Monasterios de España
Monasterio de Santa María de Huerta


Introducción

Nombre: Monasterio de Santa María de Huerta
Ubicación: Santa María de Huerta (Soria). Comunidad Autónoma de Castilla y León
Habitado por monjes cistercienses
Declarado Bien de Interés Cultural en la categoría de monumento en 25 de agosto de 1882
Dispone de Hospedería y tienda de venta de productos artesanales
En el Valle del río Jalón afluente del Ebro
Gentilicio: hortenses


Historia

La orden del Cister, los llamados monjes blancos, tuvieron su origen en el 1098 en un monasterio de la Borgoña francesa llamado Citeaux. Fue fundado por el abad Roberto, que en compañía de veintiún monjes habían salido del Monasterio de Molesmes en busca de una nueva espiritualidad. Desde Citeaux establecerían su influencia por toda la Europa Occidental. Desde un punto de vista artístico, la orden cisterciense abandona la representación escultórica en sus edificios, lo que hace que sus templos sean austeros y predomine la piedra desnuda sobre cualquier otra consideración. Para los cistercienses nada debe distraer de la búsqueda de Dios. El nombre cisterciense es una castellanización de la palabra francesa "les citeauciennes" como los pobladores de Citeaux.

Los primeros monjes asentados en nuestro monasterio procedían del monasterio de Cántabos (a 15 kilómetros de Santa María de Huerta), a donde habían llegado un grupo de monjes cistercienses procedentes a su vez del monasterio de Berdoues (en la Gascuña francesa) y que fueron traídos en 1444 por el rey de Castilla y León, Alfonso VII (entre 1126-1157).

Estos monjes llegaron a Santa María de Huerta en donde tenían una granja hacia el año 1162 asentándose en terrenos cedidos por los padres de Martín de Finojosa que en ese momento profesaba de monje en Cántabos. Su traslado obedeció a la necesidad de buscar una nueva ubicación en terrenos más fértiles y productivos.

Las obras del nuevo monasterio comenzaron hacia 1164 El monasterio situado en la frontera de los reinos de Castilla y Aragón fue dotado con privilegios, tierras y exenciones por ambos reinos.

Uno de los abades más destacados del monasterio fue don Martín de Finojosa a quien el rey de Castilla Alfonso VIII (entre 1158-1214), estimaba mucho por su papel de mediador y buen hacer en la defensa de sus intereses. Es por eso que este abad consiguió mercedes del rey para la construcción del monasterio de Santa María de la que era abad. También su hermano mayor Nuño Sancho donó fondos para la construcción del monasterio, lo que hizo que este caballero pudiera ser enterrado en 1206, fecha de su muerte, en el claustro de los caballeros. Los fondos procedían del botín de guerra arrebatado a los musulmanes en la conquista de Cuenca.

Martín de Finojosa o Hinojosa, hijo de Miguel Muñoz de Finojosa (Señor de Deza) y de Sancha Gómez (Señora de Boñices), sería elevado a los altares con el nombre de San Martín de Finojosa, nació en Deza (Soria) ca. 1140 y falleció en Sotoca de Tajo (Guadalajara) en 16 de septiembre de 1213. Ingreso joven en el monasterio de Huerta (abril de 1158) cuando este aún se encontraba en Cántabos. Fue abad del monasterio entre 1166 y 1191, de donde salió para ser obispo de Sigüenza entre 1191 y 1192, fecha en que renunció al obispado para volver a su monasterio como monje de a pie. Su madre que falleció en 1189 sería enterrada en el cementerio del Monasterio de Huerta.

En el monasterio fue enterrado el arzobispo de Toledo Rodrigo Ximénez de Rada (Puente la Reina 1170 - Vienne [Francia] 1247), sobrino de Martín de Finojosa, que sufragó la construcción del dormitorio de los monjes y fue un gran benefactor del monasterio.

Con la desamortización de Mendizábal de 1835 los monjes fueron expulsados del cenobio y en 1846 fue vendido en pública subasta. En 1908 era propietario del mismo don Enrique de Aguilera y Gamboa (1845-1922), marqués de Cerralbo. A la muerte de este, dispuso que el monasterio volviera a ser ocupado por monjes cistercienses, cosa que ocurrió en 1930 con la llegada de unos monjes desde la abadía de Cóbreces en Cantabria.

La vida cisterciense es monástica-contemplativa, la jornada se divide entre la oración "la lectio divina", el estudio y el trabajo, en un clima de silencio y oración, soledad personal y fraternidad comunitaria. El monasterio se encuentra bajo la advocación de la virgen María, titularidad que aquí es llamada Virgen de las Navas, ya que según tradición no confirmada la imagen que aquí se venera es la que llevaba el arzobispo Ximénez de Rada en la famosa batalla de las Navas de Tolosa.

Características

La construcción del monasterio se desarrolla en dos etapas, la primera comprendida entre los siglos XII y XIII y una segunda etapa que abarca los siglos XVI y XVII. Santa María de Huerta se adhirió a la reforma de la Congregación de Castilla ocurrida en 1469 y que supuso la reforma de los cistercienses y por tanto la adecuación del monasterio a un nuevo tipo de convivencia. En la primera etapa se construye el claustro gótico, la iglesia, el refectorio, la cilla, dormitorios, cocina y la antigua sala capitular, mientras que en la segunda etapa se construye el claustro herreriano, el sobreclaustro plateresco del gótico y el coro. El monasterio se encontraba rodeado por una cerca con algunos cubos cilíndricos que reforzaban la seguridad. En la actualidad aún se puede ver gran parte de este recinto murado con sus cubos cilíndricos.

Portada entrada al monasterio La entrada al monasterio se realiza a través de una portada abierta en la cerca medieval. La portada realizada en el siglo XVI en estilo renacentista está formada por un arco de medio punto entre columnas toscanas que se alzan sobre un podio, y dos hornacinas en la actualidad vacías que se encuentran en los intercolumnios. Sobre el arco un frontón triangular en cuyo tímpano encontramos una imagen de la Virgen María entre dos escudos. Sobre este conjunto encontramos un frontispicio de líneas curvas realizado en 1771 y que ostenta como único adorno, un jarrón de azucenas en el centro (símbolo mariano por excelencia).

Junto a la portada podemos ver un lienzo de la muralla o cerca medieval que rodeaba el monasterio, con sus muros almenados y sus torres circulares, esta cerca no solo servía para defenderse de un enemigo, sino también para aislarse de su entorno y que nada afectara su vida espiritual.

Iglesia monacal La iglesia colocó su primera piedra en 20-03-1179 con la asistencia del rey de Castilla Alfonso VIII (entre 1158-1214), su esposa Leonor, el obispo de Osma y el obispo de Sigüenza; sigue el estilo cisterciense y se pone bajo la titularidad de "Sancte Marie de Orta" (Santa María de Huerta). La iglesia fue comenzada bajo el abadengo de Martín de Finojosa y se realizó entre los siglos XII y XIII. De planta de cruz latina, tres naves y cinco tramos, cabecera semicircular precedido por un tramo recto que crea un profundo presbiterio, nave de transepto y coro alto a los pies. Dispone de cuatro ábsides de testero rectangular que se abren a los brazos del crucero. El coro fue trasladado desde el centro de la nave principal hasta el nuevo coro construido en alto a los pies. Al exterior las naves del transepto rematan su testero en dos hastiales triangulares. La embocadura del presbiterio se resuelve a base de arcos apuntados. Los ábsides más pequeños abiertos a la nave del transepto se encontraban bajo la titularidad de San Miguel, San Pedro, San Martín y Santa María Magdalena. Tiene el templo unas dimensiones de 67 x 40 metros.

En el presbiterio encontramos un retablo barroco realizado hacia 1766 (siglo XVIII) por Felix Malo (1733-1779). Así mismo encontramos los sepulcros de San Martín de Finojosa en el lado de la epístola y de su sobrino don Rodrigo Ximénez de Rada en el lado del evangelio. Las pinturas murales del presbiterio son del genovés Bartolomé de Matarana (h.1550-h.1625), realizadas en 1580 (siglo XVI) con escenas de la batalla de las Navas de Tolosa (1212). También encontramos dos nichos vacíos de las que por un tiempo fueron tumbas de los duques de Medinacelli, con sus escudos señoriales. Los plementos de la bóveda representan a los cuatro evangelistas, mientras que en los muros laterales representan diversas escenas de la batalla de las Navas de Tolosa en la que intervino el rey Alfonso VIII. En la embocadura que forma el arco de triunfo podemos ver al rey Alfonso X el Sabio y a su hijo el infante Fernando de la Cerda sujetando cada uno de ellos un escudo con las armas de Castilla y León.

Al exterior el ábside destaca por su nula decoración a excepción de unas alargadas arquerías ciegas en cuyos paños rehundidos se abren vanos que permiten la iluminación del interior. Bajo el alero corre una colección de modillones de lóbulos. Al interior el ábside se cierra por una bóveda de crucería en el tramo recto, y por una bóveda de seis nervios que confluyen en una clave común en la zona del hemiciclo. El Retablo Mayor oculta a nuestra vista el cierre de este trozo de la bóveda.

El primer y segundo tramo de la nave central se cubren con bóvedas de crucería simple, mientras que el tercero, el cuarto y el quinto lo hacen con bóvedas de crucería con terceletes. Las naves laterales se cierran con bóvedas de arista en yeso realizadas modernamente en el primero, segundo y tercer tramo, mientras que el cuarto y el quinto son bóvedas de crucería. La bóveda del sotocoro se resuelve con una bóveda nervada con terceletes combados.

Aunque pueda parecer una iglesia gótica, su planta, los muros y la fábrica responde a cánones románicos. Los arcos de separación de las naves y las bóvedas apoyan en cinco parejas de pilares con sencillas ménsulas de repisas escalonadas o de rollos. Los cuatro ábsides menores se cubren con bóvedas de crucería que descansan sobre ménsulas. Estos se encontraban decorados con pinturas murales de carácter geométrico, según se puede ver en algún resto conservado en dos de los ábsides. La nave del transepto se cubre con bóvedas de crucería apoyadas en ménsulas.

Los arcos de separación de las naves son de medio punto y otros apuntados. Las claves de las bóvedas se decoran algunas de ellas con grandes florones de madera policromada. La iluminación del templo se realiza a través de vanos abiertos en los muros laterales de la nave central con forma de arcos de medio punto.

En el brazo norte del transepto encontramos la puerta de la sacristía, la escalera de acceso al claustro alto, la puerta que conducía al antiguo dormitorio común de los monjes y el acceso a la torre campanario. En el brazo sur una puerta de medio punto da paso a la Capilla del Relicario del siglo XVIII.

El coro situado en alto, tiene una sillería finalizada en 1578, destacan en ella un relieve de la Virgen con el Niño flanqueada por San Benito y San Bernardo de Claraval que preside el coro, el órgano de 1633 (siglo XVII) es de estilo renacentista. El coro ocupa los dos últimos tramos del templo y se encuentra como hemos dicho en alto. El sotocoro o parte inferior del coro se cierra por una reja de hierro forjado y dorado al fuego de gran belleza, realizada en 1775 (siglo XVIII) que se alza sobre un zócalo de jaspes. En este espacio se encuentra el sepulcro vacío del arzobispo de Toledo, don Rodrigo Ximénez de Rada, cuyos restos en la actualidad se encuentran en el Altar Mayor junto con los de su tío el abad San Martín de Finojosa. Este sepulcro está fechado entre el siglo XIII y XIV, está realizado en piedra y conserva restos de policromía.

En el lado del evangelio encontramos dos puertas de salida al claustro, la situada en el primer tramo es de arco apuntado y por ella salían los monjes reglares al claustro, en el quinto tramo una puerta con arco rebajado permitía la salida de los conversos aunque en este caso la salida se realizaba al conocido como pasillo de conversos, junto a la cilla.

La portada situada a los pies, está fechada en el siglo XIII al igual que el gran rosetón de 8 metros de diámetro que corona la fachada. En origen esta portada estaba precedida por un nartex, galilea o pórtico de conversos hoy desaparecido, solo se conserva a la derecha de la portada la forma de un arco apuntado en el muro y los mechinales de la techumbre. La portada formada por seis arquivoltas apuntadas están decoradas con motivos geométricos (dientes de sierra, arquillos, baquetones) y puntas de diamante para el guardapolvos. Estas apean en un total de doce columnas cuyos capiteles se decoran con motivos vegetales de hojarasca. El rosetón formado por cuatro circunferencias concéntricas, está adornado con puntas de diamante enmarcando doce arquillos trilobulados. Este es una reconstrucción de 1965 del original que estaba muy deteriorado y además cegado.

En el intradós de la portada se puede leer "Domus mea domus orationes vocabitur" (Mi casa será llamada casa de oración).

En el brazo norte del crucero se encuentra la sacristía realizada en el siglo XVII sobre el lugar que ocupó la antigua Sala Capitular y la antigua sacristía. Sobre el tejado de este mismo brazo encontramos una pequeña torre con una vano abierto a cada uno de los vientos que hace la función de torre campanario. La sacristía es una pieza de planta rectangular, con dos tramos separados por un arco fajón que apoya en pilastras. Se cubre con bóveda de cañón con lunetos decorados con yeserías.

Claustro reglar o Claustro gótico llamado de los caballeros y fechado en el siglo XIII. Desde una puerta abierta en el primer tramo de la iglesia de la nave del evangelio, se accede al claustro. Esta puerta era la utilizada por los monjes de coro ya que los conversos accedían por otro lugar. Nada más salir al claustro encontramos un nicho en el muro en la actualidad vacío, pero que fue usado como lugar de enterramiento por la familia de los Molina. Sin embargo este nicho en origen era el antiguo "armariolum", o lo que es lo mismo, un espacio reservado para guardar los libros que leían los monjes mientras paseaban por el claustro. Los libros no podían salir del claustro y era obligatorio dejarlos en su lugar después de haberlos utilizado. El actual espacio se desarrolla en un doble vano con arcos apuntados (geminados) que apoyan en tres columnas y con un óculo entre los arcos.

El claustro de planta cuadrada (20 metros por lado), se abre al interior del patio central a través de seis arcos apuntados por panda apoyados en columnas con capiteles de hojas de acanto. Las pandas se cubren con bóvedas de crucería simples. Los nervios apoyan en ménsulas en los muros interiores mientras que en al exterior apean en columnas. En el muro de la panda de Levante podemos encontrar dos nichos que en su momento alojaron los sepulcros de nobles caballeros, los Condes de Molina y de don Pedro de Manrique. Los arcos que se abren al patio fueron reformados en el siglo XVII con pequeños arcos de medio punto al que cobijan los apuntados, además de abrir óculos en la parte superior, esta modificación fue realizada siendo abad fray Pedro de los Herreros (entre 1695-1698). Más tarde en el siglo XVIII la parte inferior de los arcos fueron cegados por un murete y así permanecen algunos de ellos en la actualidad.

En la panda de Levante se encontraba la Sala Capitular y sobre esta el dormitorio de los monjes que tenía comunicación directa con la iglesia. La sala capitular fue suprimida en tiempos del abad fray Mateo Nava (entre 1599-1602). Solo se conserva la puerta y las dos ventanas laterales que la flanquean. Esta sala capitular era un espacio de planta cuadrada, con cuatro columnas centrales exentas que sustentaba una bóveda formada por nueve tramos de crucería. La sala capitular se fechaba hacia el siglo XIII. En la actualidad esta dependencia ha desaparecido para construir en su lugar una gran sacristía en el siglo XVII y a continuación la "sala de profundis".

A continuación de la antigua Sala Capitular se encontraban distintas dependencias como eran: la escalera de subida al dormitorio, el locutorio y el pasaje que salía a la huerta del convento. A continuación de estas dependencias se hallaba una gran sala rectangular paralela al refectorio que era la Sala de Monjes. Todos estos espacios han desaparecido, sobre ellos y sobre parte de lo que fue la sala de monjes se levanta en la actualidad la conocida como "Sala de Profundis", que era la sala donde los monjes cantaban un salmo antes de cada comida. Esta sala fue mandada levantar siendo abad fray Mateo Nava (entre 1599-1602). El locutorio en los monasterios era el espacio donde el monje encargado repartía las tareas cotidianas a los monjes, mientras que la Sala de Monjes era el lugar donde los monjes de coro realizaban su trabajo diario, como podría ser el "scriptorium" u otras actividades de corte más intelectual, ya que las manuales estaban reservadas para los monjes conversos.

Sobre la sala capitular se encontraba el dormitorio de los monjes, fue suprimido en el siglo XVII por el abad fray Mateo Nava en el proceso renovador de esta parte de la panda que hemos venido comentando. El dormitorio era una gran sala utilizada como dormitorio común y vestidos tal como ordenaba la regla cisterciense. A horas regladas tenían que acudir a la iglesia a las distintas oraciones. La sala-dormitorio fue costeada por Nuño Sancho, hermano de San Martín de Finojosa y por el arzobispo de Toledo, Rodrigo Ximénez de Rada.

El claustro recibe el apelativo de caballeros, porque fue lugar escogido por muchos caballeros para ser enterrados, en la esperanza de que descansar en un lugar santo les hacía más fácil el camino al paraíso. Así en los muros de las pandas del claustro podemos ver una serie de lucillos funerarios, todos ellos vacíos.

En 1531 (siglo XVI) se construyó un sobreclaustro en estilo plateresco siendo rey Carlos I (entre 1517-1556) cuyo escudo efigiado en medallones aparece representado en el antepecho en repetidas ocasiones. Este se construyo durante el abadengo de fray Pedro de Espinosa (entre 1531-1535) y fray Ignacio de Collantes (entre 1536-1539). Junto al escudo Real aparecen otros escudos, cabezas de reyes, obispos y caballeros (David, Salomón y Alfonso X el Sabio entre otros) y también religiosos de la orden del Cister (San Bernardo de Claraval y San Genaro). También podemos ver una serie de medallones en las enjutas de los arcos con diversos personajes, entre ellos los Apóstoles, en la panda oriental. En 1547 quedó terminado el claustro alto.

Las pandas de este nuevo claustro se abren el patio interior a través de doce arcos carpaneles por panda que apoyan en columnas. La techumbre es de madera. La escalera de acceso al sobreclaustro se encuentra sobre el antiguo calefactorio, es del siglo XVII terminada en 1600 y al exterior la caja de escalera semeja una gran torre.

Refectorio de Monjes o Comedor, es de estilo gótico del siglo XIII. Construido hacia 1215 con el mecenazgo de Martín Nuño de Finojosa, sobrino del abad Finojosa y mayordomo del rey Enrique I de Castilla (entre 1214-1217). De planta rectangular y cuatro tramos; se cubren con bóvedas de crucería sexpartitas que apean directamente en ménsulas y en una imposta corrida. Tiene unas medidas considerables, 34 metros x 9,5 metros y 15 metros de altura. Empotrado por el interior del muro encontramos la escalera de acceso al púlpito del lector, abierta al interior por una arquería rampante de un cuarto de circunferencia que apoyan en columnas octogonales. La bóveda que cubre la escalera es de medio cañón. El púlpito se sustenta sobre una columna adosada al muro. Sobre este púlpito un monje leía pasajes de la biblia mientras el resto de los monjes comían. En el techo encontramos cuatro claves, tres de ellas con decoración vegetal mientras que la cuarta que se corresponde con el tramo donde se encuentra el púlpito cuenta con un Cristo en Majestad.

La entrada al refectorio situada en la panda norte del claustro gótico, se realiza a través de una portada apuntada con tres arquivoltas decoradas con baquetones y dientes de sierra en su arquivolta central, estas apoyan en columnas con capiteles de decoración vegetal. Sobre la portada un gran rosetón de doce vanos formados por columnillas radiales que en la actualidad permanece semi-oculto al ser levantado el sobreclaustro.

La sala se ilumina con dieciséis ventanales de perfil apuntado separados por pequeñas columnas situados a ambos lados de los muros laterales; destacan sobre todo los vanos del hastial del fondo, que se desarrolla en dos niveles, en el inferior cuatro ventanales sencillos de perfil apuntado y en el nivel superior dos ventanales de perfil apuntados que cobijan dos menores también de perfil apuntados sobre los que hay sendos óculos de seis lóbulos (hexalobulados).

Un pequeño ventanuco abierto en el muro medianero de la cocina, permitía la entrada de los alimentos desde la misma.

Cocina siglo XIII. Situada junto al refectorio, es de planta cuadrada dividida en nueve tramos cubiertos con bóvedas de crucería, excepto el central que está ocupada por un hogar en forma de templete y una gran chimenea central con arcos apuntados en tres de sus lados. La entrada a la cocina se realiza a través de un arco apuntado y doblado sin decoración alguna.

Domus Conversorum también conocida como refectorio de conversos, es de estilo románico, de finales del siglo XII o principios XIII. Es junto con la cilla una de las partes más antiguas del conjunto monacal. De planta rectangular, 30 x 13 metros, con doce tramos cubiertos con bóvedas de crucería simples. La planta se divide en dos naves separadas por cinco gruesas columnas centrales exentas. La bóveda apoya en ménsulas de rollos directamente sobre los muros laterales y en las columnas centrales. Los capiteles se decoran con motivos vegetales muy esquematizados con adornos de bolas y piñas. La sala se ilumina con ventanales abocinadas en arco de medio punto. El acceso se realizaba a través de una puerta de medio punto con las iniciales "AS" al exterior y mediante arco rebajado al interior. La sala está construida en mampostería en su nivel inferior y en sillería en su parte superior.

La entrada al refectorio de conversos, que también era utilizada como Sala de Reunión de los mismos, se realiza a través de un doble arco de medio punto sin decoración que apoya directamente en el suelo. Este espacio además de sala de trabajo, era el refectorio de los conversos o legos y en el piso alto se encontraba el dormitorio de conversos.

Los conversos o legos eran monjes que se ocupaban de las tareas manuales, en contraposición a los monjes de coro que se encargaban de los temas litúrgicos e intelectuales. Muchos de ellos eran iletrados y por ese motivo no podían acceder a cargos eclesiales. Ambos grupos de monjes hacían vidas separadas en distintas partes del monasterio y solo hacían vida en común en contadas ocasiones.

Cilla o Almacén de estilo románico del siglo XII-XIII. De planta rectangular, se cubre con un alfarje de influencia mudéjar de madera y cinco arcos de diafragma de medio punto que apoyan directamente sobre los muros laterales y llegan al suelo. En cada uno de los tramos se abre una ventana de medio punto abocinada.

Sobre esta planta se encontraba un segundo piso que cumplía la misma función. Se cree que la cubierta de este segundo piso fuera de madera a doble vertiente sobre arcos de diafragma, a partir de 1620 este espacio superior fue utilizado como biblioteca.

La cilla servía para el almacenaje de víveres, principalmente agrícolas. Ha sufrido modificaciones con el paso del tiempo, la más importante fue el acortarla por ambos lados para abrir unos pasillos de comunicación entre ambos claustros en el siglo XVII.

Claustro de la Hospedería En la actualidad forma parte de la hospedería, fue levantado hacia 1582 en estilo herreriano terminándose en 1630. En el jardín central hay dos estatuas en piedra, la primera del abad San Martín de Finojosa y la segunda de don Rodrigo Ximénez de Rada. El empedrado es moderno de 1962. Tal como marca su estilo es un claustro muy sobrio con una total ausencia de decoración.

El Monasterio de Santa María de la Huerta en el recuerdo



Ficha técnica

Fecha de realización página: 3 de junio de 2.014
Fecha última modificación:

Lugares de interés de Santa María de Huerta

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Bibliografía básica utilizada:
Monasterios de España de Pedro Navascués Palacio. Editorial Lunwerg
Monjes y Monasterios de Isidro Bango Torviso