Catedrales de España
Catedral de Cuenca


Tiene un aire nórdico en su gótico mas antiguo


Introducción

Nombre: Catedral de Santa María
Ubicación: Cuenca. Comunidad Autónoma de Castilla-La Mancha
Gentilicio: Conquenses
Estilo: gótico-normando
La ciudad se sitúa junto a las hoces de los ríos Júcar y Huécar
Patrón de la ciudad: San Julián
Cuenca está declarada Ciudad Patrimonio de la Humanidad

Historia

Aunque parece ser que los orígenes de la ciudad son romanos, serán los musulmanes quienes construyan una fortaleza a la que llamaron Conca.

Será el 21 de septiembre de 1177, cuando Alfonso VIII conquista la ciudad para las armas cristianas y se constituya como sede episcopal en el año 1183.

Eñ señor rey don Alfonso, fizo y ordenó que la mezquita que los moros avían, mandó a los obispos que la consagraran ... e puso por la suya mano de la Virgen María que a par de si traíba, e pasó e trasladó los obispados de Valeria y Arcas e puso la silla en la su ciudad de Cuenca

La esposa de Alfonso VIII, es Leonor de Aquitania y Plantagenet, hija del rey de Inglaterra, hermana de Ricardo Corazón de León y además condesa de Gascuña. Con ella vienen caballeros normandos que serán los que ejercerán su influencia sobre la fabrica de la catedral, de ahí su aire nórdico que anteriormente hemos citado y que es lo que mayormente llama la atención, alejado del típico gótico de la Castilla medieval.

En el momento de comenzarse a construir la catedral, el estilo imperante en los reinos cristianos era todavía el románico, por lo que no nos debe extrañar que fueran los extranjeros de la corte del rey Alfonso VIII quienes introdujeran los aires góticos en nuestra catedral, ya que este era el nuevo orden imperante en la Europa allende los Pirineos.

Características

La catedral fue consagrada por San Julián, segundo obispo de Cuenca, en el año 1196 cuando la misma todavía se encontraba en sus inicios.

La Catedral fue comenzada por canteros galos entre los años 1182 y 1189 (siglo XII) continuando las obras durante todo el siglo XIII. La Catedral con toda seguridad se construyó sobre la antigua mezquita árabe de la ciudad.

Se considera como la primera catedral gótica realizada en Castilla, siendo consagrada definitivamente bajo la advocación de Santa María en el año 1208 por el obispo Rodrigo Ximénez de Rada.

No obstante, la construcción de la catedral comienza en los finales del románico, por lo que es natural que en la catedral encontremos resistencias románicas frente a las novedades góticas del momento.

La planta inicial de la catedral estaba formada por tres naves; a la altura del crucero se transformaba en cinco naves y continuaba formando cinco ábsides, siguiendo las trazas del románico imperante.

En el siglo XV los cinco ábsides fueron sustituidos por una doble girola para aprovechar el desarrollo de las cinco naves de que disponía la catedral. Su nueva planta quedaría formada por una planta de cruz latina, tres naves, doble girola y un profundo presbiterio. El crucero está cubierto por una gran bóveda central de influencia anglonormanda.

Las capillas de las naves laterales fueron construidas en su mayor parte en el siglo XVI en estilo gótico.

Exterior y fachada principal Su exterior se renovó casi por completo en el siglo XVI y en el siglo XVII se construyó la capilla del Sagrario. Durante el siglo XVIII se reformó tanto la fachada como las torres, dándole al edificio un aspecto barroco. Esta reforma afectó a la fachada principal que había sido mandada construir por el rey Fernando III y que disponía de dos torres góticas gemelas. Las torres de la fachada junto con otras dos torres que tenía la catedral desaparecieron durante un incendio, lo que dio motivo a nueva reforma, que fue llevada en el año 1720 por Juan Pérez y nuevamente reconstruida en 1723 bajo la dirección de Luis de Arteaga.

Ya en el siglo XX y como consecuencia de los daños sufridos por la fachada, al hundirse la torre de las campanas en 1902 por la caída de un rayo, se procedió a su reconstrucción en el año 1910, en lo que es su aspecto actual, una fachada de estilo neogótico obra de Vicente Lampérez. Su aspecto actual confirma sin ningún genero de duda que la misma quedó inconclusa. En la parte mas alta encontramos una imagen de San Julián que curiosamente es la única imagen que existe en toda la fachada. Fotos detalle de la fachada

Interior Interesante es la solución arquitectónica dada para la transmisión de fuerzas de las bóvedas a los arbotantes en los elementos construidos tras los pilares.

En planta podemos observar perfectamente como desde la entrada hasta el transepto, la Catedral está formada por tres naves y a partir de aquí se transforma en cinco naves que antiguamente acababan en cinco ábsides, que como ya hemos dicho fueron destruidos para construir la doble girola, aprovechando las cinco naves en que terminaba la cabecera.

Gran originalidad tienen las bóvedas sexpartitas del transepto, que son rectangulares en vez de cuadradas como suele ser habitual en otras iglesias. Es de destacar la originalidad de los pilares aquí situados por su gran variedad.

El templo se cubre con bóvedas sexpartitas que arrancan de un haz de pequeñas columnas. La nave central se separa de las laterales por medio de grandes arcos apuntados que se apoyan sobre pilares de distinto grosor. Este tipo de bóvedas coinciden con el gótico primitivo del norte de Francia.

El triforio es distinto al de las demás catedrales góticas españolas. Es muy estrecho y por eso se le llama falso triforio. El claristorio o ventanales altos se abren sobre una galería, la decoración es profusa, los arcos lobulados y tiene añadido una barandilla que se hizo en el siglo XV.

El falso triforio, es tan original como hermoso, al tener ventanales moldurados y decorados con estatuas de ángeles y un óculo superior que ahorra el piso del claristorio como fuente de iluminación, aunque restando altura. El triforio crea una estructura única en España que sirve de transmisión de fuerzas desde las bóvedas hacia los arbotantes exteriores.

El cimborrio o Torre del Ángel se construyó sobre el crucero para dar luz al interior a modo de linterna y con forma cuadrada. En el interior el segundo cuerpo se hace octogonal. Se cubre la torre con un tejado a cuatro aguas.

Capilla Mayor Construida en el siglo XIII, fue reformada a mediados del siglo XV cuando se construyó la doble girola. A finales del siglo XVI fue nuevamente reformada al cambiar la ubicación del coro, pasando este de la cabecera a la nave central donde se ubica en la actualidad. La Capilla Mayor se distribuye en dos tramos, un primer tramo recto y el presbiterio acabado en forma poligonal.

Cerrada por tres rejas, una frontal y dos laterales, destaca sobre todo la frontal de la nave central, obra de Juan Francés, realizada entre 1511 y 1517. En una mezcla de transición del gótico al renacimiento se aprecia la perfecta armonía entre la tupida y esbelta fila de los barrotes góticos con el gusto renacentista en la decoración: candelabros, frisos, niños y sobre todo en la finísima labor de repujado de la gran crestería que remata en un Calvario, rodeado de ángeles niños, pájaros, hojas y flores. Las dos rejas que cierran sus laterales son posteriores, obras de Rafael Amezúa realizadas en los talleres de Elorrio en Vizcaya en 1740.

En el año 1752 se reconstruyó la Capilla Mayor en su actual configuración, de estilo neoclásico, fue proyectado por Ventura Rodríguez, y ejecutado por los arquitectos Gabriel Eugenio González y Pedro Ignacio Incharraundiaga. El retablo de mármol y jaspe, fue trabajo de Blas de Renteria, las esculturas del retablo son obra del genovés Bociardi, realizados en mármol de Carrara. Los estucos con los evangelistas y las escenas de la vida de la Virgen, son obra de los italianos Pietro Ravaglio y Juan Bautista de Cremona.

El Retablo Mayor realizado entre 1753 y 1760 fue realizado con mármoles y jaspes de diversos colores. Centra el retablo cuatro columnas, en el panel central una representación de la Virgen con el Niño, en lo alto la paloma del Espíritu Santo y en el ático la figura de Dios Padre, flanqueado por dos ángeles en actitud genuflexa y orante en las volutas del frontón. Entre los intercolumnios, dos esculturas de bulto redondo, a la izquierda San Joaquín y a la derecha Santa Ana, padres ambos de la Virgen. Todas las figuras realizadas en mármol de Carrara.

Flanqueando el retablo, en los muros laterales, dos paneles de estuco en cada uno de sus lados. A la izquierda la Visitación de la Virgen y la Coronación de la Virgen, a la derecha, la Presentación de la Virgen en el Templo y la Anunciación. Por encima de estos plafones y en sendos medallones, cuatro bajorrelieves con los cuatro evangelistas con sus símbolos: San Lucas con el toro, San Marcos con el león, San Juan con el águila y San Mateo con el hombre.

La girola Construida en 1448, para ello hubo de destruirse los ábsides en los que terminaban las naves laterales. La doble girola es obra de Hanequin Cueman de Bruselas y su hermano Egas Cueman. Las capillas situadas en este deambulatorio son de la misma época (siglo XV).


El coro Siglo XVIII. Cerrado por una reja de Hernando de Arenas, natural de Cuenca, obra de 1577. De esta reja destaca la elegancia del torneado de sus barrotes, el calado de los dos frisos y, sobre todo, la bella crestería con motivos de candelabros, simbólicos delfines y el escudo catedralicio.

El coro está situado en el centro de la catedral, frente al altar mayor, que como sabemos es una originalidad de las catedrales góticas de España. La nave central recibe aquí el nombre de nave de los Reyes.

La sillería construida en madera de nogal, es obra de Manuel Gassó del año 1753. Dispone de 53 relieves tallados que representan imágenes de diversos santos. Del anterior coro gótico sólo se conserva la Virgen de alabastro situada encima del sitial del obispo, obra de Giraldo del Flugo.

El anterior coro de estilo gótico se encuentra hoy día en la Colegiata de Belmonte (Cuenca)

También encontramos dos órganos que son restauraciones de lo poco que quedó del que desapareció en el incendio de 1767. De época barroca, las cajas están diseñadas por José Martín de Aldehuela y los tubos fueron realizados por Julián de la Orden, organero conquense.

El trascoro lo ocupa un altar dedicado a San Fernando. En estilo plateresco, es obra de Jamete mientras que el cuadro es de Martín Gómez.

Claustro El claustro gótico existente, fue remodelado por Andrés de Vandelvira en 1564, aunque quien terminó el proyecto fue Juan Andrea Rodi en 1577 y Martín de Aldehuela en el siglo XVIII. El claustro sufrió serios daños como consecuencia de la caída de la torre de las campanas según hemos citado, y no se abre el público. Influido por la obra escurialense, se trata de un claustro monumental, sobrio con columnas de orden dórico romano.

Entrando por la puerta principal y cogiendo la nave de nuestra derecha encontramos las capillas siguientes:

Capilla de la Virgen del Pilar Fundada en 1769 por el canónigo Diego de Luiando Zárate y Murga. Obra tardobarroca de José Martín de Aldehuela (* Manzanera-Teruel 1729 † Málaga 1802), realizada entre 1769 y 1771. En ella encontramos la tumba del obispo Wenceslado Sangüesa Guía (* Madrid 1841 † Cuenca 1922) obispo de Cuenca entre 1900 y 1921.

Está construida a modo de pequeña iglesia, con una nave, un pequeño crucero con linterna y presbiterio. En la bóveda de la linterna podemos encontrar una pintura al fresco representando la Coronación de la Virgen.

El arco de ingreso se adorna en su parte alta con un fresco que representa alegóricamente la aparición de la Virgen a Santiago.

En las paredes del interior de la capilla, seis relieves de estuco (tres por lado), los dos rectangulares más grandes representan la aparición de la Virgen a Santiago y el milagro de Calanda, los cuatro restantes en forma de óvalos representan a la Virgen y San Julián, la imposición de la casulla a San Ildefonso, la Natividad y la Asunción de la Virgen.

El retablo es de madera policromada que imita mármoles y jaspes. Está presidida por una copia de la imagen de la Virgen del Pilar y a su lado en sendas hornacinas esculturas del Niño Jesús y San Juan Bautista niño, obras del napolitano Nicola Fumo (* 1647 † 1725) de finales del siglo XVII. Sobre la parte del superior del retablo se puede ver un lucernario en el muro por donde entra la luz y en cuyo centro además, destaca la paloma del Espíritu Santo que parece estuviera volando sobre la imagen de la Virgen.

Se cierra la capilla con una reja de tres cuerpos horizontales realizada en el siglo XVII.

Capilla de los Apóstoles Es una capilla de gran tamaño, pues ocupa la superficie de dos tramos de la nave. Fue realizada en el año 1528 por los maestros canteros Juan de Alviz (* Alviz-Vizcaya † Cuenca ca.1530) y Antonio Florez en estilo renacentista con elementos del gótico tardío. Fundada por el chantre García de Villarreal.

La portada realizada en 1527 por Francisco de Luna († 1551) está formada por un arco de medio punto, y decoración de nichos con veneras, columnas, pilastras y frisos, todo ello labrado con finísima decoración de candelabros con adornos florales, animales fabulosos, sirenas, niños, escudos, grifos, niños en las más variadas actitudes y dos bustos de perfil clásico en tondos en las enjutas de los arcos. Todo ello al más puro estilo del renacimiento. Los nichos que se pensaron para ser ocupadas por imágenes no llegaron a ocuparse por lo que permanecen vacíos. Solo la hornacina central superior tiene una talla policromada de la Virgen.

A la izquierda de la entrada hay un comulgatorio que como indica su nombre servía para recibir la comunión desde el exterior de la capilla. Se cierra este comulgatorio con una reja de círculos secantes entrelazados, forjada por Alonso Beltrán, en un estilo original propio de la Catedral de Cuenca. La decoración del vano se realiza con figuras de niños ángeles, cabezas, mascarones, volutas, sirenas y escudos. En el centro del tímpano de la zona superior un medallón con el busto de un personaje.

En el interior seis columnas adosadas a los muros y con decoración plateresca de finísima ejecución en sus fustes, sirven de apoyo a dos bóvedas nervadas estrelladas con terceletes y combados.

Preside la estancia un retablo renacentista del siglo XVI, dedicado a los Apóstoles con relieves en madera policromada y estofada realizadas por Giraldo de Flugo en 1560, y doce tablas representando a los Apóstoles de Cristo, atribuidas a Martín Gómez el Viejo (* ca.1500 † 1562) y a su suegro Gonzalo de Castro. En el primer cuerpo el retablo está centrado por un relieve con la escena de la Resurrección de Cristo. Flanquean ocho tablas con ocho apóstoles. En el segundo cuerpo centra el retablo relieve con la Ascensión de Cristo y cuatro tablas que completan el apostolado. También podemos ver dos esculturas de San Zacarias y San Juan Bautista. En la parte superior de este segundo piso vemos dos lienzos ya de época posterior con representaciones de San Nicolás de Bari a un lado y San Julián y San Lorenzo en el otro lado. En el ático la figura del Padre Eterno y un Cristo Crucificado. Flanqueando al Padre Eterno dos óvalos pintados con dos profetas.

En uno de los muros junto a la entrada, podemos ver una tribuna en alto con una barandilla de forja, desde donde se podía seguir la misa con tranquilidad.

Además podemos encontrar en el interior de la capilla dos altares o retablos: el de la Virgen de la Salud y el de la Magdalena. El primer altar es el conocido como el de la Magdalena, obra de 1770 de José Martín de Aldehuela (* Manzanera-Teruel 1729 † Málaga 1802). En el centro un gran relieve de madera policromada representa a María Magdalena. En la parte superior pintura oval de Santa Catalina.

El altar de la Virgen de la Salud, está formado por un retablo barroco de 1638 atribuido a Andrés de Vargas. En el centro talla de madera policromada de la Virgen con el Niño, a la izquierda dos óleos sobre lienzo de San Miguel Arcángel y San Julián y a la derecha otros dos óleos de San Pantaleón y San Francisco de Asís. En la parte superior San Antonio de Padua.

Se cierra la capilla por una reja plateresca atribuida a Cristóbal de Andino (* ca.1480 † Burgos 1583). A destacar los balaustres de los lados y los relieves de hojalata del friso que representan cuatro escenas del Génesis (creación del hombre, creación de la mujer, el pecado original y la expulsión del paraíso). En el remate escudo de armas del fundador de la capilla. Queda la reja decorada en sus distintas secciones por dragones, niños, animales fantásticos, adornos de follaje etc.

Capilla Bautismal o de San Antolín Es la mas antigua de la Catedral, del siglo XIII o XIV. Tiene bóvedas de crucería con nervios de espinazo apoyados en ménsulas decoradas con bustos femeninos y follaje vegetal. Tiene una banda mudéjar en el muro izquierdo, lo que hace suponer que el autor de la obra debió ser de origen español. La capilla se cierra por una cancela de madera y no de forja como suele ser habitual en la Catedral.

Preside la estancia el retablo conocido como de San Ignacio de Loyola. Tomaba su nombre por una talla de madera policromada del santo en actitud de pisar a un demonio con pechos de mujer que sujeta un libro de Lutero, clara alusión a que esta figura representa al protestantismo. Obra del escultor Manuel Álvarez de la Peña (* Salamanca 1721 † Madrid 1797) realizada entre 1755 y 1757. Recientemente esta figura ha sido sustituida por una escultura de San Andrés y San Ignacio trasladado al Museo de la Catedral.

En uno de los muros laterales se conserva el retablo de San Antolín que da nombre a la capilla. Obra de José Martín de Aldehuela (* Manzanera-Teruel 1729 † Málaga 1802) en el siglo XVIII. En su centro pintura sobre tabla del santo, obra del siglo XIV de autor desconocido. Lleva en sus manos una filacteria con su nombre.

Junto a este retablo encontramos un nicho excavado en el muro protegido por un arco apuntado. En su interior se aloja una tabla gótica de San Juan Evangelista de influencia italiana, está firmada por Joanes (Joanes me fecit) del que se conoce poco mas.

Frente al retablo de San Antolín se conserva el retablo de San Juan Bautista. Centra el retablo un óleo sobre lienzo del Bautista predicando en el desierto, obra del pintor conquense Cristóbal García Salmerón (* Cuenca ca.1603 † ca. 1666), y en la predela un óleo sobre tabla con una escena del nacimiento del santo.

En el centro de la capilla se conserva la pila bautismal plateresca del siglo XVI, de donde toma su actual nombre la capilla y que ocupa este lugar desde principios del siglo XX.

Capilla del Obispo del siglo XV, fundada por el cardenal Antonio Jacobo de Veneris (* Recanalti-Italia 1422 † 1479), obispo de Cuenca entre 1469 y 1479 como capilla privada y por quien toma el nombre. La portada gótica con influencias flamencas, está formada por un arco rebajado y sobre ella un gran arco apuntado conopial con florón en su vértice. En las enjutas del arco y en el arranque de los pináculos laterales podemos ver escudos del obispo fundador. En su tímpano encontramos un calvario en piedra policromada con un fondo pintado de la ciudad de Jerusalén.

La reja es original de 1510 con formas góticas y renacentistas, obra atribuida a Sancho Muñoz de Cuenca y representa el bautismo de Cristo. La escena la podemos encontrar en la parte superior de la reja en el interior de un óvalo orlado de laurel. La reja fue modificada en el siglo XVII.

En el interior de la capilla encontramos dos grandes sarcófagos de piedra completamente lisos y sin ninguna referencia a ningún difunto.

El retablo que preside la capilla fue realizado en 1589 en madera y alabastro policromado por Diego de Villadiego, está dedicado a San Julián (* Burgos 1128 † Cuenca 1208), patrón de la ciudad y obispo de Cuenca entre 1198 y 1208. La escena principal está centrada por la figura del santo en actitud orante y vestido de pontifical, recibiendo la palma de manos de la Virgen María que se encuentra en la parte superior con una gloria de ángeles. Junto al santo, vemos a San Lesmes, limosnero de San Julián en obras de caridad.

Junto a la capilla del Obispo Altar de Santa Ana con un retablo barroco de 1652 y un lienzo sobre tabla fechado hacia 1400 en estilo gótico internacional representando a Santa Ana, la Virgen y el Niño. Esta pintura se atribuye al círculo del Maestro de Horcajo. En la parte alta del retablo encontramos un lienzo fechado en el siglo XVII representando a San Juan Bautista. La inscripción de la predela es un texto en latín que hace referencia al retablo y a la peste bubónica de 1285. El retablo fue traído desde la Ermita de Santa Ana cuando la misma se hundió.

Capilla de San Martín situada en el arranque de la girola por la nave de la epístola. Construida hacia 1547 a iniciativa del canónigo Martín de Huelamo.

El retablo plateresco que preside la capilla es obra atribuida a Giraldo de Flugo. La talla del retablo y las esculturas son de madera policromada y alabastro, las pinturas están realizadas sobre tabla. En el centro San Martín parte su capa con un pobre y en los intercolumnios medallones en alabastro de San Pedro y San Pablo (a la izquierda) y San Andrés y San Cristóbal (a la derecha), mientras que en la predela un pequeño medallón del Ecce Homo también en alabastro. En la parte superior pinturas al óleo sobre tabla que representan a la Virgen con el Niño (en el centro), Santa Lucía (a la izquierda) y Santa Catalina de Alejandría (a la derecha). En la predela podemos ver dos pequeños escudos del canónigo fundador de la capilla.

La reja que cierra la capilla es obra de Hernando de Arenas de 1548. De hierro forjado y repujado, tiene en su parte superior y en el interior de un círculo a San Martín compartiendo su capa con un pobre. Sobre la figura de San Martín y en la chapa de la reja se lee la inscripción 1548. También se pueden ver escudos del fundador de la capilla.

Junto a la capilla y abierta al exterior de la girola, bajo un arcosolio se encuentran los sepulcros de los Montemayor que presentan estatuas yacentes de estilo naturalista y un gótico más evolucionado. Realizadas en el siglo XV en alabastro, están representados dos difuntos en dos niveles, en la parte superior Juan Alfonso de Montemayor el Viejo y en el nivel inferior Juan Alfonso de Montemayor el joven (nieto del anterior). Estos sepulcros fueron traídos a la Catedral en 1912 procedentes de la Iglesia de Santa María La Nueva y colocados en este lugar donde se encontraba la antigua capilla de San Juan. La iglesia de Santa María La Nueva tuvo que ser demolida ante la inminente amenaza de derrumbe.

Retablos adyacentes En este lugar encontramos diversos altares y retablos adosados a los pilares que sostienen la bóveda de la girola, entre los que destacan el retablo de San Fabián y San Sebastián. Realizado por Diego de Tiedra por encargo del canónigo Juan Fernández de Heredia entre 1551 y 1552. En el centro tallas en madera policromada de San Fabián y San Sebastián, en la parte superior Dios Padre con una cruz de madera. En la predela cinco escenas de la vida de San Sebastián y flanqueando a las figuras centrales dos bajorrelieves de San Onofre orando y el martirio de San Acacio y sus compañeros. Aún encontramos dos hornacinas vacías, que en su momento estuvieron ocupadas por San Cosme y San Damián.

También en este lugar encontraremos el Altar de Nuestra Señora del Alba, llamada así por ser en este lugar donde se realizaba la primera misa de la mañana desde el siglo XIII. En el retablo, obra de José Martín de Aldehuela encontramos una imagen del siglo XV de la Virgen María con el Niño, realizada en madera policromada. Las imágenes de Santa Lucía y Santa Polonia que flanquean a la Virgen, son obra Martín de Aldehuela, realizadas en 1772 al mismo tiempo que el retablo.

El Altar de San José fundado en 1740 por el racionero José Cano Abril, es obra barroca con reminiscencias rococó. Destacan los veintitrés espejos que lo adornan así como un gran dosel pintado simulando un cortinaje que lo enmarcan. En el centro del retablo encontramos a San José, talla de madera policromada, y en lo alto un bajorrelieve con la Sagrada Familia. En la parte más alta escudo de armas del cardenal Rafael Sansoni Riario (* Génova 1461 † Nápoles 1521) obispo de Cuenca entre 1493 y 1518.

En el espacio que ocupó en su momento el retablo del Ángel de la Guarda, encontramos un Calvario en madera policromada, obra del siglo XVI según se indica en el paño de pureza de Cristo. Sobre una viga tallada con decoración plateresca, se alza este Calvario con las figuras de Cristo en la Cruz y a los pies la Virgen María y San Juan. Bajo el Calvario un óleo sobre lienzo con el martirio de San Serapio, realizado en 1622 por fray Juan Andrés Ricci de Guevara (* Madrid 1600 † Montecassino-Italia 1681).

Capilla del Sagrario Abierta a la girola, es obra del siglo XVII, cuyo autor fue el carmelita fray Alberto de la Madre de Dios (* Santander 1575 † Pastrana-Guadalajara 1635), quien dejó una obra sobria, noble y grandiosa, en estilo renacentista, a cuya hermosura contribuyen el revestimiento de mármoles y jaspes que hicieron los genoveses Juan Bautista y Jacome Semeria (hermanos). Se trata de una capilla con planta de cruz griega, cúpula y linterna en su pequeño crucero. Terminada en 1649, hasta aquí fue trasladada la Virgen llamada ahora del Sagrario en 1655.

Dispone de tres retablos, situados uno en el presbiterio y los dos restantes en cada uno de los brazos del crucero. Junto a la reja de entrada encontramos en los muros laterales dos tribunas en alto con balconadas que se abren al interior de la capilla.

El retablo central está dedicado a la Virgen del Sagrario, se trata de la talla románica del siglo XII que llevaba Alfonso VIII en sus campañas y que por ello es conocida como la Virgen de las Batallas. Al construirse la capilla en el siglo XVII la imagen fue vestida y partida en dos para colocarla como si de una imagen de vestir se tratara, modificando su estética al gusto de la época y añadiendo la figura del Niño Jesús. La Virgen del Sagrario es patrona de la ciudad. En el ático del retablo vemos un lienzo de la Asunción de la Virgen.

En la parte alta del retablo podemos leer la inscripción "UNUM EX SEPTEM" (uno de los siete), en alusión a que este altar es uno de los siete altares privilegiados por concesión papal.

El retablo situado en el brazo derecho del crucero está dedicado a San Julián. Centra el retablo un lienzo en el que aparece San Julián recibiendo la palma de manos de la Virgen. En el ático lienzo con una escena que se suele interpretar como una alegoría de la subida de las almas a los Cielos.

En el muro izquierdo, retablo de estilo renacentista cuyo centro está ocupado por un lienzo representando el Nacimiento de la Virgen. En el ático lienzo de la Presentación de la Virgen en el Templo.

Las pinturas de los retablos y de la cúpula son del artista conquense Andrés de Vargas (siglo XVII). En la cúpula se describen las virtudes teologales y cardinales, junto con símbolos cristianos, motivos florales, mascaras, ángeles etc. La cúpula apoya en pechinas pintadas con escenas de la Anunciación, la Visitación, el Nacimiento de Jesús y la Adoración de los Magos.

La reja que cierra la capilla es obra de Juan Díaz de los Herreros (padre e hijo). Es de estructura sencilla y sin ningún tipo de decoración, solo rota por un pequeño jarrón en el tímpano del arco.

Antesacristía Antes de entrar en la Sacristía Mayor, encontramos una sala llamada antesacristía que en realidad sirve como lazo de unión entre la girola y la sacristía. Realizada al igual que la sacristía entre finales del siglo XV y principios del XVI, la sala se cubre con una bóveda de crucería estrellada con claves policromadas.

La entrada a la antesacristía desde la girola se realiza a través de una portada en arco de medio punto, estando flanqueada por dos nichos con sepulcros del siglo XIX de los obispos Ramón Falcón de Salcedo (* 26-03-1752 † 20-11-1826 / obispo entre 1803 y 1826) y Juan María Valero Nacarino (* 08-09-1835 † 16-11-1890 / obispo entre 1882 y 1890). Las batientes de la puerta son de madera tallada, realizadas en el siglo XVIII por el carpintero José Peña.

En la antesacristía encontramos la portada de acceso a la sacristía, formada por un arco de medio punto decorada con elementos vegetales y parcialmente policromada. A los lados dos tallas de madera policromada de San Pedro y San Pablo. En la zona superior y en el interior de un nicho, imagen de la Asunción, todas ellas añadidas en el siglo XVI. En el interior de la sala se guarda un aguamanil utilizado por los canónigos para lavarse las manos antes de la misa. Se trata de una pila del siglo XVII realizada en mármol de diversos tonos por Bernardo Carlos y Gregorio Pastor. Junto al aguamanil encontramos un pequeño retablo (siglo XVI) dedicado a San Gregorio. A él está dedicada la tabla central, mientras que a su lado encontramos a San Juan Bautista y a San Francisco de Asís. En el ático tabla con un Calvario.

Sacristía Mayor es obra de finales del XV y principios del XVI de estilo de transición del gótico al plateresco. Se trata de una gran estancia rectangular de cuatro tramos cubiertos con bóvedas de crucería estrelladas profusamente decoradas, y con claves policromadas con escudos del cardenal Galeote. En su origen tenía ventanales góticos, pero fueron suprimidos para colocar la cajonería en el siglo XVIII. Esta fue tallada por Vicente Bort Meliá entre 1748 y 1757 siguiendo las trazas de Ventura Rodríguez. También obra de Vicente Bort son los dos armarios de la entrada en donde vemos unos relieves que representan la vuelta de los mensajeros de la tierra prometida (Canaán) y el sacrificio de Isaac. Los dos armarios situados junto al Retablo son obra de finales del siglo XVIII de Manuel Crespo y están tallados con la Anunciación y con el Pecado original (Adán y Eva). En total dispone de ocho nichos, cuatro por cada lado, cuatro de ellos ocupados por los armarios y otros cuatro con cajones y mesas de apoyo.

La mesa del centro es de mármol con tablero de una sola pieza, obra de Blas de Rentería, de 1758.

El Retablo Mayor es un conjunto formado a su vez por dos retablos, un primer retablo de 1729 en el que se incluía como tema principal una Dolorosa de Pedro de Mena. Este retablo no gustó al cabildo y se encargó a José Martín de Aldehuela, que modificara el frente y aprovechara en la obra una Virgen con Niño del siglo XVII. En cuanto a la Dolorosa de Pedro de Mena, se trata de una talla de madera policromada de 58 cm. de altura ejecutada en 1660. Se trata de una imagen que ha sido muy repetida por lo que es muy conocida.

En el centro del cuerpo inferior encontramos un conjunto escultórico policromado con los Desposorios de la Virgen. En un segundo nivel la imagen de la Virgen Dolorosa ya citada, y a ambos lados dos espejos. En el tercer cuerpo encontramos dos lienzos de Pedro Atanasio Bocanegra (* Granada 12-05-1638 † 1689), representando a los doctores de la iglesia occidental, San Gregorio y San Jerónimo a la izquierda y San Agustín y San Ambrosio a la derecha. En la parte superior del retablo imagen de la Virgen con el Niño ya citada.

En esta estancia, junto a la puerta de entrada, también encontramos un retablo llamado de la Virgen de la Leche (siglo XVI). Se trata de un retablo con pinturas al óleo sobre tabla, dividido en tres calles y predela. En la predela encontramos un apostolado con Jesús ocupando un lugar preeminente, en el centro la Virgen de la Leche flanqueada a la izquierda por San Gregorio y por el donante, un miembro de la familia Antelo, a la derecha Santiago y la esposa del donante. Procede este retablo de la iglesia de San Miguel.

Antesala Capitular Habitación de planta rectangular que nació como espacio de paso a la Sala Capitular ya que esta fue construida exenta a la girola. En 1772 esta sala que hasta entonces estaba descubierta, fue cerrada por una techumbre en forma de lucernario rectangular por el arquitecto José Martín de Aldehuela (* Manzanera-Teruel 1729 † Málaga 1802). El acceso a esta sala desde la girola se realiza a través de un arco de medio punto con decoración de corte vegetal. Las batientes de madera fueron realizados siendo obispo Diego Ramírez de Fuenleal (* Villaescusa de Haro-Cuenca 07-12-1459 † Cuenca 1537) obispo entre 1518 y 1537, cuyo escudo está tallado en la madera de la puerta. Esta sala además tenía comunicación con la antesala de la Sacristía, pero actualmente el paso entre ambas está cegado.

Conserva esta sala dos retablos, el principal situado en uno de los laterales, está dedicado a la Asunción, obra entre 1550 y 1560 realizado por Martín Gómez el Viejo (* ca.1500 † 1562). En su centro la Asunción de la Virgen con los apóstoles a sus pies y una gloria de ángeles acompañando a Dios Padre que la corona al llegar a los cielos. A los lados de la calle central, cuatro pinturas, San Cosme y Santa Catalina de Alejandría (izquierda) y San Damián y Santa Catalina de Siena (derecha). En la predela, San Juan Bautista a la izquierda, en el centro la Adoración de los Magos y a la derecha San Julián y San Lesmes. En el ático un Calvario con los personajes habituales.

Sala Capitular Construida a inicios del siglo XVI, al principio estuvo exenta, siendo unida a la girola por un paso en el siglo XVIII. Fue construida durante los pontificados del obispo Rafael Sansoni Riario (cardenal Galeote) (* Génova 1461 † Nápoles 1521) obispo entre 1493 y 1518 y su sucesor Diego Ramírez de Fuenleal (* Villaescusa de Haro-Cuenca 07-12-1459 † Cuenca 1537) obispo entre 1518 y 1537.

De gran belleza es la portada de estilo plateresco, obra atribuida a Antonio Florez. Sobre dos zócalos decorados con leones alados, se alzan cuatro columnas en cuyos intercolumnios encontramos las figuras labradas de las cuatro virtudes cardinales (Templanza, Justicia, Prudencia y Fortaleza). Distribuidas por el resto de la portada diversa decoración a base de armaduras, escudos, grutescos, niños, mascarones etc. En parte alta de la portada encontramos un tímpano semicircular en cuyo interior se alberga un altorrelieve de la Adoración de los Pastores, encima del tímpano las tres virtudes teologales: Fe, Esperanza y Caridad. Bajo el tímpano y en un friso decorado el escudo del obispo Diego Ramírez flanqueado por cuatro medallones con dos relieves de bustos y dos relieves con calaveras con las tibias cruzadas.

Las batientes de madera disponen en su parte central de cuatro relieves representando a San Pedro y a San Juan Evangelista a la izquierda, y a San Pablo y a San Juan Bautista a la derecha; en la parte superior dos tondos con la Adoración de los pastores a la izquierda y la Transfiguración del Señor en el Monte Tabor a la derecha.

El interior aloja una sillería de madera adosada a los muros, realizada en el siglo XVI por Pedro de Villadiego (* Palencia ca.1517 † Cuenca 1592), siendo reformada en 1780 por Manuel Crespo. El techo se cubre por un artesonado de madera de nogal de estilo renacentista del siglo XVI y pintado en el siglo XVIII. Adopta forma de barca invertida y se compone de casetones con formas octogonales junto a otras de menor tamaño y distintas características.

En sus paredes encontramos lienzos con un Apostolado, pintados por Cristóbal García Salmerón (* Cuenca ca.1603 † ca. 1666) en 1649, y completado en 1779 con las figuras de Cristo y San Matías por el italiano Pedro Paez.

Capilla Vieja de San Julián o de la Reliquia Primera de las siete capillas que rodean la cara externa de la Capilla Mayor. Lado de la epístola. En este capilla estuvieron los restos de San Julián desde el siglo XVI, hasta su traslado a la Capilla Nueva en 1760.

La capilla se articula en dos niveles: en la parte superior es donde se encontraban los restos del santo obispo. El nivel inferior ocupa la capilla propiamente dicha. En origen este espacio estaba ocupado por una puerta que ponía en comunicación la Capilla Mayor con la girola pero en el siglo XVI fue tapiada para abrir esta capilla. El retablo es obra barroca del siglo XVII. En el centro encontramos un óleo sobre tabla de finales del siglo XVI representando a San Julián y a San Lesmes. Destacar en el frontal del altar la finísima labor de rocalla. La capilla se decora con una pequeña bóveda de crucería con decoración a base de dorados.

La reja obra anónima del siglo XVI destaca por su labor de montaje de chapa repujada y dorada. Al igual que la capilla, la reja se articula en dos niveles: el nivel inferior destaca por su terminación en arco de medio punto, en su tímpano encontramos un ovalo en chapa con una escena de San Julián y San Lesmes. El nivel superior termina en arco trilobulado, por detrás de la reja de este espacio superior un medallón policromado con un bajorrelieve en madera de San Julián recibiendo la palma de manos de la Virgen María.

Flanqueando la capilla dos estatuas de madera policromada, a la izquierda San Julián vestido de pontifical, a la derecha la Virgen María con el Niño Jesús en brazos.

Capilla del Arcipreste Barba Segunda de las siete capillas que rodean la cara externa de la Capilla Mayor. Fundada por el arcipreste y canónigo de la Catedral, Antonio Barba. Obra de 1568 atribuida a Andrés de Vandelvira (* Alcaraz-Jaén 1509 † Jaén 1575). La portada se compone de un gran arco de medio punto flanqueado por dos columnas estriadas y capiteles corintios que sostienen un entablamento decorado. Sobre este podemos ver a un par de niños sosteniendo sendos escudos del canónigo fundador de la capilla. En las enjutas del arco dos bajorrelieves con alegorías de la Fortaleza y la Justicia. En el tímpano del arco y formando parte de la reja, el escudo del fundador y bajo este una fecha: 1568. En el nivel superior de la portada una inscripción con el nombre del canónigo Antonio Barba y la fecha de su construcción. Se remata el conjunto por un frontón triangular.

La reja que cierra la capilla es una reja forjada por Hernando de Arenas (* Cuenca ca.1517 † Cuenca ca.1580), adornada con figuras metálicas silueteadas en chapa de hierro repujada.

El retablo renacentista del interior fue realizado en 1569 y reformado en 1795. Centra el retablo un lienzo de la Virgen y San Julián obra de Andrés de Vargas (* Cuenca ca.1610 † 1674) en 1650. Representa a San Julián recogiendo de manos de la Virgen la palma.

En esta capilla también encontramos dos lienzos de finales del siglo XVII; San Martín partiendo su capa con un pobre y Santo Domingo recibiendo el rosario de manos de la Virgen.

Capilla de Pozo o de San Roque fundada en 1503 por el canónigo Juan del Pozo. Tercera de las siete capillas que rodean la cara externa de la Capilla Mayor. La capilla abre a la girola a través de un arco de medio punto sin ninguna decoración. La reja de la capilla es la única gótica que encontramos en la catedral y fue realizada por Juan Francés hacia 1511. En lo alto de la reja podemos ver escudo del fundador de la capilla.

El retablo plateresco (siglo XVI) es atribuido a Gonzalo de Castro. En su parte central encontramos una imagen de San Roque que sustituye a una tabla de la Asunción de la Virgen y que hoy día se encuentra en el Museo Diocesano. Las siete pinturas al óleo sobre tabla que encontramos en las calles laterales representan distintas escenas de la vida de la Virgen: el Abrazo ante la Puerta Dorada, Presentación de la Virgen en el Templo, la Anunciación, la Coronación de la Virgen , la Visitación a Santa Isabel, los Desposorios de la Virgen y el Nacimiento de la Virgen, todas ellas del siglo XVI.

Capilla Nueva de San Julián o Altar del Transparente. Cuarta de las siete capillas que rodean la cara externa de la Capilla Mayor. Situada justo en el centro de la girola, en el Trasaltar, esta obra conocida como el Transparente, está inspirada en la que existe en la Catedral de Toledo. Proyectada por Ventura Rodríguez en el año 1752, la ejecución fue realizada entre 1753 y 1760 por Eugenio González y Pedro Ignacio Incharraundiaga. Las esculturas son del valenciano Francisco Vergara (siglo XVIII), mientras que los mármoles fueron trabajados por Blas de Renteria, los bronces y rejas son de Pedro Lázaro, Pedro Verda y Pedro Martinengo.

En la parte superior del Altar y ocupando el frontón partido, vemos esculturas en mármol blanco de dos virtudes teologales, la Caridad sobre el frontón partido de la derecha y la Esperanza en el extremo izquierdo. En el centro del frontón un ángel en bronce que lleva una cartela que dice: "Julianus est nomen eius" (Julián es su nombre). En la parte alta del Altar un óculo en cuyo centro se puede ver un escultura de la tercera virtud teologal, la Fe. Este óculo es el que permite la entrada de luz que iluminaba la urna con los restos de San Julián.

En el centro del Altar tres grandes paneles en mármol narran episodios de la vida de San Julián. En el centro el santo recibe la palma de santidad de la mano de la Virgen, a la derecha el bautismo del santo y a la izquierda el santo con la cesta de mimbre y a su lado San Lesmes. En este último panel, pero en segundo plano la representación de uno de los milagros que se le atribuyen (la aparición de unos mulos cargados de grano en una época de hambruna).

Los restos de San Julián fueron trasladados a esta capilla desde la Capilla Vieja de San Julián en 1760. La urna que hoy existe está vacía, ya que la urna original que era de plata fue fundida durante la Guerra Civil Española y los restos del santo quemados en el patio del Palacio Arzobispal.

Capilla de Santa Elena Situada frente a la Capilla Nueva de San Julián. Fundada por el canónigo Constantino del Castillo.

La portada en piedra y de estilo plateresco es obra de Esteban Jamete realizada entre 1548 y 1549. Sobre la clave del arco se puede ver el escudo también en piedra del fundador de la capilla. En el segundo cuerpo de la portada, podemos ver un altorrelieve de la Anunciación (en el centro), el emperador Constantino (a la izquierda) y Santa Elena, su madre, a la derecha. Un poco mas arriba, en los extremos junto al óculo, medallones de San Pedro y San Pablo.

La reja es obra del rejero Hernando de Arenas (* Cuenca ca.1517 † Cuenca ca.1580) realizada en 1572. Destaca en el tímpano que forma la reja, el escudo en forja y policromado del fundador de la capilla y dos tondos representando a San Pedro y San Pablo.

El retablo es de madera de nogal sin policromar, en su color natural, realizado en 1550 por Esteban Jamete. En la predela vemos en el centro una escena de la batalla del Puente Milvio entre Constantino y Majencio. En el primer cuerpo, escena central con una Última Cena y San Pedro y San Pablo en los laterales. En el segundo cuerpo Santa Elena y Constantino (en el centro) y la Anunciación: el arcángel San Gabriel a la izquierda y la Virgen a la derecha. En el tercer cuerpo, la Asunción de la Virgen a los Cielos (en el centro) en el lateral izquierdo Santa Ana y en el lateral derecho: la Sagrada Familia.

Junto a la portada, a mano derecha, una ventana enrejada que asoma a la sacristía de la capilla y que destaca por la presencia en su frontón de una escultura de la Caridad (centro), la Templanza (a la izquierda) y la Fortaleza (a la derecha).

Capilla Honda también llamada Capilla del Sagrado Corazón de Jesús. Recibe el nombre de "Honda" por encontrarse por debajo del suelo de la Catedral. También es una capilla bastante alargada equiparable en tamaño a la Sacristía y a la sala Capitular. Es una de las más antiguas de la Catedral. Antiguamente estuvo aquí la imagen de la Virgen de las Batallas que hoy día se encuentra en la Capilla del Sagrario. La Virgen de las Batallas fue entregada por el rey Alfonso VIII después de la conquista de Cuenca, ya que según tradición es la que acompañó al monarca durante el tiempo que duró el asedio a la ciudad.

Para acceder a la capilla hay que bajar una corta escalera situada junto a la capilla de Santa Elena que nos conduce después de atravesar una reja al interior de la capilla. La actual capilla es del siglo XVI pero conserva unas puertas mudéjares de los siglos XII y XIII. Se cubre por un artesonado renacentista de finales del siglo XV o principios del XVI. El artesonado basa su organización en el triángulo equilátero, con el que se forman rombos y estrellas, algunas tan espectaculares como las dos colgantes, monumentales y atrevidas, que dominan en el centro. El friso se adorna con una preciosa decoración vegetal de animales fantásticos, rematado en una cornisa cuyos canecillos figuran deformes cabezas.

El retablo mayor en el centro de la capilla, está dedicado al Sagrado Corazón de Jesús y es una obra barroca del siglo XVIII.

A la izquierda encontramos el retablo de San Diego y San Jacinto (siglo XVII). En él encontramos dos pinturas de ambos santos, óleos sobre tabla y en la parte superior una copia en óleo sobre lienzo de la Virgen, del retablo de San Bavón de Gante de Van Eyck.

A la derecha el retablo de María Auxiliadora, del cual destacamos una pintura de la Virgen de la Leche de hacia 1600, que se encuentra en la parte superior del retablo. La talla de la Virgen es moderna del siglo XIX.

Capilla de la Virgen del Socorro o de Cañamares construida en 1486 por iniciativa del canónigo Gonzalo González de Cañamares († 14-03-1528), su actual visión es producto de una reforma del siglo XIX. En la reja que cierra la capilla podemos observar el escudo de armas de la familia Girón, que tiene el patrocinio actual sobre la capilla.

El retablo principal que preside la capilla, está dedicada a Nuestra Señora del Socorro. En el centro imagen de la titular de la capilla, la Virgen del Socorro del siglo XVIII y a ambos lados dos tallas de madera policromada de Santa Agueda y San Blas del siglo XVI.

A la izquierda, el retablo de San Antonio de Padua, realizado en 1770 y atribuido a José Martín de Aldehuela (* Manzanera-Teruel 1729 † Málaga 1802), con la imagen del santo en el centro y la Virgen en la parte superior.

A la derecha el retablo de Santa María. En ocho hornacinas con fondo gótico encontramos dieciséis tallas en madera policromada, a dos por hornacina y en el centro del retablo la imagen de la Virgen con el Niño. Se trata de una retablo en madera policromada del siglo XV de influencia hispano-flamenca.

Junto a esta capilla encontramos el Altar de la Quinta Angustia, del siglo XVI con una cabeza de Cristo pintada al óleo en el siglo XVI situada en la parte alta del retablo y una talla de la Virgen de las Angustias de madera policromada del siglo XV, situada en la hornacina en el centro del altar.

Capilla de la Asunción También conocida como Capilla de Martina Lasso o Capilla del Panteón. Fundada en 1511 por el canónigo Gregorio Álvarez de Alcalá. La reja que la cierra es obra renacentista de Hernando de Arenas del año 1571. En la misma podemos ver el escudo de armas del fundador y en la parte alta la imagen de la Virgen de la Asunción realizada en forja.

La capilla se cubre con una bóveda gótica nervada con terceletes. En 1902 la capilla se convirtió en panteón funerario de la familia Lasso, que construyó dos nichos en los laterales de la capilla con dos grandes esculturas realizadas por Mariano Benlliure representando a la Fe y a la Eternidad. Todo el conjunto funerario realizado en mármol blanco.

El retablo dedicado a la Asunción de Nuestra Señora es de finales del siglo XVI, atribuido a Martín Gómez el Viejo (* ca.1500 † 1562) y a su cuñado Pedro de Castro. En la predela, tras tablas en grupos de tres personajes; San Juan, Santo Tomás y San Mateo; San Pablo, El Salvador y San Pedro y en la tercera tabla Santiago el Mayor, San Andrés y San Bartolomé. En el centro del retablo la Asunción de la Virgen con una gloria de ángeles, siendo coronada por la Trinidad ; en la calle izquierda Abrazo ante la Puerta Dorada, la Anunciación y la Natividad; en el centro del piso superior Adoración de los Reyes y en la calle de la derecha el Nacimiento de la Virgen, la Visitación y la Presentación del Niño en el templo; en el ático Dios Padre.

Capilla-Parroquia de Santiago Construida entre 1388 y 1395 a instancia del obispo Álvaro Martínez (♛ 1382-1396), Canciller Mayor del Reino con Enrique III. Fue erigida parroquia en 1399, reformada en el siglo XVI y enriquecida en el siglo XVIII. La capilla formada por dos tramos, se cubre cada uno de ellos por una bóveda de crucería estrellada con terceletes, con cinco claves policromadas en cada una de las bóvedas.

El retablo de estilo plateresco que preside la capilla, es obra de Martín Gómez el Viejo (* ca.1500 † 1562), construido entre 1547 y 1549 y fue profundamente reformado en el siglo XVIII. La escena principal, de madera estofada representa a Santiago en la batalla de Clavijo. Vemos a Santiago a caballo, espada en mano, y a los pies del caballo a un musulmán intentando protegerse del ataque. En el banco podemos ver dos pequeños medallones con los bustos de San Pedro y San Pablo.

En el muro lateral derecho un pequeño retablo con imágenes de Cristo y diversas escenas de la Virgen María, pintados al óleo. Es obra de finales del siglo XVI.

En el muro lateral izquierdo hay dos sepulcros en alabastro con esculturas yacentes del siglo XV, uno del obispo Álvaro Martínez, fundador de la capilla y el otro de un caballero santiaguista desconocido. Los sepulcros se encuentran en nichos abiertos en el muro. La figura del caballero santiaguista lleva entre sus manos una espada y a sus pies reposa un perro, símbolo de fidelidad. En el frontal del sepulcro cuatro paneles con bajorrelieves con escenas del sepelio del difunto. El sepulcro del obispo Martínez sigue el mismo patrón, con la imagen yacente del obispo vestido de pontifical, pero en este caso las escenas del frontal del sepulcro han desaparecido en su mayoría.

La reja que cierra la capilla es del siglo XVII, a la derecha se abre una ventana comulgatorio que se protege con una reja del siglo XVI, obra de Alonso Beltrán. En el interior de la capilla podemos ver una tribuna alta que se abre al interior y que se encuentra protegida por una reja también del siglo XVI y también del rejero Alonso Beltrán.

Capilla de los Peso o de la Visitación de Nuestra Señora Quinta de las siete capillas que rodean la cara externa de la Capilla Mayor. Fundada en 1524 por el canónigo (* Albalate de las Nogueras-Cuenca) Alonso Hernández del Peso. La reja que cierra la capilla es obra de Esteban de Lemosín, de hacia 1527, con un repujado que representa el Árbol de Jesé (la reja está considerada como la mas bella de la Catedral). En los extremos de la cenefa superior de la reja podemos ver sendos escudos del fundador de la capilla.

El interior está presidido por un retablo plateresco, obra del conquense Antonio Flórez, con dos tablas pintadas por Fernando Yañez de la Almedina. En su parte central la Adoración de los pastores, y en la parte superior la Visitación de la Virgen.

Capilla de Covarrubias Sexta de las siete capillas que rodean la cara externa de la Capilla Mayor. Fundada en 1611 por el canónigo de la Catedral Sebastián de Covarrubias Horozco (* Toledo 07-01-1539 † Cuenca 08-10-1613), famoso por ser el autor de la obra literaria "Tesoro de la Lengua Castellana". Construida por Alejandro Scala en 1613, en estilo escurialense. En la parte superior de la portada podemos ver la inscripción latina fundacional de la capilla y en los extremos de la cornisa dos escudos del fundador de la misma.

El retablo que preside la sala fue construido hacia 1613, tiene cuatro columnas estriadas en espiral. En el centro un óleo sobre lienzo de Jesús atado a la columna con San Pedro en actitud penitente o suplicante, obra atribuida a Luis de Morales " El Divino". En la parte inferior del retablo una inscripción dice: "Thronus meus in columna" traducido: Mi trono es la columna.

Capilla de Santa Bárbara Séptima y última de las siete capillas que rodean la cara externa de la Capilla Mayor. Fundada a principios del siglo XVIII por el canónigo Tomás de Momeñe. El retablo de estilo barroco, está rodeado de pinturas murales que simulan pilares y columnas fingidas para crear un marco arquitectónico y escultórico.

En el centro del retablo una talla en madera policromada de Santa Bárbara con la custodia y la palma del martirio en sus manos y en la parte superior un lienzo con la Duda de Santo Tomás. En los laterales interiores del arco de la capilla podemos ver frescos relativos a la santa titular de la capilla y en la parte superior y cerrando el arco las tres virtudes teologales, con la Fe en el centro y la Esperanza y la Caridad a ambos lados.

Capilla de los Caballeros Es la capilla más importante de la Catedral. Fundada hacia finales del siglo XIII por don Garci Álvarez de Albornoz († 18-09-1328), señor de la villa de Albornoz y por su esposa doña Teresa de Luna († 1362) como panteón familiar. Se cree que originariamente esta capilla estaba situada en uno de los ábsides de la catedral que fue demolida para construir la doble girola. Refundada por Gómez Carrillo de Albornoz, canónigo y tesorero de la Catedral, en estilo renacentista en el siglo XVI. Trazada por Antonio Flórez, comenzaron las obras entre 1520 y 1525 siendo terminadas en 1531.

La capilla tiene dos entradas, la primera por una portada que abre al brazo del crucero y la segunda a través de la reja que se abre en la embocadura de la girola con la nave del evangelio. La reja abierta en la girola es de Esteban de Lemosín, destacando el repujado del medallón con la escena de la Anunciación y el escudo de la crestería de la familia Carrillo Albornoz, así como la labor de forja de los barrotes. El nombre de la capilla está en la leyenda "sacellum militum" bajo el medallón y, por detrás, la que da fe del refundador: "Tesaurarii opus" (obra del tesorero). En la cenefa situada por debajo de la leyenda podemos ver dos pequeños medallones policromados con los bustos de San Pedro y San Pablo.

La segunda portada es de estilo plateresco. Destaca por el el símbolo de la muerte a gran tamaño (la calavera con guadaña y un fondo pintado con cortinaje) encima del frontón clásico y en su interior una inscripción que dice: "De Victis Militibvs Mors Trivmphat" (La muerte triunfa sobre los caballeros victoriosos). Debajo del frontón en el centro del friso podemos ver el escudo de la familia Carrillo Albornoz y flanqueándolo dos medallones con los bustos de San Pedro y San Pablo. La puerta se cierra por una pequeña reja con los escudos de la familia titular de la capilla, obra también de Esteban Lemosín. Ya en el interior de la capilla y sobre el dintel de la portada podemos leer una inscripción que dice: "Disrupta Magna Vetustate Restituta sit Perpetuo".

La capilla está formada por dos crujías cubiertas ambas por bóvedas góticas de arista con claves decoradas con escudos. En el muro de la izquierda encontramos dos Altares y a los pies dos enterramientos. El primer Altar con un óleo de La Piedad pintado por Fernando Yáñez de la Almedina, a los pies del altar enterramiento del canónigo Gómez Carrillo de Albornoz, cubierto por una lápida de mármol blanco con una inscripción parcial que dice: "Peccator Thesaurarius - migravit anno D. MDXXXVI Die XII SE....". Junto a este, el segundo Altar con un óleo de Yáñez de la Almedina con la representación de la Adoración de los Magos. A los pies enterramiento de Teresa de Luna († 1362), esposa de Garcí Álvarez de Albornoz. Destaca este sepulcro porque la figura de la difunta está grabada sobre una losa de pizarra negra, mientras que sobresaliendo del nivel del suelo la cabeza y la manos en relieve en piedra blanca de alabastro. El sepulcro es obra del siglo XIV y es el único resto que nos queda de la anterior capilla del siglo XIII. Una inscripción dice: "finó a dieciocho dias de mayo, era de 1.334".

En la siguiente crujía en el interior de dos arcosolios, sepulcros con estatuas yacentes de alabastro de Garcí Álvarez de Albornoz. En el muro una inscripción dice: "Aquí yace Garci Alvarez de Albornoz.... fino diez y ocho dias de setiembre era de mil e trecientos e sesenta e vi annos" († 18-09-1328 era cristiana) y de Alvar García de Albornoz, hijo del anterior. En el muro inscripción que dice: " Aquí yace Don Alvar García de Albornoz....e finó veinte e ocho dias de julio era de mil cccc e xii annos". († 28-07-1374 era cristiana), padre y hermano del cardenal Gil Álvarez de Albornoz, realizados en el siglo XVI durante la reforma de la capilla.

En el muro de enfrente aún encontramos un tercer sepulcro, el del obispo Antonio Palafox Croy (* Madrid 10-06-1740 † Cuenca 09-12-1802 / obispo entre 1800-1802), colocado en esta capilla en el siglo XIX.

Preside la capilla un retablo fechado en 1526 cuyo tema central es la Crucifixión de Cristo, óleo de Yáñez de la Almedina, en el mismo podemos ver a Cristo en la Cruz junto con un grupo de personajes propios de la escena y arrodillado a sus pies Santo Domingo de Guzmán en actitud orante. En la predela un total de cinco tablas, la central con la Resurrección de Cristo y a sus pies representado el donante de la capilla Gómez Carrillo de Albornoz. En los extremos de la predela, en martirio de Santa Inés y el otro lado el martirio de Santa Catalina de Alejandría. Flanqueando la tabla central dos tablas, una de ellas con San Pedro y San Pablo y la otra con San Juan Evangelista y San Juan Bautista.

Flanqueando la tabla central, a la izquierda una alargada tabla con la figura de un Papa y sobre esta en un medallón el profeta Isaías, a la derecha, la alargada tabla con una representación de un obispo y el medallón superior con la figura del profeta Hababuc.

En la parte alta una pequeña tabla con la Natividad de Jesús y más arriba el escudo de la familia Carrillo de Albornoz.

Capilla de los Muñoz Fundada en diciembre de 1537 por el canónigo Eustaquio Muñoz (* ca.1468 † Cuenca 16-02-1546) sobre otras anteriores dedicadas a San Martín y a la Inmaculada Concepción. La obra fue realizada por Diego de Tiedra († 1559), que conservó de la anterior fábrica el arco de entrada polilobulado de tradición tardo-gótica. La fachada destaca por la gran cantidad de elementos escultóricos, así podemos ver en cornisamiento un grupo de "puti" y de sirenas en torno a un gran jarrón situado en el centro.

La fachada de Tiedra se distribuye en dos cuerpos separados por tres grandes columnas, en el cuerpo de la izquierda encontramos la portada de entrada y en el cuerpo de la derecha se sitúa el comulgatorio, cerrado por una reja de hierro. La portada formada por un arco polilobulado destaca por una moldura en piedra negra que la recorre en su totalidad y que forma en su parte superior una especie de alfiz.

Tiedra ordenó el conjunto con extrañas columnas de dos fustes superpuestos y diferentes. Con fustes estriados destacan las columnas inferiores de cuyo centro sobresalen dos brazos de guerrero que abrazan la columna, en el capitel una máscara un tanto terrorífica parece corresponderse con la cabeza propiedad de los brazos. Las columnas se apoyan en zócalos que adoptan forma de atlantes que parecen salir de los mismos En los fustes de la columnas superiores podemos ver el escudo del fundador de la capilla.

Una parte destacada por la riqueza escultórica de que dispone, es el comulgatorio. Flanqueando el vano vemos dos cariátides y junto a ellas en el interior de unas hornacinas las figuras en piedra de San Roque (a la izquierda) y San Rafael (a la derecha) este último de época posterior. Por encima del vano y en el centro la figura de la Virgen María con el Niño Jesús y a ambos lados San Jerónimo (a izquierda) y San Juan Bautista (a la derecha).

Ya en el interior de la capilla, vemos en el muro izquierdo un nicho con arco de medio punto que en origen debió tener un retablo y que hoy está ocupado por una imagen un tanto en soledad de la Virgen. Junto a este nicho vemos una puerta tapiada que tiene sobre el dintel un medallón con un bajorrelieve con el busto del fundador.

La capilla se cubre con bóvedas baídas en forma de casetones, cerca de cincuenta, los cuales tienen en su interior diversos relieves con bustos, santos, cabezas, ángeles etc. algunos de ellos bastante deteriorados por el paso del tiempo.

Preside la capilla un retablo plateresco de madera policromada fechado en la segunda mitad del siglo XVI, en cuyo centro encontramos a la Virgen y el Niño en compañía de San Juan Bautista y San Juan Evangelista, niños. A la izquierda Santa Ana, San Joaquín, San Cristóbal y San Pedro; a la derecha San Zacarías, Santa Isabel, San Pablo y Santiago. En la predela en el centro Cristo yacente y en el ático del retablo Dios Padre entre ángeles trompeteros. Atribuido al imaginero Juan de Alarcón o al propio Diego de Tiedra.

Las rejas de la capilla, tanto de la puerta como de la ventana son de autor desconocido del siglo XVI.

Arco de Jamete Lo encontramos en el brazo izquierdo del crucero. Se trata de la puerta de acceso al claustro. Llamada así por su autor, Esteban Jamete (Etienne Jamet) (* Orleans-Francia ca.1515 † Cuenca 05-08-1565). Obra maestra del renacimiento español pero con influencias del primer plateresco. Fue realizado entre 1545 y 1550 por encargo del obispo Sebastián Ramírez de Fuenleal (* Villaescusa de Haro-Cuenca ca.1490 † Valladolid 22-01-1547 / obispo entre 1542 y 1547).

El conjunto se compone de un gran arco de entrada, una especie de zaguán o sala de paso y una portada que da paso al claustro. Se integra en este conjunto un rosetón gótico que contrasta con la portada renacentista, lo que hace que ambos elementos formen un conjunto sereno y equilibrado. El rosetón con vidrieras policromadas representa al árbol de Jesé (la Genealogía de Cristo) y fue realizado por Giraldo de Holanda en 1550. El rosetón queda enmarcado por una especie de gablete, en las bases de este podemos ver dos esculturas que representan una de ellas al Antiguo Testamento y la otra al Nuevo Testamento. En lo alto en el vértice del gablete la figura de Dios Padre.

El arco se forma con dos altísimas columnas de fustes estriados que sostienen un entablamento. Por encima de este y a gran altura del suelo el rosetón antes aludido. La decoración del entablamento se resuelve a base de pequeñas figuras como tritones, jarrones, ángeles etc. En el centro del friso una cartela nos dice: ANO DNI 1546. En las columnas a media altura encontramos escudos del obispo Ramírez de Fuenleal. Destaca en la rosca del arco, un apostolado de finísima talla en alternancia con cabezas de ángeles y completando este y en la posición central a Cristo Salvador. En el intradós de las jambas de las pilastras encontramos a escasa altura un pequeño nicho a cada lado con esculturas de San Pedro y San Pablo. En las enjutas del arco vemos dos bajorrelieves, a la izquierda a Judit con la espada, que nos recuerda el episodio bíblico de cortar la cabeza de Holofernes, a la derecha Jael atravesando con un clavo la cabeza de Sísaro.

Pasado el arco entramos en el llamado zaguán o sala de paso, se trata de un espacio abovedado con una cúpula de planta elíptica sobre pechinas, labrada con casetones en donde se alternan una rosa y un profeta. La bóveda quedó destruida en 1902 al caer la torre de campanas y sólo una parte ha sido rehecha con los materiales originales por lo que gran parte de la bóveda permanece sin los casetones. A los lados de este espacio dos nichos en arco de medio punto vacíos que nunca han sido ocupados.

La portada de acceso al claustro se conforma en un frontispicio en donde se abren dos puertas adinteladas. En el frontal tres hornacinas vacías y sobre el dintel de los vanos escudos del obispo bajo cuyo pontificado se construyó el acceso. Completa la decoración de la fachada todo un repertorio de escudos, guirnaldas y grutescos. En un segundo nivel y rematado por un frontón triangular, vemos tres hornacinas con una representación de la Adoración de los Magos. En la hornacina central la figura de la Virgen María y uno de los Reyes en adoración, a ambos lados y en el interior de su respectiva hornacina, cada uno de los dos Reyes Magos que faltan. En una cartela bajo la imagen de la Virgen una inscripción dice: ANNO DNI 1550.

Capilla de Santa Catalina de Alejandría o Santa Catalina del Monte Sinaí Situada junto al Arco de Jamete. Construida a mediados del siglo XV por el canónigo de la Catedral don Pedro Bahamonde y comprada en 1598 por Luis de Guzmán para panteón familiar y a quien se le considera el primer titular de la capilla. Dispone de dos entradas, una de ellas por la nave del evangelio y la segunda por la nave del crucero, ambas entradas reformadas a principios del siglo XVI con arcos de medio punto. La capilla se cubre con bóveda de crucería y ambas entradas se cierran con rejas de madera atribuidas a Pedro de Arenas a principios del siglo XVII. En las portadas podemos ver el escudo de armas de la familia Guzmán.

El retablo que preside la capilla fue realizado en 1525 y ampliado en 1598; tiene como tema central una tabla de autor anónimo enmarcado en un marco plateresco representando el martirio de Santa Catalina. En lo alto del retablo un alto-relieve policromado con un conjunto formado por la Virgen María con el Niño, un ángel y un personaje arrodillado. En el ático escudo de la familia Guzmán.

Flanqueando el retablo encontramos dos lápidas de mármol adosadas al muro de la pared, a la derecha una larga inscripción relativa al titular de la capilla Luis de Guzmán († 02-04-1617) y en el lado de la izquierda, loa funeraria de Isabel de la Torre († 30-12-1599).

Junto a la capilla de Santa Catalina encontramos el retablo o Altar de la Virgen de las Nieves, de estilo barroco, del año 1717 y realizado por Francisco Pérez y Fernando Martínez. El Altar original se dedicó a la Virgen de las Nieves porque según tradición en 1492, asolada la ciudad por la peste, el pueblo rogó a esta Virgen por la salud de la ciudad y esta le fue concedida. En el nicho central del retablo se encuentra la imagen de la Virgen con el Niño, intitulada como Virgen de las Nieves.

Capilla de San Bartolomé fundada por el canónigo Ruy Gómez de Anaya a finales del siglo XV en estilo gótico. Se trata de una capilla con bóveda de crucería apoyada sobre ménsulas. A destacar la escultura en madera policromada sobre el arco escarzano de entrada, con una imagen del titular de la capilla. La reja que cierra la capilla es obra de Hernando de Arenas, realizada en 1571 a expensas de Jerónimo de Anaya según se puede leer en la inscripción del friso. Por encima de este escudo de armas de la familia Anaya.

Retablo de autor anónimo de mediados del siglo XVI. En la hornacina central, imagen de San Bartolomé, a la derecha óleo sobre tabla de San Francisco de Asís y a la izquierda Aparición de Jesús a San Gregorio, bajo ellos y en el mismo orden y en el interior de unos medallones: la Adoración de los Pastores y la Adoración de los Magos. En el ático Dios Padre con la bola del mundo.

A la derecha del retablo en un nicho abierto en el muro, un conjunto escultórico en alabastro realizado en estilo gótico en el siglo XV, con una representación de La Piedad: la Virgen con su hijo muerto sobre su regazo en presencia de otros personajes. Sobre el fondo un grupo de ángeles portando instrumentos de la Pasión. En la base donde se sustenta el grupo escultórico encontramos el escudo de los Anaya.

Capilla de San Juan Bautista Tiene su entrada a través de un arco de medio punto. La capilla se cubre con una bóveda gótica de crucería estrellada en cuyas claves encontramos escudos de armas de la familia Montoya. En su interior encontramos el retablo de San Mateo y San Lorenzo, obra de 1553, tallado por Esteban Jamete para el armazón y Martín Gómez el Viejo para la pintura. En la tabla central quedan representados San Mateo con su evangelio, pluma y tintero sostenido por un ángel y a San Lorenzo con la parrilla, símbolo de su martirio.

En un nicho abierto en el muro encontramos el sepulcro del siglo XV con la estatua yacente del arcediano Gómez Vallo, en la parte superior del arco una cenefa con una inscripción en letra gótica.

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La Catedral de Cuenca en el recuerdo


Ficha técnica

Fecha de realización página: 1 de abril de 2.005
Fecha última modificación: 3 de mayo de 2.005

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