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Declarado en 1962 Monumento Historico Artistico Nacional.
Fundado por San Juan de Ribera (1532-1611), Patriarca de Antioquia, Arzobispo y virrey de Valencia,
quien, por su propia mano, puso
la primera piedra, el día 30 de Octubre de 1586, asistiendo a este acto el virrey de entonces,
Don Francisco de Moncada, conde de Aytona y Osuna, junto con el Cabildo catedralicio.
San Juan de Ribera llegó a la ciudad de Valencia en 1569 y en 1583 escribió la carta
fundacional del Colegio Seminario para la formación de sacerdotes
siguiendo el rígido espiritu de la Contrareforma, derivada del Concilio de Trento.
Las obras fuerón llevadas a cabo por Guillem del Rey
que ya anteriormente habia intervenido en las obras
de la Cartuja de Porta Coeli en el termino municipal de Serra (Valencia).
Construido en un tiempo record, entre 1586 y 1615, el edificio presenta una gran uniformidad
arquitectónica. En su
fachada muy austera, destaca la galeria de arquillos que corona su parte alta y la
gran ventana enrejada correspondiente al coro de la capilla. Una torre cuadrada de dos cuerpos
rompe la uniformidad en la esquina de esta fachada.
El domingo, 8 de febrero de 1604, aprovechando la estancia en Valencia de
Felipe III y su esposa,
doña Margarita de Austria cuyos desposorios habia bendecido el Patriarca dos años antes en la
Catedral valenciana, quiso el arzobispo don Juan de Ribera inaugurar su fundación con el brillo
de la majestad real. Los reyes, con su corte, se sumarón a las solemnes fiestas y asistierón a la
gran procesión que, desde la catedral, se dirigió al nuevo templo. Bendecida por el propio
Patriarca, se inauguraba la magnifica Capilla del Real Colegio de Corpus Christi, cuyas
constituciones redactó de su puño y letra don Juan de Ribera, para regir tan ilustre y venerada
institución.
El Patriarca intervino personalmente en las obras encomendadas, elección de artistas, vigilancia
de las obras, corrección de planos, rectificación de bocetos, facilitaba ideas para que fueran
realizadas por constructores y artistas, todo ello harian de este Colegio una obra
personal del Patriarca.
En la fachada principal recayente a la calle de la Nave encontramos las dos portadas principales, una junto a la otra, la de la
izquierda permite el acceso a un vestibulo que a su vez da acceso a la capilla, y la de la derecha permite el paso al Colegio a traves de
otro vestibulo.
Esta disposición tiene la clara intención de que
los estudiantes seminaristas no molestaran con su ir y venir los actos que se celebraban en el interior de la capilla. De cualquier
manera ambas entradas comparten un vestibulo comun, dividido en dos partes y sólo comunicado por una puerta que de normal
permanece cerrada.
La portada principal, la que da acceso a la capilla y la mayor decorada, está formada por una
puerta adintelada con dobles columnas dóricas apoyadas sobre un alto basamento.
Un frontón curvo partido en cuyo centro encontramos el escudo del Patriarca y una fecha MDCIII,
sobre este, otro frontón mas pequeño y una inscripción
CORPVS CHRISTI. En el centro de
este pequeño frontón un diminuto oculo. Realzan la portadas algunos adornos de bolas.
La segunda portada que permite el paso al Colegio, es una sencilla puerta adintelada con escasa o nula decoración.
En la parte superior de la fachada una larga galeria de arquillos formada por 26 vanos con arcos de medio punto, obra realizada en
1593 por Miguel Rodrigo y Antonio Morovia.
La torre campanario se situa en una de las esquinas del edificio. De planta cuadrada, está construida en ladrillo reforzada en las esquinas
con sillares. Construida hacia 1600, lo mas destacable es el cuerpo de campanas que sobresale en altura sobre el resto del edificio.
Dispone de un vano formado por un arco de medio punto en cada uno de sus lados, los cuales estan flanqueados por pilastras doricas. Una cornisa
adornada por mensulas y por encima
encontramos la terraza con adornos de bolas en cada uno de sus lados.
En el plano de Antonio Mancelli de 1608, se puede observar con perfección que esta
torre disponía de un chapitel con una cruz de bronce, que en la actualidad no tiene y que fué desmontado todavía en vida de San
Juan de Ribera, al que no le gustaba el resultado final.
El campanario dispone de un total de ocho
campanas llamadas: El Peret (1678), La Xerra (1603), La Morlaneta (1678), La Despertadora o La Bàrbera (1550),
El Vicent (1603), L'Andreu (1889), El Beato (1914) y El Mauro (1606).
El conjunto total del colegio es de planta trapezoidal, y lo forman dos espacios principales: la capilla
o iglesia y el claustro:
La Capilla o Iglesia Es singular en la medida en que dispone de un esquema novedoso en lo que
respecta a la planta y el alzado.
Atravesada la puerta de la calle entramos en un gran
vestibulo. Dos puertas la de la izquierda da acceso a la Capilla, la de la derecha a un segundo vestibulo al que también se puede
acceder desde el exterior por la puerta situada al lado de la principal. Este segundo vestibulo permite el acceso al claustro y a la Capilla del
Monumento como luego veremos.
En el muro a la izquierda, veremos un imponente
caiman disecado colgado de la pared, reptil traido de las misiones americanas y que fue regalado al colegio.
Sobre este caiman existe una leyenda que dice asi: Convertido en feroz dragón por la leyenda, habitaba
en el cauce del rio Turia atemorizando a las gentes que por allí se acercaban, y sin que nadie pudiera
hacerle frente, hasta que un día un despechado y valeroso joven le hizo frente utilizando la astucia como
aliada. Dotado de una armadura revestida de espejos logro inmovilizarlo al verse sorprendido el animal
por la luminosidad que tal figura desprendia. Matólo entonces el joven con un golpe certero. Desde
entonces quedó expuesto en el vestibulo de la Iglesia del Colegio del Patriarca. Popularmente se le conoce
como el dragón del Patriarca.
A traves de una puerta de estilo clasicista, situada a la izquierda como hemos dicho,
accederemos a la capilla del Colegio que desemboca en los
pies de la iglesia justo debajo del coro alto. Esta puerta está formada por una puerta adintelada, y ambos lados
dos columnas corintias de
fuste estriado sobre alto basamento que sostienen un entablamento donde encontramos un
friso con un relieve con el escudo del patriarca y rematado por un fronton triangular. Este espacio se encuentra decorado con un alto
zocalo de azulejos y en el techo por un plafon con una
pintura alusiva a la Eucaristia y en él un texto con la divisa episcopal extraida del Genesis: "Tibi post haec, fili mi, ultra quid faciam"
(¿Que mas puedo hacer por ti?). Esta divisa y el escudo del patriarca lo encontraremos repetidas veces por todo el edificio. Se ilumina la
sala a traves de una pequeña ventana que permite el paso de luz del exterior.
La capilla o iglesia se inició en el año 1590. Tiene
forma de cruz latina de una sola nave con tres tramos y un cuarto tramo ocupado por el coro alto;
en el crucero
cúpula en forma de media naranja sobre tambor con una pequeña linterna.
La cúpula se cubre al exterior con teja vidriada, blanca y azul. La luz que penetra a traves de esta cúpula es totalmente insuficiente, lo
que hace que la capilla permanezca siempre en una situación de semi-penumbra, casi con total seguridad que ese era el efecto deseado.
La decoración arquitectonica de la capilla se compone de grandes pilastras estriadas de
orden corintio que
descansan en altos pedestales. Estas sujetan el entablamento donde se apoya la
bóveda de medio cañón. Las capillas laterales estan formadas por arcos de medio punto que descansan
sobre pilares cuadrados estriados de menor tamaño.
Dispone la iglesia de dos capillas laterales no muy profundas,
a cada lado de la nave central. En cada una de estas capillas
luce un retablo dorado dedicado a virgenes o santos. A los pies de la iglesia se situa el
coro alto. No hay que olvidar tampoco el revestimiento cerámico del zócalo, tradicional del arte
valenciano que rodea el interior de la capilla.
Todas las paredes interiores de la iglesia y de las capillas están pintados con interesantísimas
pinturas murales del italiano Bartolomé Matarana (1550-1625), realizadas entre
1597 y 1605.
Son frescos que narran historias de los dos santos Vicentes, (San Vicente Mártir y
San Vicente Ferrer) y que además nos muestran sugestivas imagenes de la
Valencia del siglo XVI.
Asi en el crucero encontramos pinturas que representan, uno de ellas la muerte de San Vicente Mártir (puerta de
entrada a la sacrístia), otra la muerte de San Vicente Ferrer (en la entrada a la capilla de San Mauro), una tercera representa el
interrrogatorio de San Vicente Martir y una cuarta San Vicente Ferrer predicando en Morella.
En el presbiterio de cabecera recta se encuentra el
retablo mayor diseñado por Bartolomé Matarana y tallado por Francisco Perez en 1600.
En él encontramos un lienzo con la impresionante Última Cena de
Francisco Ribalta que preside el centro del retablo. Al lienzo le rodean
tres columnas de orden compuesto en cada uno de sus lados realizadas en jaspe verde. También encontramos dos figuras
recostadas en las volutas recurvadas de su frontón partido. Todo el retablo se encuentra
dorado y guarda cierta similitud en su distribución con la portada de la calle que ya hemos
descrito con anterioridad.
Se da la caracteristica que este lienzo puede ser desplazado de su ubicación para dejar al
descubierto la imagen de Cristo en la Cruz que hay oculto detras del lienzo, operación
que se realiza todos los viernes del año. Esta obra fue un regalo de Margarita de Cardona y se encontraba
en una iglesia de Silesia. Esta fechado en torno al año 1500.
Este lienzo es de lo más destacado de toda la iglesia, en el cuadro
podemos ver representado el
Santo Caliz tal y como lo podemos observar hoy día en su ubicación
en la Catedral de Valencia, que por aquel
entoncés no se encontraba expuesto a la vista del pueblo, por lo que es seguro que el pintor lo tuvo delante de sus ojos en el
momento de pintar el lienzo.
En una de las capillas laterales del lado de la epistola podemos ver la urna sepulcral con los restos de San Juan de Ribera, se trata de
una obra del escultor valenciano José Cotanda (1758-1802). La urna esta sostenida por leones dorados. En la capilla encontramos un
lienzo pintrado por Juan Bautista Suñer que representa la última comunión del santo.
En la capilla de enfrente encontramos la Capilla de la Virgen de la Antigua, con una tabla renacentista de Vasco
Pereyra.
A los pies de la iglesia podemos encontrar un lienzo representando al
Santo Angel Custodio del Reino de Valencia.
Vueltos otra vez al vestibulo, enfrente, otra puerta da entrada al segundo vestibulo, y desde aquí accederemos al claustro
uno de los más antiguos y puros patios renacentistas de España. No obstante tal vez tengamos que salir a la calle y entrar
por la puerta de al lado para acceder a este segundo vestibulo, cuadrado y mas pequeño que su homologo.
El claustro es uno de los más bellos del Renacimiento español. Las columnas dóricas y
jónicas son de mármol de Carrara. En el centro del patio está la estatua sedente de San Juan
de Ribera, realizada por
Mariano Benlliure en 1895. Esta escultura sustituyó la obra de época
romána denominada
La Pelletera que representaba a un magistrado románo que, con una postiza
cabeza de mujer, decoró durante tres siglos este patio central. Había sido encontrada en la
excavaciones del subsuelo que se realizarón al comenzar la obra y fué colocada en el centro
del claustro por orden del mismisimo Juan de Ribera. Actualmente se encuentra en el Museo del
Colegio.
Sin duda la obra mas hermosa de este colegio es el claustro. No puede darse mayor acierto en el
ordenamiento armónico total encaminado a la belleza del conjunto. Es el triunfo sereno
y apacible de la regularidad y la simetria. Es la obra maestra de Guillem del Rey, quién despues
que labró diversas obras en el templo y Colegio del Corpus Christi, recibió el encargo del Patriarca
para edificar el claustro monumental, conviniendo los capítulos para su construcción, según consta
en los archivos del Real Colegio, el 26 de noviembre de 1599.
De base rectangular
construido a base de 26 arcos de medio punto
en cada una de las galerias inferior y superior, ocho arcos laterales y cinco extremos,
facilitandole el Colegio las columnas de mármol blanco, siendo aportada por el contratista la
piedra de Ribarroja para dovelaje de los arcos, todo ello por el convenido precio. (Era tan
exacto y minucioso en sus cuentas, como en todo, el Patriarca, que consta relación de cuanto se
gastó en el Real Colegio de Corpus Christi; un total de seis mil libras valencianas, pagaderas en tres
plazos). En total tiene el claustro cincuenta y seis columnas de mármol blanco.
Dicen las cronicas que las columnas las había adquirido el Patriarca a los duques de
Pastrana, principes de Eboli, los cuales las habian mandado traer a España procedentes de Carrara,
en Genova, con el propósito de construirse un gran palacio en Madrid, pero desistidos del
proyecto, las dejarón en los puertos de Alicante y Cartagena, siendo adquiridas, en 1596 para
Valencia por el Patriarca, citandose como nota curiosa que en la compra se incluian, con el total
del precio, "seis columnas de ágata color gris verdoso", que fuerón colocadas en el altar mayor
de la iglesia del Real Colegio.
El claustro inferior se organiza con arcos de medio punto que descansan sobre columnas dóricas
apeadas an altos plintos, mientras que el claustro superior lo hace sobre columnas jónicas. La
galeria superior está rodeada de una balaustrada, presentando los espacios lisos entre arco y arco
bellos oculos renacentistas.
El remate del claustro se adorna con bolas y piramides, mientras que las bóvedas
de las distintas pandas estan formadas por cruceria simple y son obra de Guillem Roca y Alonso
Orts.
En cada uno de los angulos del claustro podemos observar unos grandes armarios cerrados que encierran un cuadro cada uno.
Por un lateral del claustro
se accede por una escalera al pequeño pero interesante
Museo del Colegio, con obras del Greco,
Joan de Joanes, Sariñena, Morales o Ribalta. Se compone de arte religioso de los siglos XVI
y XVII. También dispone de una buena colección de pintura flamenca.
Desde el exterior del edificio podemos ver dos torreones en los angulos del claustro, y que
correponden a las dos cajas de escaleras de que dispone el claustro. La de menor tamaño
se remata por una espadaña y aloja una escalera de albañileria, mientras que la segunda
de mayores dimensiones acoge una excepcional escalera de sillería. Esta escalera permite el acceso
a las plantas superiores; en el último piso encontramos la Biblioteca y el Archivo de protocolos.
Desde uno de los extremos del claustro arranca esta singular
escalera de vueltas de tres tramos convertida en
otra muestra más del espléndido renacimiento que tuvo lugar en Valencia. Realizada en piedra
por excelentes profesionales de la cantería, podemos encontrar su inspiración en la escalera del
Palacio d'en Bou, modelo que más tarde se desarrollaría en
San Miguel de los Reyes. En el último
tramo de la escalera, sobre la puerta de la Biblioteca, hay una figura de Hércules de gran valor. Se cierra la
escalera por una
bóveda cuadrangular.
Esta escalera fué comenzada por Francisco Figuerola natural de Xátiva y terminada por
Joan Maria Quetze natural de Milan. En 1602 se prolongó la escalera una altura mas de la mano
de Joan Baixet, Bartolomé Abril y Joan Maria Quetze.
No conviene olvidar por último, una estancia rectangular a la que se accede por
el segundo vestibulo, y que es la conocida como Capilla del Monumento,
dedicada a la Semana Santa. También es conocida como Capilla de la Purisima, ya que es su imagen la que preside esta capilla. Obra
atribuida a Gregorio Hernandez. Las dos pinturas que adornan el retablo son la Oración en el huerto y la flagelación de Cristo, obras
anonimas de autor italiano.
Su bóveda se decora por
pinturas al
fresco obra de Tomas Hernandez (discipulo
de Matarana) en 1606. Se cubre con bóveda de cañón rebajada y dispone de pequeños
lunetos. Es una estancia bastante mal iluminada en cuanto a luz procedente del
exterior. En sus muros laterales podemos encontrar tapices flamencos del siglo XV. Los frescos en bastante mal estado de
conservación representan: El sacrificio de Isaac, la serpiente de bronce en el desierto y Jonás devuelto a tierra por una ballena, figuras
alegóricas que representan la muerte, la salvación y la resurrección.
El colegio alberga la biblioteca de San Juan de Ribera y su archivo, que son de los más
importantes que se puedan encontrar en Europa. Mención aparte merece su Archivo
Musical en el que abundan las obras de los grandes maestros desde el siglo XVI hasta
nuestros dias. Es notable su capilla de Musica, elemento esencial para las funciones
liturgicas, especialmente cuidadas.
El ilustre arzobispo, virrey, patriarca y capitan general que fué de Valencia, dejó memoria en este colegio por él fundado
de su probado amor a las Bellas Artes y a la cultura en general.
La artistíca decoración del edificio; los claustros dormidos en su magnificencia;
la música sacra, las bibliotecas, que ofrendan en silencio valiosos incunables;
las bellezas artísticas que decoran los diversos aposentos con valiosos objetos del culto y
ornamentos, cuadros, esculturas, tapices ... Y el bello museo, donde se ha reunido una valiosa
colección de obras de geniales artistas - Juan de Juanes, Francisco Ribalta, el Greco, Mabusse,
Van der Weyden, Caravaggio, Pablo de San Leocadio, Luis de Morales, Sebastián del Pombo, Alberto
Durero, Vicente López, Juan Sareynena, Pedro Orrente, Jerónimo Espinosa, Salvador Maella, José
Vergara, José Estruch, Isidoro Garnelo, Ignacio Pinazo, Mariano Benlliure ... - recuerdo y
homenaje al gran enamorado y protector de las bellas artes que realizó la obra magnifica y
esplendida, que pone de manifiesto la grandeza de espiritu del santo varón don Juan de Ribera,
fundador del Real Colegio de Corpus Christi, el más destacado monumento de arte y devoción de
Valencia.
En definitiva el colegio, rompe con la arquitectura tradicional en Valencia, si bien no
tiene continuidad ya que, responde al refinado gusto del patriarca Ribera, que inmerso
en el ambiente contrarreformista supo desarrollar la función de gran mecenas
artístico. Es uno de los grandes y mas importantes monumentos de que dispone la ciudad. Sin duda hay que visitarlo y como
postre enfrente podemos visitar el edificio de la
Universidad.
Aun queda por ver un elemento un tanto extraño en la via pública, ya que a espaldas del Colegio quedó un espacio propiedad
del mismo sin utilidad alguna, por lo que en 1914 José Manuel Cortina levantó una artistica verja de piedra y metal para delimitar
la propiedad del mismo.
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