Catedrales de España
Catedral de Cuenca


Tiene un aire nórdico en su gótico mas antiguo


Introducción

Nombre: Catedral de Santa María
Ubicación: Cuenca. Comunidad Autónoma de Castilla-La Mancha
Gentilicio: Conquenses
Estilo: gótico-normando
La ciudad se sitúa junto a las hoces de los ríos Júcar y Huécar
Patrón de la ciudad: San Julián
Cuenca está declarada Ciudad Patrimonio de la Humanidad

Historia

Aunque parece ser que los orígenes de la ciudad son romanos, serán los musulmanes quienes construyan una fortaleza a la que llamaron Conca.

Será el 21 de septiembre de 1177, cuando Alfonso VIII conquista la ciudad para las armas cristianas y se constituya como sede episcopal en el año 1183.

Eñ señor rey don Alfonso, fizo y ordenó que la mezquita que los moros avían, mandó a los obispos que la consagraran ... e puso por la suya mano de la Virgen María que a par de si traíba, e pasó e trasladó los obispados de Valeria y Arcas e puso la silla en la su ciudad de Cuenca

La esposa de Alfonso VIII, es Leonor de Aquitania y Plantagenet, hija del rey de Inglaterra, hermana de Ricardo Corazón de León y además condesa de Gascuña. Con ella vienen caballeros normandos que serán los que ejercerán su influencia sobre la fabrica de la catedral, de ahí su aire nórdico que anteriormente hemos citado y que es lo que mayormente llama la atención, alejado del típico gótico de la Castilla medieval.

En el momento de comenzarse a construir la catedral, el estilo imperante en los reinos cristianos era todavía el románico, por lo que no nos debe extrañar que fueran los extranjeros de la corte del rey Alfonso VIII quienes introdujeran los aires góticos en nuestra catedral, ya que este era el nuevo orden imperante en la Europa allende los Pirineos.

Características

La catedral fue consagrada por San Julián, segundo obispo de Cuenca, en el año 1196 cuando la misma todavía se encontraba en sus inicios.

La Catedral fue comenzada por canteros galos entre los años 1182 y 1189 (siglo XII) continuando las obras durante todo el siglo XIII. La Catedral con toda seguridad se construyó sobre la antigua mezquita árabe de la ciudad.

Se considera como la primera catedral gótica realizada en Castilla, siendo consagrada definitivamente bajo la advocación de Santa María en el año 1208 por el obispo Rodrigo Ximénez de Rada.

No obstante, la construcción de la catedral comienza en los finales del románico, por lo que es natural que en la catedral encontremos resistencias románicas frente a las novedades góticas del momento.

La planta inicial de la catedral estaba formada por tres naves; a la altura del crucero se transformaba en cinco naves y continuaba formando cinco ábsides, siguiendo las trazas del románico imperante.

En el siglo XV los cinco ábsides fueron sustituidos por una doble girola para aprovechar el desarrollo de las cinco naves de que disponía la catedral. Su nueva planta quedaría formada por una planta de cruz latina, tres naves, doble girola y un profundo presbiterio. El crucero está cubierto por una gran bóveda central de influencia anglonormanda.

Las capillas de las naves laterales fueron construidas en su mayor parte en el siglo XVI en estilo gótico.

Exterior y fachada principal Su exterior se renovó casi por completo en el siglo XVI y en el siglo XVII se construyó la capilla del Sagrario. Durante el siglo XVIII se reformó tanto la fachada como las torres, dándole al edificio un aspecto barroco. Esta reforma afectó a la fachada principal que había sido mandada construir por el rey Fernando III y que disponía de dos torres góticas gemelas. Las torres de la fachada junto con otras dos torres que tenía la catedral desaparecieron durante un incendio, lo que dio motivo a nueva reforma, que fue llevada en el año 1720 por Juan Pérez y nuevamente reconstruida en 1723 bajo la dirección de Luis de Arteaga.

Ya en el siglo XX y como consecuencia de los daños sufridos por la fachada, al hundirse la torre de las campanas en 1902 por la caída de un rayo, se procedió a su reconstrucción en el año 1910, en lo que es su aspecto actual, una fachada de estilo neogótico obra de Vicente Lampérez. Su aspecto actual confirma sin ningún genero de duda que la misma quedó inconclusa. En la parte mas alta encontramos una imagen de San Julián que curiosamente es la única imagen que existe en toda la fachada. Fotos detalle de la fachada

Interior Interesante es la solución arquitectónica dada para la transmisión de fuerzas de las bóvedas a los arbotantes en los elementos construidos tras los pilares.

En planta podemos observar perfectamente como desde la entrada hasta el transepto, la Catedral está formada por tres naves y a partir de aquí se transforma en cinco naves que antiguamente acababan en cinco ábsides, que como ya hemos dicho fueron destruidos para construir la doble girola, aprovechando las cinco naves en que terminaba la cabecera.

Gran originalidad tienen las bóvedas sexpartitas del transepto, que son rectangulares en vez de cuadradas como suele ser habitual en otras iglesias. Es de destacar la originalidad de los pilares aquí situados por su gran variedad.

El templo se cubre con bóvedas sexpartitas que arrancan de un haz de pequeñas columnas. La nave central se separa de las laterales por medio de grandes arcos apuntados que se apoyan sobre pilares de distinto grosor. Este tipo de bóvedas coinciden con el gótico primitivo del norte de Francia.

El triforio es distinto al de las demás catedrales góticas españolas. Es muy estrecho y por eso se le llama falso triforio. El claristorio o ventanales altos se abren sobre una galería, la decoración es profusa, los arcos lobulados y tiene añadido una barandilla que se hizo en el siglo XV.

El falso triforio, es tan original como hermoso, al tener ventanales moldurados y decorados con estatuas de ángeles y un óculo superior que ahorra el piso del claristorio como fuente de iluminación, aunque restando altura. El triforio crea una estructura única en España que sirve de transmisión de fuerzas desde las bóvedas hacia los arbotantes exteriores.

El cimborrio o Torre del Ángel se construyó sobre el crucero para dar luz al interior a modo de linterna y con forma cuadrada. En el interior el segundo cuerpo se hace octogonal. Se cubre la torre con un tejado a cuatro aguas.

La Sacristía Mayor Antes de entrar en la sacristía, encontramos un espacio llamado antesacristía que en realidad sirve como lazo de unión entre la girola y la sacristía.

En la antesacristía encontramos la portada de acceso, donde podemos encontrar blasones e imágenes religiosas, así como unas tallas de madera policromada de San Pedro, San Pablo y la Asunción que fueron añadidas en el siglo XVI. Al lado de la portada encontramos el aguamanil utilizado por los canónigos para lavarse las manos antes de la misa. Se trata de una pila del siglo XVII realizada en mármol por Bernardo Carlos y Gregorio Pastor.

La sacristía, es obra de finales del XV y principios del XVI. Estilo de transición del gótico al plateresco. Se trata de una estancia rectangular con bóveda de crucería profusamente decorada. En su origen tenía ventanales góticos, pero fueron suprimidos para colocar la cajonería en el siglo XVIII. Esta fue tallada por Vicente Bort siguiendo las trazas de Ventura Rodríguez. También obra de Vicente Bort son los dos armarios de la entrada en donde vemos unos relieves que representan la vuelta de los mensajeros a la tierra prometida y el sacrificio de Isaac. Los dos armarios situados junto al altar son obra de Manuel Crespo y están tallados con la Anunciación y el pecado original.

La mesa del centro es de mármol con tablero de una sola pieza, obra de Blas de Rentería, de 1758.

El retablo es un conjunto formado a su vez por dos retablos, un primer retablo de 1729 en el que se incluía como tema principal una Dolorosa de Pedro de Mena. Este retablo no gustó al cabildo y se encargó a José Martín de Aldehuela, que cubriera el frente y aprovechara en la obra una Virgen con Niño del siglo XVII. Además dos lienzos de Pedro Atanasio Bocanegra, representando a los doctores de la iglesia occidental. Asimismo añadió dos espejos al retablo siendo esta conjunción la que hoy vemos.

En cuanto a la Dolorosa de Pedro de Mena, se trata de una talla de madera policromada de 58 cm. de altura ejecutada en 1660. Se trata de una imagen que ha sido muy repetida por lo que es muy conocida.

En esta estancia también encontramos un retablo llamado de la Virgen de la Leche (siglo XVI). Se trata de un retablo con pinturas al óleo sobre tabla, dividido en tres calles y predela. En la predela encontramos un apostolado, en el centro la Virgen de la Leche flanqueada a la izquierda por San Gregorio y por el donante, un miembro de la familia Antelo, a la derecha Santiago y la esposa del donante. Procede este retablo de la iglesia de San Miguel.

También encontramos un óleo sobre lienzo, que representa a un Ecce Homo atribuido al conquense Cristóbal García Salmerón (siglo XVII).

Otro retablo es el llamado de la Asunción, obra de 1555 realizado por Martín Gómez el Viejo. En su centro la Asunción de la Virgen con los apóstoles a sus pies y una gloria de ángeles acompañando a Dios Padre que la corona al llegar a los cielos. A los lados de la calle central, cuatro pinturas, San Cosme y San Damian junto a Santa Catalina de Siena y Santa Catalina de Alejandría simétricos a ambos lados de la calle central. En la parte superior del retablo un Calvario, y en la predela San Juan Bautista, la adoración de los reyes y los santos San Julián y San Lesmes.

La sala capitular Construida en el siglo XVI, al principio estuvo exenta, siendo unida a la Catedral por un paso en el siglo XVIII.

A destacar su portada de cantería labrada en madera de nogal entre 1518 y 1537 según indica el escudo, y sus puertas de bajorrelieves que recuerdan el estilo de Esteban Jamete.

En la portada vemos cuatro nichos en donde se representan las cuatro virtudes cardinales y mas arriba las virtudes teologales. En el tímpano un grupo escultórico con la Adoración de los pastores.

La puerta dispone en su parte central de cuatro relieves representando a San Juan Bautista, San Pedro, San Pablo y San Juan Evangelista; en la parte superior dos tondos con la Adoración de los pastores y la Transfiguración del Señor. En la parte inferior relieves decorativos.

Dispone el interior de un artesonado renacentista del siglo XVI pintado en el siglo XVIII.

En sus paredes encontramos un Apostolado, pintado por Cristóbal García Salmerón en el siglo XVII (1649), y completado con las figuras de Cristo y San Matías por Pedro Paez en 1779.

Otros lienzos de esta sala son: Visitación de la Virgen a Santa Isabel, óleo sobre tabla, obra de Martín Gómez el Viejo (siglo XVI); la Inmaculada, óleo sobre lienzo realizada por Pedro Atanasio Bocanegra de finales del siglo XVII; la Resurrección de Cristo, óleo sobre lienzo, de Francesco Solimena del siglo XVII y XVIII; San Francisco de Asís, madera policromada, atribuido a Luis Salvador Carmona en el siglo XVIII.

La Capilla Mayor o Altar Mayor Cerrada por tres rejas, destaca sobre todo la de la nave central, obra de Juan Francés, realizada entre 1511 y 1517. En una mezcla de transición del gótico al renacimiento se aprecia la perfecta armonía entre la tupida y esbelta fila de los barrotes góticos con el gusto renacentista en los candelabros, frisos y sobre todo en la finísima labor de repujado de la gran crestería que remata en el Calvario, rodeado de ángeles, pájaros y flores.

Las dos rejas que cierran sus laterales son posteriores, obras de Rafael Amezúa de Elorrio (1740).

En el año 1752 se construyó el nuevo altar mayor, en estilo neoclásico, proyectado por Ventura Rodríguez, y ejecutado por los arquitectos Eugenio González y Pedro Ignacio Incharraundiaga. Construido en mármol y jaspe, el mármol fue trabajado por Blas de Renteria, las esculturas y relieves del altar son obra de Bociardi, realizados en mármol de Carrara. Los estucos con los evangelistas y las escenas de la vida de la Virgen, son obra de los italianos Pedro Ravaglio y Juan Bautista Cremona.

La girola Construida en 1448, para ello hubo de destruirse los ábsides en los que terminaban las naves laterales. La doble girola es obra de Hanequin Cueman de Bruselas y su hermano Egas Cueman. Las capillas situadas en este deambulatorio son de la misma época (siglo XV).


El coro Siglo XVIII. Cerrado por una reja de Hernando de Arenas, natural de Cuenca, obra de 1577. De esta reja destaca la elegancia del torneado de sus barrotes, el calado de los dos frisos y, sobre todo, la bella crestería con motivos de candelabros, simbólicos delfines y el escudo catedralicio.

El coro está situado en el centro de la catedral, frente al altar mayor, que como sabemos es una originalidad de las catedrales góticas de España. La nave central recibe aquí el nombre de nave de los Reyes.

La sillería construida en madera de nogal, es obra de Manuel Gassó del año 1753. Dispone de 53 relieves tallados que representan imágenes de diversos santos. Del anterior coro gótico sólo se conserva la Virgen de alabastro situada encima del sitial del obispo, obra de Giraldo del Flugo.

El anterior coro de estilo gótico se encuentra hoy día en la Colegiata de Belmonte (Cuenca)

También encontramos dos órganos que son restauraciones de lo poco que quedó del que desapareció en el incendio de 1767. De época barroca, las cajas están diseñadas por José Martín de Aldehuela y los tubos fueron realizados por Julián de la Orden, organero conquense.

El trascoro lo ocupa un altar dedicado a San Fernando. En estilo plateresco, es obra de Jamete mientras que el cuadro es de Martín Gómez.

Claustro El claustro gótico existente, fue remodelado por Andrés de Vandelvira en 1564, aunque quien terminó el proyecto fue Juan Andrea Rodi en 1577 y Martín de Aldehuela en el siglo XVIII. El claustro sufrió serios daños como consecuencia de la caída de la torre de las campanas según hemos citado, y no se abre el público. Influido por la obra escurialense, se trata de un claustro monumental, sobrio con columnas de orden dórico romano.

Entrando por la puerta principal y cogiendo la nave de nuestra derecha encontramos las capillas siguientes:

Capilla de la Virgen del Pilar Fundada en 1769 por el canónigo Diego de Luiando Zárate y Murga. Obra tardobarroca de José Martín de Aldehuela (* Manzanera-Teruel 1729 † Málaga 1802), realizada entre 1769 y 1771. En ella encontramos la tumba del obispo Wenceslado Sangüesa Guía (* Madrid 1841 † Cuenca 1922) obispo de Cuenca entre 1900 y 1921.

Está construida a modo de pequeña iglesia, con una nave, un pequeño crucero con linterna y presbiterio. En la bóveda de la linterna podemos encontrar una pintura al fresco representando la Coronación de la Virgen.

El arco de ingreso se adorna en su parte alta con un fresco que representa alegóricamente la aparición de la Virgen a Santiago.

En las paredes del interior de la capilla, seis relieves de estuco (tres por lado), los dos rectangulares más grandes representan la aparición de la Virgen a Santiago y el milagro de Calanda, los cuatro restantes en forma de óvalos representan a la Virgen y San Julián, la imposición de la casulla a San Ildefonso, la Natividad y la Asunción de la Virgen.

El retablo es de madera policromada que imita mármoles y jaspes. Está presidida por una copia de la imagen de la Virgen del Pilar y a su lado en sendas hornacinas esculturas del Niño Jesús y San Juan Bautista niño, obras del napolitano Nicola Fumo (* 1647 † 1725) de finales del siglo XVII. Sobre la parte del superior del retablo se puede ver un lucernario en el muro por donde entra la luz y en cuyo centro además, destaca la paloma del Espíritu Santo que parece estuviera volando sobre la imagen de la Virgen.

Se cierra la capilla con una reja de tres cuerpos horizontales realizada en el siglo XVII.

Capilla de los Apóstoles Es una capilla de gran tamaño, pues ocupa la superficie de dos tramos de la nave. Fue realizada en el año 1528 por los maestros canteros Juan de Alviz (* Alviz-Vizcaya † Cuenca ca.1530) y Antonio Florez en estilo renacentista con elementos del gótico tardío. Fundada por el chantre García de Villarreal.

La portada realizada en 1527 por Francisco de Luna († 1551) está formada por un arco de medio punto, y decoración de nichos con veneras, columnas, pilastras y frisos, todo ello labrado con finísima decoración de candelabros con adornos florales, animales fabulosos, sirenas, niños, escudos, grifos, niños en las más variadas actitudes y dos bustos de perfil clásico en tondos en las enjutas de los arcos. Todo ello al más puro estilo del renacimiento. Los nichos que se pensaron para ser ocupadas por imágenes no llegaron a ocuparse por lo que permanecen vacíos. Solo la hornacina central superior tiene una talla policromada de la Virgen.

A la izquierda de la entrada hay un comulgatorio que como indica su nombre servía para recibir la comunión desde el exterior de la capilla. Se cierra este comulgatorio con una reja de círculos secantes entrelazados, forjada por Alonso Beltrán, en un estilo original propio de la Catedral de Cuenca. La decoración del vano se realiza con figuras de niños ángeles, cabezas, mascarones, volutas, sirenas y escudos. En el centro del tímpano de la zona superior un medallón con el busto de un personaje.

En el interior seis columnas adosadas a los muros y con decoración plateresca de finísima ejecución en sus fustes, sirven de apoyo a dos bóvedas nervadas estrelladas con terceletes y combados.

Preside la estancia un retablo renacentista del siglo XVI, dedicado a los Apóstoles con relieves en madera policromada y estofada realizadas por Giraldo de Flugo en 1560, y doce tablas representando a los Apóstoles de Cristo, atribuidas a Martín Gómez el Viejo (* ca.1500 † 1562) y a su suegro Gonzalo de Castro. En el primer cuerpo el retablo está centrado por un relieve con la escena de la Resurrección de Cristo. Flanquean ocho tablas con ocho apóstoles. En el segundo cuerpo centra el retablo relieve con la Ascensión de Cristo y cuatro tablas que completan el apostolado. También podemos ver dos esculturas de San Zacarias y San Juan Bautista. En la parte superior de este segundo piso vemos dos lienzos ya de época posterior con representaciones de San Nicolás de Bari a un lado y San Julián y San Lorenzo en el otro lado. En el ático la figura del Padre Eterno y un Cristo Crucificado. Flanqueando al Padre Eterno dos óvalos pintados con dos profetas.

En uno de los muros junto a la entrada, podemos ver una tribuna en alto con una barandilla de forja, desde donde se podía seguir la misa con tranquilidad.

Además podemos encontrar en el interior de la capilla dos altares o retablos: el de la Virgen de la Salud y el de la Magdalena. El primer altar es el conocido como el de la Magdalena, obra de 1770 de José Martín de Aldehuela (* Manzanera-Teruel 1729 † Málaga 1802). En el centro un gran relieve de madera policromada representa a María Magdalena. En la parte superior pintura oval de Santa Catalina.

El altar de la Virgen de la Salud, está formado por un retablo barroco de 1638 atribuido a Andrés de Vargas. En el centro talla de madera policromada de la Virgen con el Niño, a la izquierda dos óleos sobre lienzo de San Miguel Arcángel y San Julián y a la derecha otros dos óleos de San Pantaleón y San Francisco de Asís. En la parte superior San Antonio de Padua.

Se cierra la capilla por una reja plateresca atribuida a Cristóbal de Andino (* ca.1480 † Burgos 1583). A destacar los balaustres de los lados y los relieves de hojalata del friso que representan cuatro escenas del Génesis (creación del hombre, creación de la mujer, el pecado original y la expulsión del paraíso). En el remate escudo de armas del fundador de la capilla. Queda la reja decorada en sus distintas secciones por dragones, niños, animales fantásticos, adornos de follaje etc.

Capilla Bautismal o de San Antolín Es la mas antigua de la Catedral, del siglo XIII o XIV. Tiene bóvedas de crucería con nervios de espinazo apoyados en ménsulas decoradas con bustos femeninos y follaje vegetal. Tiene una banda mudéjar en el muro izquierdo, lo que hace suponer que el autor de la obra debió ser de origen español. La capilla se cierra por una cancela de madera y no de forja como suele ser habitual en la Catedral.

Preside la estancia el retablo conocido como de San Ignacio de Loyola. Tomaba su nombre por una talla de madera policromada del santo en actitud de pisar a un demonio con pechos de mujer que sujeta un libro de Lutero, clara alusión a que esta figura representa al protestantismo. Obra del escultor Manuel Álvarez de la Peña (* Salamanca 1721 † Madrid 1797) realizada entre 1755 y 1757. Recientemente esta figura ha sido sustituida por una escultura de San Andrés y San Ignacio trasladado al Museo de la Catedral.

En uno de los muros laterales se conserva el retablo de San Antolín que da nombre a la capilla. Obra de José Martín de Aldehuela (* Manzanera-Teruel 1729 † Málaga 1802) en el siglo XVIII. En su centro pintura sobre tabla del santo, obra del siglo XIV de autor desconocido. Lleva en sus manos una filacteria con su nombre.

Junto a este retablo encontramos un nicho excavado en el muro protegido por un arco apuntado. En su interior se aloja una tabla gótica de San Juan Evangelista de influencia italiana, está firmada por Joanes (Joanes me fecit) del que se conoce poco mas.

Frente al retablo de San Antolín se conserva el retablo de San Juan Bautista. Centra el retablo un óleo sobre lienzo del Bautista predicando en el desierto, obra del pintor conquense Cristóbal García Salmerón (* Cuenca ca.1603 † ca. 1666), y en la predela un óleo sobre tabla con una escena del nacimiento del santo.

En el centro de la capilla se conserva la pila bautismal plateresca del siglo XVI, de donde toma su actual nombre la capilla y que ocupa este lugar desde principios del siglo XX.

Capilla del Obispo del siglo XV, fundada por el cardenal Antonio Jacobo de Veneris (* Recanalti-Italia 1422 † 1479), obispo de Cuenca entre 1469 y 1479 como capilla privada y por quien toma el nombre. La portada gótica con influencias flamencas, está formada por un arco rebajado y sobre ella un gran arco apuntado conopial con florón en su vértice. En las enjutas del arco y en el arranque de los pináculos laterales podemos ver escudos del obispo fundador. En su tímpano encontramos un calvario en piedra policromada con un fondo pintado de la ciudad de Jerusalén.

La reja es original de 1510 con formas góticas y renacentistas, obra atribuida a Sancho Muñoz de Cuenca y representa el bautismo de Cristo. La escena la podemos encontrar en la parte superior de la reja en el interior de un óvalo orlado de laurel. La reja fue modificada en el siglo XVII.

En el interior de la capilla encontramos dos grandes sarcófagos de piedra completamente lisos y sin ninguna referencia a ningún difunto.

El retablo que preside la capilla fue realizado en 1589 en madera y alabastro policromado por Diego de Villadiego, está dedicado a San Julián (* Burgos 1128 † Cuenca 1208), patrón de la ciudad y obispo de Cuenca entre 1198 y 1208. La escena principal está centrada por la figura del santo en actitud orante y vestido de pontifical, recibiendo la palma de manos de la Virgen María que se encuentra en la parte superior con una gloria de ángeles. Junto al santo, vemos a San Lesmes, limosnero de San Julián en obras de caridad.

Junto a la capilla del Obispo Altar de Santa Ana con un retablo barroco de 1652 y un lienzo sobre tabla fechado hacia 1400 en estilo gótico internacional representando a Santa Ana, la Virgen y el Niño. Esta pintura se atribuye al círculo del Maestro de Horcajo. En la parte alta del retablo encontramos un lienzo fechado en el siglo XVII representando a San Juan Bautista. La inscripción de la predela es un texto en latín que hace referencia al retablo y a la peste bubónica de 1285. El retablo fue traído desde la Ermita de Santa Ana cuando la misma se hundió.

Capilla de San Martín situada en el arranque de la girola por la nave de la epístola. Construida hacia 1547 a iniciativa del canónigo Martín de Huelamo.

El retablo plateresco que preside la capilla es obra atribuida a Giraldo de Flugo. La talla del retablo y las esculturas son de madera policromada y alabastro, las pinturas están realizadas sobre tabla. En el centro San Martín parte su capa con un pobre y en los intercolumnios medallones en alabastro de San Pedro y San Pablo (a la izquierda) y San Andrés y San Cristóbal (a la derecha), mientras que en la predela un pequeño medallón del Ecce Homo también en alabastro. En la parte superior pinturas al óleo sobre tabla que representan a la Virgen con el Niño (en el centro), Santa Lucía (a la izquierda) y Santa Catalina de Alejandría (a la derecha). En la predela podemos ver dos pequeños escudos del canónigo fundador de la capilla.

La reja que cierra la capilla es obra de Hernando de Arenas de 1548. De hierro forjado y repujado, tiene en su parte superior y en el interior de un círculo a San Martín compartiendo su capa con un pobre. Sobre la figura de San Martín y en la chapa de la reja se lee la inscripción 1548. También se pueden ver escudos del fundador de la capilla.

Junto a la capilla y abierta al exterior de la girola, bajo un arcosolio se encuentran los sepulcros de los Montemayor que presentan estatuas yacentes de estilo naturalista y un gótico más evolucionado. Realizadas en el siglo XV en alabastro, están representados dos difuntos en dos niveles, en la parte superior Juan Alfonso de Montemayor el Viejo y en el nivel inferior Juan Alfonso de Montemayor el joven (nieto del anterior). Estos sepulcros fueron traídos a la Catedral en 1912 procedentes de la Iglesia de Santa María La Nueva y colocados en este lugar donde se encontraba la antigua capilla de San Juan. La iglesia de Santa María La Nueva tuvo que ser demolida ante la inminente amenaza de derrumbe.

Retablos adyacentes En este lugar encontramos diversos altares y retablos adosados a los pilares que sostienen la bóveda de la girola, entre los que destacan el retablo de San Fabián y San Sebastián. Realizado por Diego de Tiedra por encargo del canónigo Juan Fernández de Heredia entre 1551 y 1552. En el centro tallas en madera policromada de San Fabián y San Sebastián, en la parte superior Dios Padre con una cruz de madera. En la predela cinco escenas de la vida de San Sebastián y flanqueando a las figuras centrales dos bajorrelieves de San Onofre orando y el martirio de San Acacio y sus compañeros. Aún encontramos dos hornacinas vacías, que en su momento estuvieron ocupadas por San Cosme y San Damián.

También en este lugar encontraremos el Altar de Nuestra Señora del Alba, llamada así por ser en este lugar donde se realizaba la primera misa de la mañana desde el siglo XIII. En el retablo, obra de José Martín de Aldehuela encontramos una imagen del siglo XV de la Virgen María con el Niño, realizada en madera policromada. Las imágenes de Santa Lucía y Santa Polonia que flanquean a la Virgen, son obra Martín de Aldehuela, realizadas en 1772 al mismo tiempo que el retablo.

El Altar de San José fundado en 1740 por el racionero José Cano Abril, es obra barroca con reminiscencias rococó. Destacan los veintitrés espejos que lo adornan así como un gran dosel pintado simulando un cortinaje que lo enmarcan. En el centro del retablo encontramos a San José, talla de madera policromada, y en lo alto un bajorrelieve con la Sagrada Familia. En la parte más alta escudo de armas del cardenal Rafael Sansoni Riario (* Génova 1461 † Nápoles 1521) obispo de Cuenca entre 1493 y 1518.

En el espacio que ocupó en su momento el retablo del Ángel de la Guarda, encontramos un Calvario en madera policromada, obra del siglo XVI según se indica en el paño de pureza de Cristo. Sobre una viga tallada con decoración plateresca, se alza este Calvario con las figuras de Cristo en la Cruz y a los pies la Virgen María y San Juan. Bajo el Calvario un óleo sobre lienzo con el martirio de San Serapio, realizado en 1622 por fray Juan Andrés Ricci de Guevara (* Madrid 1600 † Montecassino-Italia 1681).

Capilla del Sagrario Abierta a la girola, es obra del siglo XVII, cuyo autor fue el carmelita fray Alberto de la Madre de Dios (* Santander 1575 † Pastrana-Guadalajara 1635), quien dejó una obra sobria, noble y grandiosa, en estilo renacentista, a cuya hermosura contribuyen el revestimiento de mármoles y jaspes que hicieron los genoveses Juan Bautista y Jacome Semeria (hermanos). Se trata de una capilla con planta de cruz griega, cúpula y linterna en su pequeño crucero. Terminada en 1649, hasta aquí fue trasladada la Virgen llamada ahora del Sagrario en 1655.

Dispone de tres retablos, situados uno en el presbiterio y los dos restantes en cada uno de los brazos del crucero. Junto a la reja de entrada encontramos en los muros laterales dos tribunas en alto con balconadas que se abren al interior de la capilla.

El retablo central está dedicado a la Virgen del Sagrario, se trata de la talla románica del siglo XII que llevaba Alfonso VIII en sus campañas y que por ello es conocida como la Virgen de las Batallas. Al construirse la capilla en el siglo XVII la imagen fue vestida y partida en dos para colocarla como si de una imagen de vestir se tratara, modificando su estética al gusto de la época y añadiendo la figura del Niño Jesús. La Virgen del Sagrario es patrona de la ciudad. En el ático del retablo vemos un lienzo de la Asunción de la Virgen.

En la parte alta del retablo podemos leer la inscripción "UNUM EX SEPTEM" (uno de los siete), en alusión a que este altar es uno de los siete altares privilegiados por concesión papal.

El retablo situado en el brazo derecho del crucero está dedicado a San Julián. Centra el retablo un lienzo en el que aparece San Julián recibiendo la palma de manos de la Virgen. En el ático lienzo con una escena que se suele interpretar como una alegoría de la subida de las almas a los Cielos.

En el muro izquierdo, retablo de estilo renacentista cuyo centro está ocupado por un lienzo representando el Nacimiento de la Virgen. En el ático lienzo de la Presentación de la Virgen en el Templo.

Las pinturas de los retablos y de la cúpula son del artista conquense Andrés de Vargas (siglo XVII). En la cúpula se describen las virtudes teologales y cardinales, junto con símbolos cristianos, motivos florales, mascaras, ángeles etc. La cúpula apoya en pechinas pintadas con escenas de la Anunciación, la Visitación, el Nacimiento de Jesús y la Adoración de los Magos.

La reja que cierra la capilla es obra de Juan Díaz de los Herreros (padre e hijo). Es de estructura sencilla y sin ningún tipo de decoración, solo rota por un pequeño jarrón en el tímpano del arco.

Capilla Vieja de San Julián o de la Reliquia Primera de las siete capillas que rodean la cara externa de la Capilla Mayor. Lado de la epístola. En este capilla estuvieron los restos de San Julián desde el siglo XVI, hasta su traslado a la Capilla Nueva en 1760.

La capilla se articula en dos niveles: en la parte superior es donde se encontraban los restos del santo obispo. El nivel inferior ocupa la capilla propiamente dicha. En origen este espacio estaba ocupado por una puerta que ponía en comunicación la Capilla Mayor con la girola pero en el siglo XVI fue tapiada para abrir esta capilla. El retablo es obra barroca del siglo XVII. En el centro encontramos un óleo sobre tabla de finales del siglo XVI representando a San Julián y a San Lesmes. Destacar en el frontal del altar la finísima labor de rocalla. La capilla se decora con una pequeña bóveda de crucería con decoración a base de dorados.

La reja obra anónima del siglo XVI destaca por su labor de montaje de chapa repujada y dorada. Al igual que la capilla, la reja se articula en dos niveles: el nivel inferior destaca por su terminación en arco de medio punto, en su tímpano encontramos un ovalo en chapa con una escena de San Julián y San Lesmes. El nivel superior termina en arco trilobulado, por detrás de la reja de este espacio superior un medallón policromado con un bajorrelieve en madera de San Julián recibiendo la palma de manos de la Virgen María.

Flanqueando la capilla dos estatuas de madera policromada, a la izquierda San Julián vestido de pontifical, a la derecha la Virgen María con el Niño Jesús en brazos.

Capilla del Arcipreste Barba Segunda de las siete capillas que rodean la cara externa de la Capilla Mayor. Fundada por el arcipreste y canónigo de la Catedral, Antonio Barba. Obra de 1568 atribuida a Andrés de Vandelvira (* Alcaraz-Jaén 1509 † Jaén 1575). La portada se compone de un gran arco de medio punto flanqueado por dos columnas estriadas y capiteles corintios que sostienen un entablamento decorado. Sobre este podemos ver a un par de niños sosteniendo sendos escudos del canónigo fundador de la capilla. En las enjutas del arco dos bajorrelieves con alegorías de la Fortaleza y la Justicia. En el tímpano del arco y formando parte de la reja, el escudo del fundador y bajo este una fecha: 1568. En el nivel superior de la portada una inscripción con el nombre del canónigo Antonio Barba y la fecha de su construcción. Se remata el conjunto por un frontón triangular.

La reja que cierra la capilla es una reja forjada por Hernando de Arenas (* Cuenca ca.1517 † Cuenca ca.1580), adornada con figuras metálicas silueteadas en chapa de hierro repujada.

El retablo renacentista del interior fue realizado en 1569 y reformado en 1795. Centra el retablo un lienzo de la Virgen y San Julián obra de Andrés de Vargas (* Cuenca ca.1610 † 1674) en 1650. Representa a San Julián recogiendo de manos de la Virgen la palma.

En esta capilla también encontramos dos lienzos de finales del siglo XVII; San Martín partiendo su capa con un pobre y Santo Domingo recibiendo el rosario de manos de la Virgen.

Capilla de Pozo o de San Roque fundada en 1503 por el canónigo Juan del Pozo. La reja de la capilla es la única gótica que encontramos en la catedral y fue realizada por Juan Francés hacia 1511.

El retablo es atribuido a Gonzalo de Castro. En su parte central encontramos una imagen de San Roque que sustituye a una tabla de la Asunción de la Virgen y que hoy día se encuentra en el Museo Diocesano. Las pinturas al óleo sobre tabla que encontramos en las calles laterales representan el Abrazo ante la puerta dorada, Presentación de la Virgen en el templo, la Anunciación, la coronación de la Virgen , la visitación a Santa Isabel, los desposorios de la Virgen y nacimiento de la Virgen, todas ellas obra del siglo XVI.

Capilla Nueva de San Julián o Transparente. Situada en el centro del trasaltar mayor. Proyectado por Ventura Rodríguez en el año 1752, el mismo consistía en construir un altar transparente con el fin de que pudiera verse el cuerpo incorrupto de San Julián. Esta obra fue realizada por Eugenio González y Pedro Ignacio Incharraundiaga. Esta obra conocida como el transparente, está inspirada en la que existe en la Catedral de Toledo. Las esculturas son del valenciano Francisco Vergara (siglo XVIII), mientras que los mármoles fueron trabajados por Blas de Renteria, y los bronces y rejas de Pedro Lázaro, Pedro Verda y Pedro Martinengo.

En su parte superior vemos varias esculturas que representan a las virtudes teologales, destacando la de La Caridad sobre el frontón partido de la derecha. En el interior de la capilla tres grandes altorrelieves nos hablan de San Julián. En el centro el santo recibe la palma del martirio de la mano de la Virgen, a la derecha el bautismo del santo y a la izquierda el santo con la cesta de mimbre y a su lado San Lesmes. En segundo plano la representación de uno de los milagros que se le atribuye (la aparición de unos mulos cargados de grano en una época de hambruna).

Tanto el altar mayor como el trasaltar están comunicados físicamente por un óculo que permitía ver desde uno y otro lado la urna con los restos de San Julián.

Los restos de San Julián fueron trasladados desde la Capilla Vieja de San Julián en 1760. La urna que hoy existe esta vacía, ya que la urna original que era de plata fue fundida durante la Guerra Civil Española y los restos del santo quemados en el patio del Palacio Arzobispal.

Capilla de Santa Elena Fundada por el canónigo Constantino del Castillo.

Portada de piedra y retablo de Esteban Jamete (siglo XVI) y reja de Hernando de Arenas del año 1572.

El retablo es de madera de nogal sin policromar (siglo XVI). Nos habla del emperador Constantino, su madre Santa Mónica, así como la Anunciación y Asunción de la Virgen María.


Capilla Honda también llamada Capilla del Corazón de Jesús. Llamada así por encontrarse por debajo del suelo de la Catedral. Es una de las más antiguas de la Catedral. Antiguamente estuvo aquí la imagen de la Virgen de las Batallas que hoy día se encuentra en la Capilla del Sagrario. La actual capilla es del siglo XVI pero conserva unas puertas mudéjares de los siglos XII y XIII y un artesonado renacentista de finales del siglo XV o principios del XVI. El artesonado basa su organización en el triángulo equilátero, con el que se forman rombos y estrellas, algunas tan espectaculares como las dos colgantes, monumentales y atrevidas, que dominan en el centro. El friso se adorna con preciosa decoración vegetal y de animales fantásticos, rematado en una cornisa cuyos canecillos figuran deformes cabezas.

A la izquierda encontramos el retablo de San Diego y San Jacinto. En él encontramos dos pinturas de los santos al óleo sobre tabla (siglo XVII) y en la parte superior una copia de la Virgen del retablo de San Bavón de Gante de Van Eyck (óleo sobre lienzo).

A la derecha el retablo de María Auxiliadora, del cual destacamos una pintura de la Virgen de la Leche del siglo XVII (1600), que se encuentra en la parte superior del retablo. La talla de la Virgen es moderna del siglo XIX.

El retablo mayor en el centro de la capilla, está dedicado al Corazón de Jesús y es una obra barroca del siglo XVIII.

En las paredes diversas pinturas de los siglos XVII y XVIII.

Capilla del Socorro construida en el siglo XV (1486) por iniciativa del canónigo Gonzalo González de Cañamares, en la actualidad es una reforma del siglo XIX. Tiene tres retablos.

En el principal encontramos en el centro, la imagen de la titular de la capilla, la Virgen del Socorro del siglo XVIII y dos tallas de madera policromada de Santa Agueda y San Blas del siglo XVI.

A la derecha el retablo de San Antonio de Padua del siglo XVIII, con la imagen del santo en el centro y la Virgen con el Niño en la parte superior.

A la izquierda el retablo de Santa María. En nueve hornacinas con fondo gótico encontramos dieciséis tallas en madera policromada, a dos por hornacina y en el centro del retablo la imagen de la Virgen con el Niño. Se trata de una retablo del siglo XV de influencia hispano-flamenca. Detalle de una de las tallas del retablo: la Virgen

Junto a esta capilla encontramos el Altar de Quinta Angustia, del siglo XVI con una cabeza de Cristo pintada al óleo del siglo XVI y una talla de la Virgen de las Angustias en madera policromada del siglo XV, esta situada en una hornacina en el centro del altar.

Capilla de la Asunción Fundada en el siglo XVI (1511). Decorada con pinturas anónimas y embellecida con dos esculturas de Mariano Benlliure, de principios del siglo XX una que representa a La Fe y la otra a la Eternidad. Situadas cada una de ellas a los laterales de la capilla.

El retablo de la Asunción es de finales del siglo XVI, atribuido a Martín Gómez el Viejo y a su cuñado Pedro de Castro. En la predela, en grupos de tres; San Juan, Santo Tomas y San Mateo; San Pablo, El Salvador y San Pedro; Santiago el Mayor, San Andrés y San Bartolomé. En el centro del retablo la Asunción de la Virgen; en la calle izquierda Abrazo ante la puerta dorada, Anunciación y Nacimiento; en el centro Adoración de los Reyes; en la calle de la derecha Nacimiento de la Virgen, Visitación y Presentación del Niño en el templo; en la parte superior Dios Padre.

La reja es obra de Hernando de Arenas del año 1571.

Capilla o Parroquia de Santiago Fundada en el siglo XV por el obispo Álvaro Martínez, canciller de Enrique III.

El retablo es obra de Martín Gómez el Viejo de 1547 y fue profundamente reformado en el siglo XVIII. La escena principal, de madera estofada representa a Santiago en la batalla de Clavijo. Al lado de este retablo, otro pequeño retablo representa a Cristo y diversas escenas con la Virgen, pintados al óleo. Es obra de finales del siglo XVI.

En el fondo hay dos sepulcros con esculturas yacentes del siglo XV, uno del obispo Álvaro Martínez, fundador de la capilla y el otro de un caballero santiaguista anónimo.

La reja del comulgatorio y la del coro son del siglo XVI, mientras que la de la entrada es del XVII.

Capilla de los Peso o de la Visitación Fundada en 1524 por el canónigo Alonso Hernández del Peso. Reja de Esteban de Lemosín, con un repujado que representa el Árbol de Jesé (esta reja está considerada como la mas bella de la Catedral).

Retablo plateresco con dos tablas pintadas por Fernando Yañez de la Almedina. En su parte central la Adoración de los pastores, y en la parte superior la Visitación de la Virgen.

Capilla de Covarrubias Fundada en 1611 por el canónigo Sebastian de Covarrubias Orozco (famoso por ser el autor del Tesoro de la Lengua Castellana). Construida por Alejandro Scala en 1613, en estilo escurialense.

Retablo de 1613, con cuatro columnas cuyas estrías se labran en espiral. En el centro un lienzo de Jesús atado a la columna con San Pedro, atribuido a Luis de Morales "El Divino".

Capilla de Santa Bárbara Fundada en el siglo XVIII por el canónigo Tomás de Momeñe. El retablo de estilo barroco, está rodeado de pinturas murales que simulan pilares y columnas. En el centro del retablo una talla en madera policromada de Santa Bárbara y en la parte superior un lienzo con la Duda de Santo Tomás.

Capilla de los Caballeros Es la capilla más importante de la Catedral. Fundada en el siglo XIII por don García Álvarez de Albornoz y su esposa doña Teresa de Luna. Se cree que originariamente esta capilla estaba situada en uno de los ábsides de la catedral y que fueron destruidos para construir la doble girola. Refundada por Gómez Carrillo de Albornoz, canónigo y tesorero de la catedral en estilo renacentista siglo XVI. Trazada por Antonio Flórez, comenzaron las obras entre 1520 y 1525 siendo terminadas en 1531.

Reja de Esteban de Lemosín, destacando el repujado del medallón con la escena de la Anunciación y el candelabro de la crestería, así como la labor de forja de los barrotes. El nombre de la capilla está en la leyenda "sacellum militum" bajo el medallón y, por detrás, la que da fe del refundador: "Tesaurarii opus" (obra del tesorero).

Sobre la portada renacentista, el símbolo de la muerte a gran tamaño, encima del frontispicio clásico. La inscripción dice: Devictis Militibus Mors Triumphat.

En el suelo, el sepulcro de doña Teresa de Luna, destaca la cabeza y las manos de piedra blanca en relieve sobre la negra pizarra en la que se ha grabado la silueta del cuerpo. El sepulcro es obra del siglo XIV. Es el único resto que nos queda de la anterior capilla del siglo XIII.

También encontramos varios sepulcros con estatuas yacentes de alabastro, del padre y hermano del cardenal García Álvarez de Albornoz y Álvar García de Albornoz, realizados en el siglo XVI durante la reforma de la capilla.

Y también sepulcro del obispo Antonio Palafox, colocado en esta capilla en el siglo XIX.

Tres retablos ocupan la capilla, los tres obra de Fernando Yañez de la Almedina. El primero es el retablo de la Adoración de los Reyes, el segundo el retablo de La Piedad y el tercero al fondo de la capilla, el retablo mayor, de 1526 y que representa la Crucifixión en la tabla central, el nacimiento de Jesús sobre esta, a la izquierda un Papa y sobre él el profeta Isaías; a la derecha un obispo y el profeta Habacuc. En la predela, en el centro Cristo resucitado con el donante de la capilla, Gómez Carrillo de Albornoz, a la izquierda San Pedro y San Pablo y a la derecha los Santos Juanes. A los lados el martirio de Santa Inés y el martirio de Santa Catalina.

Capilla de los Muñoz Fundada por el canónigo Eustaquio Muñoz en 1537. La obra fue realizada por Diego de Tiedra, que conservó el arco polilobulado plateresco de la portada de entrada que es anterior a su obra.

Tiedra ordenó el conjunto con extrañas columnas de dos fustes superpuestos y diferentes en los que se pueden adivinar en la piedra, la cara y los brazos de un hombre aterrorizado y apoyados en la ménsula en cuyo interior hay un deforme telamón angustiado por la presión de las cartelas laterales.

Alrededor de la ventana, carátulas, dos cariátides en actitud serena, imágenes de San Juan Bautista y San Jerónimo, en atormentadas actitudes y gestos, San Roque y la Virgen con el niño y un San Rafael añadido a la obra, todo ello en una distribución de los elementos al menos singular para el gusto de la época.

En el interior, un retablo de madera policromada fechado en la segunda mitad del siglo XVI con la Virgen, el Niño y los Santos Juanes niños en el centro. A la izquierda Santa Ana, San Joaquín, San Cristóbal y San Pedro; a la derecha Zacarías, Santa Isabel, San Pablo y Santiago. En la predela Cristo yacente y en la parte superior Dios Padre entre ángeles trompeteros. Atribuido al imaginero Alarcón.

Las rejas de la capilla son de autor desconocido.

Arco de Jamete Se trata de la puerta de acceso al claustro. Llamada así por su autor Esteban Jamete, natural de Orleans (Francia). Obra maestra del renacimiento español pero con influencias del primer plateresco. Fue realizado entre 1545 y 1550.

La obra fue encargada por el obispo Sebastián Ramírez de Fuenleal a Esteban Jamete.

El conjunto se compone de un gran arco de entrada, una especie de zaguán y una portada que da paso al claustro. Se integra en este conjunto un rosetón gótico que contrasta con la portada renacentista, lo que hace que ambos elementos formen un conjunto sereno y equilibrado. El rosetón representa al árbol de Jesé y fue realizado por Giraldo de Holanda en 1550.

En la parte superior del gran arco de entrada encontramos la fecha de construcción (1546). Destaca en la rosca del arco, un apostolado de finísima talla. En el intrados encontramos dos pequeñas capillas dedicadas a San Pedro y San Pablo.

Pasado el arco entramos en el llamado zaguán, se trata de un espacio abovedado con una cúpula de planta elíptica sobre pechinas, labrada con casetones en donde se alternan una rosa y un profeta. La bóveda quedó destruida en 1902 al caer la torre de campanas y sólo una parte ha sido rehecha con los materiales originales. A los lados de este espacio dos nichos vacíos que nunca han sido ocupados.

La portada de acceso al claustro tiene dos puertas separadas por un mainel decorada con un Ecce Homo. En el rectángulo que forma el dintel, encontramos decoración de escudos, grutescos y guirnaldas y sobre éste los relieves de la Adoración de los Reyes.

Capilla de Santa Catalina , antigua de los Pacheco. Conserva los sepulcros de sus fundadores.

Capilla del siglo XV, aunque la entrada fue rehecha en el siglo XVI con dos arcos de medio punto. El retablo de 1525, con una tabla anónima enmarcando en un marco plateresco representando el martirio de Santa Catalina.

A su lado encontramos el retablo de la Virgen de las Nieves, estilo barroco, del año 1717 y realizado por Francisco Pérez y Fernando Martínez. Se dedicó a la Virgen de las Nieves porque en 1492, asolada la ciudad por la peste, el pueblo rogó a esta Virgen por la salud de la ciudad y esta le fue concedida.

Capilla de San Bartolomé fundada por el canónigo Ruy Gómez de Anaya a finales del siglo XV. Se trata de una capilla con bóveda de crucería apoyada sobre ménsulas. A destacar la escultura en piedra policromada sobre el arco de entrada.

Retablo de autor anónimo del siglo XVI.

Al lado de la capilla encontramos el retablo de San Mateo y San Lorenzo, obra de 1553, tallado por Esteban Jamete para el retablo y Martín Gómez el Viejo para la pintura.

Galería de fotos varias

Lugares de interés

• Museo español de arte abstracto
• Museo arqueológico de Cuenca
• Casa Museo Zavala
Museo Diocesano
Ayuntamiento
Casas Colgadas siglo XIV
Puente de San Pablo pasarela de hierro que mide 60 metros, construido en 1902
Convento de San Pablo hoy Parador de Turismo
Torre Mangana
• Palacio de los Toreno
• Iglesia de El Salvador neogótica siglo XVIII
Iglesia Convento de La Merced siglo XVI
• Iglesia de San Andrés siglo XVI
• Iglesia de San Felipe Neri siglo XVIII
• Iglesia de San Miguel, hoy Centro Cultural
Iglesia de San Pedro octogonal siglos XVII-XVIII
• Iglesia de la Virgen de la Luz siglo XVI
• Ermita de las Angustias siglo XVII
Restos de las murallas
Portada Colegio de Jesuitas siglo XVI

Ficha técnica

Fecha de realización página: 01 de Abril de 2.005
Fecha última modificación: 03 de Mayo de 2.005


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