Iglesia del Sagrado Corazón de Jesús
(La Compañía) - Pl. Compañia

La iglesia formaba parte de un conjunto de construcciones que la Compañía de Jesús disponía en este lugar y que era y sigue siendo residencia de padres jesuitas. Este conjunto recibía el nombre de Casa Profesa de la Compañía de Jesús. La iglesia fue construida entre 1595 y 1631 en el lugar elegido por San Francisco de Borja para la fundación de la citada casa, ya que por aquel entonces era General de la Compañía. La casa profesa o dependencias comunitarias fueron construidas entre 1668 y 1669, con lo que el conjunto adquirió su configuración definitiva.

En 1767 por orden del rey Carlos III los jesuitas son expulsados de España y la Casa Profesa queda vacía al ser incautados sus bienes por el gobierno. Los locales son usados para distintos usos a cual más curioso; sin embargo destaca la utilización como Archivo del Reino entre 1810 y 1963.

En 1868 durante la revolución conocida como "La Gloriosa" la iglesia que databa de 1595 y que era de estilo barroco fue demolida, pero en 1886, se construyó este nuevo templo, según planos de Joaquín María Belda Ibáñez. La orden de demolición fue dada por el entonces gobernador de Valencia, José Peris y Valero (Valencia 1821- Valencia 1877).

La actual fachada principal de la iglesia es de carácter historicista, está formada por dos cuerpos, el inferior dispone de tres puertas con arcos de medio punto peraltados, la central entre dobles pilastras. Este primer cuerpo sostiene un friso que se remata en un conjunto escultórico decorativo. En el centro de este conjunto encontramos un óvalo con las iniciales JHS alusivo a la orden de los jesuitas y por encima un corazón en llamas alusivo a la titularidad de la iglesia. A ambos lados dos figuras de ángeles, el de la izquierda se lleva el índice a la boca pidiendo silencio y lleva además un libro, el de la derecha porta una cruz y con su mano señala el suelo. El cuerpo superior presenta en su centro un rosetón con los radios de metal entre grandes pilastras adosadas. Remata la fachada un frontón triangular.

La iglesia de planta de cruz latina, dispone de tres naves de tres tramos, cubierta con bóveda de cañón y cúpula en el crucero de planta octogonal apoyada en pechinas decoradas con representaciones de los cuatro evangelistas. Las naves laterales disponen de dos capillas por lado. En el presbiterio encontramos un gran retablo barroco dorado, sobre un alto zócalo, en cuya hornacina central encontramos una gran imagen de Jesucristo en su advocación del Sagrado Corazón de Jesús. A ambos lados dos lienzos con sendas representaciones de la Pasión y Muerte de Cristo. El presbiterio queda separado de las naves por una barandilla dorada. A ambos lados del corto transepto encontramos dos altares de tradición barroca.

A los pies de la iglesia se sitúa el coro alto y en él, el gran órgano que incluso tiene nombre propio (Órgano Cabanilles). Este gran órgano de 12 metros de altura y ocho metros de ancho, cuenta con 5.000 tubos algunos de ellos de 9 metros de alto. Es uno de los más grandes de España y debe su nombre al gran organista de la Catedral de Valencia don Juan Bautista Cabanilles (Algemesí 1644-Valencia 1712). Fue inaugurado en el año 2002.

Entrando por la puerta de los pies encontramos en la nave de la epístola (derecha) las siguientes capillas laterales:

Capilla de un santo jesuita En un retablo de inspiración barroca, y en el interior de una hornacina encontramos el grupo formado por un padre jesuita que levanta la cruz y arrodillado a sus pies un joven muchacho desnudo de cintura para arriba que puede representar la labor misionera de los jesuitas convirtiendo a los infieles. Sobre la mesa del altar, pequeña escultura de un papa que porta un cáliz mientras alza la Sagrada Forma.

Capilla del Sagrado Corazón de María En un retablo de inspiración barroca, hallamos en el interior de una hornacina la imagen de la Virgen María en su advocación del Sagrado Corazón. Sobre la mesa del altar, pequeña escultura de un santo portando un cáliz y la Sagrada Forma. Este santo pudiera tratarse de San Francisco de Borja pues encima de su cabeza encontramos lo que parece ser su escudo familiar, a falta del toro en el lado izquierdo del escudo.

Pasamos a la nave del transepto y en el testero de la nave encontramos el

Altar de un santo no identificado En el interior de un retablo de inspiración barroca encontramos la imagen de un santo no identificado pero que probablemente pueda ser San Ignacio de Loyola. En uno de los muros laterales una talla de Cristo Crucificado de gran devoción popular.

Continuamos nuestro camino por la nave del evangelio y todavía en el transepto hallamos en su testero:

Altar de San José En un retablo de inspiración barroca, encontramos en el interior de la hornacina central la imagen de San José con el Niño Jesús en brazos. En la parte baja del retablo y en el interior de una urna de cristal, imagen yacente de la Virgen María.

Seguimos por la nave del evangelio abandonado la nave del transepto

Capilla de la Inmaculada Concepción En esta capilla encontramos otra de las joyas de la iglesia un gran lienzo, pintado en 1568 por Joan de Joanes representando a la Inmaculada Concepción. Según la leyenda nuestro pintor siguió las indicaciones del jesuita Martín Albero quien en un sueño le indicó la propia Virgen María como quería ser representada. Así en el centro del lienzo vemos a la Inmaculada Concepción de pie sobre el cuarto lunar, y arriba las figuras de Dios Padre, Dios Hijo y Dios Espíritu Santo imponiéndole la corona. A ambos lados diversos atributos: a la izquierda: una puerta, una fuente, la palmera y una ciudad, mientras que a la derecha vemos: una torre, un ciprés, un cedro y un pozo entre otros.

Una lápida en la pared nos cuenta la tradición: L B M / El VP Martin de Alberro de la Compañia de Jesús gran Siervo de Dios. Mvy devoto de la Virgen y favorecido desta soberana. Y DV Señora con muchas apariciones aviendole mandado en vna la hiziera pintar en la forma que se le manifestava para cvmplir el celestial mandato comunicó la idea al famoso pintor Ioannes el qval prevenido con oraciones y sacramentos y missas qve se dixeron a fin de qve saliesse acertado el rostro, pvso mano a la obra qvitando y poniendo advertido del V.P. hasta q la saco conforme al original revelado y es el que se venera en esta santa capilla.

Capilla de San Francisco de Borja En el interior de una hornacina encontramos la imagen de San Francisco de Borja vestido todavía con ropajes nobles como duque de Gandia. Sobre la mesa del altar, una pequeña escultura de un sacerdote jesuita, tal vez San Ignacio de Loyola pues en sus manos porta un libro con las reglas jesuíticas. Bajo la mesa del altar en el interior de una urna acristalada la escultura yacente del polaco San Estanislado de Kostka (1550-1568).

Abandonamos las capillas laterales y junto a la puerta de la entrada encontramos un altar de corte clásico con una imagen de San Antonio de Padua, en su típica representación llevando en brazos al Niño Jesús. Al otro lado de la puerta un segundo altar de similares características con una imagen femenina acompañada de un niño.

El campanario situado junto a la cabecera es de escasa altura, ello hace que sea difícil de distinguir entre el entramado urbano que rodea la iglesia. El mismo construido al igual que la iglesia en 1886 está formado por tres cuerpos de diferente altura (el central muy alargado). El cuerpo de campanas realizado en ladrillo, dispone de un vano por lado, cada uno de ellos flanqueado por cuatro pilastras adosadas de orden corintio. Se corona por una pequeña cúpula cubierta con teja vidriada.

Dispone de cuatro campanas: la más antigua es la conocida como campana de misa y está fechada en 1697, las tres restantes son del año 1950 y llevan por nombre San Ignacio de Loyola, San José y María Inmaculada.

Junto a la Iglesia se encuentran las actuales dependencias jesuíticas realizadas en los años 70 del siglo XX y que albergan la Residencia del Sagrado Corazón de Jesús y la Curia Provincial de los Jesuitas. Las antiguas dependencias ya en avanzado estado de abandono y deterioro fueron demolidas, quedando sólo algunos pocos elementos de la antigua construcción.