Convento de Santo Domingo y
Capilla de San Vicente - Pl. Tetuan
Monestir de Sant Domènech

Declarado el 3 de junio de 1931 Monumento Historico Artistico Nacional

La primera piedra de este antiguo Convento llamado de Predicadores fue colocada por el propio rey Jaime I el 11 de abril de 1239, siendo una fundación de fray Miguel de Fabra (fraile dominico confesor del rey) construyéndose una pequeña iglesia, a la que sucedería en 1250 otra iglesia muy sencilla. A esta iglesia le siguió un tercer templo construido sobre 1382 y que sería derribado en el siglo XIX. Aunque no han llegado hasta nuestros días estas edificaciones, salvo el Claustro Mayor y la Sala Capitular, datados en el siglo XIV, es hoy en día uno de los monumentos más importantes y también mas desconocidos de la ciudad.

De su importancia cabe destacar que en este convento vivieron y fueron priores, San Vicente Ferrer (1357-1419) y San Luis Bertrán (1526-1581) (santos valencianos); que en su sala capitular se realizaron diversas Cortes del Reino y que ha sido desde antiguo lugar de enterramiento de personajes celebres de la ciudad. En el convento descansaban los restos de frey Miguel de Fabra, aunque ahora descansan en la Basilica de San Vicente Ferrer, actual Convento de Predicadores.

El lugar donde se construyó el convento despues de la reconquista de la ciudad se encontraba extramuros de la ciudad, por lo que en 1276 el obispo de Valencia fray Andres de Albalat construyó a sus expensas una ampliación de la muralla que abarcara este nuevo convento dominico. Hay que hacer constar que fray Andrés de Albalat era dominico.

El convento albergó entre sus muros y esta es una nueva prueba de su importancia pasada, la Escuela de Gramatica y Lógica (creada por el obispo Andres de Albalat en 1259, la Catedra de lenguas orientales (1281), la catedra pública de Teologia creada por el obispo Ramón Gastón en 1345 y la Iniciación de los estudios de hebreo en 1629, y que muchos de sus monjes que procedian de diversos lugares de España y aun del extranjero ejercian de interpretes ante las embajadas de distintos paises que llegaban al Reino de Valencia y aún a la España de los Austria y los Borbones.

El conjunto del Real Convento de Santo Domingo, está formado en la actualidad por las siguientes unidades basicas:

Claustro Mayor
Sala Capitular
Capilla Real
Refectorio o Salón del Trono
Capilla de San Vicente
Fachadas del convento y de la iglesia

Claustro Mayor o Claustro gótico Una de las mas destacadas bellezas arquitectónicas que posee Valencia es el claustro mayor del antiguo Real Convento de Santo Domingo, tan ligado a la historia de Valencia desde la reconquista de la ciudad por el rey don Jaime I de Aragón.

El plano del padre Tosca, realizado en 1704, tan valioso para el estudio de la Valencia antigua, muestra claramente el área que ocupaba aquel importantisimo convento, con su iglesia y sus magnificos claustros. De los dos que tenia este cenobio, destaca ostensiblemente, con toda magnificencia, el llamado claustro mayor, donde el estilo ojival florido del siglo XIV resplandece con vigor en todos sus elementos decorativos.

El claustro gótico, iniciado muy a principios del siglo XIV, es de planta cuadrada (34 metros por lado) tiene seis arcos apuntados en cada lado, menos en el del lado norte que tiene cinco, en el centro tiene un pequeño jardin, en cuyo centro existe un brocal de pozo de estilo gótico; el maestro Sala, cronista que fue del convento, advierte que en 1597 se hizo la cisterna, con soporte de hierro forjado, de donde pende la necesaria polea. El que ahora vemos procede de una donación realizada al convento por el Museo de Bellas Artes de Valencia.

El claustro fue construido a iniciativa de don Pedro Boil con derecho a ser enterrado su linaje en el convento. Las bóvedas son de crucería con plementeria de ladrillo; los nervios apoyan en ménsulas historiadas. Todas las alas tienen contrafuertes exteriores recayentes al patio interior.

En su panda este las arquerías presentan parteluces y tracerías gótico-flamígeras, floridas y trilobuladas, cosa que no tienen las otras tres pandas del claustro. Las galerías están cubiertas por bóvedas de crucería simple con nervios de piedra y plementos tabicados en ladrillo.

Sobre este clautro gótico del siglo XIV y XV, se levanta un segundo piso formado esta vez por numerosos arcos de medio punto dispuestos entre pilastras clásicas y rematado por una cornisa soportada por elaboradas ménsulas. Este segundo claustro (siglo XVII) es obra de Francico Padilla, activo en Valencia entre 1673 y 1703 y fue realizado en ladrillo con arquerías de medio punto.

Las cuatro naves del espléndido claustro tuvieron instaladas buen número de capillas y altares, la mayoría erigidas por notorios caballeros valencianos, algunos de los cuales, con sus familiares, fueron enterrados en aquellos lugares. La única excepción es la nave norte que no disponía de capillas aunque si hubieron altares y enterramientos en el suelo y sepulcros unidos a la pared.

El padre dominico José Teixidor escritor laborioso, que falleció en este convento en 1775, en su obra "Capillas y sepulturas de la iglesia y claustro del Convento de Predicadores de Valencia", cita con detalle curiosidades históricas, especialmente de estas capillas, de las que destacaban principalmente las dedicadas a Nuestra Señora de la Leche y la de la Virgen de la Misericordia. A invocación de la primera "que es lo primer diumenge ans de Nadal", concedió el papa aragon´ws Benedicto XIII, el famoso Papa Luna, indulgencia "per dos anys e dos quarentenes", según bula de abril de 1406, expedida por el citado pontifice.

A destacar que en la Capilla de la Virgen de la Leche estuvo situado el retablo del mismo nombre obra de Antoni Peris que en la actualidad se encuentra en el Museo de Bellas Artes de Valencia.

Nota: El retablo de la Virgen de la Leche está fechado en el primer cuarto del siglo XV. Se compone de seis oleos sobre tela que representan las tablas centrales a la Virgen de la Leche (174 x 95 cm.) y en la parte superior un Calvario. Las tablas laterales La Epifania (65 x 68 cm.), la Huida a Egipto (68 x 65 cm.), La Virgen amamantando al Niño en presencia de los ángeles (150 x 83 cm.) y Lactación de San Bernardo (150 x 82 cm.) (Texto: Museo Bellas Artes de Valencia).

Se dice que en la capilla de Nuestra Señora de la Leche predicó San Vicente Ferrer (1357-1419) en diversas ocasiones, el padre Teixidor cita que en el claustro grande, "lleno de lápidas y sepulcros", estaban enterrados los hermanos del santo, Constanza Ferrer, esposa de Pedro Signes, notario, y Pedro Ferrer, mercader, fallecido en 1404.

En la panda OESTE solo encontraremos arcos tapiados de lo que fueron las capillas, ya que las mismas fueron destruidas para levantar la actual Capilla de San Vicente a finales del siglo XVIII.

De las capillas que existieron en esta panda y que ya no existen citaremos:

Altar (que no capilla) de La Oración en el Huerto

Capilla de la Presentación del Niño Jesús en el Templo. También conocida como capilla de los Benet. Erigida en 1449 a instancias de micer Mateo Benet. Lo único que se conserva de dicha capilla es el escudo familiar en el arco cegado.

Capilla de las Santas Catalinas. La santas se encontraban en el centro de un retablo ya desaparecido que estaba dedicado a Santa Catalina Mártir y a Santa Catalina de Siena.

Capilla de San Luis Bertrán, antes llamada de Sant Vicent Ferrer lo Vell. Jerónimo Jacinto de Espinosa pintó varios lienzos de San Luis Bertrán para esta capilla, el principal lleva por titulo la Muerte de San Luis Bertrán y otros dos con representaciones de milagros del santo. El dedicado a la muerte del santo en la actualidad se encuentra en el Museo de Bellas Artes de Valencia.

Capilla de San Onofre, también conocida como de Santa María Magdalena y santa María Egipciaca (a partir de 1584). La capilla fue derribada en 1639; uno de sus propietarios fue Abad Santangel.

Capilla de San Martín Obispo. Fue su propietario don Pedro Limiñana (siglo XIV) que la entregó a su muerte al gremio de los armeros.

En la panda SUR encontramos siete profundas capillas con doble tramo de bóvedas. Empezando por la más cercana al claustro de acceso eran:

Capilla de la Virgen de la Misericordia. La entrada a la capilla está formado por un arco apuntado en la actualidad cegado. Consta que en 1296 la capilla ya estaba construida. Perteneció en primer lugar a la familia Boxeres, después pasó a los Valeriola, a los Catalá y a los señores de Nules. En esta capilla Alfonso el Magnánimo presidió las Cortes del Reino en 1428. En 1460 el gremio de tejedores de velos (fabricantes de velos y tocas para las damas [los veleros]) tomó como patrona a la Virgen de la Misericordia celebrando en esta capilla sus actos. La capilla fue demolida en parte para construir en 1460 el refectorio y en 1756 se arrasó lo que quedaba para construir el sobreclaustro. El escudo de la familia Boxeres que se encontraba en una de las claves del interior fue colocado sobre la portada.

Capilla de San Miguel Arcángel, también llamada del Juicio Final y de las Almas del Purgatorio. Uno de los propietarios de la capilla fue la familia de los marqueses de Boil. En el suelo lápida sepuclral de la familia de los Balaguer.

Capilla de San Cristobal, que antes recibió el nombre de Santa Bárbara y antes de Santo Tomás de Aquino. En el siglo XVI pasaría a llamarse de San Cristobal. Uno de los propietarios de la capilla fue la familia Borja, en 1509 renunció a la misma en favor de Ximén Ros. En el suelo lápida sepulcral de la familia Ros.

Capilla de la Virgen de la Leche, fundada por Juan Sivera. En 1796 pasaría a la familia del Marqués de Sotelo y que como ya hemos dicho antes, aquí predicaba San Vicente Ferrer. La capilla fue visitada por el papa Luna, Benedicto XIII. El Retablo de la Virgen de la Leche en la actualidad se encuentra en el Museo de Bellas Artes de Valencia.

Capilla de la Santa Cruz fundada por Nicolás Pujades cuya heráldica encontramos en la clave de la bóveda de crucería. En su interior se encontraba un retablo de la Santa Cruz obra del maestro Gil y Pujades y que en la actualidad se encuentra en el Museo de Bellas Artes de Valencia. En las mensulas donde apoyan los nervios vemos escudos de la familia Pujades con restos de policromía. Su fundador Nicolás Pujades falleció en 1409. La capilla fue construida a finales del siglo XIV.

Capilla de San Jerónimo construida en 1389 por el maestro Francesc Corts a expensas de mosén Ramón Nebot. Después de pasar por varios propietarios la capilla pasó a propiedad de la familia Pertusa, cuya heráldica encontramos en la clave de la bóveda y en el arranque de los nervios.

Capilla del Nacimiento antes llamada de San Antonio de Padua y después de San Amador. En 1511 siendo propiedad de la familia Barro, cambia la advocación de la capilla pasando de San Antonio de Padua a San Amador. En 1640 es cedida a la familia Boil de la Scala para enterramiento de sus criados. Encontramos heráldica de la familia de los Barro y escenas de la Anunciación y la adoración de los pastores en los capiteles de las columnillas adosadas.

En la panda ESTE del claustro es donde las tracerías que adornan los arcos góticos están más elaborados y trabajados, en ellos podemos ver, nuevamente como simbolo de poder que tuvo este monasterio, los escudos nobiliarios de familias que favorecieron el lugar, asi encontramos escudos de armas de las familias de los Esplugues (flor de lis y torre), los Codinats (dos cabrias), los Castellví (castillo de tres torres) e incluso las armas de la Generalitat Valenciana.

Entre las capillas que encontrabamos en este lugar estaban:

Capilla de San Vicente Ferrer y San Jaime Apóstol Construida en el siglo XIV a expensas de Jaime Jofré. La capilla ha sido muy modificada y mutilada debido a las sucesivas reformas que en el claustro han acontecido. Según cuenta la tradición en esta capilla se veneraba un lienzo de San Vicente Ferrer que pasaba por ser la imagen real del santo.

Capilla de la Virgen de la Escala antes conocida como Capilla de Nuestra Señora de Monte Sión. Construida a principios del siglo XIV por la familia Zapata.

Capilla de San Pedro y San Pablo. Fundada por el pavorde don Pedro de Esplugues. Los sepulcros que contenían desaparecieron en la exclaustración. De esta capilla cabe destacar que adopta la forma de una pequeña iglesia, ya que dispone de un pequeño ábside pentagonal.

Sala Capitular

Sacristía Mayor Construida entre 1640 y 1641 por el maestro albañil Jaime Tárrega sobre las antiguas capillas de las Almas o de la Resurrección y la de Todos los Santos. La capilla de las Almas fue propiedad de micer Bernardo Juan Coscollá y la de todos los Santos era propiedad de la familia Boil donde eran enterrados sus criados. A raiz de la enajenación de esta capilla para construir la sacristía le fue cedida a cambio la capilla del Nacimiento. En la actualidad esta Sala se ha habilitado como pequeño museo de Galería de capitanes Generales y anteriormente había sido utilizado como comedor de la tropa.

La panda NORTE hacía pared con la desaparecida iglesia del convento, templo que sería arruinado durante la guerra de la independencia y posteriormente con la exclaustración de 1835, para finalmente ser demolida en su totalidad en 1865, a excepción del ultimo tramo de los pies que quedaría unida a la Capilla de San Vicente.

Esta ala del claustro no tenía por tanto capillas, pero si diversos altares y retablos adosados al muro. Se considera que esta ala es la más antigua del claustro ya que servía de contrafuerte a los muros de la iglesia conventual. Se fecha a finales del siglo XIII.

Una estancia que hay que comentar sin lugar a dudas es la conocida como Celda de San Vicente. A ella se accede a través de una sala que recibe del nombre de "Sala de profundis" situada entre el refectorio y el claustro y que en la actualidad no tiene ningún interés ya que es sólo un lugar de paso hacia la sala que vamos a comentar.

En esta celda vivió San Vicente Ferrer entre 1378 y 1396, se trataba de una sencilla celda donde vivía el santo mientras residía en el convento. En 1453 se erigió como capilla. Las peripecias de esta Sala han sido múltiples, e1 20 de agosto de 1553 se creó la Cofradía de la celda de San Vicente Ferrer con el fin de encargarse del cuidado de la capilla, los diversos avatares bélicos y la desamortización de 1835 no fueron ajenos al destino de la celda y capilla, así varias veces fue expoliada o sencillamente utilizada como almacén de artículos militares. En 1812 durante la Guerra de la Independencia la celda es saqueada y usada como caballeriza. Es reconstruida en 1815 por la Cofradía antes citada y bendecida el 11 de abril de 1817. En 1835 con la exclaustración de los monjes la celda es abandonada y la Cofradía pasa a situarse en la casa natalicia del santo en la calle del Mar. En 1844 se reabre al culto pero durante la revolución de 1868 (La Gloriosa) vuelve a ser cerrada. En 1887 se rehabilitó de nuevo como capilla y en 1916 se reestableció la Cofradía de San Vicente Ferrer en la celda. Durante la Guerra Civil (1936-1939) la celda es asaltada y destruida, para finalmente en 1943 rehabilitarla en su forma actual.

Hoy día es una pequeña capilla sin culto cuyas paredes están chapadas de azulejos hasta mitad altura mientras una pequeña imagen del santo preside la estancia. Los azulejos de 22 x 22 cm. combinan figuraciones florales y vegetales con figuras antropomorfas de ángeles que van haciendo sonar instrumentos musicales o exhiben cartelas con diversas inscripciones. Las paredes laterales tienen 144 azulejos mientras que los frontales son 90 azulejos. Los paneles como es de figurar no son originales de la celda y proceden del refectorio, la sacristía y de la antigua capilla de San Jaime. El aspecto actual de la celda no tiene nada que ver con la celda que ocupara San Vicente Ferrer.


Sala Capitular Pero lo mas notable de este claustro gótico es la famosa Sala Capitular, contruida entre 1310 y 1320, donde se reunia la antigua comunidad religiosa.

¡El salón de las palmeras! Asi se ha llamado desde antiguo a esta gallarda muestra de la elegante arquitectura gótica valenciana. Cuatro columnas altisimas y delgadas, como verdaderos mastiles de palmeras, suben atrevidas hasta la bóveda y dibujan las aristas con el manojo de sus abiertas palmas. A esta sala se accede por una portada apuntada con dos ventanales tambien apuntados de igual altura y forma, con el mismo adorno que sus arcadas y un redondo y calado rosetón que se abre en lo alto del muro.

Es de planta cuadrada, de 12 metros de lado, realizada en silleria. Posee cuatro delgadas columnas centrales fasciculares exentas y cuatro adosadas al muro que sustentan la bóveda de crucería, formada por nueve paños cuatripartitos con plementeria de ladrillo. De cada columna central arrancan ocho nervios a modo de hojas de palmera, como ya hemos dicho. Las claves se adornan con el emblema de la orden dominica: la cruz flordeliseada.

La estancia se ilumina por tres alargados ventanales góticos en el testero de la sala y por dos ventanales también góticos que flanquean la portada de entrada a la sala. Los ventanales no disponen de columna central (mainel) siendo sustituida esta por un pinjante decorativo. Esta disposición permite un mayor entrada de luz desde el interior del claustro.

En las paredes encontramos diversos blasones de la Corona de Aragón, de don Pedro de Boil (torre y buey) y de su esposa Altadona della Scala (escalera de peldaños), asi hasta un total de quince blasones.

Es obra de un arquitecto desconocido contratado por Pedro Boil de Aragón (primer señor de Manises, Mestre Racional de Valencia, mayordomo del rey Jaime II de Aragón, tesorero y embajador ante la Santa Sede), quien costeó el Aula Capitular a sus expensas. Don Pedro Boil dispuso en su testamento, de 5 de marzo de 1321, que fuese enterrado en esta sala, ordenando, entre otras cosas, que se comprase un paño de oro, y después de cubrir su cuerpo, cuando lo llevasen a enterrar, sirviese de ornamento al altar de la propia sala capitular. Don Pedro Boil de Aragón falleció en 1323.

Rodea todo el conjunto una bancada en piedra formado por dos alturas o escalones donde se sentaban los monjes en el capitulo. Huelga decir que en esta Sala se llegaron celebrar Cortes del Reino en distintas ocasiones. La bancada fue reconstruida entre 1950 y 1953 por el Capitan General Gustavo Urrutia.

En el doble sepulcro de alabastro que encontramos adosado al muro de esta sala, reposan sin embargo, los restos de Ramón de Boil Dies (II señor de Betera) y de Ramón de Boil Montagut (III señor de Bétera), virrey de Nápoles e hijo del anterior. Ramón Boil Dies es conocido porque tiene una calle dedicada en Valencia llamada Gobernador Viejo, fue asesinado en 1407 por Juan Pertusa por un tema de faldas y es el que figura en la parte de abajo del sepulcro, mientras que su hijo Ramón Boil Montagut, fallecido en 1458, reposa en la parte superior. El sepulcro de mediados del siglo XV fue esculpido a expensas de Berenguer Vives Boil, señor de Betera, y mide 4,18 metros x 1,65 metros. Ramón Boil Dies fue gobernador de Valencia entre 1393 y 1407 y como ya hemos indicado se le conoce popularmente como Gobernador Viejo.

Al sepulcro de los Boil, se le llama en tono irónico el del Juicio de Salomón porque cuando en 1865 se decidió quitarlo de su emplazamiento, hubieron discusiones entre el Museo Arqueologico Nacional y el Museo de Bellas Artes de Valencia, llegandose a la solución de dividirlo en dos y dar la mitad a cada uno de ellos. En 1952 gracias al Capitan General Urrutia el sepulcro fue vuelto a unir de manera permanente y colocado en la Sala Capitular. El mismo sería restaurado por Carmelo Pastor.

El sepulcro, propiamente dicho, consta de urna cineraria, estatua inferior, friso inferior, estatua superior y friso superior; todo enmarcado por dos columnas cuadradas, prolongadas en aguja, que sostienen una archivolta exornada con hojas y semicirculos trilobados. Las columnas tienen cuatro espacios. el inferior, con un escudo; encima un guerrero con gramalla, capucha y espada; en el siguiente, un monje y, finalmente, una dama. Todas las figuras, menos el escudo, las cubre una especie de dosel, y todas ellas aparecen apoyadas y están esculpidas a todo relieve.

La urna cineraria la vemos decorada con combinaciones de arcos y escudos de los Boil, así como dos torres y dos bueyes.

Las dos estatuas yacentes corresponden: la de arriba caballero viejo, a don Ramón Boil III, señor de Bétera y virrey de Nápoles en el reinado de Alfonso V el Magnanimo; la inferior caballero joven corresponde a la del padre del anterior, don Ramón Boil II, señor de Bétera, llamado "Gobernador Viejo", y destacado personaje de su época cuyo recuerdo todavía se evoca en una de las calles de la ciudad.

Los frisos historiados representan: el inferior, diecisiete figuras humanas en las que se hacen patentes las actitudes y gestos de dolor, que la maestria del artifice ha sabido reflejar con singular arte; el superior, en el que igualmente se representa una ceremonia fúnebre de carácter religioso, destaca la presencia de un prelado que está bendiciendo los restos mortales, y de nuevo vemos afirmarse en el tallado admirable de las figuras, en la expresión de los rostros, en el plegado de los paños y en la gracia de los ademanes, el buen hacer artístico de su desconocido autor.

Texto: Manuel Sanchez Navarrete

En el suelo tres laudas sepulcrales:

En el centro los señores de Manises (correspondiente a la linea primogenita de los Boil); a la izquierda, los señores de Betera con una inscripción en latin que dice: "A la memoria de la noble estirpe valenciana de los señores de Betera"; y a la derecha, los señores del castillo de Boil con una inscripción que dice: "A la memoria de Pere Boil IV señor del castillo de Boil, capitan general defensor de Valencia, caballer senspahor".


Capilla Real o Capilla de los Reyes (Capella del Rei Alfons el Magnànim). A la Capilla Real se entra por una puerta formada por un doble arco moldurado existente en su bello y pequeño patio claustral que hay a la entrada de la iglesia. La capilla obra del segundo tercio del siglo XV, es una de las joyas del tardogótico valenciano. Antoni Ponz (siglo XVIII) que era el que mas sabia de arte en su época dijo: "Es toda de piedra picada, y aunque gótica, es la cosa mas grandiosa y bien construida de todo este recinto".

Fue mandada construir por el rey Alfonso V el Magnánimo (1416-1458), siendo colocada la primera piedra el 18 de junio de 1439 y terminada por su sucesor y hermano Juan II (1458-1479) el 24 de junio de 1463, su autor sin genero de duda fue Francesc Baldomar, autor también de las obras de las Torres de Quart.

Desde el interior de la capilla de San Vicente se puede acceder a la Capilla Real a través de una bella portada ojival de tres arcos que se eleva sobre dos escalones y que se cierra mediante una verja de hierro forjado, obra de Aloy Ponç y François Giner.

Se trata de una estancia de planta rectangular de 11 x 22 metros construida sobre el lugar que ocupara la antigua iglesia del siglo XIII. La capilla carece de contrafuertes y pilastras ya que los muros de la estancia son de 2,50 metros de espesor y el peso de la bóveda carente de nervios recae directamente sobre los mismos muros. La techumbre de piedra, está formada por bóvedas aristadas y la forman tres tramos, uno de ellos formado por la cabecera en cuya parte trasera se sitúa la sacristía, a la que se penetra por una puerta de arco de medio punto moldurada dispuesta en esviaje respecto al muro.

La sacristía situada detrás del Altar Mayor se cubre con bóveda de aristas de cantería. Es una sala de planta rectangular irregular. Dos ventanas hoy clausuradas comunicaban esta habitación con la Capilla Real. En esta estancia se encuentra una curiosa doble escalera de caracol que asciende una de ellas a una estancia superior y la otra a la terraza. El hueco que forma la escalera es facilmente visible desde el exterior de la calle, pues se trata de una pequeña torre octogonal cubierta por un remate piramidal de ocho lados.

En el muro de la epístola un vano con arco conopial abierto en la pared, da acceso a través de una pequeña escalera intramural al púlpito también en piedra que sobresale del muro.

Dos pequeñas estancias en cada uno de los muros de las paredes laterales, guardan piezas de orfebrería y liturgia a modo de minúsculo museo. Estas dos pequeñas estancias se protegen mediante cristal. Parece ser que estas estancias en realidad son los arcosolios que debían recibir los restos mortales del rey de Aragón, pues en el fondo esta capilla es una capilla funeraria, reforzada por el hecho que el lugar esté construido en piedra de color oscuro de Morvedre (actual Sagunto) lo que acentúa su condición luctuosa.

Efectivamente la capilla fue construida con la intención de ser el lugar de enterramiento de los reyes de Aragón Alfonso V el Magnánimo y de su esposa María de Castilla, pero por cuestiones que no vienen al caso el rey prefirió ser enterrado en Nápoles y su esposa María de Castilla en el cercano Monasterio de la Trinidad. El caso es que ambos no se podían ni ver, el rey permaneció largos años en Nápoles donde a la postre moriría y mientras tanto los asuntos de Aragón eran llevados por la reina María. Posteriormente los restos de Alfonso el Magnánimo fueron traidos al Monasterio de Poblet. Los arcosolios se abren a la Capilla a través de arcos escarzanos. Su interior se cubren con una pequeña bovedilla en cuya clave central podemos ver un escudo en cairó con las armas de Aragón (arcosolio lado del evangelio) y en el arcosolio del lado de la epístola el escudo en cairó con las armas de Aragón y Castilla.

La sala se ilumina por seis ventanas ojivales abocinados, tres en cada uno de sus muros laterales y un rosetón en el muro de unión entre la Capilla de San Vicente y la Capilla de los Reyes.

En el testero, un retablo en madera dorada formado por banco, dos cuerpos horizontales y tres verticales, ático y guardavpolvos. Realizado por José Esteve entre 1581 y 1588 en estilo renacentista. En el primer cuerpo en la calle central, una imagen en piedra policromada de la Virgen de la Esperanza y dos pequeñas figuras arrodilladas que representan a los reyes Alfonso V el Magnánimo y Juan II (monarcas que dan nombre a la capilla y que promovieron su construcción). En el segundo cuerpo un altorrelieve representando La caída de San Pablo camino de Damasco y en el ático Cristo crucificado a quien acompaña San Juan y la Virgen María. En la parte de arriba dominando todo el conjunto El Padre Eterno.

Las pinturas del retablo representan a Santo Domingo de Guzman y a San Vicente Ferrer en el segundo cuerpo y a San Pedro y San Pablo en el primero. Las pinturas son obra del flamenco Isaac Hermes Vermey (1540-1596).

También en este lugar encontramos una sillería de madera de época renacentista.

Pero sin lugar a dudas lo que más destaca de esta Capilla es el sepulcro en mármol que ocupa el centro, es magnifico, sin comparación posible con ninguna otra capilla de los templos valencianos, donde los monumentos funerarios son harto escasos.

En 1535 la capilla fue entregada por el emperador Carlos I de España (1517-1556) a doña Mencia de Mendoza, marquesa de Zenete para panteón familiar. Mencia de Mendoza nacida en Jadraque en 1508 casó en primeras nupcias con Hendrick (Enrique) III conde de Nassau y en segundas nupcias con Fernando de Nápoles duque de Calabria (viudo de Germana de Foix). Mencia falleció en Valencia en 1554 problablemente por causas derivadas de su hiperobesidad.

Los ocupantes del gran sepulcro, cuyas figuras aparecen esculpidas sobre él, son de Rodrigo Hurtado de Mendoza y de Vivar, al que tantos disgustos le dieron "els agermanats", y su segunda esposa Doña Maria Fonseca de Toledo, Marqueses de Zenete, la obra se labró en el año 1554, como consta en una inscripción. La hija de los interesados, Doña Mencia, esposa del duque de Calabria y una de las mujeres más gordas que han paseado en todo tiempo su humanidad por nuestra tierra, es quien costeó la marmórea tumba; ella, modestamente yace a los pies de la mismas y se conformó con una simple lápida de alabastro.

Sobre la lápida una inscripción nos dice: A la princesa doña Maria Mendoza Zenete, hija de don Rodrigo Mendoza y doña María Fonseca su mujer, marqueses de Zenete; esposa de don Fernando de Aragón duque de Calabria, excelentísima y singular matrona enaltecida con las brillantes dotes del espíritu, ingenio, virtud, fortuna y nobleza, que vivió 45 años, 1 mes y 5 días y murió en 4 de enero de 1554. Don Luis de Requesens, comendador mayor de Castilla, de la Orden de Santiago, su heredero, para que quedase un perpetuo monumento de su cordial gratitud e imperecedera memoria de los ilustres antepasados de la difunta, de su propio peculio hizo costear estos sepulcros y estatuas de mármol de Paros" .

El sepulcro descansa sobre una alta base decorada por cuatro ángeles. Sobre la base, el doble sepulcro con las estatuas yacentes de ambos personajes. El, don Rodrigo Hurtado de Mendoza y de Vivar, ella doña Maria Fonseca de Toledo (marqueses de Zenete desde 1492). El viste armadura y espada; el yelmo a los pies destaca sobre el conjunto, la dama tiene un libro de oraciones sobre el pecho, a sus pies un perro; simbolo de fidelidad. Las cabezas descansan sobre almohadones. En los laterales unas calaveras nos hablan de la muerte. Los atributos militares del sepulcro nos hablan de él, era un guerrero.

El sepulcro realizado en mármol blanco de Paros fue realizado en Génova hacia 1563 según traza de Giovanni Battista Castello "El Bergamasco", y por los escultores Giovanni Carlone y Giovanni Orsolino.

La inscripción de este gran sarcófago dice: A don Rodrigo de Mendoza, marqués de Zenete, padre de doña Mencía de Zenete, varón esclarecido. Murió en 22 de noviembre de 1523. A doña Maria Fonseca de Toledo, marquesa de Zenete, madre de doña Mencía de Mendoza, esclarecida dama. Murió en 16 de agosto de 1521. Los restos fueron inhumados en el sepulcro en 1563 por disposición testamentaria de su hija y ejecutado por uno de sus descendientes Luis de Requesens.

Bajo el sepulcro en una cripta subterránea yacen distintos personajes importantes, entre ellos el pintor Joan de Joanes traidos hasta aquí en 1850 desde la Iglesia del Carmen de Valencia. Hubo una época que se quiso convertir esta capilla en panteón de valencianos ilustres, pero hasta ahora el único ilustre es el pintor antes citado. Otros personajes enterrados en esta cripta son los dominicos: fray Domingo Anadón, fray Juan Micó, fray Marcelo Meléndez y fray Juan Bautista Espejo.

En otra época hubo en esta capilla dos tablas del Bosco, una de ellas el Triptico de la Pasión, pero ahora quien quiera verla ha de ir al Museo de Bellas Artes San Pio V. Conviene destacar la ausencia total en esta capilla de cualquier clase de decoración, lienzo o adorno que no sea la piedra desnuda y oscura como correspondería a una capilla funeraria.

Nota: Tríptico de la Pasión, hacia 1510-1515. Óleo sobre tabla. Coronación de Espinas 139,5 x 169,8 cm. Prendimiento 150,5 x 82,2 cm., Flagelación 150,1 x 82,5 cm. Firmado "Jheronimus Bosch". Ingresa en el Museo por la Desamortización del Convento de Santo Domingo de Valencia. Texto: Museo de Bellas Artes de Valencia.


Refectorio o Salón del Trono Situado en el ala sur del claustro mayor, fue construido entre 1560 y 1567 (siglo XVI) en estilo renacentista, siendo prior fray Pedro Salamanca. Hoy esta estancia es conocida como Salón del Trono, ya que en 1966 fue habilitada como Salón de Trono de Capitania por el entonces Capitan General de Valencia, don Santiago Mateo Marcos (1962-1967).

Esta sala se utiliza para actos protocolarios como es: entrega de medallas, nombramientos, ascensos y todos aquellos actos castrenses que precisan de un cierto nivel.

Se trata de una estancia rectangular de 32 x 10 metros, cubierta con bóveda de crucería de arcos rebajados. En las claves de esta bóveda todavía podemos encontrar imagenes de personajes dominicos y en la clave central, la Virgen del Rosario. La sala está construida en piedra de granito. Las paredes fueron chapadas hasta media altura con azulejos en el siglo XVIII, aunque gran parte de ellos han desaparecido. La plementeria de la bóveda es de ladrillo y el espacio se ilumina por una serie de ventanas situadas en el muro sur. En la cabecera de la sala podemos encontrar además un óculo que ayuda a la illuminación lateral de las ventanas.


La Iglesia de Santo Domingo, Capilla de San Vicente o Parroquia Castrense Aunque normalmente la iglesia recibe el nombre de Santo Domingo y como tal es conocida por los naturales, en realidad su nombre correcto debería ser y es, Capilla de San Vicente, entre otras cosas porque a tal Santo esta dedicada la advocación de la parroquia y porque eso era en realidad; una capilla, resto de lo que fue la gran iglesia conventual que fue destruida por avatares bélicos y desamortizadores en el siglo XIX como hemos comentado.

La primitiva iglesia que databa de la fundación del convento pronto quedó pequeña, por lo que entre 1250 y 1256 se construiría con autorización del obispo de Valencia fray Andrés Albalat un nuevo templo en estilo gótico. Esta primitiva iglesia se situaría aproximadamente en el lugar donde hoy se encuentra la Capilla Real, al construirse la segunda iglesia junto a la primera, esta quedaría como porteria del convento. Será en 1382 cuando por amenaza de ruina del segundo templo, se construya una tercera iglesia de nave única de ocho tramos, capillas entre los contrafuertes, cabecera poligonal, y unida al lado norte del claustro.

En 1460 se construye a los pies del templo por su lado de la epístola de una capilla que sería puesta bajo la titularidad de San Vicente Ferrer. Frente a ella también a los pies de la iglesia pero por su lado del evangelio se construiría a finales del siglo XV, otra capilla bajo el patronazgo de Nuestra Señora del Rosario. Como podemos imaginar este conjunto eclesial debía ser enorme y deja constancia de la importancia que llego a adquirir el convento.

Como ya hemos comentado en diversas ocasiones la iglesia conventual fue demolida en 1865, y de ella sólo quedó a salvo el último tramo de los pies que unía las dos capillas transversales y la Capilla de San Vicente. Esta capilla es la que ahora podemos observar y visitar. La Capilla de San Vicente se levantó sobre el lugar que ocupaba el antiguo refectorio y las capillas occidentales del clautro mayor, que obviamente tuvieron que trasladarse a otro lugar. Concretamente el nuevo refectorio se construiría en la panda sur del claustro sobre 1560.

En 1460 y de alguna manera para conmemorar la canonización de San Vicente Ferrer el 29-6-1455, se decide la construcción de la capilla dedicada al santo valenciano. Estaba formada por tres tramos rectangulares, cubierta con bóveda de cruceria de estilo gótico y era obra de Francesc Baldomar y Nicolau Bonet. Se terminó sobre 1472.

La capilla gótica del siglo XV tuvo que ser renovada entre 1692 y 1694 (siglo XVII) por Francisco Padilla por defectos estructurales. Finalmente hacia 1772 (siglo XVIII) tuvo que ser demolida y sobre ella se construyó una nueva capilla aún más amplia que la anterior. Así entre 1772 y 1781 se construiría otra en estilo academicista sobre planos del escultor José Puchol Rubio (Valencia 1743-1797). La dirección de las obras fueron llevadas por el mismo Puchol Rubio aunque tuvo problemas con la Academia pues no tenía el titulo de arquitecto y las obras tuvieron que ir firmadas por Antonio Gilabert. La parte escultórica corrió de cuenta de José Puchol Rubio mientras que la pictórica le fue encargada a José Vergara Gimeno. El 17 de noviembre de 1772 se puso la primera piedra y se bendijo el 22 de abril de 1781.

La actual capilla de San Vicente, es de estilo neoclásico, tiene una sola nave de seis tramos con crucero, cúpula con tambor sobre pechinas y linterna. Las bóvedas son de medio punto con lunetos pintados al fresco y el cimborrio es cilindrico. Tiene presbiterio de planta oval. Se decora la iglesia con columnas corintias, pilastras y zócalos todos ellos de mármol de distintos colores y procedentes de diversos puntos del Reino de Valencia.

A los pies de la iglesia un organo barroco construido entre 1765 y 1775, a cuyos pies se halla un apostolado de metal de moderna ejecución. En este lugar encontramos un lienzo realizado por Evaristo Muñoz en 1730 representando la Aparición de San Pedro y San Pablo a Santo Domingo.

En el Altar Mayor encontramos un sencillo retablo, la mesa del altar y cuatro grandes columnas de mármol con capiteles corintios dorados. En el centro del retablo talla dorada de San Vicente Ferrer, llamado Apóstol de Europa, Apóstol de la Paz y Ángel del Apocalipsis. El retablo tiene a ambos lados dos estatuas de bulto redondo que representan a la Religión y a la Caridad y sobre el frontón superior otras dos imagenes que representan a La Fe y la Esperanza. Por debajo del frontón una escena en relieve del nacimiento de San Vicente. La estatuaria en mármol del retablo es obra de José Puchol.

La bóveda del presbiterio se halla pintada por José Vergara Gimeno, y representa la Apoteosis Celestial de San Vicente Ferrer. En la imagen central San Vicente Ferrer y Santo Domingo ante la Trinidad. A su alrededor encontramos imagenes de papas, reyes, personajes representando los diversos continentes, cruces y ángeles entre otros personajes. A destacar una figura femenina que porta el escudo de la ciudad y que logicamente representa a la Ciudad de Valencia.

A ambos lados del Altar Mayor, dos puertas, la del evangelio permanece sellada y la de la epístola a la sacristia de la iglesia. Se decoran con dos altorelieves circulares con los bustos de los padres de San Vicente, el notario Guillem Ferrer (puerta de la epístola) y su esposa Constanza Miquel (puerta del evangelio).

El crucero que precede al presbiterio se cubre con cúpula semicircular con tambor y linterna . Bajo ella dos cuadros de Vicente Salvador Gómez (1637-1680), El Milagro del anuncio de las naves cargadas de trigo a Barcelona del año 1665 (lado de la epístola) y El compromiso de Caspe (lado del evangelio) de 1664. Podemos observar en el lienzo el autorretrato del pintor en la figura del escribano que toma apuntes. Estos dos grandes lienzos proceden de la antigua Capilla de San Vicente que fue demolida. Junto a estos dos lienzos existían dos más actualmente en paradero desconocido que representaban "la Aparición de Francisca Ferrer mientras celebraba misa su hermano San Vicente" y "la duquesa de Bretaña lavando los pies al santo ya difunto". Estas dos obras también de Vicente Salvador ya que los cuatro lienzos formaban un solo conjunto.

También encontramos dos grandes lienzos de José Vergara Gimeno, representando "La Imposición del habito a San Vicente Ferrer" (lado del evangelio) y "El venerable Juan Micó orando ante el altar de la celda de San Vicente" (lado de la epístola). El prior que impuso el hábito a San Vicente fue fray Berenguer Gelasio.

Las pinturas al fresco de la cúpula y de las pechinas en que se apoya, forman un complejo, complicado y estimable conjunto pictórico obra de José Vergara Gimeno. En cada una de las pechinas figuran talladas dos esculturas de estuco obras de Francisco Alberola (+1822) y sobre ellas en un óvalo un fresco alusivo a la vida de San Vicente, guardando entre ellas, pinturas y estuco relación simbólica. Este programa iconologíco debió ser realizado por alguna persona culta, tal vez un monje del propio monasterio, conocedora de la simbología del programa iconologíco de la iglesia de los Santos Juanes que siguen una estructura similar y del tratado escrito en 1593 por Cesare Ripa (1555-1622) con una relación alfabética de emblemas, símbolos y alegorías de la iglesia católica. Tratado que lleva por titulo "Iconología".

Las esculturas de estuco representan a las doce tribus de Israel. Cada una de ellas lleva una cartela con su nombre y estan representados con sus atributos particulares. Además cada uno de ellos representa una virtud que les caracteriza también escrito en una cartela. Entre ellos aparece una cita bíblica que guarda relación con el óvalo de la parte superior pintado por Vergara.

1ª pechina
Ruben (con un cetro y una liebre) y Leví (con las manos juntas elevadas al cielo)
Rubén representa la virtud del "Temor" y Leví la virtud de "La Esperanza"
Entre ellos una cartela dice "Spes mea tu in die aflictionis" (Tu eres mi esperanza en el día de la aflicción)
En el óvalo superior "Aparición de la Virgen y el Niño a San Vicente Ferrer que triunfa sobre el demonio"

2ª pechina
Dan (con un pergamino enrollado en la mano derecha) y Benjamín (con un perro a sus pies)
Dan representa la virtud del "Silencio" y Benjamin la virtud de "la Contemplación"
Entre ellos una cartela dice "No desinis subvertere vias domini rectas" (No acabarás de torcer los rectos caminos del Señor)
En el óvalo superior "Aparición de la virgen y el Niño a San Vicente Ferrer ahuyentando a Satanas en forma de ermitaño"

3ª pechina
Judá (con un corazón inflamado en su mano derecha) e Isacar (con una guirnalda de flores en la mano derecha)
Judá representa la virtud de la "Caridad" e Isacar la virtud de la "Alegría"
Entre ellos una cartela dice: "Dedit integram sanitatem istem" (Dió entera salud a este)
En el óvalo superior "San Vicente Ferrer sanando a un cojo ante una imagen de la Virgen"

4ª pechina
Simeón (con traje de guerrero) y Gad (con traje de guerrero y llevandose el dedo indice a la boca)
Simeón representa la virtud de "La Compunción" y Gad la virtud de "La Abstinencia"
Entre ellos una cartela dice: "Quasi pater in filio complacet subi" (Como padre al hijo que agrada a sí)
En el óvalo superior "Aparición de Santo Domingo de Guzman a San Vicente Ferrer"

Las cuatro tribus de Israel que faltan están representadas solamente en pintura ya que logicamente no cabian en las pechinas:
• Neptalí (con un compás) que representa la virtud de "La Especulación" y José (con un buey o un toro) que representa la virtud de "La Discrección".
• Zabulón (acariciando la cabeza de un león) que representa la virtud de "La Severidad" y Aser (con una gavilla de trigo y una hoz) que representa la virtud de "La Paciencia".

Este complejo programa iconográfico se completa con la decoración interior de la cúpula realizada por José Vergara al fresco. La cúpula interiormente se divide en ocho registros verticales y tres horizontales separadas por molduras de estuco que completan un total de veinticuatro casetones. En este punto hay que hacer notar la similitud decorativa de esta cúpula con la cúpula de la Basílica de San Pedro en Roma con la que tiene ciertas similitudes salvando las lógicas diferencias de tamaño. Esto nos hace pensar que el autor del programa pictórico de la Capilla podría conocer la cúpula de San Pedro de Roma.

Cúpula Capilla
San Vicente Ferrer
Cúpula de San Pedro
del Vaticano

En los ocho casetones que forman el registro superior del interior de la cúpula, José Vergara pintó una serie de ángeles entre nubes insertos en casetones de forma trapezoidal.

En los casetones del registro intermedio de la cúpula, se han pintado los siete dones del Espiritu Santo, dejando el octavo para la paloma. Cada uno de ellos es reconocible por la cartela que portan. Las pinturas van insertas en registros ovalados.

• La Paloma del Espíritu Santo (dador de los dones)
• Sabiduría (mujer que lleva en la mano una lampara encendida)
• Entendimiento (hombre con un compás)
• Consejo (anciano con un libro y un cordón colgando del cuello)
• Fortaleza (matrona con un león)
• La Ciencia (mujer con una esfera rematada por un triangulo)
• La Piedad (mujer con una llama en la cabeza)
• Temor de Dios (hombre que huye ante el toque de la trompeta)

Los casetones del registro inferior que adoptan forma rectangular estan ocupados por las Bienaventuranzas, las cuales estan escritas en pergaminos que llevan las imagenes:

• Beati pauperes spiritu (Bienaventurados los pobres de espíritu)
• Beati mites (Bienaventurados los mansos)
• Beati qui lugent (Bienaventurados los que lloran)
• Beati qui esuriunt et sitiunt iustitiam (Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia)
• Beati misericordes (Bienaventurados los misericordiiosos)
• Beati mundo corde (Bienaventurados los limpios de corazón)
• Beati pacifici (Bienaventurados los pacificos)
• Beati qui persecutionem patiuntur propter iustitiam (Bienaventurados los que padeccen persecución por la justicia)

La capilla se reabrió al culto de la feligresía después de la Desamortización de Mendizabal en 1843 y en 1878 pasó a ser parroquia castrense que hasta entonces ostentaba la Iglesia de San Juan del Hospital.


Fachada de la iglesia Se supone que después de construir esta capilla se construyó la nueva fachada del convento, a iniciativa y pagada por el rey de España Felipe II.

La entrada a la iglesia se realiza por la Plaza de Tetuan, en ella encontramos la portada renacentista realizada a finales del siglo XVI en piedra jabalina. El autor de la portada es Francisco de Mora arquitecto mayor del duque de Lerma y marqués de Denia que habia sido virrey de Valencia.

Es una portada de las llamadas "portada retablo" y se divide en dos cuerpos horizontales. En el primer cuerpo se encuentra la puerta adintelada y sobre ella un enorme timpano semicircular en el que podemos observar el escudo de la orden de los dominicos entre dos perros tenantes, animales emblemáticos de la orden. El escudo se compone de una flordeliselada coronada por el escudo real. En su interior encontramos dos letras la "D" y la "F", que quiere decir "Dominicanus fratres" (frailes dominicanos).

A ambos lados de la puerta cuatro grandes columnas que se apoyan en un alto zocalo y que sostienen el segundo cuerpo de la portada. Entre cada par de estas columnas encontramos dos hornacinas superpuestas con las imagenes de los dominicos Santo Tomás de Aquino y San Alberto Magno (también pudiera ser San Pedro de Verona) en un lado y San Raimundo de Peñafort y San Antonio de Florencia en el otro. Las imagenes son obra de Miguel Andrés.

El segundo cuerpo se remata por un frontón triangular en cuyo interior encontramos una paloma (símbolo del Espíritu Santo). En la parte inferior se alojan tres hornacinas que representan a Santo Domingo de Guzman, San Vicente Ferrer y San Luis Bertrán, los tres con un libro en la mano izquierda en alusión a su labor predicadora. San Vicente Ferrer extiende el dedo indice de su mano derecha hacia el cielo y Santo Domingo de Guzman en el centro está acompañado por un perro. A ambos lados de estas figuras encontramos dos escudos con las armas reales de los reinos hispanicos: Castilla-León, Aragón, Navarra, Sicilia y Granada.

En la parte exterior de la fachada en lo que sería el testero de la Capilla Real encontramos unos relieves en piedra donde se encuentran esculpidos los escudos de Aragón, Nápoles, Santo Sepulcro y sicilia protegidos por una moldura a modo de guardapolvo.

El campanario de planta cuadrada y estructura barroca se comenzó en 1648. Entre 1654 y 1667 la continua fray Vicente Morales. Construido sobre la cubierta de la Capilla Real, consta de un primer cuerpo liso que finaliza en una balaustrada, un segundo cuerpo donde se alojan las campanas con dobles columnas pareadas de orden toscano en cada uno de sus cuatro lados y el útimo cuerpo que lo forma una terraza con balaustrada decorada con diecisesis pinaculos sobre el que se alza un ediculo.

El remate de la torre es de 1755, pero fue desmochada por las tropas francesas y restaurada en 1955. Los nombres de las campanas son: San Francisco de Asís (1935), San Vicente (1935), San Luis Bertran (1991), María (1991) y San Andrés (1991).

Un elemento añadido que encontramos en la fachada es un balcón en lo que es el muro testero de la Capilla Real. Este balcón se corresponde con el primer piso de la sacristia de la citada capilla.

Otro elemento es un panel de azulejos de reciente colocación, en el que se nos narra uno de los mas conocidos milagros de San Vicente Ferrer.

Nada mas atravesar la portada entramos en un pequeño claustro renacentista (patio toscano) que a su vez nos da paso al interior de la iglesia.

Este pequeño claustro construido por el dominico fray Pedro Gómez entre 1639 y 1640, se compone de ocho columnas de orden toscano sobre las que apean tres arcos de medio punto en los lados norte y oeste y un sólo arco en los otros dos lados. Asi mismo en el centro de este pequeño patio claustral encontramos una imagen de San Juan de Ribera y el brocal de un pozo.

En este pequeño claustro, patio o atrio, encontramos dos puertas, la situada al frente es la que da paso a la iglesia, mientras qua la situada a nuestra derecha da paso a la Capilla de los Reyes. Ambas puertas son góticas del siglo XV, aunque la que permite el acceso a la Capilla de los Reyes carece de ojiva.

Sobre la puerta que da acceso a la Capilla Real campean tres escudos. En el centro el escudo con los palos de Aragón representando a la Corona, a la derecha el escudo con los palos de Aragón y las águilas de Sicilia, representando al Reino de Sicilia y a la izquierda el escudo con los palos de Aragón, las cruces del Santo Sepulcro y las armas del duque de Calabria, representando a Nápoles y al reino de Jerusalén. Estos titulos eran los titulos que ostentaban los soberanos de la Corona de Aragón.

La portada de la iglesia es obra gótica de finales del siglo XV atribuida a Pere Compte. Se compone de una sencilla puerta formada por un arco apuntado acabado en una cruz floreada y una puerta adintelada. En su timpano encontramos una imagen de la Virgen del Rosario y a ambos lados sendas imagenes de Santo Domingo y Santa Catalina de Siena, estas de época posterior (siglo XVII). La Virgen se alza sobre una peana con el escudo de la orden dominica. El arco apoya en dos mensulas con la representación de dos ángeles, uno de ellos sostiene una filacteria en las manos mientras que el segundo toca un instrumento musical (bandolin). En la portada podemos observar el rastro de lo que fueron dos pinaculos góticos ya desaparecidos.

Desde este patio otra puerta situada en el muro de la izquierda permitía el paso a la Capilla de la Virgen de la Soledad, en la actualidad desaparecida.

Fachada del convento Los Virreyes de Valencia tenían su sede en el antiguo Palacio del Real. Con la llegada en 1707 del rey Felipe V al poder, el cargo de virrey desaparece y nace la figura del Capitan General que sigue ocupando el Palacio del Real. Con la destrucción del Palacio del Real en la Guerra de la Independencia, la sede de la Capitanía pasa al Palacio de Villahermosa y la Iglesia de San Juan del Hospital pasa a realizar funciones de parroquia castrense. La desamortización de Mendizabal de 1835 lleva a manos militares al Convento de Santo Domingo por lo que en 1842 las dependencias de Capitanía ocupan el antiguo convento, además de cumplir funciones de Cuartel de Artillería. En 1878 la antigua capilla de San Vicente pasa a ser nueva parroquia castrense sustituyendo a San Juan del Hospital.

El uso actual de esta construcción a excepción de la iglesia que ha quedado como parroquia castrense, es la de Sede del Cuartel General de Maniobra (antigua Capitanía General). Al construirse la actual Capilla de los Reyes en el siglo XV, la portería que ocupaba ese espacio es trasladada a este lugar. Esta nueva portería estaba presidida por una escultura de Santo Domingo de Guzman y desaparecería al construirse la monumental fachada de estilo neoclásico en el siglo XVIII que actualmente tiene funciones militares y es la que ha llegado hasta nosotros.

Dicha entrada permitía el paso al interior del convento y al resto de las dependencias monacales. Destaca en su monumental fachada de ladrillo visto de color rojizo, un gran frontón triangular, cuyo interior estuvo ocupado durante décadas por el escudo de España de época franquista con el águila de San Juan y que recientemente ha sido sustituido por el actual escudo de España. Sobre el dintel de la puerta aún se puede observar el escudo de la dinastía borbónica.

Traspasada esta puerta se accede a un pequeño claustro conocido como Claustro de Acceso o Claustro de la Palmera. De planta cuadrada, fue realizado en el siglo XVIII en ladrillo vista de color rojo. Se compone de dos pisos, el bajo formado por arcos de medio punto que apoyan en pilares, mientras que el piso alto es utilizado como dependencias administrativas militares y se resuelve mediante ventanas y balcones. En origen sólo disponía de dos pandas, la norte y la sur. A finales del siglo XX se construyeron las pandas oeste y este siguiendo el mismo esquema arquitectónico que las otras dos. En este claustro es donde estuvo colocado la escultura del general Franco hasta su traslado.

Por último tal vez sea necesario hacer hincapie en la enorme suerte que ha tenido el edificio al ser convertido en su momento en Cuartel Militar, ya que si bien es cierto que durante mucho tiempo el convento sufrió los inconvenientes de tal circunstancia como fácilmente es de adivinar, sería a partir de ser nombrado el general Urrutia, Capital General de Valencia, cuando percantandose de la gran importancia que el monasterio tuvo en su momento inició obras de restauración y rehabilitación que otros capitanes generales han continuado con enorme acierto. Baste decir que el general Urrutia tiene dedicada una calle en su honor en la ciudad de Valencia y que en el claustro gótico encontramos un busto del mismo, como reconocimiento a su labor.

El convento de Santo Domingo en el recuerdo