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Declarado en 1962 Monumento Historico Artistico.
Junto al viejo cauce del río Turia y de los amplios y frondosos Jardines del Real (Los Viveros)
destaca el edificio, de tan noble aspecto, flanqueado por dos robustas torres, donde se
halla instalado el Museo de Bellas Artes de Valencia, antiguo Colegio Seminario de San Pio V.
Según citan antiguas crónicas, este magnífico edificio fué erigido en el año 1683, por iniciativa
del entonces arzobispo de Valencia
fray Juan Tomás de Rocaberti (1627-1699),
para residencia de misioneros y colegio de clérigos
menores, con el titulo de San Pio V.
Es obra comenzada por el arquitecto
Juan Bautista Pérez Castiel, quien tantas muestras del barroco
valenciano dejó en muchos templos de la ciudad y su Reino, especialmente en audaces trabajos
arquitectonicos y graciosas decoraciones, como el presbiterio barroco de la
Catedral de Valencia.
Consta que en la construcción del edificio, que durante muchos años se llamó simplemente de San
Pio V, trabajarón en la obra el propio hijo del autor, de igual nombre, y su sobrino José
Minguez. Se construyó entre 1683 y 1744. Este largo periodo de tiempo obedece entre otros motivos a la
muerte fray Juan Tomás de Roaberti en 1699 y más tarde a la muerte de Perez Castiel en 1708, amen
de los años de guerra a la corona española entre borbones y austracistas.
En 1728 recogió el testigo de la obra el hijo y el sobrino de Perez Castiel, Juan Bautista Perez Artigues (hijo) y José
Minguez (sobrino), introduciendo algunos cambios en el planteamiento original del edificio.
Tiene este edificio una curiosa historia por la diversidad de usos a que fué destinado. Cuando la
guerra de la Independencia, en 1808, al ser derribado -triste e inútil mutilación urbana de la
historia de Valencia- el antiguo
Palacio del Real, que se hallaba junto al edificio de San Pio
V, se le preparó para residencia del rey intruso José I -hermano de Napoleón Bonaparte-, si bien
este prefirió habitar, durante su corta estancia, en el antiguo -tambien desaparecido-
Palacio de Parcent.
En los tiempos inmediatos del famoso general Elío -capitán general que fué de Valencia-, desde
1819, el antiguo edifico de San Pio V fué destinado a academia militar para cadetes. Después,
sirvió de primer local de la Casa de Benificencia creada entonces (1820-1826). Más tarde, en
1835, se destinarón los locales a almacen de efectos militares, como deposito de Intendencia, y ocho
años después, en 1843, se instaló allí el hospital militar, que permaneció largos años hasta que,
fué trasladado a un nuevo edificio. Durante la guerra civil española el edificio seguía siendo
Hospital Militar. Previas las necesarias reformas arquitectonicas y de
adaptación, fué trasladado a este edificio, en el año 1946, el Museo Provincial de Bellas
Artes, que desde el año 1839 se hallaba en el antiguo edificio que habia sido convento
del Carmen, y daba nombre a este popular barrio valenciano.
El Museo está formado principalmente por las Colecciones Reales que permanecían en
el antiguo Palacio del Real de Valencia, y que el Rey don Carlos III donó a la Real Academia
de Bellas Artes de San Carlos.
El Museo de Bellas Artes de Valencia -considerado por su importancia artistica el segundo de
España, ha gozado siempre de justa fama por el número y calidad de sus obras. Fué iniciado en el
año 1839 y tuvo por base la magnifica colección de cuadros que poseía la Real Academia de Bellas
Artes de San Carlos, fundada en 1753 por los famosos artistas valencianos Ignacio y José Vergara
-escultor y pintor, respectivamente-, los cuales, con la ayuda de otras personalidades, lograrón
que se le destinara tres aulas de la Universidad, donde se instalarón también clases de dibujo
y de pintura, a las que asistió el famoso pintor don Francisco de Goya y Lucientes, cuando
visito Valencia en 1795. Pero aquellos locales resultarón pronto insuficientes para la importancia
de la Academia de Bellas Artes, por lo que durante la guerra de la idependencia, aprovechando la
exclaustración de los conventos, fué elegido el amplio del Carmen, donde fuerón instalandose
las numerosas obras, que fuerón incrementandose con nuevas adquisiciones y donaciones oficiales
y particulares.
El Museo Provincial de Bellas Artes, en su edificio actual, muestra esplendida y valiosisima
colección artisica. La arqueologia tiene buen número de piezas de los mas remotos tiempos,
como lápidas, figuras en piedra y bronce, mosaicos, sarcófagos y otras obras muy interesantes
labradas en cerámica y marfil. La escultura, de diversos y afamados autores, llena
tambien varias salas, de las que destacan especialmente las dedicadas al genial artista
valenciano Mariano Benlliure. Pero donde el Museo de Bellas Artes atesora la mayor riqueza
artistica es en las pinturas. Los magníficos retablos procedentes de antiguas iglesias, conventos
y monasterios valencianos destacan como muestra valiosa de los grandes maestros de la antigua
pintura valenciana: Juan de Juanes, José Ribera, Zariñena, Espinosa, los Vergara, Vicente
Lopez ...
Pieza destacadísima es el Sarcófago paleocristiano tradicionalmente denominado de "San Vicente Mártir",
decorado con estrígiles y
crismón como emblema triunfal del cristianismo, orlado de corona y cruz con
animales simbólicos.
Tiene el Museo asimismo gran variedad de cuadros de pintores de diversas escuelas: Rembrandt,
El Bosco, Mengs, Ribalta, Van Dyck, Velázquez -con su magnifico autorretrato-, Francisco de
Goya y Lucientes ...
La pintura de ultimos del pasado siglo y comienzos del actual esta formada por famosos apellidos:
Francisco Domingo Marqués, iniciador de audacias técnicas no sólo en la pintura local, sino en
la española; Antonio Cortina, de singular historia popular, autor de magnificos retratos; Emilio
Sala, que triunfó tanto en la creación pictorica como en su profesorado artistico; Ignacio Pinazo,
creador, con la máxima alegria mediterranea, de múltiples obras; los Benlliure, Blas, José y Juan
Antonio, que con su hermano Mariano tanto destacarón en el mundo del arte; Antonio Muñoz Degrain,
pintor de la historia, la leyenda y la fantasia. Y Salvador Abril, el gran marinista. Y Cecilio
Pla, Antoni Fillol, Salvador Martinez Cubells, Javier Amerigo, José Garnelo, Manuel Benedito ...
Y especialmente, destacando rotundamente en el arte de su época, Joaquin Sorolla, el gran pintor
de fama mundial.
No falta en la pintura moderna la intereseante aportación de nuevos valores que nutren también
de explendidas obras las salas del Museo de Bellas Artes de Valencia.
Destaca sin embargo el museo, por una gran e
interesante colección de tablas gótico primitivas procedentes de antiguos conventos
desamortizados en el siglo XIX.
Recientemente ha sido ampliado , dotándolo
de nuevas salas de exposiciones temporales. Del mismo modo en la última década se ha
reconstruido la cúpula de su entrada principal destruida por los bombardeos de la Guerra
Civil, y se ha mejorado el acceso al museo. Queda pendiente a dia de hoy (octubre 2.003) una
necesaria rehabilitación de la fachada del edificio.
El edificio está compuesto por dos partes: el colegio y el templo.
Colegio
De planta cuadrangular, el edificio se articula alrededor de un claustro de tres pisos. La fachada se compone
de un cuerpo central formado por planta baja y dos pisos, formado por ventanales,
y a cada lado una torre cuadrada de mayor altura que el cuerpo central. Todo el conjunto se corona con
cornisa de ménsulas pareadas y pretil de bolas y pináculos.
En el centro de este cuerpo se situa la
entrada al colegio, en su parte superior un
gran balcón realizado
ya en el siglo XX con el escudo que la Academia de San Carlos tenía en su emplazamiento universitario.
El claustro formado como hemos dicho por tres pisos, dispone de cinco arcos por lado, los arcos de los dos
pisos superiores estan cegadas y en ellos se han abierto unos pequeños balcones. Con esta solución se
pretendió ganar espacio al edificio ya que al cerrar parte del claustro las alas podían ser utilizadas como
aulas o habitaciones.
Sus dos torres en la fachada que se asoma al Turia le dan un cierto aspecto de alcázar, como
era frecuente entonces en los monasterios y en ciertos palacios de la ciudad (como puede ser
el
Palacio de Cervelló, de la misma tipológia). En dicha
fachada destaca el almohadillado de las esquinas, en forma de puntas de diamante, los
frontones alternados rectos y curvos que coronan las ventanas, las cornisas y los remates
de jarrones y globos. Tiene un estilo académico.
Iglesia
El templo se adosa a este rectángulo con su planta octogonal y su gran cúpula de
vidriado azul, reconstruida recientemente después de haber sido derribada en 1925. Es de destacar
también su fachada, obra de José Mínguez con dos cuerpos, pilastras en resalte y un
frontón curvilíneo que la remata, todo lo cual se sitúa en el paso del barroco al
neoclasicismo. Realizada por el hijo y el sobrino de Perez Castiel entre 1728 y 1744.
La fachada del templo es de cantería, esta formada por dos cuerpos; el inferior con pilastras
dóricas flanqueando la portada del templo y sobre esta un relieve del escultor Luis Domingo que
representa al
papa Pio V.
El segundo cuerpo formado por pilastras jónicas enmarca una ventana con
un relieve en lo alto que representa la Resurrección y las iniciales de los Regulares Menores. Más arriba
un ático con el escudo del arzobispo Rocaberti. Corona el conjunto una cruz.
En uno de los lados del octogono ya en el siglo XX se hizó un edificio anejo para ampliar la zona
expositiva del museo.
La entrada al museo se realiza por la puerta del templo, mientras que la puerta del colegio permanece cerrada.
El museo dispone de otra entrada a traves de los
Jardines del Real.
Patio del Palacio del embajador Vich
A principios del 2007 el Museo de Bellas Artes y la Generalitat Valenciana concluyerón la instalación
museografica del Patio del Palacio del Embajador Vich en el interior del Museo.
El Palacio del Embajador Vich fué derribado de su lugar de origen (en la actual calle del Embajador Vich)
en el año 1859, pero la Real Academia
de San Carlos de Valencia quedó al cuidado de los elementos que se habian podido salvar del derribo, es
decir del patio. El mismo quedó desmontado pieza a pieza en las distintas sedes dependientes del
Museo de Bellas Artes, hasta el día de hoy en que se ha vuelto a montar con el esplendor, belleza y colorido
que tuvo en su momento.
El valenciano Jerónimo Vich y Vallterra (1459-1534) barón de Llaurí, fué embajador de Fernando el
Católico y de Carlos I ante la
Santa Sede. LLegó a Roma en 1507 y representó a España durante los pontificados de Julio II y León X
lo que le permitió conocer el nuevo estilo imperante en Italia: el Renacimiento.
Con su vuelta a Valencia
en 1521, decidió la construcción de su Palacio que hizo realidad en 1527, dotandole de toda la belleza
renacenista que habia conocido en Italia. En el patio podemos apreciar sus elegantes
columnas clásicas, capiteles, arcos, cornisas y frontones. El mismo esta construido en mármol blanco de Carrára y
está formado por
ocho columnas con capiteles de estilo corintio de fina labra, siendo triples las columnas situadas en cada
uno de los cuatro angulos del patio.
Faltan algunos elementos de su decoración que no han llegado hasta nosotros, por lo que permanecen
vacios. Si que ha llegado hasta nosotros un
grabado de su portada principal.
Fotos del Patio del Embajador Vich
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