Iglesia de Nuestra Señora de Monteolivete
Nostra Senyora de Montolivet
Plaza de Monteolivete

Antes de hablar de la Iglesia parroquial de Monteolivete, tal vez convendría indicar de donde procede el nombre por la que es conocida. Hay dos versiones, una de ellas más celestial y la otra más terrenal.

La versión celestial nos dice que encontrándose un soldado nacido en Ruzafa en Tierra Santa, fue hecho prisionero por los musulmanes, pero logró escapar y refugiarse en el Monte de los Olivos de Jerusalén. Mientras estaba escondido se le apareció la Virgen encima de un olivo, pronosticándole que pronto regresaría a casa. En el lugar de la aparición dejó un icono con su imagen. El soldado de nombre Pedro Aleixandre, se durmió con la imagen en su regazo, cuando fue despertado por una algarabía. Pensando que los musulmanes se acercaban para prenderlo, pronto se dió cuenta que en realidad se encontraba en su lugar de nacimiento, en la huerta de Ruzafa: de manera inexplicable y milagrosa había vuelto a su tierra, tal y como le pronosticará la Virgen. Las autoridades decidieron que la imagen que traía consigo quedara custodiada en la Iglesia de San Valero, pero hasta por tres veces la imagen volvió al lugar original de su regreso, señal inequívoca de que quería permanecer en ese lugar, desde entonces ese entorno pasaría a llamarse Monteolivete en recuerdo del Monte de los Olivos. En el lugar junto al olivo de Tierra Santa se construyó una ermita donde quedó depositado el icono de la Virgen.

La versión más terrenal, nos habla de una ermita que en el siglo XIV era atendida por frailes benedictinos del monasterio de Santa María de Monte Oliveto, cerca de la ciudad toscana de Siena y que desde allí trajeron el icono que hoy se venera en la parroquia titular.


Los orígenes por tanto más antiguos se remontan al siglo XIV con la construcción de la ermita dedicada a la veneración de la Virgen. No obstante la actual configuración del templo procede de un edificio de nueva planta realizado entre 1767 y 1771 (siglo XVIII).

En 1942 es declarada parroquia, ya que hasta entonces dependía de la Iglesia de San Valero que atendía a la feligresía de Ruzafa. Después de la Guerra Civil nuestra iglesia fue restaurada.

Se trata de un templo de planta de cruz latina, con tres capillas a cada lado entre los contrafuertes. Construida en mampostería y ladrillo, se cubre con bóveda de medio cañón con lunetos y dispone de cúpula de media naranja sobre pechinas en el crucero. Tiene unas dimensiones de 28,10 m.x 13,70 m. x 7 metros de altura en la nave y fue construida por Manuel Fornés.

La fachada principal queda flanqueada por dos torres cuadradas idénticas con cubierta plana protegida por una barandilla. Por encima de la puerta adintelada un panel cerámico con una imagen de la Virgen, del soldado y del olivo origen de la leyenda. En su imafronte una gran ventana rectangular. El templo se cubre con cubierta a doble vertiente.

En su interior, en el Altar Mayor un retablo, donde encontramos el icono de la Virgen. Este de procedencia sienesa y fechado en el siglo XIV está realizado en madera de nogal. El retablo de estilo clásico, es de un gran sencillez, a cada lado del nicho donde se guarda el icono, dos columnas de orden corintio y una total ausencia de decoración.

A principios del siglo XIX se construyó junto a la ermita un edificio dedicado a Casa Misión o Colegio de sacerdotes de San Vicente de Paul, edificio que quedó inacabado. Tras la desamortización de Mendizabal de 1835 el edificio pasaría por varios usos como fue el de casa cuartel y cárcel. En la actualidad este edificio es utilizado como Museo Fallero y la iglesia sigue cumpliendo funciones religiosas regentadas por los padres paules . Una de sus capillas laterales se encuentra bajo la advocación de San Vicente de Paul.

Sólo en la torre izquierda se conservan campanas y reciben los nombres de Tiple (ca.1771), Mitjana (1877) y Gran (1911).

Fuente consultada: Las ermitas de Valencia de José Soler Carnicer y Paco Alberola