Historia de la ciudad de Valencia
desde su fundación hasta la llegada de Jaime I

Fundación de la ciudad (Época republicana romana)

Casi todos los autores están de acuerdo en que la ciudad de Valencia fue fundada en el 138 antes de Cristo por el cónsul de Hispania Décimo Junio Bruto con el nombre de Valentia Edetanorum, y que sus primeros habitantes debieron ser legionarios itálicos licenciados de las guerras lusitanas.

Después de la caída de la monarquía romana, el poder pasó a ejercerlo el Senado de Roma, que elegía a dos cónsules y que se encargaban del poder ejecutivo mientras el Senado se encargaba del poder legislativo. A este periodo se le llamó Época republicana.

El tiempo de permanencia en la legión era de veinticinco años, pasado este tiempo el soldado era licenciado y se le asignaban tierras en propiedad. Los legionarios tenían prohibido casarse pero era práctica habitual que estos convivieran con mujeres (esclavas o libres) y tuvieran hijos con ellas, por lo que una vez licenciados los soldados se establecían con sus familias en los lugares asignados.

Se ha especulado con la posibilidad de que los fundadores de la ciudad fueran los lusitanos derrotados y que hubieran sido deportados hasta este territorio. Esta hipótesis se ha descartado en base a los nuevos hallazgos entre los cuales se destaca la aparición de monedas acuñadas en Valencia con nombres de magistrados de clara raíz itálica. La procedencia de estos primeros pobladores podría ser la actual Campania y la Italia Central y meridional (sur de Italia).

El nombre además de Valentia que vendría a significar “valiente” no parece corresponderse con una población derrotada y deportada, además el hecho de constituirse con el estatus de colonia itálica, le daba privilegios sobre otras ciudades como podía ser Sagunto que sólo ostentaba el titulo de aliada y que sin embargo era mucho más antigua y poblada.

Tito Livio nos dice:
Anno Urbis conditae DCXVI Junius Brutus cónsul in Hispania ist, sub Viriatho militaverunt, agros et oppidum dedit, quod vocatum est Valentia.

cuya traducción podría ser:
En el año 616 de la fundación de Roma, Junio Bruto cónsul en Hispania, a los que habían luchado en tiempos de Viriato, concedió campos y una ciudad a la que se llamó Valentia.

Roma se fundó en el año 753 ac, por tanto el año 616 de la fundación de Roma se corresponde con el 138 ac de nuestro calendario.

El lugar escogido para fundar la ciudad era una isla en medio del río Turia, la única zona apta para el cultivo ya que todos los alrededores eran zonas pantanosas e insalubres. Se dice que desde el Puig hasta Cullera era toda zona de marjales y pantanos y en medio la Albufera, que era veinte veces mas grande de lo que es en la actualidad. Por tanto esta zona era la única posible para un asentamiento.

El lugar escogido además tenía dos ventajas añadidas, se situaba en el camino de la vía Heraclea, más tarde conocida como Vía Augusta, y además en zona equidistante entre las iberas Arse (Sagunto) y Saetabis (Xátiva), lo cual permitía un cierto control del territorio levantino. La Via Augusta cruzaba la peninsula desde Cadiz hasta los Pirineos.

La elección de un lugar tan estratégico para fundar una ciudad abona la hipótesis de que los fundadores no pudieron ser los lusitanos derrotados puesto que estos no serian de fiar. Era necesaria una población fiel a Roma para dominar un territorio todavía no controlado al poder efectivo de la republica romana.

Se calcula que el número inicial de pobladores de la nueva ciudad alcanzaría los mil quinientos o dos mil habitantes y que en principio estos habitarian en tiendas de campaña y chozas, hasta que fueran construidas las viviendas con adobe y suelo de mortero y cal.

  © SIAM Ajuntament de Valencia
La ciudad de Valencia se configuraba alrededor de dos calles perpendiculares en cuyo centro se situaba el foro, con sus templos, edificios públicos y de administración. Estas calles eran el Cardo (eje norte-sur) y el decumano (eje este-oeste). El cardo se correspondería con la actual calle Salvador y el decumano con la calle de Caballeros. El punto de unión de ambas calles se situaba en la actual Plaza de la Almoyna y en ese punto se situaba el foro. En los extremos de ambas calles se encontrarían las cuatro puertas con que contaba la ciudad.

La extensión aproximada de la ciudad podría establecerse entre la actual plaza de la Reina y la orilla del río Turia en el eje norte sur, y entre la calle Serranos y la calle Avellanas en el eje este-oeste.

Poco se sabe de la época republicana de la ciudad de Valencia. Se tiene constancia que la ciudad fue arrasada en el año 75 antes de Cristo en el marco de las guerras sertorianas. Se desconoce si la ciudad estaba amurallada en esta época, aunque es de suponer que si aunque estas no debieron de ser muy impresionantes. De hecho hay un texto de Salustio que dice que Pompeyo derrotó a Sertorio al pie de las murallas de Valentia. Sin embargo nada se sabe de ellas ni restos han quedado. Tivo Livio al hablar sobre Valentia la cita como un “oppydum” o ciudad fortificada.

Las guerras sertorianas se inscriben en el marco de la guerra civil entre Sila y Mario por hacerse con el control del Senado de Roma. Quinto Sertorio (Nursia 122 ac – Osca 72 ac) sobrino de Mario se hizo fuerte en Hispania con sus legiones. Hay autores que quieren ver en Sertorio el prototipo del primer héroe o caudillo hispano.

Finalizada la guerra civil con la victoria de Sila, este quiso acabar con la resistencia de Sertorio en Hispania, para ello envió a su general Cneo Pompeyo Magno a derrotar a Sertorio, cosa que hizo. Sertorio moriría en Osca, actual Huesca asesinado por sus propios compañeros.

Hacia el año 75 ac. tiene lugar en nuestra ciudad la Batalla del Turia, en la cual Pompeyo derrota a los generales de Sertorio Perpenna y Herennio, según cuentan las crónicas de Salustio y Plutarco. Valentia sería destruida por Pompeyo por el apoyo de la ciudad a Sertorio, se han encontrado restos materiales de la destrucción en las excavaciones de la Almoyna, así se han datado restos de un fuerte incendio junto a esqueletos que habían sido descuartizados (prisioneros) y algunos restos de uso militar como escudos y “pilas o pilum” (lanzas de uso común en las legiones romanas).

La ciudad permaneció durante cincuenta años despoblada. En tiempos del emperador Augusto la ciudad fue nuevamente poblada esta vez por gentes venidas del centro de Italia que se sumaron a los pocos habitantes que permanecían en las tierras entonces despobladas.

Sobre la existencia de una ciudad prerromana llamada Tyris, nada se sabe y se pone en duda su existencia. Su nombre aparece en un poema del poeta latino Rufo Festo Avieno que la cita en su obra "Oda maritima" en el siglo IV dc.

La ciudad de Valentia acuñó monedas de bronce, en ellas se ve el primer emblema de la ciudad: un cuerno de la abundancia con frutos y flores (cornucopia) sobre un haz de rayos jupiterianos (del dios Jupiter).

Los restos materiales de época republicana que se han encontrado proceden en su mayoría de cerámica de filiación itálica así como ánforas para el transporte de vino y aceite. De esta época en las excavaciones de la Almoyna se han encontrados restos de edificios como es un hórreo o granero y unas termas datadas a finales del siglo II ac.

El foro romano republicano e imperial se encontraría bajo el suelo de la actual Plaza de la Virgen, la Almoyna (ya excavada), la Basílica de la Virgen de los Desamparados y parte de la Catedral de Valencia.

En los años setenta del pasado siglo XX se colocó una làpida en el suelo de la Plaza de la Virgen con una inscripción escrita en latin. Bajo el simbolo del cuerno de la abundancia (el cuerno de Amaltea), un texto escrito por el gran investigador de la Valencia romana, José Esteve Ferriol y que parafraseando a Tito Livio dice:

ANNO DCXVI AB URBE CONDITA
CXXXVIII ANTECHRISTUM
D. IUNIUS BRUTUS CONSUL IN HISPANIA IS QUI SUB VIRIATHO
MILITAVERANT AGROS ET OPPIDUM
DEDIT QUOD VOCATUM EST VALENTIA
SIC XXI SIC PLURIMA SAECULA
FELICITER SENATUS POPULUS
QUE VALENTINUS XXI SAECULO
EXPLETO


En el año 616 desde la fundación de Roma, el año 138 aC. el cónsul Décimo Junio Bruto, a los que habían luchado en Hispania en tiempos de Viriato dio campos y una ciudad fortificada que se llamó Valencia. Así (han pasado) 21 siglos, así (pasen) muchos siglos más felizmente, el senado y el pueblo valenciano (lo hizo), terminado el siglo 21.

Época Imperial romana (Refundación de la ciudad)

Si pocas son las referencias literarias de la época republicana, no le queda a la zaga la denominada época imperial. Sólo los escritores latinos Pomponio Mela (de origen hispano) y Plinio el Viejo la citan; el primero para decir que es "notissima urbs" o ciudad importante.

La época imperial nace con la llegada al poder en Roma de Octavio Augusto (Roma 63 ac - 14 dc) o simplemente Augusto. Augusto se proclama emperador en el 27 antes de Cristo (Imperator Caesar Augustus), poniendo orden después de las guerras civiles habidas a la muerte de Julio Cesar. Es la conocida como época alto imperial.

Sobre el año 20 antes de cristo Valentia volvió a resurgir con la llegada de nuevos colonizadores procedentes de la península itálica. Serán los conocidos como "valentini veterani" o veteranos (soldados licenciados de las legiones). Frente a ellos los "vetere" o ancianos que son la población ya residente en la zona y que después del colapso de la ciudad se encontraban dispersos por la zona. Juntos estos dos estamentos levantarían nuevamente la ciudad sobre las cenizas de la anterior; a este proceso algunos autores lo han llamado la refundación de la ciudad.

Con la llegada al poder del emperador Augusto vino la tan deseada paz a tierras hispanas al igual que al resto del imperio (Pax Romana). La ciudad creció y se desarrolló. Como hemos dicho no hay fuentes escritas que nos describan como era la ciudad en ese periodo, por eso hay que acudir a los restos arqueológicos para comprender como vivian los pobladores valentinos.

  © SIAM Ajuntament de Valencia
La ciudad seguía articulándose alrededor de las dos calles principales (el cardo y el decumano) y en el lugar donde se cruzaban ambas calles se levantaba el foro, situado aproximadamente en el lugar que hoy ocupa la plaza de la Almoyna, la plaza de la Virgen y la Catedral. Las excavaciones realizadas en la plaza de la Almoyna y las lápidas halladas en el siglo XVII en la zona y que se conservan como sillares integrantes de la construcción de la Basílica de la Virgen así nos lo confirman.

El foro imperial era una gran plaza porticada, centro de la vida ciudadana. Al norte se situaba la Basílica de tres naves (centro administrativo y de justicia), al sur la Curia (sede del senado valentino [SPQV = senatus populusque valentinus]) y en el centro se alzaba una estatua del emperador Tito. El foro era por tanto zona zona pública de la ciudad. Además en ella o se encontraban los templos (centros religiosos). Alrededor de este foro y de las calles citadas se levantaban las viviendas de los ciudadanos, formando calles de cuadriculas perfectas.

Distribuidos a lo largo del cardo y el decumano aunque siempre en las cercanías del foro, se levantaban los comercios y los centros públicos (las termas [siglo II]), un acueducto e incluso un puerto fluvial que se situaba cerca de las actuales Torres de Serranos ya que por aquel entonces el río Turia era navegable para pequeñas embarcaciones y además el mar se encontraba no tan alejado como lo está en la actualidad.

En aquella época los valentinos adoraban a diversos dioses: Isis, Asclepio, Ninfas, Hercules, Jupiter y la diosa Fortuna; el cristianismo no había germinado todavía en tierras hispanas pero la llegada del Mesías ya se había producido en Palestina y se empezaba a extender por Roma y su imperio. De época imperial nos ha llego un Ninfeo o Templo de las Ninfas que eran diosas asociadas al mundo de las aguas y a las fuentes.

Especial relevancia merece la presencia de un circo en la ciudad de Valentia. Ya la sola presencia de un circo nos habla de una relativa importancia de la ciudad o por lo menos de una numerosa población. Este circo cuyas medidas eran de 350 metros x 70 metros, se data alrededor del siglo II y de los restos que se han encontrado sabemos que ocupaba el espacio que nos lleva desde la actual Plaza de Nápoles y Sicilia hasta la calle de la Paz a la altura del Patriarca. El circo se encontraba extramuros de la ciudad y en época ya de decadencia sirvió como refuerzo de la muralla y como cuartel militar.

De esta época tenemos una inscripción que nos habla de la puerta Sucronensis (Puerta del Júcar), por lo que podemos afirmar que Valentia era una ciudad amurallada. La puerta Sucronensis hace referencia a la ciudad de Sucro (actual Alzira), ya que esta puerta era la salida natural hacia esta población. Se considera que esta puerta estaba situada aproximadamente en la actual calle del Mar en su entrada por la plaza de la Reina.

En la zona del actual Palacio de las Cortes se han encontrado los restos bastante bien conservados de una vivienda romana. De su estudio se deduce que la forma de vida no se diferenciaba (salvando las distancias) de la Roma Imperial. La casa romana giraba alrededor de un patio central descubierto (llamado atrio) en cuyo centro un algibe, fuente o alberca permitía recoger el agua de lluvia. Alrededor de este patio se encontraban las distintas habitaciones de la casa, tanto de los propietarios como de los esclavos.

Las casas estaban realizadas en piedra, la utilización del ladrillo era escasa, los tejados se cubrían con tejas planas rectangulares, las paredes de las habitaciones se adornaban con pinturas murales de vivos colores y los suelos solían estar cubiertos por cal, cerámica triturada, ladrillos romboidales, ladrillos de canto y en las casas más ricas con mosaicos, cuyo máximo exponente en nuestra ciudad es el conocido como mosaico de la Medusa, encontrado en unas excavaciones en la actual calle del Reloj Viejo. El mosaico hoy se encuentra depositado en el Museo de Historia de la Ciudad.

Además las casas se decoraban con pequeñas esculturas de carácter decorativo y otras más pequeñas que correspondían a los dioses familiares.

La actividad económica se basaba principalmente en el comercio y en la elaboración de productos artesanales: estatuaria, fabricación de recipientes metálicos, modelado de esculturas y trabajos artesanos relacionados con la construcción.

A principios del siglo IV, un hecho extraordinario tiene lugar en Valentia, la tortura y muerte de Vicentius, diácono de Valero y que habían sido traídos a la ciudad desde Caesaraugusta (Zaragoza) para ser juzgados por el cónsul Daciano por el delito de ser cristianos y no rendir culto al emperador Diocleciano (284-305). El 22 de enero de 304, Vicentius moriría torturado en las cárceles valentinas y con él nacería el primer santo de origen hispano: San Vicente Mártir.

Los godos en Hispania (siglos V - VIII)

La historia de la ciudad de Valentia corre pareja con la historia del Imperio Romano. A la época de espléndor imperial siguió un periodo paulatino de decadencia que acabaría con la irrupción en la ciudad de Roma de los bárbaros godos de Alarico en el 410. Para entonces el poder de Roma ya no llegaba a sus ciudades y Valentia se encontraba en un periodo de decadencia e inseguridad, conocido como periodo Bajo Imperial o Tardo Romano. En el año 476 las tribus bárbaras destronan a Rómulo Augustulo, considerado como el último emperador romano. Es lo que conocemos como la caida del Imperio romano.

Desde principios del siglo V las tribus bárbaras se expanden por el todo el Imperio romano occidental. En Hispania penetran tres oleadas de pueblos bárbaros, los suevos, los alanos y los vándalos. Los vándalos pasan pronto al Norte de África, pero los suevos y los alanos permanecen en la península. Ya entre los años 409 y 418 los alanos efectúan correrías por la Cartaginense a la que pertenece el territorio valenciano y los suevos a su vez se establecen en la actual Galicia. Son momentos de falta de autoridad, descontrol e inseguridad.

Un nuevo pueblo también bárbaro pero aliado de Roma penetra en Hispania, los visigodos. En la Hispania tardo-romana el control lo ejercen los visigodos desde su capital en Toulouse, aunque este control no es completo ni mucho menos en toda la península. En el 507 Gesaleico es elegido rey de los visigodos y establece la capital de su reino en Barcino (Barcelona). Gesaleico lo podemos considerar el primer rey visigodo peninsular, aunque al igual que sus antecesores nunca tuvo el control completo de la península escapando grandes zonas a su control, por lo que el concepto de rey de Hispania puede ser bastante discutible, pero por lo menos nominalmente es el primer rey que establece su capital en territorio peninsular. Hacia los años 472 y 473 los alanos habían sido vencidos y el pueblo alano se desintegró. Los suevos aún permanecerán en la península aunque reducidos a su territorio gallego. Solo dos pueblos cuentan en la península los godos de religión arriana y los hispano-romanos de religión católica.

Pocas noticias son las que se tienen del periodo godo hispano. La mayoría de las veces son los restos arqueológicos encontrados (enterramientos y cerámica) o noticias referentes a la nueva religión que años atras mediante el Edicto de Tesalónica del 380 se habia hecho oficial en el imperio, la religión cristiana. En este periodo ocurre un hecho sorprendente, ante el vacio de poder de los autoridades civiles romanas, el espacio lo ocupa una nueva clase dirigente, la religiosa. Los obispos principalmente serán los encargados de velar no sólo por la ortodoxia religiosa, sino que asumiran un poder temporal que marcará el devenir de los siglos futuros.

Es de suponer que desde que comenzó la decadencia del imperio romano, el control sobre las provincias desaparece, Hispania, y Valentia en particular entraría en un estado de apatía y pobreza generalizado. Las familias adineradas huyen al campo y la gente humilde se convierte en más humilde. La llegada de los godos no supone un cambio cualitativo en la vida hispana y en el quehacer diario de la población hispano-romana. La nueva nobleza goda es escasa en numero en comparación con los hispanos-romanos. De todas maneras el control de la peninsula no es efectivo, en Galicia los suevos controlan su territorio y durante años los bizantinos del imperio romano oriental controlan la zona sur-este peninsular. Valentia parece que no llega a ser ocupada por los bizantinos de Belisario.

En cuanto a Valentia se refiere, la época goda es parca en noticias. El rey godo Leovigildo (572-576) destierra a su hijo Hermenegildo que se habia hecho católico (los godos eran arrianos) a Valentia, por lo que podemos entender que en ese periodo la ciudad de Valentia estaba firmemente controlada por los godos arrianos que ejercian su control desde su capital Toledo.

En las excavaciones realizadas en La Almoyna se ha podido encontrar el ábside de lo que se considera la Catedral visigoda valentina construida a mediados del siglo VI problablemente a iniciativa del obispo Justiniano (ca.entre 531-546) y en tiempos del rey godo arriano Teudis (entre 531-548). La ciudad tenia obispo propio y asi consta en algunas actas y concilios donde los obispos firman como titulares de la diócesis de Valentia, dependiente de Toledo. El obispo más conocido de este momento es Justiniano cuya firma aparece en un sinodo del año 546. Junto a la cabecera de la Catedral visigoda se ha encontrado un mausoleo, tal vez del propio Justiniano, que formaba conjunto con ella y que se considera estaba construida sobre el lugar del martirio de San Vicente Mártir, es la conocida en la actualidad como Cripta de San Vicente. Este mausoleo o cripta adoptaba forma de cruz griega, en el centro de ambos brazos se han encontrado restos oseos que se consideran son del obispo Justiniano, cuya fecha de defunción se considera hacia el año 560. Cerca de la Catedral visigoda también se ha encontrado un edificio de planta circular u octogonal que se cree pudiera tratarse del antiguo baptisterio.

Otro hecho remarcable del que nos habla la arqueología es la existencia ya en este época del complejo monástico de San Vicente de la Roqueta. La tradición nos cuenta que en este monasterio estuvo sepultado San Vicente Mártir. Es importante este hecho porque ello nos proporciona la certeza, de que podemos encontrarnos con el conjunto religioso más antiguo de la ciudad. La libertad de culto cristiano en el imperio romano se establece con Contastino en el año 306 por lo que no será como minimo hasta esta fecha cuando se construya el complejo de La Roqueta para que pueda albergar los restos del santo mártir.

Otro apunte arqueológico a tener en cuenta es la excavación durante estos últimos años de una casa rural perteneciente a algún miembro de la nobleza goda. Es interesante porque en lineas generales los godos sólo nos han dejado construcciones de tipo religioso y los edificios de uso civil e incluso palatino es bastante escaso. La casa situada en el Plá de Nadal en la localidad de Ribarroja está fechada en el siglo VII, un periodo en el que se considera que la peninsula ya estaba bajo control godo en su totalidad.

Época musulmana (siglos VIII - XIII)

En el 711 los godos del rey Rodrigo (Roderico) son vencidos en el río Guadalete de forma indiscutible, dejando la peninsula completamente libre ante el avance de los musulmanes. Podemos decir que a día de hoy se desconoce el lugar donde tuvo lugar la batalla pues aunque se cita el rio Guadalete este no es el que nosotros conocemos en la actualidad. También es interesante aunque sólo sea a titulo de anécdota que el cadaver del rey Rodrigo nunca se encontró y hay leyendas que dicen que escapó a Portugal y allí murió años despues.

El avance musulmán por la peninsula es arrollador, ello nos habla a las claras de la desintegración total a la que había llegado el pueblo godo, incapaz de oponer una mìnima resistencia al avance musulmán. En el 713 cae Tarragona, Zaragoza en el 714, para el 722 con la batalla de Covadonga los musulmanes han alcanzado el norte de Hispania, y sólo en el 732 son detenidos definitivamente en Poitiers por los francos de Carlos Martel.

Por lo que respecta a la ciudad de Valencia, se sabe que en el año 714 los musulmanes de Tarik ya ocupaban la ciudad. Su gobernador godo Agrescio había pactado con los musulmanes la entrega de la ciudad a cambio de condiciones de paz ventajosas, cosa normal en la época y bastante frecuente. El pacto entre ambos contendientes fue respetado y en Valencia se quedó practicamente la totalidad de la población hispano-romana que formaba el núcleo principal de la población. La clase dirigente goda fue sustituida por la musulmana y estos godos desaparecieron como un azucarillo o sencillamente se integraron con el mundo musulman.

Una caracteristica muy importante a saber es que la población autoctona hispano-romana bien pronto se fusionó con los musulmanes que en número reducido habitaban la zona y además no traian mujeres consigo, por lo que los matrimonios mixtos se convirtió en algo frecuente y es de suponer que en poco espacio de tiempo solo debió quedar un pequeño grupo de mozárabes o cristianos en una ciudad completamente musulmana.

Durante el periodo musulmán Valencia recibe dos denominaciones, parece ser que la ciudad era llamada Medina al-Turab (ciudad de la arena), mientras que el termino Balansiya hacía referencia al territorio que ocupaba la Taifa musulmana (Taifa de Balansiya). Al final prevaleció la denominación de Balansiya para referirse también a la ciudad. Desde el siglo VIII hasta el XI la ciudad de Balansiya, pasa sin pena ni gloria por la historia peninsular. El territorio se islamiza, las costumbres cambian, son levantadas mezquitas y la riqueza de la huerta de Valencia va en aumento, pero sin que ello implique una notoriedad particular en la historia hispana. De este periodo un tanto falto de noticias, destaca el hecho que entre el año 778 y 779 el emir de Córdoba Abderraman I (entre 756-788) tuvo que venir a Balansiya a sofocar una rebelión. Por estas fechas un ejercito sirio abasí contrario a la dinastia omeya que gobernaba en Córdoba, entra en la peninsula y se hace fuerte en la zona levantina, Abderraman I intervine militarmente y derrota al ejercito sirio. Se dice incluso que la ciudad quedó desierta y la ciudad destruida. Se especula con la posibilidad que en estas fechas fuera escondido o trasladado el cuerpo de San Vicente Mártir que se encontraba sepultado en el Monasterio de San Vicente de la Roqueta. Hacia el siglo X el mausoleo o cripta que levantara Justiniano para enterramiento es utilizado como baños públicos, lo cual nos habla de lo islamizada que se encontraba la ciudad ya que no consta ninguna clase de oposición a convertir un lugar sacro en una actividad tan profana como unos baños públicos.

Un hijo del Emir de Córdoba Abd-al Rahman I, Abd Al-lah al Balansí (El valenciano) gobernador de la ciudad, construiría hacia el 802, una munya o casa de recreo a la que llamó Ruzafa, en recuerdo de otra casa de campo que habia disfrutado en su Córdoba natal siendo niño. La munya se situaba en el actual barrio de Ruzafa, pero sin que se haya podido determinar el lugar exacto. Se cree que esta debía estar situada aproximadamente entre el actual mercado de Ruzafa y la Iglesia de San Valero y San Vicente Mártir. Para más señas diremos que esta casa de recreo de Ruzafa construida a imitación de su añorada Ruzafa de Córdoba, lo es a su vez copia de otra Ruzafa también añorada pero esta vez en Siria.

Al Andalus o la España musulmana era regida desde su capital Córdoba, primero por emires independientes de Damasco, dinastia fundada por Abderraman I y posteriormente por un Califa de nombre Abderraman III. Su sucesor fue un califa titere en manos de su general en jefe, un personaje temido en todo el mundo cristiano y que llevaba el sobrenombre de Almanzor, que para mas señas habia nacido en la península. A la muerte de este personaje en el 1002 el poderoso y unitario Califato de Córdoba se deshace y nacen los reinos de Taifas, uno de ellos el de Balansiya será de los más influyentes e importantes del mundo musulmán.

Entre el 1016 y el 1017, ya con el Califato desmembrado, Balansiya está gobernada por dos eunucos puestos en el poder años atras por Almanzor y hombres de su confianza. Son Mubarak y Mudaffar que gobiernan la ciudad de una forma despótica, por lo que a la muerte del primero de ellos de forma accidental (se dice que cayó del caballo al pasar por el puente de acceso a la ciudad y del golpe se mató), el pueblo se subleva y asesinan a Mudaffar. Se hace con el poder en el 1019 el señor de Tortosa Labib que por azares del destino tendrá que gobernar con el rey de Denia Abu i Yaysh Muyahid. Disensiones entre ambos llevan a Labib a volverse a Tortosa y dejar el poder en manos de Muyahid que como es de esperar ejercerá el poder de forma tiránica.

En el año 1021 la suerte de Balansiya cambia, para entonces la poderosa facción de los amiris (partidarios del difunto Almanzor) aupan al poder a uno de sus nietos Abd al Aziz ben Abd ar Rahman al Nasir ben Abí Amir, conocido simplemente como Abd al Aziz. Con tan sólo 15 años se convierte en el considerado como primer rey de la Taifa musulmana de Balansiya. Su largo periodo de reinado de más de 40 años llevará a la ciudad a uno de los momentos más gloriosos de su historia. Abd al Aziz nació en el 1007 y moriria en el 1060. La zona musulmana oriental será conocida como Sarq Al-Andalus.

Uno de los mayores logros de este rey es la construcción de un nuevo recinto amurallado que amplia considerablemente el existente hasta ese momento, englobando los nuevos arrabales formados fuera de la ciudad. La construcción de esta nueva muralla es uno de los hitos fundametales de la historia de Balansiya, ya que la configuración de la ciudad musulmana permanecerá inalterable hasta prácticamente el siglo XIV en que es construido un nuevo recinto amurallado. Esta será la ciudad que vean los ojos del Cid y sus huestes y esta es la ciudad que conquistará el rey Jaime I en 1238.

A la muerte de Abd al Aziz le sucede Abd al-Malid y a este Abu Bakr que fallecería en 1085. Le sucede en el poder Al-Qadir rey de Toledo. Por esta época la taifa de Toledo toma el control de la taifa valenciana, ello traería consigo las constantes injerencias de otros reinos peninsulares. Al Qadir rey de Toledo pero tributario de Castilla y de su rey Alfonso VI ejerce nominalmente el poder, pero en la practica es el rey castellano quien hace y deshace en la sombra. Por esta época surge también la figura de Rodrigo Diaz de Vivar (el Cid) quien unas veces en nombre del rey castellano, otras veces en nombre del rey musulmán de Zaragoza y la mayoria de las veces por cuenta propia cobra parias (impuestos) tanto al rey valenciano como de otras taifas vecinas (Denia, Albarracin, Alpuente etc). Al final El Cid conquistará la ciudad de Valencia en el año 1094 y la mantendrá bajo dominio cristiano hasta el 1102 en que su esposa Jimena tiene que retirarse de la ciudad. Recordar que el Cid habia fallecido en 1099.

En el 1086 los almoravides (tribus norteafricanas integristas) entran en la peninsula para ayudar los reinos musulmanes del sur de la peninsula que sufren la presión cristiana procedente del norte. Esto traerá consecuencias en Balansiya. A la ya inestable situación por las injerencias castellanas, zaragozanas y cidianas habrá que sumar la injerencia almoravide. Los habitantes de Balansiya veran en ellos unos salvadores que les libre de tantos tiranos. El rey Al-Qadir es asesinado por el cadí Ibh Yayfaf, que se proclama gobernador en nombre de los almoravides que procedentes del sur se acercan a Balansiya. El asesinato de Al-Qadir protegido del Cid Campeador hace que este monte en cólera y en 1092 ponga sitio a la ciudad de Balansiya. Después de un duro asedio El Cid conquista la ciudad en 17 de junio de 1094. Los almoravides no logran llegar a tiempo y cuando lo hacen son derrotados por el Cid en la conocida como batalla de Cuarte (1094). El destino de la Balansiya musulmana está decidido.

Los almoravides eran un pueblo norteafricano que convertidos al Islam conquistan todo el norte de Africa y establecen su capital en Marraquesh. Su nombre proviene del árabe al-murabitum (los hombres del monasterio o monjes soldados) por su estricta forma de vida. Entran en Al-Andalus para reestablecer la ortodoxia musulmana tanto a cristianos como a musulmanes. En el año 1146 su capital Marraquesh caerá bajo el control de los almohades y los almoravides desapareceran de la historia. Los almohades al igual que sus antecesores los almoravides pretenden una nueva reforma religiosa y después de derrotar a los almoravides entran en la peninsula.
br> No será hasta la muerte del Cid cuando los almoravides logren liberar la ciudad de Balansiya el 5 de mayo de 1102, obligando a la esposa del Cid y a los castellanos que ocupan la ciudad a retirarse hacia Burgos. Antes de partir incendian la ciudad y la mezquita mayor como por otra parte era cosa habitual en la época. La ciudad será gobernada hasta 1145 por gobernadores almoravides controlados desde Marraquesh. Se abre un corto periodo de paz aunque no exenta de injerencias politicas entre los propios musulmanes y las distintas facciones internas.

A la caída del poder almoravide se hace con el control de la ciudad Ibn Said Ibn Mardanis (Peñiscola 1124 - Murcia 1172), apodado el rey Lobo o el rey Lope, de origen cristiano pero convertido al Islam. El rey Lobo crea una nueva Taifa con capital en Murcia que abarca Valencia y que logra mantener bajo su control aún a costa de grandes dificultades entre 1147 y 1172 fecha en que muere.

En el 1145 las tribus del Sahara almohades entran en la península teoricamente con el fin de restaurar nuevamente la ortodoxia musulmana que se había relajado en exceso, incluso entre los almoravides. Los almohades se hacen con el control de Murcia y Valencia y nombran gobernadores o reyes locales. Con la derrota de los almohades en la batalla de las Navas de Tolosa en el 1212 el poder almohade se desintegra, desde entonces el poder almohade no lograra subir más allá de la actual Andalucia y los gobernadores situados al norte quedan a merced de las redes clientelares locales.

El control pasa de manos almoravides a manos almohades, en este periodo destacar la figura de Zayd Abu Zayd, considerado como el último rey almohade de la Valencia musulmana. Zayd Abu Zayd habia nacido en Baeza en torno al 1195 y falleció sobre el 1268 en Argelita (Castellón). Abu Zayd reina sobre una taifa, la valenciana, en plena decadencia, Zayyan ibn Mardanish (Onda ? - Tunez 1270) lo expulsa en 1229 y se proclama rey de Valencia. Abu Zayd firma en Calatayud con el rey aragonés Jaime I un pacto de vasallaje.

Abu Zayd pide ayuda al rey de Aragón Jaime I el Conquistador para recuperar el territorio, el rey aragonés comienza la conquista de Shark Andalus (el oriente peninsular). Esta tiene su inicio en 1231 en Alcañiz (Teruel) donde se fija el plan de acción a seguir. En esta reunión participan además del propio rey, el noble Blasco de Alagón y el Maestre de la Orden Militar de San Juan del Hospital. En el año de 1233 cae la ciudad de Burriana (Castellón) y a finales de 1237 tiene lugar la batalla del Puig (Valencia), lo que deja abierto el camino a la conquista de Valencia.

El rey Zayyan encarga a Aben Al Abbar (Valencia 1199 - Tunez 1260), hombre de su confianza, que solicite ayuda militar al sultán de Tunez pero esta no llega y Zayyan finalmente tiene que rendir la ciudad de Valencia al rey Jaime I después de cinco meses de asedio.

Zayd Abu Zayd se convertirá al cristianismo en 1236, tomará el nombre de Vicente Bellvis casándose incluso con una dama noble cristiana. Sus restos junto con los de sus hijos se encontraban según la tradición en el Convento de San Francisco de nuestra ciudad. Con la demolición del convento sus restos pasaron al Monasterio de la Puridad donde reposan en la actualidad.

Época cristiana - Periodo medieval

El desarrollo de la conquista del territorio que hoy abarca la Comunidad Valenciana y por tanto el antiguo Reino de Valencia se puede establecer en tres fases. En el año 1225 el rey don Jaime I ya había hecho un intento por conquistar la plaza de Peñíscola, cosa que no consiguió, pero este tropiezo no lo podemos incluir en el periodo de reconquista del territorio valenciano por considerarse un hecho aislado. En 1229 Jaime I conquista Mallorca y es a partir de este momento cuando fija su atención en la taifa valenciana y cuando comenzamos a distribuir las fases que llevarían a la conquista de Valencia.

Una primera fase se desarrolla entre 1233 y 1234 con la conquista de Burriana. Esta acción tiene como objetivo el dividir el territorio en dos partes, una situada al norte y la otra al sur. Poco a poco las plazas situadas por encima de esta ciudad se van rindiendo, entre ellas Peñíscola. La segunda fase de la conquista de Valencia la podemos situar entre 1237 y 1238 y centra su atención en la ciudad de Valencia, ésta caerá el 28 de septiembre de 1238. En esta fase las acciones militares son prácticamente inexistentes, limitándose a cabalgadas y acosos puntuales propios del periodo de guerra. Tal vez convenga matizar que el único hecho verdaderamente de armas que podemos citar sea la conocida como batalla del Puig, donde las tropas cristianas se enfrentaron a campo abierto contra las tropas musulmanas que habían salido de la ciudad de Valencia y que fueron derrotadas completamente un 20 de agosto de 1237. Con la conquista de Valencia la nueva frontera entre ambos ejercitos se establece en el río Jucar, en Cullera.

La tercera fase de la conquista del territorio valenciano se desarrolla entre 1244 y 1245, siendo ocupado todo el territorio que en los pactos firmados el 26 de marzo de 1244 en la población de Campo de Mirra (Alicante) entre la Corona de Castilla y la Corona de Aragón (Tratado de Almizra) se le atribuyen a esta ya que fija las areas de influencia o conquista de Castilla y Aragón. Básicamente este territorio abarca todo el territorio situado al sur del Júcar (Cullera) hasta la linea formada por las poblaciones de Biar, Bussot, Castalla, Xixona y Villajoyosa. La guerra puede darse por finalizada en 1245 con la toma del castillo de Biar (Alicante). Así hacia finales de 1239 o primeros de 1240 es conquistada Villena (Alicante), Alzira en 1242, Denia en mayo de 1244 y Biar en febrero de 1245. También la importante ciudad de Játiva en 1244. Todas estas conquistas podemos considerarlas que no son tales, ya que la mayoría de las veces se trata de una ocupación más o menos pacifica del territorio más que una conquista militar. Con estas acciones queda configurada en gran medida el territorio que más tarde incluirá el Reino de Valencia y por otra parte queda cerrado el camino aragonés hacia el sur, pues la zona de la taifa de Murcia es territorio castellano. No obstante en 1296 el rey de Aragón Jaime II el Justo conquistará a Castilla el reino de Murcia. Por la sentencia arbitral de Torrellas de 1304 el reino de Murcia se divide en dos zonas la mitad superior situada al norte del río Segura quedará en manos aragonesas, mientras que la parte inferior quedará en manos de Castilla. Con este último movimiento los limites geográficos del Reino de Valencia quedan definitivamente fijados en su actual configuración.

Sin embargo a todo lo citado entre 1247 y 1258 tiene lugar diversas sublevaciones de la población musulmana contra el rey Jaime I. Ello es consecuencia de la política de pactos llevada por el rey que en la práctica consistia en la permanencia de la población musulmana a cambio del reconocimiento del rey y la entrega de los castillos. La sublevación será llevada por el mudejar Al-Azraq que durante once largos años pondrán en jaque a las tropas cristianas pero que finalmente conllevará su autoexilio al reino de Granada. En 1248 se decretó la expulsión de los musulmanes del Reino pero este decreto tuvo un alcance muy limitado.

Aún durante el periodo 1275 y 1277 los musulmanes que todavía quedaban en territorio cristiano llevaran a cabo diversas sublevaciones, estas eran motivadas por los multiples abusos que los cristianos cometían contra la población musulmana y el constantye aumento de la población cristiana. Es la conocida como gran revuelta mudéjar.

De toda la reconquista del territorio cristiano la más importante es sin duda la toma de la ciudad de Balansiya, capital de la taifa musulmana. Las tropas de Jaime I el Conquistador ponen sitio a la ciudad de Balansiya el 22 de Abril de 1238. El martes 28 de septiembre de 1238, el rey musulmán Zayyan firma en Ruzafa, las capitulaciones para la rendición de la ciudad de Balansiya al rey Jaime I el Conquistador (Haymi o Yaqmih rey de los rum [cristianos] de las crónicas árabes). Estamos en el 17 de safar del año 636 del calendario musulmán (28-9-1238). El 9 de octubre, el rey Jaime I entra en la ciudad y dirigiéndose a la Mezquita Mayor oficia la primera misa en la recién conquistada ciudad. Por entonces se calcula que la ciudad de Valencia podía tener alrededor de 15.000 habitantes (R.I. Burns) aunque la población podría ser tres o cuatro veces mayor a consecuencia de los refugiados que se habían protegido al amparo de las murallas. En las capitulaciones se establece un plazo de 20 días para que abandonen libremente la ciudad todos aquellos musulmanes que lo deseen junto con las pertenencias que puedan llevar. Además se establece un periodo de tregua de siete años en el cual el rey Jaime I el Conquistador se compromete a no realizar ningún actividad hostil sobre las tierras situadas al sur del Júcar con Cullera como punto de referencia. Este pacto de no agresión no sería respetado por Jaime I el Conquistador.

Con la conquista cristiana, Valencia ya nunca más volverá a manos musulmanas. Otra historia, otra cultura, otra religión, un cambio de población, un cambio de estructura urbana, otra manera de entender la vida entrará en juego en la historia de España. Jaime I da forma legal en 1240 al Reino de Valencia, sustituto de ese antiguo reino de taifas conocido como Balansiya. Hay constancia que ya desde abril de 1239 el rey Jaime I tiene la voluntad de crear un nuevo reino que no tenga dependencias de otros territorios de la Corona.

Haciendo uso del fuero catalán, el rey Jaime I hace entrega a su caballerizo Mayor Juan de Pertusa, de las espuelas, freno del caballo y escudo que portaba el rey en la campaña. Estos trofeos quedaron custodiados en la capilla que la familia Pertusa poseía en la Catedral de valencia, para posteriormente ser donados a la Catedral por uno de sus sucesores, Ramón Guillem de Pertusa, quedando instalados a partir de entonces en el Altar Mayor de la Catedral. Durante la guerra civil de 1936 estos trofeos pasaron a ser custodiados por el Ayuntamiento de la ciudad, que una vez finalizada la guerra no devolvió quedando depositados desde entonces en el Museo Histórico Municipal.

La repoblación de la ciudad de Valencia se realizó con gentes venidas de todo Aragón, destacando los contingentes catalanes, aragoneses, navarros y occitanos. Por lo general los grupos humanos se agrupaban por barrios o zonas dependiendo de su lugar de origen. El reparto de tierras y casas de musulmanes entre los cristianos queda reflejado en el conocido como "LLibre del Repartiment" donde aún incluso de antes de la conquista de Valencia, el rey hace entrega a sus partidarios de las tierras a reconquistar. Así sabemos que la primera anotación realizada en el Llibre del Repartiment lleva fecha 25 de julio de 1237, cuando el rey Jaime se encontraba acampado ya en tierras de la zona del Puig.

Jaime I de camino hacia el Monasterio de Poblet, fallece en Alzira en 27 de julio de 1276, sus restos mortales fueron traídos a Valencia y depositados en el crucero de la Catedral hasta que su hijo Pedro III el Grande (1276-1285) pudo cumplir en 1278 los deseos del monarca fallecido que deseaba que sus restos reposaran en el Monasterio de Poblet.

Con la entrada del rey Jaime I el Conquistador en la ciudad de Valencia, bien pronto se establece una nueva forma administrativa de gobierno de la ciudad. Ésta se agrupa en parroquias (parecido a los actuales barrios), cada parroquia elige una serie de ciudadanos que lo representan en el Consejo de la Ciudad, además cada territorio que lo conforman dispone de iglesia y cementerio propio. La ordenación de las parroquias y sus cementerios quedó delimitada por una concordia firmada por todos su rectores en 1245. En total la división de la ciudad se realiza en trece parroquias que toman como centro el lugar de emplazamiento de la iglesia parroquial que a su vez se construye sobre una antigua mezquita, así las trece primeras parroquias de la ciudad y germen del actual ordenamiento urbano son:

• Iglesia de San Pedro (situada en la Catedral)
• Iglesia de San Martín Obispo
• Iglesia de San Lorenzo
• Iglesia de San Andrés Apóstol
• Iglesia de San Esteban protomártir
• Iglesia de Santo Tomás Apóstol (hoy desaparecida)
• Iglesia de San Bartolomé Apóstol
• Iglesia de El Salvador
• Iglesia de San Juan de la Boatella o San Juan del Mercado (Santos Juanes)
• Iglesia de la Santa Cruz (hoy desaparecida)
• Iglesia de San Nicolás y San Pedro Mártir
• Iglesia de Santa Catalina Mártir
• Iglesia de San Valero

En los momentos posteriores a la conquista, el gobierno de la ciudad es asumido por cuatro jurados. Esta situación cambiará en 1283 cuando se crea el "Consell de la Ciudad". Este "Consell" estará formado por seis "consellers" por cada una de las doce parroquias de la ciudad, más cuatro "consellers" por cada uno de los quince gremios reconocidos, lo que hace un total de 132 consellers que serán los encargados del gobierno municipal.

En 1238 recién conquistada la ciudad, la mezquita musulmana es purificada y convertida en Catedral con el titulo de Santa María. Desde 1238 hasta 1262 en que se coloca la primera piedra de la nueva Catedral, será el edificio musulmán purificado centro de la vida espiritual valenciano. En 1262 esta situación cambia pues el obispo de la ciudad Pedro de Albalat decide la construcción de una nueva Catedral de nueva planta.

Desde tiempo antes de la conquista de la ciudad se había planteado una fuerte disputa entre Pedro de Albalat arzobispo de Tarragona y Rodrigo Jiménez de Rada arzobispo de Toledo por el control de la nueva diócesis que se veía cercana una vez conquistada la ciudad de Valencia. En 1245 el papa Inocencio IV declaró la Catedral Valentina dependiente de la provincia eclesiástica de Tarragona, zanjando así un problema que llevó a una fuerte división interna e incluso al uso de las armas por parte de las facciones enfrentadas.

El 13 de septiembre de 1245 el rey Jaime I concede un privilegio autorizando la creación de un consejo municipal formado por jurados y consejeros elegidos libremente por los ciudadanos y "prohoms" de la ciudad, sin que haya intervención real.

En 1249 es creada la "Vila Nova Maris Valentiae", nuevo poblado urbano que agrupa a la población que vive y trabaja cerca del mar y que será el germen de lo que actualmente se conocen como los poblados marítimos.

En 1240 el rey Jaime I establece en la ciudad de Valencia un nuevo cuerpo legislativo distinto de los "Usatges" catalanes y los "furs" aragoneses, son las "Costums" que poco a poco se iran ampliando a todo el Reino de Valencia. Las "Costums" regirá los destinos del Reino hasta el 22 de febrero de 1261 en que son sustituidos por los "Furs" valencianos. En 1245 con la conquista del castillo de Biar, considerado el punto y final de la reconquista cristiana, el código juridico de la ciudad de Valencia se aplicará a todo el Reino de Valencia.

El 7 de abril de 1261 tiene lugar un hecho clave en la historia de Valencia y más concretamente del Reino, pues en esta fecha el rey Jaime I jura los fueros (furs) ante las Cortes del Reino de Valencia, lo que se considera como el nacimiento del Reino de Valencia como entidad diferenciada de la Corona de Aragón. Los fueros junto con los privilegios (privilegis) serán la base del ordenamiento jurídico valenciano que estarán en vigor hasta 1707 en que con el decreto de Nueva Planta del rey Felipe V de Borbón, los mismos son derogados. Los fueros eran las leyes por las que debía regirse el Reino de Valencia, y eran un compendio tanto de los fueros aragoneses como de las "costums" catalanas.

En marzo de 1347 el rey de Aragón Pedro IV el Ceremonioso, proclama como heredera a la Corona de Aragón, a su hija Constanza en detrimento de su propio hermano Jaime de Urgel a quien le correspondía la Corona, ya que la ley no permitía que las mujeres reinaran en la Corona de Aragón. Este hecho supuso el enfado de amplios sectores de Aragón y de Valencia en lo que consideraban una vulneración de los fueros, por lo que se crean la Unión Aragonesa y la Unión Valenciana o simplemente la Unión. Este hecho dio lugar a una guerra civil que tendría lugar entre 1347 y 1348.

En el caso valenciano, además se unían un enfado general por la crisis agraria que se arrastraba en el campo, una alta presión fiscal por parte del rey, empeñado en guerras que necesitaba de grandes cantidades de fondos y una acusación de autoritarismo real que había provocado un estado de malestar latente. En Mayo de 1347 se proclama la Unión, un grupo de ciudades del Reino encabezada por la ciudad de Valencia que se enfrenta a las tropas reales ayudadas por los sectores de la nobleza valenciana. En julio pactan la Unión Aragonesa y la Unión Valenciana. Los primeros enfrentamientos tienen lugar en diciembre de 1347 con las batallas de La Pobla Llarga y Bétera, ganadas por las tropas de la Unión. Inclusive en los primeros meses de 1348 el propio rey cae prisionero de las tropas de la Unión y es sometido a vejaciones y burlas. A mediados de 1348 el rey es liberado y lleno de rencor vuelve a la carga contra la Unión Aragonesa a la que vence totalmente en Épila (Zaragoza) el 25 de julio de 1348. Este descalabro militar deja a la Unión Valenciana en minoría y no pueden evitar ser derrotados en la batalla de Mislata el 9 de diciembre de 1348; al día siguiente el rey Pedro entra en la ciudad de Valencia y realiza un escarmiento general entre los cabecillas de la rebelión.

Es conocida la anecdota en la cual el unionista Joan Sala es obligado a beber el bronce fundido de la conocida como campana de la Unión, por ser esta la encargada de tocar y llamar a la Unión. El rey Pedro anula todos los privilegios que tuvo que firmar mientras estuvo prisionero de la Unión entre marzo y abril de 1348 y establece fuertes penalizaciones de guerra. Sin embargo la tensa situación que se iba gestando con el reino de Castilla hace que el rey tenga que echar freno a su política sancionadora y suavizar la mano ante lo que se le podía venir encima.

El 23 de enero de 1350 nace en la ciudad de Valencia, un personaje valenciano universal, Vicente Ferrer, más conocido como San Vicente Ferrer. De todos conocido no vamos a extendernos en la vida del personaje, santo taumaturgo, dominico, doctor en teología, amigo del antipapa Benedicto XIII (papa Luna) y consejero de reyes y nobles aragoneses. Pieza clave en el conocido como compromiso de Caspe que tanta importancia tuvo en los destinos de la Corona de Aragón. San Vicente Ferrer falleció en Vannes (Francia) el 5 de abril de 1419, y allí descansan sus restos.

En 1356 estalla entre la Corona de Castilla y la Corona de Aragón, la conocida como Guerra de los dos Pedros (entre 1356-1365), pues son sus protagonistas el rey de Castilla Pedro I el Cruel (entre 1350-1369) y el rey aragonés Pedro IV el Ceremonioso (entre 1336-1387). La guerra obligará a la ciudad de Valencia a construir un nuevo recinto amurallado que englobará a los nuevos barrios y arrabales que habían desbordado las viejas murallas musulmanas. Son las conocidas como murallas cristianas de Valencia y que con mayor o menor fortuna subsistirán hasta 1865 en que son demolidas para permitir el ensanche de la ciudad. De este periodo bélico, habría que destacar las dos veces que las tropas castellanas se encontraron a las puertas de la ciudad y no pudieron conquistar, el rey de Aragón concedió como premio de lealtad, la utilización en el escudo de la ciudad de dos letras "L" en señal de lealtad por los dos asedios a la ciudad, el primero que duró veinte días en el año 1363 y el segundo ya en el 1364.

En 1391 tiene lugar uno de los hechos más tristes de la historia valentina, nos referimos al asalto de la judería. Esta se encontraba localizada entre las actuales calle del Mar donde se encontraba la sinagoga mayor y el edificio del Corte Inglés de Pintor Sorolla donde se encontraba la conocida como Puerta de los Judíos y el cementerio judío. Aunque el odio hacía los judíos venía de lejos no sólo en el Reino de Valencia sino también en el resto de los reinos hispanos, fue el 9 de julio cuando se produjo un levantamiento general que acabó con la vida de muchos judíos de la ciudad de Valencia y la desaparición de la aljama incluyendo la sinagoga que acabaría convirtiéndose en el Convento de San Cristóbal. Un hecho similar tuvo lugar el 1 de junio de 1456 pero esta vez el asalto fue realizado en la morería, que era el barrio donde residían los descendientes de los musulmanes que habían decidido quedarse en la ciudad, después de la conquista de Jaime I.

En 22 de abril de 1412 tiene lugar el conocido como Compromiso de Caspe del que sale elegido como rey de la Corona de Aragón, Fernando de Antequera (entre 1412-1416), hijo de Juan I de Castilla. Los antecedentes del hecho vinieron motivados por la muerte sin sucesión legitima del rey de Aragón Martín I el Humano en 1410, lo que trajo consigo diversas desavenencias y conflictos entre los posibles candidatos y las facciones que lo apoyaban. Se llegó el 15 de febrero de 1412 a un pacto conocido como Concordia de Alcañiz por la cual los estados de la Corona de Aragón se reunirían en Parlamento General y elegirían un nuevo rey elegido por nueve personajes elegidos entre los distintos estados de la Corona. Se implicaron el reino de Aragón, el reino de Valencia y el condado de Barcelona, los cuales eligieron a tres representantes por cada territorio; los valencianos eligieron a fray Vicente Ferrer, fray Bonifacio Ferrer y Ginés Rabassa que por su avanzada edad sería sustituido por Pedro Bertrán. Por el condado de Barcelona fueron elegidos Pere Sagárriga (arzobispo de Tarraqona), Guillem de Vallseca (jurista) y Bernat de Gualbes (doctor en leyes) y por el Reino de Aragón, Domingo Ram (arzobispo de Huesca), Fernando de Aranda (caballero) y Berenguer de Bajardi (caballero y jurista) En el compromiso tuvo especial relevancia nuestro Vicente Ferrer ya que dado su carisma personal supo atraer a su bando al resto de los compromisarios, el resultado fue la elección de Fernando de Antequera como rey de Aragón y la instalación de la dinastía castellana de los Trastámara en Aragón. Fue elegido por cinco votos a favor, una abstención (Pedro Bertrán) y dos compromisarios que votaron por otro candidato (Pere Sagárriga y Guillem de Vallseca). La elección fue proclamada el 28 de junio de 1412.

Los candidatos a la sucesión de la Corona de Aragón fueron: Jaime (conde de Urgell), Luis (duque de Calabria), Fadrique o Federico (conde de Luna), Fernando (infante de Castilla) y Alfonso (duque de Gandia), aunque de hecho solo dos candidatos tenían posibilidades Jaime de Urgell y Fernando de Antequera infante de Castilla.

En el siglo XV tiene lugar el llamado Siglo de Oro valenciano, un periodo en el que la vida literaria, artística y edilicia se impone sobre el resto de territorios de la Corona de Aragón. Valencia llega incluso a convertirse en la ciudad más poblada de todo el Mediterráneo superando incluso a Barcelona y Zaragoza por número de habitantes. Es en este siglo de oro cuando surgen los personajes más importantes de la vida cultural valenciana:

Literatos
• Jordi de Sant Jordi (+1425)
• Jaume Roig (1434-1478)
• Ausias March (1397-1459)
• Sor Isabel de Villena (1430-1490)
• Roig de Corella (+1497)
• Joanot Martorell (1413-1468)

Papas
• Calixto III (1455-1458)
• Alejandro VI (1492-1503)

Edificios
• La Lonja de los Mercaderes (1483-1498)
• Las Torres de Serranos
• La Generalitat

El 9 de julio de 1492 el papa Inocencio VIII eleva la sede valentina a la categoría de metropolitana siendo obispo de la diócesis Rodrigo de Borja, más tarde futuro Papa Alejandro VI y como sufragáneos de la valenciana las iglesias de Mallorca y Cartagena.

La guerra del francés

Dando un doble salto mortal en el tiempo nos adelantamos unos cientos de años y nos situamos en el siglo XIX en el inicio de la Guerra de la Independencia (1808-1814). El 2 de mayo de 1808 tuvo lugar el levantamiento de los madrileños contra los franceses que habían invadido la península.

Desde esa fecha los valencianos se encontraban inquietos porque se recibían noticias de la capital pero no estaban confirmadas y el cúmulo de rumores iba en aumento. Por fin el 23 de mayo en la plaza de les Panses, lugar de llegada del correo de Madrid llegó la noticia, el 2 de mayo los madrileños se habían levantado contra el invasor. Inmediatamente un palleter llamado Vicente Domenech levantó el grito de independencia y la ciudad se preparó a la defensa de la ciudad.

El 5 de junio tuvo lugar uno de los sucesos más luctuosos en la historia de la ciudad y fue el asesinato por parte de hordas incontroladas de cerca de 400 franceses que residían en la ciudad, ajenas totalmente a los sucesos que se desarrollaban en el resto de España.

El 28 de junio de 1808 los franceses del Mariscal Moncey se presentaron ante la Puerta de Quart. La artillería batió durante todo un día la ciudad pero esta no sucumbió y sus maltrechas murallas aguantaron el empuje francés. Estos que habían llegado pensando que la ciudad se entregaría sin lucha se retiraron al día siguiente hacia Almansa ya que no disponían ni de artillería ni de hombres suficientes para sitiar la ciudad. Las señales de artillería que tiene las Torres de Quart corresponden a este momento de la guerra.

El 5 de marzo de 1810 sería el conde Louis Gabriel Suchet (entonces todavía no era mariscal) quien se presentó con tropas frente a la ciudad de Valencia. Este situó su cuartel general en el Puig pero sus tropas se pertrecharon al otro lado del río, en el Llano de Zaidia y en el camino de Morverdre aproximadamente. El entonces capital general José Caro y el general Blake no quisieron capitular, y la ciudad sufrió el asedio durante cinco días. Por cuestiones de estrategia las tropas francesas se retiraron sin tomar la ciudad, hacia Aragón y Cataluña. El segundo sitio a la ciudad había vuelto a ser favorable para los españoles.

El mariscal Louis Gabriel Suchet (1770-1826) empezó su campaña por el norte de Aragón y dirigiéndose hacia el sur llegó al Reino de Valencia y a su capital el 26 de diciembre de 1811 en que la ciudad es rodeada completamente. El 9 de enero de 1812 la ciudad capitula y los franceses entran ese mismo día en la ciudad. El general Joaquín Blake Joyes (Vélez Málaga 1759 - Valladolid 1827) que defiende la ciudad es hecho prisionero. Suchet es nombrado duque de la Albufera y se instala en el Palacio de Cervelló de nuestra ciudad.

En este punto hay que anotar que hasta este momento la ciudad de Valencia no estuvo nunca ocupada por los franceses, al contrario de lo que pasaba en el centro y sur de la península donde los franceses se habían adueñado de las capitales y poblaciones más importantes. También hay que hacer notar que la zona del levante peninsular por ordenes directas de Napoleón quedo bajo la jurisdicción de Suchet, ninguneando a su propio hermano José I cuya autoridad sobre Valencia en particular era prácticamente nula.

El 31 de agosto de 1812 el rey intruso José I visita la ciudad de Valencia a instancias de las autoridades municipales. El rey entra en la ciudad por la puerta de San Vicente (en la actual plaza de San Agustín) y queda alojado en el Palacio de Parcent. A finales del mes de octubre el rey regresa a Madrid y al poco tiempo tiene que salir de la capital de España ante el avance de las tropas anglo-luso-españolas. La guerra para entonces se volvía en contra de los franceses.

El mariscal Scuhet salió de la ciudad el 5 de julio de 1813 en dirección a Barcelona, la ciudad volvía a estar libre de la opresión francesa. La ocupación había durado aproximadamente año y medio. Fernando VII volvería a ser rey de España. Este, en agradecimiento por los dos sitios que tuvieron que soportar concedió a los valencianos el uso de las ramas de laurel bajo el escudo de la ciudad.

....... Seguimos trabajando