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Situada en el marinero
barrio del Cabanyal a orillas del mar Mediterráneo, recibe el nombre de casa dels bous (de los toros) porque en
este lugar se refugiaban los toros o bueyes que
sacaban las barcas de pesca de la orilla del mar. De cualquier modo el nombre de bous no proviene de los toros o bueyes sino de una
forma artesanal de pesca propia del Cabanyal que recibe el nombre de pesca dels bous, en la cual dos barcas de pesca navegan en paralelo arrastrando las redes
entre ambas.
El edificio fue construido a instancias de la
Marina Auxiliante (anteriormente llamada Marina Protectora), sociedad
creada en 1874 con el fin de agrupar y ayudar en todo lo
menester a los pescadores del Cabanyal. En principio la casa dels bous se encontraba en la calle San Telmo (hoy calle José Benlliure del Cabanyal)
pero este lugar quedaba muy lejos de la orilla y hubo que buscar otro emplazamiento. La ocasión les llegó con la visita del rey
Alfonso XII a Valencia en 1877. Consiguieron hacerle
llegar un escrito con sus reclamaciones; y el rey en persona les escribió un mensaje que sirvió como carta fundacional de la nueva casa.
El mensaje firmado por el rey decía así: "Ninguna autoridad se oponga a que los pescadores de Pueblo Nuevo
del Mar, pertenecientes a la Marina Auxiliante edifiquen una casa para los toros en la playa".
Situada justo enfrente de la
Lonja de los Pescadores, es patrimonio de todo el barrio marítimo que quiso conservarla a pesar
de su manifiesto estado de abandono y que finalmente se ha conseguido restaurar y dedicarla a uso museístico con el nombre de Museo de la Mar.
La casa tiene escaso valor arquitectónico, pero sí que tiene gran valor histórico y patrimonial, además del tono cultural que supone,
que la casa sea citada en varias ocasiones en el libro "Flor de Mayo" del novelista
Vicente Blasco Ibáñez. También se dice que en la casa guardaba el pintor
Joaquín Sorolla los cuadros mientras los pintaba.
Se trata de una casa de finales del siglo XIX al que le precede un patio descubierto cerrado por un portón encarado al este,
es decir cara al mar. El edificio de dos plantas, tiene su entrada formado por un arco rebajado y sobre el mismo un balcón con
antepecho de forja. Dos ventanas en el primer piso completan el conjunto y bajo ellas dos accesos a la planta baja. En la fachada se pueden encontrar dos cabezas de
bueyes sin cornamenta, recuerdo perpetuo del uso de la casa.
Destaca en su fachada sur (calle lateral) un
reloj de sol recientemente restaurado. En su parte superior lleva la fecha de 1895.
Como espacio anexo a la casa dels bous, se ha musealizado un solar que en origen tomaba el nombre de solar de tenydors o casitas dels tenydors, era el lugar donde
los pescadores se dedicaban al teñido de las artes de pesca.
En aquella época, las redes y aparejos de pesca se fabricaban con fibras naturales (como el algodón o el cáñamo). Para que no se pudrieran con el agua del mar y la humedad, los pescadores debían teñirlas periódicamente con corteza de pino u otras sustancias orgánicas curtientes.
Este gran solar comunitario se dividía originalmente en unas 36 parcelas de unos 25 metros cuadrados cada una de ellas.
Cada espacio estaba asignado a los pescadores para realizar este duro trabajo.
Este jardín que hoy día toma nombre de jardín arqueológico, conserva restos de las antiguas casetas de teñido, hornos y
calderas donde se calentaba el tinte.
La casa dels bous en el recuerdo
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