Palacio del Marqués de Dos Aguas
Museo Nacional de Cerámica y
Artes Suntuarias "González Martí" - c/Poeta Querol, 2

En uno de los lugares más céntricos de la ciudad de Valencia se halla este magnífico edificio, mansión señorial que fue de los Marqueses de Dos Aguas, actualmente propiedad del Estado Español, donde se halla instalado desde 1949 el espléndido y valioso Museo Nacional de Cerámica y Artes Suntuarias "González Martí".

Un noble caballero, don Francisco Perellós, descendiente de los condes de Tolosa, casó a principios del siglo XV con Joanna Perellós, hija única del acaudalado mosén Gines de Rabassa, los descendientes de este matrimonio tomaron el apellido Rabassa de Perellós. Esta familia adquirió por compra la baronía de Dos Aguas en el año 1496, siendo elevada a marquesado por el rey Carlos II en 1699.

Dicen los historiadores, que la casa de los Marqueses de Dos Aguas fue considerada en Valencia durante siglos, como dechado de nobleza y opulencia y que, su fortuna provenía de los años mil quinientos, en cuyo tiempo una familia de mercaderes, los Rabassa, se enriquecieron, primero con los tratos mercantiles y luego con los arriendos de los derechos de la Generalidad, o sea los contratos de contribuciones indirectas. Los Rabassa de Perellós continuaron sus negocios con la Generalidad, al mismo tiempo que ocupaban elevados puestos en la gobernación política de Valencia y acumulaban dotes y herencias importantes por medio de enlaces matrimoniales con otras importantes familias nobles valencianas.

Este monumental edificio, que llama la atención de cuantos lo contemplan por la originalidad y riqueza de la decoración artística de sus fachadas y de su espléndido interior, fue construido en el siglo XV por la familia Rabassa Perellós.

En su origen el palacio era una construcción gótica de tres cuerpos dispuestos alrededor de un patio y con una sola torre en la esquina noreste (la situada a la izquierda de la portada principal). La fachada disponía de una galería corrida en el piso superior. En la actualidad y después de las numerosas reformas sufridas, el palacio tiene planta irregular, organizado en torno a dos patios y con tres torres en tres de sus esquinas. Su alzado se desarrolla en planta baja, planta principal y segundo piso.

En el siglo XVIII la casa solariega de los Rabassa de Perellós sufre una radical reforma llevada a cabo hacia 1740 por el III Marqués de Dos Aguas, Ginés Rabassa de Perellós y Lanuza como muestra de su poder y linaje. Los tres artífices principales de las reformas fueron Hipólito Rovira (pintor), Ignacio Vergara (escultor) y Luis Domingo (1718-1767) decorador.

Hipólito Rovira se encargaría de decorar la señorial casa. Las fachadas fueron pintadas al fresco con temas alegóricos y en tonalidades azules, pero bien pronto desaparecieron, siendo vueltas a pintar en 1770 esta vez por José Ferrer, alias Ferreret (1728-1782), aunque esta decoración también acabaría por desaparecer. Sobre la portada y protegiendo la misma se construiría un balcón corrido con antepechos de forja apoyado sobre tornapuntas. Durante estas reformas también se construyó una segunda torre en su lado noroeste (a la derecha de la portada principal).


En esta reforma que cambió toda su anterior estructura gótica, destaca sobre todo su portada principal recayente a la calle del Marqués de Dos Aguas. Está realizada en alabastro por el valenciano, Ignacio Vergara, fundador y profesor de la Real Academia de Bellas Artes de San Carlos, sobre diseño de Hipólito Rovira, protegido del Marqués. (Ypolitus Rovira Ynventor et Ygnatius Vergara fabricator).

En la composición de esta magnifica portada realizada hacia 1745 se hace referencia a los dos ríos mas caudalosos de la comunidad valenciana: el Turia y el Júcar, representados por dos grandes figuras humanas desnudas; bajo ellas dos cántaros derraman agua en clara alusión al titulo de los marqueses.

En la parte derecha de la portada vemos representadas dos cabezas de cocodrilo, un carcaj con flechas y una vasija por cuya boca se derrama el agua. Sobre este conjunto una de las dos grandes figuras antes aludidas y más arriba decoración de hiedra a cuyo tronco se enrosca una serpiente.

En el lado izquierdo, un león recostado, otra vasija derramando agua y otro carcaj con flechas. Sobre el lomo del león descansa el pie del otro gigante. Completa el conjunto diversa decoración de tipo vegetal.

En el dintel de la puerta el complicado escudo de los marqueses, el escudo de los Rabassa de Perellós y sus diversos entronques nobiliarios. Abrazan o más bien protegen el escudo, las figuras de dos salvajes con mazas. Así entre sus cuarteles podemos encontrar los apellidos Perellós (representados por unas peras), el linaje de los Lanuza y de los Boil entre otros.

En el cuerpo superior de la portada, en una artística hornacina, la bellísima imagen, a tamaño natural de la Virgen del Rosario, elegida como especial patrona por la Casa de Dos Aguas. A los pies de la Virgen dos matronas arrodilladas una de ellas con una cornucopia de la que se derraman frutos y la otra con una vasija a sus pies de la que salen monedas. En toda la portada se desprende la desbordante voluptuosidad del estilo rococó. Por encima de la hornacina donde se encuentra la Virgen, vemos representado la imagen de un ángel con una trompeta, es la fama trompetera que proclama la grandeza del marquesado de Dos Aguas. La Virgen del Rosario fue obra en madera policromada de Ignacio Vergara pero ésta desapareció, la que ahora vemos es una copia en yeso realizada en 1866 por Francisco Molineli Cano (ca.1834-1905). La hornacina tiene una tapa que permite la ocultación de la imagen; cuando los marqueses se encontraban fuera de palacio la imagen de la Virgen se encontraba oculta y cuando si que lo estaban la imagen aparecía descubierta a la vista de la gente.

En la fachada recayente a la calle Poeta Querol, encontramos una segunda portada, bastante más sencilla que la principal, es la conocida como Puerta de los carruajes, y que ya su sólo nombre nos indica para que servía. En la plazoleta que forma este espacio una fuente da un toque romántico a este maravilloso palacio. En este mismo lugar y hasta hace bien poco se encontraba otra fuente similar, que ha sido sustituida por la que ahora vemos.

En 1843 hereda el titulo por no haber sucesión directa familiar, don Vicente Dasí Lluesma (1825-1893) hijo natural de Giner Rabassa Perellós y Palafox, V marqués de Dos Aguas. Con este personaje se extingue el linaje de los Rabassa de Perellós ya que su hijo Vicente Dasí después de largos pleitos recibe las propiedades del marqués y el titulo nobiliario pero no el derecho a usar el apellido. Vicente Dasí, VI marqués de Dos Aguas, recibe en herencia el marquesado y junto con su gran fortuna particular que ya posee, se convierte en uno de los hombres más ricos del Reino. Este realiza entre 1862 y 1867 una segunda y espectacular reforma del edificio, basada principalmente en la decoración ornamental del interior y el exterior del edificio. Así en un claro estilo ecléctico, combina rococó, motivos chinescos, estilo neoimperio y estilos Luis XV y Luis XVI. Así es frecuente la presencia de decoradores italianos y franceses, ajustándose los adornos de rejas, ventanas y balcones al gusto afrancesado de aquellos años. Es en este momento cuando el palacio adquiere su actual fisonomía.

En esta segunda gran reforma del palacio la escalera principal es reformada en su totalidad. Sólo permanece de la anterior reforma barroca la bóveda vaída que cubre la caja de la escalera y que fue pintada por Hipólito Rovira y que es lo único que se conserva además de la portada, de la primera reforma del edificio. Los frescos de la bóveda forman un conjunto de personajes y dioses de la mitología clásica: Minerva, Ceres, Júpiter, Mercurio etc. La bóveda apoya en cuatro pechinas en estuco sujetas por atlantes y decoradas por Luis Domingo con las cuatro partes del mundo conocido representados por sus animales alegóricos: America con una caimán, África con un león, Asia con un elefante y Europa con un caballo.

Esta segunda gran reforma del palacio es encargada al arquitecto Ramón María Ximénez Cros (Valencia 1829-1865), la decoración pictórica a José Brel Giralt y la parte decorativa a José Nicoli y a Francini. A la muerte de Ximénez Cros se hace cargo de las obras el arquitecto Juan José Fornés Rubanals, aunque este punto está todavía por confirmar.


Ramón Ximénez Cros abalaustra los balcones, decora con rocallas las jambas y dinteles de puertas y ventanas. Añade figuras de amorcillos, cornucopias, mascarones, estípites y frontones tanto en el interior como en el exterior. Introduce en los frontones personajes femeninos desnudos a veces en forma de figuras fantásticas. Las torres se decoran con escudos, cimeras, petos y carátulas. La decoración de balcones y ventanas se realiza en estuco o terracota y las fachadas se pintan con estucado jaspeado similando mármol en tonos grises y rosas eliminando cualquier rastro de las pinturas al fresco que pudieran quedar de la anterior reforma realizadas por Hipólito Rovira. Se derriba el balcón corrido realizado en el siglo XVIII sobre la portada principal.

En el patio interior se sustituyeron las ventanas góticas por balcones con figuras alegóricas en barro cocido alusivas a los intereses del marqués. Así vemos representada las artes como son la arquitectura (sosteniendo un plano), la escultura (con un busto en sus manos), el trabajo representada por una hilandera, la agricultura, la riqueza representada por el cuerno de Almatea, la sabiduría, la música y el comercio representado por Mercurio y por un ferrocarril bases de la fortuna del marqués. En el centro del patio se colocó una pequeña fuente cuyo motivo central es un niño que cabalga sobre un cisne. Este mismo motivo podemos encontrarlo idéntico en los Jardines de Monforte. En la reforma del palacio efectuada entre los años 1991 y 1998 se colocó una claraboya de cristal protegiendo el patio de la intemperie.

El interior del palacio se decoró también con bellas pinturas y artísticos mármoles en suelos y salones, donde fueron famosos los bailes y conciertos con la actuación de los mejores cantantes y músicos que se desplazaban a Valencia, especialmente invitados por los Marqueses de Dos Aguas.

El interior fue pintado y decorado por los mejores artistas del momento: los techos de la sala chinesca fueron pintados por José Flores Vela, los techos del salón pompeyano por José Marcelo Contreras Muñoz y Vicente Aznar Porcar. El comedor por Rafael Montesinos y Ramiro, el salón de baile por Salustiano Asenjo Arozamena, el dormitorio del marqués por Plácido Francés Pascual y los tocadores y el salón rojo por José Brel Giralt.

Los muros de las paredes se estucaron con alabastro de las minas de Niñerola -de donde se extrajeron también los bloques de mármol alabastrino que utilizó Vergara para labrar la bellísima portada del palacio-, próximas a la villa de Dos Aguas y que da nombre al marquesado.

En esta gigantesca reforma, Francini abrió en 1865 la puerta lateral del palacio hoy recayente a la calle Poeta Querol y conocida como Puerta de los Carruajes, entonces abierta a la plaza de la Garrofera, y que era utilizada como portón para los carruajes.

El acceso al interior del palacio se realiza a través de la portada principal de Ignacio Vergara. Traspasado el zaguán, entramos al patio antes descrito. Desde aquí una puerta flanqueada por dos esculturas de bulto redondo en mármol de Carrara de Santa Inés con un cordero en los brazos y la Diosa Ceres. Junto a Santa Inés un busto en bronce del creador y fundador del Museo don Manuel González Martí. Sobre el dintel dos altorrelieves con alegorías de la seda y la agricultura.

Desde aquí un vestíbulo en la planta baja nos lleva al interior del Patio de carruajes y por una escalera de mármol de doble tiro al piso principal o noble. La bóveda de la caja de la escalera de honor se cubre con un techo plano a base de casetones que tapa la bóveda pintada por Hipólito Rovira y que sólo es visible desde el segundo piso. Ya hemos comentado que la caja de la escalera se dividió horizontalmente en la segunda gran reforma del edificio.

Subiendo por la escalera accedemos al primer piso y la primera habitación que encontramos es el

Vestíbulo presidido por una hornacina con una escultura de la diosa Flora en mármol de Carrara realizada en 1867. Sobre el dintel de acceso al vestíbulo encontramos el escudo del marquesado flanqueado por dos atlantes con mazas que representan a Iberia y a España. Desde este vestíbulo se puede acceder a la terraza ajardinada o al Salón de personajes ilustres.

Terraza ajardinada Este espacio es producto de la remodelación del palacio efectuada en el siglo XX para adecuar el palacio a su función de museo. En realidad nos encontramos en uno de los patios interiores, que fue cubierto por un suelo a la altura del primer piso y que se ha habilitado como terraza. Contiene una mezcla de paneles cerámicos del siglo XVIII, mobiliario de jardín realizados con mosaicos en torno a 1900 y otros elementos decorativos. Para dar luz a la zona inferior del patio se ha abierto una claraboya que adopta cierta forma piramidal escalonada.

Salón de personajes ilustres Habitación de planta irregular con decoración de escayola realizada por el tallista Blasco González. Recibe el nombre de Sala de personajes ilustres porque en ella podemos ver una serie de cinco retratos imaginarios de personajes ilustres valencianos realizados al óleo sobre lienzo por Jose Brel Giralt (Valencia 1841-Valencia 1894). Ellos son: Joan de Joanes, Juan Luis Vives, Ausias March, Ignacio Vergara y Guillén de Castro. En la parte superior un friso decorativo con representaciones de niños músicos y racimos de uvas. En origen era la antesala al salón del baile.

Salón de la Lumbrera pequeña habitación dotada de cuatro alacenas disimuladas en el muro que servía para guardar enseres. Dispone sobre las alacenas de grandes espejos. Recibe este nombre porque en origen disponía de un lucernario que iluminaba la habitación. Completa la decoración de la sala unos armarios con utensilios de comedor puestos con carácter decorativo.

Salón chino Recibe su nombre por el tipo de decoración que luce en sus paredes, un tipo de decoración oriental muy popular en la época. La decoración es obra de José Flores Vela (Valencia 1816-1880) y su hermano Vicente Pérez Vela (hermano sólo de madre). En los ángulos de la sala unos pequeños templetes de influencia mongola destinadas a ser decoradas con jarrones. El mobiliario es original de la época y se encuentra lacado en negro.

Comedor Sala rectangular en la que destaca en el centro del techo, un óleo sobre lienzo en forma oval con una representación de "La luz fecundando a la Creación" de Rafael Montesinos Ramiro (Valencia 1811-1877) fechado en 1862. En el lienzo podemos ver representadas alegorías de las Cuatro partes del mundo conocidos. La decoración de la sala en escayola es a base de motivos cinegéticos, gastronómicos, de pesca y de granja. Destaca en esta suntuosa decoración, los cuatro bustos femeninos (alegorías de las Cuatro Estaciones del año), realizadas en estuco por José Nicoli y que se sitúan en las enjutas de los muros.

Salón de Fumar Sala destinada al ocio y al descanso, donde se fumaba y se tomaba café en la sobremesa. El techo dispone de una serie de lienzos de Julio Cebrián Mezquita realizados en 1890 con representaciones de amorcillos entre adornos florales. En los ángulos cuatro pequeños tondos con representaciones florales del mismo autor. Estos lienzos son añadidos realizados en la reforma de 1998. El mobiliario de la habitación es añadido que no guarda relación con el uso de la sala. En la pared un tapiz flamenco del siglo XVII.

Oratorio Sala formada por dos tramos con una pintura en forma de óvalo en cada uno de sus tramos. Representan dos alegorías de la Gloria de María pintadas por José Brel. En la primera se representa el Triunfo de María sobre el Mal (en forma de anagrama y pisando a la serpiente) y en el segundo Ángeles músicos cantado alabanzas a María. En esta pintura se puede leer una leyenda que dice: Regina Coeli Laetare Allelvia (Alegráte Reina del Cielo, Aleluya).

En el zócalo de las paredes, altorrelieves de escayola con escenas del Antiguo y Nuevo Testamento realizadas por Francisco Molinelli en 1866. Presidía el oratorio un retablo con una imagen de la Virgen del Rosario (patrona del marquesado) realizada en 1866 por José María García Martínez, hoy desaparecida.

Sala gótica Llamada así porque en esta sala se ha recreado un cierto ambiente gótico como elemento original del palacio del siglo XV. Tiene un artesonado de madera del siglo XVI pero muy reconstruido. La Sala también recibe el nombre de Sala Pinazo, porque en ella se ha instalado una pequeña colección de pinturas de esta familia de pintores valencianos: Ignacio Pinazo Camarlench y sus dos hijos Ignacio y José. Desde esta sala se sube al segundo piso donde se encuentra la colección museística de Cerámica. La escalera del siglo XVIII se cree procede del Palacio del Marqués de la Calzada en Carcagente. La colección de cerámica comprende desde tiempos íberos hasta la actualidad, pasando por cerámica musulmana y cerámica cristiana medieval. Sin embargo nosotros continuamos el recorrido por este primer piso y dejamos para más adelante la visita a la colección cerámica.

Antecámara distribuidor Se trata de una habitación cuadrada cuya finalidad era servir de distribuidor a las habitaciones privadas de los marqueses (dormitorio y tocadores de lujo y de diario). También es conocida como Sala de Confianza. Destaca el óleo sobre lienzo pegado al falso techo, realizado por José Brel y que lleva por titulo "Alegoría de la Noche". Adopta forma octogonal y en el está representada Selene la diosa griega de la Noche junto a otros personajes mitológicos.

Dormitorio de los marqueses Habitación de planta rectangular en la cual destaca el óleo sobre lienzo pegado al techo que lleva por titulo "El Beso de la Noche o La Noche", obra de 1862 de Plácido Francés Pascual (Alcoy 1834-Madrid 1902). Es interesante ésta pintura por la presencia de dos buhos (aves de la noche) que tiran del carro de la diosa. En este lienzo podemos ver distintos personajes: junto a la diosa Nix, sus hijos Hipno y las Hespérides y otros personajes como El Sueño, la Muerte, el Destino o el Río del Olvido.

Además hay que destacar junto a esta pintura del techo, cuatro más con alegorías relativas al agua: Nereo el anciano del mar, el Dios marino Océano, Nereida y Neptuno o Tritón, obras todas ellas de Plácido Francés Pascual. En la parte superior un friso decorativo, con relieves de figuras femeninas aludiendo al tránsito del día a la noche.

En la habitación podemos ver también una bañera de mármol de Carrara en cuyo frontal lucen dos delfines entrelazados. La bañera apoya en grandes patas de león.

Tocador de diario Sala de planta rectangular cuyas paredes están decoradas por bodegones y paisajes inscritas en óvalos salidas de la mano del pintor José Felipe Parra (1824-ca.1864). En el techo una "Odalisca danzante" rodeada de flores e inserta en el centro de un rombo. La decoración de las paredes está realizada en estuco. Durante un periodo de tiempo esta sala fue utilizada como biblioteca de obras de Vicente Blasco Ibáñez. En la actualidad está decorada como un dormitorio de época.

Tocador de lujo o de la Diosa Venus También llamada de los Abanicos o del Alumbramiento. De planta rectangular, está situada en la torre del ángulo nordeste. En cada uno de sus ángulos encontramos medallones de bustos femeninos en altorrelieve realizados en escayola. Destaca la pintura del techo realizada por José Brel Guiralt representando a Venus y las Tres Gracias o a Hebe con sus damas, aunque tales atribuciones están todavía en discusión.

El solado realizado en mármol de diversos colores tiene dibujado un jarrón.

Sala de porcelana Habitación destacable por las excelentes pinturas realizadas por José Flores Vela en seis paneles distribuidos por la pared con representaciones de geniecillos o amorcillos alados que parecen subir por las paredes. El mobiliario de la habitación es el original y fue fabricado en Dresde en 1863. Se trata de una habitación sin una utilidad definida. Sus elementos decorativos a base de porcelana han dado nombre a la sala.

Salón rojo También conocida como Sala de los reflejos metálicos, Sala Azul de Luis XV o Salón de la Reina Ana. Es una habitación de planta rectangular cuya decoración en tonos rojizos acabó por darle nombre. Destaca éste salón por el óleo sobre tela traspasada al techo, obra maestra de José Brel que lleva por titulo "Genio, Gloria y Amor o El genero poético rindiendo homenaje al amor". Realizada en 1866, adopta la pintura forma oval y en ella vemos representados entre otros personajes a Dante, Petrarca y Bocaccio, junto con sus admiradas amadas, Beatriz, Laura y Fiametta respectivamente. Sobre el conjunto de los personajes una figura alada lleva un pergamino donde se puede leer: Genio Gloria y Amor. La firma de José Brel se encuentra en la túnica de Dante que es el personaje ataviado con túnica roja en el primer plano del cuadro.

En los muros de la habitación, dos pequeños paneles representando alegorías infantiles con los retratos reales de los cuatro hijos del marqués: Pascual, Luisa María, Sofía y Vicente. El suelo del siglo XVIII está taraceado en mármol y lleva inscritas las letras M.D. del Marquesado de dos Aguas.

Desde este salón se accede al interior de la hornacina donde se encuentra la Virgen del Rosario en la portada principal de Ignacio Vergara.

Salón pompeyano Sala de planta cuadrada situada en el cuerpo de la torre gótica y decorada en 1866 por José Marcelo Contreras Muñoz (Granada 1827-Madrid 1890) y Vicente Aznar Porcar (¿ ? - Valencia 1895) entre otros. Los marqueses trajeron a artistas franceses conocedores del nuevo estilo pompeyano para decorar las habitaciones en este nuevo estilo. En esta sala un friso en los arcos que forman los paños recorre la parte superior de la habitación con dieciséis paisajes con escenas campestres y marinas salidas de la mano de Vicente Aznar Porcar. En los muros laterales encontramos dos paneles pictóricos representando uno de ellos a la Ninfa Dafne y a Apolo, mientras que el segundo representa a Narciso y a la Ninfa Eco. El techo conserva un óleo sobre lienzo pegado al techo con una representación de la Aurora, obra de José Marcelo Contreras Muñoz realizada en 1865. En los ángulos que forman la habitación encontramos cuatro hornacinas para alojar jarrones.

Salón de baile En la época decimonónica los salones de baile solían ser las habitaciones más lujosas de todo el palacio. El salón de baile del Marqués de Dos Aguas era una estancia de planta rectangular decorada en estilo neoimperio entre 1854 y 1867. En esta sala destaca el lienzo central del techo representando la Rendición de Valencia a Jaime I (también conocida como El Consorcio de Valencia y don Jaime I por la Religión), obra de 1865 realizada por el pamplonés Salustiano Asenjo Arozamena (Pamplona 1831-Valencia 1897). En ella se plasma la escena de la entrega de la ciudad de Valencia al rey don Jaime. En el centro de la composición podemos ver una figura de mujer vestida de blanco, es la Fe Cristiana, el rey con la rodilla ligeramente inclinada sujeta a la fe con su mano derecha, mientras que con la izquierda recibe la ciudad de Valencia representada por una mujer de rodillas vestida a a usanza morisca. En la parte inferior del lienzo dos amorcillos sujetan el escudo de la ciudad. Se trata de una obra maestra realizada al óleo sobre lienzo y clavada al techo de la sala. Junto a esta obra (en los ángulos de la sala) encontramos cuatro medallones realizados en 1866 por Plácido Francés Pascual con representaciones de Venus y Cupido.

En la decoración de escayola intervino el tallista Eleuterio Alamon en 1865 con elementos relativos a la música y a la danza. También podemos encontrar en la sala otros elementos decorativos elaborados en estuco e insertos en medallones, con los bustos de los marqueses de Dos Aguas, don Vicente Dasí LLuesma y su esposa Carmen Puigmoltó Mayans. Completa la decoración de la sala el mobiliario original y la presencia de una tribuna o armariada en la pared cerrada por una celosía, donde se colocaban los músicos mientras tocaban, sin necesidad de que estos pudieran ver a los nobles de la sala bailando. En el centro de la sala podemos ver un sofá tipo borne.


Desde el salón de baile volvemos a encontrarnos con el vestíbulo inicial, pues hemos dado la vuelta completa al palacio. Bajando nuevamente la escalera visitamos la

Sala de las Carrozas (Patio) En el palacio se exponen dos carrozas y una silla de manos que completan el panorama de vida suntuosa que se vivía en el palacio. La carroza más impresionante y más popular es la conocida como Carroza de las ninfas que era propiedad de los marqueses de Dos Aguas. Fue construida por Ignacio Vergara hacia 1753 con la colaboración de Luis Domingo (decorador), Cristóbal Compañ (escultor) y Gabriel Escuder (escultor). La parte pictórica corrió por cuenta de Hipólito Rovira. Destaca la presencia de cuatro ninfas en los pilares de la caja de donde toma el nombre la carroza.

La segunda carroza fue propiedad del marqués de LLanera, construida hacia 1780 y fue donada por la familia Llanera al museo, en 1994.

La silla de manos que se expone en el museo es del siglo XVIII.

El Palacio hoy día

La inauguración del nuevo o más bien reformado palacio fue realizada con un gran baile al que acudieron todas las personas importantes de Valencia y Madrid el viernes 17 de mayo de 1867.

En 1924 Guillermo de Casanova Vallés, viudo de la Marquesa de Dos Aguas Rosalía Dasí Moreno, se hace con la propiedad del palacio, pero no así con el titulo que pasa a su cuñada María Concepción Dasí Moreno. Guillermo Casanova cierra el palacio lo abandona, vende todo aquello que puede vender y regresa a Cataluña de donde era natural. El Palacio entra en una fase de abandono agravado por las diferencias existentes entre ambos cuñados.

En 1941 es declarado Monumento Histórico Artístico Nacional a fin de evitar el avanzado estado de ruina en que se encontraba. El 7 de febrero de 1947, don Manuel González Martí y su esposa Amelia Cuñat Monleón dona al Estado Español su colección de cerámica. El Museo queda instalado de forma provisional en casa de los donantes, pero en 1949 el Estado, a iniciativa de don Manuel González Martí compra el Palacio para instalar en el mismo, el recién creado Museo Nacional de Cerámica.

La restauración artística del edificio realizada entre 1950 y 1954 fue minuciosa, así como la instalación del gran número de valiosas obras en las grandes salas, efectuándose la solemne inauguración del Museo Nacional de Cerámica, el día 18 de junio de 1954 por el entonces ministro de Educación Nacional, don Joaquín Ruiz Jiménez, que ostentaba la representación del Jefe del Estado, acompañado del ministro de la Gobernación don Blas Pérez González. La total rehabilitación del edificio fue llevada a cabo por los arquitectos José Antonio Pastor Pastor y Mauro Lleó Serret.

En 1962 se autoriza la exhibición de artes suntuarias en el museo con lo que el mismo pasa a denominarse Museo Nacional de Cerámica y Artes Suntuarias "González Martí".

Entre 1969 y 1971 el palacio es ampliado construyéndose una nueva ala y una nueva torre, concretamente la mas cercana a la Iglesia de San Juan de la Cruz. Siguiendo el mismo estilo que el resto del palacio ésta ampliación se encuentra tan bien realizada que es difícil para los no entendidos percatarse que esa zona es de nueva construcción. Las obras de ampliación fueron llevadas a cabo por el arquitecto Alfonso Fungariño Nebot.

No obstante en 1991 el museo tuvo que cerrar sus puertas para emprender obras de restauración, pues los defectos estructurales del edificio y las humedades del edificio hacían peligrar no sólo la colección museística sino el mismo palacio. En 1998 una vez finalizadas las obras fue nuevamente reabierto al público con el resultado que hoy podemos ver.

Colección de Cerámica Desde la sala gótica del palacio, una escalera nos conduce al segundo piso donde se encuentra la colección de cerámica propiamente dicha.

Es verdaderamente magnifico el Museo Nacional de Cerámica y Artes Suntuarias, no sólo por la exposición de obras artísticas, sino, además, por la historia y anécdota de usos y costumbres, fiestas y solemnidades de pasadas épocas. Allí se muestran notables retablos del más puro barroco valenciano, donde se representan variedad de imágenes, muestra y recuerdo de la piedad valenciana en las calles de la ciudad, ante las que se celebraban aquellas típicas "festes de carrer", tan numerosas en pasados siglos y como numerosos eran los retablos. Y la espléndida reproducción de la cocina valenciana en un feliz muestrario gastronómico de primeros del siglo XIX donde, entre utensilios típicos, paneles de azulejos con brillantes tonos, se representan curiosos tipos y escenas de ambiente culinario. Y la extensa variedad de platos policromados y de dorado reflejo metálico, muestra feliz de la cerámica popular de Paterna y de Manises, con la espléndida y variada colección de azulejos donde se encuentran -desde el dorado "all i oli" a la policromada paella-, como invitación a suculento yantar, y a la diversidad de la cocina valenciana.


También sedas y abanicos -las dos industrias que tan famosas fueron en la Valencia de pasadas épocas-, junto a las galas femeninas en trajes y bordados del ochocientos: la "clavariesa", con su vistoso atuendo típico; la dama, con su fino traje de calle; la novia, con sus magnificas galas.

Y en los paneles, con los retablos, con las esculturas cerámicas, con los frisos artísticos, con los azulejos policromados o de severos tonos góticos, viejas banderas históricas, reposteros magníficos, tapices decorativos, cuadros y grabados, panoplias con diversidad de armas, muebles artísticos, armaduras de bruñido acero, suntuosas carrozas doradas que recuerdan los antiguos tiempos del palacio de Dos Aguas, con sus fiestas esplendidas, sus minués danzados, su música y sus conciertos en los magníficos salones radiantes de luz y de color, y un desfilar de empolvadas pelucas, casacas bordadas y trajes lujosos de encopetadas damas, descendiendo de literas y carrozas, antes la reververancia constante de nobles y caballeros.

El Palacio del Marqués de Dos Aguas en el recuerdo