Real Colegio de las Escuelas Pías (Escolapios)
Iglesia de San José de Calasanz
c/Carniceros, 6

Declarado Monumento Histórico Artístico Nacional en 1982, también se conoce en menor medida a su iglesia como Iglesia de San Joaquín.

La Orden de Clérigos Regulares Pobres de las Escuelas Pías fue fundada a principios del siglo XVII por el español San José de Calasanz (* Peralta de la Sal-Huesca 1557 † Roma 1648) en Italia. Su fin dar educación al gran número de niños que no recibían enseñanza por falta de recursos económicos. Con el tiempo serán conocidos como los Escolapios o Padres Escolapios.

El conjunto del Real Colegio de las Escuelas Pías de Valencia, está formado por el Convento, la Iglesia y el Colegio. Se levanta sobre una superficie de planta rectangular en el popular barrio valenciano de Velluters. Convento y Colegio fueron construidos entre 1739 y 1742 por el fraile Blas del Espíritu Santo. Este fraile arquitecto distribuyó el conjunto alrededor de un patio central interior porticado de forma rectangular. Alrededor de este gira todo el conjunto, que fue construido a iniciativa del noble don Felipe Lino de Castellví (1675-1740), conde de Carlet, que fue uno de los grandes impulsores de obra escolapia en España.

La fachada, de 33,97 metros de extensión y 24,91 de altura, consta de dos cuerpos de desigual altura compartimentados en cinco calles por órdenes de arquitectura a través de diez pilastras, de orden jónico las del primer cuerpo y del corintio las del segundo.

El Colegio forma una superficie rectangular de cuatro alturas, tiene su entrada a través de una portada adintelada de estructura clásica muy sencilla, con un único adorno consistente en el escudo de la Orden de los Escolapios en el dintel de la puerta. Prácticamente toda la fachada se resuelve mediante gran numero de ventanas y una ausencia casi total de decoración. Para los amantes de las curiosidades podemos decir que sobre el lugar donde se levanta el Colegio se encontraba muy cerca una de las puertas de las murallas de Valencia, concretamente la conocida como Puerta del Cojo hoy ya desaparecida.

La portada da paso al claustro, formado por cuatro alturas, el piso inferior formado por arcos de medio punto y los superiores cerrados por ventanas rectangulares. Las paredes del piso inferior se decoran con un zócalo de azulejos de un metro de altura. En la parte alta de una de sus pandas se eleva una espadaña y un reloj que marca las horas estudiantiles. El claustro ha sido convenientemente rehabilitado y luce en todo su esplendor. Por detrás de la espadaña vemos la gran cúpula de la iglesia que forma conjunto con el Colegio. La espadaña del reloj está formada por tres vanos con una pequeña campana en cada uno de sus huecos, dos de ellas marcan los cuartos y la tercera marca las horas. Las tres fueron fundidas en 1940.

Por detrás de la espadaña y en la base de la cúpula aún podemos observar otra pequeña y curiosa espadaña realizada en ladrillo, con un solo vano y que alberga una campana fundida en 1829, que lleva por nombre La Calasancia.

En el vestíbulo de entrada al colegio, en una de las salas que normalmente suele utilizarse para recibir las visitas, se puede encontrar un gran óleo sobre lienzo, obra del pintor valenciano José Benlliure Gil, que lleva por título "La visión de San Vicente Ferrer predicando el juicio final". Se trata de un gran cuadro (4 x 6 metros) que fue pintado en Roma en 1918 y que la hija del pintor donó al colegio en 1953 como agradecimiento por los años que su padre había estudiado en el colegio y del que conservaba gratos recuerdos. Destaca en el centro del lienzo la figura de San José de Calasanz junto con San Vicente Ferrer, lo que justifica la presencia del lienzo en el colegio. En el mismo San José de Calasanz protege a unos niños y los separa del resto de personajes que se dirigen a los infiernos.

En origen San Vicente Ferrer no estaba incluido en el cuadro, en su lugar figuraban los personajes de Dante y Beatriz pero dado que el lienzo no fue vendido en su momento, el pintor optó por retocar el cuadro y sustituir a ambos personajes por San Vicente Ferrer subido al púlpito que hoy día podemos ver en la Catedral de Valencia.

La iglesia de planta decagonal (diez lados), se inscribe en una traza casi circular, fue erigida entre 1767 y 1772 (siglo XVIII) bajo el patrocinio del Arzobispo de Valencia Andrés Mayoral Alonso de Mella (arzobispo entre 1738 y 1769), siendo el responsable de las obras el arquitecto Antonio Gilabert . No obstante las obras fueron comenzadas por José Puchol hasta que en 1768 se hizo cargo de las mismas Antonio Gilabert que modificó los planos originales de Puchol. La iglesia formada por una planta circular de 24.5 metros de diámetro y 48 metros de altura, está presidida por una enorme cúpula semiesférica de 24 metros de diámetro coronada por una linterna con cupulino. La cúpula se apoya en diez grandes machones de sección trapezoidal y otros diez espacios subsidiarios radiales ocupados por distintas capillas.

Dadas sus características, se puede considerar este templo como una muestra singular de la arquitectura academicista valenciana. La iglesia conocida como Parroquia de San José de Calasanz se encuentra bajo la advocación de San Joaquín. La advocación a San Joaquín es en honor del industrial sedero Joaquín Manuel Fos, cuya familia sufragó parte del mobiliario y el Altar Mayor de la Iglesia, además de ser amigo personal del conde de Carlet.

La Iglesia de las Escuelas Pías de Valencia constituye una empresa por varios conceptos representativa del momento arquitectónico que la ciudad de Valencia vive en el último tercio del siglo XVIII. Tanto por la composición de la fachada, alzado interior y planta como por los arquitectos que participan en su construcción. La iglesia se erige en un inmejorable ejemplo para apreciar la inflexión clásica que la creación en 1768 de la Real Academia de Bellas Artes de San Carlos a través de sus directores de arquitectura motiva en el desenvolvimiento del barroco clasicista imperante desde mediados del siglo XVIII en nuestra ciudad.

La fachada o portada de la iglesia sigue las mismas pautas clásicas que el resto del edificio. Dos cuerpos forman la portada. Sobre una puerta adintelada rematada por un frontón curvo partido, se alza el segundo cuerpo donde se aloja una hornacina con una imagen de San Joaquín, rematado por un frontón triangular. La portada se encuentra enmarcada pos dos pilares de orden gigante y tradición jónica, el cual queda a su vez rematado por un gran frontón triangular ya inserto en el segundo cuerpo de la fachada. En la fachada encontramos diversas esculturas: en el primer piso Santa Ana con la Virgen Niña y San José y el Niño Jesús. En el segundo piso San Andrés y San José de Calasanz, todas ellas obra de Ignacio Vergara.

Sobre la puerta adintelada campea el escudo del Arzobispo Mayoral y por encima del mismo en un nicho, la imagen de San Joaquín bajo cuya advocación se encuentra la Iglesia. A ambos lados del escudo arzobispal el emblema de los PP Escolapios. Este se compone de la tradicional M en alusión a María y de las letras M P O Y (Mer Thu = Meter Theou), monograma en griego que se traduce por "Madre de Dios". Sobre las citadas letras unos trazos horizontales que vienen a significar santidad.

En el interior de la iglesia es donde se aprecia la forma circular del templo. En la parte más alta la cúpula de 40 metros de alto x 24 metros de ancho construida por Antonio Gilabert y por debajo de ella el tambor donde apoya la cúpula, en alternancia de ventanas adinteladas con esculturas. Por debajo de este conjunto una galería o balconada con decoración de columnas corintias. La cúpula no está decorada con pinturas al fresco como suele ser habitual, ya que a la muerte del arzobispo Mayoral, los gastos para su decoración fueron suprimidos de una drástica manera.

La base del templo está ocupada por diez espacios o capillas, que giran alrededor de la planta. Frente a la entrada del templo encontramos una capilla ocupada por el Altar Mayor. Otro de los espacios permite el paso entre el colegio y la iglesia. El resto de los huecos lo forman las distintas capillas con decoración neoclásica. Las entradas a las capillas están formadas por arcos de medio punto con pilastras de orden corintio entre las capillas. Los altares están formados por dos columnas corintias sobre pedestales y frontones curvos o triangulares alternados.

A través de un arco de medio punto que se eleva hasta el segundo piso, se abre la capilla mayor con pilastras corintias de fuste estriado, entablamento y bóveda de cuarto de esfera con pinturas al fresco, salidas en 1770 de la mano de José Vergara Gimeno. El altar mayor consta de cuatro columnas, dos de ellas resaltadas con frontis triangular, destacando los mármoles y adornos dorados de sus bases, planos, mesa y entablamento. En el Altar Mayor encontramos cuatro apóstoles salidos de la mano también de Ignacio Vergara. La Virgen que preside el altar es obra moderna (años cuarenta del siglo XX) del escultor de Sueca Francisco Gutierrez Frechina (1908-1950).

De la cornisa del último cuerpo arranca la cúpula semiesférica marcada con su intradós por veinte nervios pareados. Sobre el anillo superior de la cúpula se eleva la linterna dividida en diez segmentos con ventanas. Exteriormente la cúpula presenta en su base un perfil alabeado apoyando sobre tambor circular de escasa altura. Tanto la cúpula como la linterna se cubren con teja azul resaltando los nervios con teja de color blanca.

El suelo del templo es una gran cripta, ya que fue configurada como un gran panteón para el enterramiento de personajes ilustres del mundo escolapio.

A la derecha de la iglesia, sobre uno de los cuerpos que la flanquean, se alza el campanario de planta cuadrada y fechado en 1775 (siglo XVIII). Dado su emplazamiento entre edificios es imposible verlo mas que de lejos y solo los cuerpos superiores. El cuerpo de campanas presenta por cada lado un arco de medio punto flanqueado por pilastras pareadas de orden dórico. Por encima de este la terraza con antepechos de ladrillos y adornos de jarrones. Sobre la terraza el remate o edículo del campanario.

Cuatro son las campanas que dispone el campanario, todas de 1948 (siglo XX) y llevan por nombre: El Triple, el segon Triple, La Mitjana y La Gran.

Recientemente se han colocado en la fachada del edificio dos paneles cerámicos. Uno de ellos representa a un maestro escolapio con dos pequeños alumnos, el emblema de la orden escolapia y los lemas escolapios "Ad maius pietatis incrementum" (para mayor aumento a la piedad) y "Pietat i Lletres" (Piedad y Letras). El segundo panel cerámico es una imagen de la Virgen María con el Niño, bajo la advocación de Nuestra Señora de las Escuelas Pías.