REAL IGLESIA DEL SANTISIMO CRISTO DE EL SALVADOR c/Trinitarios, 1
Declarada Monumento Histórico Artístico Nacional.
Sobre una de las antiguas mezquitas musulmanas se levantó en 1238 una ermita dedicada a "Sant Jordi", siendo por tanto esta la primera
iglesia construida en Valencia despues de la conquista de la ciudad por el rey Jaime I el Conquistador. Al poco tiempo va cambiar
la advocación pasando a denominarse Iglesia de la Transfiguración del Señor. En 1250 cambia de nuevo el nombre pasando a llamarse
Iglesia del Salvador, en razón a la llegada milagrosa de una imagen de Cristo Crucificado.
En esta iglesia destaca sobre todo su Cristo situado en el Altar Mayor. Según la
tradición apareció en Valencia en el año 1250, subiendo por el rio Turia contra
corriente. La imagen debía quedar alojada en la Catedral de Valencia, pero a cada
intento la imagen aparecía en esta iglesia del Salvador, señal inequivoca de que
el Cristo quería quedarse en esta iglesia, lo que así se hizo.
La iglesia que hoy conocemos es el resultado de diversas reformas efectuadas a lo
largo de los siglos, pero su fisonomia actual se la debemos a la última reforma
efectuada en el siglo XIX.
Sobre la primera iglesia original levantada todavía en vida del rey Jaime I el
Conquistador, se procedió a su ampliación en la segunda mitad del siglo XIV. De esta
época sólo resta la torre campanario un tanto arcaica, en relación a otras de la
misma época. Es una torre de planta cuadrada, construida en piedra sillar, con dos vanos
formados por arcos de medio punto en el cuerpo donde se alojan las campanas. El
actual remate es una obra de albañileria ya del siglo XX. La torre practicamente
esta exenta de decoración alguna y más parece una torre militar.
Entre 1538 y 1549 (siglo XVI) se construye de nueva planta una nueva iglesia de traza
gótica, cubierta con bóveda de cruceria.
Entre 1663 y 1666 (siglo XVII) se renueva la iglesia sobre todo el interior con una
decoración barroca imperante en la época.
La última reforma efectuada entre los años 1826 y 1829 (siglo XIX) corre a cargo de
Manuel Fornés Gurrea y es la que le dá la configuración actual que hoy vemos.
En su actual estado vemos una iglesia de una sola nave, con cinco tramos y decoración de
corte clasicista. En su interior encontramos semicolumnas de orden corintio adosadas a
las paredes y otras exentas en el presbiterio y a los pies de la iglesia donde se encuentra
el coro alto. Bóveda de
medio cañon con lunetos. Entre los contrafuertes, capillas laterales de escasa profundidad
que no sobresalen en planta. Las semicolumnas de fuste de jaspe rojo sostienen
un entablamento con diversa decoración y por encima los lunetos y la bóveda de la iglesia.
En el presbiterio encontramos entre dos columnas corintias la imagen del Cristo Crucificado,
de gran veneración en la ciudad. Se trata de una imagen de madera de nogal policromada, de la cual
destaca la extraña colocación de su cabeza en la cruz. Es una imagen de cerca de tres metros de altura y
300 kilogramos de peso fechada en el siglo XIII. Sobre la cornisa del presbiterio
un relieve de la Transfiguración del Señor, bajo cuya advocación se encontraba la iglesia,
y dos figuras alegóricas sedentes que representan a la Justicia y a la Esperanza.
Las bóvedas se encuentran decoradas con plafones pintados, en el presbiterio la obra es
de Francisco Llácer Valdermont y representa a Dios Padre entre nubes, mientras que en
la nave central cinco plafones (una por cada tramo) pintados por Vicent Castelló i Amat (1787-1860)
representando diversas escenas de la Pasión de Cristo. Estan fechadas entre 1828 y 1829.
A los pies de la iglesia, la Capilla de la Comunión. Situada en el lado de la epistola,
la capilla de planta rectangular fue
realizada en el siglo XVII con bóveda rebajada de dos tramos separadas por un arco fajón.
Esta tiene en la bóveda diversas
pinturas al fresco con desigual estado de conservación que representan a la Virgen con los
doctores de la Iglesia, salidas de la mano de Vicente Lopez.
El templo tiene dos portadas, ambas muy sencillas, la recayente a la calle Salvador es
adintelada, sobre la cornisa pináculos bulbiformes flanquean una hornacina con una
imagen del Crucificado.
La portada oeste situada en la calle Trinitarios, es también adintelada y tiene una
hornacina con un grupo de La Piedad.
La iglesia en la actualidad está inmersa en un lento proceso de restauración en su parte exterior, ya
que mientras el interior está en aceptable estado de conservación, el exterior se encuentra
deteriorada y negra por la contaminación atmosferica que ha sufrido la piedra.
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