Real Iglesia de los Santos Juanes - Pl.de Brujas Sant Joan del Mercat
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Declarada en 1942 Monumento Histórico Artístico Nacional, ostenta desde 1858 por decreto de la reina Isabel II, el titulo de Real Iglesia de los
Santos Juanes.
La primitiva iglesia de "Sant Joan del Mercat", o "Sant Joan de la Boatella" se alzó en el siglo XIII en el arrabal de la ciudad
conocido como "la Boatella", fuera de las
murallas musulmanas. La primera mención de la que disponemos es de Teixidor y nos dice que en
1240 el obispo de Valencia Ferrer de Pallarés (1240-1243) hace donación de una
antigua mezquita para que sobre ella se construya una iglesia dedicada a San Juan Bautista. En 1245 ya estaba construida pues se tiene
constancia de la firma de Petrus Ferran como rector de Sant Joan de la Boatella en un documento de la época. Puede ser que este
antiguo templo compartiera todavía parte de la estructura de la mezquita. Después pasaría a tener como segundo titular del templo a
San Juan Evangelista.
En 1311 un incendio obligó a edificarla de nueva planta siguiendo el estilo gótico. En 1362 otro incendio, este de menores dimensiones afecta
al Altar Mayor y obliga a reedificarla de nuevo manteniendo el estilo gótico anterior.
Este templo gótico era de una sola nave, con capillas laterales entre
los contrafuertes, cabecera recta y cubierta con bóvedas de crucería tanto en la nave como en las capillas laterales.
De esta antigua estructura gótica aún queda la nave única, los contrafuertes y el gran
óculo cegado, conocido como "la O de Sant Joan", que fue concebido como un gran
rosetón en la fachada de los pies, pero que nunca se llegó a abrir. La iluminación de este templo se realizaba mediante oculos situados
en las portadas (hoy cegados) y ventanas de arcos apuntados, algunos de los cuales todavía se mantienen pese a las reformas posteriores.
El 10-11-1592 la iglesia sufrió un aparatoso incendio que obligó a una reconstrucción
casi total del templo que se prolongaría a lo largo del siglo XVII. La nueva reconstrucción impulsada por el patriarca
San Juan de Ribera, se basaba en un nuevo concepto decorativo y dinámico derivadas del Concilio de Trento.
Esta reconstrucción la podemos dividir en dos fases: en la primera entre 1603 y 1608, se modifica el ábside plano adoptando una forma
poligonal pero se mantiene la nave única,
se construyen las sacristías de la cabecera, se alarga la longitud del templo en un tramo más con sus correspondientes capillas
laterales y se contruye el arco triunfal. Además
se levanta un muro exterior para ocultar los contrafuertes y se abre una galeria de vanos adintelados que recorre el perimetro exterior del templo por
la fachada de la calle Vieja de la Paja y la plaza del Mercado. Esta galería sólo tiene efectos decorátivos y no cumple ninguna función práctica.
En este momento la nave central está formada por siete tramos con capillas laterales y
presbiterio poligonal. El Altar Mayor sería decorado en 1628 con un retablo del escultor aragonés Juan Miguel de Orliens
(retablo quemado en 1936).
En una segunda fase que se alarga durante el restante siglo XVII, se construye la Capilla de la Comunión (1644-1653), se construye
la torre campanario (1625-1650) y se construyen en 1647 las dos capillas exteriores de arcos apuntados que se abren en la plaza de la
Comunión de San Juan, al objeto de que los fieles puedan oir misa en dichas capillas desde la misma plaza.
Sin embargo la gran reforma efectuada en el templo se realiza entre 1693 y 1710, es lo que conocemos como la reforma barroca del
templo. Esta reforma consiste basicamente en redefinir el espacio interior del templo y en la decoración interna adaptandola a los gustos
barrocos de la época. Una de las primeras obras que se efectuan es cubrir las antiguas bóvedas de crucería por una bóveda de cañón con
lunetos. Se construye la fachada exterior de la cabecera recayente a la Plaza del Mercado, y la portada a los pies del templo y la lateral situada
en la calle Vieja de la Paja.
Para redistribuir el espacio interior se venden todos los retablos y altares que ocupaban el espacio interior e impedian la libre circulación
y se compran nuevos retablos adaptados a la estética barroca siguiendo además un mismo criterio unitario de los mismos.
La reforma interior adopta una decoración de
tendencia italiana y centroeuropea, en el que tienen una decisiva responsabilidad artistas
extranjeros como el italiano Giovanni Giacomo Bertessi (Jacobo Bertessi) (Soresina [Cremona] 1643 - Cremona 1710) y el alemán
Antonio Aliprandi (Laino [Austria] 1654 - 1718). De esta época es donde le viene
su definitiva configuración tal y como la observamos hoy día.
La Iglesia de los Santos Juanes tiene
cuatro fachadas: la principal situada a los pies, recae a la plaza de Brujas, la trasera a la plaza
del Mercado y las laterales la situada al sur a la calle Vieja de la Paja mientras que la norte a la plaza de la Comunion de San Juan.
Fachada principal (Plaza de Brujas) En la reforma se abrió en la
fachada de los pies, la
portada barroca
bajo el gran
óculo de piedra en cuyo interior se abrió una ventana poligonal.
Este de origen medieval siempre ha estado cegado pese a lo que
pudiera parecer. Se desconoce el motivo por el que no fue abierto pero se especula con la posibilidad
que dado el tamaño del mismo no hubo voluntad de acometer una obra de tal envergadura.
En la actualidad podemos ver en el óculo la ventana que fue abierta en su día, con bastante
mal gusto y mala leche. En la portada realizada en 1701 por el cantero Domingo Laviesca y Gil Torralba
destaca el
cordero (simbolo de Juan el Bautista) y
el águila (simbolo de San Juan Evangelista), los Santos
Juanes titulares de la iglesia. El águila se situa en el interior del óculo mientras que el cordero de
menor tamaño se situa en la misma portada.
A los pies de la iglesia encontramos
la torre campanario de tres cuerpos, el inferior conserva una
ventana circular
que nos recuerda su original origen gótico; mientras que el segundo cuerpo es plenamente barroca aunque siguiendo la misma tendencia que el
primer cuerpo. Realizada entre 1625 y 1650, tiene
planta cuadrada que apoya sobre los dos primeros contrafuertes del templo.
El tercer cuerpo lo forma el cuerpo de campanas. De estructura barroca, se abre en cada lado un arco de medio punto flanqueada
por dos pares de pilastras doricas. Por encima de este tercer cuerpo una balaustrada de piedra con adornos flamigeros, y coronando
el conjunto una linterna octogonal de dos cuerpos y un cupulin cubierto con teja vidriada de color azul.
Ver nota
El nombre de las campanas son: El Borrego (1738), el Rafelet (1942), el Joanet (1942), El Roc (1942), La Maria (1942), El Pere (1942) y
el Joanot (1942).
Más información sobre las campanas en
Campaners de la Catedral de Valencia
Fachada lateral sur (Calle Vieja de la Paja) En esta
fachada lateral se elevó el muro y en ella se abrió una galeria de
ventanas rectangulares a principios del siglo XVII. Este nuevo paramento tapa casi completamente los
contrafuertes. En 1701 se construyó la
portada de estilo barroco a la que rodean
ventanas apuntadas con parteluz y tracería gótica de la antigua fábrica.
Esta portada está formada por dos cuerpos, en el inferior se encuentra la puerta adintelada, mientras que en el
cuerpo superior destaca
la presencia de una hornacina, con una
imagen de la Inmaculada bajo una concha de venera, escultura realizada por Leonardo Julio Capuz (1660-1731).
Completa la portada diversa decoración al gusto
barroco de la época, como son adornos de bolas, jarrones y lamparas. En la parte más alta de la portada, dos ángeles niños. Sobre
el dintel de la puerta un medallón de San Juan Evangelista. La portada es obra del cantero montañés Domingo Laviesca.
Fachada lateral norte. (Pl.Comunión de San Juan) En esta plaza se construyó la Capilla
de la Comunión antes citada. Podemos ver la puerta de acceso a esta capilla y otra
puerta que da acceso al interior de la iglesia. Estas portadas son las mas sencillas de todas las puertas de
que dispone la iglesia. En la portada de acceso a la iglesia destacan en un nicho situado en el dintel,
dos esculturas muy deterioradas, pero que se adivina
que son los dos animales representativos de los Santos Juanes:
el águila y el cordero. Al otro extremo de la fachada
dos arcos góticos rehundidos, recuerdo de la
antigua fabrica, que bien podría tratarse de nichos sepulcrales o capillas exteriores.
En esta fachada podemos encontrar un
panel de azulejos con una oración del Cardenal Benlloch a la Virgen de los Desamparados y que dice así: "Mare de Deu dels Desamparats
no me desampares ni en la vida ni en la mort ni en el tribunal de Deu".
Fachada trasera (Pl.del Mercado)
Destaca por lo infrecuente la amplia
fachada del Mercado, concebida como un grandioso retablo de piedra sobre una terraza
que domina la plaza frente a
la Lonja, formando un conjunto urbanístico único.
En la parte inferior de la terraza, se abren las conocidas como
"covetes de Sant Joan", semisótanos en los que antaño se
ubicaban talleres artesanales y tiendas de viejo, pero que en la actualidad permanecen cerradas y tapiadas. Realizadas entre
1700 y 1702 por Leonardo Julio Capuz con su patrimonio particular.
En 1700 esta fachada era completamente lisa, a excepción de la galeria de ventanas de la parte superior.
En esta reforma de principios del siglo XVIII se modificó la fachada: se abrieron las dos puertas que flanquean a la Virgen
del Rosario y se levantó en la parte superior el campanil triangular de inspiración italiana.
En la cornisa de la
fachada, encontramos de izquierda a
derecha cuatro estatuas exentas que representan a
San Francisco de Borja con la corona ducal sobre un craneo,
San Juan Bautista,
San Juan Evangelista y
San Luis Bertrán con un caliz sobre un libro,
talladas de la mano de Leonardo Julio Capuz y Felipe Corral. Completa la decoración de la cornisa diversos adornos de bolas.
Rematando la fachada, se levanta en el centro
un campanil triangular con un reloj obra de Bernardo Pons. Tiene tres pequeños
balcones de hierro flanqueados por columnas salomonicas en cada una de sus esquinas; el campanil se remata con
unas pequeñas esculturas de San Vicente Mártir, San Vicente Ferrer y San Lorenzo.
En lo mas alto una piramide con una esfera sobre la que descansa la veleta. Todo el conjunto profusamente
decorado con motivos propios del barroco. Debajo del reloj vemos la presencia del "Agnus Dei" o
Cordero mistico sentado sobre el libro de los siete sellos del Apocalipsis. Y debajo de este los
simbolos de los titulares del templo sostenido por dos ángeles.
La veleta es una representación del águila del Apócalipsis con el tintero en la boca, está construida
en metal y es obra junto con la esfera, de Antonio Almela y Gregorio Ucell. Recibe el nombre de
"pardal de Sant Joan", y según cuenta la tradición se hacía mirar a los niños cuando sus humildes padres los abandonaban
en la plaza. (tradición recogida en los cuentos valencianos de Vicente Blasco Ibañez).
En el centro de la fachada encontramos
el retablo de la
Virgen del Rosario. Obra de 1700 realizada en estuco por Jacobo Bertessi, cuya firma aparecía en el pedestal.
La
imagen se encuentra bajo un tejadillo realizado por José Martinez. La Virgen del Rosario sostiene con su brazo izquierdo al Niño
Jesús que a su vez sostiene una gran esfera con una pequeña cruz, en la mano derecha, la Virgen sostiene un rosario. El conjunto
se eleva sobre una gloria de nubes y querubines; a los pies de la Virgen los Arcángeles
San Miguel y
San Gabriel. En la parte superior
un ángel sostiene sobre la cabeza de Nuestra Señora el nimbo de santidad, mientras que a su espalda irradia un haz de rayos luminosos.
Debajo de este conjunto escultórico vemos una ventana cerrada por una reja de hierro; en su momento era un transparente que proporcionaba
luminosidad al trasagrario. Por encima de la ventana una cartela donde constaba una inscripción dedicatoria.
A cada lado de este retablo una puerta barroca, con imagenes en sendas hornacinas de
San Juan Bautista y
San Juan Evangelista. Estas puertas permiten el paso a las sacristia y a la sala vestuario.
Interior
El interior del templo es de una desbordante imaginación barroca, con estucos de
Antonio Aliprandi. La nave central queda separada de las capillas laterales mediante arcos de medio punto, decorados por el milanés
tallas y estucos en los pilares que separan las capillas. Sobre los arcos, ovalos pintados al
fresco por Antonio Palomino, en la mayoría ennegrecidos por el incendio de la iglesia ocurrido durante la Guerra Civil Española.
A ambos lados de cada ovalo dos
figuras de mujer, alegorias en estuco realizadas por Jacobo Bertessi que guardan relación con escena pintada en el ovalo.
En total 17 ovalos y 34 alegorias.
El resto es una desbordante decoración barroca de hojarasca y otros elementos decoratívos salidos de la mano de Aliprandi. Por encima de los
ovalos unas cartelas alusivas a la pintura del ovalo.
Podemos encontrar tres niveles decorativos: el primero formado por las imagenes (esculturas) de Jacob y las doce tribus de Israel, el segundo
formado por las pinturas de los ovalos, que sobre los arcos de las capillas laterales y el presbiterio narran la vida de los Santos Juanes, y el tercer
nivel, las pinturas al fresco de la bóveda.
Los óvalos pintados al fresco por Antonio Palomino narran la vida de los Santos Juanes. En el lado del evangelio historias alusivas a
San Juan Bautista y en el lado de la epistola a San Juan Evangelista. Las narraciones de los frescos están tomadas de las Sagradas
Escrituras y del libro escrito por Santiago de la Voragine, llamado La Leyenda Dorada que narra la historia de los primeros santos de la
iglesia. Las representaciones de las alegorias están recogidas de la Iconología de Cesare Ripa.
En el lado del evangelio comenzando por la cabecera encontramos los siguientes ovalos pintados al fresco y dos alegorías realizadas
en estuco por cada pintura. En la parte superior una cartela con un texto aclaratorio de la pintura inferior. Prácticamente la totalidad
de las pinturas se han perdido o estan ennegrecidas como consecuencia del incendio del templo en 1936, pero conocemos su contenido
gracias a Palomino que las describe en su trabajo: Descripción de la idea de la pintura del presbiterio de la iglesia
parroquial de San Juan del Mercado. Año 1699. En total encontramos 34 alegorias, 7 ovalos y 7 cartelas.
- Óvalo: Exaltación de la cabeza de San Juan Bautista por Teodosio emperador de Constantinopla. Alegorias:
Virtud y Honor. (Este conjunto se
encuentra en el presbiterio sobre la hornacina con la imagen del santo). Cartela superior: HONOR VIRTUTIS PROEMIUM
- Óvalo: La degollación de San Juan Bautista. Alegorias: Celo Santo y Constancia. (primera capilla lado evangelio).
Cartela superior:
ZELO INCENSUS, CONSTANTIA OBLATUS
- Óvalo: Recriminación de San Juan Bautista a Herodes y Herodias. Alegorias: Castidad y Corrección moral.
Cartela superior: CASTITATEM
DILIGIT, LASCIVIAM CORRIPIT
- Óvalo: Bautismo de Cristo por San Juan Bautista en el rio Jordan. Alegorias: Obediencia y Ministerio sacerdotal.
Cartela superior: SACERDOS
MAGNUS
- Óvalo: San Juan Bautista y el cordero de Dios. Alegorias: Conocimiento y La Profecia. Cartela superior:
PROPHETA ALTISSIMI
- Óvalo: San Juan Bautista se despide de sus padres para retirarse al desierto. Alegorias: Puericia y Senectud.
Cartela superior: AB INFANTIA
SENEX
- Óvalo: Nacimiento de San Juan Bautista. Alegorias: Esterilidad y Fecundidad. Cartela superior: DE STERILI
NATUS
Lado de la epistola comenzando por la cabecera:
- Óvalo: Aparición de San Juan Evangelista al emperador Teodosio. Alegorias: Auxilio o Socorro y Victoria
(en el presbiterio, encima de la
imagen de San Juan Evangelista). Cartela superior: AUXILIATUR VOTIS
- Óvalo: Muerte de San Juan Evangelista. Alegorias: Muerte de los justos y la Buenaventuranza (primera
capilla lado epistola).
Cartela superior: PRETIOSA IN CONSPECTU DOMINICI
- Óvalo: La prueba de la copa envenedada. Alegorias: Fé y la Conmiseración. Cartela superior: VIRUS,
OBITUM SUPERANS
- Óvalo: San Juan Evangelista proclama la generación eterna de Cristo. Alegorias: Divinidad y Espanto.
Cartela superior: PERTERRITUS MYSTERIO
- Óvalo: San Juan Evangelista en Patmos escribiendo el libro del Apocalipsis. Alegorias: Soledad y
Sabiduria Divina. Cartela superior: IN SOLITUDINE SAPIENTIA
- Óvalo: Martirio de San Juan Evangelista en una tinaja de aceite por orden de Domiciano. Alegorias:
Martirio y Maravilla. Cartela superior: INANIS INSANIA
- San Juan Evangelista dando la comunión a la Virgen. Alegorias: Misterio y Ministerio. Cartela
superior: SUPREMUM UNDIQUE MUNUS
A los pies del templo
- Nave del evangelio. Óvalo: El ángel anuncia a Zacarias el nacmiento de un hijo (San Juan Bautista).
Alegorias: Anunciación y Santificación. (capilla del testero en la
nave del evangelio). Cartela superior: PRAEDICTUS
- Nave de la epistola. Óvalo: Vocacion de San Juan Evangelista ante la llamada de Jesús.
Alegorias: Dignidad y Favor. (capilla del testero en la nave de la espistola). Cartela superior: VOCATUS ELECTUS, DILECTUS
- Encima de la puerta. Óvalo: Fresco alusivo a los dos Santos Juanes. Alegorias: Nombre y Protección.
Cartela superior: NOMINE NUMINE
La decoración interior se completa con grandes figuras que
representan a las Doce Tribus de Israel, estucos realizados por Jacobo Bertessi.
En la bóveda de medio cañón encontramos el conjunto de frescos que ejecutó con gran maestría
Antonio Palomino entre 1699 y 1702.
El responsable del programa iconógrafico pictórico fue el canónigo de la Colegiata de Xátiva, Vicente Victoria (1658-1712), y el trabajo les fue
encomendado a los hermanos Eugenio y Vicente Guilló, que ya habian realizado las pinturas del presbiterio en la Capilla de la Comunión
a plena satisfacción de la iglesia. Estos trabajaron entre 1695 y 1697 en la bóveda,
pero ante la incompetencia de estos para realizarlo tuvieron que dejarlo y se encomendó la obra al pintor
de camara del rey, Antonio Palomino.
Los frescos de Palomino son tal vez junto con la fachada antes descrita de lo mejor que
podemos encontrar en esta iglesia. Su tématica desde el presbiterio hasta los pies es amplisima: La gloria de la
Santisima Trinidad, El libro de los siete sellos con el cordero, la Inmaculada con la luna en los
pies, los Santos Titulares, los coros de las virgenes, los patriarcas, los doctores, los angeles, los
santos del Apocalipsis, San Vicente Ferrer y la lucha de San Miguel con Lucifer y los
demonios.
En los lunetos de las ventanas aparecen los Apóstoles sentados sobre tronos y nubes. A los
pies: la humildad, la Verdad y la paz y San Judas Tadeo.
En 1861 Luis Lopez restauró las pinturas que se encontraban en mal estado, pero en 1936 a raiz
de los daños e incendios sufridos durante la Guerra Civil quedaron ennegrecidas, estando en este
momento en proceso de recuperación. Una parte cuyas pinturas no han podido ser recuperadas son la que cubrian la
bóveda del presbiterio. El Retablo Mayor desapareció como consecuencia del fuego.
El actual retablo mayor de la iglesia procede de la desaparecida iglesia de Betolaza en Álava y fue traido a este templo en 1969. El retablo
barroco construido sobre 1700 por Domingo de Ascorbe Beitia, consta de dos
cuerpos, de madera policromada y dorada. En la hornacina central se alberga la imagen de la Inmaculada y
a su lado en sendas hornacinas imagenes de San Pedro y San Pablo entre columnas salomónicas doradas adornadas con pampanos y
racimos. En el atico Cristo en la Cruz. Entre la figura de Cristo del ático y la imagen de la Virgen encontramos un relieve con la
Epifania de Cristo.
A ambos lados del retablo encontramos dos imagenes una de
San Juan Bautista y otra de
San Juan Evangelista obras de
Octavio Vicent, con sus animales representativos a los pies. Ambas se encuentran en unas pequeñas capillas que siguen el mismo modelo
arquitectónico y decorativo que el resto de las capillas laterales del templo.
En la
nave encontramos trece grandes figuras en escayola sobre pedestales, representan a Jacob y las doce
tribus de Israel del Antiguo Testamento, obras de Bertessi. Son conocidos popularmente como "Els Blancs".
Han sido restauradas y se les ha colocado el nombre de cada tribu a cada una de ellas. Fueron realizadas
en torno a los años 1695 y 1700. Las representaciones iconográficas de los personajes de las doce tribus de Israel están sacadas de los
grabados de Jan Sadeler (1550-1600).
En el lado del evangelio; mas cercano al presbiterio,
Ruben con una corona y un cetro en la manos (simboliza que él es el heredero de Jacob), a sus pies un cantaro como simbolo de la
fortuna que ha dilapidado, le sigue
Leví (con atributos sacerdotales),
Simeón vestido de guerrero y con intención de desenfundar la espada, alusión a su carácter violento,
Judá con cetro y corona sobre el sombrero,
Dan (juez) con una vara simbolo de su autoridad en la cual se enrolla una serpiente (en alusión a la prudencia en el juicio);
Isacar con un arado en la mano en alusión a su vida de campesino.
En el centro de la nave junto a la puerta de entrada a los pies de la iglesia, continuan
Zabulón, con un ancla y un remo en las manos en alusión al caracter marinero y
Jacob padre de las doce tribus.
En el lado de la epistola comenzando por los pies de la iglesia,
Gad vestido de militar, casco y con una lanza en la mano,
Aser con un haz de trigo y una hoz,
Neftalí con un cuervo en el medallón de la repisa,
José con flechas sobre un carcaj y
Benjamin con un perro cogido por una cadena que defiende a los ganados.
A destacar que mientras en el el lado del evangelio encontramos
seis figuras, en el lado de la epistola, sólo encontramos cinco, ello es debido a que junto a la puerta de salida que desemboca en la
calle Vieja de la Paja, en el lugar donde podía ir la sexta figura se encuentra un púlpito elevado.
Capillas laterales del lado de la epistola (comenzando por la cabecera):
Capilla de San Francisco de Paula. Bajo el santo en un pequeño nicho acristalado, imagen de San Miguel Arcángel. También encontramos a ambos
lados del retablo dos esculturas de San Expedito y San Gil.
Capilla del Patriarca San José. Ocupando el centro del retablo, San José, en la parte inferior en un nicho acristalado
imagen del Ecce Homo.
Capilla de Nuestra Señora del Pilar en el centro del retablo. A sus pies una pequeña imagen de Santa Teresita del Niño Jesús.
Capilla de Santa Rita de Cascia. Bajo la imagen de la santa que ocupa el centro del retablo, escultura de San Judas Tadeo.
Capilla del Bautismo y antes de San Vicente Mártir
Capillas laterales del lado del evangelio (comenzando por la cabecera):
Capilla de San Antonio Abad. Bajo la hornacina del santo imagen de Santa Ana, madre de la Virgen.
Capilla del Sagrado Corazón de Jesús. Bajo la hornacina del santo imagen de la Virgen como Inmaculado Corazón de María. A ambos lados de la
imagen dos ángeles arrodillados en señal de adoración.
Capilla de la Virgen de los Desamparados. Comparte capilla con una imagen de la Virgen del Rosario.
Capilla de la Virgen del Carmen. Bajo la hornacina donde se encuentra la titular de la capilla, una pequeña imagen de la Virgen de los
Dolores (La Dolorosa).
A destacar que en el pasillo de acceso de la iglesia a la Capilla de la Comunión encontramos la figura de Cristo, conocido como
Santisimo Cristo de los Afligidos, de gran devoción popular. También indicar que antes de la construcción de la Capilla de la
Comunión, este espacio de transito era una capilla lateral puesta bajo la advocación de San Miguel y San Jaime, en la actualidad
logicamente desaparecida y transformada en pasillo de transito.
A los pies del templo encontramos dos capillas más: en el lado del evangelio la
Capilla de San Antonio de Padua y en el lado de la epistola la
Capilla de San Vicente Ferrer. Bajo el altar de la capilla de San Antonio de Padua,
se encuentra enterrado el pintor
Francisco Ribalta, aunque no se han efectuado
catas que permitan acreditarlo de una manera fehaciente. Se tiene la certeza porque en los archivos parroquiales existe el acta de
enterramiento de Ribalta a los pies de la iglesia. Las imagenes que acompañan a San Francisco de Padua en su altar son de San Enrique y
San Roque. A ambos lados del retablo dos pequeñas figuras una de ellas de San Pancracio y la otra imagen de San Nicolás.
La Capilla de la Comunión
Construida entre 1644 y 1653, la
Capilla de la Comunión se levanta según los postulados establecidos por el Concilio de Trento y el arzobispo
San Juan de Ribera. La primera piedra fue bendecida por el arzobispo fray Isidoro de Aliaga (1644-1653) en 1644 y terminada
el 7 de septiembre de 1653 al ser trasladado el Santisimo a la Capilla.
Su autor el monje carmelitano descalzo fray Gaspar de Sent Martí (1574-1664). Está realizada
con ladrillos cara vista sobre un zócalo de piedra.
La
portada de acceso por el exterior es adintelada y en un ovalo sobre el dintel
de la puerta podemos ver el simbolo del patriarca San Juan de Ribera, la sagrada forma en un caliz con un braserillo a cada lado.
Tiene acceso desde el interior por el lado del evangelio y su planta es de cruz griega,
cúpula semiesferica sobre pechinas en el crucero, linterna y cupulin. La cúpula se cubre al exterior
con tejas vidriadas de color azul y los nervios con tejas blancas. La capilla se cierra con bóveda de cañón sin lunetos.
El testero del Altar Mayor es recto y en el mismo encontramos un retablo con la
imagen de la Virgen rodeada de una gloria de ángeles. En los extremos del pequeño transepto que forma la cruz encontramos dos pequeñas
hornacinas preparadas para recibir un retablo o
unas imagenes, pero que en la actualidad estan vacios. Toda la capilla se encuentra
decorada en estilo neoclásico con pilastras corintias, bóvedas de cañón, mármoles, jaspes y con
pinturas al fresco, sobre todo en cúpula y pechinas, realizadas por
José Vergara Gimeno. Esta decoración es producto de la reforma neoclásica realizada entre 1780 y 1787.
En el sencillo retablo del Altar Mayor encontramos en el centro
la imagen de la Inmaculada rodeada de ángeles, obra realizada en 1947 por el escultor Vicente Benedito Baró (1884-1956). En el ático del
retablo una lienzo de la Piedad (la Virgen Maria con Jesús muerto).
En la bóveda del techo un fresco con una curiosa representación de
San Juan Evangelista dando la comunión a la Virgen Maria, obra atribuida a los hermanos naturales de Vinaroz
Vicente y Eugenio Guilló en 1693.
En los muros laterales del Altar Mayor dos lienzos con la representación de la entrega de las llaves del cielo a San Pedro
y la escena del lavatorio de los pies.
Entre 1782 y 1786 Jose Vergara Gimeno pintó en la cúpula de la capilla y en las pechinas los frescos sobre la
Exaltación de la Eucaristia. Así en las pechinas encontramos cuatro frescos con las siguientes representaciones:
El encuentro de Abraham con Melquisedec (Melquisedec ofrece a Abraham los panes y el vino),
Aarón con los panes de la proposición, Elias despertado y alimentado por un ángel y
Josué con los exploradores de regreso de la Tierra Prometida. En la cúpula encontramos la obra maestra de José Vergara; en el centro la Sagrada
Forma sobre un fondo de rayos dorados, y rodeandola la Santisima Trinidad con la Virgen Maria y San Juan Evangelista; Los cuatro
evangelistas, San Agustin, San Ambrosio, San Gregorio, San Jerónimo y Santo Tomás de Aquino (doctores de la iglesia). También la
Última Cena con los Apóstoles y diversos papas, obispos, santos y fieles.
En la capilla podemos encontrar dos grandes figuras exentas realizadas en piedra, procedentes del exterior de la iglesia y que a falta
de mejor ubicación han sido colocadas en la capilla con bastante poco acierto. Se trata de los originales de
San Francisco de Borja
y de
San Luis Bertrán cuyas copias se encuentran en la cornisa de la fachada recayente a la plaza del Mercado.
En el exterior del testero de la iglesia, recayente a la plaza del Mercado encontramos un
panel cerámico colocado en 1952 en honor a San Vicente Ferrer. Destaca en el centro la imagen de San Vicente y a ambos lados en el interior
de unas cartelas, dos de los milagros realizados por el santo: el
milagro del mocadoret y el de la curación de la muda. Completa la decoración del panel diversos atributos alusivos al santo, a los titulares
de la iglesia, escudos de la ciudad y un poema de Vicente Ramirez Bordes.
La Iglesia de los Santos Juanes en el recuerdo