría en formas barrocas una tendencia decorativa en la que lo ornamental domina sobre lo constructivo, combinando hasta el paroxismo curvaturas y movimientos lineales. Peculiaridad autóctona es el aspecto agobiante del conjunto, mezclado con la inclinación clásica extendida por los italianos y el gusto francés de los Borbones. El estilo churrigueresco del conjunto, con un convulso movimiento, unido a la luz que recibe, le da al conjunto un gran dramatismo.

Capilla de La Trinidad de estilo renacentista. La estatua es obra de Alonso Covarrubias (1488-1570) y el retablo plateresco se atribuye a su escuela.

Capilla de San Ildefonso Fundada en el siglo XIV por el cardenal-arzobispo de Toledo (entre 1338-1350) Gil Álvarez Carrillo de Albornoz (* Carrascosa del Campo-Cuenca ca.1310 † Viterbo-Italia 24-08-1367) como lugar escogido para su enterramiento. La capilla de planta octogonal se encuentra en el centro justo de la girola ocupando un espacio preeminente. De gran tamaño, ocupa el espacio de tres pequeñas capillas que fueron derruidas. De estilo gótico, se cubre con bóveda de crucería con lóbulos en los nervios y escudo de armas de los Albornoz.

En su cabecera un retablo de mármol en estilo neoclásico realizado en 1780 por Ventura Rodríguez (* Ciempozuelos-Madrid 1717 † Madrid 1785) con una representación de la Descensión de la Virgen para imponer la casulla a San Ildefonso. Los relieves en mármol que representan la imposición de la casulla a San Ildefonso son obra del escultor Manuel Francisco Álvarez de la Peña (* Salamanca 1727 † Madrid 1797).

El retablo se compone de un gran panel al que bordean dos columnas dóricas con fuste estriado y en la parte superior un frontón partido. A ambos lados dos tondos con las cabezas de dos prelados.

En el centro de la capilla el sepulcro del cardenal Carrillo de Albornoz muerto en 1367. De estilo gótico su estatua yacente se sustenta sobre arquillos góticos que incorporan figuras de plorantes. Sus restos fueron traídos en 1371 desde Italia para que pudieran reposar en esta capilla.

En las paredes laterales de la capilla el sepulcro de don Iñigo López Carrilllo de Mendoza, virrey de Cerdeña, muerto en el sitio de Granada, y el sepulcro de don Alonso Carrillo de Albornoz obispo de Ávila († Ávila 14-06-1514), realizados ambos en 1515 por Vasco de la Zarza († Ávila 1524) en estilo plateresco.

A los pies del sepulcro de Gil Álvarez Carrillo de Albornoz, tumba del cardenal Marcelo González Martín (* Villanubla-Valladolid 16-01-1917 † Fuentes de Nava-Palencia 25-08-2004).

Capilla de Santiago Es la capilla más grande de toda la catedral y tal vez la más importante. Situada en la girola junto a la capilla de San Ildefonso. Del siglo XV. Al exterior destaca la capilla como si de una fortaleza se tratara, ya que se le incorporaron matacanes, garitones y almenas. Es de planta octogonal y tiene su acceso a través de tres arcos con tracería gótica-flamígera.

Fundada como panteón familiar por don Álvaro de Luna (* Cañete-Cuenca ca.1390 † Valladolid 02-06-1453), condestable de Castilla y valido del rey Juan II. Es obra realizada por Hanequin de Bruselas (* Bruselas † Toledo 1494) entre 1435 y 1440. Obra en estilo gótico-flamígero, con tracerías góticas caladas de piedra, arcos ciegos en el interior, bóveda estrellada y labores ondulantes en las claraboyas.

En el centro de la capilla, los monumentos funerarios del condestable de Castilla don Álvaro de Luna (decapitado en Valladolid) y su segunda esposa doña Juana de Pimentel (I duquesa del Infantado) en sendos sepulcros góticos, labrados por las manos de Pablo Ortiz y Sebastián Almonacid en 1498 a expensas de la hija del condestable María de Luna, esposa de Iñigo López de Mendoza. El sepulcro de don Álvaro está rodeado por cuatro caballeros de la Orden de Santiago en posición orantes, de la que fue gran maestre, mientras que el sepulcro de su esposa lo rodean cuatro frailes franciscanos también arrodillados. En los frentes de los sarcófagos se pueden ver ángeles portando las armas de los difuntos. La figura yacente del condestable luce hábito de Gran Maestre de la Orden de Santiago, lleva espada y a sus pies un paje llora por el difunto. Los restos de ambos personajes se encuentran en la cripta que hay bajo la capilla y no en el interior de los sepulcros. Esta cripta llegó a ser titular de los duques del Infantado.

El retablo central gótico es obra contratada en 1488 a instancias de la hija del condestable, María de Luna, II duquesa del Infantado. Es obra de Pedro de Gumiel (* Alcalá de Henares-Madrid ca.1460 † ca.1519) y sus catorce tablas de estilo hispano-flamenco fueron pintadas por Sancho de Zamora y Juan Rodríguez de Segovia. El retablo consta de cinco calles y dos cuerpos más la predela y está realizado en madera policromada.

En el centro de la predela, Lamentación sobre Cristo muerto y a ambos lados dos tablas con los retratos orantes del condestable y su esposa acompañados por San Francisco de Asís y San Antonio de Padua, como santos protectores. En ambos extremos otras dos tablas con San Buenaventura y Santo Tomás Becket. En el primer cuerpo, el centro está ocupado por una talla policromada del apóstol Santiago (titular de la capilla) flanqueado por cuatro tablas de santos. El centro del segundo cuerpo lo forma una tabla de la Virgen de la Leche flanqueada por cuatro tablas con representaciones de santas.

En los muros laterales sepulcros góticos del siglo XV del doncel don Juan de Luna, hijo de don Álvaro de Luna. También otros personajes entre los que destacan el arzobispo y tío del condestable don Pedro de Luna († 1404), don Juan de Cerezuela († 1442), arzobispo y hermano del condestable, y don Álvaro de Luna padre del condestable. También el cardenal arzobispo de Toledo Juan José Bonel y Orbe (* 1782 † 1857).

También conviene destacar que los actuales sepulcros sustituyen a otro anterior que tenia una figura articulada de bronce que durante la celebración de la misa se incorporaba y se postraba de rodillas en actitud orante. Muñeco que lógicamente hoy ha desaparecido o bien nunca llegó a colocarse y ha pasado al mundo de las leyendas toledanas.

Capilla de los Reyes Nuevos mandada construir por el rey Carlos I a Alonso de Covarrubias (* Torrijos-Toledo 1488 † 1570), para albergar los sepulcros de los reyes de la dinastía Trastámara. Levantada entre 1531 y 1534 en estilo plateresco. Con anterioridad este espacio estaba ocupado por la herrería de la Catedral. Recibe nombre de Reyes Nuevos para diferenciarla de otra capilla que ya ostentaba el nombre de "los Reyes" y que ahora es conocida como de los Reyes Viejos. Esta capilla de Reyes Nuevos se encontraba junto a la capilla de la Descensión, pero el arzobispo Alonso de Fonseca Ulloa (* Santiago de Compostela-La Coruña 1475 † Álcala de Henares-Madrid 04-02-1534) solicitó del rey Carlos I el traslado a este nuevo lugar. Alonso de Fonseca fue arzobispo de Toledo entre 1523 y 1534.

La capilla se compone de dos tramos cubiertos ambos con bóveda de crucería separados por un arco apuntado con casetones y labores platerescas. En el segundo tramo encontramos un ábside poligonal. Las rejas que cierran los espacios de la capilla son obra de Domingo de Céspedes († 1570) realizadas en 1532.

En 1772 se añadirían en el primer tramo, los retablos neoclásicos de Ventura Rodríguez (* Ciempozuelos-Madrid 1717 † Madrid 1785) y Mateo de Medina (* Jaén 1741 † 1813) realizados en bronce y mármol. En uno de ellos destaca un lienzo de Mariano Salvador Maella (* Valencia 1739 † Madrid 1819).

En el segundo tramo se encuentran los sepulcros reales de la dinastía Trastámara. El retablo mayor es obra realizada en 1805 y construido a expensas del rey Carlos IV. Tiene un lienzo de Mariano Salvador Maella con la escena de la Descensión de la Virgen. La capilla dispone además de dos órganos, uno realizado en 1654 y un segundo en 1721.

En los arcosolios que se adosan a sus muros encontramos las estatuas yacentes de Enrique II de Castilla († 1379), su esposa Juana Manuel de Villena († 1381), Enrique III de Castilla († 1407) y su esposa Catalina de Lancaster († 1418).

En el presbiterio, la estatua orante de Juan II de Castilla († 1454) hijo del rey Enrique III y las también figuras orantes de Juan I de Castilla († 1390) y su esposa Leonor de Aragón († 1382).

Por su singularidad destacar que en esta capilla encontramos la armadura del alférez Duarte de Almeida, del que se cuenta que tras haberle sido cortados los brazos en la batalla siguió defendiendo la bandera de Isabel la Católica en la batalla de Toro.

Capilla de Santa Leocadia Su retablo se atribuye a Ramón Seyro, discipulo de Maella.

Capilla del Santo Cristo de la Columna Dispone de un retablo gótico con una talla de la Verónica, obra de Copin de Holanda.

Sacristía Mayor de finales del siglo XVI, con trazas de Nicolás Vergara el joven (* 1540 † Toledo 1606). Hoy día se encuentra habilitada como galería de pintura y pequeño museo. Se accede después de pasar por una sala que hace de antesacristía.

La sala completamente pintada de blanca contrasta con las pinturas al fresco de la bóveda de medio cañón, obra del napolitano Lucas Jordán. Con una superficie pintada de 250 m2 se le conoce la capilla sixtina toledana. Lucas Jordán era el sobrenombre de Giordano Luca (* Nápoles 1634 † Nápoles 1705). Es un gran conjunto con figuras de ángeles y santos. La escena principal representa la imposición de la casulla a San Ildefonso por la Virgen (en Toledo esta escena recibe el nombre de la Descensión de la Virgen). Podemos contemplar el autorretrato del autor en la última ventana del lado izquierdo.

Presidiendo la sala encontramos un sencillo retablo neoclásico de mármol y bronce, realizado en 1798 por Ignacio Haan (* Alicante 1758 † Madrid 1810). En el centro del retablo, lienzo de El Greco (* Grecia 1541 † Toledo 1614) "El Expolio" realizado en 1579. En el lado de la derecha en una vitrina, la corona, espada y espuelas de Sancho IV el Bravo (* Valladolid 1258 † Toledo 1295) y en el otro lado un lienzo de Francisco de Goya (* Fuendetodos-Zaragoza 1746 † Burdeos-Francia 1828) pintado en 1798 y que lleva por título "El Beso de Judas".

En las paredes laterales de la Sala un Apostolado de El Greco, los lienzos "Jesús bendiciendo", "Las lagrimas de San Pedro", y "Santo Domingo". Otras pinturas de esta sala-museo son: Paulo III de Tiziano, El Cardenal de Velázquez y varias obras de Van Dyck, Morales, Rafael y Rubens.

En distintas salas anejas a la sacristía como eran el ropero, el vestuario etc. se ha habilitado como continuación de la galería de pinturas de la sacristía. Destacan en estas salas frescos de Claudio Coello y cuadros de Tiziano, Bassano, Lucas Jordán, El Greco, Bellini y Velázquez entre otros.

En la sala que era el vestuario encontramos una amplia colección de indumentaria, banderas y pendones. Así entre la indumentaria; la Casulla del infante Sancho, tejido mudéjar del siglo XIII, la capa del cardenal Gil de Albornoz, la capa y terno del cardenal Mendoza del siglo XV, el capillo y bandas que llevó Carlos I en el día de su coronación; entre las banderas encontramos el pendón de la batalla de Lepanto y un estandarte musulmán arrebatado en la batalla del Salado (30-10-1340).

En este pequeño museo también encontraremos diversos libros y biblias, como una Biblia del siglo XIII en tres tomos, misales, miniaturas etc. En uno de los laterales se halla el sepulcro en alabastro del cardenal Luis María de Borbón Vallabriga (* Cadalso de los Vidrios-Madrid 1777 † Madrid 1823), obra de Valeriano Salvatierra Barriales (* Toledo ca.1788 † Madrid 1836) realizado en Roma en 1824. Luis María de Borbón fue arzobispo de Toledo entre 1800 y 1823.

Capilla de la Virgen del Sagrario Iniciadas las obras por Nicolás de Vergara el joven (* 1540 † Toledo 1606), tambien participaron Juan Bautista Monegro (1550?-1621) y Jorge Manuel Theotocópuli. Finalizadas las obras en 1616. Sus muros estan revestidos de mármol, y en uno de ellos se encuentra el enterramiento del cardenal Bernardo de Sandoval y Rojas.

Nota: Bernardo de Sandoval y Rojas, nacido en Aranda de Duero (Burgos) en 1546 y fallecido en 1618. Cardenal Arzobispo de Toledo entre 1599 y 1618.

En el muro norte encontramos el altar con la imagen románica en madera vestida en plata de la Virgen del Rosario del siglo XIII. El manto de plata se encuentra en la capilla del Tesoro.

Por dos puertas situadas a ambos lados del altar de la Virgen del Sagrario se entra a la capilla del ochavo.

Capilla del Ochavo de planta octogonal, es una sobria construcción arquitectónica de mármoles negros, rojos y jaspes, que responden a un orden apilastrado y corintio en el cuerpo bajo, en cuya decoración participaron los arquitectos Zumbigo y Lázaro Goiti.

En la cúpula frescos con tematica teologal de Francisco Ricci y Juan Carreño.

Es una capilla con objetos de devoción popular, por lo que podriamos llamarla capilla relicario. Intervino en su construcción el hijo de El Greco. Aqui encontramos los restos de Santa Leocadia y San Eugenio (en una arqueta románica de plata), el relicario de San Mauricio regalo del Papa Luna (Benedicto XIII), el relicario de San Sebastian, de Santa Lucía entre otras muchas.

Transepto lado norte Se corresponde con el interior de la Puerta del Reloj. Es admirable un medallón de la Virgen de la Anunciación de Nicolás de Vergara y otro del Arcángel San Gabriel, de Juan Bautista Vazquez. Encima está el cuerpo plateresco del reloj (1545), cuadros, escudos y el rosetón más antiguo de la Catedral, del siglo XIII.

Claustro Las obras de construcción del claustro fueron impulsadas en el siglo XIV por el arzobispo Pedro Tenorio (* Talavera de la Reina-Toledo ca. 1328 † Toledo 1399). Pedro Tenorio fue arzobispo de Toledo entre 1377 y 1399. Situado en el lado norte de la Catedral, forma un cuadrado perfecto, cada lado de ellos mide 52 metros. Está edificado en el mismo lugar donde se asentaba el famoso mercado de la judería. La primera piedra se colocó en 1389, siendo iniciadas las obras por Rodrigo Alonso, maestro mayor de la catedral, siendo terminadas en 1425 por el maestro Alvar González. Consta de dos pisos, el claustro bajo y el claustro alto.

Desde el interior de la catedral se puede acceder al claustro por dos puertas: la de Santa Catalina (gótica) y la de la Presentación (plateresca) realizada entre 1565 y 1599.

De estilo gótico, sus cuatro pandas se cubren con bóvedas de crucería que en su clave ostentan el escudo del arzobispo Tenorio. Los vanos que se abren al interior son muy simples y sin tracería. Estos se cierran por rejas barrocas añadidas con posterioridad. Cada panda dispone de cinco tramos con arcos apuntados entre contrafuertes en cada una de las crujías.

En su origen parece ser que las paredes claustrales estuvieron pintadas al frescos con obras de Pedro Berruguete (* Paredes de la Nava-Palencia 1450 † Madrid 1503) y de un miembro de la familia de los Comontes, con una temática relativa a la vida y pasión de Cristo, pero el tiempo acabó por deteriorarlos, por lo que en 1776 el cardenal Francisco Antonio de Lorenzana y Beltrán (* León 1722 † Roma 1803), encargó a los pintores Mariano Salvador Maella Pérez (* Valencia 1739 † Madrid 1819) y Francisco Bayeu Subías (* Zaragoza 1734 † Madrid 1795) que pintaran nuevamente las paredes. Lorenzana fue arzobispo de Toledo entre 1772 y 1800. Representan diversas escenas de santos toledanos (San Eugenio, Santa Casilda, San Eulogio, San Eladio y Santa Leocadia entre otros) y los trabajos se realizaron entre 1776 y 1787.

El piso alto, algo menor en sus proporciones y de sencilla estructura, tiene techumbre de madera y columnas de piedra, fue construido a principios del siglo XVI a iniciativa del cardenal Gonzalo Jiménez de Cisneros (* Torrelaguna-Madrid 1436 † Roa-Burgos 1517). Cisneros fue arzobispo de Toledo entre 1495 y 1517.

Desde el claustro se puede acceder a dos capillas, la primera situada junto a la puerta del reloj, es la llamada Capilla de San Pedro Es obra de Alvar Martínez, de la primera mitad del siglo XV, consta de dos tramos con bóvedas de terceletes y amplio presbiterio con bóveda igualmente nervada. En ella destacan el sepulcro del arzobispo Sancho de Rojas y diversas pinturas de Bayeu (siglo XVIII) y Pedro de Berruguete.

La otra es conocida como Capilla de San Blas y se sitúa al fondo del claustro. Fue mandada construir por el arzobispo don Pedro Tenorio (* Talavera de la Reina-Toledo ca. 1328 † Toledo 18-05-1399) como su lugar de enterramiento. Pedro Tenorio fue arzobispo de Toledo entre 1377 y 1399. En esta capilla podemos encontrar además del sepulcro del arzobispo Tenorio el del obispo de Plasencia Vicente Arias Balboa († 29-07-1414) sobrino del arzobispo y también secretario. Ambos sepulcros situados en el centro de la capilla son obra de Ferrán González de finales del siglo XIV.

La capilla de planta cuadrada, construida a partir de 1397, tiene una bóveda octogonal pintada de azul con estrellas de color oro simulando un firmamento. En las paredes pinturas al fresco o restos de lo que quedan de ellas, de los pintores florentinos Gherardo Starnina y Nicolás de Antonio de clara influencia italiana. El acceso a la capilla se realiza por una portada gótica en la que destaca el grupo escultórico de la Anunciación, obra también de Ferrán González.

El claustro alto se construyó bajo el pontificado del cardenal Cisneros.

Capilla de La Piedad con un grupo escultórico de La Piedad del siglo XV y un lienzo de Ribera.

Capilla Bautismal La capilla tiene una pila bautismal de bronce en estilo plateresco y una reja de Domingo de Céspedes.

Capilla de Nuestra Señora La Antigua Con una imagen de la Virgen y a su alrededor ornamentos petreos, que tal vez podría pertenecer a la antigua iglesia visigoda anterior a la época musulmana.

Capilla de doña Teresa de Haro con una imagen de Cristo llamado de las Cucharas obra de Ignacio Alonso.

Capilla de la Descensión de la Virgen La capilla se encuentra adosada a un pilar de la nave del evangelio de la catedral casi a la altura de los pies. Está formada por un retablo de bronce y mármol, obra realizada entre 1520 y 1527 y firmada por el escultor Felipe de Vigarny (* Langres-Borgoña-Francia ca.1475 † Toledo 1542). En este lugar es donde según la tradición la Virgen María bajó de los cielos a imponer la casulla a San Ildefonso en el momento de decir la misa. A través de un pequeño orificio realizado en la capilla puede tocarse con las manos la piedra donde apoyó sus pies la Virgen María. Se cierra por una reja realizada en 1607 por el rejero Bartolomé Rodríguez (* Toledo 1569 † 1619) colaborador de Monegro en la reja del Sagrario. La capilla fue fundada por el rey Enrique II de Castilla.

El retablo está presidido por una escena con la Descensión de la Virgen, a su lado los cuatro padres de la Iglesia de Occidente, en el ático la Asunción de la Virgen a los cielos y en la predela algunas escenas de la vida de la Virgen, junto con dos escenas más representando la Aparición de Santa Leocadia y la Predicación de San Ildefonso.

La primera iglesia visigoda nacería según la leyenda alrededor de este pilar, por tanto se considera este lugar como el origen de la Catedral de Toledo. Según se dice aquí se encontraba la Capilla Mayor de la Basílica visigoda, consagrada por el rey Recaredo en el 587. La fecha de consagración de la Basílica visigoda consta en una inscripción en la actualidad ilegible y que se halla en una pequeña columna junto a la capilla. Aquí se encuentra la sepultura del cardenal-arzobispo de Toledo (entre 1646 y 1665) Baltasar Moscoso y Sandoval (* Santiago de Compostela-La Coruña 09-03-1589 † Toledo 17-09-1665), obra realizada por los orfebres Virgilio Fanelli y Vicente Salinas en 1668.

Capilla de San Juan también llamada del Tesoro y también de "Quo Vadis" o de la Torre. Fundada por el cardenal Juan Pardo de Tavera (* Toro-Zamora 1472 † Valladolid 1545), es obra de Alonso de Covarrubias (* Torrijos-Toledo 1488 † 1570) quien la realizó en 1536 en estilo plateresco. La portada plateresca, tiene un arco de medio punto, una hornacina en la parte superior y escudos de la familia Tavera en los laterales. En el tímpano, un busto de San Juan Bautista, patrón del cardenal Tavera. Juan Pardo de Tavera fue arzobispo de Toledo entre 1534 y 1545. En la hornacina el grupo "Quo Vadis" realizada en terracota con las armas del arzobispo Tavera y el canónigo López de Ayala. De este grupo es por lo que en ocasiones se le denomina a esta capilla con dicho nombre. El artesonado es de mocarabes (estalactitas) realizado en madera y de inspiración musulmana.

En el año 1900 a instancias del cardenal Ciriaco María Sancha Hervás (* Quintana del Pidio-Burgos 1833 † Toledo 1909) se habilitó esta capilla como Sala del Tesoro. El cardenal Sancha fue arzobispo de Toledo entre 1898 y 1909. Las joyas mas significativas que guarda esta capilla son:

• La Cruz de Fra Angélico, obra singular de gran delicadeza y policromía, representa a Cristo crucificado. Obra de la escuela italiana de Siena de principios del siglo XV.

• La corona de la Virgen del Sagrario, de traza imperial, está colocada sobre una diadema que perteneció a Isabel la Católica. Labrada en el siglo XVI, su destino era coronar la imagen de la Patrona de la ciudad de Toledo.

• La imagen de la Virgen del Sagrario, la más venerada por los toledanos y patrona de la ciudad. La imagen románica es de plata.

• Biblia de San Luis o Biblia rica de Toledo, se trata de un manuscrito iluminado que fue realizado para el rey Luis IX de Francia (* Poissy-Francia 1214 † Túnez 1270). El manuscrito sería regalado a la Catedral por el rey Alfonso X el Sabio en 1258.

• La Custodia Procesional realizada entre 1517 y 1524 por el alemán Enrique de Arfe (* Colonia-Alemania 1475 † 1545), por encargo del cardenal Gonzalo Jiménez de Cisneros (* Torrelaguna-Madrid 1436 † Roa-Burgos 1517), está realizada en plata maciza, oro y piedras preciosas. Consta de 5.600 piezas, 250 estatuillas y 12.500 tornillos. El ostensorio de su interior fue adquirido por el cardenal Cisneros con el legado de la reina Isabel la Católica. Según se dice, la custodia fue realizada con el primer oro que llegó de América, pero no está comprobado. El cardenal Cisneros fue arzobispo de Toledo entre 1495 y 1517.

La custodia solo sale de la Catedral el día del Corpus Christi y pasa por ser la pieza mas sobresaliente de orfebrería de toda la cristiandad. En 1594 por orden del arzobispo Gaspar de Quiroga Vela (* Madrigal de las Altas Torres-Ávila 1512 † Madrid 1594), fue desarmada la Custodia para que la dorasen los plateros Valdivieso y Merino y vuelta a montar suponiendo que la misma tiene mas de doce mil tornillos. Mide 2,50 metros de alto y para realizarla fue necesario mas de 18 kilos de oro y 183 kilos de plata. Quiroga fue arzobispo de Toledo entre 1577 y 1594. La custodia se corona por una cruz de diamantes realizada en el 1600. La peana de plata que sustenta la custodia fue una donación del cardenal Luis María de Borbón Vallabriga (* Cadalso de los Vidrios-Madrid 1777 † Madrid 1823). El cardenal Luis María de Borbón fue arzobispo de Toledo entre 1800 y 1823.

Vidrieras Colocadas en niveles superpuestos, las mas antiguas datan del siglo XIV mientras que las últimas reposiciones son del siglo XVIII. En ellas intervinieron los maestros vidrieros: Jacobo Dolfin, Pedro Bonifacio, Cristóbal el Maestre, Pedro el alemán, Vasco de Troya, Juan de la Cuesta, Alejo Ximénez, Nicolás Vergara y Francisco Sánchez Martínez. Las mas antiguas son el rosetón del crucero norte (la Puerta del Reloj), varias de la girola y las de la capilla mayor aunque estas últimas han sido restauradas en diversas ocasiones. Vidrieras

Torre Campanario En origen la catedral se proyectó con dos torres gemelas a los pies del templo, una situada al sur y una segunda al norte. Sin embargo la del lado sur nunca llegó a terminarse, solo se construyó el primer cuerpo y nada más. Sobre ella posteriormente se construiría la capilla mozárabe con una gran cúpula visible al exterior.

La torre campanario fue comenzada por el maestro de obras Alvar Martínez y terminada por Hanequin de Bruselas (* Bruselas † Toledo 1494) en 1442 en un cuerpo octogonal de estilo flamígero y una flecha a modo de tiara. Esta flecha es una armadura de madera recubierta de pizarra y tres coronas de aspas. En la torre campanario destaca la campana conocida como La Gorda. Tal y como señala la propia Catedral la función de las campanas es: "alabar a Dios, llamar al pueblo, congregar al clero, llorar a los difuntos, ahuyentar las tempestades y ensalzar las solemnidades". El acceso hasta la misma se realiza por una escalera de 248 peldaños y tiene su entrada a través del claustro de la Catedral.

Se eleva con 92 metros de altura, y se conforma en planta cuadrada, dividida en seis cuerpos. Sobre el último cuerpo cuadrado se eleva otro más pero este de planta octogonal y rematando el conjunto una flecha en forma de tiara. Alrededor del cuerpo octogonal se alzan una serie de pináculos que dan cierta esbeltez a este cuerpo. El cuerpo de campanas se aloja en el último cuerpo cuadrangular, pero no obstante en el superior octogonal aún se localizan mas campanas pero de menor tamaño. En el cuerpo de campanas inferior encontramos ocho campanas que asoman a los ventanales de la torre campanario a razón de dos por lado, mientras que la novena conocida como la Gorda se encuentra en el centro de la torre. El nombre de las campanas son: Resurrección (1545), San Joaquín y Santa Leocadia (1731), San Juan (1652), Ascensión (1545), Calderona (1749), San Ildefonso (1760), San Felipe (1860), Encarnación (1850) y por último la Gorda o de San Eugenio.

La campana Gorda o de San Eugenio fue fundida por Alejandro Gargollo en 1753 a instancias del cardenal Luis de Borbón y Farnesio (* Madrid 1727 † Arenas de San Pedro-Ávila 1785). Luis de Borbón fue arzobispo de Toledo entre 1735 y 1754. Tiene un peso aproximado de 14.564 kg y es la más grande de España aunque debido a una fisura no está en uso. Es curioso las anécdotas que sobre la campana se cuentan. Se dice que la primera vez que se hizo sonar, muchos cristales de la ciudad de Toledo se rompieron a consecuencia de la vibración y que el sonido de la campana era perceptible desde varios kilómetros de distancia. A los pocos días se produjo una fisura en la misma, defecto de la fabricación. Para su colocación en el campanario fue necesario la presencia de un alférez de fragata, tres guardamarinas y 22 marineros de Cartagena (aquí habría que decir que en la época eran los hombres del mar los encargados de hacer estas labores, aunque el gran número de personas nos indica la dificultad en el trabajo). Hay un expresión que dice: "debajo de la campana gorda de la Catedral caben siete sastres y un zapatero, también la campanera y el campanero".

En el piso superior octogonal encontramos las siguientes campanas: Ángel (1913), Cuartos A (1890), Cuartos B (1700), la campana del santo (1682) y San Sebastián (1681).

Ficha técnica

Fecha de realizacion página: 15 de Noviembre de 2.006
Fecha última modificación:

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