Calles y Plazas de Valencia
Plaza de la Reina - Plaça de la Reina

La plaza con más color de Valencia

Ubicada en el "Barri de La Seu-Sant Francesc", la plaza de la Reina es una gran plaza que preside nuestra Catedral y su inseparable Miguelete y a la que acompaña la Torre de Santa Catalina aunque esta no pertenezca a la misma. De ella nacen dos calles principales e importantes, la calle de la Paz y la calle de San Vicente Mártir que para los amigos de las anécdotas diremos que es la calle más larga de toda la ciudad.

La plaza de la Reina nace hacia el año 1868 como consecuencia del derribo del Convento de Santa Tecla con el objeto de crear el espacio necesario para la construcción de la actual calle de la Paz. A consecuencia de este derribo se crea una pequeña plaza triangular que es llamada de "la Reina" en honor a María Mercedes de Orleans, esposa del rey Alfonso XII, que murió en 1878 con tan solo 18 años. Es el día de su boda, el 23 de enero de 1878 cuando toma oficialmente su nombre esta plaza. Con anterioridad a esta fecha la plaza no tenía un nombre concreto, refiriéndose a ella como Plaza de Santa Catalina u Horno de la Ceca.

Esta pequeña plaza de la que nacían las calles de la Paz y la de San Vicente Mártir, ocupaba un espacio bastante menor que en la actualidad. Solo abarcaba un pequeño espacio triangular que llegaba a la altura de la calle de Mar y poco más. Esta plaza continuó con tal aspecto hasta la Segunda República en que fue cambiada su denominación por el de plaza de la Región Valenciana. Al finalizar la Guerra recuperó su antiguo nombre "de la Reina" y se comenzó a estudiar en serio la posibilidad de abrir una plaza de gran tamaño y demoler el dédalo de pequeñas construcciones y casas viejas que ocupaban el actual espacio que hoy ocupa la plaza de la Reina.

En este momento la plaza de la Reina estaba formada por dos calles principales verticales y otras pequeñas calles horizontales que las comunicaban entre si. A la derecha si miramos de frente al Miguelete, nos encontrábamos con la calle de los Campaneros (fachada este) que recibía el nombre por ser lugar de asentamiento de los artesanos dedicados a la fabricación de campanas. A la izquierda (fachada oeste) se encontraba la calle de Zaragoza cuyo recorrido final la enfrentaba con la Puerta de los Hierros de la Catedral. El nombre de calle Zaragoza es muy antiguo, desde prácticamente los primeros años de la conquista de la ciudad y es que en ella se asentaron los reconquistadores aragoneses procedentes de Zaragoza. Ambas calles, la de Campaneros y la de Zaragoza finalizaban en una pequeña plazoleta enfrente de la Catedral que recibía el nombre de plaza del Micalet.

Dos calles comunicaban a su vez estas dos calles, la más cercana a la Catedral recibía el nombre de calle de la Puñalería y la más cercana a la calle San Vicente, recibía el nombre de calle de Borriol. En total tres manzanas de edificios que se hacía necesario derribar si se quería abrir la plaza deseada.

La calle de la Puñalería, también conocida como de la Armería recibía su nombre porque en ella se situaban los artesanos que fabricaban puñales, espadas, escudos, rodelas y materiales de forja para la nobleza valenciana. La calle Borriol era un homenaje a la familia Boil de Arenós que tenían una casa solariega en este lugar y que eran los señores de la baronía de Borriol.

Los derribos de las casas comenzaron en 1944 por la parte más cercana a la calle San Vicente Mártir y la calle Zaragoza, continuando en dirección a la Catedral y finalizando en 1963 con el derribo de la última manzana que se encontraba enfrente mismo de la Catedral. Este fue un largo proceso ya que no había un diseño concreto de como debía ser la plaza, a pesar de los proyectos firmados que ninguno llegaba a cuajar por diversos motivos. Fue por tanto una apertura de la plaza un tanto anárquica que todavía se resiente de la falta de diseño. Con el derribo definitivo de estas tres manzanas quedó configurada la plaza de la Reina en su actual tamaño. A consecuencia de ello todas las calles antes citadas desaparecieron. Para conservar la memoria de la calle Zaragoza ya desaparecida, se rotulo hacia 1970 la plaza, con el nombre de Plaza de Zaragoza, pero su nombre no llegó a cuajar en las gentes y volvió a ser llamada a principios de los años 90 "de la Reina", con la circunstancia que el paso del tiempo ha hecho que la gran mayoría de ciudadanos hayan olvidado el nombre de la Reina a quien se homenajea en la plaza.


A la plaza de la Reina desembocan unas pocas calles de menor entidad y que reciben curiosos nombres. A esta afirmación hay que hacer la salvedad de la calle del Mar que de menor entidad nada de nada, pues bien se podría considerar una nueva calle de Caballeros pero en pequeñito. Por el lateral derecho de la Catedral surge la calle Barchilla, llamada así porque en uno de sus muros se puede encontrar una lápida romana que sería re-utilizada para servir como patrón a los carpinteros para la fabricación de "barxellas" o cajas de madera que se utilizaban como medidas de volumen para el pesaje del trigo. La anterior a esta, es la calle Cabillers, famosa porque según se dice, en esta calle se encontraba la casa donde falleció el célebre poeta Ausias March. Su nombre parece ser una corrupción castellanizada de su nombre original ya que esta era "cabelleres", castellanizada "cabilleros" y transformada en Cabillers. Parece ser que su nombre obedecería a la instalación en la misma de algún artesano dedicado al corte de pelo o más concretamente a la fabricación de pelucas o similares. Por este lado de la plaza nos queda la calle del Mar que recibe su nombre por ser en su momento la calle principal que llevaba a la Puerta del Mar (actual plaza de la Porta del Mar) y camino natural para los que a través del "Camí Vell del Mar" se dirigían al Puerto en unos momentos en que la actual Avenida del Puerto o "Camí Nou" no se había abierto todavía. La última calle en este recorrido lateral es la calle de la Paz que fue abierta a finales del siglo XIX y que por tanto no figura en la parte histórica de esta plaza.

A la izquierda de la plaza se encontraba la calle Zaragoza a la que desembocaban tres calles, la más cercana a la catedral, la calle Bordadores, llamada así por ser lugar donde se establecieron los artesanos de la pintura bordada, oficio que se encargaba de bordar y decorar las sillas de las caballerías, generalmente de la nobleza. No es casualidad que este gremio se situara en este lugar ya que el oficio era complementario al gremio de los Armeros (el séptimo de los siete brazos en que se dividía este Gremio) que como hemos visto tenían su calle gremial en esta plaza. Antes de esta calle se encuentra la calle Correjería, que toma su nombre del gremio de los correjeros, encargados de la fabricación de correas. Junto a esta calle se encuentra la calle "Banys dels Pavesos", nombre muy curioso porque hace referencia a unos baños públicos hoy desaparecidos, mientras que pavesos hace referencia a pavés o escudo que como ya hemos visto guarda también relación con la calle Puñalería donde se fabricaban escudos (pavés o pavesos), por lo que de algún modo también guarda relación con esta plaza. Y por fin y en el punto más cercano a la calle San Vicente la plaza de Santa Catalina, por encontrarse en este lugar esta iglesia desde prácticamente los primeros años de la conquista.

Es sin embargo la calle Zaragoza, la que tenía más interés de todos los viales que hemos comentado Era una calle muy transitada, tanto por personas como por caballerías y carros. Cuando se popularizó el tranvía tanto de tracción animal como eléctrico también fue calle de paso para los mismos. La calle de Zaragoza era una calle que discurría desde el nacimiento de la plaza de Santa Catalina hasta llegar a la Puerta de los Hierros de la Catedral. La línea de edificios situados a la izquierda de la plaza todavía se conserva, mientras que la línea de edificios de la derecha se derribaron. Era esta calle unas de las más importantes de la ciudad, pues recogía un gran flujo de gente, ya que era paso obligado para el desplazamiento a los puntos más importantes de la ciudad: Santa Catalina, el Mercado, la calle San Vicente, la Plaza de los Cajeros (hoy desaparecida), la Bajada de San Francisco (desaparecida) y la plaza de San Francisco o Emilio Castelar (hoy Plaza del Ayuntamiento). Con tal motivo fue una calle muy comercial y hasta hoy día han llegado hasta nosotros el nombre de algunos establecimientos situados en la calle y numerosas fotografías que nos lo recuerdan.

Hay que decir que de esta plaza nacen todas las calles de Valencia, pues no hay que olvidar que la numeración de todas las calles de Valencia comienzan por el lugar más cercano a la plaza de la Reina, es por tanto la plaza el punto 0 de la numeración urbana de la ciudad.

Cuando aún faltaba por derribar el último bloque de viviendas enfrente de la Catedral, se instaló en el inicio de la calle San Vicente Mártir, calle de la Paz y plaza de Santa Catalina (frente a la calle del Mar) una fuente luminosa circular, inaugurada el 16 de marzo de 1959. En el año 1970 se inaugura un gran parking subterráneo que ocupará la totalidad de la plaza, para ello la fuente luminosa tuvo que ser desmontada y trasladada a los Jardines del Real (Los Viveros) donde aún permanece. Este parking obra del ingeniero Manuel Calduch Font y del arquitecto Mauro Lleó Serret fue iniciado a finales de abril de 1969 e inaugurado el 14 de marzo de 1970, es decir, en poco menos de un año. La inauguración corrió a cargo del entonces alcalde de Valencia Vicente López Rosat (entre 1669 y 1973).

Como hechos curiosos de esta nuestra plaza, conviene anotar que en el lugar donde nace la calle de la Paz, la calle San Vicente Mártir y la plaza de Santa Catalina, se instaló en 1930 el primer semáforo de la ciudad, que por cierto era controlado manualmente por un guardia urbano.

Otro hecho a destacar es que en la plaza y durante el pontificado del arzobispo Marcelino Olaechea Loizaga (entre 1946 y 1966) fue lugar de emplazamiento de una famosa Tómbola, la Tómbola Valenciana de la Caridad, cuya recaudación iba destinada a la construcción de un grupo de viviendas que pudiera dar cabida a las personas que vivían en chabolas en al antiguo cauce del río; el resultado fue y es, el actual Barrio de San Marcelino, cuyo nombre nos lo recuerda. Con la apertura definitiva de la plaza, la Tómbola pasaría a la cercana plaza de la Virgen. La Tómbola ocuparía este lugar entre 1948 y 1956.

Recordar que en la cabecera de la calle del Mar, en una de las calles laterales se encuentra la Cárcel de San Vicente Mártir, uno de los lugares donde según la tradición estuvo preso el santo, y lo sacamos a colación ya que en el lugar aproximado donde hoy se sitúa la plaza de la Reina con el inicio de la calle del Mar, se situaba el pretorio romano y una de las puertas de acceso a la ciudad romana, la puerta Sucronensis o Puerta del Júcar, aunque de estos extremos solo se guarda el recuerdo histórico sin que se haya podido verificar arqueológicamente. Si que está atestiguado que este punto conocido como plaza de la Figuera, era lugar común de ejecución de delincuentes y además, desde este mismo lugar arrancaba el barrio judío de la ciudad, barrio judío desaparecido en 1391 en un lamentable asalto que debería avergonzar a los valencianos.

Desde tiempos medievales, junto a la Catedral se situaba el Mercado de la Escuraeta, bazar que todavía se monta una vez al año y cuya principal venta son los artículos de barro y de cocina.

Por ser una plaza de reciente creación, no hay edificios de una antigüedad considerable, no obstante algunos hay de los que podemos hacer algún comentario. Justo hay que decir que en la actualidad prácticamente toda la plaza está ocupado por locales dedicados a la restauración en todas sus vertientes.

Edificios destacables es el edificio Belda cuyos números de policía son el 1, el 2 y el 3, en cuya esquina con la calle de la Paz se situaba el Café El Siglo, de gran fama en toda la ciudad. En la fachada recayente a nuestra plaza se situó hasta 1984, las oficinas de las máquinas de coser Singer y más antiguamente la Confitería-Pastelería de Eugenio Burriel conocida como la Vienesa y que según la tradición fue el lugar donde comenzó a comercializarse en Valencia, el roscón de Reyes.

Otro edificio famoso es el Edificio de la Isla de Cuba, rotulado con el número de policía 5. Este edificio se puede considerar uno los antecedentes de lo que hoy llamamos "Grandes Almacenes" y su promotor fue la familia Campoy. Su nombre obedece como no, a la isla de Cuba que por aquel entonces todavía no se había independizado. El edificio fue construido para Josefa Sancho por el maestro de obras Lucas García Cardona. Se caracteriza por la decoración a base de motivos cerámicos con representaciones de bacantes (danzarinas) al estilo neo-griego. Mucho más tarde el edificio sería un comercio de material eléctrico y Electrodomésticos con el nombre de Viuda de Miguel Roca.

El edificio rotulado con el número 9 y que corresponde al lateral izquierdo de la famosa calle Zaragoza, se caracteriza por que en su centro se encuentra el Pasaje Giner que comunica la plaza con la calle del Milagro del Mocadoret. El nombre del pasaje obedece a que en este lugar se encontraba hasta no hace tantos años, el Bazar Giner con una amplia representación de artículos, siendo los juguetes, de las ventas más populares de este establecimiento. El Bazar Giner desapareció en 1979 cuando un incendio fortuito se lo llevó por delante. Enfrente de este edificio pero en el lado contrario de la plaza, en el edificio rotulado con el número 19 encontramos otro pasaje, este de menor gusto que comounica la plaza con la calle conocida como Prisión de la Cárcel de San Vicente.

El edificio que hace esquina con la calle Bordadores, tuvo polémica en su día, porque en el momento de su rehabilitación o más propiamente reconstrucción, se levantaron sendas voces en si debía levantarse de nuevo ocultando parte de la fachada de la Catedral y sobre todo del Miguelete, o se debía dejar el espacio libre para tener una amplia perspectiva de la Catedral. Al final se optó por levantar el edificio con las mismas características ya que con ello se respetaba en alguna medida la visión de la Puerta de la Catedral. Aquí conviene recordar que el aspecto un tanto extraño y cóncavo de la portada de la Catedral obedece no a un capricho del constructor, sino que frente a ella se situaba la ya muy citada calle de Zaragoza y que su fachada se tenía que acomodar a la anchura de la calle ya que desde la misma se accedía a la Catedral y era necesario una visual completa de la portada.

El último edificio que vamos a comentar, el rotulado con el número 18 no tiene una historia especial, salvo que su arquitecto, fue Javier Goerlich Lleó, autor de numerosos edificios en la ciudad de Valencia y muy recordado por su planteamiento de urbanización central de la plaza del Ayuntamiento, con su famoso mercado de flores, conocido como la Tortada de Goerlich.

Solo nos resta hacer algunos apuntes de comercios que han quedado en la memoria histórica de muchos valencianos, muchos de ellos situados en la ya mencionada calle Zaragoza y es que como hemos apuntado se trataba de una calle muy comercial: Ferretería la Barcelonesa, El precio único Todo a 0,95 (antecedente del Todo a 100), Boví Peluquero, Frutería la Perla del Turia, Bar Chicote, Almacenes las Columnas, Peluquería del Buen Tono 1928, Óptica L.Crumiere, el Diluvio (tienda de abanicos japoneses) y muchos otros que no mencionamos por desaparecidos. Hoy todo son horchaterías, bares, heladerías, comidas rápidas etc.

Edificios de interés en la plaza de la Reina

Nº policía Nombre del edificio
Año construcción
Arquitecto
Plaza de la Reina, 1 2 y 3 Edificio Belda
1878
Joaquín María Belda Ibáñez
Plaza de la Reina, 5 Edificio Almacenes La Isla de Cuba
1895
Lucas García Cardona
Plaza de la Reina, 9 Edificio
Plaza de la Reina, 12 Edificio
ca.2000
Plaza de la Reina, 15 y 16 Edificio
ca.2002
Plaza de la Reina, 18 Edificio Hermanos Molina Casanova
1954
Javier Goerlich Lleó


La Plaza de la Reina en el recuerdo