Los pretiles del río Turia

Los pretiles del río son una construcción en piedra de aproximadamente siete kilómetros de longitud en su parte más larga (margen derecho del río) cuya finalidad era la de encauzar el río y proteger de inundaciones y riadas la ciudad y los arrabales o barrios cercanos al lecho del río. El Turia, río de natural tranquilo, periódicamente se desbordaba de su cauce natural e inundaba los barrios cercanos, principalmente los situados en el margen izquierdo y además la fuerza de las aguas arrasaba puentes y todo lo que se pusiera por delante.

La obra llevada a cabo por la "Junta de Murs i Valls" fue iniciada hacía 1592 entre el Puente del Real y el Puente del Mar. Las obras entre estos dos puentes se dieron por finalizadas en 1596. Entre 1606 y 1674 la "Fàbrica Nova del Riu" continuadora de la "Junta de Murs i Valls" levantó entre los puentes de San José y Mislata, un nuevo tramo de pretiles. Continuaron las obras en distintas fases y por fin se dieron por finalizadas en su totalidad en 1729. En la zona situada entre Mislata y la antigua Puerta de San José se colocaron diversos adornos de carácter decorativo, ya que por aquel entonces esta zona quedaba extramuros de la ciudad y formaba un largo paseo que invitaba a su disfrute.

Anotar que actualmente y a raíz de la riada de 1957, el río Turia fue desviado de su cauce natural a finales de la década de los sesenta del siglo XX, proyectándose un nuevo cauce artificial que llevaba por nombre Plan Sur. En la actualidad el cauce del Turia es un largo jardín en donde podemos encontrar zonas verdes, deportivas, lúdicas y casi llegando a la desembocadura del río, la mismísima Ciudad de las Artes y las Ciencias.

A continuación relacionamos los elementos que con carácter decorativo todavía subsisten a lo largo del viejo cauce:

La Pechina (La Petxina)

En la base de la rampa que baja al cauce del río por su margen derecha, situado aproximadamente frente a la actual Casa de la Caridad, encontramos una estructura en piedra con carácter decorativo que adopta la forma de una pechina (concha de almeja). La misma fue encontrada enterrada en el lecho del río y al ser ajardinado el cauce fue repuesta en su lugar con el mismo carácter que ha tenido siempre, la de servir de elemento decorativo. Precisamente de este elemento recibe el nombre de Paseo de la Pechina esta vía que corre paralela al cauce.

Frontón del "Rat Penat"

Muy cerca del Puente 9 de Octubre, se encuentra un monumental adorno pétreo con forma de banco, que en realidad es un antiguo panel de señalización y además banco para descansar. Situado en los limites que forman las poblaciones de Mislata y Valencia, se encontraba en el camino que proveniente del centro de la península se adentraba en la ciudad.

Este adorno fue construido en el siglo XVII por la Fábrica de Murs i Valls y servía para dividir el camino en otros dos, uno que se adentraba a la ciudad de Valencia por el Paseo de la Pechina bordeando el río Turia y el otro se dirigía hacia las Torres de Quart.

Bastante desgastada la piedra, este ornamento lo forma el banco propiamente dicho y por encima de este un bloque pétreo con una inscripción en latín apenas legible que dice: "Floribus et roseis formosus Turia ripis sempe ..." (Siempre esmaltas con bellas flores y rosas con plantas y frutos las hermosas riberas del Turia). Por encima de este bloque otro más pequeño en cuyo centro se inserta un óvalo con las armas de la ciudad en época de los romanos: el cuerno de la abundancia con los rayos de Júpiter (cuerno de Almatea). En la parte más alta una corona con la rata penada (lo rat penat) símbolos de la ciudad.

A ambos lados del banco dos inscripciones que indican sendos caminos, a la izquierda Puerta de Serranos, a la derecha Puerta de Quarte. Se decora en los extremos con dos adornos de bolas siguiendo la mimsa estética que el resto de adornos que forman los pretiles del río.

El navío

Cerca del Puente del Real en los jardincillos que hay frente al Palacio del Temple encontramos una extraña obra en piedra que adopta una peculiar forma de popa de barco. Es el conocido como "El Navío" y en realidad es sencillamente un banco de piedra para sentarse, cuyo respaldo se asemeja a la popa de un navío. Su función era de carácter ornamental y originalmente se encontraba emplazado en el Paseo de la Pechina unos metros antes de llegar al actual Puente de Campanar. El navío fue trasladado a este nuevo emplazamiento a principios de los años sesenta del siglo XX.

Este banco de piedra, como podemos apreciar si nos fijamos, adopta la forma de popa de barco del siglo XVII, en su parte trasera va decorado con una mascara. Su fecha de realización se data hacia 1757. Junto a éste, existía otro banco que adoptaba la forma de proa de nave, este se decoraba con un ancla y otros elementos marítimos y llevaba una inscripción que decía: "Sisto ut sistas" que quiere decir "estoy aquí para que descanses" y la fecha 1757. Este último banco en la actualidad ha desaparecido y sólo nos queda el banco que forma la popa del barco.



Monumento a Isis

En el Paseo de la Pechina, sobre el pretil del margen derecho del río Turia, a medio camino entre el Puente de Campanar y el Puente de Ademuz se alza un monumento de trazas barrocas que tiene la particularidad de tener encastradas tres lápidas conmemorativas, dos de ellas de época romana y la última algo más moderna. Se le conoce con el nombre de Monumento a Isis por tener una de las lápidas una dedicatoria a esta diosa.

La primera lápida tiene forma circular, es la que se encuentra en la parte más alta y tiene en bajorrelieve el cuerno de Almatea, cruzado por los rayos de Júpiter, este emblema era el primer escudo o emblema que dispuso la ciudad de Valencia en época romana. Tiene la inscripción: CO JVIT VALENTIA que se puede traducir como "Valentia Colonia Juris Italici" (Valencia Colonia de derecho itálico). Hay autores que sostienen que esta es una mala traducción y prefieren "Valentia Colonia Julia Italica". Estudios exhaustivos dan a entender que esta lápida no es de época romana y que es un mero adorno probablemente del siglo XVIII para dar realce a las dos restantes.

La segunda lápida, está situada bajo la anterior y tiene forma rectangular. Está dedicada a Isis y de aquí toma el nombre el monumento. La lápida fue encontrada en el lecho del río el 17 de Octubre de 1759 y colocada en este lugar. La inscripción que figura en la misma dice: Sodalicivm i vernarvm colentes isidem, cuya traducción podría ser: El Colegio de los vernas (o vernaculos) adoradores de Isis, una especie de cofradía de adoradores de la diosa Isis. Esta lápida es inequívocamente de época romana.

La tercera lápida consideramos que es también de época romana, pero se da la particularidad que sobre ella se volvió a escribir un texto en el siglo XVIII narrando las circunstancias de su hallazgo. El texto dice así: "Siste antiquitatis amator, diu socii in alveo sepulti lapides A. D. MDCCLIX inventi, et sequenti in hunc proximorem locum positis, Dic quando primum erecti", cuya traducción podría ser: Detente amador de las antigüedades. Estas dos lápidas sepultadas en el álveo del río, fueron descubiertas en el año del Señor 1759 y en el siguiente se colocaron en este más próximo lugar. Dí en dónde y cuando fueron colocadas. Este texto corresponde al historiador alicantino Manuel Gómez Marco.

Por tanto las dos lápidas encontradas en el lecho el río son las que tienen forma rectangular, mientras que la que tiene forma circular sería un adorno de las anteriores, tomada su forma seguramente de alguna moneda romana.

Banco de los Magistrados de la "Junta de Murs i Valls"

En el margen derecho del río Turia, entre los puentes de Campanar y el Puente 9 de Octubre, hallamos un banco de piedra de estructura barroca, que según la tradición servía de asiento a los magistrados de la Junta de Murs i Valls para registrar el paso de la madera que desde el Alto Turia hacían descender los madereros por el río para ir a parar al embarcadero cercano a la Puerta de los Serranos. En el respaldo posterior del banco podemos leer perfectamente una fecha: 1756.

El banco se encuentra situado más o menos frente a la antigua cárcel de mujeres (hoy Colegio 9 de Octubre). Frente al banco, el pretil del río forma una especie de balcón o mirador sobre el cauce del Turia.

Bancos de piedras

Uno de los signos distintivos de los pretiles del río, es la proliferación de bancos de piedras, ya bien adosados a los mismos pretiles o bien adosados a los puentes. Su intención es clara, servir de descanso a los paseantes que por las márgenes del río disfrutaban del sol, la paz y el sosiego de una ciudad mediterránea.

Hay varios y buenos ejemplos de ellos, pero en esta caso vamos a hablar de algunos de ellos que permanecen abandonados, olvidados y casi escondidos en el lecho del Turia, adosados al muro que mira al río. Poco a paco van deteriorándose y no estaría mal que fueran repuestos en algún lugar ajardinado cerca de los pretiles, allí donde nacieron.

A destacar el gran banco en piedra corrido que desde el Puente del Real y hasta el Puente de Aragón, los unía sin interrupción durante cerca de un kilómetro. En la actualidad aunque cortado por algunos puentes de reciente construcción, constituyó un record en su momento por su longitud.