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En uno de los lugares más céntricos de la ciudad de Valencia se halla este magnífico edificio,
mansión señorial que fue de los Marqueses de Dos Aguas, actualmente
propiedad del Estado Español, donde se halla instalado desde 1949 el espléndido y valioso Museo Nacional de
Cerámica y Artes Suntuarias "González Martí".
Un noble caballero, don Francisco Perellós, descendiente de los condes de Tolosa, casó a principios
del siglo XV con Joanna Perellós, hija única del acaudalado mosén Gines de Rabassa, los descendientes de este
matrimonio tomaron el apellido Rabassa de Perellós. Esta familia adquirió por compra la baronía
de Dos Aguas en el año 1496, siendo elevada a marquesado por el rey Carlos II en 1699.
Dicen los historiadores, que la casa de los
Marqueses de Dos Aguas fue considerada en Valencia
durante siglos, como dechado de nobleza y opulencia y que, su fortuna provenía de los años mil
quinientos, en cuyo tiempo una familia de mercaderes, los Rabassa, se enriquecieron, primero con
los tratos mercantiles y luego con los arriendos de los derechos de la Generalidad, o sea los
contratos de contribuciones indirectas.
Los Rabassa de Perellós continuaron sus negocios con la Generalidad, al mismo tiempo que ocupaban
elevados puestos en la gobernación política de Valencia y acumulaban dotes y herencias importantes
por medio de enlaces matrimoniales con otras importantes familias nobles valencianas.
Este monumental edificio, que llama la atención de cuantos lo contemplan por la originalidad y
riqueza de la decoración artística de sus fachadas y de su espléndido interior, fue construido en
el siglo XV por la familia Rabassa Perellós.
En su origen el palacio era una construcción gótica de tres cuerpos dispuestos alrededor de un patio y
con una sola torre en la esquina noreste (la situada a la izquierda de la portada principal).
La fachada disponía de una galería corrida en el piso superior. En la actualidad y después de las numerosas reformas sufridas, el palacio
tiene planta irregular, organizado en torno a dos patios y con tres torres en tres de sus esquinas. Su alzado se desarrolla en
planta baja, planta principal y segundo piso.
En el siglo XVIII la casa solariega de los Rabassa de Perellós sufre
una radical reforma llevada a cabo hacia 1740 por el III Marqués de Dos Aguas, Ginés Rabassa de Perellós y Lanuza como
muestra de su poder y linaje. Los tres artífices principales de las reformas fueron
Hipólito Rovira (pintor),
Ignacio Vergara (escultor) y Luis Domingo (1718-1767) decorador.
Hipólito Rovira se encargaría de decorar la señorial casa. Las fachadas fueron pintadas al fresco con temas alegóricos y en tonalidades azules, pero bien
pronto desaparecieron, siendo vueltas a pintar en 1770 esta vez por José Ferrer, alias Ferreret (1728-1782), aunque esta decoración también
acabaría por desaparecer. Sobre la portada y protegiendo la misma se construiría un balcón corrido con antepechos de forja apoyado sobre
tornapuntas. Durante estas reformas también se construyó una segunda torre en su lado noroeste (a la derecha de la portada principal).
En esta reforma que cambió toda su anterior estructura gótica, destaca sobre todo su portada principal recayente a la calle del Marqués de Dos
Aguas. Está realizada en alabastro por el valenciano, Ignacio Vergara, fundador y profesor
de la
Real Academia de Bellas Artes de San Carlos,
sobre diseño de Hipólito Rovira, protegido del Marqués. (Ypolitus Rovira Ynventor et Ygnatius Vergara fabricator).
En la composición de esta magnifica portada realizada hacia 1745 se hace referencia a los dos ríos mas caudalosos de la comunidad valenciana: el
Turia y el Júcar, representados por dos grandes figuras humanas desnudas; bajo ellas dos cántaros derraman agua en clara
alusión al titulo de los marqueses.
En la parte derecha de la portada vemos representadas dos
cabezas de cocodrilo, un carcaj con flechas y una vasija por
cuya boca se derrama el agua. Sobre este conjunto una de las dos grandes figuras antes aludidas y más arriba decoración
de hiedra a cuyo tronco
se enrosca una serpiente.
En el lado izquierdo, un
león recostado, otra vasija derramando agua y otro carcaj con flechas. Sobre el lomo del león
descansa el pie del otro gigante. Completa el conjunto diversa decoración de tipo vegetal.
En el dintel de la puerta el complicado
escudo de los marqueses, el escudo de los Rabassa de Perellós y sus diversos
entronques nobiliarios. Abrazan o más bien protegen el escudo, las figuras de dos salvajes con mazas.
Así entre sus cuarteles podemos encontrar los
apellidos Perellós (representados por unas peras), el linaje de los Lanuza y de los Boil entre otros.
En el cuerpo superior de la portada, en una artística hornacina, la bellísima imagen, a tamaño natural de la Virgen del Rosario,
elegida como especial patrona por la Casa de Dos Aguas. A los pies de la Virgen
dos matronas arrodilladas una de ellas con una cornucopia
de la que se derraman frutos y la otra con una vasija a sus pies de la que salen monedas. En toda la portada se desprende la
desbordante voluptuosidad del estilo rococó. Por encima de la hornacina donde se encuentra la Virgen, vemos
representado la imagen de un
ángel con una trompeta, es la fama trompetera que proclama la grandeza del marquesado de Dos Aguas.
La Virgen del Rosario fue obra en madera policromada de Ignacio Vergara pero ésta desapareció, la que ahora vemos es una copia
en yeso realizada en 1866 por Francisco Molineli Cano (ca.1834-1905). La hornacina tiene una tapa que permite la ocultación de la imagen; cuando
los marqueses se encontraban fuera de palacio la imagen de la Virgen se encontraba oculta y cuando si que lo estaban la imagen
aparecía descubierta a la vista de la gente.
En la fachada recayente a la calle Poeta Querol, encontramos una segunda
portada, bastante más sencilla
que la principal, es la conocida como Puerta de los carruajes, y que ya su sólo nombre nos indica para que servía.
En la plazoleta que forma este espacio una
fuente da un toque romántico a este
maravilloso palacio. En este mismo lugar y hasta hace bien poco se encontraba otra
fuente similar, que ha sido sustituida por la que ahora vemos.
En 1843 hereda el titulo por no haber sucesión directa familiar, don Vicente Dasí Lluesma (1825-1893) hijo natural de Giner Rabassa Perellós y Palafox,
V marqués de Dos Aguas. Con este personaje se extingue el linaje de los Rabassa de Perellós ya que su hijo Vicente Dasí después de largos pleitos
recibe las propiedades del marqués y el titulo nobiliario pero no el derecho a usar el apellido. Vicente Dasí, VI marqués de Dos Aguas, recibe en
herencia el marquesado y junto con su gran fortuna particular que ya posee, se convierte en uno de los hombres más ricos del Reino.
Este realiza entre 1862 y 1867
una segunda y espectacular reforma del edificio, basada principalmente en la decoración ornamental del
interior y el exterior del edificio. Así en un claro estilo ecléctico, combina rococó, motivos
chinescos, estilo neoimperio y estilos Luis XV y Luis XVI. Así es frecuente la presencia de decoradores italianos y franceses, ajustándose
los adornos de rejas, ventanas y balcones al gusto afrancesado de aquellos años.
Es en este momento cuando el palacio adquiere su actual fisonomía.
En esta segunda gran reforma del palacio la escalera principal es reformada en su totalidad. Sólo permanece de la anterior reforma barroca
la
bóveda vaída que cubre la caja de la escalera y que fue pintada por Hipólito Rovira y que es lo único que se conserva además de la portada,
de la primera reforma
del edificio. Los frescos de la bóveda forman un conjunto de personajes y dioses de la mitología clásica: Minerva, Ceres, Júpiter, Mercurio
etc. La bóveda apoya en cuatro pechinas en estuco sujetas por atlantes y
decoradas por Luis Domingo con las cuatro partes del mundo conocido representados por sus animales
alegóricos: America con una caimán, África con un león, Asia con un elefante y Europa con un caballo.
Esta segunda gran reforma del palacio
es encargada al arquitecto Ramón María Ximénez Cros (Valencia 1829-1865), la decoración pictórica a José Brel Giralt y la parte decorativa a
José Nicoli y a Francini. A la muerte de Ximénez Cros se hace cargo de las obras el arquitecto Juan José Fornés Rubanals, aunque este
punto está todavía por confirmar.
Ramón Ximénez Cros abalaustra los balcones, decora con rocallas las jambas y dinteles de puertas y ventanas. Añade figuras de amorcillos, cornucopias,
mascarones, estípites y frontones tanto en el interior como en el exterior. Introduce en los frontones personajes femeninos desnudos a veces
en forma de figuras fantásticas. Las torres
se decoran con escudos, cimeras, petos y carátulas. La decoración de balcones y ventanas se realiza en estuco o terracota y las fachadas se
pintan con estucado jaspeado similando mármol en tonos grises y rosas
eliminando cualquier rastro de las pinturas al fresco que pudieran quedar de la anterior reforma
realizadas por Hipólito Rovira. Se derriba el balcón corrido realizado en el siglo XVIII sobre la portada principal.
En el
patio interior se sustituyeron las ventanas góticas por balcones con figuras
alegóricas en barro cocido alusivas a los intereses del marqués.
Así vemos representada las artes como son
la arquitectura (sosteniendo un plano),
la escultura (con un busto en sus manos),
el trabajo representada por una hilandera,
la agricultura, la riqueza
representada por el cuerno de Almatea, la sabiduría, la música y el
comercio representado por Mercurio y por un ferrocarril
bases de la fortuna del marqués.
En el centro del patio se colocó una pequeña fuente cuyo motivo central es un niño que cabalga sobre un cisne. Este mismo
motivo podemos encontrarlo idéntico en los
Jardines de Monforte.
En la reforma del palacio efectuada entre los años 1991 y 1998 se colocó una claraboya de cristal protegiendo el patio de la intemperie.
El interior del palacio se decoró también con bellas pinturas y artísticos mármoles en suelos y salones, donde
fueron famosos los bailes y conciertos con la actuación de los mejores cantantes y músicos que
se desplazaban a Valencia, especialmente invitados por los Marqueses de Dos Aguas.
El interior fue pintado y decorado por los mejores artistas del momento:
los techos de la sala chinesca fueron pintados por José Flores Vela,
los techos del salón pompeyano por José Marcelo Contreras Muñoz y Vicente Aznar Porcar. El comedor por Rafael Montesinos y Ramiro, el salón
de baile por Salustiano Asenjo Arozamena, el dormitorio del marqués por Plácido Francés Pascual y los tocadores y el salón rojo por
José Brel Giralt.
Los muros de las paredes se estucaron con alabastro de las minas de Niñerola -de donde se
extrajeron también los bloques de mármol alabastrino que utilizó Vergara para labrar la bellísima
portada del palacio-, próximas a la villa de Dos Aguas y que da nombre al marquesado.
En esta gigantesca reforma, Francini abrió en 1865 la puerta lateral del palacio hoy recayente a la calle Poeta Querol y conocida como Puerta de los
Carruajes, entonces abierta a la plaza de la Garrofera, y que era utilizada como portón para los carruajes.
El acceso al interior del palacio se realiza a través de la portada principal de Ignacio Vergara. Traspasado el zaguán, entramos al patio
antes descrito. Desde aquí una
puerta flanqueada por dos esculturas de bulto redondo en mármol de Carrara de
Santa Inés con un cordero en los
brazos y la
Diosa Ceres. Junto a Santa Inés un busto en bronce del creador y fundador del Museo don
Manuel González Martí.
Sobre el dintel dos altorrelieves con alegorías de la seda y la agricultura.
Desde aquí un vestíbulo en la planta baja nos lleva al interior del Patio de carruajes y por una
escalera de mármol de doble tiro al piso principal o noble. La bóveda de la caja de la escalera de honor se cubre con un
techo plano a base de casetones que
tapa la bóveda pintada por Hipólito Rovira y que sólo es visible desde el segundo piso. Ya hemos comentado que la caja de la escalera se
dividió horizontalmente en la segunda gran reforma del edificio.
Subiendo por la escalera accedemos al primer piso y la primera habitación que encontramos es el
Vestíbulo presidido por una hornacina con una
escultura de la diosa Flora en mármol de Carrara realizada en 1867. Sobre el dintel de
acceso al vestíbulo encontramos el
escudo del marquesado flanqueado por dos atlantes con mazas que representan a Iberia y a España.
Desde este vestíbulo se puede acceder a la terraza ajardinada o al Salón de personajes ilustres.
Terraza ajardinada
Este espacio es producto de la remodelación del palacio efectuada en el siglo XX para adecuar el palacio a su función de museo. En realidad nos
encontramos en uno de los patios interiores, que fue cubierto por un suelo a la altura del primer piso y que se ha habilitado como terraza. Contiene una
mezcla de paneles cerámicos del siglo XVIII,
mobiliario de jardín realizados con mosaicos en torno a 1900 y otros elementos decorativos. Para dar luz a la zona inferior del patio
se ha abierto una
claraboya que adopta cierta forma piramidal escalonada.
Salón de personajes ilustres
Habitación de planta irregular con decoración de escayola realizada por el tallista
Blasco González. Recibe el nombre de Sala de personajes ilustres porque
en ella podemos ver una serie de cinco retratos imaginarios de personajes ilustres valencianos realizados al óleo sobre lienzo
por Jose Brel Giralt (Valencia 1841-Valencia 1894).
Ellos son:
Joan de Joanes,
Juan Luis Vives,
Ausias March,
Ignacio Vergara y
Guillén de Castro. En la parte superior un friso decorativo con representaciones de niños músicos y
racimos de uvas. En origen era la antesala al salón del baile.
Salón de la Lumbrera pequeña habitación dotada de cuatro alacenas disimuladas en el muro que servía para guardar enseres. Dispone sobre
las alacenas de grandes espejos. Recibe este
nombre porque en origen disponía de un lucernario que iluminaba la habitación. Completa la decoración de la sala unos armarios con utensilios de
comedor puestos con carácter decorativo.
Salón chino
Recibe su nombre por el tipo de decoración que luce en sus paredes, un tipo de
decoración oriental muy popular en la época. La decoración es
obra de José Flores Vela (Valencia 1816-1880) y su hermano Vicente Pérez Vela (hermano sólo de madre). En los ángulos de la sala unos
pequeños templetes de influencia mongola destinadas a ser decoradas con jarrones. El
mobiliario es original de la época y se encuentra lacado en negro.
Comedor
Sala rectangular en la que destaca en el centro del techo, un óleo sobre lienzo en forma oval con una representación de "La luz fecundando a la
Creación" de Rafael Montesinos Ramiro (Valencia 1811-1877) fechado en 1862. En el lienzo podemos ver representadas alegorías de las Cuatro partes
del mundo conocidos.
La
decoración de la sala en escayola es a base de motivos cinegéticos, gastronómicos, de pesca y de granja. Destaca en esta
suntuosa decoración, los cuatro
bustos femeninos (alegorías de las Cuatro Estaciones del año), realizadas en estuco por José Nicoli y que se
sitúan en las enjutas de los muros.
Salón de Fumar
Sala destinada al ocio y al descanso, donde se fumaba y se tomaba café en la sobremesa. El techo dispone de una
serie de lienzos de Julio
Cebrián Mezquita realizados en 1890 con representaciones de amorcillos entre adornos florales. En los ángulos cuatro pequeños
tondos con representaciones florales del mismo autor. Estos lienzos son añadidos realizados en la reforma de 1998. El
mobiliario de la habitación es añadido que no guarda relación con el uso de la sala. En la pared un tapiz flamenco del siglo XVII.
Oratorio
Sala formada por dos tramos con una pintura en forma de óvalo en cada uno de sus tramos. Representan dos alegorías de la Gloria de María
pintadas por José Brel.
En la primera se representa el
Triunfo de María sobre el Mal (en forma de anagrama y pisando a la serpiente) y en el segundo
Ángeles músicos cantado alabanzas a María. En esta pintura se puede
leer una leyenda que dice: Regina Coeli Laetare Allelvia (Alegráte Reina del Cielo, Aleluya).
En el zócalo de las paredes, altorrelieves de escayola con escenas del Antiguo y
Nuevo Testamento realizadas por Francisco Molinelli en 1866.
Presidía el oratorio un retablo con una imagen de la Virgen del Rosario (patrona del marquesado) realizada en 1866 por José María García
Martínez, hoy desaparecida.
Sala gótica
Llamada así porque en esta sala se ha recreado un cierto ambiente gótico como elemento original del palacio del siglo XV. Tiene un artesonado de
madera del siglo XVI pero muy reconstruido. La Sala también recibe el nombre de Sala Pinazo, porque en ella se ha instalado una pequeña colección de
pinturas de esta familia de pintores valencianos:
Ignacio Pinazo Camarlench y sus dos hijos Ignacio y José. Desde esta sala se sube al segundo piso
donde se encuentra la colección museística de Cerámica. La escalera del siglo XVIII se cree procede del Palacio del Marqués de la Calzada en
Carcagente. La colección de cerámica comprende
desde tiempos íberos hasta la actualidad, pasando por cerámica musulmana y cerámica cristiana
medieval. Sin embargo nosotros continuamos el recorrido por este primer piso y dejamos para más adelante la visita a la colección
cerámica.
Antecámara distribuidor
Se trata de una habitación cuadrada cuya finalidad era servir de distribuidor a las habitaciones privadas de los marqueses (dormitorio y
tocadores de lujo y de diario). También es conocida como Sala de Confianza. Destaca el óleo sobre
lienzo pegado al falso techo, realizado por José Brel y que lleva por titulo "Alegoría de la Noche". Adopta forma octogonal y en el está representada
Selene la diosa griega de la Noche junto a otros personajes mitológicos.
Dormitorio de los marqueses
Habitación de planta rectangular en la cual destaca el óleo sobre lienzo pegado al techo que lleva por titulo "El Beso de la Noche o La Noche", obra
de 1862 de Plácido Francés Pascual (Alcoy 1834-Madrid 1902). Es interesante ésta pintura por la presencia de dos buhos (aves de la noche) que tiran del carro de la diosa. En este lienzo
podemos ver distintos personajes: junto a la diosa Nix, sus hijos Hipno y las Hespérides y otros personajes como
El Sueño, la Muerte, el Destino o el Río del Olvido.
Además hay que destacar junto a esta pintura del techo, cuatro más con
alegorías relativas al agua: Nereo el anciano del mar, el
Dios marino Océano, Nereida y Neptuno o Tritón, obras todas ellas de Plácido Francés Pascual. En la parte superior un
friso decorativo, con relieves de figuras femeninas aludiendo al tránsito del día a la noche.
En la habitación podemos ver también una
bañera de mármol de Carrara en cuyo frontal lucen dos delfines entrelazados. La bañera apoya en grandes patas de león.
Tocador de diario
Sala de planta rectangular cuyas paredes están decoradas por bodegones y paisajes inscritas en óvalos salidas de la mano
del pintor José Felipe Parra (1824-ca.1864).
En el techo una "Odalisca danzante" rodeada de flores e inserta en el centro de un rombo. La decoración de las paredes está realizada
en estuco. Durante un periodo de tiempo esta sala fue utilizada como biblioteca de obras de
Vicente Blasco Ibáñez. En la actualidad está
decorada como un dormitorio de época.
Tocador de lujo o de la Diosa Venus
También llamada de los Abanicos o del Alumbramiento. De planta rectangular, está situada en la torre del ángulo nordeste. En cada uno de sus
ángulos encontramos medallones de bustos femeninos en altorrelieve realizados en escayola.
Destaca la pintura del techo realizada por José Brel Guiralt representando a Venus y las
Tres Gracias o a Hebe con sus damas, aunque tales atribuciones están todavía en discusión.
El solado realizado en mármol de diversos colores tiene dibujado un
jarrón.
Sala de porcelana
Habitación destacable por las excelentes pinturas realizadas por José Flores Vela en seis paneles distribuidos por la pared con representaciones de
geniecillos o amorcillos alados que parecen subir por las paredes. El mobiliario de la habitación es el original y fue fabricado en Dresde
en 1863. Se trata de una habitación sin una utilidad definida. Sus elementos decorativos a base de porcelana han dado nombre a la sala.
Salón rojo
También conocida como Sala de los reflejos metálicos, Sala Azul de Luis XV o Salón de la Reina Ana.
Es una habitación de planta rectangular cuya
decoración en tonos rojizos
acabó por darle nombre. Destaca éste salón por el óleo sobre tela traspasada al techo, obra maestra de José Brel que lleva por titulo "Genio, Gloria y
Amor o El genero poético rindiendo homenaje al amor". Realizada en 1866, adopta la pintura forma oval y en ella vemos representados entre otros
personajes a Dante, Petrarca y Bocaccio, junto con sus admiradas amadas, Beatriz, Laura y Fiametta respectivamente. Sobre el conjunto de los personajes
una figura alada lleva un pergamino donde se puede leer: Genio Gloria y Amor. La firma de José Brel se encuentra en la túnica de Dante que es el
personaje ataviado con túnica roja en el primer plano del cuadro.
En los muros de la habitación, dos
pequeños paneles representando alegorías infantiles con los retratos reales de los cuatro hijos del marqués:
Pascual, Luisa María, Sofía y Vicente. El suelo del siglo XVIII está taraceado en mármol y lleva inscritas
las letras M.D. del Marquesado de dos Aguas.
Desde este salón se accede al interior de la hornacina donde se encuentra la Virgen del Rosario en la portada principal de Ignacio Vergara.
Salón pompeyano
Sala de planta cuadrada situada en el cuerpo de la torre gótica y
decorada en 1866 por José Marcelo Contreras Muñoz (Granada 1827-Madrid 1890) y Vicente Aznar Porcar (¿ ? - Valencia 1895)
entre otros.
Los marqueses trajeron a artistas franceses conocedores del
nuevo estilo pompeyano para
decorar las habitaciones en este nuevo estilo. En esta sala un friso en los arcos que forman los paños
recorre la parte superior de la habitación con
dieciséis
paisajes con escenas campestres y marinas salidas de la mano de Vicente Aznar Porcar.
En los muros laterales encontramos dos paneles pictóricos representando uno de ellos a la
Ninfa Dafne y a Apolo, mientras que el segundo representa a
Narciso y a la Ninfa Eco. El techo conserva un óleo sobre lienzo pegado al techo con
una representación de la Aurora, obra de José Marcelo Contreras Muñoz realizada en 1865. En los ángulos que forman la habitación encontramos cuatro
hornacinas para alojar jarrones.
Salón de baile
En la época decimonónica los salones de baile solían ser las habitaciones más lujosas de todo el palacio. El salón de baile del Marqués
de Dos Aguas era una
estancia de planta rectangular decorada en estilo neoimperio entre 1854 y 1867. En esta sala destaca el lienzo central del techo representando
la Rendición de Valencia a Jaime I (también conocida como El Consorcio de Valencia y don Jaime I por la Religión), obra de 1865 realizada por
el pamplonés Salustiano Asenjo Arozamena (Pamplona 1831-Valencia 1897). En ella se plasma la escena de la entrega
de la ciudad de Valencia al rey don Jaime. En el centro de la composición podemos ver una figura de mujer vestida de blanco, es la Fe Cristiana, el
rey con la rodilla ligeramente inclinada sujeta a la fe con su mano derecha, mientras que con la izquierda recibe la ciudad de Valencia representada por
una mujer de rodillas vestida a a usanza morisca. En la parte inferior del lienzo dos amorcillos sujetan el escudo de la ciudad.
Se trata de una obra maestra realizada al óleo sobre lienzo y clavada al techo de la
sala. Junto a esta obra (en los ángulos de la sala) encontramos
cuatro medallones realizados en 1866 por Plácido Francés Pascual con representaciones de Venus y Cupido.
En la
decoración de escayola intervino el tallista Eleuterio Alamon en 1865 con elementos relativos a la música y a la danza. También
podemos encontrar en la sala otros elementos decorativos elaborados en estuco e insertos en medallones, con los bustos de los marqueses de
Dos Aguas, don Vicente Dasí LLuesma y su esposa Carmen Puigmoltó Mayans.
Completa la decoración de la sala el mobiliario original y la presencia
de una tribuna o armariada en la pared cerrada por una celosía, donde se colocaban los músicos mientras tocaban, sin necesidad de que estos
pudieran ver a los nobles de la sala bailando.
En el centro de la sala podemos ver un
sofá tipo borne.
Desde el salón de baile volvemos a encontrarnos con el vestíbulo inicial, pues hemos dado la vuelta completa al palacio.
Bajando nuevamente la escalera visitamos la
Sala de las Carrozas (Patio)
En el palacio se exponen dos carrozas y una silla de manos que completan el panorama de vida suntuosa que se vivía en el
palacio. La carroza más impresionante y más popular es la conocida como
Carroza de las ninfas que era propiedad de los marqueses de
Dos Aguas. Fue construida por Ignacio Vergara hacia 1753 con la colaboración de Luis Domingo (decorador), Cristóbal Compañ (escultor) y
Gabriel Escuder (escultor). La parte pictórica corrió por cuenta de Hipólito Rovira. Destaca la presencia de cuatro ninfas en los pilares
de la caja de donde toma el nombre la carroza.
La segunda carroza fue propiedad del marqués de LLanera, construida hacia
1780 y fue donada por la familia Llanera al museo, en 1994.
La silla de manos que se expone en el museo es del siglo XVIII.
El Palacio hoy día
La inauguración del nuevo o más bien reformado
palacio fue realizada con un gran baile al que acudieron todas las personas importantes de Valencia y Madrid el
viernes 17 de mayo de 1867.
En 1924 Guillermo de Casanova Vallés, viudo de la Marquesa de Dos Aguas Rosalía Dasí Moreno, se hace con la propiedad del palacio, pero
no así con el titulo que pasa a su cuñada María Concepción Dasí Moreno. Guillermo Casanova cierra el palacio lo
abandona, vende todo aquello que puede vender y regresa a Cataluña de donde era natural.
El Palacio entra en una fase de abandono agravado por las diferencias existentes entre ambos cuñados.
En 1941 es declarado Monumento Histórico Artístico Nacional a fin de evitar el avanzado estado de ruina en que se encontraba.
El 7 de febrero de 1947, don Manuel González Martí y su esposa Amelia Cuñat Monleón dona al Estado Español su colección
de cerámica. El Museo queda instalado de forma provisional en casa de los donantes, pero en 1949 el Estado, a iniciativa de don Manuel González
Martí compra el Palacio
para instalar en el mismo, el recién creado Museo Nacional de Cerámica.
La restauración artística del edificio realizada entre 1950 y 1954 fue minuciosa, así como la instalación del gran número
de valiosas obras en las grandes salas, efectuándose la solemne inauguración del Museo Nacional
de Cerámica, el día 18 de junio de 1954 por el entonces ministro de Educación Nacional, don
Joaquín Ruiz Jiménez, que ostentaba la representación del Jefe del Estado, acompañado del ministro
de la Gobernación don Blas Pérez González. La total rehabilitación del edificio fue llevada a cabo por los arquitectos José Antonio
Pastor Pastor y Mauro Lleó Serret.
En 1962 se autoriza la exhibición de artes suntuarias en el museo con lo que el mismo pasa a denominarse Museo Nacional de Cerámica y
Artes Suntuarias "González Martí".
Entre 1969 y 1971 el palacio es ampliado construyéndose una nueva ala y una nueva torre, concretamente
la mas cercana a la
Iglesia de San Juan de la Cruz. Siguiendo el mismo estilo que el resto del
palacio ésta ampliación se encuentra tan bien realizada que es difícil para los no entendidos percatarse que
esa zona es de nueva construcción. Las obras de ampliación fueron llevadas a cabo por el arquitecto Alfonso Fungariño
Nebot.
No obstante en 1991 el museo tuvo que cerrar sus puertas para emprender obras de restauración, pues los defectos
estructurales del edificio y las humedades del edificio hacían peligrar no sólo la colección museística sino el mismo palacio. En 1998
una vez finalizadas las obras fue nuevamente reabierto al público con el resultado que hoy podemos ver.
Colección de Cerámica
Desde la sala gótica del palacio, una escalera nos conduce al segundo piso donde se encuentra la colección de cerámica propiamente dicha.
Es verdaderamente magnifico el Museo Nacional de Cerámica y Artes Suntuarias, no sólo por la
exposición de obras artísticas, sino, además, por la historia y anécdota de usos y costumbres,
fiestas y solemnidades de pasadas épocas. Allí se muestran notables retablos del más puro barroco
valenciano, donde se representan variedad de imágenes, muestra y recuerdo de la piedad valenciana en
las calles de la ciudad, ante las que se celebraban aquellas típicas "festes de carrer", tan numerosas
en pasados siglos y como numerosos eran los retablos. Y la espléndida reproducción de la
cocina valenciana en un feliz muestrario gastronómico de primeros del siglo XIX donde, entre utensilios
típicos, paneles de azulejos con brillantes tonos, se representan curiosos tipos y escenas de ambiente
culinario. Y la extensa variedad de platos policromados y de dorado reflejo metálico, muestra feliz de
la cerámica popular de Paterna y de Manises, con la espléndida y variada colección de azulejos
donde se encuentran -desde el dorado "all i oli" a la policromada paella-, como invitación a
suculento yantar, y a la diversidad de la cocina valenciana.
También sedas y abanicos -las dos industrias que tan famosas fueron en la Valencia de pasadas
épocas-, junto a las galas femeninas en trajes y bordados del ochocientos: la "clavariesa", con
su vistoso atuendo típico; la dama, con su fino traje de calle; la novia, con sus magnificas
galas.
Y en los paneles, con los retablos, con las esculturas cerámicas, con los frisos artísticos, con
los azulejos policromados o de severos tonos góticos, viejas banderas históricas, reposteros
magníficos, tapices decorativos, cuadros y grabados, panoplias con diversidad de armas, muebles
artísticos, armaduras de bruñido acero, suntuosas carrozas doradas que recuerdan los antiguos
tiempos del palacio de Dos Aguas, con sus fiestas esplendidas, sus minués danzados, su música y
sus conciertos en los magníficos salones radiantes de luz y de color, y un desfilar de empolvadas
pelucas, casacas bordadas y trajes lujosos de encopetadas damas, descendiendo de literas y
carrozas, antes la reververancia constante de nobles y caballeros.
El Palacio del Marqués de Dos Aguas en el recuerdo
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