Convento de san José y santa Tecla
(hoy desaparecido)

El convento de san José y santa Tecla de agustinas ermitañas, ya no existe, después de diversos avatares el convento ha ido a parar a la cercana población del Vedat-Torrente. Pero lo que es nuestro convento de su historia y su ubicación en nuestra ciudad ya no queda mas que el recuerdo.

El origen del convento se remonta a 1520 cuando don Jerónimo Portulés y Blay funda un monasterio de monjes agustinos en el cercano lugar de Beniferri. El convento se pone bajo la advocación de san José. En 1538 los monjes se trasladan a un nuevo monasterio cerca de la puerta medieval cristiana conocida como dels Tints con sus muros pegados a la muralla, cerca del lugar donde hoy día se encuentra el Centro Cultural la Beneficencia. El 11 de septiembre de 1538 el papa Paulo III expide bula autorizando el traslado y en 26 de mayo de 1539 el prior general de la orden expide la correspondiente confirmación. El nombre de puerta dels tints le viene por ser este el barrio donde ejercían su actividad los tintoreros ya que por este lugar pasaba la acequia de Rovella, un elemento necesario para el ejercicio de su quehacer diario.

En el año 1541 los agustinos dejan el convento y el mismo es ocupado por monjas del convento de san Julián y del convento de la Esperanza, ambos extramuros de Valencia. La actividad de los tintoreros era muy molesta e insalubre, además la presencia de la cercana mancebía, que era el barrio donde las prostitutas ejercían su profesión, provoca que las monjas del convento de san José decidan abandonar el cenobio en 1556 para trasladarse a la capilla de santa Tecla en la actual calle del Mar. Este traslado estaba condicionado a que la advocación del convento llamado de san José no desapareciese por lo que a partir de ese momento el nuevo convento pasaría a llamarse de san José y santa Tecla.

El antiguo convento fue vendido en 1563 a los monjes franciscanos que se instalaron en él y lo pusieron bajo la titularidad de la coronación de Cristo, luego popularmente conocido como convento de la Corona y de donde tomaría su nombre la actual calle de la Corona.

Para los amantes de las curiosidades diremos que la mancebía medieval de Valencia era uno de los lugares mas conocidos de toda Europa, siendo su fama tal que incluso era visitado por reyes y nobles.

El hecho mas importante del que guarda recuerdo el convento de San José (en la puerta dels Tints) era la presencia en el monasterio de una talla de Cristo crucificado conocido como Cristo del Rescate. La historia de esta talla es muy curiosa. Según se cuenta en 1539 los piratas de Argel abordaron en el mediterráneo un barco que se dirigía a Barcelona apoderándose del cargamento y de la tripulación. Los tripulantes fueron vendidos como esclavos en el mercado de Argel y entre el cargamento incautado se encontraba una imagen de Cristo crucificado. Los piratas echaron al fuego la talla de Cristo y llenos de sorpresa vieron como el fuego no consumía la madera.

En Argel se encontraban en ese momento los hermanos Pedro y Andrés de Medina negociando la liberación de una hermana suya que años atrás había sido raptada en un ataque de piratas sobre la costa valenciana. Enterados los hermanos del milagro ocurrido con el Cristo se personaron delante del jefe pirata con la intención de pagar un rescate por el Cristo. Acordaron que el precio del rescate seria el peso de la talla en monedas de plata. Colocado el Cristo en una balanza, nuevamente se obró un milagro, porque el plato de la balanza solo admitía treinta monedas de plata y ni una mas, por lo que el pirata y muy a su pesar tuvo que entregar la imagen a los hermanos Medina que embarcaron rumbo a Valencia. Aún antes de salir se produjo un tercer milagro y es que el barco que los tenía que traer de regreso no avanzaba, y es que a la figura de Cristo le faltaba un dedo y solo cuando recuperaron el dedo y se lo colocaron a la imagen pudo el barco zarpar. De la hermana de los Medina nunca se supo nada ya que no consiguieron liberarla.

El Cristo llegó al puerto de Valencia el 31 de mayo de 1539. Enterada la ciudad de estos milagros, todas las autoridades eclesiásticas querían para sí el ya conocido como Cristo del Rescate, pero ellos prefirieron depositarlo en el convento de san José, donde la familia Medina tenia su capilla funeraria desde años atrás. Aquí quedó el Cristo el 2 de junio de 1539.

Trasladadas las monjas como ya hemos citado a la capilla de Santa Tecla (en la actual calle del Mar), adquirieron unas casas colindantes al templo y sobre ellas construyeron su monasterio. El cenobio pasó a llamarse convento de san José y santa Tecla, y sus monjas con el tiempo fueron conocidas sencillamente como las teclas. A este monasterio trajeron las monjas el Cristo del Rescate y en una de las capillas cerca del altar mayor fue colocado con gran veneración. También se trasladaron los restos de Andrés de Medina y sus antepasados, que fueron enterrados nuevamente en la capilla del Cristo del Rescate.

A destacar de este lugar, el recuerdo que guardaba la ciudad de Valencia de encontrarse aquí una de las cárceles donde fue encerrado san Vicente mártir en el siglo IV. De hecho según se contaba, en el convento se encontraban unos peldaños de escalera por donde había subido el santo mártir para recibir la sentencia de muerte. Por eso en algunas ocasiones y hablando de san Vicente mártir, se recuerda este lugar como la cárcel de santa Tecla en alusión a la ubicación de la misma y a la tortura del santo.

En 1580 se derribó la iglesia construyéndose otra de nueva planta. Para la construcción del templo se compraron varias casas, en una de ellas había nacido en 1520 Nicolás Factor, concretamente la casa se encontraba sobre el lugar que en la iglesia ocupaba el sagrario. Cuando nuestro personaje fue elevado a los altares en 1786 como beato Nicolás Factor la alegría de las monjas fue inmensa, celebrándose actos de devoción al santo con gran magnificencia. En el interior de la iglesia se podía encontrar una lápida en la pared que decía: Este es el lugar / de la casa donde / nació el beato / Nicolás Factor, lápida hoy desaparecida y de la que tan solo conservamos el relato de Vicente Boix en Manual del viagero y guía de los forasteros de Valencia.

En 1639 el arzobispo de Valencia fray Isidoro de Aliaga costeó una imagen tallada en Italia con mármol blanco, que representaba la figura de san Vicente mártir sentado y con la cabeza inclinada sostenida por una de sus manos. Con el tiempo la figura sería conocida como sant Vicent el pobret y fue colocada en una de las capillas de este convento de san José y santa Tecla.

En el plano del padre Tosca de 1704 vemos el monasterio en su ubicación de la calle del Mar y de su examen podemos decir que disponía de dos puertas, iglesia de nave única, cabecera orientada al este y espadaña a los pies.

En 1837 las monjas del convento de san José y santa Tecla acogieron a las monjas agustinas del convento de la Esperanza que se habían tenido que exclaustrar de su convento, en el marco de una política de reducción de comunidades femeninas.

Desde su instalación en este emplazamiento la vida monacal de las monjas había gozado de relativa placidez y bonanza; pero este estado de cosas cambiarían en 1868 cuando la Junta revolucionaria de Valencia bajo el mandato de José Peris y Valero, creada durante el conocido como sexenio revolucionario ordenaron la expulsión de las monjas del convento aduciendo razones urbanísticas ya que la zona iba a ser remodelada y la estética del convento no acompañaba a los nuevos planes urbanísticos.

Diversas autoridades eclesiales y gentes notorias de la ciudad hicieron hincapié en que el lugar guardaba el recuerdo de san Vicente mártir patrón de la ciudad de Valencia, pero a pesar de las súplicas, el convento fue demolido, sobre su lugar se levantaron edificios de viviendas y se abrió la actual calle de la Paz. Durante este periodo y por razones similares también desapareció el monasterio de san Cristóbal situado muy cerca, también en la calle del Mar.

Las monjas expulsadas se trasladan el 16 de octubre de 1868 al monasterio de santa Catalina de Siena y en él permanecieron hasta 1881. En 1879 habían comprado el monasterio de san Vicente de la Roqueta que se encontraba muy deteriorado; realizadas obras de reforma y ampliación pudieron habitarlo en 1881. Con ellas llevaron en estos dos traslados aparte de otras reliquias, la talla del Cristo del Rescate, la imagen de sant Vicent el pobret y el retablo del altar mayor de su convento. La talla del Cristo del Rescate quedaría alojada sin embargo en la iglesia de san Esteban junto a un cuadro de la misma temática de Jerónimo Jacinto de Espinosa realizado en 1623.

En 1936 el monasterio de san Vicente de la Roqueta fue ocupado por milicias republicanas y las monjas expulsadas. Al finalizar la guerra las religiosas que habían sobrevivido (algunas de ellas habían sido fusiladas), volvieron a ocupar el monasterio. La iglesia había sido incendiada y el retablo del altar mayor quemado, la iglesia conventual fue convertida en 1941 en parroquia de Cristo Rey.

Las monjas permanecieron en el monasterio hasta el 2 de septiembre de 1973, fecha en que se trasladan provisionalmente a la enfermería del seminario de Moncada (Valencia) ante el estado de ruina que amenazaba al monasterio. El 25 de julio de 1976 se trasladan a Picasent (Valencia) y en el 2008 recalan en El Vedat-Torrente donde permanecen a día de hoy. En todos estos traslados el Cristo del Rescate no les acompañaba, ya que el propietario heredero de la capilla de los Medina así lo dispuso. El Cristo del Rescate se había quedado en la Iglesia de San Esteban, la imagen de sant Vicent el pobret se quedó en la parroquia de Cristo Rey y el retablo de altar mayor había sido quemado en la guerra civil.

Ruta vicentina de san Vicente mártir por la ciudad de Valencia.