Palacio de la Generalitat
Palau de la Generalitat

El Palacio de la Generalitat o Palau de la Generalitat, esta situado entre las calles Caballeros, Serranos y Plaza de Manises (antes plaza de San Bartolomé). Su parte oriental está ocupada por un jardin (llamado de la Audiencia), donde antes se ubicaba la Casa de la ciudad, la cual desapareció hace más de un siglo debido al estado de ruina en que se encontraba. La Generalitat y la antigua Casa de la Ciudad estaban separados por una calle que recibía el nombre de "Els Ferros de la Ciutat".

Se encuentra por tanto dentro del conjunto monumental de la Catedral, la Basílica de la Virgen de los Desamparados y la Torre de El Micalet (El Miguelete), en el centro histórico de la ciudad de Valencia. Fue declarado Monumento Histórico Artistico Nacional en 1931. El Palacio se encuentra en el llamado Barrio de la Seo.

El antiguo emblema de la Generalitat se componía de la representación de los tres estamentos que la formaban: San Jorge, en representación del estamento militar y nobiliario, La Virgen, en representación del brazo eclesiastico y el Ángel Custodio en representación de las ciudades. Como hemos dicho este era el antiguo emblema, ya que ahora éste ha pasado a ser el emblema de las Cortes Valencianas. Por eso en el palacio es posible ver aun por diversos lugares este emblema que antes lo representaba.


El emblema actual de la Generalitat se constituye con la heráldica del rey "Pere IV el Ceremoniós", representativa del histórico Reino de Valencia. Este escudo de armas consta de dos elementos: escudo y timbre. El escudo, inclinado hacia la izquierda, es de oro con cuatro palos de gules. El timbre está compuesto por un yelmo de plata coronado; un mantelete en azur, con una cruz paté curvilínea fijada con una punta aguzada de plata y forrado de gules, y, por cimera, un dragón naciente de oro, alado, linguado de gules y dentado de plata.

La Generalitat en sus origenes, era una comisión delegada de las Cortes Valencianas creada en el año 1361. Se hacia cargo de la gestión y administración de los donativos e impuestos ofrecidos por los tres brazos integrantes de las Cortes (eclesiastico, militar y civil) a la Corona. Por generalidades (generalitats o compartiments) serían conocidos los impuestos indirectos creados en las Cortes de Monzón. La precaria situación economica de la Corona a principios del siglo XV llevaría a la consolidación de este tipo de impuestos, lo que supuso la fijación de una institución encargada de administrarlos, y esta sería La Generalitat o Diputación General y sus componentes serían llamados diputados.

En 1403 las Cortes Valencianas nombraron treinta y dos diputados pertenecientes a la Generalitat; ocho lo fueron por el rey y el resto se distribuyeron en ocho por cada brazo: eclesiastico, militar y civil, para legislar sobre cuestiones que las Cortes consideraban menores.

En el año 1418, la Generalitat del Reino de Valencia se convierte en la organización que se encargaría de administrar los fondos del Reino. Tambien fue denominada Diputación de la Generalitat del Reino de Valencia, y era el organismo que representaba al Reino de Valencia en ausencia de las Cortes. Fue creada por el rey Alfonso el Magnanimo y sería la maxima institución foral de los valencianos.

Despues de la Guerra de Sucesión a la Corona española y con la abolición de los fueros (1707) por parte del rey Felipe V de Borbón, el edificio albergaría la Real Audiencia Territorial desde 1751 a 1923 en que se instala la Diputación Provincial procedente del Palacio del Temple. Es en 1978 cuando el edificio acoge las instituciones autonomicas valencianas, las Cortes y el Consell. En 1984 las Cortes se trasladan al Palacio de Benicarló y el edificio queda en uso para el "Consell de la Generalitat Valenciana".

La construcción del Palau de la Generalitat se remonta a 1422 (siglo XV) como sede de la Generalitat del Reino de Valencia o Diputación General.

El edificio está formado por un gran rectangulo, en cuyos lados menores se alzan dos torres tambien rectangulares, de mayor altura que el cuerpo central del edificio. Sus fachadas recaen a las siguientes calles: fachada sur a la calle caballeros, fachada norte a la Pl.Manises, torre antigua a la Pl.Virgen (este) y torre moderna a la Pl.Manises (norte), que es donde se encuentra la puerta de entrada principal al palacio.

Está construido con grandes sillares de piedra de las canteras de Godella y Rocafort, ademas de zócalos de azulejos de Manises y Paterna, mármoles de Buixcarró y madera tallada de los bosques valencianos.

El suntuoso palacio, tuvo como antecedente una casa propiedad del notario Jaume Desplá, cuya casa fue adquirida el año 1422, posteriormente y en la medida que las necesidades de la institución lo precisaban fueron comprandose las casas adyacentes hasta formar la base del actual edificio, que comenzaron a labrar Francesc Martinez de Viulaigua, Joan Guiverro y Pere Compte, este ultimo insigne pedrapiquer cuyo genio culminó en la construcción del monumental edificio de la Lonja de los Mercaderes de Valencia. Estos mestres pedrapiquers construirian la fachada de la plaza de Manises, así como el patio y la estructura general del edificio.

Dada su ubicacion en el núcleo mas antiguo de la ciudad de Valencia, es dificil obtener una visión de conjunto del Palacio. Las estrechas calles que lo circundan, a excepción de la torre que da a la plaza de la Virgen, impiden una visión global del edificio.

Los trabajos se iniciaron por el cuerpo central del edificio, en estilo gótico tardío. Se organiza como un caserón gótico mediterraneo con patio descubierto y escalera volada. Está organizado en semisotano y tres pisos como los palacios privados de la ciudad. Entresuelo, piso principal y galeria con alero de madera en lo alto.

El acceso al Palacio se realizaba por un portalón situado en la calle Caballeros, y en su fachada podemos contemplar seis ventanas rectangulares molduradas, que se sostienen sobre columnas laterales cerradas con capiteles de figuras fantasticas. Estas ventanas se correponden con el entresuelo del edificio. Seis ventanas góticas triples con columnas en el piso principal y una galería con dieciseis arquillos en la parte alta por debajo del alero. Todo ello cerrado por un tejado con dos vertientes que contrasta con las cuatro del torreón primitivo.

Por el contrario en la fachada del otro lado, la recayente a la Pl.Manises, encontramos en el cuerpo principal siete ventanas rectangulares molduradas, ocho ventanales góticos de tres arcos separados por dos delgadas columnas y veintitres ventanas con arquillos en la parte superior. La disposición de las ventanas es la misma que en la fachada recayente a la calle Caballeros, solamente cambia el número de vanos. Dispone además de un portalón de caracteristicas similares a su compañero de la fachada sur, formado por un gran arco de medio punto.

Las ventanas rectangulares se decoran por una moldura a modo de alfiz, la cual apoya en mensulas con representaciones de figuras fantasticas. Las más destacables son las mensulas de la segunda ventana (la primera inmediatamente a la derecha del portalón), pues en ellas vemos una serie de figuras humanas desnudas en lucha con un dragón o entre ellas mismas?.

Aunque las obras comenzaron en 1422 fue en 1481 a la vez que la institución iba adquiriendo más poder e importancia, cuando se realizaron las primeras ampliaciones importantes de aquella primera vivienda. No obstante en 1510 se consigue permiso pera construir un edificio ex-profeso para albergar la Generalitat. En 1518 (siglo XVI) comenzó la construcción de una de las torres (la que recae a la Plaza de la Virgen), ya que su gemela, la que recae a la Pl.de Manises, no se construiria hasta el siglo XX. Para la construcción de esta segunda torre se utilizarón las mismas canteras que habian sido usadas en la construcción de la primera con el fin de igualar la estetica de ambas torres, cosa que se consiguió con pleno exito.

Durante los años 1518 a 1585 (siglo XVI), se levantó, como ya hemos dicho, junto al cuerpo del edificio central, el gran torreón recayente a la plaza de la Virgen, proyectado por el maestro Montano y ejecutado con grandes dificultades, como fue la suspensión de las obras por diversas causas y la rectificación de los planos originales por Johan Corbera. Largo proceso que influyó en la diversidad de estilos en la construcción, pues comenzada al estilo gótico fue terminada a lo herreriano, pasando por lo renaciente.

La torre es el reflejo estilístico de la construcción: recoge en su fachada características góticas, herrerianos y renacentistas, fruto de los cambios arquitectónicos del siglo XVI. Los ventanales del entresuelo siguen el mismo esquema que los del cuerpo central. En el piso principal contemplamos el gótico de los arcos, igual que en el cuerpo central, pero rematados por el añadido del frontón triangular de estilo renacentista. En este caso faltan las columnillas del centro de la ventana. El balcón esquinado se construyó para que las autoridades pudiesen tener una perspectiva de la procesión del Corpus. El remate de la torre, de estilo herreriano está coronado por una cornisa y balaustrada de piedra con adornos de esbeltos pináculos en cada esquina y una serie de pomos esféricos o bolas en los cuatro laterales.

El torreón gemelo que da a la plaza de Manises es sin embargo una copia historicista actual, las torres aparentemente son gemelas, pero la más moderna, fue realizada por el arquitecto Luis Albert Ballesteros en 1942 y concluida en 1951, no tiene balcón corrido como la más antigua. Ambas son de cinco pisos y la más antigua se debe a dos autores: Joan Corbera, que es el autor de los tres primeros niveles, y Gaspar Gregori que terminó la construcción de la torre.

Fue a partir de 1940 cuando la Diputación comenzó a expropiar todas las casas que restaban de la manzana hasta la plaza de San Bartolome y, bajo la dirección del arquitecto provincial don Luis Albert Ballesteros, no sólo efectuar la restauración del antiguo edificio, sino emprender las obras de construcción del nuevo torreón.

No fue tarea facil la labor de esta fábrica, pues si bien se conocía la procedencia exacta de las canteras de las que se extrajo la piedra para la construcción del antiguo edificio, no se podian utilizar, por lo que hubo de recurrirse a la piedra porosa tosca procedente del derribo de antiguas construcciones, para dar al exterior la uniformidad deseada en la ampliación del edificio con relación a la parte antigua.

En esta torre encontramos la otra puerta de acceso al edificio, que hoy dia, es la principal por donde entran las autoridades. Se trata de una puerta de medio punto similar a la existente en la fachada recayente a la calle Caballeros. En su parte superior un escudo con los palos de Aragón.

Aun encontramos una tercera puerta en la fachada recayente a la Plaza de Manises, y que se encuentra en linea con la de la calle Caballeros que da al zaguan o patio interior del palacio.

El Cuerpo Central del palacio se inició en estilo gótico, pero por sus múltiples ampliaciones también presentan muestras de estilo renacentista y del manierista herreriano. El cuerpo principal de la construcción consta de dos pisos en estilo gótico, construidos a partir de 1481 por Pere Compte y Joan Guivarro. De este cuerpo, lo más antiguo es el portalón, de 1481, y lo más moderno, aunque siempre dentro del estilo gótico, son los pequeños arcos de la parte superior de la fachada interior que son de 1541.

El palacio dispone de dos patios, uno cubierto y otro descubierto, que es el más antiguo y principal. El maestro Pere Compte, diseñó la que sería la escalera de honor, que más tarde, en 1511, fue sustituida por la de Joan Corbera. Este último labró la piedra hasta conseguir una baranda tallada de pináculos y molduras, que dejan a la vista los nervios de la obra. Esta joya del gótico flamígero está formada por dos tramos en ángulo recto unidos por un rellano. Se encuentra al fondo del patio a la izquierda.

En el mismo patio, podemos admirar una chimenea de bronce titulada "El infierno de Dante" (1899) de Mariano Benlliure, inspirada en la Divina Comedia.

Otra escultura que podemos encontrar en este patio es la un ballestero del Centenar de la Ploma, obra del escultor Salvador Furió.

Entrando al patio y subiendo por una escalera situada a nuestra derecha, accedemos a la torre antigua donde se encuentra el Salón Dorado grande y por las puertas del fondo llegaremos al Salón Dorado pequeño o retret. Ambas salas fueron construidas entre 1517 y 1538. La Sala Grande tuvo como función salón de reunion extraordinario y en ocasiones como prisión de nobles, mientras que la sala pequeña era la sala de juntas común o de diario.

Lo más característico de estas salas, es el artesonado dorado del que toman el nombre. Entramos en el Salón Dorado grande por un portalón enmarcado por pequeñas columnas que sostienen un arco polibulado. En su interior, el artesonado dorado establece una relación de igualdad entre la simetria renacentista y el gusto mudéjar. Cada casetón lleva en su interior otra figura en forma romboidal que, a su vez, incluye un óctogono con un florón pinjante central. Todo ello, trabajado con el minucioso corte mudéjar, pero salpicado ya por los más característicos motivos renacentistas, como son las hojas de acanto, bustos, ovas, cardos y dentículos. Esta obra, hecha por el maestro Genís Linares en 1534, fue policromada en oro por Joan Cardona. En la actualidad hay algunos objetos de interés, como arquetas y relojes, y de sus paredes cuelgan cuadros y tapices, entre los que destaca el detallista retrato de "El tribunal de las aguas" (1865) de Bernardo Ferrándiz, y el asalto final de Aníbal a la ciudad de Sagunto, representado en un tapiz y en "El último dia de Sagunto" (1869) de Francisco Domingo.

Podemos acceder al Salón Dorado pequeño por una de las dos puertas del fondo; la de la izquierda, una de las más bellas del Palau, está formada por dos columnillas que cierran un arco flamígero sobre el que hay esculpidos dos centauros. En el artesonado de esta sala se observa una cambio en la distribución geometrica. Los casetones están formados ahora por simétricos octógonos que dan la apariencia de figuras triangulares y cuadradas, adornados por roleos vegetales, dentículos, colgantes florones y una gran variedad de medallones con cabezas humanas y dragones. Al igual que el Salón Dorado grande, el artesonado fue obra del equipo de Genís LLinares, ahora ayudado por su hijo, Pere LLinares Blasco, que la concluiría a la muerte de su padre. A pesar de la semejanza entre las dos salas, ocasionada a veces por su homonimia, debemos resaltar la profundidad y compliación en los casetones de la sala pequeña, frente a la monotonia de la grande. En las dos salas destaca el gusto mudéjar fundido con elementos renacentistas.

Otra habitación del palacio es La Sala Vella. Su construcción data del año 1481 y, desde entonces, su uso ha sido muy diverso, aunque siempre ha sido testigo de las actuaciones de los notables valencianos y de las magnas reuniones de la Generalitat.

La Sala Vella destaca por la policromia de su artesonado y por la portada de piedra labrada, atribuida a Pere Compte, que sirve de acceso desde el patio gótico.

El maestro ebanista Antonio Pèris Alterol fue el encargado de la reparación del techo y, para darle mayor realce, el 23 de octubre de 1494 los maestros obreros de la Vila comenzaron a obrar los arcos de las ventanas de la Sala.

En la actualidad la Sala Vella es el lugar donde se celebran las sesiones plenarias del Consell de la Generalitat Valenciana.

Por la escalera de honor se accede al piso principal. En el rellano de acceso a la planta principal hay una doble puerta formando un ángulo de 90º. En él podemos apreciar, sobre un arco, los tres emblemas de la Generalitat: San Jorge, en representación del estamento militar; la Virgen, por el eclesiastico, y el Ángel Custodio, en representación del brazo civil. En el arco angular del mismo rellano, sobresalen cincelados dos bustos enfrentados, posiblemente Fernado el Católico y Germana de Foix.

A través de la puerta frontal se accede al Salón de Honor, antiguamente destinada a reuniones especiales de juramento y a otras que requerían una mayor protocolo.


Al atravesar el arco mixtilineo de la izquierda, nos encontramos en una de las estancias más importantes del Palau: el Salón de Reyes, que toma su denominación por la serie de retratos, en su mayor parte imaginarios, de los reyes que gobernaron Valencia, con su ordinal particular para el Reino de Valencia, serie que fue iniciada en el siglo XVII. Aquí encontramos desde Jaime I a Alfonso XIII. El Salón se alza sobre la crujía de vigas del zaguán y se asoma a la calle de Caballeros a través de sus cuatro ventanales partidos por finas columnas. La construcción de la estancia, iniciada en 1511, se la debemos a Joan Mançano. El artesonado original desapareció en el siglo XIX y fue sustituido por el actual. Este Salón es ocupado en la actualidad para recepciones protocolarias.


Una puerta de estilo renacentista construida con pilastras de jaspes grises y rojos, de orden dórico, rematada por los escudos -una vez mas- de los tres estamentos de la Generalitat y coronada a ambos lados por los bustos de dos reyes, nos abre la perspectiva del Salón de Reyes.

Tanto esta puerta como su cara interior son obra de los maestros marmolistas genoveses Joan Marià y Joan Baptista Abril (1510-1592), aunque el proyecto, de 1584, pertenece a Pere Grossari. La cara interior de la puerta tiene una estructura semejante, aunque el remate lo forman tres cuerpos con las pinturas de las imágenes de la Virgen, San Jorge y el Ángel Custodio, coronados en sus extremos por dos bustos que, problablemente con los de la cara exterior, representen a los reyes bajo cuyo reinado se edificó el Palau: Pedro II, Alfonso III, Fernando el Católico y Felipe II.

Un extremo del salón fue reservado para la capilla, pieza necesaria en las casas de los nobles de la época, separada tan sólo por una cancela de hierro y un simple cortinaje. El antiguo altar fue decorado a partir de 1514 con los emblemas antes reseñados de los tres estamentos de la Generalitat, además de las figuras de Cristo en Majestad, la Virgen con el Niño, profetas y serafines; ello representaba una de las primeras muestras del Renacimiento en Valencia. Pero nada ha pervivido. Fue subastado y en su lugar se colocó un nuevo retablo entallado por Jaume Fontestad y pintado por Joan de Sarinyena. Está compuesto por tres cuerpos: la parte central la ocupa la Virgen entronizada con el Niño,flanqueada a la izquierda por San Jorge alanceando el dragón, y a la derecha por el Ángel Custodio, que empuña los simbolos de la corona. La base o predela está ocupada por varias escenas de la vida de María: la Anunciación, a la izquierda;la Adoración de los pastores en el centro, y la aparición de San Bernardo, a la derecha. Cerrando el retablo en la parte superior hay una representación de la Santisima Trinidad.

Otras salas de este piso son la llamada Sala de Chimenea y la Sala de Calixto III.

El Salón de Cortes o Sala Nova debe su nombre, erróneamente,a una interpretación equivoca de sus pinturas; en ellas se puede contemplar una sesión o sitiada de los diputados electos de la Generalitat del Reino, que asumían la representación del Reino y se reunían entre una convocatoria de Cortes y la siguiente, pero, la verdad es que una sesión de Cortes, con la presencia del rey, nunca tuvo lugar en esta Sala. Es la sala más importante de todo el palacio.

Los diputados, además de ampliar el edificio con un nuevo salón, pretendían convertirlo en sede de sus sesiones, por lo que encargarón, de nuevo, el artesonado al maestro Genís LLinares (1540-1542), que, a su muerte continuarón sus hijos Pere Martí, y finalmente concluyó en 1566 el carpintero y arquitecto Gaspar Gregori. Este artesonado está inspirado en el Salón del trono del Palacio de la Aljaferia de Zaragoza.

El padre preparó veintiún casetones con la misma estructura que los de la Sala Dorada grande, pero sin policromar en oro, lo que no es óbice para conseguir una ornamentación magnificente.

La galería corrida o tribuna que sirve de apoyo al artesonado envuelve toda la Sala. Se sustenta sobre recías ménsulas, adornadas individualmente con motivos humanos, vegetales y mitológicos. Entre las ménsulas descubrimos cuarenta y cinco bajorrelieves con una gran variedad representativa que engloba motivos bíblicos y profanos alrededor de la virtud. El punto central de cada uno de los lados de la Sala está reservado para los emblemas de la Generalitat.

La tribuna se abre a la Sala mediante una balaustrada sobre la que descansa la arquería, formada por arcos de medio punto. La unión con el artesonado se resuelve mediante un arquitrabe y una moldura con motivos ovales.

El zócalo, compuesto por azulejos de Manises y Paterna, fue realizado entre 1568 y 1576 siguiendo las pautas que marcaban Sevilla y Talavera. En él se ilustran motivos ornamentales sobre blancos, azules, amarillos y ocres suaves, en algunos participó el pintor Juan de Juanes. La decoración cerámica se completaba con un pavimento de azulejos, terminado en 1576, que no ha llegado hasta nosotros.

Las pinturas de la Sala sustituyerón a los tapices que decoraban en un principio el salón. El conjunto representa una sesión sitiada de "les Corts" con la asistencia de los representantes de los tres estamentos.

En 1591, los diputados encargan a seis pintores que estudien la técnica más idónea para los lienzos de cada uno de los costados. El pintor Joan Sarinyena inicia su obra en el muro de la calle de Batlía; allí representa a seis diputados, dos por cada estamento, asistidos por los oficiales de la institución (tres clavaris o tesoreros a su derecha, además del asesor y síndico, a la izquierda). La sesión transcurre bajo un tapiz rojo y amarillo, interrumpido por un dosel con los escudos de la Generalitat; además, hay una mesa recubierta de damasco rojo, que rompe la simetria del cuadro. Su realismo es apabullante.

El éxito de la pieza indujo a los diputados a encargar a varios pintores la reprsentación de todos los estamentos. Vicent Requena pinta el estamento eclesiástico a la derecha del lienzo de Sarinyena. Sentados cada uno en su sitial, con los atuendos propios de su representación, mitras y báculos, bajo un pequeño tondo de la Virgen con el Niño sostenido por ángeles de los que caé la filacteria del "Bras eclesiastic", y sobre un fondo de trapiz grana y oro, mantienen una sensación de vida gracias a las miradas que se entrecruzan y a la apariencia de conversación.

En el muro de los jardines de la Generalitat, el italiano Francesco Pozzo pintó a los numerosos representantes del estamento militar, lo que obligó a situarlos en cuatro filas y a aumentar su profundidad. Al igual que los anteriores, mantiene los cortinajes y sitúa en el centro superior el distintivo del estamento militar con la filacteria estrenuo "Bras militar", pero el caracter hierático de éstos contrasta con la movilidad de los eclesiasticos.

Esta obra tuvo que ser retocada una vez concluida para dar madurez a los personajes y un aspecto más adecuado al parecer de los diputados, pues, según ellos, los caballeros "No tenien semblants als dels regnes de Espanya sino als de Ytalia".

Entre las ventanas que recaen a la calle Caballeros, Pozzo pintó una matrona alegórica de la justicia para recordar a los electos la virtud con que debe ejercerse la res pública.

No sólo sirvió este salón para las reuniones de los diputados, sino que allí acudían altos personajes, entre ellos los reyes que visitaban Valencia, los cuales presenciaban desde el gran balcón como pasaban las solemnes y suntuosas procesiones de aquellos tiempos. No les bastaba presenciar los brillantes desfiles religiosos, pues consta que desde el año 1581 a 1602 se representarón varias veces en el gran salón, comedias, a cargo de profesionales. Y, también, se cita que un día de Carnaval de 1609, se representó alli la comedia titulada "Marte y Venus en Paris", original de Vicente Esquerdo, empleado de la Diputación, que fue representada por doce caballeros de la nobleza valenciana.

El grandioso salón, con su magnificencia y bella ornamentación, fue poderoso aliciente para convertir aquellas reuniones en espléndidas fiestas donde se rendía culto a la literatura, a la música y, también, a la danza. A veces, estas fiestas terminaban tan tarde que era preciso dar según citan antiguos documentos, a cada uno de los concurrentes una antorcha "de cera groga per allumenarse per a anar a casa".

Otro dato curioso de este edificio en la época foral es el que menciona el historiador Orellana refiriendose a la antigua pasión de Valencia por el juego de naipes. La diputación valenciana, que tenía en aquellos tiempos medievales el cobro de impuestos sobre la sal, la nieve, la polvora y el uso de los sombreros, agregó el de los naipes. Orellana dice que la Diputación tenia en su propio edificio "ya de tiempos antiguos, fabrica de naypes en los altos de dicha casa", agregando que, además de la facultrad primitiva de fabricar "nayps o cartes", los vendía "hasta el precio de dos reales moneda provincial cada baraja".

Fue durante la guerra de la independencia cuando el jurista valenciano don Francisco Javier Borrull y Vilanova, muy amante de las Bellas Artes, devolvió el antiguo esplendor del interior del magnifico edificio, haciendo derribar los tabiques y techos que durante tantos años taparón las bellezas artisticas, que tuvierón que ser mostradas en un curioso acto que tuvo lugar el día 15 de abril de 1810, en el que se celebraba en el salón provincial la primera extracción de la Loteria Nacional, por no poderse celebrar, a causa de la guerra, en otras ciudades. Acto que atrajo un verdadero gentío y al que, según se escribió entonces "daba un particular realce ver la galeria llena de señoras de clase, vestidas con la mayor decencia, acomodadas en sus asientos con los compañeros a sus espaldas". Todos se maravillarón al ver tanta belleza en el edifico. Y los trabajadores de Inglaterra y Portugal manifestarón no haber visto en los diversos paises visitados por ellos "obra alguna que pudiera exceder a esta".

La riqueza pictorica que alberga el edificio es muy destacable. En sus diversas salas cuelgan cuadros de Sorolla, Pinazo, Benlliure, Ribalta y Vicente López entre otros. La puerta de acceso a la Sala de Juntas procede del derruido castillo de Montesa, como se puede apreciar por el escudo de esta ciudad que figura en el entablamento y la incripción "Frater Franciscus Llançol de Romani Magister Montesie". Según ésta la puerta procede de la celda de Fray Francisco Llasol de Romani. Problablemente fue realizada en 1537, año en que se eligió a este fraile como Maestre de Montesa. Se trata de una puerta de mármol realizado en estilo renacentista con motivos italianos como se muestra en los motivos florales de las pilastras laterales y los adornos de trofeos en las bases.

El Palacio de la Generalitat no es tan sólo una joya arquitectonica. Al margen de su simbolismo para los valencianos, contiene numerosas obras de arte, (pinturas, esculturas, azulejeria, muebles, etc.) que son un excelente exponente del arte y los artistas valencianos de todos los tiempos.

La restauración -terminada en 1951- quedó perfecta, lograndose la total unidad de estilo y tonalidad artística, que hizo del antiguo edificio de la Generalidad del Reino uno de los más distinguidos y bellos monumentos arquitectonicos de la ciudad de Valencia.

Tras el advenimiento de la democracia actual y la recuperación de las instituciones valencianas (1982), el Palacio de la Generalitat vuelve a ser sede de este organismo y trascendiendo su funcionalidad es, así mismo, el símbolo de la unidad y de la identidad de la Comunidad Valenciana.

Artistas

Maestro Montano: Vivió en Valencia a caballo entre los siglos XV y XVI. A la muerte de Miquel Año, en 1505, le sustituyó en las obras del Palacio de la Generalitat. Finalizó la construcción de la Sala de Cortes. Fue nombrado Mestre d'Obra titular de la Generalitat.

Pere Compte: Nació en Gerona y murió en Valencia en 1506. Su nombre no aparece en documentos hasta 1480. Tuvo una gran reputación, se le citaba como Mestre Pere Compte, molt sabut en l'art de la pedra. Participó en la construcción de la Catedral de Valencia, construyó La Lonja, y colaboró en las obras del Palacio de la Generalitat. También realizó un proyecto de trasvase de aguas desde el Cabriel al Turia y otro para regular el cauce del Jucar.

Joan Corbera: Eclesiastico y escultor, vivió en Valencia entre los siglos XV y XVI. Desde 1495 trabajó en las obras del Palacio de la Generalitat y en 1506 sustituyó a Pere Compte en el cargo de Mestre Picapedrer de la ciudad de Valencia. Se encargó de dirigir la construcción del retablo de la Catedral y de la puerta de los Apóstoles entre 1506 y 1507.

Gaspar Gregori: Arquitecto y escultor valenciano que vivió en el siglo XVI. Su actividad es conocida entre 1563 y 1566, etapa en la que realizó parte del artesonado del Salón de Cortes de la Diputación Provincial de Valencia y la Obra Nova de la Catedral.

Joan Sarinyena: Nació en Valencia hacia 1545 y murió hacia 1625. Pintor de influencia italiana, se le sitúa en una etapa de transición entre Juan de Juanes y Ribalta. con un estilo manierista, próximo al naturalismo comienza a experimentar con el clarooscuro. En 1591 la Generalitat le propuso la decoración de la Sala Nova. Para ello realizó retratos de los diversos grupos con representatividad en las Cortes. En 1569 es nombrado pintor de la ciudad.

Ginés LLinares: Vivió en Valencia durante el siglo XVI. Fue el primero de una familia de carpinteros. A él se debe el artesonado del Salón de las Cortes, obra que acabó su hijo Pere LLinares. Este último fue nombrado en 1543 carpintero vitalicio de la Generalitat Valenciana, cargo que heredó su hijo.

Luis Mata: Su obra comienza hacia 1566, año en el que realizó un retablo para la capilla de las Torres de Serranos. Fue pintor de la ciudad de Valencia cargo al que renunció en 1592. En 1568 realizó dos retablos para el Portal de san Vicente. En 1580 doró el Salon del "Estudi Major". También es autor de las pinturas murales de la Sala de Cortes de la Diputación de Valencia.



La Generalitat en el recuerdo