Iglesia del Pilar - Pl. Pilar
Iglesia de Nuestra Señora del Pilar y San Lorenzo
Mare de Déu del Pilar i Sant Llorenç

Declarada Monumento Histórico-Artístico Nacional en 1982.

La actual iglesia parroquial de Nuestra Señora del Pilar y San Lorenzo, fue primitivamente convento dominico fundado en 1618 por el mercader de libros Baltasar Simón de Vallterra (Baltasar Simó de Vallterra), bajo la advocación de Nuestra Señora del Pilar.

Simón de Vallterra había nacido en Zaragoza en 1545 y falleció en nuestra ciudad en 1614. Fue bautizado en la Basílica del Pilar de Zaragoza. La lápida de su sepulcro con el escudo nobiliario se puede ver en la entrada a la parroquia por la calle Guillén de Castro y lleva fecha de 1618.

HIC IACET BALTASAR / SIMON DE VALTERRA /
GENEROSVS ET SANCTE /
INQVISITIONIS FAMILIARIS / ET FVNDATOR
HVIVS / CONVENTUS / ANNO 1618

Simón de Vallterra dejó al fallecer todos sus bienes en manos del dominico Juan Vicente Catalá para que fundara un convento de la mencionada orden. Mientras tanto se construía el convento, Simón de Vallterra fue enterrado en el Convento de Santo Domingo de la plaza de Tetuán. En 1615 junto al Portal de Torrent en la plaza de la Cofradía de Santa Lucía se compran tres casas y en ellas se instala el citado Juan Vicente Catalá junto con cuatro frailes de la orden. El 2 de junio de 1618 se firma el acta fundacional del nuevo convento y se nombra a Juan Vicente Catalá vicario perpetuo.

No obstante la autorización para construir un segundo convento dominico en la ciudad de Valencia tiene su origen en la licencia concedida en 1611 a los PP de la Orden de Predicadores para fundar un colegio bajo la advocación de la Santísima Virgen con doce religiosos predicadores y confesores, destinados a visitar a los enfermos del Hospital General, asistiéndoles en el articulo de la muerte, y a consolar encarcelados y ayudarles a bien morir. Esta autorización se vería plasmada en la fundación del convento de Nuestra Señora del Pilar.

El actual convento fue obra del carmelitano fray Gaspar San Martín (1574-1664) (fray Gaspar Sent Martí). Las obras se iniciaron en 1638, realizado prácticamente en su totalidad en mampostería y ladrillo, a excepción de la portada que está realizada en piedra.

De la imagen del plano del Padre Tosca, podemos apreciar que contaba con un claustro de dos pisos, disponía de huerta, la torre es muy distinta a la que hoy conocemos, y que el mismo quedaba pegado a la muralla. Destacar a la vista del plano la presencia del antiguo Hospital y la puerta conocida como de los Inocentes o de Torrente.

La distribución conventual se articulaba alrededor del claustro con dos pisos, en la planta baja se situaba la portería, la sala capitular, el refectorio y la cocina, mientras que el piso alta se situaba el dormitorio comunitario, las celdas individuales, la biblioteca y el archivo. A ambos lados del claustro la iglesia y el huerto.

Durante la Guerra de la Independencia el convento acoje a los españoles heridos y se convierte en hospital; con la toma de la ciudad por el general Suchet los monjes del convento son deportados a Francia y no regresaran de ella hasta 1916. Por aquel entonces el convento estaba ocupado por monjas del desaparecido Monasterio de la Zaidia. Con la construcción del nuevo monasterio de la Zaidia, los dominicos pueden volver a ocupar su convento, pero por poco tiempo pues en 1835 tienen que volver a abandonarlo para no regresar a él jamás.

En 1835, a causa de la desamortización de Mendizábal, los religiosos son expulsados del convento quedando convertido en 1843 en hospital militar y cuartel de intendencia. En 1964 el convento es derribado, quedando solo la iglesia y una estancia del antiguo convento que recae a la actual plaza del Pilar. Esta estancia de 400 m2 quedará unida a la iglesia con el nombre de Capilla del Rosario y la fecharemos en el siglo XVIII. En la actualidad adecuadamente reformada cumple funciones para usos parroquiales.

© Fotos: Marcos Buigues Metola

En 1903 se traslada la parroquia de San Lorenzo a esta Iglesia del Pilar quedando ambas advocaciones bajo la titularidad del mismo templo. En la práctica la iglesia es conocida sencillamente como Iglesia del Pilar.


La actual iglesia se construye entre 1659 y 1692, aunque posteriormente será sometida a una remodelación en su interior de estilo barroco con reminiscencias rococó.

En realidad han existido tres iglesias, la primitiva u original de su fundación, una segunda iglesia provisional terminada hacia 1650 y la definitiva y que ahora disfrutamos que es la comenzada en 1659. Esta iglesia diseño de Gaspar de Sent Martí fue obra de Pedro Leonart Esteve y Pedro Do. Entre 1675 y 1685 se hace cargo de las obras Francisco Giner que se encarga del cerramiento de la bóveda, de la nave del transepto y la cúpula sobre el crucero. Hacia 1692 se dan por finalizadas las obras con la decoración interior del edificio realizada también por Francisco Giner.

La iglesia consta de planta basilical de una sola nave de cuatro tramos, nave de transepto no sobresaliente en planta, tres capillas laterales entre contrafuertes, testero plano, coro alto a los pies ocupando el último tramo y bóveda de cañón rebajada con lunetos. Cúpula de media naranja sin tambor apoyada sobre pechinas en el crucero. Tribunas o balcones sobre las capillas laterales que recaen a la nave central.


El presbiterio de testero recto se decora con frescos alusivos al Pilar de Zaragoza y a los santos San Gil y San Lorenzo. Son frescos del valenciano José Nogales Hernández realizados en 1940. En el centro en el interior de una hornacina, la tradicional imagen de la Virgen del Pilar.

En el interior destacan los azulejos del zócalo de las capillas laterales realizados en el siglo XVIII, con elementos iconográficos como son hombres con cola de pez, angelotes, elementos vegetales y simbólicos. Otros paneles representan diversas escenas de carácter historiográfico o ejemplarizantes.

La fachada actual es del 1730, obra contratada el 1 de abril de 1730 con el maestro albañil Bautista Pons, de estilo barroco. Se trata de una puerta adintelada, a cuyos lados encontramos una combinación de dos columnas de fuste estriado de estilo dórico y dos pilares de fuste acanalado, ambos sobre un zócalo de piedra. El conjunto sostiene un entablamento clásico formado por un friso de metopas y triglifos con coronamiento de bolas y adornos piramidales, en cuyo centro encontramos una hornacina avenerada con la imagen de la Virgen del Pilar que se levanta obviamente sobre un pilar que lleva grabada una cruz. A ambos lados de la hornacina dos pilares de fuste estriado de estilo jónico. Remata todo el conjunto un frontón partido en cuyo centro encontramos el escudo de la orden de los dominicos, titulares que fueron del convento. En la portada intervinieron además José Puchol encargado de lucir la puerta y "masisar" la portada. Los escultores Manuel Vergara "el Mayor" y su yerno Jaime Molins Artigues se encargaron de la talla de la Virgen y de las armas dominicas de la portada respectivamente. Desgraciadamente el original de la Virgen fue destruida en el año 1936 y la que se conserva es de época posterior.

En el imafronte de la fachada de la iglesia encontramos tres ventanas adinteladas y diversos adornos de bolas en su parte superior. La ventana central superior se adorna con una vidriera que ilumina la nave central de la iglesia.

Junto a la fachada en el lateral izquierdo podemos ver un panel cerámico representando a San Vicente Ferrer. Dicho panel cerámico nos recuerda además de la condición de dominico del santo, que en este lugar se coloca todos los años uno de los Altares de la Fiesta de San Vicente Ferrer. Un texto escrito nos lo recuerda "El Altar del Pilar a San Vicente Ferrer. Año 1971."

El actual campanario es de principios del siglo XX, se compone de tres cuerpos de planta rectangular y unos 40 metros de altura. En el cuerpo de campanas encontramos diversos vanos abiertos con arcos de medio punto, donde podemos encontrar las actuales campanas, ya que las originales fueron destruidas durante la Guerra Civil en 1936. El nombre de las campanas son: El Tiple (1945), La mitjana (1940) y La Gran (1891).

Entre 1692 y 1698 se redecora el interior con estucos barrocos dorados consistentes en decoración de rosetas, motivos vegetales, hojas de acanto, vides y cabezas de querubines, dorado que contrasta con el blanco de los paramentos y muros. Las pechinas del crucero se decoran con este tipo de decoración, así como los nervios de la cúpula, las aristas de los lunetos, las pilastras y los arcos fajones de la bóveda central. En la década de los cincuenta del siglo XVIII se reconstruye el Altar Mayor.

Se trata pues de una iglesia barroca con decoración de estilo churrigueresco en su estructura fundamental, adornada con zócalos de azulejos de Manises del siglo XVIII en las capillas laterales, que narran principalmente milagros y hechos gloriosos de santos y personajes de la iglesia valentina. El trasagrario ovalado situado detrás de la cabecera es obra de Jose Puchol Rubio (Valencia 1743- Valencia 1797).

En total podemos encontrar seis capillas laterales, tres a cada lado de la nave. Se caracterizan los retablos por que en su mayoría están dedicados a una doble advocación. Comenzando por la nave del transepto por el lado del evangelio encontramos las siguientes capillas:

Capilla de Nuestra Señora de los Dolores (La Dolorosa) Formado por un retablo con dos hornacinas, en la parte superior imagen de la Virgen de los Dolores, y en la hornacina inferior imagen de Cristo en una de sus caídas, al estilo de las imágenes que procesionan en Semana Santa. En los muros dos lienzos, uno de ellos representando la predicación de San Vicente Ferrer en la Iglesia del Salvador y el otro representando la entronización de la imagen del Cristo del Salvador en su capilla por parte del arzobispo Santo Tomás de Villanueva. La bóveda se decora con un fresco del patriarca San Juan de Ribera frente a Cristo.

En los muros laterales dos zócalos de azulejos representando sendas escenas alusivas a la llegada del Cristo del Salvador a Valencia en 1250 por el río Turia. El de la izquierda representa la procesión presidida por el obispo de Valencia Andrés de Albalat recibiendo al Cristo del Salvador, el de la derecha representa la llegada del Cristo por el río Turia. Destacan estas escenas por el fondo donde se enmarcan, ya que podemos ver las Torres de Serranos, el puente y numerosas cabecitas que asoman por los pretiles del cauce.

En los pilares que ocupan la entrada a la capilla también revestidos de cerámica, podemos encontrar en el lado izquierdo a un ángel sosteniendo un martillo y unos clavos, símbolos de la Pasión de Cristo y en el de la derecha un ángel sostiene el paño de la Verónica.

Capilla del Sagrado Corazón de Jesús en el centro del retablo en la hornacina superior, imagen de Cristo mostrándonos su corazón. En los muros laterales dos lienzos del siglo XVIII, uno de ellos representa a Santo Tomás de Aquino como doctor de la Iglesia en presencia de San Agustín, Jesús y María. El segundo lienzo representa una escena del éxtasis de Santa Catalina de Siena. Bajo la hornacina de Cristo imagen de la Inmaculada Virgen María en el interior de una hornacina.

En los muros laterales dos zócalos de azulejos representando la escena de la izquierda a Cristo en la cruz elogiando a Santo Tomás de Aquino por su obra "Summa Teológica", en presencia de San Pedro, San Pablo, la Virgen y el Niño, un papa, obispos y otros personajes. De la boca de Cristo sale un mensaje que dice: "Bene scripsisti de me Thoma" (Bien has escrito de mi, Tomás). La segunda escena situada en el muro derecho representa a Santa Catalina de Siena que lleva una corona de espinas exhortando desde un púlpito al Papa a poner fin al Cisma de Occidente

Los pilares que ocupan la entrada a la capilla se decoran el de la izquierda con un ángel que sostiene en una de sus manos un tintero con plumas de escribir y con la otra mano un libro y sobre él un bonete o gorro en alusión a la condición de doctor de la Iglesia de Santo Tomás, el pilar de la derecha se decora con un ángel que sostiene entre sus manos la corona de espinas de Cristo, una corona real de oro y una palma.

Capilla de San Antonio de Padua en sus muros encontramos dos lienzos de José Renau Montoro (1874-1941) realizados en 1910, representando dos milagros del santo. En el centro del retablo en el interior de una hornacina, imagen de San Antonio de Padua y debajo una representación del icono de la Virgen del Perpetuo Socorro.

En esta capilla los paneles de azulejos que encontramos son de carácter geométrico, sin ningún tipo de mensaje historiográfico.

Seguimos por la primera capilla de los pies por el lado de la epístola:

Capilla de Santa Catalina de Siena En la parte superior del retablo imagen de Santa Catalina de Siena y debajo de ella en el nivel inferior le acompañan las figuras de tres santos, una de ellas San Lorenzo con el símbolo de su martirio: la parrilla, la segunda de ellas en el centro y de un tamaño algo menor que las restantes San Vicente Ferrer y la situada en el extremo izquierdo San Gil Abad con báculo y un libro en su mano, santo de origen griego muy querido en Francia. Acompaña a San Gil una cierva que según la tradición le alimentaba con su leche mientras hacía vida de ermitaño.

En los muros de la capilla dos lienzos alusivos a hechos de la vida de San Vicente Ferrer, en uno de ellos vemos un milagro ocurrido en 1755 por intercesión del santo y el otro la escena de la muerte del Santo con la aparición de Jesús, Santo Domingo de Guzmán y San Francisco de Asís.

Los paneles cerámicos de los zócalos de la capilla representa el de la izquierda aspectos relacionados con las tentaciones de San Vicente Ferrer, y en el panel derecho aspectos relacionados con la penitencia y disciplinas que libran de las tentaciones.

El panel de la izquierda está dominado por una figura policroma de mujer que representa a La Penitencia portando en su mano una disciplina. En su cinturón una leyenda dice: "Castigo mi cuerpo". En el lado izquierdo (según nuestro ángulo de visión) una escena monocroma de color azul que representa como San Vicente Ferrer se aclama a la Virgen María que hace huir al diablo que le está tentando. A la derecha de la figura central, otra escena también monocroma y azul en la que vemos a San Vicente Ferrer venciendo la tentación del diablo disfrazado de ermitaño.

El panel de la derecha esta dominado por la presencia policroma de Inés de Moncada ataviada con ropas de anacoreta y portando una cruz y otros elementos. Inés de Moncada fue una mujer de la nobleza que se disfrazó de hombre e ingresó en la Cartuja de Portacoeli pero tuvo que confesar tal circunstancia a su confesor, y este para no romper su voto de secreto de confesión le aconsejó que se retirase a una cueva cerca del monasterio a hacer vida de anacoreta. Al fallecer Inés de Moncada es cuando los monjes descubrieron que en realidad era una mujer. A la derecha de la figura central (según nuestro ángulo de visión) vemos una procesión de penitentes que siguen a San Vicente Ferrer, en el lado contrario de la figura central la siguiente escena representa a San Vicente Ferrer aplicándose la disciplina delante de un crucifijo. Ambas escenas están realizadas en color azul monocromo. Los paneles cerámicos están fechados hacia 1775. Destacan estos paneles cerámicos porque en ellos podemos encontrar las composiciones que rodean las figuras centrales en color azul claro monocromo. La explicación de las distintas escenas están explicadas en sendas cartelas sostenidas por ángeles.

La decoración cerámica que ocupa el pilar izquierdo de entrada a la capilla está formado por un ovalo en cuyo interior se narra un milagro de San Vicente Ferrer, explicado por una filacteria en su exterior que dice "Anuncia las naves de Barcelona", en el lado derecho en otro ovalo otro de los milagros del santo, a su vez explicado por una filacteria que dice "Mandó traer una difunta y la resucita en testimonio de ser el Ángel del Apocalipsis".

Capilla de la Virgen de los Desamparados con frescos de la Sagrada familia obra de Joaquín Ximeno realizados en siglo XVIIII. Llevan por titulo: El descanso en la huida a Egipto, El taller del carpintero, El sueño del Niño Jesús y la Comida de Jesús con sus padres. Acompaña a la Virgen de los Desamparados en la parte inferior del retablo una escultura de San Pancracio en el interior de una hornacina. Mantiene el libro abierto donde se puede leer: "Venite ad me, et ego dabo vobis omnia bona" cuya traducción es: Venid a mi y os daré todos los bienes.

Los paneles cerámicos que ocupan los zócalos de esta capilla tienen carácter geométrico sin ningún tipo de mensaje, son los mas tardíos y tal vez se puedan datar ya en el siglo XIX.

Capilla de San José En el centro del retablo imagen de San José con el Niño Jesús en brazos y la rama florida. En los muros de las capillas dos lienzos al temple con la dormición de la Virgen María y la muerte de San José.

Los paneles cerámicos que ocupan los muros laterales se decoran con elementos vegetales, floreros, rocallas, aves, ángeles y otros elementos de estética barroca. En el panel del muro de la izquierda podemos ver el anagrama de la Virgen María y en el de la derecha la vara florida símbolo de San José.

Los pilares de entrada a la capilla se decoran ambos con el mismo elemento un jarrón del que sobresale decoración vegetal y floral.

Continuamos por la nave del transepto:

En cada testero de la nave del transepto podemos encontrar un gran lienzo mural en tela de sarga simulando ser un tapiz, realizado por el valenciano Ramón Garrido Méndez (1868-1940) hacia 1889. Se tratan de dos escenas alusivas al Compromiso de Caspe en la que intervino San Vicente Ferrer y la elección de Fernando de Antequera como nuevo rey de la Corona de Aragón. Estos lienzos en origen eran usados como fondo del escenario en la representación "dels miracles" en el Altar de la Plaza del Mercado que se levantaba y se levanta en la Iglesia de los Santos Juanes. Debajo del lienzo del lado de la epístola una imagen a tamaño natural de Cristo crucificado.

En 1936 el retablo barroco realizado entre 1748 y 1752 por Andrés Robles (Carcagente 1684 - Valencia 1764) es destruido. El mismo se componía de un conjunto formado por trece pinturas realizadas en 1736 por Antonio Richarte Escamez (Yecla [Murcia] 1690 - Valencia 1764) y cuatro esculturas de bulto redondo realizadas por el escultor Tomás Paradis hacia 1733. El dorado del mismo sería realizado por Roque Felipe.

Por fortuna pudieron salvarse diez tablas del pintor que una vez restauradas se encuentran expuestas en el muro del transepto del lado del evangelio. Se tratan de diez óleos sobre lienzos con los siguientes personajes: Santa Catalina Mártir, Santa Inés de Montepulciano, San Gonzalo de Amarante, San Alberto Magno, Santo Tomás de Aquino, Santa María Magdalena, Santa Columba de Reati, San Pedro González Telmo (San Telmo), San Agustin Lucerino y San Jacinto.

La descripción y colocación de los oleos del Retablo Mayor las conocemos por la descripción que realizó el padre dominico fray José Teixidor (1694-1775) y que plasmó en su obra Memorias históricas. El retablo debió ser de gran envergadura ya que ocupaba todo el testero del Altar Mayor. Por desgracia como ya hemos comentado el mismo fue destruido en la Guerra Civil de 1936.


En la cabecera de la iglesia, en el lado del evangelio, encontramos la capilla de la Comunión. De planta rectangular, se cubre con bóveda de cañón, de una sola nave, mientras que el sagrario se cubre con cúpula sobre pechinas. En el altar podemos encontrar un Cristo crucificado en madera de color natural. Concebida a modo de pequeña iglesia, dispone de capillas laterales a ambos lados de la nave central.

La entrada principal a la iglesia se realiza por la puerta situada a los pies del templo por la plaza conocida como del Pilar. Sin embargo la entrada habitual al templo se hace por una pequeña entrada situada en la calle Guillen de Castro (por la cabecera del templo) a través de un edificio de moderna construcción. Aún tiene el templo otra puerta situada en la calle Maldonado que da paso a la nave del transepto pero que en la actualidad es impracticable por la distribución interna del templo.

En uno de los muros laterales a los pies del templo, encontramos un óleo sobre lienzo con un retrato de Papa San Pío V (Antonio Michele Ghiselieri), de la orden de los dominicos, lo que justifica su presencia en este templo de origen dominico. El lienzo lleva la fecha 1566 que se corresponde con la subida del Papa al Pontificado. LLeva además el cuadro el escudo con el emblema papal.

El templo dispone de una cripta subterránea donde eran enterrados los monjes difuntos del convento, en la actualidad dicha cripta está cegada por escombros y precisa una labor de investigación en profundidad.