IGLESIA DE SAN ANTONIO ABAD c/Sagunto, 188
El origen de esta iglesia se remonta al siglo XIV cuando la Orden Hospitalaria de San Antonio Abad (los antonianos) levantan
una ermita y un hospital en terrenos adquiridos en el paraje de Orriols, en el antiguo camino de Aragón. De esta
fábrica nada ha perdurado.
En el siglo XV, entre 1476 y 1492 se construye una iglesia de nueva
planta de tradición gótica al estilo de las llamadas de reconquista, es
decir nave única rectangular, cubierta a doble aguas con arcos de diafragma y techumbre de madera.
En el siglo XVIII la iglesia es reformada entre 1756 y 1768 según los
cánones neoclásicos de la época, obras llevadas a cabo por fray Francisco de Santa Bárbara que ya
había intervenido en las obras llevadas a cabo en
San Miguel de los Reyes.
En 1787 el rey Carlos IV expulsa a los antonianos de España y el edificio queda abandonado hasta 1805
en que es comprado por la orden de los dominicos, que ponen el convento bajo la advocación de San Antonio y
San Onofre. En 1835 no obstante con la desamortización de Mendizábal se ven obligados a abandonar el convento.
En 1837 las monjas de
San Cristóbal compran el convento desamortizado para establecer en él su residencia. En 1863 la techumbre
de la iglesia cae dejando a la vista la bóveda gótica.
Las monjas proceden a su restauración y ampliaron el convento con un patio neoclásico
de dos plantas, adosado a la iglesia por el lado de la epístola.
La planta baja del patio está formado por grandes arcos de medio punto realizados en ladrillo sobre un zócalo de piedra. El segundo piso
tiene la misma disposición pero esta vez los arcos son de menor tamaño y quedan cerrados por vitrales. Las paredes del claustro bajo dispone
en todo el perimetro de un alto zócalo de azulejos de color azul y amarillo.
En 1899 (siglo XIX) adquieren el convento la Orden Salesiana con el objeto de establecer
un Colegio de niños, para ello levantan un tercer piso en el patio o claustro que las monjas de San Cristóbal habían levantado. Este tercer
piso con variaciones sigue la misma lógica constructiva que los pisos inferiores.
Después de la Guerra Civil Española, los salesianos volvieron a ocupar el convento para seguir su
actividad docente, quedando el templo constituido como Iglesia parroquial de San Antonio Abad.
De su anterior estructura gótica apenas restan cuatro arcos de diafragma y parte de la techumbre, elementos que
quedan ocultos por la actual bóveda de medio cañón, realizada por fray Francisco de Santa Bárbara.
La iglesia en la actualidad se define como de nave única de cinco tramos, bóveda de medio cañón, corto transepto en cuyo
crucero se levanta una cúpula y presbiterio rectangular. La bóveda del presbiterio y las pechinas de la cúpula se
encuentran pintadas al fresco, atribuidas según Orellana a Antonio Beltrán, pintor de la Real Academia de San Carlos de
Valencia. Otros autores las atribuyen a un discípulo del pintor Vicente López.
Las pinturas del presbiterio representan una
gloria celestial, en cuyo centro encontramos a Dios Padre entre nubes y ángeles.
Bajo él una Última Cena, donde destaca la Copa del Santo Cáliz en su forma actual. A ambos lados pinturas de la
Virgen María ofreciendo las tórtolas en el templo, Moisés en Monte Sinai, el sacrificio de Isaac etc.
En el Altar Mayor encontramos un retablo dorado, en cuyo centro y en una hornacina encontramos la imagen de San Antonio Abad, obra
moderna de José Pérez Gregori. A ambos lados de la hornacina cuatro columnas estriadas con capiteles corintios dorados y dos pilastras
del mismo estilo. Remata el conjunto un frontón triangular.
La decoración interior se corresponde con pilastras estriadas adosadas de estilo corintio y capiteles de acanto dorados. La separación
de las capillas laterales y la nave central se realiza a traves de arcos de medio punto. La iluminación se realiza a traves de los vanos
situados en el tambor de la cúpula del crucero.
En el transepto encontramos dos retablos, ambos de estilo barroco, en el lado del evangelio dedicado a Maria Auxiliadora, una escultura en madera
policromada de Carmelo Vicent. En el lado de la epístola San Juan Bosco, también de madera policromada y obra de José Arnal.
Entre las capillas laterales que podemos encontrar en la iglesia, destacamos la dedicada a
San José, en la que aparece la figura del santo exenta con el Niño Jesús y el bastón florido; y la capilla recientemente
abierta dedicada a los mártires salesianos de la Guerra Civil Española.
La primera capilla del lado del evangelio según entramos por la puerta, está dedicada a Capilla de la Comunión. Esta se
dispone en planta de cruz griega, en cuyo crucero se levanta una cúpula sobre pechinas. Preside la capilla una imagen de
la
Virgen del Rosario, obra moderna de Vicente Bellver. Destaca así mismo en uno de los brazos de la capilla una imagen de
Cristo crucificado realizada por José María Ponsoda.
La primera capilla del lado de la epístola según entramos por la puerta principal, es en realidad un pasillo que permite el
acceso al claustro o patio del colegio de los salesianos.
A los pies de la iglesia encontramos un pórtico o atrio cubierto, en cuya parte superior se sitúa el coro y órgano de la iglesia.
El acceso a la iglesia se realiza a traves de una sencilla puerta formada por un arco de medio punto. A ambos lados sendos
arcos de medio punto enmarcan dos ventanas adinteladas que permiten el paso de la luz al atrio. Por encima de la puerta en
una hornacina encontramos una imagen de San Antonio Abad, con su fiel amigo y con el que siempre se le representa: el cerdo.
En la fachada de la iglesia podemos ver un
panel de azulejos con una representación del santo, un pozo y una imagen de iglesia facilmente reconocible en su actual fachada
y una frase que dice: Si algú no pot parlar bé o no té la llengua prou neta. Sant Antoni te un remei: "L'aigua de la campaneta".
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