Iglesia de San Juan del Hospital
c/ Trinquete de Caballeros, 5

El conjunto histórico de San Juan del Hospital alberga en su interior la iglesia más antigua de Valencia, anterior incluso a la propia Catedral. La iglesia y hospital de San Juan del Hospital fue fundado en 1238 por la Soberana Orden Militar y Hospitalaria de San Juan de Jerusalén. Como recompensa por su ayuda militar en la conquista de la ciudad, Jaime I les hizo donación de unos terrenos y una casa-palacio propiedad de Haçach Habinbadel situadas junto a la puerta musulmana de la Xerea, junto al barrio judío. Los nombres de los caballeros sanjuanistas figuran en el "LLibre del Repartiment" y son: Hugo de Folcalquier (Teniente de Prior de San Juan) y fray Pedro de Egea (Comendador de Amposta) que fue quien recibió la donación. En el "LLibre del Repartiment" se dice: "a VI kalenda era 1276 Azach-Abun-Bedel fecha de la era hispánica" la fecha de la era cristiana es: 26 de abril de 1238.

La Soberana Orden Militar y Hospitalaria de San Juan de Jerusalén, de Rodas y de Malta, fue fundada en 1084 por Gerardo Tum (* ca.1040 † 03-09-1120), que se convertiría en el primer gran maestre de la orden. Construyó un hospital en Jerusalén que fue puesto bajo la protección de San Juan Bautista. Años más tarde la orden adquirió carácter militar además de la hospitalaria, y por azares del destino, la Orden es conocida en la actualidad simplemente con el nombre de Orden de Malta. Fue la primera orden religiosa y militar fundada en tiempos de las Cruzadas y su fin era principalmente la asistencia hospitalaria a peregrinos.

Hoy día, del conjunto histórico de San Juan del Hospital solo se conserva la iglesia que ha mantenido su arcaico nombre desde entonces. En origen debió contar con iglesia, cementerio, hospital y espacios conventuales para el prior, lugartenientes y comensales. En la actualidad y desde 1966 se ha hecho cargo de ella la Prelatura del Opus Dei que es quien la administra en estos momentos. La primitiva iglesia fue construida en estilo tardo-románico, aunque sufrió ampliaciones a principios del siglo XIV con formas góticas. En origen disponía de un campanario en forma de espadaña, pero en el siglo XVIII este fue demolido y en su lugar se levantó una torre campanario en la cabecera del templo. La iglesia se cubre al exterior con teja cerámica de tradición árabe y tejado a doble vertiente. Por debajo del tejado encontramos una serie de gárgolas, de las cuales solo una es original del templo.

La entrada se realiza por la calle de Trinquete de Caballeros que da paso a un corto vestíbulo (conocida antiguamente como capilla de tránsito), donde podemos destacar unas cruces rojas de la época de los cruzados del siglo XIII, hoy protegidas por un cristal. Este tipo de cruces son conocidas como cruces "epatès" o de "pata de verós", su número y tamaño parece corresponderse al cargo y número de ocupantes del conjunto hospitalario, dos de mayor tamaño para el Comendador y el Teniente prior y cuatro más pequeñas para los comensales. Enfrente encontramos una imagen de la Virgen del Milagro realizada en piedra policromada por José Luis Roig en 1972, copia de la original del siglo XIII.

Patio norte o Patio del Calvario A continuación entramos en el patio norte o Patio del Vía Crucis, donde a nuestra izquierda encontramos la antigua puerta norte de la iglesia, aunque la entrada actual al templo se hace por el fondo del patio por los pies de la iglesia. A nuestra derecha encontramos una serie de cinco arcos apuntados realizados en piedra sillar correspondiente al antiguo Hospital o albergue de peregrinos del siglo XIII. Bajo uno de ellos encontramos una gran losa funeraria en piedra caliza que cubriría el acceso a una cripta. Un sexto arco (el más cercano a la puerta por la que hemos entrado) es la Capilla del Transito del siglo XIII.

Portada norte del templo Enfrente de esta arquería encontramos la puerta norte, hoy fuera de uso aunque perfectamente practicable. La portada del siglo XIII está formada por un gran arco de medio punto con dovelas lisas y limitadas por molduras en bordón. El arco descansa sobre una imposta corrida directamente sobre el muro.

La puerta norte tiene en la parte superior de la clave central, el primitivo escudo de la orden de San Juan de Jerusalén (cruz blanca sobre fondo rojo), que sería años después transformada por la que puede verse estilizada en el óculo superior. El escudo, con la cruz llana de madera, permitió que los investigadores fecharan la construcción de este templo en los primeros momentos de la conquista de la ciudad, antes incluso que la portada del Palau de la Catedral de Valencia, considerada desde siempre como el elemento cristiano más antiguo de la ciudad. Suele por tanto fecharse esta portada entre 1238 y 1261.

Por encima de esta portada románica, se construyó posteriormente un gran arco apuntado en cuyo interior se abrió un óculo con la cruz de Malta de ocho puntas. Muy interesante por su perfección geométrica, este óculo se halla descentrado del eje general de la portada. Solucionado con trazado equilátero curvilíneo, es una simbólica representación de la cruz de ocho puntas (por las bienaventuranzas), concedida a la Orden de San Juan de Jerusalén por el papa Alejandro IV en su pontificado (1254-1261).

En la fachada sur podemos encontrar su hermana gemela con algunas pequeñas variaciones. Una de ellas es la existencia junto a la puerta de entrada de un gran arcosolio con arco apuntado con fines funerarios. Esta puerta sur era la que daba al patio considerado como la zona cementerial del conjunto.

El templo de San Juan del Hospital tiene tanto elementos románicos como góticos. Como propio del románico, además de la puerta mencionada, podemos citar los contrafuertes que soportan el peso de los muros y en especial en la zona del ábside, los vanos con forma de saeteras y la poca altura que se percibe debió de tener la primitiva construcción, determinada al exterior por una sucesión de canecillos en el muro izquierdo de la puerta norte y al interior por la altura de las bandas rojas y blancas del ábside que delimitan perfectamente la altura que debió tener el templo primitivo.

Interior del templo La iglesia se articula en una sola nave con bóveda de cañón apuntado, capillas laterales entre los contrafuertes y ábside pentagonal con alargadas ventanas apuntadas de tradición gótica. Dos portadas idénticas románicas se sitúan en los muros norte y sur.

Al fondo del patio norte se encuentra la entrada al templo, que se realiza por los pies del mismo a través de un vestíbulo cubierto. Es un templo de planta basilical de una sola nave y cabecera poligonal. El presbiterio se cubre con bóveda de crucería formado por siete nervios de piedra y plementería de ladrillo. En el centro de la bóveda podemos ver en la clave polar, el escudo primitivo de la orden de San Juan del Hospital. La entrada al presbiterio se realiza a través de un gran arco triunfal apuntado, sustentado por tres columnas superpuestas a cada lado, la superior de mármol con fustes policromados y capiteles califales del siglo X de origen musulmán. Preside el Altar Mayor una imagen de la Virgen del Milagro y una talla de medio cuerpo de San Juan Bautista.

Aún conserva el muro del presbiterio, aunque mal conservado y por lo tanto poco visible, las bandas rojas y blancas propias de la Orden Hospitalaria y que eran enseña visible del lugar en que nos encontrábamos. Se trata de pintura con técnica del temple a la cola, originales del siglo XIII.

La nave de la iglesia se cubre con bóveda de cañón apuntado, con cinco tramos delimitados por arcos fajones que descansan sobre ménsulas apoyadas en el muro. La cabecera poligonal se ilumina con vanos alargados y apuntados cubiertos con placas de alabastro que tamizan la luz del exterior. El vano central se encuentra dividida por una columnilla central (parteluz). Las capillas laterales se sitúan entre los contrafuertes.

Podríamos concretar el estilo de la iglesia por su sobriedad, en un gótico-cisterciense muy propio del ascetismo de la orden hospitalaria en sus comienzos. Son sus características la ausencia de ornamentación superflua; los capiteles tronco-piramidales de las columnas, las molduras tóricas o de bordón y las altas ménsulas de la nave central donde apoyan los arcos.

A través del patio norte llegamos a los pies del templo. En este espacio y previo a la entrada al templo, nos encontramos con lo que en origen eran tres capillas. Un primer espacio sirve de tránsito y da paso a una segunda sala que es la que permite el acceso al interior del templo. La primera sala era la antigua capilla de los Soler, donada por Serafina Soler; la segunda capilla, hoy utilizada como entrada, era la capilla de San Ferreol (obispo mártir francés asesinado en el siglo VII). A la izquierda se abre el paso al templo, a la derecha a un anexo de reciente construcción está destinado para el sacramento de la confesión. Un tercer espacio lo ocupa una capilla gótica del siglo XIII, es la conocida como Capilla de la Virgen de los Estudiantes. Formada por dos tramos, la preside una imagen en madera policromada de la Virgen. Esta era la antigua capilla de los Mascarell. La comunicación entre la capilla y el interior del templo se realiza por un arco conopial con interesantes capiteles con restos de policromía (rojos y verdes) y elementos reutilizados. En los capiteles podemos distinguir con cierta dificultad entre la decoración vegetal una imagen de figura de mujer (izquierda) y una figura orando en el capitel de la derecha. En la clave de la bóveda de crucería podemos contemplar un escudo con un grifo rampante. En la capilla se exhiben además algunas tablas y lienzos de interés artístico procedente de los fondos del templo.

La talla de la Virgen que tiene al Niño Jesús sentado en su rodilla izquierda es de ejecución románica y fue comprada en el pueblo de Rada de Haro (Cuenca) a un agricultor que la tenía abandonada en un cobertizo. En 1965 fue restaurada por José Esteve Edo y policromada por A.Barat. La talla se fecha en el siglo XIV.

Capilla Mayor A ambos lados del presbiterio, se abren dos capillas también góticas. La situada en el lado de la epístola es la primitiva capilla de Santa Bárbara (siglos XIII-XIV). Construida entre los contrafuertes del ábside para albergar los restos de Constanza Hohenstaufen. Posee un ventanal apuntado tripartito con tracería gótica en la parte superior. La capilla se cubre con bóveda de crucería. Esta apoya en haces de columnillas adosadas que descansan en altas y delgadas columnas. Los capiteles se adornan con pequeñas águilas labradas en piedra (emblema de los Hohenstaufen) y en la clave de la bóveda volvemos a encontrar el águila o escudo imperial de los Hohenstaufen (águila negra sobre fondo de oro). En el suelo encontramos la boca de acceso a la cripta donde fue enterrada primeramente la emperatriz de Bizancio.

La segunda capilla lateral del presbiterio, situada en el lado norte o en el lado del evangelio, tiene su acceso a través de un elevado arco apuntado trilobulado. Construida como sacristía auxiliar, tiene la particularidad que a una altura aproximada de siete metros se halla una cámara oculta o reconditorio a la que sólo se puede acceder con una escalera de cuerdas. Esta cámara se cubre con bóveda de cañón apuntada y se dedicaba en el caso de las ordenes militares a calabozo, pero también servia como escondite del tesoro o reliquias y en ocasiones como archivo de documentos. La capilla se cubre con bóveda de crucería sencilla y con anterioridad ha estado bajo la titularidad de San Francisco de Asís.

Presidiendo el Altar Mayor se encuentra una imagen de Nuestra Señora la Virgen del Milagro. Talla en piedra policromada realizada en 1974 por José Esteve Edo y policromada por Antonio Piró. La talla original se encuentra desde 1939 en el Museo de la Catedral. Traída en 1238 por los caballeros sanjuanistas durante la conquista, se adscribe a talleres de tradición navarro-aragoneses, tal vez de Sangüesa donde hay una imagen de similares características.

En el siglo XVIII, siglo del barroco, la desnudez pétrea de las paredes del templo fue revestida con una decoración a base de escayolas y estucos, arcos de medio punto, bóvedas de medio cañón, lunetos, relieves, esgrafiados, policromías, pilastras y toda una serie de elementos propios del barroco que alteraron y desfiguraron su fisonomía interior. Decoración que en 1967 con la rehabilitación integral del edificio se hizo desaparecer a fin de intentar devolver al templo su aspecto original.

Recuerdo de aquella época barroca solo se conserva la Real capilla de Santa Bárbara, actualmente dedicada al Santísimo. Construida entre 1685 y 1689, es obra del arquitecto Juan Bautista Pérez Castiel, famoso en Valencia por las reformas interiores de varias iglesias, entre ellas, la Capilla Mayor de la Catedral y la parroquial de San Esteban, en la que aplica la técnica ornamental de esgrafiados que puede apreciarse aún en su aspecto original, en ésta capilla de San Juan del Hospital.

La capilla de Santa Bárbara situada el lado de la epístola junto al presbiterio, es una capilla bastante grande y tal vez algo desproporcionada en relación al resto de las capillas. Dicha estructura monumental es perfectamente visible cuando visitemos el patio sur, ya que podremos observar como la capilla ocupa una parte importante del patio sur. Queda separada del interior del templo por una antigua verja de hierro restaurada en 1969 en los Talleres del Parque de Artillería de Valencia.

La emperatriz de Bizancio, doña Constanza Augusta Hohenstaufen (* 1230 † 1307), después de diversos avatares finalizó su vida en Valencia protegida por el rey Jaime II de Aragón. Pidió en su testamento ser enterrada en esta iglesia, y así se cumplió, siendo enterrada en la capilla sur del presbiterio a la que ya hemos hecho referencia. Capilla que se puso bajo la advocación de Santa Bárbara a la que la emperatriz era muy devota, pues según tradición la santa la había curado milagrosamente de la lepra. Sus restos fueron trasladados en 1689 a la nueva capilla barroca de Santa Bárbara por Real Orden del rey Carlos II de España (1665-1700).

En el siglo XIX desaparecieron las órdenes militares de España por Decreto Real. El templo sufrió diversos destinos, decadencia y abandono, hasta pasar a depender del Arzobispado. En 1905 la parroquia que albergaba, fue trasladada al ensanche de la ciudad en la iglesia de nueva construcción de San Juan Bautista y San Vicente Ferrer. Saqueada en 1936, el estado del edificio era tal que llegó a pensarse en derribarla. El académico de Historia don Elías Tormo, atendiendo a la petición del Barón de San Petrillo y otros valencianos ilustres lo impidió y en 1943 fue declarado Monumento Histórico-Artístico de carácter Nacional. En 1967 el Opus Dei se hizo cargo del templo y comenzó un ambicioso plan de rehabilitación y excavación que ha devuelto la iglesia a su pureza original.

Comenzando por la cabecera y nave del evangelio encontramos las siguientes capillas:

Capilla de San Miguel Arcángel Capilla cubierta con bóveda de cañón apuntado y construida a mitad del siglo XIII. En su interior encontramos unas magníficas pinturas murales de tradición románica o gótico de transición realizadas en el último tercio del siglo XIII, únicas en la Comunidad Valenciana.

Estas pinturas situadas en la antigua Capilla de San Miguel Arcángel fueron realizadas hacia 1270 con temple sobre revoque. En 1348 el interior del templo fue encalado y se taparon las pinturas, de ahí que se encuentren en estado optimo de conservación. Las pinturas se dividen en pasajes separadas por bandas. Entre los pasajes representados encontramos: El paraíso terrenal, el desposorio místico de la iglesia (Cristo con la cruz de la Victoria y la Iglesia personificada como su esposa), Cristo resucitado, la Crucifixión y el Juicio Final. En el muro central encontramos la batalla entre ángeles y demonios y como cabeza visible de los ejércitos celestiales, San Miguel, titular de la capilla.

Capilla de los Joan-Torres Construida por Pere Balaguer en el siglo XV, autor de las Torres de Serranos. Es la segunda capilla del lado del evangelio comenzando por la cabecera. De planta cuadrada, está edificada con sillares de piedra de Godella y cubierta con bóveda de crucería cuyos cuatro nervios apoyan en ménsulas con escudos policromados de la familia Joan-Torres. Fue un encargo del mercader Guillem Bernat, realizada en 1416 como capilla funeraria para albergar los restos de su padre Joan Bernat. Al ser construida en el siglo XVII la capilla barroca de Santa Bárbara sobre la antigua capilla de los Joan-Torres, la titularidad de la capilla pasó a esta nueva familia. En el muro lateral encontramos el escudo en mármol blanco de la familia Joan-Torres que fue trasladado desde su anterior capilla. En el se puede observar las águilas con las alas extendidas propias de la familia Joan, mientras que las dos torres defensivas lo son de la familia Torres. En el muro de enfrente podemos encontrar una pequeña hornacina en arco de medio punto que alberga un pequeño panel cerámico con la Virgen de los Desamparados.

Se abre a la nave central a través de un arco apuntado. Originalmente se encontraba bajo la protección del Santo Crucifijo (La Pasión) y más tarde de la Inmaculada Concepción mientras la capilla fue sede de la Capellanía castrense.

Preside la capilla el conocido como Retablo de la Pasión, realizado por Jerónimo Vallejo en el siglo XVI. Jerónimo Vicente Vallejo y Cósida (* 1510 † 1592). Pintor aragonés renacentista, que trabajó bajo el mecenazgo del arzobispo de Zaragoza don Hernando de Aragón desde 1539 a 1575, año en que este fallece. Realizó su capilla funeraria, dedicada a San Bernardo de Claraval, de quien el arzobispo era muy devoto.

Autor del retablo de la Pasión de Jesucristo, obra de 1578 en madera de pino blanco, sobredorada con oro fino de ducados en las cornisas, frisos, arquitrabes, pilares, capiteles y bases de la estructura. La policromía en las tablas es pintura al óleo sobre madera. Sus dimensiones son: ancho total 380 cm, altura 397 cm.

El retablo fue realizado por contrato del 20 de diciembre de 1578 para el Altar Mayor de la Colegiata Parroquial de Valtorres de Zaragoza, como encargo de don Antonio García, obispo de Útica, (Cartago), auxiliar del arzobispo don Hernando en Zaragoza.

Se inspiraba en las composiciones italianas de la época, de artistas como Durero y Rafael. Siguiendo y ejecutando en sus obras de madurez la "maniera" (manierismo), de los seguidores de los grandes artistas del renacimiento.

El retablo de la Pasión es su última obra, basando el dibujo de la tabla central en un grabado de Cornelius Cort de 1568, sobre una obra de Federico Zuccaro.

Está formado por nueve tablas o casas, repartidas en tres calles verticales:

• Ático o cúspide: El Calvario. Iconografía habitual
• Tabla central: La oración en el Huerto de los Olivos. En primer termino: los apóstoles dormidos.
• Calle izquierda: Flagelación y Coronación de Espinas
• Calle derecha: Ecce Homo y Jesús se encuentra con su madre
• Predela tabla central: el Entierro de Jesús
• Predela tabla izquierda: la visión de San Bernardo
• Predela tabla derecha: San Pedro y San Pablo

Coronan el retablo dos escudos de armas, los del sr. Obispo don Antonio García; bajo el timbre del obispo, escudo eclesiástico renacentista, como armas, tres garzas blancas sobre gules.

En uno de los muros laterales de la capilla podemos ver un óleo sobre lienzo representando a La Piedad. Óleo de Antonio de Bellis (c.1616-c.1656) de la escuela italiana (siglo XVII).

Capilla de San José María Escrivá de Balaguer Tercera capilla del lado del evangelio. Se trata de una capilla fundada en el siglo XV en honor a los santos médicos San Cosme y San Damián. Se cubre con bóveda de crucería y se abre a la nave central a través de un arco apuntado. En el año 2.002 fue puesta bajo la titularidad de San José María Escrivá de Balaguer (* 1902 † 1975) fundador del Opus Dei. Una escultura en bronce del bilbaíno Rafael Huerta Celaya realizada en el año 2.002 preside la capilla. Esta, aunque de origen gótico tuvo que ser reconstruida en las obras de rehabilitación del templo en el siglo XX ya que se encontraba completamente en ruinas.

Capilla del Sacramento de la Confesión Está ocupada por unos confesionarios de madera, todo de factura moderna. La capilla es de nueva construcción (1967-1970) y sigue las mismas pautas constructivas que sus gemelas de este lado.

En el lado de la epístola encontramos un total de cuatro capillas laterales: Comenzando por los pies

Capilla del Calvario Construida entre los siglos XIII y XIV, se cubre con bóveda de cañón apuntado. Un pequeño óculo polilobulado ilumina desde la parte superior la capilla. Anteriormente estuvo bajo la advocación de Nuestra Señora de la Merced.

Este retablo no es original de la iglesia y popularmente se le conoce como Cristo de las Penas por ser los titulares de la capilla la cofradía del Cristo de las Penas. El conjunto procesiona por las calles de Valencia en Semana Santa.

Preside la capilla un grupo escultórico formado por tres tallas en madera policromada que representan a Cristo en el árbol de la cruz, del siglo XIV, y la Virgen María y San Juan Evangelista del siglo XII.

La imagen del Cristo crucificado sobre árbol-cruz. Se trata de una talla en madera de frutal mediterráneo. Compuesta por la figura de Cristo, cruz árbol y la tablilla del INRI. Altura 130 cm. envergadura 120 cm.

La cabeza inclinada en ángulo de 50º respecto al eje central, al estilo franciscano del siglo XIII, con corona de ochos y espinas de grandes dimensiones; ojos cerrados y arruga frontal sindónica. Torso con herida lancelada entre el cuarto y quinto espacio intercostal, de la que mana sangre que gotea hacia abajo atravesando el paño de pureza.

El paño de pureza es corto, determina la época de la realización de la figura, dado que la corta longitud de la caída de la tela alrededor de la cadera fue admitida en el siglo XIV, así como la colocación franciscana de las extremidades, piernas cruzadas y pies superpuestos unidos con un solo clavo.

Los brazos izquierdo y derecho, en ángulo de 125º y 120º con la vertical fueron ensamblados con un refuerzo de tela cubriendo la junta del hombro. Los recorre en su parte anterior un grueso vaso venoso, policromado de azul.

Toda la figura está policromada en un tono de encarnadura suave, salpicado por gotas de sangre en la parte anterior y posterior. El paño de pureza es de color azul con dibujo de influencia italo-bizantino en blanco plateado.

Las imágenes de la Virgen y San Juan Evangelista, son tallas de madera probablemente de boj u olivo. Altura 123 cm. Soporte de madera de una sola pieza sin ensamblajes, tallada ciñéndose a la estructura de la madera ligeramente curvada, lo que origina un leve movimiento que da gracia y obliga a tallar los brazos pegados al cuerpo. San Juan lleva un libro en la mano izquierda, su evangelio; el brazo derecho está plegado sobre el antebrazo, con la mano cerrada sirviendo de apoyo al rostro. Denota expresión de dolor. Quedó como distintivo iconográfico en la figura de San Juan Evangelista durante siglos.

Autor desconocido hasta la fecha, pendiente de investigación a partir de los signos caligráficos que se perciben en la parte anterior de los pliegues del manto de la Virgen y de la vuelta del manto de San Juan. Determinarían la posible autoria del artista escultor, el donante, el notario o el testigo que dio fe de ello.

La policromía imita la textura de las telas de la época, dibujo lleno y cerrado, de motivos vegetales en el manto y oscuro en la túnica. Detalles de oro en los paños, cuello y bordes del ropaje.

Capilla de San Pedro Construida entre los siglos XIII y XIV, una de sus titulaciones ha sido la de San Vicente Ferrer. La capilla se cubre con bóveda de cañón apuntada. En la actualidad recibe el nombre de Capilla de San Pedro por el retablo gótico de San Pedro que preside la capilla.

En uno de los muros laterales podemos encontrar un pequeño nicho de arco apuntado excavado en el muro y en cuyo fondo figura un pequeño panel cerámico representando a San Vicente Ferrer.

Retablo de San Pedro. Retablo en tabla de madera del siglo XIV con guardapolvos. Dimensión total: 255 cm de altura x 253 cm. de ancho. Tabla central: 157 cm. x 96 cm. Tabla del ático: 95 cm. x 98 cm. Calle lateral derecha: 80 cm. x 167 cm. Calle lateral izquierda: 77 cm. x 168 cm. Profundidad del guardapolvo sobre el retablo: 12 cm.

Retablo de tres calles y tres cuerpos con ático y polsera en saledizo añadida posteriormente. Formado por cuatro tablas de la misma época. Tres del mismo tamaño: la central, con la imagen sedente del titular del retablo, San Pedro, sosteniendo en las manos unas grandes llaves, según la iconografía habitual del personaje bíblico. Rematada por crestería en madera y pan de oro. Las dos otras tablas, situadas a ambos lados de la central, se hallan divididas cada una en dos escenas por la crestería dorada. Lateral derecho parte superior: Ascensión del Señor (detalle ingenuo de los pies en la roca). Lateral derecho parte inferior: Adoración de los Magos. Lateral izquierdo superior: Anunciación: Dios Padre desde el cielo en actitud de soplar infunde el Espíritu Santo sobre María. Lateral izquierdo inferior: Natividad. La iconografía de la época, sitúa al Niño Jesús, sobre el manto de su madre, de rodillas, dignificando el nacimiento.

La cuarta tabla es el ático representando la Crucifixión.

El retablo está adornado por agujas góticas de época o crestería. La tabla en saledizo, polsera o guardapolvo posterior, está policromada en suaves tonos azulados y rosados, con dibujo muy interesante de reminiscencia italiana. Muy restaurada en su estructura, pero no tocada en la policromía.

Ingenuidad y tradición iconográfica en los detalles de las escenas: Ascensión, pies plasmados en la roca; Anunciación, Dios padre soplando desde atrás sobre el Espíritu Santo; Nacimiento, el Niño Jesús sobre el manto de María. Policromía sobre estofado en pan de oro. Dibujo floral cerrado en mantos y fondo de la figura central, que destaca por su técnica.

Capilla del Cristo de la Agonía Es la segunda capilla por el lado de la epístola si contamos desde la cabecera. Se cubre con bóveda de cañón apuntada y fue fundada en 1401 (siglo XV) por el caballero Berenguer de Peramola. Puesta bajo la advocación de San Dionisio y santa Margarita. El retablo de esta capilla fue trasladado después de la Guerra Civil a la Catedral de Valencia, donde permanece en una de las capillas de la girola. Otras titulaciones de la capilla han sido de San Ramón Nonato y de la Virgen del Remedio. Hasta hace bien poco en esta capilla podíamos encontrar una imagen de la Virgen de los Desamparados. En la actualidad la capilla permanece desnuda de decoración y sólo está ocupada por un lienzo del Santo Cristo de la Agonía de donde toma su nombre la capilla.

Real Capilla de Santa Bárbara Sobre una antigua capilla construida en el siglo XIII y dedicada a la Adoración de los Reyes Magos, se construyó a finales del siglo XVII, una grandiosa capilla dedicada a Santa Bárbara. Obra barroca realizada entre 1685 y 1689 por Vicente Claret y Antonio Izquierdo sobre planos de Juan Bautista Pérez Castiel. Se dispone en planta de cruz griega con una gran cúpula de media naranja sin tambor ni linterna pero con un gran florón policromado en la clave central. Toda la capilla se encuentra profusamente adornada con decoración barroca de yeserías, en contraste con el fondo verde de los muros y los esgrafiados en color blanco. En las pechinas de la cúpula podemos encontrar cuatro símbolos alegóricos: una custodia llevada sobre un viático, una columna, la torre alusiva a Santa Bárbara y la palma del martirio y bajo todos ellos el águila imperial, alusiva a la dinastía Hohenstaufen a la que pertenecía la emperatriz Constanza. En la clave de la bóveda y fuera de la vista hay una inscripción que dice: "se renovó en 1726". La capilla de Santa Bárbara se encuentra construida sobre la antigua capilla de Joan Torres que tuvo que se trasladada a otro lugar del templo. Al exterior y coronando la cúpula podemos encontrar una curiosa veleta con forma de paloma.

El Retablo Mayor de origen palentino está realizado en el siglo XVII en madera dorada, se dispone alrededor de una hornacina central avenerada en la cual figura la imagen de Santa Bárbara junto a la torre (símbolo de la santa). Bajo ella en la puerta del sagrario, un pequeño bajorrelieve representando a la Sagrada Familia, obra de Vicente López (siglo XX). A ambos lados de este bajorrelieve podemos ver dos pequeños cuadros representando a San Pedro y San Pablo. La imagen de Santa Bárbara tiene una placa con una inscripción en la peana que dice: "Esta imagen fue venerada por los artilleros en el Cuartel Marqués de la Ensenada de Medina del Campo (Valladolid) hasta el 16 de diciembre de 2000". La imagen realizada en el siglo XIX se encontraba en el citado acuartelamiento y fue donada a la iglesia el 20 de marzo de 2001. El retablo original de la capilla fue quemado en la Guerra Civil y este que ahora preside la capilla fue traído desde tierras palentinas finalizada la guerra civil.

En cada una de las esquinas de la capilla, en el interior de sendas nichos, contemplamos las imágenes de cuatro ángeles realizados en madera policromada, cada uno de ellos con su nombre escrito en la peana: El Ángel Custodio con el escudo de la ciudad, San Miguel con escudo y espada matando al dragón, San Gabriel con un lirio en su mano y San Rafael con un pez en una mano y un cayado en la otra.

La decoración interior de escayolas, esgrafiados y el florón de la cúpula es obra de Leonardo Julio Capuz (* Onteniente-Valencia 1660 † 1731). Este florón realizado en madera policromada tiene un ángel con una palma de martirio en alusión a Santa Bárbara. Bajo el piso se puede encontrar la cripta funeraria del gremio de los sastres (siglo XIII) y el vaso funerario de los Joan-Torres antiguos titulares de la capilla.

Según la tradición que se remonta a la mitad del siglo XIII y se avala con documentación y bibliografía, la emperatriz Constanza trajo a Valencia, procedente de Bizancio, varias reliquias de Santa Bárbara: una sección del fuste de la columna de pórfido gris, a la cual había sido atada y azotada; una piedra de la que brotó el agua y que sirvió para el bautismo de Santa Bárbara, milagro que tuvo lugar en Nicomedia (Asia Menor) en el siglo III; y un hueso, al parecer del brazo de la santa, conservado en un tubo de cristal con cierre de plata en sus dos extremos, en uno de los cuales se grabaría posteriormente el escudo de la Orden de Malta.

Fueron donadas por doña Constanza a la iglesia de San Juan del Hospital, donde mandó erigir una capilla en honor de Santa Bárbara, en el lugar donde se encontró otra reliquia, entre los contrafuertes del sur del presbiterio, en un enterramiento del Gremio de los Sastres, pidiendo en su testamento ser sepultada en ella como consta en los codicilios.

La Real Cofradía de Santa Bárbara hizo construir ésta capilla, obra barroca del arquitecto Juan Bautista Pérez Castiel entre los años 1684 y 1689. La talla de la clave y el modelado de los ángeles se deben a Julio Capuz; destaca el trabajo original de los esgrafiados de tradición mudéjar.

A la capilla se trasladaron en una urna de madera, los restos mortales de la Emperatriz y en un nicho excavado en el contrafuerte, las referidas reliquias de Santa Bárbara. El rey Carlos II le otorgó también el titulo de Real, que ya poseía por la egregia condición de su fundadora y por ser los Reyes de Aragón benefactores de la misma.

La iglesia y la capilla fueron saqueadas durante la Guerra Civil, la urna con los restos de Constanza fueron destruidos y la que ahora vemos en una reproducción fiel y exacta de la orignal. En el frontis de la urna se puede leer: Aqui yaçe Dª Sostaça Augusta / Emperatriz de Grecia. Constanza Hohenstaufen, nació en 1230 y falleció en nuestra ciudad en 1307, era hija ilegitima de Federico II Hohenstaufen, rey de Sicilia y emperador del Sacro Imperio Romano Germánico y de su amante Bianca Lanzia. Estuvo casada con el emperador de Bizancio Juan Dukas Vatatzés (Juan III), a la muerte de su marido tuvo que sufrir una serie de calamidades que le llevó finalmente a Valencia donde encontró refugio y la paz que tanto anhelaba. Renunció a sus derechos sobre el reino de Sicilia en favor de los reyes de la Corona de Aragón que pretendían dicho reino.

Por la situación lamentable en que se encontraba el templo de San Juan del Hospital en el año 1939, la Real Cofradía de Santa Bárbara solicitó del párroco de la iglesia de San Esteban Protomártir, autorización para que en una de sus capillas se pudiera seguir practicando el culto a Santa Bárbara provisionalmente. Así se hizo durante unos años y fueron dejadas en depósito en dicha parroquia las reliquias.

Tras dar término las obras de restauración en la Real Capilla comenzadas por la Prelatura del Opus Dei en 1967 y finalizadas con la ayuda de la Comisión Europea de Cultura, el Ministerio de Cultura, la Generalidad de Valencia y la Asamblea de la Orden de Malta, y habiendo recuperado el "pudridero" y cripta adyacente en la que estuvieron inicialmente los restos mortales de la Emperatriz, en el año 2002 se realizó el traslado de la columna-reliquia y pila desde la Parroquia de San Esteban Protomártir a su hornacina en esta capilla.

Hornacina excavada durante las obras del siglo XVII, en un contrafuerte del siglo XIII.

Capellanía fundada por doña Constanza de Grecia, hija de Federico II Hohenstaufen, Emperador de Alemania y viuda de Juan III, Emperador de Nicea (Bitinia, Asia Menor), en agradecimiento a su milagrosa curación de la lepra por mediación de Santa Bárbara. El milagro acaeció en Valencia alrededor de 1270-1280, donde se hallaba la emperatriz acogida por el rey Jaime I el Conquistador. A su muerte, su sobrino y heredero, el rey don Jaime II el Justo, le concedió honores de Real Capilla, los que fueron confirmados, más tarde por Carlos II.

Textos de las placas metálicas en la columna y pila de la hornacina de la capilla:

Placa puesta por los cofrades en la sección de la columna en la que, según la tradición, fue azotada Santa Bárbara, y que doña Constanza trajo consigo desde Nicea:

"Real Cofradía de Santa Bárbara Virgen y Mártir de la iglesia de San Juan del Hospital. Piedra de la que según la tradición brotó milagrosamente el agua que sirvió para el bautizo de Santa Bárbara. Donativo de la que fue Emperatriz Constanza de Suavia. Propiedad de la Cofradía."

Placa puesta por los cofrades en la pila de piedra en la que se halla la sección de la columna reliquia de Santa Bárbara, para poder añadir agua el día de su fiesta y tomarla los devotos:

"Columna y pila de piedra utilizada como soporte de la que según la tradición brotó milagrosamente el agua para el bautismo de Santa Bárbara. Adquiridos y propiedad de la Cofradía que las mandó labrar a sus expensas."

Los párrafos en color "teal" corresponden a textos de la propia Iglesia.

Patio Sur Adosado a la fachada sur del templo, se encontraba el cementerio del conjunto hospitalario. Hoy en día esta zona, cerrada por una tapia es conocida como Patio Sur. Es tradición que en este lugar se alzaba la casa o palacio del emir musulmán Azach Abunbedel (Haçach Habinbade). Las obras de restauración y rehabilitación finalizadas en 2016 han sido llevadas a cabo por el arquitecto Jorge García Valldecabres.

En ella se levanta una pequeña capilla conocida como Capilla hospitalaria funeraria o del rey don Jaime. Recibe este nombre ya que según aseguraba el historiador Esclápez en ella escuchaba misa el rey Jaime I. La capilla fue una fundación de la familia Arnau de Romaní puesta bajo la advocación de Santa María Magdalena. Se trata de una capilla adscrita al gótico cisterciense, formada por dos tramos, el primero de planta cuadrada, se cubre con bóveda de crucería y se abre por tres de sus lados formando una especie de templete. En la clave de la bóveda vemos como luce el emblema de la Orden Hospitalaria o la cruz de Malta como es ampliamente conocida, producto de la restauración llevada en 2016. Descansa la bóveda en columnas adosadas con capiteles troncopiramidales lisos.

El segundo tramo está formado por una cabecera ochavada a modo de ábside. Esta se cubre también con bóveda de crucería y al fondo luce una alargada ventana de reminiscencias románicas. Grandes contrafuertes adosados a este ábside ayudan a mantener la estabilidad de la capilla.

Por debajo del tejado corre una colección de canecillos muy propios de época románica, la mayor parte de ellos restaurados en 2016 y unos pocos originales de la capilla. Por encima de ellos vemos toda una serie de relieves en forma de media luna, alusivos a la familia fundadora de la capilla.

En la actualidad esta capilla se encuentra adosada a un muro, pero en origen ésta se encontraba exenta ocupando un espacio central. En el año 1670 el prior de la Orden de San Juan, Joan de Pertusa, construye sobre esta capilla la casa prioral y transforma parte del antiguo cementerio en huerto. En la rehabilitación realizada en el siglo XXI el añadido que había transformado la capilla fue demolida y devuelta a su estado original.


Distribuidos por los distintos muros de la tapia, podemos encontrar toda una serie de arcosolios, en la actualidad vacíos, que eran lugares de enterramiento de familias nobles o gremiales. Los peregrinos que se encontraban de paso en la ciudad, principalmente con destino a Tierra Santa, eran enterrados en el suelo, sin más compañía que una estela discoidal funeraria o losa sobre su tumba. En la actualidad algunas de estas losas, recuperas de las excavaciones han sido colocadas en el suelo como recuerdo de que en este lugar se encontraba el antiguo cementerio de los hospitalarios de San Juan. Los arcosolios eran nichos abiertos en el muro que se remataban en arco apuntado, se fechan en los siglos XIII y XIV y en ellos eran introducidos los sepulcros en piedra de los nobles. Familias como los Peramola, los March, los Benet y los Arnau de Romaní, eligieron este cementerio como lugar de descanso eterno.

Abierta en la fachada lateral del templo, podemos ver la puerta sur del templo, gemela a la correspondiente del norte que la enfrenta. Esta puerta era la salida al área cementerial. Junto a la puerta podemos ver a la izquierda un conjunto formado por dos arcosolios con arcos apuntados, mientras que en la izquierda podemos ver un nicho ocupado por un osario de piedra, actualmente vacío. Podemos comprobar sin dificultad alguna como este nicho fue abierto con posterioridad a la portada, ya que parte de la misma fue cercenada para construir el enterramiento. En el interior podemos ver una cruz roja, perteneciente a la orden hospitalaria. Este enterramiento era propiedad de la familia Fernández-Heredia, uno de cuyos miembros Juan Fernández de Heredia (* 1310 † 1396) de origen aragonés, llegó a ser Gran Maestre de la Orden de San Juan de Jerusalén.

Junto a la mole que forma la capilla de Santa Bárbara y que ocupa parcialmente parte del patio, se encuentra la entrada a la cripta de Santa Bárbara, lugar primigenio de enterramiento de la emperatriz Constanza. Esta cripta sigue de momento cerrada al público.

Y para finalizar nuestro recorrido por este conjunto histórico de San Juan del Hospital diremos que es una iglesia que ha pasado por distintos avatares, pues fue parroquia sin feligresía, sirvió de tumba a una princesa bizantina y aún de cuartel a las tropas inglesas que estuvieron de guarnición en Valencia durante la guerra de Sucesión a la Corona Española.

Después de la Guerra Civil estuvo muchos años cerrada al culto y aun sirvió de teatro o cine religioso del Opus Dei.

Esta orden, libraron al viejo templo de toda la escayola y yeso que cubría sus muros y bóvedas, y bajo ellas apareció un soberbio gótico, un gótico casi románico, de una gran pureza, que convierten a San Juan del Hospital en una joya arquitectónica. Además se buscaron antiguos retablos y tablas medievales, con lo que San Juan ha quedado tan armoniosa como bella; incluso, como contraste, cuenta con una capilla adosada donde luce un dorado altar con todo el esplendor del barroco valenciano. Las obras de restauración del templo fueron realizadas a partir de 1967 por los arquitectos Francisco Pons-Sorolla Arnau (* 1917 † Madrid 2011), nieto del pintor Joaquín Sorolla y por el alcoyano nacido en 1924 Vicente Valls Abad.

Además en el patio norte que le sirve de atrio, tiene sorprendentemente, importancia en la historia deportiva valenciana; porque en él se libraron los primeros "match" de boxeo que se conocieron en nuestra ciudad, ya que los organizaron, con gran asombro indígena, los soldados ingleses a que más arriba aludía.

La iglesia de San Juan del Hospital en el recuerdo