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Declarado en 1962 Monumento Historico Artistico Nacional.
Fundado por
San Juan de Ribera, Patriarca de Antioquia, Arzobispo y virrey de Valencia,
quien, por su propia mano, puso
la primera piedra, el día 30 de Octubre de 1586, asistiendo a este acto el virrey de entonces,
Don Francisco de Moncada, conde de Aytona y Osuna, junto con el Cabildo catedralicio.
San Juan de Ribera llegó a la ciudad de Valencia en 1569 y en 1583 escribió la carta
fundacional del Colegio Seminario para la formación de sacerdotes
siguiendo el rígido espiritu de la Contrareforma, derivada del Concilio de Trento.
Las obras fuerón llevadas a cabo por Guillem del Rey
que ya anteriormente habia intervenido en las obras
de la Cartuja de Porta Coeli en el termino municipal de Serra (Valencia).
Construido en un tiempo record, entre 1586 y 1615, el edificio presenta una gran uniformidad
arquitectónica. En su
fachada muy austera, destaca la galeria de arquillos que corona su parte alta y la
grandes ventana enrejadas. Una torre cuadrada de dos cuerpos rompe la uniformidad en la esquina de esta fachada.
El domingo, 8 de febrero de 1604, aprovechando la estancia en Valencia de
Felipe III y su esposa,
doña Margarita de Austria cuyos desposorios habia bendecido el Patriarca dos años antes en la
Catedral valenciana, quiso el arzobispo don Juan de Ribera inaugurar su fundación con el brillo
de la majestad real. Los reyes, con su corte, se sumarón a las solemnes fiestas y asistierón a la
gran procesión que, desde la catedral, se dirigió al nuevo templo. Bendecida por el propio
Patriarca, se inauguraba la magnifica Capilla del Real Colegio de Corpus Christi, cuyas
constituciones redactó de su puño y letra don Juan de Ribera, para regir tan ilustre y venerada
institución.
El Patriarca intervino personalmente en las obras encomendadas, elección de artistas, vigilancia
de las obras, corrección de planos, rectificación de bocetos, facilitaba ideas para que fueran
realizadas por constructores y artistas, todo ello harian de este Colegio una obra
personal del Patriarca.
En la fachada principal recayente a la calle de la Nave encontramos las dos portadas principales, una junto a la otra, la de la
izquierda permite el acceso a un vestibulo que a su vez da acceso a la capilla, y la de la derecha permite el paso al Colegio a traves de
otro vestibulo.
Esta disposición tiene la clara intención de que
los estudiantes seminaristas no molestaran con su ir y venir los actos que se celebraban en el interior de la capilla. De cualquier
manera ambas entradas comparten un vestibulo comun, dividido en dos partes y sólo comunicado por una puerta que de normal
permanece cerrada.
La portada principal, la que da acceso a la capilla y la mayor decorada, está formada por una
puerta adintelada con dobles columnas dóricas apoyadas sobre un alto basamento.
Un frontón curvo partido en cuyo centro encontramos el escudo del Patriarca y una fecha MDCIII,
sobre este, otro frontón mas pequeño y una inscripción
CORPVS CHRISTI. En el centro de
este pequeño frontón un diminuto oculo. Realzan la portadas algunos adornos de bolas.
La segunda portada que permite el paso al Colegio, es una sencilla puerta adintelada con escasa o nula decoración.
En la parte superior de la fachada una larga galeria de arquillos formada por 26 vanos con arcos de medio punto, obra realizada en
1593 por Miguel Rodrigo y Antonio Morovia.
La torre campanario se situa en una de las esquinas del edificio. De planta cuadrada, está construida en ladrillo reforzada en las esquinas
con sillares. Construida hacia 1600, lo mas destacable es el cuerpo de campanas que sobresale en altura sobre el resto del edificio.
Dispone de un vano formado por un arco de medio punto en cada uno de sus lados, los cuales estan flanqueados por pilastras doricas. Una cornisa
adornada por mensulas y por encima
encontramos la terraza con adornos de bolas en cada uno de sus lados.
En el plano de Antonio Mancelli de 1608, se puede observar con perfección que esta
torre disponía de un chapitel con una cruz de bronce, que en la actualidad no tiene y que fué desmontado todavía en vida de San
Juan de Ribera, al que no le gustaba el resultado final.
El campanario dispone de un total de ocho
campanas llamadas: El Peret (1678), La Xerra (1603), La Morlaneta (1678), La Despertadora o La Bàrbera (1550),
El Vicent (1603), L'Andreu (1889), El Beato (1914) y El Mauro (1606).
El conjunto total del colegio es de planta trapezoidal, y lo forman dos espacios principales: la capilla
o iglesia y el claustro:
La Capilla o Iglesia Es singular en la medida en que dispone de un esquema novedoso en lo que
respecta a la planta y el alzado.
Atravesada la puerta de la calle entramos en un gran
vestibulo. Dos puertas: la de la izquierda da acceso a la Capilla, la de la derecha a un segundo vestibulo al que también se puede
acceder desde el exterior por la puerta situada al lado de la principal. Este segundo vestibulo permite el acceso al claustro y a la Capilla del
Monumento como luego veremos.
En el muro a la izquierda, veremos un imponente
caiman disecado colgado de la pared, reptil traido de las misiones americanas y que fue regalado al colegio.
Sobre este caiman existe una leyenda que dice asi: Convertido en feroz dragón por la leyenda, habitaba
en el cauce del rio Turia atemorizando a las gentes que por allí se acercaban, y sin que nadie pudiera
hacerle frente, hasta que un día un despechado y valeroso joven le hizo frente utilizando la astucia como
aliada. Dotado de una armadura revestida de espejos logro inmovilizarlo al verse sorprendido el animal
por la luminosidad que tal figura desprendia. Matólo entonces el joven con un golpe certero. Desde
entonces quedó expuesto en el vestibulo de la Iglesia del Colegio del Patriarca. Popularmente se le conoce
como el dragón del Patriarca.
A traves de una puerta de estilo clasicista, situada a la izquierda como hemos dicho,
accederemos a la capilla del Colegio que desemboca en los
pies de la iglesia justo debajo del coro alto. La portada está formada por una puerta adintelada, y ambos lados
dos columnas corintias de
fuste estriado sobre alto basamento que sostienen un entablamento donde encontramos un
friso con un relieve con el escudo del patriarca y rematado por un fronton triangular. Este espacio se encuentra decorado con un alto
zocalo de azulejos y en el techo por un plafon con una
pintura alusiva a la Eucaristia y en él un texto con la divisa episcopal extraida del Genesis: "Tibi post haec, fili mi, ultra quid faciam"
(¿Que mas puedo hacer por ti?). Esta divisa y el escudo del patriarca lo encontraremos repetidas veces por todo el edificio. Se ilumina la
sala a traves de una pequeña ventana que permite el paso de luz del exterior.
La capilla o iglesia se inició en el año 1590 y fue contratada con Guillem del Rey. Tiene
forma de cruz latina de una sola nave con tres tramos y un cuarto tramo ocupado por el coro alto;
en el crucero
cúpula en forma de media naranja sobre tambor con ocho ventanas y una pequeña linterna en la parte superior.
La cúpula se cubre al exterior con teja vidriada, blanca y azul. La luz que penetra a traves de esta cúpula es totalmente insuficiente, lo
que hace que la capilla permanezca siempre en una situación de semi-penumbra, casi con total seguridad que ese era el efecto deseado.
La decoración arquitectonica de la capilla se compone de grandes pilastras estriadas de
orden corintio que descansan en altos pedestales. Estas sujetan el entablamento donde se apoya la
bóveda de medio cañón. Las capillas laterales estan formadas por arcos de medio punto que descansan
sobre pilares cuadrados estriados de menor tamaño.
Dispone la iglesia de dos capillas laterales no muy profundas,
a cada lado de la nave central. En cada una de estas capillas
luce un retablo dorado dedicado a virgenes o santos. A los pies de la iglesia se situa el
coro alto. En la bóveda que sustenta el coro, destaca la
clave de la bóveda y las pinturas alusivas a la Eucaristia.
No hay que olvidar tampoco el revestimiento cerámico del zócalo, tradicional del arte
valenciano que rodea el interior del templo.
Todas las paredes interiores de la iglesia y de las capillas están pintados con interesantísimas
pinturas murales al fresco con retoques a seco, del génoves Bartolomé Matarana (1550-1625), realizadas entre
1597 y 1605.
Son frescos que narran historias de los dos santos Vicentes, (San Vicente Mártir y
San Vicente Ferrer) y que además nos muestran sugestivas imagenes de la
Valencia del siglo XVI.
Bartolomé Matarana vino a España en 1573, de la mano de Fernando Carrillo de Mendoza, Conde de Priego. Después de trabajar
para el conde en Cuenca, pasó por Segorbe y en 1597 recala en nuestra ciudad para ponerse al servicio de San Juan de Ribera
y trabajar en la Iglesia del Corpus Christi.
En la cúpula vemos representadas diversas escenas del Antiguo Testamento (recogida del maná en el desierto); en el
tambor de la cúpula dieciseis profetas del Antiguo Testamento (Jeremias, Isaías, Ezequiel, Baruch, Daniel, Oseas, Joel, Amós, Abdías, Miqueas,
Nahum, Habacuc, Jonás, Ageo, Zacarías y Malaquías) y en las pechinas los cuatro evangelistas.
En las pinturas al fresco de la
parte alta del presbiterio vemos la representación de un pelicano dando de comer a sus crias (representación de la adoración de la
eucaristia por todos los santos), a ambos lados del Retablo Mayor, San Pedro a la izquierda y San Pablo a la derecha.
En los muros laterales del presbiterio, en el lado izquierdo escena del martirio de San Mauro y en el lado derecho el martirio
de San Andrés, ambos declarados por San Juan de Ribera santos titulares de la Capilla Mayor.
En el presbiterio de cabecera recta se encuentra el
retablo mayor diseñado por Bartolomé Matarana y tallado por Francisco Perez en 1600.
En él encontramos un lienzo con la impresionante Última Cena de
Francisco Ribalta que preside el centro del retablo, obra realizada en 1606. Al lienzo le rodean
tres columnas de orden compuesto en cada uno de sus lados realizadas en jaspe verde. También encontramos dos figuras
con espigas en las manos, recostadas en las volutas recurvadas de su frontón partido. Todo el retablo se encuentra
dorado y guarda cierta similitud en su distribución con la portada de la calle que ya hemos
descrito con anterioridad.
Se da la caracteristica que este lienzo puede ser desplazado de su ubicación para dejar al
descubierto la imagen de Cristo en la Cruz que hay oculto detras del lienzo, operación
que se realiza todos los viernes del año. Esta obra fue un regalo de Margarita de Cardona y se encontraba
en una iglesia de Silesia. Esta fechado en torno al año 1500 (siglo XVI).
Este lienzo es de lo más destacado de toda la iglesia, en el cuadro
podemos ver representado el
Santo Caliz tal y como lo podemos observar hoy día en su ubicación
en la Catedral de Valencia, que por aquel
entoncés no se encontraba expuesto a la vista del pueblo, por lo que es seguro que el pintor lo tuvo delante de sus ojos en el
momento de pintar el lienzo. En la parte superior del retablo un pequeño lienzo de la Natividad también de Francisco Ribalta de 1610.
En las paredes del transepto, en el lado de la epistola (derecha), escenas de la vida de
San Vicente Ferrer: escena del
Compromiso de Caspe,
escena de la entrega en 1601 de la reliquia de San Vicente Ferrer a los emisarios del Patriarca y la muerte del santo en Vannes (parte superior de entrada
a la capilla de San Mauro). En la escena del compromiso
de Caspe podemos ver al pintor representado en uno de los personajes concretamente en una figura situada a la izquierda, vestida con blusón
negro con golilla blanca y mirando de frente al espectador. Esta imagen se encuentra algo más iluminada que el resto.
En el lado izquierdo del transepto, diversas escenas con representaciones de la tortura de San Vicente Mártir.
En una de ellas a San Vicente Mártir le es arrancada la carne con garfios, en otra el
tormento de la hoguera y en la tercera la
muerte del santo en un lecho de rosas (sobre la puerta de entrada a la sacristía).
Capilla de Todos los Santos o del Patriarca Ribera
En la capilla lateral del lado de la epistola (derecha),
podemos ver la urna sepulcral con los restos mortales de San Juan de Ribera. Se trata de
una obra del escultor Joaquin Vidal y diseñada por Vicente Marzo. La urna esta sostenida por leones dorados. En la capilla encontramos un
lienzo pintado por Juan Bautista Suñer (1750-1815) que representa la última comunión del santo. Esta capilla recibe el nombre de Capilla de Todos
los Santos y en ella podemos ver gran cantidad de santos en procesión: Santa Catalina de Alejandría, Santa Bárbara, Santa Agueda, San
Gregorio, San Francisco, San Agustin, Santo Domingo, Santa Lucia etc.
Al igual que ocurre con el Retablo Mayor la pintura de Suñer puede ser ocultada para dejar a la vista del público la urna con los restos
mortales de San Juan de Ribera.
La urna del santo fue robada por los franceses y vuelta a reconstruir a finales
del siglo XIX, está realizada en madera sobredorada y plateada.
En las paredes laterales de la capilla dos lienzos uno de
Joan de Sariñena
obra de 1607, con el "Venerable Francisco del Niño Jesús y la Virgen" y la otra con "Santo Tomás de Aquino", obra realizada en 1800
por Vicente Castelló y Amat (1787-1860).
Capilla de la Virgen de la Antigua
En la capilla de enfrente encontramos la Capilla de la Virgen de la Antigua, con una tabla renacentista de Vasco
Pereyra (1540-1618) realizada hacia 1600. A ambos lados frescos de Bartolomé Matarana representando a San Joaquin y Santa Ana (padres de la Virgen) y en los muros
laterales escena de la Visitación y enfrente la Huida a Egipto. Recordar que la Virgen de la Antigua recibe gran devoción en la ciudad de
Sevilla y que San Juan de Ribera era natural de dicha ciudad.
Capilla de las Almas o de la Comunión
En la capilla lateral del lado de la epistola, encontramos la Capilla de las Almas, donde se encuentra el Santisimo Sacramento. En la misma
un lienzo alusivo a las almas (el Purgatorio) obra de Federico Zuccaro (1542-1609). En las paredes laterales frescos de Matarana
representando la misa de San Gregorio y en la de enfrente escena
con un pasaje de la vida de San Judas Macabeo.
Capilla de San Vicente Ferrer
Frente a esta, la Capilla de San Vicente Ferrer. En ella podemos encontrar en el centro del retablo un lienzo pintado por Francisco
Ribalta en 1605, con la escena de la aparición de Cristo al Santo en presencia de Santo Domingo de Guzman y San Francisco de Asís. La anterior
advocación de esta capilla era la de los Santos Juanes, pero seguramente cuando fue traida la reliquia de San Vicente Ferrer a Valencia,
cambio la titularidad de la capilla por la de este santo valenciano. Las pinturas al fresco representan diversas escenas relacionadas con
la llegada de la reliquia de San Vicente Ferrer a Valencia en octubre de 1601.
A los pies de la iglesia podemos encontrar un lienzo representando al
Santo Angel Custodio del Reino de Valencia.
Sobre el techo del coro, pinturas al fresco representando a Dios Padre en compañia de ángeles músicos, también de
Bartolomé de Matarana.
En el transepto podemos encontrar dos puertas gemelas, la del lado del evangelio conduce a la sacristía, mientras que la del lado de la
epistola a la Capilla de San Mauro. Ambas puertas realizadas por el tortosino Joan Gaspar Bruel en orden dórico.
La capilla de San Mauro es una pequeña habitación cuadrada donde se encuentran los restos de este niño mártir cuyos restos
fueron encontrados en Roma en 1599 y traidos a Valencia por voluntad del Arzobispo Ribera. En la capilla encontramos un retablo
en cuyo centro y protegidos por un cristal se encuentran los restos del santo mártir, a excepción de la cabeza que se encuentra
en un relicario en la capilla de las reliquias. Los mismos se encuentran en una arqueta de madera forrada de terciopelo rojo por
su parte superior.
San Mauro, era hijo del tribuno Claudio que fue asesinado por el emperador Numeriano por ser cristiano. Sus hijos, entre ellos
Mauro fueron decapitados en el 283 (siglo III). San Mauro es el tercer patrón de Valencia, después de San Vicente Ferrer y San Vicente
Mártir y además es abogado de las lluvias. Mauro es nombre procedente de la provincia romána de Maurus en el norte de Africa.
A traves de la sacristía accedemos a la Capilla de las Reliquias, situada detras del Altar Mayor. En esta sala fueron reunidas en 1607 todas
las reliquias diseminadas por la iglesia, capilla que fue construida con este fin único. En esta pequeña sala cuadrada encontramos un pequeño
altar y un gran armario donde se guardan las reliquias. De sus paredes cuelgan diversos lienzos de finales del siglo XVI y principios del XVII.
Fotos gentileza de Salvador Raga Navarro de
www.caminodesanvicentemartir.es
Entre las reliquias que se encuentran catalogadas encontramos: una espina de la corona, fragmento del mantel de la Última Cena,
Lignum Crucis, un pañal del Niño Jesús, y un velo de la Virgen entre otras reliquias.
Ya en la iglesia, en el suelo del crucero se conserva la lápida sepulcral de San Juan Ribera, en cuya cripta estuvo enterrado hasta 1796 en que
fue beatificado y sus restos pasaron a la actual capilla.
Vueltos otra vez al vestibulo de entrada a la iglesia, otra puerta situada enfrente da paso al segundo vestibulo, y desde aquí accederemos al claustro
uno de los más antiguos y puros patios renacentistas de España. No obstante tal vez tengamos que salir a la calle y entrar
por la puerta de al lado para acceder a este segundo vestibulo, cuadrado y mas pequeño que su homologo.
El claustro es uno de los más bellos del Renacimiento español. Las columnas dóricas y
jónicas son de mármol de Carrara. En el centro del patio está la estatua sedente de San Juan
de Ribera, realizada por
Mariano Benlliure en 1895. Esta escultura sustituyó la obra de época
romána denominada
La Pelletera que representaba a un magistrado románo que, con una postiza
cabeza de mujer, decoró durante tres siglos este patio central. Había sido encontrada en la
excavaciones del subsuelo que se realizarón al comenzar la obra y fué colocada en el centro
del claustro por orden del mismisimo Juan de Ribera. Actualmente se encuentra en el Museo del
Colegio.
Sin duda la obra mas hermosa de este colegio es el claustro. No puede darse mayor acierto en el
ordenamiento armónico total encaminado a la belleza del conjunto. Es el triunfo sereno
y apacible de la regularidad y la simetria. Es la obra maestra de Guillem del Rey, quién despues
que labró diversas obras en el templo y Colegio del Corpus Christi, recibió el encargo del Patriarca
para edificar el claustro monumental, conviniendo los capítulos para su construcción, según consta
en los archivos del Real Colegio, el 26 de noviembre de 1599.
De base rectangular
construido a base de 26 arcos de medio punto
en cada una de las galerias inferior y superior, ocho arcos laterales y cinco extremos,
facilitandole el Colegio las columnas de mármol blanco, siendo aportada por el contratista la
piedra de Ribarroja para dovelaje de los arcos, todo ello por el convenido precio. (Era tan
exacto y minucioso en sus cuentas, como en todo, el Patriarca, que consta relación de cuanto se
gastó en el Real Colegio de Corpus Christi; un total de seis mil libras valencianas, pagaderas en tres
plazos). En total tiene el claustro cincuenta y seis columnas de mármol blanco.
Dicen las cronicas que las columnas las había adquirido el Patriarca a los duques de
Pastrana, principes de Eboli, los cuales las habian mandado traer a España procedentes de Carrara,
en Genova, con el propósito de construirse un gran palacio en Madrid, pero desistidos del
proyecto, las dejarón en los puertos de Alicante y Cartagena, siendo adquiridas, en 1596 para
Valencia por el Patriarca, citandose como nota curiosa que en la compra se incluian, con el total
del precio, "seis columnas de ágata color gris verdoso", que fuerón colocadas en el altar mayor
de la iglesia del Real Colegio.
El claustro inferior se organiza con arcos de medio punto que descansan sobre columnas dóricas
apeadas an altos plintos, mientras que el claustro superior lo hace sobre columnas jónicas. La
galeria superior está rodeada de una balaustrada, presentando los espacios lisos entre arco y arco
bellos oculos renacentistas.
El remate del claustro se adorna con bolas y piramides, mientras que las bóvedas
de las distintas pandas estan formadas por cruceria simple y son obra de Guillem Roca y Alonso
Orts.
En cada uno de los angulos del claustro podemos observar unos grandes armarios cerrados que encierran un cuadro cada uno.
Por un lateral del claustro
se accede por una escalera al pequeño pero interesante
Museo del Colegio, con obras del Greco,
Joan de Joanes, Sariñena, Morales o Ribalta. Se compone de arte religioso de los siglos XVI
y XVII. También dispone de una buena colección de pintura flamenca.
Desde el exterior del edificio podemos ver dos torreones en los angulos del claustro, y que
correponden a las dos cajas de escaleras de que dispone el claustro. La de menor tamaño
se remata por una
espadaña y aloja en su interior una escalera de albañileria, mientras que la segunda
de mayores dimensiones acoge una excepcional escalera de sillería. Esta escalera permite el acceso
a las plantas superiores; en el último piso encontramos la Biblioteca y el Archivo de protocolos.
Desde uno de los extremos del claustro arranca esta singular
escalera de vueltas de tres tramos convertida en
otra muestra más del espléndido renacimiento que tuvo lugar en Valencia. Realizada en piedra
por excelentes profesionales de la cantería, podemos encontrar su inspiración en la escalera del
Palacio d'en Bou, modelo que más tarde se desarrollaría en
San Miguel de los Reyes. En el último
tramo de la escalera, sobre la puerta de la Biblioteca, hay una figura de Hércules de gran valor. Se cierra la
escalera por una
bóveda cuadrangular.
Esta escalera fué comenzada por Francisco Figuerola natural de Xátiva y terminada por
Joan Maria Quetze natural de Milan. En 1602 se prolongó la escalera una altura mas de la mano
de Joan Baixet, Bartolomé Abril y Joan Maria Quetze.
No conviene olvidar por último, una estancia rectangular a la que se accede por
el segundo vestibulo, y que es la conocida como Capilla del Monumento,
dedicada a la Semana Santa. También es conocida como Capilla de la Purisima, ya que es su imagen la que preside esta capilla. Obra
atribuida a Gregorio Hernandez. Las dos pinturas que adornan el retablo son la Oración en el huerto y la flagelación de Cristo, obras
anonimas de autor italiano.
Su bóveda se decora por
pinturas al
fresco obra de Tomas Hernandez (discipulo
de Matarana) en 1606. Se cubre con bóveda de cañón rebajada y dispone de pequeños
lunetos. Es una estancia bastante mal iluminada en cuanto a luz procedente del
exterior. En sus muros laterales podemos encontrar tapices flamencos del siglo XV. Los frescos en bastante mal estado de
conservación representan: El sacrificio de Isaac, la serpiente de bronce en el desierto y Jonás devuelto a tierra por una ballena, figuras
alegóricas que representan la muerte, la salvación y la resurrección.
El colegio alberga la biblioteca de San Juan de Ribera y su archivo, que son de los más
importantes que se puedan encontrar en Europa. Mención aparte merece su Archivo
Musical en el que abundan las obras de los grandes maestros desde el siglo XVI hasta
nuestros dias. Es notable su capilla de Musica, elemento esencial para las funciones
liturgicas, especialmente cuidadas.
El ilustre arzobispo, virrey, patriarca y capitan general que fué de Valencia, dejó memoria en este colegio por él fundado
de su probado amor a las Bellas Artes y a la cultura en general.
La artistíca decoración del edificio; los claustros dormidos en su magnificencia;
la música sacra, las bibliotecas, que ofrendan en silencio valiosos incunables;
las bellezas artísticas que decoran los diversos aposentos con valiosos objetos del culto y
ornamentos, cuadros, esculturas, tapices ... Y el bello museo, donde se ha reunido una valiosa
colección de obras de geniales artistas - Juan de Juanes, Francisco Ribalta, el Greco, Mabusse,
Van der Weyden, Caravaggio, Pablo de San Leocadio, Luis de Morales, Sebastián del Pombo, Alberto
Durero, Vicente López, Juan Sareynena, Pedro Orrente, Jerónimo Espinosa, Salvador Maella, José
Vergara, José Estruch, Isidoro Garnelo, Ignacio Pinazo, Mariano Benlliure ... - recuerdo y
homenaje al gran enamorado y protector de las bellas artes que realizó la obra magnifica y
esplendida, que pone de manifiesto la grandeza de espiritu del santo varón don Juan de Ribera,
fundador del Real Colegio de Corpus Christi, el más destacado monumento de arte y devoción de
Valencia.
En definitiva el colegio, rompe con la arquitectura tradicional en Valencia, si bien no
tiene continuidad ya que, responde al refinado gusto del patriarca Ribera, que inmerso
en el ambiente contrarreformista supo desarrollar la función de gran mecenas
artístico. Es uno de los grandes y mas importantes monumentos de que dispone la ciudad. Sin duda hay que visitarlo y como
postre enfrente podemos visitar el edificio de la
Universidad.
Aun queda por ver un elemento un tanto extraño en la via pública, ya que a espaldas del Colegio quedó un espacio propiedad
del mismo sin utilidad alguna, por lo que en 1914 José Manuel Cortina levantó una artistica verja de piedra y metal para delimitar
la propiedad del mismo.
El Colegio del Corpus Christi en el recuerdo
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