Jardines: El Parterre - Pl.Alfonso el Magnánimo
El jardin nace en 1850 con la plantación de árboles procedentes del jardín del Palacio Arzobispal de Valencia, concretamente de
una especie muy rara conocida como metrosidros procedente de las Indias. También se plantaron magnolios, palmeras y araucarias en
años sucesivos.
Será a finales del siglo XIX con la instalación de la estatua ecuestre del rey Jaime I el Conquistador, cuando
los jardines adopten la forma y tamaño que hoy vemos.
Antiguamente el jardin disponia de cuatro estanques circulares, uno en cada esquina del jardin, de todos ellos solamente uno permanece y
es la fuente dedicada al dios Neptuno.
Un respaldo de forja de hierro y un banco de piedra corrido rodea todo el perimetro del parque, colocado en 1901 por acuerdo
municipal.
Destaca un pequeño edificio de 1935 dedicado en la actualidad a Oficina del Consumidor y que en otras épocas fué Tribunal
Tutelar de Menores, anteriormente edificio para el cuidado del jardin y anteriormente sobre este lugar se levantó un Teatro-Circo.
La riada de 1957 dañó el jardin y destruyó tres de las cuatro fuentes con que contaba, quedando solamente la actual fuente dedicada al
dios Neptuno. También se llevó muchas de las especies botánicas que aqui habían; teniendo que volver a replantarse con nuevas especies. De
entre los arboles que sobrevivierón a la riada destaca el gigantesco ficus que es admiración de los paseantes.
Fuente de Neptuno
Esta fuente se ubica en los Jardines del Parterre. La figura central es obra barroca en mármol de
Giacomo Antonio Ponzanelli realizada en el siglo XVIII. Representa al dios del mar llevando su tridente en la mano, que representa el cetro
que le fue entregado por los ciclopes como emblema de su poder. A sus pies un animal mitologico
semejante a un pez con una larga cola.
Esta figura procede del desaparecido Huerto del canonigo Pontons, donde estaba situada en una
hornacina abierta en el muro. Primeramente fue instalada hacia 1818 en La Glorieta para pasar en
1960 al Parterre donde permanece.
Jaime I el Conquistador
A tan sólo unos pasos, podemos admirar presidiendo el Parterre, la escultura ecuestre del rey
Jaime I a caballo. La idea surgió en 1875 en el entorno del director del diario Las Provincias don Teodoro Llorente y aprobada
por el
Ayuntamiento en 1876 con la condición que tendría que realizarse por suscripción pública.
En 1878 aún no se había recogido el dinero necesario para el proyecto, por lo que se decidió levantar el pedestal sobre el
que se levanta la estatua y que sería realizado por el arquitecto municipal Vicente Constantino Marzo con una altura de
siete metros y medio.
El encargo y la fabricación de esta obra dió mucho que hablar en la prensa local de su
tiempo, puesto que no se contrató a ningun escultor valenciano, sino que la comisión encargada
recurrió en 1882 a Agapito y Venancio Vallmitjana de Barcelona, para la realización de la obra, dos de los mejores escultores
españoles del momento.
Como contrapartida se determinó que la fundición de la escultura se llevase a cabo en talleres
valencianos, concretamente en La Maquinista Valenciana, empresa que ofreció el presupuesto
más razonable: 30.000 ptas. La fundición fué dirigida por Francisco Climent.
La estatua fué tallada en madera por Agapito Vallmitjana y aprobada por la comisión encargada en 1886. Para el fundido de
la obra fué solicitado al Ministerio de la Guerra quince toneladas de bronce, los cuales les fuerón concedidos mediante el envio
de cinco cañones y un obús que fueron traidos desde el
Castillo de Peñiscola.
La obra fué inaugurada finalmente el 12 de Enero de 1891 y pesa 11.500 kgrs. Desde que surgió la idea de erigir el
monumento hasta su completa realización tuvierón que pasar dieciseis años.
Más tarde se colocó en el pedestal en su parte delantera el escudo del armas del rey don Jaime y en la parte trasera
el escudo de la ciudad de Valencia, modelados por el escultor Aixa. A ambos lados laterales sendas leyendas nos hablan
del ofrecimiento del monumento.
La escultura representa al rey Jaime I con traje de guerrero montado en su caballo al paso y en actitud de dirigir la
tropa en su conquista hacia la ciudad de Valencia. Es de tamaño bastante mayor que el natural.