Palacio de los Catalá de Valeriola
Plaza de Nules, 2

Árbol genealógico de la familia Catalá de Valeriola

El Palacio de los Catalá de Valeriola fue declarado en 1972 Monumento Histórico Artístico y Bien de Interés Cultural en 2007 por la Generalitat Valenciana.

La familia Catalá tiene su origen en Cataluña. Joan Guillem Catalá fue señor de la villa de Cervera-Lérida, murió en 1237 luchando contra los musulmanes en la batalla del Puig, un año antes de la conquista de Valencia. Su hijo Arnaldo Guillem Catalá recibiría de Jaime I el señorío de Gilet y una casa en la parroquia de San Lorenzo de Valencia.

La familia Valeriola era oriunda de Navarra y algunos de sus miembros pasaron a establecerse en el Reino de Valencia con la llegada del rey Jaime I el Conquistador. El linaje valenciano de los Valeriola arranca con Arnaldo o Arnau de Valeriola, I Barón del Valle de Alcalá y señor de Vinalesa, cuyo sepulcro se encuentra en la actualidad en el Museo de Bellas Artes de Valencia. En 1444 su nieta Violante Valeriola contrae matrimonio con Joan Guillem de Catalá y de Centelles. El padre de Violante realiza una cláusula testamentaria por el cual el esposo de su hija debería adoptar el apellido y las armas de los Valeriola si es que el matrimonio quería recibir la herencia paterna. Joan Guillem Catalá tomará a partir de ese momento el nombre de Joan Guillem Catalá de Valeriola y Centelles dando origen a esta nueva saga familiar de los Catalá de Valeriola.

El 24 de agosto de 1484 el hijo de ambos, Bernardo Guillem Catalá de Valeriola y Valeriola vende la propiedad familiar a Pedro Luis de Borja, I duque de Gandia e hijo del papa Alejandro VI con el fin de que este pueda levantar su nuevo palacio, que hoy conocemos como Palacio de los Borja o de Benicarló, vulgo "Palau de les Corts" en la plaza de San Lorenzo. Bernardo Guillem se traslada a un inmueble de su propiedad en la calle "dels Catalans" (hoy Samaniego) en la misma demarcación parroquial de San Lorenzo. Será el segundo hijo de Bernardo Guillem, Guillem Ramón Catalá de Valeriola y Cifre († 1558) quien en 1513 compre a su suegro el inmueble que hoy conocemos como Palacio de los Catalá de Valeriola.

Guillem Ramón todavía comprará el 9 de septiembre de 1533 el Horno con fachada recayente a la plaza de San Lorenzo y el 13 de marzo de 1727 José Catalá de Valeriola y Sanchis comprará otro inmueble con fachada recayente a la plaza de Nules con lo que completará un conjunto palaciego con fachada a cuatro calles y abarcando casi una manzana completa que como tal ha llegado hasta nuestros días. Solo resta de la manzana un trozo que hace esquina con la plaza de San Lorenzo y la calle Samaniego.

El linaje de los Catalá de Valeriola llega a su fin en 1814 cuando fallece sin sucesión Josefa Dominga Catalá de Valeriola y Luján (* Valencia 02-11-1764 † Valencia 07-02-1814) VI marquesa de Nules y III duquesa de Almodovar del Río. Josefa Domingo había contraído matrimonio el 15-09-1782 con Benito de Palermo Osorio y Lasso de la Vega (* Madrid 04-03-1762 † Sevilla 15-10-1800), pero el matrimonio fue anulado en 1789 y ambos murieron sin sucesión. El palacio quedó por tanto huérfano de propietario y según el testamento de Josefa Dominga la venta de sus bienes y del palacio tenía que dedicarse a obras de caridad y de enseñanza.

A mitad del siglo XIX el palacio es comprado por la familia Escofet, oriunda de Tortosa-Tarragona. El palacio por tanto también es conocido en menor medida como Palacio de los Escofet, cuyo escudo de armas es el que campea sobre la puerta principal ya que estos fueron los últimos propietarios del mismo. Anteriormente aquí se situó el escudo de la familia de los Duques de Almodóvar del Río, cuyo título correspondía a la última integrante de la familia Catalá de Valeriola.

El escudo de los Escofet se compone a grandes rasgos de dos cuarteles horizontales: en el superior encontramos un león andante y tres estrellas de seis puntas, en el cuartel inferior divido a su vez en dos partes verticales, vemos a la izquierda un león rampante con la cabeza vuelta hacia atrás, y en el lado derecho una torre almenada rodeada con bordaduras de aspas.

La familia Escofet realiza una fuerte transformación en el palacio, ya que dedica la planta baja, el entresuelo y la segunda planta a viviendas de alquiler, reservándose para si mismo la planta noble. Con este objetivo realiza una gran reforma a base de compartimentar y dividir espacios, cambiar suelos y techos, y abrir ventanas tanto al exterior como al patio interior. Aún a principios del siglo XX se realizará una nueva reforma con la inclusión de elementos neo-góticos como balcones y miradores al palacio interior.

Sobre viviendas de origen islámico, se levantó el palacio durante los siglos XV y XVI; ha sufrido numerosas reformas posteriores, principalmente en el siglo XVIII con la construcción de su actual fachada principal a la plaza de Nules y a mediados del siglo XIX con las reformas de la familia Escofet para adaptarla a viviendas en alquiler. A principios del siglo XXI el palacio ha vuelto a recuperar parcialmente su anterior traza gótica y sobre todo el aspecto neoclásico que tuvo durante el siglo XVIII.

Ya hemos comentado que en 1513 Guillem Ramón Catalá de Valeriola compra a su suegro Luis Valeriola un inmueble que será la parte primitiva del palacio lo cual nos indica que esta construcción se encontraba en el ámbito familiar de los Valeriola. Este estaba formado por un rectángulo en cuyo centro se abría un patio descubierto y que disponía de dos entradas, una primera y la principal con fachada a la actual calle Samaniego y otra secundaria con fachada a la actual calle Franciscanos. En 1533 el mismo personaje compra el Horno de San Lorenzo situado en la esquina de la actual calle Navellos y la calle Franciscanos con lo que el palacio dispone ya de tres fachadas a la calle. A principios del siglo XVII se procede a la construcción de varias salas sobre este horno y se decoran los muros exteriores del piso alto con pinturas con motivos florales y de jarrones. Se sigue manteniendo el horno como propiedad de los Catalá de Valeriola pero en cierta forma desligándolo de la planta del palacio.

En 1715 José Catalá de Valeriola y Sanchis contrata al maestro de obras José Padilla para que efectúe obras en el palacio, adaptándolo al gusto de la época ya que el palacio visualizaba un exterior gótico un tanto medieval. Así se construye la torre miramar que aún subsiste, se reforma la portada principal que entonces todavía se situaba en la calle Samaniego haciendo desaparecer el arco de medio punto y dándole una forma adintelada. Además se abren diversos balcones al exterior cosa que el palacio hasta ese momento no tenía.

En 1727 José Catalá de Valeriola compra la vivienda anexa a su palacio que estaba situaba en la actual plaza de Nules y con esa compra adquiere el palacio su actual extensión con fachada exterior a las cuatro calles. Hacia 1760 su nieto Vicente Catalá de Valeriola y Castellví (* Valencia 03-06-1726 † 1776) efectúa obras de reformas, principalmente con la construcción de una nueva fachada a la actual plaza de Nules y dejando un espacio para vía pública que dará origen a la actual plaza. Se construye una nueva fachada y una nueva portada con vista a la plaza convirtiéndose esta en la principal. En la fachada principal se abren balcones en el primero y segundo piso y se realizan una serie de pinturas fingidas en forma de frontones triangulares y curvos en el piso noble. Años más tarde se tabicará la puerta recayente a la calle Samaniego que no será recuperada hasta las obras de rehabilitación del siglo XXI.

A principios del siglo XX y ya con la familia Escofet como propietaria del castillo, se realizan los actuales frontones triangulares y curvos en obra, borrando los anteriores fingidos de pintura. En su actual composición podemos ver perfectamente como se han mantenido ambos tipos de decoración producto cada uno de ellos del gusto del momento. También es en este momento cuando se coloca el escudo de los Escofet en la portada del palacio.

Aunque mantiene algunos muros en tapial recuerdo de su pasado musulmán, principalmente el palacio está construido en ladrillo sobre zócalo de piedra. Se compone de semisótano (que se dedicaba a almacén), entresuelo (planta de servicio), planta principal o noble y segundo piso (habitaciones del servicio). El semisótano recibe la luz a través de pequeñas ventanas abiertas en el zócalo exterior.

Se accede al palacio a través de una gran puerta adintelada, ornamentada con molduras de cantería en dintel y jambas. Arriba el escudo de armas ya citado. Hay que recordar que en sus orígenes la entrada al palacio se realizaba por la actual calle de Samaniego (antes llamada "dels Catalans") y que no sería hasta el siglo XVIII cuando se cambie la orientación del palacio y se construya la actual portada principal a la plaza de Nules. En la actualidad la portada recayente a la calle Samaniego y recuperada en el presente siglo XXI es una gran portalada adintelada sin decoración alguna.

En la fachada principal recayente a la plaza de Nules podemos ver a la altura del piso principal grandes balcones con frontones clasicistas en los dinteles de la parte superior. Los vanos que se abren a la calle tienen forma adintelada, y suman un total de cinco por planta. Los sotobalcones se cubren con azulejos de vivos colores, y estos apoyan en tornapuntas. El antepecho de los balcones es de forja.

En el segundo piso los balcones siguen el mismo orden que en el piso principal, pero estos son muy sencillos, no llevan decoración y el balcón apenas sobresale de la fachada.


En su interior una vez traspasada la puerta, entramos en un gran patio con suelo empedrado, que tiene todo el aspecto de los palacios góticos valencianos. En realidad se trata de elementos neogóticos de reformas sufridas en el siglo XIX sobre el gótico original. Solo es original la escalera noble, los arcos carpaneles que encuadran el patio y algún que otro elemento decorativo de las ventanas.

El zaguán se compone de dos crujías separadas por un arco carpanel. Ambas se cubren con vigas de madera y bovedillas. De ambos lados nacen escaleras o puertas que se distribuyen a salas de servicio situadas en la planta baja y en el entresuelo. Un gran arco carpanel nos adentra en el patio descubierto, en cuyo fondo encontramos la gran escalera de piedra de dos tiros que da servicio a la planta noble y al segundo piso. La misma se decora al exterior con una moldura en zig-zag de tradición gótica. La escalera de la derecha tiene la particularidad que se cubre con una bóveda en forma de estrella y que además en el pasamanos del primer descansillo se encuentra una columna que ayuda a la sujeción de la bóveda. El arranque de la escalera se encuentra bajo una crujía que se cubre con techumbre de madera y que queda separada del patio descubierto por un gran arco carpanel.

Adosado a uno de los muros del patio podemos ver el brocal de un pozo y una pila para el agua, elementos insustituibles en los palacios valencianos.


Fotos gentileza de Marcos Buigues Metola

La planta noble gira alrededor del patio central al cual se abren las diversas estancias. Destaca una ventana ajimezada de arcos apuntados con una fina columnilla a modo de parteluz. Esta ventana apoya en sus extremos en ménsulas decoradas con ángeles tenantes portadores de escudos. El conjunto queda encuadrado por una moldura a modo de alfiz.

En la puerta que accede a la planta noble una vez superada la escalera, también podemos encontrar una ménsula formada por un ángel tenante sosteniendo un escudo (ilegible en la actualidad) de gran belleza plástica.

En el interior del palacio se podían encontrar hasta dos oratorios o capillas, una de ellas de planta circular rematada por un cúpula decorada con pinturas. También destaca la techumbre o cubierta de madera policromada en bandas azules y rojas de una de las salas. En la terraza encontramos una pequeña torre miramar de planta cuadrada rematada en un chapitel piramidal con tejas. También se han vuelto a recuperar diversas techumbres de madera de los conocidos como alfarjes y que se encontraban ocultos por reformas posteriores.

Fue sede de la llamada Academia de los Nocturnos, circulo literario fundado en 1591 por don Bernardo Guillem Catalá de Valeriola y Vives de Cañamás, que recibía el nombre de Nocturnos, porque eran los miércoles por la noche cuando celebraban las reuniones en este cenáculo literario. Uno de los más famosos asistentes a este circulo fue Guillén de Castro. Es hecho anecdótico que cada uno de los integrantes recibía un nombre en clave relacionado con un elemento de la noche: silencio, oscuridad etc. El circulo literario apenas tuvo una existencia de dos años.

También fue sede de la Real Sociedad Económica de Amigos del País entre 1961 y 2000 y de la Agrupación Literaria de Amigos de la Poesía entre 1949 y 1969. El palacio fue rehabilitado en su integridad en 2006 por el arquitecto Manuel Leyva. En la actualidad el edificio es propiedad de la Generalitat valenciana y usado con fines administrativos.

Bibliografía principal consultada: El Palacio de los Catalá de Valeriola de Concha Camps García