Siglo XI Alqueria de Rascanya
Siglo XIV Monasterio cisterciense de Sant Bernat de Rascanya
Siglo XIV Monasterio Jeronimo de San Miguel de los Reyes
Siglo XIX Presidio Nacional
Siglo XXI Biblioteca Valenciana
El historico y grandioso edificio del antiguo Monasterio Jeronimo de San Miguel de los Reyes
se halla
situado bien entrado en el llamado "Camino Viejo de Barcelona", después de dejar atras el
antiguo arrabal del barrio de Sagunto.
En el lugar que antiguamente y en plena huerta, se llamó el "llano de San Bernardo", por haber
existido alli la abadia cisterciense de "Sant Bernat de Rascanya" o de la Huerta, fundado en
el ultimo cuarto del siglo XIV, por fray Arnaldo Saranyó,
abad del
Monasterio de Santa Maria de Valldigna , de la que dependió la nueva casa.
Dicho monasterio cisterciense fué construido sobre una alqueria musulmana llamada "Rascanya" de
ahi que a este monasterio también se le conociese como "Sant Bernat de Rascanya".
Según algunas cronicas, durante la penúltima década del siglo XIV, mudejáres condenados construyerón
los elementos básicos que permitierón albergar vida en comunidad. En 1387 Lorenzo Zaragoza, pintor
altamente ensalzado por sus contemporáneos y primero de renombre afincado en la ciudad de
Valencia, finalizó su trabajo en el retablo del altar mayor de la iglesia, y se pasó a la
erección canónica de la abadia.
La muerte de fray Arnaldo abrió un periodo de tensa relación entre las casas madre e hija. El
absentismo de los abades, incluso fuera de los reinos de la Corona de Aragón, llevó a una
relajación de las costumbres, que se acentuó con el gobierno de los abades comendatarios,
clérigos o seculares,
interesados principalmente en obtener beneficios económicos.
El estado de vida relajada, preludio de su extinción, fué recogido por Claude de Brosenval,
secretario del abad de Claraval, en la visita que realizó en 1532. Años después, a petición
del Duque de Calabria, personas doctas emitierón un informe que corroboraba estas impresiones,
lo que finalmente impulsó al Papa Pablo III a extinguir la comunidad de San Bernardo e instituir la
de San Jeronimo en su lugar.
Después, por voluntad de la reina doña Germana de Foix, viuda primero de Fernando el
Catolico y después del marqués de Branderburgo y junto a su tercer esposo, don
Fernando de Aragón, duque
de Calabria y virrey de Valencia, ordenarón levantar en aquel lugar un nuevo monasterio bajo la
advocación de San Miguel.
Ambos esposos hicierón testamento dejándose sus cuantiosos bienes uno a otro en vida,
y a la muerte de ambos, sus bienes y fortuna pasarón a la Orden de los Jerónimos, para la
construcción del monasterio de dicha orden, ya que Germana de Foix queria ser enterrada en
Valencia, en un monasterio de la citada orden. Germana de Foix falleció en octubre de 1536.
Para renovar el viejo monasterio se solicitarón trazas a expertos maestros: Alonso de Covarrubias,
maestro de obras de su majestad y de la iglesia de Toledo, y Juan de Vidaña, criado al lado del
Duque de Calabria, y oficial tambien aventajado en materia de arquitectura. El primero ofreció
el plan general, que tuvo siempre en cuenta la casa existente.
Las obras comenzarón en el 1546 y se terminarón tras pasar
por ella diferentes maestros en el año 1644, aunque hasta mediados del siglo XVIII se
hicieron numerosos añadidos en la cripta, la iglesia, retablos, balaustrada...
Poco después de la muerte de su fundador, en el 1550, las obras prácticamente se paralizaron,
debido a largos pleitos, hasta que fuerón reanudadas en 1578.
En lineas generales comprendia: una gran iglesia en el eje axial de una composición con dos
claustros, comunicados por detras del templo mediante un corredor.
Modificaciones posteriores transformarón enormemente el proyecto, sobre todo en lo formal, pero
la distribución básica se mantuvo.
El claustro sur (que es la zona libre y abierta al público) y las dependencias que distribuía fué el primer espacio que comenzó a
construirse. Los problemas económicos que suponía seguir la traza de Alonso de Covarrubias, llena
de molduras, acorde con el llamado estilo plateresco, obligó a los monjes a cambiar el
proyecto. En 1578 monjes jerónimos valencianos acudierón a El Escorial donde copiarón el claustro
principal o de los Evangelistas, ya finalizado. El claustro valenciano adaptó el clasicismo
escurialense, pero con múltiples variantes. Algunas forzadas por las obras ya construidas, otras
sin embargo, eran transgresiones libres. Desde 1578 hasta comienzos del siglo XVII, con algunas
interrupciones, Juan Barreda, Juan de Ambuesa y Juan Cambra, entre otros, se sucedierón en su
realización.
Más fotos del
claustro sur y otras dependencias
El claustro sur de San Miquel de los Reyes constituye una de las obras más relevantes de la
arquitectura valenciana del Renacimiento. Se compone de dos galería superpuestas de siete
arcos por cada lado, de orden dórico en la inferior y jónico en la superior. El claustro se
corona por medio de una balaustrada con bolas sobre pedestales y piramides en las esquinas.
En el centro del patio habia inicialmente una fuente que, a finales del siglo XVIII, fué
sustituida por un pozo. Alrededor de este claustro se situaban las dependencias donde se
desarrollaba la vida de los monjes. En la planta baja se encontraban los servicios comunitarios
como la sala capitular, el refectorio o comedor, la cocina ... y en las plantas altas las
celdas de los monjes.
Este claustro está formado como hemos dicho por dos pisos superpuestos, al piso de arriba se accede
por una escalera de las llamadas imperiales de dos tiros paralelos en el primer
tramo y unificado en el segundo.
Al claustro sur se entra, por un puerta situada a la derecha de la fachada principal de la
iglesia. Una vez hemos entrado en el claustro, si queremos hacer un recorrido por el mismo,
empezaremos por el ala que queda a nuestra derecha.
Puerta de acceso al claustro .
La
primera portada corresponde a la escalera que sube al piso superior del claustro, la
segunda
puerta también da acceso a la escalera y en ella encontramos uno de los pavimentos originales
del monasterio. La tercera y cuarta puerta da acceso a una gran sala que era el Aula de Lectura, y
que hoy es utilizada como sala para pequeñas exposiciones temporales y como oficina de
información.
Esta sala construida por Joan d'Ambuesa y Joan Cambra entre 1581 y 1601, estuvo destinada,
problablemente, a alojar el aula para leer arte y teologia según la idea inicial del Duque de
Calabria. Se ordenaba a base de pilastras y capiteles sobre los que se apeaban los acos que
sustentaban las bóvedas. Fué destruida al construirse, entre 1874 y 1886 una galeria penitenciaria
en esta ala.
Mas adelante y en el ala que le sigue encontramos en el centro del muro, una
puerta mas adornada ,
que corresponde a la Libreria del Duque de Calabria. Esta sala se construyó inicialmente para
albergar la importante biblioteca del Duque de Calabria, pero en 1603, la comunidad tomó la
decisión de trasladarla a la planta primera del ala oeste. En el siglo XVIII se utilizó
posiblemente como refectorio o comedor de los monjes. La traza y ejecución del portal de acceso
es obra de Juan d'Ambuesa (1582-1583) donde puede verse en la parte superior el
escudo con las armas
del Duque de Calabria .
La
siguiente puerta que se encuentra ya en la siguiente ala, pero hace casi esquina con el ala
de la que venimos, es la llamada Torre del Prior, obra de Jerónimo Labal (1571-1578). Esta sala
se construyó seguramente siguiendo las trazas de Covarrubias. Llama la atención la bóveda y el
arco de piedra llamado de claustro o rincón. Las tres plantas de la torre se comunican interiormente
por una escalera de caracol. Posiblemente se utlilizaba como celda baja del prior, aunque en el
siglo XVIII se convirtió en despensa del monasterio.
Al final del ala donde nos encontramos,
una puerta comunica con la Sala Capitular, obra de
Alonso Covarrubias y Jerónimo Labal (1548-1578). La sala capitular, lugar donde se reunian los
monjes para leer los capitulos de las Sagradas Escrituras y resolver asuntos internos de la
comunidad, se realizó siguiendo el proyecto de Alonso de Covarrubias ya que por esta sala se
comenzó la construcción del claustro sur. Las obras de restauración han permitido descubrir y
restaurar las pinturas que decoran sus bóvedas. Posiblemente, la Sala Capitular fué utlilizada
en el siglo XVII como Capilla mientras se construia la iglesia.
Al lado de la puerta de la Sala Capitular encontramos un pasillo por el cual se puede acceder
al Claustro Norte, pero nosotros continuamos por la siguiente ala de este claustro sur, para
detenernos en unica
portada existente y que corresponde a la entrada a la iglesia.
La iglesia es obra de Joan Cambra, Pere d'Ambuesa y Martí d'Orinda (1601, 1623-1644).
Comenzada a principios del siglo XVII sobre la antigua iglesia cisterciense, de la cual
aprovecha algunos muros, no será hasta 1623 cuando su construcción reciba el impulso
definitivo, siendo concluida en 1644. La iglesia de grandes proporciones, presenta planta de
cruz latina, cúpula en el crucero, coro alto en los pies y capillas laterales. En el exterior,
la portada de acceso flanqueada por torres fué una de las primeras fachadas retablo de Valencia.
El retablo del altar mayor, las gradas y el enlosado del presbiterio y los retablos de las
capillas laterales son del siglo XVIII. En su construcción se empleó una decoración de taracea
o marqueteria con la incrustación de mármoles de varios colores.
Con este recorrido hemos dado la vuelta completa al piso bajo del claustro sur y nos volvemos
a encontrar en la puerta de entrada al claustro.
En el piso superior del claustro se encontraban las celdas de las monjes.
El patio norte es en la actualidad el resultado de la incorporación de sucesivas edificaciones
construidas en diferentes épocas; desde los restos arquitectónicos de la alqueria islamica de
Rascanya y del monasterio cisterciense de Sant Bernat hasta un ala inacabada del segundo claustro
jerónimo y los pabellones penitenciarios.
La iglesia
A lo largo del siglo XVII se realizó la fachada de la iglesia, de tres cuerpos. El primero
es de orden dórico,
con seis columnas, y dos nichos que albergan las estatuas de San Jerónimo y Santa Paula. Sobre
la puerta hay un altorrelieve con un ángel que porta los escudos de armas de los fundadores. El
segundo cuerpo es jónico, con igual número de columnas y disposición. En medio se encuentra un
nicho con la estatua de San Miguel, y en los intercolumnios laterales ventanas que iluminan el
coro. En el tercer piso, en la calle central se enmarca una gran ventana con columnas salomónicas,
corintias de estrías en espiral y pilastras cajeadas. Cada una de las calles, un piso mayor en
la central, culminan con frontones semicirculares partidos, coronados por las esculturas de los
tres Reyes Magos. La fachada se encuentra delimitada a los lados por dos grandes torres de sección
cuadrada, leves resaltos, prominentes cornisas y balaustrada con piramides y bolas.
La fachada en definitiva, forma parte de la tipología conocida como fachadas retablo, que tanta
predicación tuvo en tierras valencianas, y directamente se conecta con las portadas del Convento
del Carmen o la parroquial de Liria. Fué realizada por Pedro Ambuesa en el 1625.
Mas fotos de la iglesia
El Monasterio como ya hemos dicho está bajo la advocación de San Miguel y recibe el sobrenombre
de los Reyes en referencia a los tres reyes magos que figuran en esta fachada. Se dice que el
duque de Calabria decía descender del rey Baltasar a pesar de que este no era negro.
La iglesia, fué
construida entre el 1623 y el 1645 bajo las órdenes de Pedro de Ambuesa y Martín de Orinda. Se
trata de uan iglesia de grandes proporciones con planta de cruz latina, amplia y única nave,
cupula sobre pechinas y tambor en el crucero, un gran coro alto a los pies casi tan grande como
el del Escorial y capillas laterales comunicadas entre si. El coro es amplio, ya que como la orden
de los jeronimos es una orden de las llamadas contemplativas, pasaban muchas horas al cabo del dia
orando en el coro. Encima del coro en el techo encontramos un reloj boca abajo para que los monjes
pudierán saber en todo momento la hora del dia.
Mas fotos de la cúpula
de la iglesia.
Mas fotos del interior de la iglesia
Se ordena con colosales pilastras toscanas con fuste acanalado y cañas en el tercio interior
sobre basas. Las capillas se abren a la nave por medio de arcos de medio punto, y sobre éstas se
situan las tribunas flanqueadas por columnas jónicas que soportan un entablamento coronado por
jarrones y frontones, alternando los segmentales y los de volutas enrolladas. Sobre estos
espacios se encuentra un entablamento con ménsulas-talón resaltado sobre las verticales de las
pilastras.
Una bóveda de cañón con lunetos cubre el espacio. Las ventanas que se abren en los lunetos
ofrecen diversidad de diseños. Riqueza que vuelve a repetirse en las diferentes portadas, entre
las que destacan por su fantasía las del crucero.
La capilla real, esta situada en la parte del Claustro que da al mar, con una anchura de 25
pies. Vista desde este, tiene una puerta de piedra bien labrada y dos ventanas con rejas a
ambos lados. En el interior nos encontramos con tres hornacinas. La mayor en medio, dedicada
al altar y el retablo de los Reyes y, las otras dos, como destinatarias de las imágenes que
se estimen oportunas. Hay bellos pilares a los lados de estas hornacinas, junto con
pedestales, basas y capiteles, que suben hasta el alquitraba, friso y cornisa. En esta se
labró la leyenda referida a la capilla real. Se hicieron una serie de ventanas encima de
los tejados y claustros, mirando al mar y, donde no era posible, se pensó en poner las
armas del duque de Calabria junto a diversas figuras. La bóveda tenía que se ochavada y, en
lo más alto del tejado, el remate con la cruz.
La escalera, tiene dos subidas, con corredores en su parte alta, a manera de mirador,
frente al mar, con tres amplias ventanas, que se corresponden con las de la planta baja.
Fue construida con piedra de la mejor calidad. Covarrubias propuso construir vistosos palcos
de piedra, para que la pendiente fuera suave, con pasos de pie y medio de ancho y prudente
altura. El resto de escaleras tenían que construirse de madera gruesa, con pasos de un pie
y cuarto de ancho.
En la cripta de la espaciosa y esbelta iglesia, bajo el altar mayor, fuerón situados los dos
suntuosos mausoleos, labrados en mármol, uno frente al otro, donde reposan los fundadores del
monasterio; la Reina Doña Germana y sus esposo el duque de Calabria.
El aljibe fué situado debajo de las bóvedas de la escalera principal, con paredes
asentadas sobre tres pies del nivel del edificio, subiendo hasta las bóvedas, las cuales
lo cerraban por su parte alta, con boca en el mismo grueso de la pared.
Hacia la ruina ...
Aquel magnífico edificio, y sobre todo el espacioso templo, sufrió cruel devastación durante la
invasión de las tropas de Napoleón, desapareciendo valiosas obras artisticas. Después, cuando la
exclaustración de las Ordenes religiosas del año 1835, cuadros y otras obras artisticas que se
conservaban pasarón al Museo de Bellas Artes de Valencia, y buena parte de los libros, especialmente
valiosos códices miniados que pertenecierón a la comunidad de los Jerónimos, pasarón y se
guardarón en la biblioteca de la Universidad Valenciana.
Después de la devastación, el monasterio de San Miguel de los Reyes, estuvo en peligro inminente
de desaparecer. Un particular que lo habia adquirido iba a demolerlo en 1843 para
aprovechar los materiales. El Ayuntamiento de Valencia, mediante informe de la Real Academia de
Bellas Artes de San Carlos, acudió al Gobierno, logrando el rescate del historico edificio. Pero
el destino fué deporable. En un principio se intentó instalar fabrica de tabacos, proyecto que,
aun cuando se insistió repetidamente, no se llevó a efecto. Después se estableció en el edificio
asilo de mendicidad y más tarde se dedicó a correccional para mujeres. Cuando se reservó a las
mujeres penadas de toda España el establecimiento penitenciario de Alcalá de Henares, el
Gobierno de Madrid dispuso que fuese destinado a hombres el de San Miguel de los Reyes, efectuandose
obras que desfigurarón la grandeza del monumental monasterio, antaño tan visitado por reyes y
otras personalidades, llevados allí por la fama y belleza de su construcción, las joyas artisticas y
su extensa y valiosa biblioteca ...
Entre las obras mas llamativas que se hicierón en el monasterio para cumplir con su misión de
prisión tenemos, la de cerrar el claustro norte que se encontraba inacabado, rodear el monasterio
con una pequeña muralla y torreones para los guardias (que aun se conservan) y cegar los arcos
del claustro sur, amén de cubrir con cal muchas de las salas del monasterio.
Como edificio perteneciente a una orden monástica, bien
cisterciense o jerónima, presenta un emplazamiento poco habitual. El deseo de aislamiento que
le caracteriza se ve perturbado no sólo por la cercania de la ciudad de Valencia, sino por la
proximidad fisica del Camino Real que la comunicaba con Sagunto, una de las principales vias de
acceso a la ciudad del Turia. De hecho, perturbaba tanto a la vida en comunidad el trasiego de
gentes y animales por la citada via, que una de las primeras actuaciones de la comunidad
jerónima fue alejarla.
Problablemente la voluntad de enaltecimiento personal de los fundadores del monasterio
cisterciense, primero y jerónimo, despues, pueda justificar la citada situación.
La orden Jerónima
Diversos focos eremíticos que tenían como
ejemplo seguir a San Jerónimo en el desierto de Calcis, antes las críticas que recibían
por su tipo de vida, según algunos propias de beduinos, decidierón regularizar su tipo de
vida, y acudir al Papa. La decisión apareció prácticamente a la vez en territorios de Castilla
y Aragón, y posteriormente en Portugal. El 15 de octubre de 1373 el Papa concedió la bula
Sane Petitio a los castellanos, en la que les indicaba, entre otras cosas, que en adelante
seguirián la regla de San Agustin y usarían hábito blanco y pardo. Al año siguiente concedió lo
mismo a los ermitaños valencianos.
Las casas eran independientes según la corona en la que estuvieran, pero en el primer capítulo
general de la orden, celebrado en Guadalupe en 1415, la unión entre las casas de las coronas de
Aragón y Castilla fué total, y alcanzó una mayor coherencia en el siglo XVI con la reunión de las
dos coronas en un solo monarca.
Frente a las órdenes mendicantes, que buscan actuar sobre el mundo, los jerónimos mantienen la
tradición monastica medieval de retirarse de él para rezar por su salvación. Siguen una vida
apartada dedicada principalmente a la liturgia, las alabanzas divinas desde el coro, la
contemplación y la hospitalidad que conlleva la caridad. La rama masculina de desarrolló en los
limites estrictos de la Península Iberica e Islas Baleares. Fuerón llamados Religio Sancti
Hieronymi Hispaniarum . Precisamente el carácter coterráneo de la orden que indica su
nombre explica su constante vinculación con la Monarquía.
Los decretos de desamortización y exclaustración de 1835 llevarón a su desaparición. Tras diversos
intentos, en 1946 se restauró la observancia en Santa María el Parral (Segovia). A esta
iniciativa se sumó la de San Isidro del Campo (Sevilla, 1956), San Jerónimo de Yuste (Caceres,
1958) y Santa María de los Ángeles de Jávea (Alicante, 1964). En la actualidad sólo qudan escasos
monjes en Yuste y el Parral. En Valencia, la orden de los Jerónimos desapareció con el Monasterio
de San Miguel de los Reyes.
Los fundadores: Germana de Foix y Fernando de Aragón
Fernando de Aragón (1488-1550) fué Duque de Calabria; es decir, jurado como heredero al trono
de Nápoles. La deposición de su padre Federico I en 1501 y su propia claudicación meses después,
puso fin a una experiencia dinastica de sesenta años iniciada con Alfonso V el Magnanimo. El
adolescente Duque fué conducido a tierras hispanas, donde se le encarceló. Tras un periodo de
libertad y responsabilidades politicas fué de nuevo aprisionado por abrigar los deseos de cumplir
el mandato testamentario de su padre de restaurarse en el trono napolitano. En diciembre de
1523, después de mas de diez años en el castillo de Jativa, consiguió su definitiva libertad y
con ella inició un periodo de reconocimiento que culminó en 1526 con su enlace con Germana de
Foix y el nombramiento de ambos como virreyes y lugartenientes del Reino de Valencia, en cuya
capital hicierón entrada el 28 de noviembre.
Doña Germana de Foix (1488-1536) pertenecía a la dinastia reinante en Navarra, linaje que la convirtió
en la segunda esposa de Fernando II de Aragón el Católico. Años despues casó en terceras
nupcias con Fernando de Aragón, Duque de Calabria. En el testamento que redactó poco antes de
morir en 1536 indicó que su voluntad era que el monasterio de San Bernardo de Rascanya, pasase
a manos de los monjes jerónimos y le sirviese de enterramiento. Amplia fué la dotación que dejó
para tal fin. Su marido acogió como propio el proyecto y amplió el concepto de enterramiento al
de panteón familiar. La comunidad jerónima llegó en 1546 y tras la muerte del Duque en 1550 fué
nombrada heredera universal de don Fernando.
De Monasterio a Biblioteca Valenciana
Pese a la dilatada existencia del edificio, las vicisitudes más azarosas llegarón tras la
desarmotización de 1835. Tras algunos intentos de demolerlo, y proyectos de convertirlo en
parroquia, almacén para agricultores, fábrica de tabacos etc. en 1856 fué destinado a asilo de
mendicidad. Tres años mas tarde pasó a ser cárcel de mujeres y posteriormente de hombres, hasta
1966. Tras esta fecha sirvió como colegio durante largos años, a la vez que almacen de objetos
procedentes de embargos, pabellones de la feria de julio, etc. La década de los ochenta marcó
el inicio de las intervenciones en el edificio tras diversos proyectos, y múltiples propuestas
de uso. Actualmente es sede de la la Biblioteca Valenciana.
El eje fundamental de su colección lo constituyen los legados de intelectuales valencianos
como Nicolau Primitiu, Mosén Josep Espasa, Badenes Dalmau, Adolf Pizcueta y otros. A ello
se suman los fondos ingresados por depósito legal, habiéndose incorporado a su colección más
de 45.000 monografías desde 1983, así como los fondos procedentes de la adquisición de
bibliotecas o colecciones completas de autor, lugar de producción o asunto valenciano
preferentemente. En concreto, la colección actual de la Biblioteca cuenta con 2.562
manuscritos, 6.250 impresos de los siglos XV-XVIII, 160.000 monografías de los
siglos XIX-XX, 9.000 títulos de publicaciones seriadas, 9.000 carteles, 30.000
postales antiguas, 200.000 documentos fotográficos, 30.000 dibujos originales y 6.000
unidades de material audiovisual. Está previsto que las nuevas instalaciones puedan
albergar 2.000.000 de documentos. Para la consulta de estos fondos la nueva biblioteca
dispone de una sala de información bibliográfica, sala general de investigación,
hemeroteca, sala de fondo gráfico y sala de reserva.
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