Murallas de Valencia
hoy desaparecidas

La historia de las murallas de la ciudad de Valencia, es la historia de tres murallas: la romana, la musulmana y la cristiana. En la actualidad solo se conservan restos de las murallas cristianas y musulmanas.

Las murallas romanas

Poco o nada conocidas, se sabe que desde bien pronto la ciudad romana de Valentia (fundada en el año 138 a. C.) fue una ciudad amurallada. El historiador romano Salustio (* 01-10-86 a. C. † 13-05-34 a. C.) las cita de pasada, y cuenta que en las guerras civiles entre Silo y Mario (guerras sertorianas), las tropas de Pompeyo derrotaron a las de Sertorio en el año 75 a. C. al pie de las murallas de Valentia ... inter laeva moenium et dexterum flumen Turiam, quod Valentiam parvo intervallo proeterfluit ... (entre las murallas a la izquierda, y el río Turia a la derecha, a poca distancia de Valencia).

La ciudad estaba formada por dos calles principales que se cruzaban entre si, eran el cardo (eje norte-sur) y el decumano (eje este-oeste); en los extremos de dichas calles se abrían cuatro puertas: la puerta norte (en ocasiones llamada impropiamente la Saguntina), la Sucronense (puerta sur), la puerta occidental (en ocasiones llamada impropiamente la Celtibérica) y la puerta oriental (llamada impropiamente del Mar). El punto donde se cruzaban ambas calles sería el punto 0 y estaba situado sin ningún genero de dudas en la actual plaza de la Almoina y la plaza de la Virgen. A decir que el nombre de las puertas, excepto la Sucronense, son nombres inventados que no se corresponde con la realidad.

El cardo se correspondería con la antigua vía Heraclea, luego vía Augusta, actualmente estaría formado por el eje de las calles Salvador y la calle de San Vicente Mártir. El decumano estaría formado por el eje de las calles Caballeros y la calle Vergara o la calle Llimera. En el cruce de ambos ejes se situaría el foro, actualmente plaza de la Almoina.

La situación de las distintas puertas se desconoce, por restos arqueológicos podemos adivinar donde se situaban. La puerta Sucronense o sur se encontraba en la esquina de las actuales calles de Avellanas y del Mar. Es la única de la que conocemos su nombre original, y recibía esta denominación por ser el camino natural hacia Sucro, la actual Alzira, aunque Sucro es como era denominado antiguamente el río Júcar.

La puerta norte se encontraba en la calle Salvador cruce con la calle Viciana o con la calle Libertad, a espaldas de la actual sede de las Cortes Valencianas. En ocasiones se le llama impropiamente Saguntina por ser el camino natural hacia la ciudad de Sagunto. Esta puerta discurría por la antigua vía Augusta.

La puerta occidental, llamada muy impropiamente Celtibérica, podría situarse por unos escasos restos arqueológicos hallados en el lugar, donde hoy se levanta la torre nueva del Palacio de la Generalitat.

La puerta oriental, es la que menos conocimiento tenemos de ella, se encontraría en los alrededores de la actual iglesia de San Esteban, dando esta localización exclusivamente como un punto de referencia aproximado, con más voluntad que acierto.

De estas murallas podemos adelantar tal vez su itinerario que bien podría ser el siguiente: la calle del Conde Trénor, calle Serranos, calle Juristas, calle de la Corregería para desembocar a la plaza de la Reina, calle Cabillers, calle Avellanas, plaza de San Luis Beltrán y calle Pintor López para desembocar en el cauce del río Turia en la fachada norte de la ciudad.

Después de la derrota de Sertorio en el año 75 a. C., Pompeyo arrasó la ciudad, durante más de cincuenta años la ciudad estuvo deshabitada, hasta la época imperial en que la ciudad renació de sus cenizas pero nunca más supimos de sus murallas. Durante la época imperial la ciudad vivió un periodo de esplendor, materializado en la construcción de un circo hacia el siglo II d. C. siendo emperador el hispano Adriano. Queremos pensar que para este momento la ciudad habría sido vuelta a amurallar, aunque la paz romana que el emperador Augusto había traído al imperio, hacia un tanto innecesario unas murallas poderosas.

En cuanto a las técnicas de construcción, la muralla de época republicana estaría construida en tapial mientras que la de época imperial lo sería con sillares y ladrillo. Por delante de la muralla correría un foso lo suficientemente profundo como para dificultar un posible ataque enemigo.

Las murallas musulmanas

La conquista de la ciudad de Valencia fue realizada (pactada) por los musulmanes en el 714 al mando de Tarik, pero la primera mención que se hace de las murallas de Valencia durante este periodo es la del geógrafo y médico persa Ahmad al-Razi quien en el siglo X describe la ciudad con un recinto amurallado con cuatro puertas, aunque no cita la ubicación de las mismas. Estas murallas debían ser las originales romanas imperiales que además debían de haber sobrevivido en época visigoda.

Valencia era conocida en este periodo con el nombre de Madinat al-Turab o ciudad de la tierra, aunque también se le conocía con el nombre de Balansiya. Algunos autores sin embargo consideran que término Balansiya se aplicaba en general cuando se referían al conjunto de la taifa musulmana, dejando el primer nombre para citar a la ciudad de Valencia en particular.

Según cuenta el geógrafo Al-Udri (*1003 † Valencia 1085), gobernando Abd-al-Aziz, se construyeron unas nuevas murallas para la defensa de la ciudad. A juzgar por sus comentarios, debió de ser una muralla paradigmática de la arquitectura e ingeniera militar musulmana dentro de Al-Andalus " ... no se conoce en Al-Andalus ciudad de muros más perfectos y más hermosos". Abd al-Aziz (* ca. 1006 † xx-01-1061 / rey de Balansiya entre 1021 y 1061), era hijo de Abd al-Rahman Sanchuelo († 1009) y nieto del gran caudillo musulmán Almanzor († Medinaceli, Soria 09-08-1002) que al decir de las crónicas cristianas "está enterrado en los infiernos".

Después de la caída del califato de Córdoba, a principios del siglo XI, Valencia se convirtió en la capital de un reino de taifa. Con el nacimiento de la taifa musulmana se inició un nuevo periodo urbano en el que el incremento de la población y los ataques bereberes procedentes del norte de África, exigió la ampliación de las murallas y la incorporación de los arrabales a la ciudad. Estas nuevas murallas, de robusta construcción y en las que se abrían siete puertas principales, fueron levantadas por el principal de los reyes de la taifa valenciana, Abd al-Aziz ibn Abi Amir, que comenzó a reinar en la ciudad de Valencia en el año 1021, contando solamente quince años de edad.

Esta muralla realizada entre 1021 y 1061 estaba construida en tapial de hormigón, con relleno de piedras de mediano tamaño y torres de planta semicircular hechas con mampostería regular. Estas eran sólidas, y macizas hasta el último piso, donde se abría una estancia abovedada para facilitar la defensa. Su anchura media era de 2,25 metros. Aproximadamente las torres se colocaban a una distancia entre una y otra, cada 26 metros.

Los elementos principales de la muralla musulmana valenciana eran: el foso, la barbacana y la muralla propiamente dicha. El foso se solía anegar con agua para que resultase más eficaz. La barbacana (antemuralla) antecede a la muralla y es un muro normalmente almenado de menor altura y grosor, cuya función es la evitar la labor de zapa, estrategia militar que consiste en la excavación de túneles bajo la muralla para tomar la ciudad. Por ello sus cimientos eran bastantes profundos. La muralla propiamente dicha se remataba con almenas y con torres cuadradas con perfil semicircular al exterior.

Abd al-Aziz vivió hasta el año 1061, y en su largo reinado, Valencia disfrutó el período de mayor esplendor musulmán. Entre algunas de sus realizaciones más importantes, está la construcción de las murallas que aquí tratamos, que según al-Udri, transformó nuestra ciudad en la plaza más fuerte de todo al-Andalus, ya que la solidez del recinto amurallado permitió a los moros valencianos resistir el duro asedio de que fueron objeto por parte del Cid y posteriormente a la conquista de la ciudad por Jaime I el Conquistador y continuaron prestando servicio a la ciudad durante siglo y medio.

A partir del siglo XII el recinto amurallado se amplió hacia el sur y hacia el este incorporándose nuevos elementos defensivos como las torres de planta cuadrada construidas con tapial de tierra sobre cimientos de hormigón. A su vez, algunos puntos estratégicos se reforzaron para una mejor defensa como es el caso del Tossal, donde se construyó una puerta avanzada en recodo para una mejor defensa del acceso.

El itinerario del recinto amurallado musulmán podría ser el siguiente: indicamos los nombres de las calles más que otra cosa para que nos sirva de guía y no porque el trazado murario pase necesariamente por dicha calle. Comenzando por las torres de Serranos avanzaríamos en línea recta hacia nuestro primer destino: la plaza del Tossal, para ello recorreremos la calle Palomino, plaza del Ángel, plaza Navarros y calle Salinas para desembocar en la plaza del Tossal. Giramos desde este punto hacia la calle Bolsería, plaza Horno de San Nicolás, plaza del Mercado pasando por encima del edificio de la Lonja y calle San Fernando para desembocar en la calle San Vicente Mártir (a la altura del pasaje Ripalda).

Por la plaza de Mariano Benlliure y la calle Moratín en dirección a la calle de las Barcas para continuar por Pintor Sorolla y girar nuevamente hacia la calle Universidad pasando por la debajo del edificio de la Universidad. Continuamos por la calle Comedias atravesando la calle de la Paz y la calle del Mar para desembocar en la plaza de San Vicente Ferrer (plaza de los Patos). Seguía en paralelo por la calle Trinquete de Caballeros y a la altura de la calle Aparisi y Guijarro doblaba para entrar en la calle Maestres y plaza del Temple. Desde aquí y por el marginal derecho del río, vuelta a las torres de Serranos, por las calles Pintor López y Conde Trénor.

En la actualidad pocos son los restos que nos quedan del recinto amurallado, los que quedan se encuentran en pésimas condiciones, pues a pesar de que en algunos casos la declaración de Monumento Artístico Nacional les podría haber inyectado algo de vida y esplendor, la realidad es que se encuentran en el más caótico y lamentable estado de conservación, tanto a nivel de monumento como en su entorno.

Algunos ejemplos de nuestro esplendoroso y decrépito pasado musulmán:

• El primero de ellos, es un resto de muralla musulmana que emerge en la calle de Salinas, entre los números 15 y 19. No está en absoluto protegido y por no tener, no tiene ningún rotulo que nos indique su pasado histórico, el cual se remonta al año 1000. Está construida de mampuesto, con un espesor que pasa los dos metros, su parte superior está maltrecha por el tiempo. Este resto de muralla pertenecía a la que provenía en línea recta desde las torres de Serranos haciendo una suave curva por la calle de Salinas -curva que aún se aprecia en el trazado de la calle y edificaciones- para cruzarse en este punto con la calle de Caballeros.

• El segundo de los restos de la muralla es la denominada torre del Ángel, (llamada asi por formar parte esta torre, de una antigua posada ya desaparecida llamada con ese nombre), es otro de los pocos vestigios que quedan en pie de las murallas de la Valencia musulmana, y asoma entre los patios de las casas recayentes a esta calle. Es una torre de planta semicircular, hoy convertida en vivienda, que en origen formaría parte de la muralla levantada en el siglo XI, en época taifal. Fue declarada Monumento Histórico Artístico Nacional en el año 1963. Junto a ella resta un trozo de lienzo de muralla en estado de abandono.

• El tercer resto de las murallas musulmanas lo tenemos en otra torre, situada en la calle Mare Vella y que se encuentra parcialmente reformada. La misma se integra en el conjunto de los edificios de la ciudad.

• En la calle Blanquerias número 2, en el interior de un edificio particular del año 1892, podemos encontrar un cuarto resto de las antiguas murallas musulmanas de Valencia. En su interior y perfectamente rehabilitadas y consolidadas encontramos un lienzo de la muralla que cercaba la ciudad frente al río. El lienzo está realizado en muro de tapial de hormigón blanquecino, además podemos apreciar el revoque o lucido exterior que disponía la muralla. Otro aliciente de estos restos es que todavía se conservan un grupo de almenas que remataba la parte superior de la muralla. También se puede encontrar un torre semicircular realizada en mampostería y maciza por su interior.

Adosado a este trozo de muralla podemos encontrar un grupo de cinco balsas circulares de un metro de diámetro, suelo de ladrillos o mortero y paredes realizadas en barro cocido. Como complemento podemos encontrar además una serie de conducciones o canalizaciones hidráulicas. Este conjunto se corresponde con las balsas que utilizaban los blanquers o tintoreros en época ya cristiana para el curtido y tintado de pieles. Las canalizaciones desaguaban a la acequia de Na Rovella que discurría por el valladar por delante de la muralla, y recogía las aguas manchadas de las balsas.

• Muy cerca de este lugar, en la calle Roteros cruce con la calle Palomino, en un establecimento dedicado a la actividad de horno, encontramos un trozo de lienzo de la muralla, integrado en el establecimiento.

• Otro resto de las murallas musulmanas son los que podemos encontrar en la Galería del Tossal. En ella podemos encontrar un trozo de lienzo de muralla de unos 20 metros de longitud y una torre de planta cuadrada construida en tapial de hormigón.

También tenemos conocimiento de la existencia de otras torres, esta vez por crónicas escritas, así tenemos la llamada torre de Ali Bufat (Alil Bu Fadl), que se situaba en la actual plaza del Temple y que es la más conocida, ya que defendía la puerta de Ibn Sajar y fue en ella donde según las crónicas se izó el pendón real en señal de rendición de la ciudad, al rey Jaime I el Conquistador (crónicas del Llibre dels Feyts y el Llibre del Repartiment).

Siete eran las puertas que tenían las murallas musulmanas de Valencia:

" ... la puerta de Levante se llama la puerta del puente, y se sale de ella por el puente que hizo el mismo Abdalaziz, y no hay en Al-Andalus más perfecto que él; por ese mismo puente salen los convoyes hacia Toledo, Zaragoza y Tortosa y lo que hay en esa dirección. Después hacia el lado de Levante, está la puerta conocida por Bab al Warraq; que sale de ella, y por un puente de madera se cruza el río hacia el arrabal que hay allí. En la dirección de la quibla está la puerta de Ibn Sajar; y hacia el norte, la puerta de la Culebra (Bab al-Hanax); y en el lado de Poniente, la puerta llamada de Baytala; y junto a ella, por el lado oeste, la puerta conocida por Bab al Quasariya. Por estas dos puertas salen los convoyes hacia el Oeste de Al-Andalus, y hacia Denia, Xátiva y Alzira ... ". Este texto de Al-Udri, hace referencia a seis puertas. La que no menciona el texto es la de la Xerea aunque se sabe de la existencia de esta por otro documento del año 1088.

A continuación indicamos el nombre de la puerta, su traducción del árabe y entre paréntesis su posterior nombre cristiano en el caso de que las puertas musulmanas y cristianas coincidieran en el mismo lugar:

Las siete puertas de la ciudad islámica
Bab al-Qantara Puerta del Puente (Puerta de Roteros o de Serranos).
Situada aproximadamente donde hoy día se encuentran las Torres de Serranos. Era la entrada norte a la medina. Recibía ese nombre porque daba enfrente a un puente mandado construir por Abd al-Aziz y que cruzaba el río Turia, el que los musulmanes llamaban Wàli l'Abyad y de donde deriva Guadalaviar. Este puente era el único de piedra de la ciudad. La ubicación exacta de la puerta se situaba en la plaza de los Fueros, unos metros más atrás de donde se encuentran las actuales Torres de Serranos. Esta puerta permitía el tránsito de personas y mercancías hacia Zaragoza, Toledo y Tortosa.
Bab al-Hanax Puerta de la Culebra (Puerta de la Morería).
Situada entre las actuales calles Salinas y Caballeros (muy cerca de la plaza del Tossal). Era la entrada oeste de la ciudad. No se sabe el por qué de su nombre ni la situación exacta de la misma.
Bab al-Qaysariya Puerta de la Alcaicería (Puerta Nueva).
Puerta menor que servía de acceso al zoco o mercado, situado en el entorno de las actuales calles de las Mantas, Trench y Ercilla. Al encontrarse tan cerca de la puerta de la Boatella, se considera que esta puerta, debía absorber el tránsito comercial del interior de la ciudad.
Bab Baytala Puerta de Dios o Puerta de la Oración (Puerta de la Boatella).
Entrada sur de la ciudad. Situada en el cruce de las actuales calle de San Fernando y la calle San Vicente Mártir. Por ella salían las caravanas en dirección a Denia, Xátiva y Alzira. Tal vez fuera las más grande, la más transitada y la más monumental de la medina. Permitía el paso hacia el arrabal de Baytala (Boatella para los cristianos). En su cercanía se encontraba el antiguo zoco o mercado musulmán. Frente a la puerta, extramuros, se situaba una torre albarrana (torre exenta), sería conocida como la torre cremada pues en el sitio de la ciudad por parte de las tropas de Jaime I el Conquistador, fue incendiada por los cristianos.
Bab al-Xaria o Bab ash-Shari'a Puerta de la Ley (Puerta de la Xerea).
Puerta oriental. Ubicada en la actual plaza de San Vicente Ferrer, todavía hoy da nombre al barrio de la Xerea. Debía encontrarse bajo el edificio de la iglesia de San Felipe Neri. Al ser conquistada la ciudad por Jaime I, la defensa de la puerta le fue encomendada a los caballeros de San Juan del Hospital, que construyeron su iglesia, hospital y palacio, en las cercanías.
Bab Ibn-Sajar Puerta de la Piedra o de la Roca (Puerta del Real o del Temple).
Situada en el lugar donde hoy se encuentra el Palacio del Temple. Según el cronista Al-Udri estaba orientada hacia La Meca. La puerta se defendía por una torre conocida como de Ali Bufat. Esta torre era importante ya que protegía uno de los puntos más vulnerables de la ciudad. Al ser conquistada la ciudad, la torre y las casas de los alrededores fueron entregadas a la orden del Temple, que la convirtieron en sede de la orden. Desde esta torre según la tradición, fue izado el conocido como pendón de la conquista (penó de la conquesta), señal de que la ciudad se rendía a las tropas de Jaime I el Conquistador.

Al construirse la nueva murallas cristiana en 1356, esta puerta no fue derribada, se incorporó al nuevo trazado, es por ello que nos ha llegado un documento de 1780 que refleja como era la torre y la puerta en el siglo XVIII.
Bab al-Warraq Puerta de la Hoja (Puerta de la Trinitat).
También llamada puerta del Sol, de Poniente, dels Catalans o de los Libreros. Abierta en la actual calle del Salvador en el cruce con la calle Pintor López que iba a dar a un puente de madera que comunicaba con los arrabales del marginal izquierdo y en época cristiana con el monasterio de la Trinidad. Frente al actual Puente de la Trinidad.

Las murallas cristianas

El recinto amurallado cristiano, fue construido en 1356, durante el reinado del rey de Aragón Pedro IV el Ceremonioso que dio orden al Consejo General de la Ciudad de construir en sustitución de la antigua cerca islámica, un nuevo recinto amurallado, con fin de abarcar los arrabales y barrios formados fuera del antiguo recinto. La nueva muralla, con un perímetro de unos 4 Km. triplicó la superficie interior, que pasó a tener 142 Ha. En ella se abrían trece puertas -distribuidas en Portals Grans y Portals Xics- que permitían el acceso a la ciudad. En su parte exterior la muralla estaba rodeada por un amplio foso y en la fachada recayente al río se reforzó mediante una serie de torres.

Las murallas se comenzaron a construir en 1356 por Guillem Nebot y se dieron por finalizadas en 1370, pero fue tal la precipitación en su construcción que con posterioridad se hicieron necesarias diversas actuaciones para preservar las mismas. La urgencia venia de la necesidad de fortificar la ciudad con motivo de la guerra con Castilla, conocida como la Guerra de los dos Pedros (1356-1366), entre el rey de Aragón Pedro IV el Ceremonioso y el rey de Castilla Pedro I el Cruel.

Los "Portals Grans" eran: Puerta de Serranos (norte), Puerta de San Vicente (sur), Puerta de Quart (oeste) y la Puerta del Mar (este).

Los "Portals Xics" eran el Portal de los judíos (Jueus), Portal de Ruzafa (Russafa), Portal de los Inocentes o de Torrente (Torrent), Portal del Cojo o de las "Setze claus" (Coixo), Portal de los tintes (Tints), Portal Nuevo o de San José, Portal de la Trinidad (Trinitat) y Puerta del Real. A esta relación aún se podrían añadir alguno más ya que dependiendo de las circunstancias y de las épocas fueron abriéndose portillos en la muralla cristiana.

Las antiguas murallas musulmanas no fueron destruidas sino que se convirtieron en un segundo anillo defensivo. Para mejorar las comunicaciones entre ambas partes de esa muralla se abrieron portales, entre los que destaca porque aun se conserva el Portal de la Valldigna. Con el paso del tiempo esta cerca islámica iría siendo eliminada o bien integrándose en las casas con los materiales de la misma usadas para estas nuevas construcciones.

En el siglo XVIII los restos de las murallas árabes eran aun muy numerosos, lo que permitió a Pascual Esclapés en 1738 diseñar perfectamente el perímetro de la ciudad amurallada, valiéndose del plano de la ciudad que confeccionó en 1704 el padre Vicente Tosca.

El derribo de las murallas cristianas fue decretado a pesar de la oposición del estamento militar en el año 1865 por orden del gobernador civil interino don Cirilo Amorós, alegando como pretexto la necesidad de dar trabajo a los numerosos obreros en paro afectados por la crisis de la seda, también por la necesidad de abrir la ciudad a un nuevo ensanche que se volvía necesario y mejorar la salubridad de la ciudad que encerrada en un cerco amurallado axfisiaba a la población peligrosamente. El primer golpe de piqueta se dio el 20 de febrero de 1865 a las 16:30 horas.

Sin embargo su trazado es hoy perceptible en la Ronda de Circunvalación formada por las calles de Blanquerías, Conde de Trenor, Pintor López, Paseo de la Ciudadela, La Justicia, Puerta de la Mar, Colón, Xátiva y Guillen de Castro. Observando un plano de la ciudad se ver perfectamente por donde corría el itinerario de este muralla cristiana.

De estas antiguas murallas cristianas, hoy sólo se conservan dos de las puertas de acceso a la ciudad: las Torres de Serranos y las Torres de Quart. El resto fue derribado, de lo cual por cierto aun pueden verse todavía fotografías y litografías de su derribo.

De los restantes portales, tenemos noticias de ellos por investigaciones arqueológicas, fotografías y litografías antiguas, o por los planos elaborados por el Padre Tosca en 1704, por Antón Van den Wyngaerde en el siglo XVI y Antonio Mancelli en 1608.

Portal de Serrans (de los Serranos) Se trata junto con las de Quart de una de las dos únicas puertas que sobreviven al recinto amurallado cristiano. www

Portal de la Trinitat (de la Trinidad) Situada frente al actual Puente de la Trinidad, a la entrada de la calle Salvador. También se la ha conocido con el nombre de Catalans (catalanes), por situarse en el barrio ocupado por los repobladores procedentes de Lérida. Y en menor medida también de la Fulla y de Levante.

En el siglo XVI estaba formada por dos torres cuadradas gemelas rematadas por almenas unidas por un cuerpo central mas bajo en donde se abría un arco de medio punto.

Posteriormente la puerta sería transformada y asi en la vista de la ciudad que nos hace Antonio Bergón en 1862 podemos ver que la misma es un simple arco de medio punto con un frontón triangular en su parte superior.

Portal del Reial (del Real) Situada frente al actual Puente del Real, conducía al Palacio del Real situado extramuros de la ciudad.

En su origen se componía de una embocadura con un arco abierto en el muro.

En 1599 la puerta es trasladada de lugar unos metros para hacerla coincidir con el Puente del Real, con el fin de realzar los fastos con ocasión de la boda del rey Felipe III que tuvo lugar en la Catedral de Valencia. Se componía de un hueco en la muralla formada por un arco ligeramente apuntado con un pequeño resalte.

En 1801 esta puerta fue sustituida por otra de mayores dimensiones, construida en piedra caliza por Juan Bautista Lacorte, natural de Murcia. Estaba formada por tres vanos, los dos exteriores adintelados y el central mayor formado por un arco de medio punto. En la misma podiamos encontrar una lápida con un texto que decía: Reinando Carlos IV y María Luisa de Borbón. Año 1801. En la parte superior se encontraba coronada por las armas de la ciudad. Esta puerta fue derribada junto con el resto de la muralla en el año 1865.

Una reconstrucción moderna de esta puerta es la conocida como Puerta del Mar, situada en la plaza del mismo nombre. En realidad se trata de un monumento dedicado a los caídos en la guerra civil, de ahí la cruz que figura en el centro y que lógicamente en su modelo original no existía. Nada tiene que ver esta puerta con la que veremos a continuación.

Porta de la Mar (Puerta del Mar) Situada en las cercanías del convento de Santo Domingo. Junto a ella se encontraba la conocida como "Casa de Armas" y más tarde como la "Ciudadela". La casa de armas era un cuartel donde se guardaban las armas de fuego y los cañones que disponía la ciudad para su defensa. Fue construida en 1574 ante la posibilidad de sufrir ataques de piratas o de moriscos, pero su máxima categoría la alcanzó en 1709 cuando el rey Felipe V de Borbón tomó posesión de la ciudadela después de la batalla de Almansa y situó cañones mirando al interior de la ciudad, en clara intimidación al pueblo valenciano. La ciudadela sería derribada en 1901 poniendo punto y final a la demolición de las murallas. En 1868 junto a ella y junto a la puerta del Mar se construyó un cuartel del arma de artillería que forma parte de la memoria colectiva de la ciudad y a la que también le llegaría el turno de su derribo.

La porta de la mar mientras Valencia estuvo amurallada, era la salida natural de la ciudad hacia la costa (el mar, de donde toma su nombre). La puerta original debió abrirse en 1356 y a lo largo de su historia mantuvo su forma primigenia, una puerta en un solo arco de medio punto abierta en el muro. En el siglo XIX el arquitecto de Alcoy, Jorge Gisbert Berenguer, construyó una nueva puerta, se levantó con dos arcos de medio punto, con pilastras almohadilladas a uno y otro lado de cada puerta. Se coronaba el conjunto con las armas de la ciudad de Valencia.

Portal "dels Jueus" (Puerta de los judíos) También se le ha conocido como de Sant Andreu (San Andrés) o de Santa Caterina de Siena (Santa Catalina de Siena). Se encontraba situada en la calle Colón junto al Corte Inglés de Pintor Sorolla.


Los restos de la Puerta de los Judíos salieron a la luz a consecuencia de las obras de ampliación de la línea del metro de Valencia. En la actualidad y después de ser estudiados se encuentran integrados en la actual plaza junto al gran Centro Comercial.

La Puerta de los Judíos es la única de las doce puertas situadas en la muralla cristiana de la que se conservan restos, a excepción de las Torres de Serranos y de Quart que se conservan integras. Recibía el nombre de los judíos porque junto a ellas se encontraba el cementerio judío de la ciudad. Sobre el cementerio judío se construyó el Convento de Santa Catalina de Siena y sobre este se construiría posteriormente el centro comercial. También ha recibido la puerta el nombre de San Andrés por un retablo del santo que figuró en ella largo tiempo. Aunque era una de las puertas importantes de la ciudad su acceso daba a terrenos de huerta.

Junto al portal se encontraba la casa del "peatger" o portaler, que era el encargado de controlar las mercancías y productos de la huerta que entraban a la ciudad para su venta. A partir del siglo XVI se prohibió el paso de mercancías por el Portal y sólo se permitía el acceso a los que lo hacían sin finalidad comercial. Hacia 1689 la puerta fue tapiada y así permaneció hasta su demolición en 1890, solo abriéndose en contadas excepciones.

La primera mención del Portal dels Jueus data de 1391, aunque su construcción es probablemente anterior. Su aspecto debía ser parecido al que muestra la ilustración, según los datos recogidos de otros portales de esta época. En 1422 la ciudad decide construir un nuevo portal con dos torres y un puente de piedra para cruzar el foso. En la parte exterior de la puerta se colocó un retablo con la imagen de San Andrés, obra del pintor Berenguer Mateu. En 1607 el portal es transformado en una única torre y junto a ella se construye un baluarte defensivo. En 1890 la puerta es derribada y en su lugar se abre una amplia plaza que con el tiempo recibirán los nombres de plaza del Picadero y actualmente plaza de los Pinazo.

Portal de Russafa (Portal de Ruzafa) Situado en la calle Játiva cruce con el actual Paseo de Ruzafa. En principio formado por dos torres cuadradas unidas por un cuerpo central intermedio en el cual se abría el acceso a la ciudad. Era el camino natural hacia el arrabal de "Russafa" de donde toma el nombre. Desde 1707 se encontraba clausurada y los vecinos de Ruzafa habían solicitado en repetidas ocasiones su reapertura.

En 1785 la Ciudad acuerda la propuesta del vecino de Ruzafa Félix Pastor Pavía, para reabrir la puerta, construir un puente que salve el foso y colocar una baranda de protección. En 1786 fue reabierta y se levantó una nueva puerta formada por un solo cuerpo con un arco de medio punto rematada por un frontón triangular. Obra de Felipe Fontana (* Bolonia 1744 † Madrid 1800) y financiada por Félix Pastor.

Disponía de dos inscripciones, la situada intramuros de la ciudad decía: En honor de Dios Omnipotente Máximo / año 18 del reinado de Carlos III / El senado y el pueblo de Valencia / abrió esta puerta llamada de Ruzafa / 1786. La segunda inscripción situada extramuros decía: En honor de Dios Omnipotente Máximo / para publica utilidad se abrió esta puerta / en 1786 a expensas de don Félix Pastor.

Portal de Sant Vicent (Puerta de San Vicente) Abierta en el lienzo de la muralla cristiana, se trataba de un torreón con una puerta adintelada que permitía el paso al interior de la ciudad. Situada en la actual plaza de San Agustín.

En 1830 fue demolida y en su lugar el arquitecto Manuel Fornés y Gurrea construiría otra formada por tres vanos rectangulares, el central de mayor tamaño que los laterales. Sobre ella se levantaba una estatua de San Vicente Ferrer, patrón del Reino de Valencia por lo que miraba al exterior y otra de San Vicente Mártir, patrón de la ciudad de Valencia, por lo que miraba al interior; ambas obras de Carlos José Cloostermans.

Portal de Torrent o dels Innocents (Puerta de Torrente o de los Inocentes) Situada aproximadamente en el cruce de la calle Hospital con la calle Guillén de Castro, frente al antiguo Hospital General. Se trataba de una puerta formada por un arco de medio punto abierto en una torre con almenas. También se le ha conocido como Puerta de Santa Lucía por su proximidad a la Ermita de Santa Lucía.

Portal del Coixo (del Cojo) También ha sido llamado de Sant Joan (San Juan), Setze Claus (dieciséis clavos), del Carbón y de la Encarnació (por estar situada junto al Convento de la Encarnación). Situado en la calle Guillen de Castro cruce con la calle Carniceros.

Según el plano del Padre Tosca se trataba de una puerta abierta en una torre de las murallas.

Portal de Quart Se trata de una de las dos únicas puertas que sobreviven al recinto amurallado. www

Portal de la Corona o dels Tints Recibía el nombre de Puerta de la Corona por su cercanía al convento franciscano de la Corona, y dels Tints (Tintes) porque en sus proximidades se encontraba también el barrio dedicado a la citada actividad. Se trataba de una sencilla puerta abierta en la muralla con un sólo arco de ingreso. Situado aproximadamente en el lugar donde hoy se levanta el Centro Cultural la Beneficencia. El portal fue abierto en 1356 en el momento de construirse la muralla, y en 1646 se cierra, para reabrirlo nuevamente en 1658 e instalándose en la entrada dos barras de hierro con el fin de evitar el acceso de caballerías y carruajes al interior de la ciudad por este portal.

Portal Nou (o de San José) Fue comenzada en 1390 y terminada en 1474, tenia un cierto parecido con las cercanas Torres de Quart, se encontraba frente al actual Puente de San José y como el resto de las murallas fueron derribadas en 1865. www.

Otras puertas o portillos de menor entidad de los que tenemos referencia son: el conocido como Portillo de los curtidores, usado por los artesanos de este gremio para el aprovisionamiento de agua.

Otras puertas abiertas en la cerca islámica una vez construida ya la muralla cristiana y que se abrieron con el fin de permitir el paso entre los distintos barrios son los siguientes: el portal de la Valldigna (ya citado), portal de N`Espluges o del Trabuquet (calle Salva cruce con calle Universidad); portal de N'Avinyó (calle Aparisi y Guijarro); portal de Sant Jordi o Na Xamorra (calle Portillo de San Jorge).

Entre las torres conocidas podemos citar la de Ali Bufat, famosa ella, por ser la torre donde dice la tradición fue izado el pendón real como señal de rendición ante las tropas del rey don Jaime I el Conquistador. Se encontraba junto a la puerta del Temple (en época cristiana) o de Ibn Sajar (en época musulmana).

Otra torre digna de mención es la conocida como de Santa Caterina (Santa Catalina). Construida en 1390, tenía forma cilíndrica y recibía este nombre porque disponía de un bajorrelieve con una imagen de la santa a la que flanqueaban dos escudos de la ciudad. Debajo de ella una inscripción que dice:

EN LAY: DE LA: "NATIVITAT: DE NOSTRE SENYOR: D: M: CCC: XC: A XII: DE: IUNY: FON COMENÇADA: AQUESTA: TORRA: APELLADA: SANTA: CATARINA

Derribada la torre en 1772, la lápida fue conservada y puesta en su lugar nuevamente al reconstruirse una nueva torre en 1833. Cuando en 1865 fue definitivamente derribada la muralla y la torre, la lápida fue conservada en los almacenes municipales.

La lápida con la imagen de la santa y la inscripción, hoy día se conserva en el Museo de Bellas Artes de Valencia. La torre según se puede observar perfectamente en el plano del padre Tosca se encontraría en el cruce de las actuales calles de Na Jordana con Guillen de Castro.

Las murallas de Valencia en el recuerdo