Convento de Jerusalén (hoy desaparecido)

El convento de Jerusalén o Convento del Santo Sepulcro de Jerusalén (hoy desaparecido) se encontraba en la zona comprendida por las actuales calles de Convento de Jerusalén, Játiva y San Vicente Mártir, extramuros de la ciudad. Del convento allí existente tan solo nos queda el recuerdo del nombre de una de sus calles en la zona donde se hallaba.

Este convento franciscano de religiosas descalzas se encontraba bajo la advocación de la Virgen de Santa María del Espasmo (Nuestra Señora del Pasmo). Esta curiosa advocación proviene del hecho recogido en el Evangelio apócrifo de Nicodemo, ante el desmayo (pasmo) de la Virgen María al ver pasar a su hijo con la cruz a cuestas por la calle de la Amargura de Jerusalén.

En 1496 el papa Alejandro VI concedió una bula para que las religiosas terciarias franciscanas pudieran ocupar una casa de honestas mujeres de la Orden de San Francisco allí situado desde tiempo atrás. Fue ampliado por don Luis de Cabanilles y Vilarrasa, señor de Benisanó y Gobernador del Reino de Valencia (♛ 1481-1503) en 1497, a quien además se le considera alma mater del monasterio y donde quiso y fue enterrado. La iglesia de estilo gótico era de una sola nave y disponía de decoración barroca.

En la iglesia estuvo también enterrado el marqués de Brandeburgo (* Brandeburgo-Alemania 1493 † Valencia 1525), segundo esposo de Germana de Foix (que había estado casada en primeras nupcias con el rey Fernando el Católico, y que casaría por tercera y última vez con el Duque de Calabria). Juan de Brandeburgo nació en 1493 y falleció de peste en el Palacio Arzobispal de Valencia en 1525.

El convento situado en las cercanías de la Puerta de San Vicente de las murallas de Valencia, fue parcialmente destruido por los españoles en 1811 para evitar que desde el mismo los franceses pudieran hacerse fuertes o bombardear la ciudad aprovechando la protección de los muros del convento. Finalizada la guerra de la independencia el convento fue restaurado y las monjas pudieron volver a habitarlo.

La Desamortización de Mendizábal de 1835 afectó fuertemente al monasterio que tuvo que ser abandonado. En 1933 el convento fue demolido y su puerta de entrada desmontada y regalada al Ayuntamiento, sin que hasta el momento sepamos donde ha ido a parar. La portada de estilo gótico flamígero con decoración renacentista, estaba formada por una puerta adintelada y en la parte superior un arco apuntado en cuyo tímpano se podía ver una imagen de la Virgen sobre un fondo en forma de venera o concha. Encuadraba este arco un alfiz, en cuyas enjutas se encontraba duplicado el escudo de la familia Cabanillas.