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LA ALAMEDA (L'Albereda)
El actual paseo de la Alameda era el antiguo camino de acceso al
Palacio del Real desde el mar. En su origen era un lugar
lleno de humedales por su cercanía al rio. A finales del siglo XVI se terminó de construir los muros y pretiles del rio en esta zona por lo
que el lugar protegido ahora de las riadas se transformó en un lugar más habitable. Por aquel entonces se le conocía como el Prado del
Palacio del Real.
Entre 1643 y 1645 Rodrigo Ponce de León
(1602-1672), duque de Arcos y virrey de Valencia manda plantar dos filas paralelas de alamos a lo largo del pretil del
rio, a partir de este momento el lugar se conocería como la Alameda (lugar de alamos).
Durante más de dos siglos fue el paseo preferido de los valencianos y las valencianas, que a pie, a caballo y en coche
se cruzaron y encontraron bajo la sombra de La Alameda. Allí nació la Feria de Julio, cuyos pasacalles, desfiles, retretas,
carreras, conciertos y
batallas de flores encontraron siempre su marco mas ameno.
En 1932 fue remodelada por el arquitecto Javier Goerlich formando un paseo de aproximadamente
un kilometro entre el
puente de Aragón y el
puente del Real.
En su paseo podemos encontrar diversas esculturas dedicadas al naturalista
Cavanilles, a
Luis Santangel y al
doctor Moliner y otras tantas
fuentes conocidas como la de las
Cuatro Estaciones (la mas cercana a los Viveros), la
del puente de Aragón, conocida como de los
Cuatro Elementos y la dedicada a la
diosa Flora.
También cerca del
puente de la Exposición podemos encontrar un
templete cubierto y de planta octogonal, para realizar audiciones musicales y que en raras
ocasiones es usado para el fin con que fue construido.
A principios del siglo XVIII, el Intendente Rodrigo Caballero abordó una serie de mejoras destinadas a definir y mejorar un paseo
arbolado que, en la márgen izquierda del Turia, enlazara el Llano del Real con el arranque del camino que llevaba al Grao, en
el Puente del Mar.
Por eso en 1714 el intendente Caballero, convirtió la Alameda en un frondoso paseo de
825 metros de longitud, distribuidos en dos calles de 15 metros de ancho cada uno para los carruajes, mientras que la calle
central quedaba para los paseantes. Mandó construir la Ermita de la Soledad (hoy desaparecida) y las dos torres conocidas
como de los guardas que todavía se conservan.
La torres llamadas de los Guardas, se encuentran situadas en la cabecera de la Alameda, construidas
en 1714 por orden del Intendente, y dedicadas una a San Felipe y la otra a
San Jaime y estaban destinadas a alojar a los arrendatarios de las huertas cercanas.
De planta cuadrada, constan de dos cuerpos ambos con balcones. Los balcones se distribuyen
tanto en la fachada principal como en las laterales.
Están rematadas por un
chapitel de forma piramidal recubierto por tejas vidriadas
azules, con buhardillas en cada una de sus cuatro caras.
En su fachada principal cinco blasones o escudos: las
armas reales, las
armas municipales y las
armas del intendente Caballero con la cruz de Santiago.
Sobre los balcones del piso principal de cada torre una leyenda: Reinando en las Españas Felipe V el
Animoso, mandó hacer estas torres, estos jardines y restablecer la pública creación de este paseo don
Rodrigo Caballero y Llanos, caballero del hábito de Santiago, del Consejo de S.M. y superintendente general
de Justicia, Politica, Guerra y Hacienda en este Reino de Valencia. Año de 1714.
También conviene recordar que en el lugar aproximado donde se encuentra la fuente a la diosa flora, se encontraba la Ermita de
la Soledad, derribada en el año 1810 al mismo tiempo que el Palacio del Real al objeto de que los franceses
que se acercaban a Valencia no pudieran hacerse fuertes en ella. De su antiguo emplazamiento queda el recuerdo aparte de algún
grabado antiguo por la existencia de una
cruz sobre una columna y un pedestal que en la actualidad podemos ver en nuestro paseo.
En el siglo XVIII se podían encontrar dos pequeñas plazas u óvalos, una a cada lado de la Alameda que la cerraban. En la plazoleta
más cercana al Palacio del Real, sobre dos columnas realizadas por el cantero Domingo Laviesca
se colocaron los bustos de Felipe V y de su esposa Maria Luisa de
Saboya, mientras que en el lado opuesto una única columna de mármol blanco también obra de Domingo Laviesca,
recibía el busto del hijo de ambos Luis I. El busto del
rey Felipe V
en la actualidad se encuentra en el
Museo de Bellas Artes de Valencia, las dos restantes y las columnas han desaparecido.
Durante la Guerra de la Independencia, el paseo de la Alameda sufrió grandes daños, lo que motivó que una vez tomada la ciudad por los
franceses, el general francés Suchet ordenará la replantación de árboles y el adecentamiento del lugar.
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