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Declarado Bien de Interes Cultural en 1978.
La iglesia y el palacio del Temple es
un conjunto formado por el Convento y la Iglesia de la Orden de Montesa (Real
Casa de Nuestra Señora de Montesa), aunque es conocido popularmente como Palacio e
Iglesia del Temple por haber pertenecido con anterioridad a esta orden, antes de su
disolución.
En la actualidad (may08) el convento es la Delegación de Gobierno en la Comunidad Autonoma,
mientras que la iglesia sigue cumpliendo su función religiosa.
Según se cree en este lugar existió un castillo o castro románo que debía tener como principal función la protección de la
ciudad frente a posibles invasores que vinieran del mar, ya que en aquella época el rio Turia era navegable hasta este lugar y se hacía
necesario una fortificación que protegiera la ciudad.
Los musulmanes en el siglo XI ampliaron las
murallas que protegian la ciudad y construyerón sobre este lugar una puerta conocida como
la puerta de "Bab ibn Sajar" y una torre conocida como de "Ali Bufat". A titulo de curiosidad y aunque no existen pruebas
documentales diremos que esta puerta ha sido denominada a veces con el nombre de "Puerta del Cid" porque según se dice
por esta puerta penetró Rodrigo Diaz de Vivar en la ciudad cuando se la tomó a los musulmanes.
En la toma de Valencia, el rey Jaime I el Conquistador otorgó a la Orden del Temple por
Real privilegio del 19 de noviembre de 1238,
la fortaleza, torre y casas contiguas correspondientes al lugar donde fué izado el pendón real
en la conquista de la ciudad (la torre de Ali Bufat), y aquí permanecierón hasta el año 1317 en que la orden
fué disuelta y su patrimonio pasó a manos de la orden de Nuestra Señora de Montesa, ya en tiempos del rey Jaime II de Aragón.
Recuerdo de estos hechos es la placa commemorativa que hoy ocupa una de las fachadas
laterales de la iglesia y que nos relatan tal circunstancia.
El conjunto actual fué construido entre 1761 y 1770 a petición de los monjes guerreros, por orden
de Carlos III, después de que un terremoto destruyera en 1748 el anterior monasterio situado en el
castillo de Montesa. En este lugar por aquel entonces sólo existian una serie de casas y una
pequeña iglesia propiedad primero del Temple y luego de Montesa. Conviene recordar que en estas fechas el rey de España
Carlos III ostentaba el titulo de Gran Maestre de la Orden de Montesa.
El 6 de junio de 1761 se empezó la construcción de la nueva casa monacal de la Orden de
Montesa. Fué obra de los arquitectos valencianos Vicente Gascó y Diego Cubillas siguiendo las trazas del madrileño Miguel Fernandez,
discipulo de Francisco Sabatini. Aunque este último es el que se lleva la gloria de la obra, nunca estuvo en Valencia y las obras
fueron supervisadas y realizadas por los arquitectos valencianos.
El convento fue realizado entre 1761 y 1766 y la iglesia fue bendecida por el obispo auxiliar Rafael Lasala en 1770 aunque las obras
no estaban totalmente terminadas. En 1785 aún se construiría la Capilla de la Comunión.
Su diseño es de estilo neoclásico italianizante, siguiendo los canones Miguel
Fernandez de su maestro Francisco Sabatini. La fachada del convento presenta una gran
sobriedad, con
frontones triangulares sobre las
ventanas del piso principal pero sin columnas ni pilastras, y
la misma sensación de robustez ofrece el patio interior, con arcadas de piedra en la parte
inferior y balcones en los dos pisos superiores realizados en ladrillo. En el claustro encontramos pilastras
toscanas y su decoración es casi nula.
Siguiendo con la historia del edificio, durante la Guerra de la Independencia los franceses saquearon el convento y matarón a la
mitad de los monjes, la otra mitad fueron llevados como prisioneros a Francia, pero claro está pocos fuerón los que llegaron ya
que la gran mayoria murieron en el camino.
Finalizada la guerra del francés y después de varios intentos por hacer renacer la vida monacal el edificio fué abandonado, pasando entonces
a propiedad estatal y a desempeñar diversas funciones de orden administrativo o cultural, asuntos relacionados con el gobierno central
o de la Diputación Provincial. De este hecho este edificio ha sido conocido como siempre y aún hay gente que lo llama Gobierno Civil, de
triste recuerdo en la historia de Valencia. En la actualidad el edificio es la Delegación del Gobierno en la Comunidad Valenciana.
Durante el siglo XIX el edificio fué utilizado como almacen de tabaco, sal, aguardiente y
pólvora.
En el año 1839 (13 febrero) se autorizó el uso del Palacio como local de reunión para "El Liceo
de Valencia" grupo de intelectuales al que pertenecian Teodoro Llorente Olivares, Vicente Wenceslado Querol
y el musico Salvador Giner y Vidal.
En el año 1863 extinguida la sociedad del Liceo el edificio fué utilizado como Gobierno de la
provincia y Diputación provincial, asi como Delegación de Hacienda en 1865 y Gobierno Civil en 1961.
Nada mas traspasar la puerta principal del Palacio encontramos a mano izquierda una habitación que hacia de porteria del convento
y a su derecha una gran escalera de piedra de traza neo-gótica que sube al primer piso del claustro. Alrededor de este piso alto se encuentran
las distintas dependencias que componen y donde trabajan el distinto personal de la Delegación del Gobierno.
A lo largo del tiempo el edificio ha sufrido diversas reformas en su interior, no asi el exterior que permanece identico a como fué
construido. Asi llama la atención algunos salones decorados con
puertas de tradición gótica, asi como la
escalera antes mencionada que
en realidad fuerón construidas a mitad del siglo XX. Destaca el salón conocido como Salón de plenos de la Diputación Provincial que es
donde se reunia dicha institución durante el corto periodo de tiempo que permaneció en este edificio. Este salón se encuentra decorado
con elementos a la moda del siglo XIX y asi permanece. En la actualidad en esta sala se realizan ciertos actos protocolarios que exigen cierta
solemnidad.
Otro de los elementos a destacar es una de las puertas situada en el piso alto del claustro, que se encontraba en el
Castillo de Montesa y que pudo salvarse del terremoto que lo destruyó, y que fué traida a este lugar piedra a piedra. Sobre el dintel encontramos
el escudo de la orden de Montesa.
La iglesia, situada en el costado oeste del edificio, es de planta basilical con tres naves, ancho transepto, capillas
laterales y cúpula sobre tambor en el crucero. La cabecera se cierra con un presbiterio formado por un ábside semicircular.
La fachada está presidida por dos torres que flanquean un gran
frontón triangular. Cuatro grandes pilastras cobijan las tres puertas y los dos balcones. Sólo los revestimientos de teja vidriada de las torres
(blancas y azules) y la cúpula son de tradición propiamente valenciana. Sobre el fronton triangular dos figuras femeninas alegóricas, una de ellas
porta una cruz y representa a la Religión y la otra
cruza sus brazos sobre el pecho en alusión a la Devoción, son obras de José Puchol y Rubio (1743-1797) labradas en 1770.
En el frontis de la iglesia destaca el escudo con las Armas Reales del rey Carlos III que ordenó la construcción del Convento, obra de
Jaime Molins en 1770.
En el interior observaremos también
el imponente orden clásico de los muros, y son de destacar el templete del altar mayor
en forma de tabernáculo y las pinturas con perspectivas fingidas, obra de Felipe Fontana (1744-1800) realizadas en 1770.
El templete o tabernaculo realizado en 1773 es de planta circular y está coronado por un cúpula que apoya en columnas
pareadas adosadas. En su interior una imagen de la Virgen del Perpetuo Socorro.
En las paredes laterales del presbiterio podemos encontrar dos puertas y por encima de ellas dos ovalos o medallones uno representando a
Carlos III y el otro a Jaime II el Justo, son obras del escultor Jose Puchol y Rubio y fuerón esculpidas en 1774.
Las pinturas de la bóveda del presbiterio y de las pechinas del crucero están realizadas por el pintor
José Vergara.
Valencia en el recuerdo
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