Real Monasterio de la Santisima Trinidad
Monasterio de la Trinidad c/Trinidad, 13

El Real Monasterio de la Santísima Trinidad está habitado por monjas clarisas desde el siglo XV, encontrándose situado en la margen izquierda del río Turia, extramuros de la ciudad. Es un monasterio de clausura estricta de la orden de las clarisas (rama femenina de los franciscanos).

Declarado en 1983 Conjunto Histórico Artístico Nacional. Es el conjunto monástico más antiguo de Valencia que sigue conservando su uso monacal y de clausura desde el principio de su fundación.

Se trata de una fundación medieval de gran importancia y que tuvo una amplia repercusión en la vida cultural valenciana en los siglos siguientes. Es un magnífico ejemplo de la perfección alcanzada por los arquitectos, canteros y albañiles valencianos a lo largo del siglo XV, el llamado Siglo de Oro Valenciano.

Las obras se iniciaron en el año 1445 sobre el emplazamiento de un convento trinitario y su adjunto hospital de San Guillem del siglo XIII. El monasterio fue iniciativa de María de Castilla reina de Aragón y esposa de Alfonso V el Magnánimo con el que había contraído matrimonio en Valencia en 1415. María de Castilla está enterrada en el claustro del monasterio por voluntad propia. En este lugar la reina instaló a la comunidad del Convento de Santa Clara de Gandia que es la que sigue ocupando hoy el convento de clausura. La primera piedra la puso personalmente la reina el 9 de julio de 1445 en presencia del obispo auxiliar de Valencia que actuaba en nombre del obispo titular Alfonso de Borja, futuro papa Calixto III.

El hospital de San Guillem fue fundado en 1246 por Guillem Escrivá, para atención a pobres y peregrinos, en 1256 fue puesto bajo el cuidado de la orden de los trinitarios que levantaron junto a el un monasterio. El convento empezó a ser conocido como de San Guillermo de la Santísima Trinidad. Por este antiguo convento trinitario recibe nombre, el Puente de la Trinidad que cruza el río frente a él, y también la ya desaparecida Puerta de la Trinidad abierta en las murallas medievales de Valencia en el siglo XIV.

En 1444 ante los continuos escándalos que se producían en el monasterio, pues se había llegado al extremo según pudo comprobarse, que el monasterio trinitario se había convertido en un burdel, los monjes fueron expulsados y el monasterio ocupado por monjas clarisas venidas desde Gandia por orden de la reina María de Castilla que tenia interés en fundar un monasterio de la citada orden en la ciudad. No hay que olvidar que la reina María había sido educada en el convento de clarisas de Tordesillas y sentía especial predilección por esta orden. Ya en 1428 había fundado en Valencia el monasterio franciscano de Santa Maria de Jesús y con esta nueva fundación quiso hacer lo mismo pero en la rama femenina de los franciscanos; es decir las clarisas. En principio las monjas ocuparon las antiguas dependencias trinitarias y no sería hasta 1462 cuando pudieron ocupar las nuevas dependencias monacales recién construidas.

El conjunto arquitectónico consta de iglesia, coro (bajo y alto), sacristía, claustro mayor de dos pisos, sala capitular, refectorio, locutorio, escalera de subida al claustro, dos patios y un huerto que en la actualidad no se cultiva. Todo el conjunto muestra una armoniosa continuidad desde el gótico clásico hasta el renacimiento pleno. Las obras fueron iniciadas por el maestro de obras de la Catedral Antoni Dalmau, estando al frente de ellas hasta 1453 fecha de su fallecimiento. Sin embargo desconocemos hasta donde llegaron las obras mientras estuvo al frente de ellas.

Se entra al conjunto monacal a través de una puerta de reciente fábrica, recayente a la calle. Esta da paso a una pequeña plaza o patio interior. En esta plaza interior, se encuentra la fachada lateral de la iglesia en la que se encuentra la portada principal que da paso a la iglesia. Aquí podemos encontrar una estatua que representa a Santa Clara de Asís, con una inscripción que dice: Santa Clara de Asís, alma del franciscanismo. En la pared a la izquierda de la portada, podemos encontrar un lápida conmemorativa relativa a Sor Isabel de Villena y su obra "Vita Christi". En esta plaza también podemos encontrar dos alas de un pequeño porche de arquerías, recuerdo de aquel patio porticado que construyó Sor Isabel de Villena y que fue arrasado en las guerras napoleónicas. También encontramos abiertos en el muro dos óculos con tracerías góticas originales.

Tiene por este lado el monasterio, adosado al muro y frente al río, una serie de viviendas o almacenes recientemente restauradas, que en origen eran las viviendas de los trabajadores que ejercían los distintos oficios para el monasterio y que lógicamente no podían permanecer en la clausura. También habían viviendas que eran utilizadas para hospedar de manera provisional a los familiares de las monjas en sus visitas al convento. En la actualidad algunas de ellas son de propiedad particular y la mayoría permanecen vacías.

Desde esta plaza se accede por nuestra izquierda a un corto pasillo cubierto, que a su vez permite el paso a un pequeño patio descubierto donde se encuentra la entrada a la clausura. A la derecha de este pasillo encontramos una puerta que da acceso al locutorio. El locutorio es una pequeña estancia que se cubre con bóveda de arista en piedra, y en la que a través de una verja permite la comunicación verbal entre monjas y visitantes.

Una vez en el segundo patio encontramos a nuestra derecha la puerta que accede al torno y junto a ella una ventana. Conjunto enmarcado por un gran arco en la actualidad ciego. Hoy día la entrada a la clausura se realiza a través de un gran arco escarzano situado a nuestro frente y que recibe el nombre de entrada de carros. En el centro del patio una decorativa alberca refresca y ameniza el lugar. La pequeña escalera que vemos al fondo pertenece ya a la entrada a la clausura del convento.

La primera abadesa del nuevo monasterio fue Violante Despuig que a su vez ya lo era del convento gandiense de donde procedía. Fallecida esta en 1461 le sucedió Isabel de Solsona que murió inmediatamente, siendo elegida como tercera abadesa Leonor de Villena.

Fue abadesa de este convento entre 1463 y 1490, la célebre humanista sor Isabel de Villena, figura señera de las letras valencianas y autora de la «Vita Christi» compendio feminista del renacimiento, fue publicada la obra en 1497 bajo la especial protección de la Reina Isabel la Católica que tenia mucho interés en conocer la obra de esta monja-escritora.

Sor Isabel de Villena acabó y enriqueció la fábrica del monasterio. Durante su abaciado pavimentó el suelo de la iglesia, construyó el claustro mayor, los dormitorios, la cocina, la lavandería y demás dependencias. Este se convirtió en un foco de cultura vinculado a la Universidad Literaria y fue unos de los grandes focos culturales de la Valencia del siglo XV y de toda la Corona de Aragón.

Elionor Manuel de Villena, conocida como Isabel de Villena nació en 1430, profesó en el Monasterio de la Trinidad en 1445 y llegó a ser abadesa del mismo en 1463 siéndolo hasta su muerte, acaecida en 1490. Las primeras 17 monjas llegadas de Gandia habían ocupado el antiguo convento trinitario en enero de 1445 y Leonor de Villena profesó pocos meses después. Leonor de Villena era hija natural de Enrique de Villena.

María de Castilla, reina de Aragón, pasaba muchas horas entre los muros de este monasterio mientras su marido Alfonso V andaba de conquistas tanto femeninas como militares por Nápoles. María de Castilla era hija del rey Enrique III de Castilla y de su esposa Catalina de Lancaster. Alfonso V y María de Castilla estuvieron más de veinte años sin verse, lógicamente no tuvieron hijos. El rey marchó a Nápoles en 1433 y nunca más volvió a territorio hispano. Su esposa María quedó como regente del reino y estableció su corte en el Palacio del Real de valencia, muy cerca del monasterio.

El monasterio de la Trinidad se convirtió en el convento de las damas nobles valencianas; la clausura no impidió que la comunidad se aislara de la sociedad valenciana, pues mantuvo contacto con personalidades como Jaume Roig, poeta y que fue médico de la comunidad, y en otro orden al beato Nicolás Factor nacido en 1520 que fue el confesor. El monasterio además mantuvo estrechas relaciones con el Colegio del Corpus Christi y la Universidad. La comunidad fue objeto de importantes donaciones a lo largo de los siglos que se sumaban a las dotes de sus más insignes profesas, bienes que consolidaron su patrimonio económico y artístico. En relación a la Universidad cabe recordar que en la iglesia tenía su capilla Nuestra Señora de la Sapiencia, patrona de la Universidad.

Un Siglo de Oro en el que en torno a la figura de la abadesa Leonor de Villena, se encontraban Jaume Roig que componía "El Espill", Joan Rois de Corella, Jordi de Sant Jordi que componía "El Presoner", Ausias March que se encontraba en pleno proceso creativo y Joanot Martorell que ultimaba el "Tirant lo Blanch", considerada como una de las más grandes novelas de caballería jamás escrita, alabada años más tarde tanto por Cervantes en boca de su inmortal Don Quijote de la Mancha, como por Shakespeare en "Much ado for nothing".

Un Siglo de Oro en el que contemplamos la subida al Papado de dos Arzobispos de Valencia de la poderosa familia de los Borja (o Borgia), Alonso y Rodrigo que con los nombres de Calixto III y Alejandro VI pasaron a la historia, además de por sus escándalos, por su mecenazgo de las artes. De hecho con su influencia introdujeron el arte renacentista en el Reino de Valencia y a través de él en España.

Un siglo de brillantes campañas capitaneadas por Roger de Lauria y Roger de Flor que culminaron con la incorporación de Nápoles a la Corona de Aragón, que comprendía, además de los territorios peninsulares los Condados del Rosellón y la Cerdanya en Francia, los Reinos de Nápoles, Cerdeña y Sicilia en Italia, los Ducados de Atenas y Neopatria en Grecia, el Reino Latino de Jerusalén, la Isla de Malta, los territorios norteafricanos de Marruecos, Argelia y Túnez y más de 80 plazas de soberanía y consulados comerciales en todas las costas de este mar que en aquellos años anteriores al descubrimiento de América aún era el centro del mundo y en el que, según dicho popular de la época, para navegar seguros hasta los peces debían lucir en sus lomos las barras de la Corona de Aragón.

Un Siglo de Oro estrechamente relacionado con este edificio, que se alza en majestuosa armonía "a la vora del riu" y en el que seiscientos años después las monjas clarisas siguen cumpliendo clausura, silenciosas, conservando los secretos que guardan sus corredores, estancias, claustros, celdas y archivos y en el que se especula podrían encontrarse los restos de ese otro valenciano ilustre que fue don Luis de Santangel, banquero de los Reyes Católicos que financió el viaje en el que Cristóbal Colón descubrió América, quien sabe si tomando como garantía las valiosas joyas de la primera Reina de Castilla.

De la importancia de este monasterio puede dar fe, el hecho que entre sus muros profesara en 1483 María de Aragón, hija natural del rey Fernando el Católico, fallecida en 1510 y enterrada en el coro bajo de la iglesia. Este también pondría bajo su protección el monasterio al igual que lo había hecho años antes su antecesora la reina María de Castilla. Los restos de María de Aragón han sido corroborados, pues se da la circunstancia que al estar enterrada bajo el coro sin ningún signo identificativo, a los franceses durante la Guerra de la Independencia les pasó desapercibida y sus restos no fueron profanados.

El acceso a la iglesia se realiza, desde la plaza antes indicada, por el lado de la epístola. En la fachada se abren tres accesos siendo el principal de estilo gótico flamígero, en la que se desarrollan nueve arquivoltas molduradas apuntadas que descansan en capiteles decorados sobre columnillas. Esta se enmarca por un arco conopial flanqueado por pináculos. Se decora con adornos de cardinas y en la parte superior con una macolla en forma de cruz. En el tímpano de la portada hay una copia de un tondo atribuido a Benedetto Buglioni (1461-1521) y también según autores a Luca della Robbia, cuyo original realizado en mayólica (barro cocido) se encuentra desde 1940 en el Museo Nacional de Cerámica González Martí. Protege la portada una moldura a modo de alfiz que descansan en dos ménsulas decoradas con escudos con las iniciales JHS.

Los otros dos accesos son de menor tamaño y se sitúan más próximos a la cabecera. La más pequeña permite el acceso desde el exterior a la conocida como tribuna de la Reina. En el muro de la fachada se abren dos óculos con tracería gótica.

La iglesia situada al sur del claustro, es de una sola nave, cinco tramos, capillas entre contrafuertes y cabecera poligonal. Tiene unas medidas de 30 x 11 metros. Parece ser que la iglesia fue el primer edificio que se levantó, junto con la tumba de la reina María de Castilla. La cubierta de la iglesia se desarrolla con bóvedas de crucería de sillería. Tanto los nervios como las claves de los distintos tramos se encontraban policromados y de ellas partían cabezas de dragones pintadas. La clave principal del presbiterio representa a la Santísima Trinidad mientras que las claves del resto de la nave representan la faz de Cristo.

Entre 1695 y 1700 bajo la estructura gótica, la iglesia fue revestida con decoración de estilo barroco con bóvedas tabicadas de medio cañón con lunetos en la nave, y bóvedas muy rebajadas en las capillas laterales para dar cabida a las tribunas que tienen su acceso desde el coro alto. Por tanto, sobre la bóveda barroca se encuentra la bóveda gótica todavía intacta, con restos de policromía en las claves y los arranques de los nervios. La bóveda de medio cañón apoya en cinco arcos fajones decorados con florones. Las capillas laterales se abren a la nave principal mediante arcos formeros de medio punto. En la parte superior de cada arco podemos ver las celosías que cierran las tribunas-oratorios antes indicadas.

El interior del templo es amplio y está decorado con ornamentación barroca de fines del siglo XVII. El revestimiento decorativo lo forman medallones adornados con follajes y angelotes esculpidos en yeso. La iluminación se realiza a través de cinco vanos por lado, decorados con motivos vegetales. Los vanos quedan abiertos en los lunetos de la bóveda. La bóveda apoya en un arquitrabe y este a su vez sobre pilastras adosadas con basamentos de piedra pulida. Los capiteles de las pilastras son de orden compuesto. Bajo la cornisa unos grandes angelotes dorados decoran el interior.

El Retablo Mayor es muy sencillo, de estuco, realizado en estilo neoclásico en el siglo XIX, en su centro encontramos un lienzo bocaporte con una representación de la Santísima Trinidad. Flanquean el lienzo cuatro altas columnas de inspiración clásica. El anterior retablo mayor fue destruido en la guerra de la independencia de 1808.

A ambos lados del presbiterio se abren dos magníficas portadas barrocas policromadas, una de ellas con el escudo de la reina María de Castilla. Al lado de la cabecera se encuentran las sacristías. La sobresacristía del lado de la epístola era en origen la tribuna de la reina María desde la cual escuchaba los oficios divinos. Esta sala se cubre con bóveda de aristas en ladrillo.

Dispone de dos coros situados a los pies del templo. El coro bajo es una pieza de crucería gótica, amueblada y enriquecida en el siglo XVII por la condesa de la Puebla y en cuyo techo se funden grutescos barrocos policromados con pinturas al fresco de ángeles. En la clave central podemos observar el escudo policromado de Sor Isabel de Villena. La bóveda apoya en ménsulas policromadas con motivos florales y ángeles músicos. La sala que permite a las monjas seguir el desarrollo de la eucaristía, se ha habilitado parcialmente como un pequeño museo con estanterías y armarios donde se exponen diversas reliquias y otros objetos muebles de gran valor artístico y sentimental.

Bajo el suelo del coro se encuentra la cripta, lugar de descanso de las monjas a lo largo del tiempo, en la actualidad cerrado ya que el mismo fue saqueado por los franceses en la Guerra de la Independencia. En esta cripta debieron reposar los restos de sor Isabel de Villena. La entrada a la cripta se realiza mediante una losa de piedra en la actualidad inutilizada.

El coro alto lo ocupa dos tramos de la nave barroca de la iglesia, está decorado con numerosos cuadros y da acceso al archivo y actual sala capitular de estilo isabelino. Junto a este encontramos la caja del órgano, no ya el mismo que fue destruido en la guerra. En la clave del sotocoro encontramos un gran florón barroco.

La iglesia dispone de cuatro capillas laterales por lado: en el lado del evangelio comenzando por la cabecera podemos encontrar:

Capilla de la Virgen del Rosario (antes de San Miguel Arcángel). La escultura es de Francisco Pablo. En el suelo se encuentra la cripta de los Santangel, cuyo personaje más importante fue Luis de Santangel, que financió el viaje de Cristóbal Colón por cuenta de los Reyes Católicos. En el suelo encontramos una lápida que nos indica la existencia de la cripta, aunque hay que hacer constar que no se sabe con seguridad si nuestro personaje llegó a estar enterrado en ella.
Capilla de San Francisco de Asís (antes de La Piedad)
Capilla de San José con escultura de Romero Tena. Con anterioridad dedicada a Nuestra Señora de los Ángeles. Esta capilla en origen fue reservada por la comunidad como lugar de enterramiento de la familia Escrivá, fundadores del Hospital y Convento Trinitario en el siglo XIII. Por diversas cuestiones esta familia no figura enterrada en la capilla. En esta capilla se encuentra la puerta de acceso al claustro desde el interior de la iglesia.
• Capilla de la Virgen de la Consolación de Corcolilla con escultura de Vicente Rodilla. Antes la capilla estuvo bajo la advocación de los Santos Reyes y mucho antes a la Magdalena.

En el lado de la epístola comenzando por la cabecera encontramos las siguientes capillas:

• Capilla de la Virgen de los Desamparados (antes de San Antón y Santa Lucía)
• Capilla de la Virgen del Refugio (antes de Santa Ana). Conserva una tabla pintada al óleo procedente de algún lugar del centro de Europa, probablemente de origen bohemio.
• En el siguiente hueco encontramos la entrada a la iglesia desde el patio y sobre la puerta la caja del órgano.
• Capilla del Santo Cristo (antes de la Virgen de las Nieves y más tarde de la Virgen de los Desamparados).




Más fotos del claustro

El claustro es de estilo gótico, de finales del siglo XV y su belleza se debe sobre todo a la perfecta armonía de sus líneas y a la gran calidad de la talla de la piedra. El claustro mayor ordena el conjunto y se configura en dos plantas. El claustro bajo se desarrolla mediante arcos apuntados, ocho en los lados mayores y siete en los menores, separados por unas potentes pilastras que al interior del jardín apoyan en contrafuertes. Las galerías están cubiertas con bóvedas de crucería simple realizadas en sillería a excepción de la plementería que lo es en ladrillo. Los nervios de la bóveda apoyan directamente en el muro sin ayuda de ménsulas. El claustro alto se desarrolla a modo de pórtico o mirador, cubierto con techumbre de madera y sustentado por columnas ochavadas de piedra.

En el ángulo sur-este del claustro, cerca de la cabecera de la iglesia, se sitúa el sepulcro de doña María de Castilla, fallecida en septiembre de 1458. Se trata de un arcosolio con un arco conopial en la parte superior y pináculos en los laterales. En la parte frontal del sarcófago se representan tres escudos coronados con las armas de Aragón, Sicilia y Castilla flanqueados por dos bajorrelieves sustentados por leones puestos en pie, uno de ellos ostenta un lirio con tres tallos, mientras que el opuesto representa un caldero humeante con serpientes (armas de los Villena). Atribuido al maestro de obras de la Catedral, Antoni Dalmau. De los escudos citados, el del centro representan las armas de armas de Aragón y Sicilia (los palos y las águilas), en uno de los laterales vemos las armas de Castilla y Sicilia asociados y en el otro lateral Castilla y Aragón.

Tres veces ha sido abierta la tumba de María de Castilla, la primera en 1587, la segunda en 1760 y la tercera en 1957 en ocasión de los daños sufridos por el monasterio en la riada del Turia de octubre de 1957. En todas ellas se constató que los restos de la reina seguían en su interior y en esta última ocasión se le volvió a vestir con hábito nuevo de la orden y vuelta a poner en un ataud nuevo de madera.

Junto al sepulcro de María de Castilla encontramos una pequeña sala que hace de sacristía, es una pequeña estancia de planta irregular cubierta con bóveda de crucería y plementería de ladrillo. Se da la circunstancia que la entrada al sepulcro real se hace a través de esta habitación aunque la misma se encuentra tabicada, esa es una de las razones por la que los franceses no pudieron abrir el sepulcro y los restos se encuentren intactos, ya que nunca lograron averiguar cual era la entrada al sepulcro. En la última comprobación de los restos de María de Castilla se abrió un agujero en el muro y posteriormente se volvió a tabicar dejándolo en el mismo modo en que se encontraba. En origen el arcosolio debió disponer de un retablo hoy desaparecido y que en la actualidad ha sido sustituido por un Cristo Crucificado en madera.

En la galería oeste del claustro se encuentra el refectorio del siglo XV. De planta rectangular (25 x 7 metros) está dividido por cinco tramos mediante arcos fajones que separan las bóvedas de crucería con plementería de ladrillo que cubren la estancia. Los nervios apoyan en ménsulas adosadas a los muros. Las claves de la bóveda están decoradas con el anagrama de Cristo JHS (Jesús Hominum Salvator). En uno de sus muros podemos ver un Cristo Crucificado de moderna realización. El acceso al refectorio se realiza a través de una portada formada por un arco de medio punto realizado en sillería. En su interior podemos ver el púlpito de lectura desde el cual las monjas escuchaban pasajes de los Evangelios, mientras comían.

Junto al refectorio se encuentra la cocina; la entrada a esta se realiza a través de un vano realizado en esviaje en el muro del claustro. Junto a esta, pero ya en el ala norte del claustro, una capilla o altar abierto en el muro con un panel cerámico representando a la Santísima Trinidad.

En la panda este se encuentra la sala capitular, de planta cuadrangular, cubierta con bóveda de crucería rebajada y plementería de ladrillo. En la clave de la bóveda vemos representado el rostro de Cristo.

Los dormitorios se encuentran en la crujías norte y oeste del piso superior, conservando una de ellas la cubierta gótica original. En la intersección de ambas se encuentra la capilla de la Virgen de la Vela de planta cuadrada. La Virgen de la Vela es un icono de filiación oriental fechado a mediados del siglo XV en Siena. Recibe el nombre de la Vela, porque está situado al lado de los dormitorios de las monjas y vela el sueño de las mismas. Fue regalo de la reina fundadora María de Castilla.

En la panda sur pegada al costado de la iglesia, encontramos uno de los elementos más originales del monasterio, se trata de la escalera que da paso al claustro alto. La escalera es de directriz recta y abovedada, el tramo de ascenso se cubre con bóveda de medio cañón inclinada (forma denominada "decenda de cava"), mientras que al llegar a la meseta superior esta lo hace con bóveda de arista. La escalera es un portento del arte del corte de la piedra y marca con diferencia el grado de perfección al que habían llegado los maestros picapedreros valentinos en el siglo XV. Además del piso alto del claustro, la escalera permite el acceso al coro alto de la iglesia y a la nueva sala capitular.

A los pies de la iglesia, se encuentra el campanario. De pequeñas dimensiones apenas sobresale por encima del edificio. Más parece una espadaña que una verdadera torre. En su interior se alojan tres campanas que llevan por nombre: Amparito (1975ca), Santa Bárbara (1816) y "Sant Miquel" (1816).

A lo largo del siglo XVII el monasterio fue enriquecido con los dones y reliquias ofrecidos por María de Corella, Condesa de la Puebla, que entre otras cosas adornó espléndidamente el coro bajo. También se conservan numerosas bulas papales y privilegios reales.

Un segundo maestro de obras del Monasterio del que tenemos noticias es Francesc Martí, alias Biulaygua (siglo XV), pero desconocemos el grado de participación de su trabajo en las obras del monasterio y que partes hay que atribuírsele.

El convento fue abandonado en la Guerra de Sucesión y sufrió el expolio en la Guerra de la Independencia con la ocupación del monasterio por las tropas francesas que saquearon la iglesia y sus dependencias. La desamortización de 1836, la Guerra Civil de 1936 y la riada de 1957 fueron otros momentos difíciles para la comunidad con graves pérdidas en su patrimonio mueble. Pese a todo el edificio sigue siendo un rico depósito de obras artísticas reflejo de la historia de la ciudad y como siempre habitado por las monjas clarisas.

Bibliografía principal consultada: El Real Monasterio de la Santísima Trinidad de Daniel Benito Goerlich

El monasterio de la Trinidad en el recuerdo