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Declarado el 3 de junio de 1931 Monumento Historico Artistico Nacional
La primera piedra de este antiguo Convento llamado de Predicadores fue colocada por el propio rey Jaime I el 11 de abril de
1239, siendo una fundación de Miguel de Fabra (fraile dominico confesor del rey) construyéndose una pequeña iglesia en 1250 muy sencilla.
Aunque no han llegado
hasta nuestros días
estas edificaciones, salvo el Claustro Mayor, datado en el siglo XIV, es hoy en día uno de
los monumentos más importantes y también mas desconocidos de la ciudad.
De su importancia cabe destacar que en este convento vivierón y fueron priores,
San Vicente Ferrer (1357-1419) y San Luis Bertran (1526-1581) (santos valencianos);
que en su sala capitular se realizarón diversas Cortes del Reino y que ha sido desde antiguo lugar de enterramiento de personajes
celebres de la ciudad. En el convento descansaban los restos de frey Miguel de Fabra, aunque ahora descansan en la
Basilica de San Vicente Ferrer, actual Convento de Predicadores.
El lugar donde se construyó el convento despues de la reconquista de la ciudad se encontraba extramuros de la ciudad, por lo que
en 1276 el obispo de Valencia fray Andres de Albalat construyó a sus expensas una ampliación de la muralla que abarcara este
nuevo convento dominico.
El convento albergó entre sus muros y esta es una nueva prueba de su importancia pasada, la Escuela de Gramatica y Lógica (creada
por el obispo Andres de Albalat en 1259, la Catedra de lenguas orientales (1281), la catedra pública de Teologia creada por el obispo
Ramón Gastón en 1345 y la Iniciación de los estudios de hebreo en 1629, y que muchos de sus monjes que procedian de diversos lugares
de España y aun del extranjero ejercian de interpretes ante las embajadas de distintos paises que llegaban al Reino de Valencia y aún a la
España de los Austria y los Borbones.
El conjunto del Real Convento de Santo Domingo, está formado en la actualidad por las siguientes unidades basicas:
CLAUSTRO MAYOR
SALA CAPITULAR
CAPILLA REAL
REFECTORIO O SALON DEL TRONO
CAPILLA DE SAN VICENTE
FACHADA DEL CONVENTO
Claustro Mayor
Una de las mas destacadas bellezas arquitectónicas que posee Valencia es el claustro mayor del
antiguo Real Convento de Santo Domingo, tan ligado a la historia de Valencia desde la reconquista
de la ciudad por el rey don Jaime I de Aragón.
El plano del padre Tosca, realizado en 1704, tan valioso para el estudio de la Valencia antigua,
muestra claramente el área que ocupaba aquel importantisimo convento, con su iglesia y sus
magnificos claustros. De los dos que tenia este cenobio, destaca ostensiblemente, con toda
magnificencia, el llamado claustro mayor, donde el estilo ojival florido del siglo XIV resplandece
con vigor en todos sus elementos decorativos.
El claustro gótico, iniciado a principios del siglo XIV, es cuadrado (34 metros por lado) tiene seis arcos apuntados en cada
lado, menos en el del lado norte que tiene cinco, en el centro tiene un
pequeño jardin, en cuyo centro existe un brocal de pozo de estilo gótico; el maestro Sala, cronista que
fué del convento, advierte que en 1597 se hizo la cisterna, con soporte de hierro forjado, de
donde pende la necesaria polea.
En su lado este presenta tracerías gótico-flamígeras, floridas
y trilobuladas. Las galerías están cubiertas por bóvedas de crucería simple con nervios de piedra y
plementos tabicados en ladrillo. Todas las alas tienen contrafuertes exteriores adosados a los muros interiores.
Sobre este clautro gótico del siglo XIV y XV, se levanta un segundo piso formado esta vez por numerosos arcos de medio
punto dispuesto entre pilastras clásicas y rematado por una cornisa soportada por elaboradas ménsulas. Este segundo
claustro es obra de Francico Padilla del siglo XVII y realizado en ladrillo.
Las cuatro naves del espléndido claustro tuvierón instaladas buen número de capillas y altares, la mayoría
erigidas por notorios caballeros valencianos, algunos de los cuales, con sus familiares, fuerón
enterrados en aquellos lugares. La única excepción es la nave norte que no dispone de capillas aunque si
hubierón enterramientos en el suelo y en sepulcros unidos a la pared.
El padre dominico José Teixidor escritor laborioso, que
falleció en este convento en 1775, en su obra "Capillas y sepulturas de la iglesia y claustro
del Convento de Predicadores de Valencia", cita con detalle curiosidades historicas, especialmente
de estas capillas, de las que destacaban principalmente las dedicadas a Nuestra Señora de la
Leche y la de la Virgen de la Misericordia. A invocación de la primera "que es lo primer
diumenge ans de Nadal", concedió el papa aragones Benedicto XIII, el famoso Papa Luna,
indulgencia "per dos anys e dos quarentenes", según bula de abril de 1406, expedida por el
citado pontifice.
A destacar que en la Capilla de la Virgen de la Leche estuvo situado el
retablo del mismo nombre obra de Antoni Peris que en la
actualidad se encuentra en el
Museo de Bellas Artes de Valencia.
Nota: El retablo de la Virgen de la Leche está fechado en el primer cuarto del siglo XV. Se compone de
seis oleos sobre tela que representan las tablas centrales a la Virgen de la Leche (174 x 95 cm.) y en la parte superior
un Calvario. Las tablas laterales La Epifania (65 x 68 cm.), la Huida a Egipto (68 x 65 cm.), La Virgen amamantando al
Niño en presencia de los ángeles (150 x 83 cm.) y Lactación de San Bernardo (150 x 82 cm.) (Texto: Museo
Bellas Artes de Valencia).
Se dice que en la capilla de Nuestra Señora de la Leche predicó San
Vicente Ferrer (1357-1419) en diversas ocasiones, el padre Teixidor cita que en el claustro
grande, "lleno de lápidas y sepulcros", estaban enterrados los hermanos del santo, Constanza
Ferrer, esposa de Pedro Signes, notario, y Pedro Ferrer, mercader, fallecido en 1404.
En la capilla dedicada a la Virgen de la Misericordia, las Cortes Valencianas, convocadas por
don Alfonso V de Aragón, el Magnanimo, se reunierón en el año 1428. Aquella fué también la capilla
donde el oficio de veleros, o fabricantes de velos y tocas para las damas, gremio que tuvo
importancia en Valencia, celebraba solemne fiesta anual a la Virgen de la Misericordia, su
patrona.
En el ala OESTE
solo encontraremos los arcos tapiados de lo que fuerón las capillas antes mencionadas, ya que las mismas fuerón
destruidas para construir la actual Capilla de San Vicente.
De las capillas que tuvo el monasterio
en este lado oeste (la que queda enfrente de la Sala Capitular) citaremos: la Capilla de San Martin Obispo, la Capilla de San Onofre, propia
del abad Santangel, la Capilla de San Luis Bertrán (tambien llamada de "Sant Vicent Ferrer lo Vell"), la Capilla de las Santas Catalinas,
en ella se encontraban dos retablos dedicadas a Santa Catalilna Mártir y a Santa Catalina de Siena, la Capilla de la Presentación
de Jesús al Templo, propiedad de micer Mateo Benet cuyo escudo se conserva en una de las enjutas de la capilla y finalmente la
Capilla de la Oración en el Huerto.
En las claves de la bóveda encontramos: al Salvador, Cristo varón de Dolores, La Anunciación, Jesús en el pesebre, Santo Domingo
y la Virgen y finalmente San Jorge.
En la panda SUR encontramos la Capilla de la Virgen de la Misericordia, la Capilla de San Miguel Arcángel, también llamada del
Juicio Final y de las Almas del Purgatorio, que fué propiedad de la familia de los marqueses de Boil, la capilla de San Cristobal, que
antes recibió el nombre de Santa Barbara y antes de Santo Tomás, la Capilla de la Virgen de la Leche, fundada por Juan Civera y
que luego pasaría a la familia del marques de Sotelo en 1796 y que como ya hemos dicho aquí predicaba San Vicente Ferrer, la Capilla
de la Santa Cruz fundada por Nicolás Pujades y en cuyo interior se eocntraba un retablo de la Santa Cruz obra del maestro Gil y
Pujades y que en la actualidad se encuentra en el
Museo de Bellas Artes de Valencia; la Capilla de San Jerónimo construida en 1389 por el maestro Francesc Corts, y finalmente
la Capilla del Nacimiento antes llamada de San Francisco de Padua.
En la nave ESTE del claustro es donde las tracerias que adornan los arcos góticos estan mas elaborados y trabajados, en ellos podemos
ver, nuevamente como simbolo de poder que tuvo este monasterio los
escudos nobiliarios de familias que favorecierón el lugar, asi
encontramos escudos de armas de las familias de los Esplugues (flor de lis y torre), los Codinats (dos cabrias), los Castellví (castillo
de tres torres) e incluso las armas de la Generalitat Valenciana.
Entre las capillas que encontramos en este lugar, estaban la Capilla de San Vicente Ferrer y San Jaime Apóstol; la Capilla de San Pedro
y San Pablo; la Capilla de la Virgen de la Escala antes conocida como Capilla de Nuestra Señora de Monte Sión y finalmente en este lado
encontramos también la Sala Capitular y en la esquina el edificio de la Sacristia Mayor que fué construida entre 1640 y 1641.
De la capilla de San Pedro y San Pablo cabe destacar que adopta la forma de una pequeña iglesia, ya que dispone de un pequeño
abside pentagonal.
La Sacristía Mayor que actualmente realiza funciones de pequeño museo de Galeria de Capitanes Generales, se formó
de la unión de de dos capillas: la Capilla de Todos los Santos y la Capilla de la Resurrección.
La panda NORTE hacia pared con la gran iglesia del convento, templo que sería arruinado durante la guerra de la independencia y
posteriormente con la exclaustración de 1835, para finalmente ser demolida en su totalidad en 1865, a excepción del ultimo tramo de los pies
que quedaría unida a la Capilla de San Vicente.
Esta ala del claustro no tenía por tanto capillas, pero si diversos altares y retablos adosados al muro. Se considera que este lienzo es
el mas antiguo del claustro y sería de finales del siglo XIII, ya que servía de contrafuerte a la bóveda de la iglesia conventual.
Una estancia que hay que comentar sin lugar a dudas es la conocida como Celda de San Vicente. A ella se accede a traves de
una sala que recibe del nombre de "Sala de profundis" situada entre el refectorio y el claustro y que en la actualidad no tiene ningún
interes ya que es sólo un lugar de paso hacia la sala que vamos a comentar.
En esta celda vivió San Vicente Ferrer entre 1378 y 1396, se trataba de una sencilla celda donde vivia el santo mientras residia en el
convento. Las peripecias de esta Sala han sido multiples, en 1604 se creó la Cofradia de San Vicente Ferrer con el fin de encargarse del
cuidado de la capilla, los diversos avatares bélicos y la desamortización de 1835 no fuerón ajenos al destino de la celda y capilla, asi varias veces
fué expoliada o sencillamente utilizada como almacen de articulos militares. En 1887 se rehabilitó de nuevo como capilla y en 1916 se
reestableció la Cofradia de San Vicente Ferrer. En la actualidad es una pequeña capilla cuyas paredes estan chadapas de azulejos hasta mitad
altura y una pequeña imagen del santo preside la estancia. Los azulejos de 22 x 22 cm. combinan figuraciones florales y vegetales con
figuras antropomorfas de ángeles que van haciendo sonar instrumentos musicales o exhiben cartelas con diversas inscripciones.
Las paredes laterales tienen 144 azulejos mientras que los frontales son 90 azulejos. Los paneles como es de figurar no son
originales de la celda y proceden del refectorio, la sacristía y de la antigua capilla de San Jaime.
Sala Capitular
Pero lo mas notable de este claustro gótico es la famosa Sala Capitular, contruida entre
1310 y 1320 (siglo XIV), donde se reunia la antigua comunidad religiosa.
¡El salón de las palmeras! Asi se ha llamado desde antiguo a esta gallarda muestra de la elegante
arquitectura gótica valenciana. Cuatro columnas altisimas y delgadas, como verdaderos mastiles
de palmeras, suben atrevidas hasta la bóveda y dibujan las aristas con el manojo de sus abiertas
palmas. A esta sala se accede por una portada apuntada y dos ventanales tambien apuntados de igual altura y forma,
con el mismo adorno que sus arcadas y un redondo y calado rosetón que se abre en lo alto del muro.
Es de planta cuadrada, de 12 metros de lado, realizada en silleria. Posee cuatro delgadas columnas centrales
fasciculares y cuatro murales que sustentan la bóveda de crucería, formada por nueve paños con plementeria
de ladrillo De cada columna central arrancan ocho nervios a modo de hojas de palmera. como ya hemos dicho.
Las claves se adornan con el emblema de la orden dominica: la cruz flordeliseada.
La estancia se ilumina por tres alargados ventanales góticos en el testero de la sala y por dos ventanales también
góticos que flanquean la portada de entrada a la sala.
En las paredes encontramos diversos blasones de la Corona de Aragón, de don Pedro de Boil (torre y buey) y de su
esposa Altadona de la Scala (escalera de peldaños), asi hasta un total de quince blasones.
Es obra de un arquitecto desconocido contratado por Pedro Boil (primer señor de Manises, Mestre Racional de Valencia, mayordomo
del rey Jaime II de Aragón, tesorero y embajador ante la Santa Sede),
quien costeó el Aula Capitular a sus expensas.
Don Pedro Boil, fué áquel famoso "cavaller sens paor", (caballero sin miedo) que defendió Valencia contra
su homonimo el rey de
Castilla; aquel señor de la más alta nobleza valenciana que habia mandado a sus expensas edificar
aquella magnifica aula capitular del Real Convento de Santo Domingo, y dispuso en su testamento,
de 5 de marzo de 1321, que fuese enterrado en esta sala, ordenando, entre otras cosas, que se
comprase un paño de oro, y después de cubrir su cuerpo, cuando lo llevasen a enterrar, sirviese
de ornamento al altar de la propia sala capitular.
Rodea todo el conjunto una bancada en piedra formado por dos alturas o escalones donde se sentaban los monjes en el
capitulo. Huelga decir que en esta Sala se llegarón celebrar Cortes del Reino en distintas ocasiones. La bancada fué
reconstruida entre 1950 y 1953 por el Capitan General Gustavo Urrutia.
En el doble sepulcro de alabastro que encontramos en esta sala,
reposan sin embargo, los restos de Ramón Boil (biznieto) y de Ramón Boil Montagut
(hijo del anterior). Ramón Boil es conocido porque tiene una calle dedicada en Valencia, como Gobernador Viejo, fué asesinado
en 1407 por Juan Pertusa por un tema de faldas y es el que figura en la parte de abajo del sepulcro, mientras que su hijo
reposa en la parte superior. El sepulcro de mediados del siglo XV fué esculpido a expensas de Berenguer Vives Boil, IV señor
de Betera, y mide 4.18 metros x 1,65 metros.
Al sepucro de los Boil, se le llama en tono irónico el del Juicio de Salomón porque cuando en 1865 se decidió quitarlo de su
emplazamiento, hubieron discusiones entre el Museo Arqueologico Nacional y el Museo de Bellas Artes de Valencia, llegandose
a la solución de dividirlo y dar la mitad a cada uno de ellos. En 1952 gracias al Capitan General Urrutia el sepulcro fué vuelto a
unir de manera permanente y colocado en la Sala Capitular. El mismo sería restaurado por Carmelo Pastor.
El sepulcro, propiamente dicho, consta de urna cineraria, estatua inferior, friso inferior, estatua superior y friso superior; todo
enmarcado por dos columnas cuadradas, prolongadas en aguja, que sostienen una archivolta exornada con hojas y semicirculos
trilobados. Las columnas tienen cuatro espacios. el inferior, con un escudo; encima un guerrero con gramalla, capucha y espada;
en el siguiente, un monje y, finalmente, una dama. Todas las figuras, menos el escudo, las cubre una especie de dosel, y todas
ellas aparecen apoyadas y están esculpidas a todo relieve.
La urna cineraria la vemos decorada con combinaciones de arcos y escudos de los Boil, así como dos torres y dos bueyes.
Las dos estatuas yacentes corresponden: la de arriba caballero viejo, a don Ramón Boil III, señor de Bétera y virrey de Nápoles en
el reinado de Alfonso V el Magnanimo; la inferior caballero joven corresponde a la del padre del anterior, don Ramón Boil II, señor
de Bétera, llamado "Gobernador Viejo", y destacado personaje de su época cuyo recuerdo todavía se evoca en una de las calles
de la ciudad.
Los frisos historiados representan: el inferior, diecisiete figuras humanas en las que se hacen patentes las actitudes y gestos de
dolor, que la maestria del artifice ha sabido reflejar con singular arte; el superior, en el que igualmente se representa una ceremonia
fúnebre de carácter religioso, destaca la presencia de un prelado que está bendiciendo los restos mortales, y de nuevo vemos afirmarse
en el tallado admirable de las figuras, en la expresión de los rostros, en el plegado de los paños y en la gracia de los ademanes, el buen
hacer artístico de su desconocido autor.
Texto: Manuel Sanchez Navarrete
En el suelo tres laudas sepulcrales:
En el centro los señores de Manises (correspondiente a la linea primogenita de los Boil); a la izquierda, los señores de Betera con una
inscripción en latin que dice: "A la memoria de la noble estirpe valenciana de los señores de Betera"; y a la derecha, los señores del
castillo de Boil con una inscripción que dice: "A la memoria de Pere Boil IV señor del castillo de Boil, capitan general defensor de
Valencia, caballer senspahor".
Capilla Real o Capilla de los Reyes.
A la Capilla Real se entra por una
puerta formada por un arco moldurado existente en su bello y pequeño patio claustral que hay a la
entrada de la iglesia. La capilla obra del segundo tercio del siglo XV, es una de las joyas del
tardogótico valenciano. Antoni Ponz (siglo XVIII) que era el que mas
sabia de arte en su época dijo: "Es toda de piedra picada, y aunque gótica (a Ponz le caia gordo
todo lo gótico), es la cosa mas grándiosa y bien construida de todo este recinto". El critico
se referia al vasto monasterio de los dominicos, pero la frase era, y es, de aplicación a toda
la ciudad.
Fué mandada construir por el rey Alfonso V el Magnanimo en el 1431 y terminada por su sucesor
Juan II en el 1463, su autor sin genero de duda fué Francesc Baldomar, autor tambien de las obras de las
Torres de Quart.
Desde el interior de la capilla de San Vicente se puede acceder a la Capilla Real a traves de una bella
portada ojival de tres arcos que se eleva sobre dos escalones y que se cierra mediante una verja de hierro.
Se trata de una estancia de planta rectangular de 11 x 22 metros. Los muros carecen de
contrafuertes y pilastras ya que los muros de la estancia son de 2,50 metros de espesor. La techumbre de piedra, esta
forrmada por
bóvedas de crucería y la forman tres tramos, uno de ellos formado por la cabecera en cuya parte
trasera se situa la sacristia, a la que se penetra por una
puerta de arco de medio punto moldurada dispuesta en esviaje respecto al muro.
En esta estancia se encuentra una curiosa doble escalera de caracol que asciende una de ellas al reservado eucaristico y
la otra a la terraza. El hueco que forma la escalera es
facilmente visible desde el exterior de la calle, pues se trata de una pequeña torre octogonal cubierta por una piramide
de ocho lados. La sacristía se cubre con bóvedas de cruceria simple.
La bóveda carente de nervios, se apoya directamente en el muro sin mensulas ni columnas o pilares que la sustenten. El peso recae
directamente en los gruesos muros de la pared.
En el muro de la epistola un
vano abierto en la pared da acceso a traves de una pequeña escalera intramural al pulpito también en piedra que sobresale del muro.
Dos pequeñas estancias en cada uno
de los muros de las paredes laterales, guardan piezas de orfebreria y liturgia a modo de minusculo museo. Estas dos pequeñas estancias
se protegen mediante cristal.
Parece ser que estas estancias en realidad son los arcosolios que debian recibir los restos mortales del rey de Aragón, pues
en el fondo esta capilla es una capilla funeraria, reforzada por el hecho que el lugar esté construido en piedra de color oscuro
de Morvedre, actual Sagunto.
En principio parece ser que la capilla fué construida con la intención de ser el lugar de enterramiento de los reyes de
Aragón Alfonso V el Magnanimo y de su esposa Maria de Castilla, pero por cuestiones que no vienen al caso el rey
prefirió ser enterrado en Napoles y su esposa Maria de Castilla en el cercano
Monasterio de la Trinidad. El caso es que ambos no se podian ni ver y que posteriormente los restos de Alfonso
el Magnanimo fuerón traidos al
Monasterio de Poblet.
La sala se ilumina por seis
ventanas ojivales, tres en cada uno de sus muros laterales y un rosetón en el muro de
unión entre la Capilla de San Vicente y la Capilla de los Reyes.
En el testero, un retablo en madera dorada formada por tres cuerpos. Realizado por José Esteve entre 1581 y 1588 en estilo
renacentista. En el primer cuerpo en la calle central, una imagen
en piedra policromada de la Virgen de la Esperanza y dos pequeñas figuras arrodilladas que representan a los reyes Alfonso V el
Magnanimo y Juan II (monarcas que dan nombre a la capilla). En el segundo cuerpo un altorrelieve representando
La caida de San Pablo camino de Damasco y en el tercer piso Cristo crucificado a quien acompaña San Juan y la Virgen María.
En la parte de arriba dominando todo el conjunto El Padre Eterno.
Las pinturas del retablo representan a Santo Domingo de Guzman y a
San Vicente Ferrer en el segundo cuerpo y a San Pedro y
San Pablo en el primero. Las pinturas son obra de Isaac Hermes Vermey.
También en este lugar encontramos una sillería de madera de época renacentista.
Pero sin lugar a dudas lo que más destaca de esta Capilla es
el sepulcro en mármol que ocupa el
centro, es magnifico, sin comparación posible con ninguna otra capilla de los templos
valencianos, donde los monumentos funerarios son harto escasos.
En 1535 la capilla fué entregada por el emperador Carlos I de España a doña Mencía de Mendoza, marquesa
de Zenete para panteón familiar.
Los ocupantes del gran
sepulcro, cuyas figuras aparecen esculpidas sobre él, son Don Rodrigo de
Mendoza, al que tantos disgustos le dieron "els agermanats", y su segunda esposa Doña Maria de Fonseca,
Marqueses de Zenete, la obra se labró en el año 1554, como consta en una inscripción. La hija de
los interesados, Doña Mencia, esposa del duque de Calabria y una de las mujeres más gordas que han
paseado en todo tiempo su humanidad por nuestra tierra, es quien costeó la marmórea tumba; ella,
modestamente yace a los pies de la mismas y se conformó con una simple lápida de alabastro.
Sobre la lápida una inscripción nos dice: A la princesa doña Maria Mendoza Zenete, hija de don Rodrigo Mendoza y doña
Maria Fonseca su mujer, marqueses de Zenete; esposa de don Fernando de Aragón duque de Calabria, excelentisima
y singular matrona enaltecida con las brillantes dotes del espiritu, ingenio, virtud, fortuna y nobleza, que vivió 45 años,
1 mes y 5 dias y murió en 4 de enero de 1554. Don Luis de Requesens, comendador mayor de Castilla, de la Orden de
Santiago, su heredero, para que quedase un perpetuo monumento de su cordial gratitud e imperecedera memoria de los ilustres
antepasados de la difunta, de su propio peculio hizo costear estos sepulcros y estatuas de mármol de Paros.
El sepulcro descansa sobre una alta base decorada por cuatro ángeles. Sobre la base, el doble sepulcro con las estatuas
yacentes de ambos personajes. El, don Rodrigo Diaz de Vivar y Hurtado de Mendoza, ellla doña Maria de Fonseca
(marqueses de Zenete). El viste armadura y espada; el yelmo a los pies destaca sobre el conjunto, la dama tiene un libro de oraciones
sobre el pecho, a sus pies un perro; simbolo de fidelidad. Las cabezas descansan sobre almohones. En los laterales unas calaveras nos
hablan de la muerte. Los atributos militares del sepulcro nos hablan de él, era un guerrero.
El sepulcro realizado en mármol blanco de Paros fué realizado en Genova según traza de G.Castello, por los escultores Giovanni Carlone
y Giovanni Orsolino.
La inscripción de este gran sarcofago dice: A don Rodrigo de Mendoza, marqués de Zenete, padre de doña Mencía de Zenete, varón
esclarecido. Murió en 22 de noviembre de 1523. A doña Maria Fonseca de Toledo, marquesa de Zenete, madre de doña Mencía de
Mendoza, esclarecida dama. Murió en 16 de agosto de 1521.
Bajo el sepulcro en una cripta subterranea yacen distintos personajes importantes, entre ellos el pintor Joan de Joanes traidos
hasta aquí en 1850 de la desaparecida Iglesia de la Santa Cruz en Roteros. Hubo una época que se quiso convertir esta capilla
en panteón de valencianos ilustres, pero hasta ahora el único ilustre es el pintor antes citado.
En otra epoca
hubo en esta capilla dos tablas del Bosco, una de ellas el
Triptico de la Pasión, pero ahora quien quiera verla ha de ir al Museo de Bellas Artes San Pio V. Conviene destacar la ausencia total en
esta capilla de cualquier clase de decoración, lienzo o adorno que no sea la piedra desnuda y oscura como corresponde a una
capilla funeraria.
Nota: Triptico de la Pasión, hacia 1510-1515. Óleo sobre tabla. Coronación de Espinas 139,5 x 169,8 cm.
Prendimiento 150,5 x 82,2 cm., Flagelación 150,1 x 82,5 cm. Firmado "Jheronimus Bosch". Ingresa en el Museo por la Desamortización
del Convento de Santo Domingo de Valencia. Texto: Museo de Bellas Artes de Valencia.
Refectorio o Salón del Trono
Situado en el ala sur del claustro mayor, fué
construido entre 1560 y 1567 (siglo XVI) en estilo renacentista, siendo prior fray Pedro Salamanca.
Hoy esta estancia es conocida como Salón del Trono, ya que en 1966
fué habilitada como Salón de Trono de Capitania.
Esta sala se utiliza para actos protocolarios como es: entrega de medallas, nombramientos, ascensos y todos aquellos actos castrenses
que precisan un cierto nivel.
Se trata de una estancia
rectangular de 32 x 10 metros, cubierta con bóveda de crucería de arcos rebajados. En las claves de esta bóveda
todavía podemos encontrar imagenes de personajes dominicos y de la Virgen del Rosario. La sala está construida
en piedra de granito. Las paredes fuerón chapadas hasta media altura con azulejos en el siglo XVIII, aunque parte de ellos
han desaparecido. La plementeria de la bóveda es de ladrillo y se ilumina por una serie de ventanas situados en la fachada
sur.
La Iglesia de Santo Domingo, Capilla de San Vicente o Parroquia Castrense
Aunque normalmente la iglesia recibe el nombre de Santo Domingo y como tal es conocida por los naturales, en realidad su
nombre correcto debería ser y es Capilla de San Vicente, entre otras cosas porque a tal Santo esta dedicada la advocación
de la parroquia y porque eso era en realidad; una capilla, resto de lo que fué la gran iglesia conventual que fué destruida por
avatares belicos y desamortizadores en el siglo XIX como hemos comentado.
La primitiva iglesia que databa de la fundación del convento pronto quedó pequeña, por lo que en 1252 con autorización del
obispo de Valencia fray Andres Albalat, se comenzó la construcción de una nueva iglesia. Esta primera iglesia se situaría
aproximadamente en el lugar donde hoy se encuentra la Capilla Real, al construirse la segunda iglesia junto a la primera, esta
quedaría como porteria del convento. Sería en 1382 cuando por amenaza
de ruina de la anterior iglesia, se construyó una tercera iglesia, de nave única, con capillas entre los contrafuertes, cabecera
poligonal, tramos cuadrados y unida al lado norte del claustro. Seria demolida en 1865.
Decir que sobre la primera iglesia, la que hacia de porteria, se construiria en el siglo XV la actual Capilla de los Reyes.
En 1460 y de alguna manera para conmemorar la canonización de San Vicente Ferrer en 1455, se decide la construcción de
una capilla dedicada al santo. Estaba formada por tres tramos rectangulares, cubierta con bóveda de cruceria, estilo gótico y obra
de Francesc Baldomar y Nicolau Bonet. Entre 1772 y 1781 sería ampliada y reformada por Antonio Gilabert con diseños de
José Puchol.
Como ya hemos citado en diversas ocasiones la iglesia conventual fué demolida, y de ella sólo quedó a salvo el último tramo
de los pies que quedó unido a la Capilla de San Vicente, formando podriamos decir un nuevo templo. Este nuevo templo
es el que ahora podemos observar y visitar.
La actual capilla de San Vicente, es de estilo neoclásico, tiene una sola nave con crucero, cúpula
con tambor y linterna sobre pechinas. Las bóvedas son de medio punto con lunetos pintados al fresco y el
cimborrio es cilindrico. Tiene presbiterio de planta semicircular. Se decora la iglesia con columnas corintias, pilastras y zocalos todos
ellos de mármol de distintos colores.
A los pies de la iglesia un organo barroco construido entre 1765 y 1775, a cuyos pies se halla un apostolado de metal
de moderna ejecución. En este lugar encontramos un lienzo realizado por Evaristo Muñoz en 1730 representando la
Aparición de San Pedro y San Pablo a Santo Domingo.
En el Altar Mayor encontramos un sencillo retablo, la mesa del altar y cuatro grandes columnas de mármol con
capiteles corintios dorados.
En el centro del retablo talla dorada de San Vicente Ferrer, llamado Apóstol de Europa, Apóstol de la Paz y Angel
del Apocalipsis.
El retablo tiene a ambos lados dos estatuas de bulto redondo que representan a la Religión y a la Castidad y
sobre el frontón superior otras dos imagenes que representan a La Fé y la Esperanza. Por debajo del frontón una escena
en relieve del nacimiento de San Vicente.
La bóveda del presbiterio se halla pintada por José Vergara, y representa la Apoteosis Celestial de San Vicente Ferrer. En la imagen
central San Vicente Ferrer y Santo Domingo ante la Trinidad. A su alrededor encontramos imagenes de papas, reyes, personajes
representando los diversos continentes, cruces y ángeles entre otros personajes. A destacar una figura femenina que porta el
escudo de la ciudad y que logicamente representa a la Ciudad de Valencia.
A ambos lados del Altar Mayor, dos puertas, por una de ellas se puede acceder al claustro y por la otra a la sacristia.
Se decoran con dos altorelieves con los bustos de los padres de San Vicente, el notario Guillem Ferrer y su esposa
Constanza Miquel.
Cúpula con linterna y tambor precede al Altar Mayor. Bajo ella dos cuadros de Vicente Salvador Gomez (1637-1680) de 1665:
El Milagro del anuncio de las naves cargadas de trigo a Barcelona y
El compromiso de Caspe.
Las pinturas que adornan este lugar son obra de José Vergara, representan "La Imposición del habito a San Vicente" y "El venerable
Juan Micó orando ante el altar de la celda de San Vicente". La estatuaria es obra del escultor José Puchol Rubio.
Fachada
Se supone que después de construir esta capilla se construyó la nueva fachada del convento, a iniciativa y pagada por
el rey de España Felipe II.
La entrada a la iglesia se realiza por la Plaza de Tetuan, en ella encontramos la portada del convento realizada a
finales del siglo XVI en estilo renacentista y realizada en piedra jabalina.
El autor de la portada es Francisco de Mora arquitecto mayor del duque de Lerma
y marqués de Denia que habia sido virrey de Valencia.
Es una portada de las llamadas "portada retablo" y se divide en dos cuerpos horizontales. En el primer cuerpo
se encuentra la puerta adintelada y sobre ella un enorme
timpano semicircular en el que podemos observar
el escudo de la orden de los dominicos entre dos perros tenantes, animales emblematicos de la orden. En su interior
encontramos dos letras la "D" y la "F", que quiere decir "Dominicanus fratres" (frailes dominicanos).
A ambos lados de la puerta cuatro grandes columnas que se apoyan en un alto zocalo y que sostienen el
segundo cuerpo de la portada. Entre cada par de estas columnas encontramos dos hornacinas superpuestas con las
imagenes de Santo Tomás de Aquino y San Alberto Magno en un lado y San Raimundo de Peñafort y San Antonino de
Florencia en el otro. Las imagenes son obra de Miguel Andres.
El segundo cuerpo se remata por un frontón triangular en cuyo interior encontramos una paloma (simbolo del Espiritu Santo).
En la parte inferior se alojan tres hornacinas que
representan a Santo Domingo de Guzman, San Vicente Ferrer y San Luis Bertrán, los tres con un libro en la mano
izquierda. San Vicente Ferrer extiende el dedo indice de su mano derecha hacia el cielo y Santo Domingo
de Guzman en el centro está acompañado por un perro. A ambos lados de estas figuras encontramos dos escudos
con las armas reales de los reinos hispanicos: Castilla Y León, Aragón, Navarra y Sicilia y Granada.
En la parte exterior de la fachada en lo que sería el testero de la Capilla Real encontramos unos relieves en piedra donde
se encuentran esculpidos los
escudos de Aragón, Sicilia y el Santo Sepulcro.
El campanario de planta cuadrada y estructura barroca se comenzó en 1648. Entre 1654 y 1667
la continua fray Vicente Morales. Construido sobre la cubierta
de la Capilla Real, consta de un primer cuerpo liso que finaliza en una balaustrada, un segundo cuerpo donde se alojan
las campanas con dobles columnas pareadas de orden toscano en cada uno de sus cuatro lados y el útimo cuerpo que lo
forma una terraza con balaustrada decorada con diecisesis pinaculos sobre el que se alza un
ediculo.
El remate de la torre es de 1755, pero fué desmochada
por las tropas francesas y restaurada en 1955. Los nombres de las campanas son: San Francisco de Asís (1935), San Vicente (1935),
San Luis Bertran (1991), María (1991) y San Andrés (1991).
Un elemento añadido que encontramos en la fachada es un
balcón en lo que es el muro testero de la Capilla Real. Este
balcón se corresponde con el primer piso de la sacristia de la citada capilla.
Otro elemento es un
panel de azulejos de reciente colocación, en el que se nos narra uno de los mas conocidos milagros de San Vicente
Ferrer.
Nada mas atravesar la portada entramos en un pequeño claustro renacentista que a su vez nos da paso al interior
de la iglesia.
Este pequeño claustro construido por el dominico fray Pedro Gomez entre 1639 y 1640 y se compone de ocho
columnas de orden toscano sobre las que apean tres arcos de medio punto en los lados norte y oeste y un sólo arco
en los otros dos lados. Asi mismo en el centro de este pequeño patio claustral encontramos una imagen de
San Juan de Ribera y el
brocal de un pozo.
En este pequeño claustro, patio o atrio, encontramos dos puertas, la situada al frente es la que da paso a la iglesia, mientras qua la
situada a nuestra derecha da paso a la Capilla de los Reyes . Ambas puertas son góticas del siglo XV, aunque la que permite el
acceso a la Capilla de los Reyes carece de ojiva.
Sobre la puerta que da acceso a la Capilla Real campean
tres escudos, se tratan de los escudos de Nápoles (las barras, las cruces del
Santo Sepulcro y las del duque de Calabria), Aragón (las cuatro barras), y Sicilia (las barras y las aguilas de Sicilia) y
representan a la Corona de Aragón, a Sicilia y a Jerusalen, titulos que ostentaban nuestros soberanos.
La portada de la iglesia es obra gótica de finales del siglo XV atribuida a Pere Compte. Se compone de una sencilla puerta formada
por un arco apuntado y una puerta aditelada. En su timpano encontramos una imagen de la
Virgen del Rosario y a ambos lados sendas
imagenes de Santo Domingo y Santa Catalina de Siena, estas de época posterior (siglo XVII). El arco apoya en dos mensulas
con la representación
de dos angeles, uno de ellos sostiene un papel en las manos mientras que el segundo toca un instrumento musical (bandolin). En la
portada podemos observar el rastro de lo que fuerón dos pinaculos góticos ya desaparecidos.
Despues de la invasión francesa de Napoleón Bonaparte, derribado el
Palacio del
Real de Valencia, y con la exclaustración de 1835, ocupó el edificio el ramo militar,
estableciendose la Capitania General en 1840 , el Cuartel de infanteria y el Parque de artilleria,
ocupando los locales que correspondian al gran claustro gótico y Sala Capitular. Como almacen
de armamento quedarón por espacio de buen numero de años, hasta que, en el año 1975, se
inició la restauración, librando de molestos aditamentos colocados en el trascurso de los
tiempos la Sala Capitular y el magnifico claustro, volviendo a mostrarse espléndida la grandiosidad
y belleza de tan magnifico monumento historico y artistico de Valencia.
El uso actual de esta construcción a excepción de la iglesia que ha quedado como parroquia castrense, es la de Sede del Cuartel General
de Maniobra. A la derecha de la portada de entrada al convento podemos ver el gran edificio de esilo neoclásico que fué durante
muchos años Capitania General de Valencia.
Por último tal vez sea necesario hacer hincapie en la enorme suerte que ha tenido el edificio al ser convertido en su momento en Cuartel
Militar, ya que si bien es cierto que durante mucho tiempo el convento sufrió los inconvenientes de tal circunstancia como facilmente
es de adivinar, sería a partir de ser nombrado el general Urrutia, Capital General de Valencia, cuando percantandose de la gran
importancia que el monasterio tuvo en su momento inició obras de restauración y rehabilitación que otros capitanes generales han
continuado con enorme acierto. Baste decir que el general Urrutia tiene dedicada una calle en su honor en la ciudad de Valencia y que
en el claustro gótico encontramos un busto del mismo, como reconocimiento a su labor.
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