Monasterios de España
Monasterio de Santa María de La Vid


Anima una et cor unum in deum
Una sóla alma y un sólo corazón orientado hacia Dios
Capitulo I Regla de san Agustín


Introducción

Nombre: Monasterio de Santa María de la Vid
Ubicación: La Vid (Burgos). Comunidad Autónoma de Castilla y León
Declarado Bien de Interés Cultural desde 1991
Junto al río Duero
Orden de san Agustín. Noviciado interprovincial, parroquia, hospedería y albergue
Gentilicio: vitenses

Historia

La vida monacal del monasterio de la Vid dio comienzo con los monjes (canónigos regulares) premonstratenses, estos eran seguidores de san Norberto (Norberto de Xanten, * ca. 1080 † Magdeburgo, Alemania 06-06-1134) y se extendieron desde el monasterio de Premontré (Francia) a España hacia el 1140, llegando a estos parajes en 1152. A estos le seguirían los monjes agustinos, seguidores de la regla de san Agustín que ocuparon las dependencias a partir de 1865 cuando el monasterio se encontraba en estado de abandono, por el proceso desamortizador de Mendizábal de 1835.

Los premonstratenses se instalaron en unos terrenos cedidos por el rey de Castilla y León Alfonso VII el Emperador (1126-1157), a fray Domingo Gómez de Candespina († La Vid 1187) que sería el primer abad del monasterio, con el fin de repoblar el territorio burgalés una vez expulsados los musulmanes más allá del Duero. Domingo de Candespina procedía del monasterio de San Martín de Laón (Francia) y fundó el monasterio bajo el nombre de Santa María del Monte Sacro en 1152. El monasterio de Monte Sacro se encontraba dos kilómetros distante del actual monasterio, pero en 1156 y con el apoyo del rey castellano, el monasterio fue trasladado hasta este su actual emplazamiento. Se calcula que en el año 1160 los monjes premonstratenses ya estaban residiendo en el nuevo monasterio.

Domingo Gómez de Candespina, era hijo del conde Gómez González de Candespina y de la reina de Castilla y León Urraca I (1109-1126). Era por tanto el abad, hermanastro ilegítimo del rey Alfonso VII. Esteban José de Noriega, cronista y monje de la orden premonstratense en el siglo XVIII, nos cuenta la leyenda que fue el propio rey quien encontrándose de cacería por los alrededores encontró la imagen de la Virgen bajo una parra o vid, considerando el hecho milagroso y una señal y que el lugar del hallazgo era el lugar escogido por la Virgen para la erección del monasterio.

El enterramiento del abad Domingo se encuentra en la sala conocida como panteón del monasterio, en su lauda sepulcral figura una inscripción que dice: Hic iacet Venerabilis D. Dominicus fundator et primus huius monasterii abbas ...



A partir de 1288 los monjes premonstratenses con el apoyo del rey de Castilla y León Sancho IV el Bravo (1284-1295) amplían el monasterio y se configura en estilo gótico, sustituyendo al tardorrománico original. El monasterio se estructura entonces con un gran patio central, alrededor del cual giraban las dependencias de uso común: iglesia, sacristía, panteón, sala capitular, refectorio, biblioteca, etc. Esta etapa constructiva acabaría en 1318 dejando el monasterio con un aspecto gótico de transición que desgraciadamente no ha llegado hasta nosotros. De esta época solo la portada de acceso al panteón ha sobrevivido y de la época anterior solo la portada de acceso a la sala capitular.

En 1516 el papa nombra abad comendatario a Íñigo López de Mendoza (futuro cardenal) y junto con los condes de Miranda del Castañar, reconstruyen de nueva planta el monasterio según los cánones renacentistas, desapareciendo progresivamente las salas góticas y románicas, dejando escasos restos de las dos primeras etapas del monasterio. Las obras en el monasterio se alargarían hasta 1798 con nuevas dependencias y la consagración definitiva de la iglesia. De esta época renacentista es la construcción de la capilla funeraria familiar, la nave de transepto y el crucero, claustro, panteón, escalera real, hospital para peregrinos y la capilla mayor en 1572. En los dos siglos siguientes, se amplia la iglesia con la construcción del coro, un nuevo claustro, el refectorio y la biblioteca (1798). El panteón surgiría de la necesidad de convertir el monasterio en panteón de la familia Zúñiga-Avellaneda (condes de Miranda del Castañar).

Iñigo López de Mendoza y Zúñiga, olim Íñigo de Zúñiga-Avellaneda y Velasco (* Miranda de Ebro, Burgos 1489 † Tordómar, Burgos 09-06-1535), era hijo de Pedro de Zúñiga y Avellaneda (II conde de Miranda del Castañar) y de Catalina Velasco y Mendoza. Su hermano era Francisco de Zúñiga-Avellaneda y Velasco, III conde de Miranda del Castañar y promotor junto con su hermano cardenal, de las obras de reforma en el monasterio de La Vid.

En 1835 con la desamortización de Juan Álvarez de Mendizábal los monjes premonstratenses tienen que abandonar el monasterio y el mismo queda en estado de abandono durante treinta años. Por cuestiones políticas el monasterio es cedido en 1865 a perpetuidad a los agustinos de la provincia de Filipinas. Estos se instalarán en él, y lo convierten en su casa madre, donde eran formados los monjes que iban destinados a las islas Filipinas para evangelizar y de alguna manera mantener la presencia española en las islas. En la actualidad todavía los monjes agustinos regentan el monasterio.

Características

Iglesia Comenzó a construirse en 1522 e intervinieron en ella los maestros Sebastián de Oria, Pedro de Rasines y Juan de Vallejo con el patrocinio del cardenal López de Mendoza y su hermano el conde de Miranda del Castañar. Las obras finalizaron entre 1723 y 1737 con la construcción de los tres cuerpos de los pies, el coro alto y la espadaña de su portada principal que mira al exterior.

La iglesia es de planta cruz latina, tres naves, la central más alta que las laterales, nave de transepto y cabecera poligonal. Las naves se cubren con bóvedas estrelladas nervadas en sus cuatro tramos. El crucero lo forma un gran espacio de planta cuadrada sobre el que se levanta un cimborrio octogonal plateresco, que apoya en cuatro trompas decoradas con tres esculturas de monjes premostrenses en cada una de las cuatro trompas. Estas se adornan con una venera y por encima de ella tres molduras a modo de arquivoltas con diversos tipos de decoración geométrica. El cierre del cimborrio se cubre con una bóveda estrellada. Ocho ventanales abiertos en lo alto del cimborrio permiten la iluminación interior.

La capilla mayor fue iniciada entre 1522 y 1534 en vida de los promotores, en ella trabajó un maestro cantero de nombre Sebastián de Oria. A la muerte de los comitentes, las obras continuaron en 1542 con el patrocinio del IV conde de Miranda del Castañar, hijo del anterior conde. El encargado de las obras fue Pedro de Rasines, maestro de cantería y discípulo de Sebastián de Oria. Las obras finalizaron en 1572 según consta el año sobre el arco de triunfo de la capilla mayor.

Allí se encuentra el retablo mayor renacentista, y en la hornacina central encontramos la imagen gótica de Santa María de la Vid, de finales del siglo XIII, realizada en piedra policromada, aunque fue nuevamente policromada en 1719. El retablo es obra realizada en 1592, se adorna con cinco lienzos de Fabrizio de Santafede (* Nápoles 1560 † Nápoles 1633) y de Hieronymus Napolitanus, realizados entre 1591 y 1592. Hieronymus pintó la escena de Jesús entre los doctores y Santafede, la Anunciación. El retablo fue un encargo de Juan de Zúñiga-Avellaneda y Bazán, I duque de Peñaranda de Duero y esposo de su sobrina María de Zúñiga-Avellaneda y Pacheco, VI condesa de Miranda del Castañar. Con este matrimonio el ducado de Peñaranda de Duero y el condado de Miranda del Castañar quedan unidos en la casa de los Zúñiga-Avellaneda.

La capilla mayor se cubre con una bóveda de horno que adopta forma de venera, el retablo fue realizado en Nápoles en 1592 y donado a la iglesia de La Vid por el virrey de Nápoles (1586-1595) Juan de Zúñiga-Avellaneda, de la casa de Miranda del Castañar. El mismo esta compuesto de dos cuerpos y tres calles donde se alojan las pinturas y la imagen de la titular. Habitualmente se suele considerar al escultor Antonio de Elejalde como el artista que se encargó de la talla del retablo, pero últimamente esta atribución está en entredicho.


En la hornacina central encontramos la imagen de la Virgen de la Vid. La Virgen lleva corona, sostiene sobre la rodilla izquierda al Niño Jesús, mientras que con la mano derecha sostiene un ramo de vid de donde procede su nombre. Los lienzos que adornan el retablo representan los misterios de la Virgen. En el interior de la hornacina central donde se aloja la Virgen, encontramos diversos espejos que permiten ver la imagen de Nuestra Señora y su rostro desde distintos ángulos.

En los muros laterales de la capilla mayor encontramos las urnas funerarias (siglo XVIII) del cardenal Íñigo López de Mendoza y de su hermano Francisco de Zúñiga-Avellaneda y Velasco, III conde de Miranda del Castañar. Sobre la urna del cardenal figura la inscripción: "Aquí yace el eminentísimo sr. cardenal don Íñigo López de Mendoza, obispo de Burgos y abad de este monasterio. Fundador de la capilla mayor de esta iglesia, y del hospital de esta villa. Falleció el año 1533. Fue depositado su cadáver en el convento de Aguilera y concluida la capilla mayor de esta iglesia se trasladaron sus huesos a este mismo sitio. Año de 1579". En el lado de la epístola sobre la urna de su hermano figura una inscripción de similares características que nos dice que allí descansan los restos de Francisco de Zúñiga-Avellaneda, conde de Miranda del Castañar, que mandó hacer la capilla mayor de la iglesia ayuntadamente con su hermano el cardenal, habiendo fallecido en 1536.

Tres rejas forjadas por Juan Rodríguez, natural de Osma y terminadas en 1594, separan el espacio de las tres naves con el transepto de la iglesia. La rejas que tienen el mismo tamaño que las naves que le corresponden, disponen de pequeñas puertas de comunicación. En la reja central abren dos puertas, en las laterales una por cada nave lateral. A ambos lados de la verja central dos púlpitos también de hierro del siglo XVII.

Los retablos de los altares situados debajo del crucero, son obra del siglo XVII, están dedicados a san Norberto, san Agustín, san Nicolás de Tolentino y a Federico de Ratisbona. Del mismo siglo son las esculturas de las trompas del cimborrio. En los muros testeros de la nave transepto vemos dos grandes escudos labrados en piedra, el de la nave de la epístola corresponde al III conde de Miranda del Castañar, el del lado del evangelio al cardenal Íñigo López de Mendoza.

Entre 1723 y 1737 se construyen los tres últimos tramos de los pies, el coro alto y la espadaña de la fachada principal del templo. De entre los arquitectos que trabajaron en este periodo destacar el nombre del cantabro Diego de Horna Solar. El 18 de mayo de 1738 el obispo de Solsona José Esteban de Noriega (* Salamanca 22-03-1684 † Bellpuig de les Avellanes, Lérida 10-05-1739 / obispo de Solsona entre 1738 y 1739) consagraba la iglesia.

A los pies de la iglesia se sitúa el coro alto. Ocupa todo el ancho de las tres naves en los dos últimos tramos de los pies. Este se sustenta sobre arcos carpaneles y sobre los pilares de las naves del templo. La sillería de nogal es obra de Antonio y Pedro Quintana y fue realizada en 1665 en estilo barroco atemperado. Se compone de dos cuerpos y la forman 58 asientos separados por columnillas salomónicas. Las misericordias se adornan con motivos vegetales, zoológicos y heráldicos monacales. Destaca sobre todo el conjunto, la silla del abad situada en el centro del coro. En el asiento situado debajo del sitial del abad, encontramos un relieve con la representación de la imposición del escapulario a san Norberto. Sin embargo en el respaldo del sitial del abad encontramos una hornacina en cuyo interior y separados por tres pares de columnillas salomónicas encontramos un relieve de san Agustín que en realidad se corresponde a san Norberto, pero que en 1865 cuando los agustinos se hicieron cargo del monasterio fue transformado.

La portada barroca de la iglesia orientada hacia el oeste fue levantada en el siglo XVIII por Domingo de Izaguirre y Diego de Horna en sustitución de la anterior gótica. La misma se encuentra enmarcada por un gran arco de triunfo que forma la parte inferior de la espadaña. La portada está formada por dos cuerpos, en el superior encontramos la imagen en piedra de Nuestra Señora de la Vid en el interior de una hornacina con cubierta avenerada. Flanquean la hornacina una pilastra y una columna en cada uno de los lados. En la parte superior encontramos un frontón partido. En el cuerpo inferior encontramos la puerta formada por un arco de medio punto flanqueada por columnas que se levantan sobre un podio. Este cuerpo sostiene el entablamento sobre el que se levanta el segundo cuerpo.


Sobre esta portada se levanta la gran espadaña churrigueresca de 33 metros de altura, terminada en 1738 y que domina el conjunto monacal. Formada por tres cuerpos de campanas en altura decreciente; en el cuerpo inferior encontramos un gran óculo que permite la iluminación del coro. Flanquean este óculo dos escudos de la casa ducal de los Peñaranda (linaje entroncado con los Miranda del Castañar). Por encima del óculo tres vanos en arco de medio punto que alojan tres campanas, más arriba dos vanos de iguales características con dos campanas y en lo más alto un cuerpo con un solo vano y una sola campana.

Destacar como ya hemos mencionado que el óculo de la fachada principal de la iglesia sirve para iluminar el coro, pero además la luz que penetra por el mismo permite un curioso efecto luminoso ya que en un determinado momento del día, la luz solar penetra por el círculo e incide directamente sobre la imagen de la Virgen de la Vid que se encuentra en el retablo mayor iluminándola.

Al exterior destaca el gran ábside poligonal con sus poderosos contrafuertes. Destaca sobre ellos labrados en piedra los escudos nobiliarios de la casa condal de los Miranda del Castañar (familias Zúñiga y Avellaneda), promotores de las obras de la iglesia desde el siglo XVI.

Perpendicular a la fachada de la iglesia, encontramos la gran fachada principal del monasterio, por donde tiene su entrada. Es una obra realizada en el primer cuarto del siglo XVII para dar servicio monástico a las nuevas necesidades de los monjes, principalmente abrir celdas o dormitorios individuales en detrimento de los dormitorios comunes o corridos. La imagen que preside la entrada es del fundador de la orden de los premonstratenses: san Norberto.

Claustro del pozo, Claustro Viejo o Claustro grande Las obras dieron comienzo en 1517 sobre un anterior claustro románico. Con planta cuadrangular y dos pisos de altura. El claustro bajo conserva la traza original y lo forman siete tramos por panda. Estas se cubren con bóvedas estrelladas que apoyan en ménsulas con cabezas de ángeles.

Los siete grandes arcos de medio punto que asoman al jardín en origen estaban abiertos, pero en 1766 (siglo XVIII) fueron cegados y en ellos se abrieron ventanas adinteladas con decoración en la parte superior en forma de celosías de piedra. En el centro del jardín encontramos un pozo protegido por una pérgola. Desde este claustro podemos ver un reloj de sol con la fecha de terminación de las obras. El claustro alto fue realizado en el siglo XVIII sobre el anterior del siglo XVI durante el abadiato de Bernardo Hernáez. Lo forman siete ventanales con arcos de medio punto en cada una de sus pandas, los ventanales se separan por columnas jónicas y se cierran con pequeñas balaustradas de hierro que asoman al jardín.



En el ángulo que forman las pandas sur y este, junto al panteón, encontramos la portada plateresca realizada en el siglo XVI y que permite el paso a la iglesia desde el claustro. Destaca sobre la portada una imagen en piedra de la Virgen de los Ángeles flanqueadas por dos ángeles tenantes.

Fachada antigua sala capitular En la panda oriental del claustro bajo, se conserva la fachada de la antigua sala capitular románica de mediados del siglo XII. Se conserva la portada de entrada formada por un arco de medio punto apoyadas en columnas con capiteles con decoración vegetal de hojas de acanto y adornos de piñas. A ambos lados dos ventanas bíforas en arco de medio punto, cuyos parteluces lo forman una cuádruple columna, una de ellas de fuste torso. El ventanal de la derecha es original mientras que el situado a la izquierda es una reconstrucción con algunos elementos (capiteles) originales. Las columnas laterales de fuste doble, se decoran con capiteles vegetales y adornos de piñas.

La sala capitular hoy en día ha desaparecido, solo conservamos la fachada antes descrita, en su lugar hoy encontramos la sacristía.

Panteón La sala se construyó sobre el lugar que ocupaba la antigua sacristía. Hasta 1960 estuvo en uso como panteón del monasterio o lugar de enterramiento de los abades. En él están los restos del primer abad del monasterio Domingo de Candespina. De su techo cuelga un barco de los llamados filipinos, por ser el tipo de barco en el que se embarcaban los monjes agustinos en su labor evangelizadora en Filipinas. Es una sala rectangular construida en el siglo XVII , se cubre con una bóveda de tres tramos. La portada abierta al claustro, está formada por un arco apuntado (resto de su anterior fisonomía gótica) con dos arquivoltas y columnas decoradas.

En la panda del claustro junto a la entrada al panteón, hay una hornacina abierta en el muro, era el antiguo armalorium, estantería donde se depositaban libros de lectura que podían usar los monjes en sus paseos por el claustro.

Sacristía Situada en la panda oriental del claustro, está construida en parte de lo que fue la antigua sala capitular. Tiene planta rectangular, es obra realizada por Juan de la Verde en 1625 bajo el abadiato del abad Bernardo de León. La sala se cubre en sus tres tramos con bóveda de cañón con lunetos. Una moldura recorre el tercio superior de la sala.

En su interior destaca la cajonería en madera de nogal realizada en el siglo XVII y la mesa central realizada en el XVIII. La estancia se adorna con doce lienzos fechados en el siglo XVI representando a los apóstoles y que fue una donación del I duque de Peñaranda, Juan de Zúñiga-Avellaneda y Bazán (* Peñaranda de Duero, Burgos 1541 † Peñaranda de Duero 04-09-1608 / virrey de Nápoles 1586-1595).

Refectorio Construido en la panda norte a mediados del siglo XVIII; es una gran sala rectangular (36 metros x 7 metros) que se cubre con cinco tramos con bóvedas de arista en cuyas claves vemos símbolos del monasterio. En uno de sus muros encontramos el púlpito en piedra donde se realizaban las lecturas durante las comidas. El acceso se realiza por una escalera empotrada por el interior del muro. Preside la estancia un lienzo de la Última Cena del siglo XVIII de la escuela veneciana.

Biblioteca Situada en una sala encima del refectorio, fue la última de las obras realizadas en el monasterio (1798). Se trata de una sala rectangular de 32 x 7 metros, que se cubre con bóveda de cañón de siete tramos y lunetos de iluminación. La decoración de la bóveda se compone de símbolos abaciales, coronas y motivos vegetales. En el centro una representación del Espíritu Santo en forma de paloma de la que sobresalen haces de rayos. Preside la estancia un lienzo de la Inmaculada Concepción.

Los muros laterales de la biblioteca se cubren en su totalidad por estanterías de madera ordenadas en dos pisos en las que se guardan los libros que a lo largo de toda su existencia se han ido conservando en el monasterio. Salvedad hay que hacer del expolio sufrido por la biblioteca durante el periodo en que el monasterio fue abandonado durante la desamortización.

Museo (arte sacro y numismático) El monasterio dispone de dos salas museísticas localizadas en salas independientes y además en distintas zonas abiertas al claustro. La sala dedicado a ornamentos litúrgicos y obras mueble (pintura y escultura) se localiza en la panda oeste del claustro. Se trata de una sala rectangular construida en el siglo XVIII y que era la antigua despensa y granero del monasterio (la cilla). Cumple funciones de museo desde 1996 y contiene piezas artísticas de los siglos XVI y XVIII. La sala dispone de tres arcos fajones de medio punto que dividen la sala en dos espacios longitudinales. En la actualidad se ha construido una estructura metálica para dividir horizontalmente la sala y crear una disposición de dos pisos. El convento alberga un incunable (obra realizada entre la invención de la imprenta y el año 1500) y que lleva por nombre LIber Chronicarum siendo el ejemplar más relevante de todo el monasterio.

El segundo museo lo ocupa una sala situada junto a la sacristía y está dedicado en su integridad a museo numismático.

Escalera claustral Formada por una caja cuadrada, se sitúa entre el claustro del pozo y el claustro de la hospedería, fue construida a principios del siglo XVII en estilo renacentista por los maestros Palacios, Ezquerra y Juan de la Verde. Esta escalera permite el acceso a los pisos superiores de ambos claustros, está realizada en piedra y se cierra por una bóveda.

Junto a la escalera se conserva la antigua pila bautismal románica, con una taza gallonada.

Ficha técnica

Fecha de realización página: 15 de abril de 2011
Fecha última modificación: 16 de junio de 2024

Lugares de interés de La Vid

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